Conocido por su dureza y por haberle tocado en suerte algunos de los frentes más ciomplicados, su derrumbamiento final le hizo acreedor del menosprecio de sus compañeros de armas, que no lo socorrieron del mismo modo que a otros. Hemos llegado a él a través de la tremenda historia del puente de Baranow y los Perdidos de Curlandia. Lo demás, procede de: http://segundaguerramundial.mi-web.es/board/mariscal-ferdinand-schorner-t2409.html
Ferdinand Schörner (12 de junio de 1892 – 2 de julio de 1973) fue un general alemán en la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.
Schörner nació en Múnich, Baviera, cuna del nacionalsocialismo. Durante la Primera Guerra Mundial se desempeñó como personal de oficina e instructor, donde se desempeñó eficientemente y ganó la preciada Max Azul. Durante la época nazi, desempeñó un papel crucial en el proceso de transformar a la Waffen-SS de una organización paramilitar a un equipo de asalto élite que lucharía al lado de la Wehrmacht.
Durante las campañas alemanas contra Polonia y los Balcanes, Schörner se destaca por su buena actuación al comandar el Regimiento de Montaña #98.
Al iniciarse la Operación Barbarroja, Schörner comandó parte de las tropas alemanes en Finlandia, y lideró un desastroso intento de tomar la ciudad artica de Múrmansk, en este tiempo pronunció la famosa frase: No existe el Ártico, asegurando que el extremo frío de Escandinavia no debería ser un problema para el soldado alemán.
Desde el 16 de noviembre de 1943 hasta el 31 de enero de 1944, comandó el XXXX Cuerpo de Panzers en el Frente Oriental. En marzo de 1944 fue nombrado comandante del Crupo de Ejército A y luego comandante del Grupo de Ejército del Sur de Ucrania. Cuando los rusos tomaron la península de Crimea, Schörner aseguró que los alemanes podrían resistir un tiempo en Sebastopol, sin embargo luego cambió de opinión y ordenó la evacuación del puerto. Esta tardía decisión causó que los soldados de Rumania y Alemania que estaban defendiendo el puerto sufrieron grandes bajas mientras esperaban los barcos de evacuación. Desde entonces Schörner libró una serie de batallas defensivas, con el objetivo de estabilizar el frente en Rumania.
En julio Schörner fue nombrado comandante del Grupo de Ejército Norte hasta enero de 1945, cuando fue nombrado comandante del Grupo de Ejército Centro, con la misión de defender Checoslovaquia y la parte alta del río Oder. Sin embargo, la ofensiva soviética era indetenible y cuando Berlín fue sitiada, Hitler lo designó Comandante en Jefe del Ejército en su testamente político. Sin embargo el Tercer Reich ya estaba llegando a su fin, y el nuevo cargo que tenía Schörner era meramente nominal. Schörner tenía por lema: “La fuerza se consigue con el miedo”, y solo se mostraba satisfecho cuando sus soldados temían más a sus castigos que al enemigo. Pero el 8 de mayo de 1945, Alemania se rindió incondicionalmente, en aquel momento el Generalfeldmarschall Schörner se encontraba cerca de Praga, y después de que los norteamericanos no pudieran asegurarle nada acerca de su integridad y la de su ejército, huyó a Austria, siendo arrestado por los aliados el 18 de mayo. Su ejército siguió luchando en Praga con la esperanza de que fueran los norteamericanos y no los soviéticos los que liberaran la ciudad, sin embargo, no pudieron aguantar el avance del Ejército Rojo, por lo que Schörner arregló a rendición de su Grupo de Ejércitos a los norteamericanos el 12 de mayo y luego se dirigió al Tirol, para organizar la defensa del Alpenfestung, que debería ser el último baluarte nazi en Europa. A pesar de que Schörner ya no creía en la victoria, continuó luchando ya que le había prometido a Hitler días antes de que éste se suicide que se haría cargo del Alpenfestung. Después de pasar dos semanas allí y convencerse de la inutilidad de sus acciones se entregó a los británicos.
Schörner fue entregado a la Unión Soviética y después de rechazar el continuo ofrecimiento del cargo de general de Alemania Oriental, debido a que era un fuerte opositor al comunismo, fue enviado a un campo de prisioneros de guerra, donde pasó 10 años de los 25 que le impusieron. Al salir libre, el 17 de enero de 1955 huyó a Alemania Occidental, sin embargo se le arrestó de nuevo y se le juzgó por la ejecución de dos oficiales y de un soldado que se había quedado dormido por ebriedad mientras conducía. Declarado culpable Schörner volvió a prisión y finalmente salió en 1963 y se estableció en Múnich donde murió en 1973. Durante toda su vida después de la guerra sufrió el desprecio de antiguos camaradas, ya que su viaje al Tirol fue visto como cobardía por sus oficiales, y lo acusaron de haber abandonado a sus hombres.
nazismo, weimar, Goring, Muller, gestapo, inflación,Strasser. El gris, insomnio."> EL GRISUna emocionante novela sobre los orígenes del nazismo en los años 20 y qué fue lo que llevó a Hitler al poder.
mayo 5th, 2010 18:18
Hola!
Una pequeña duda: “Hemos llegado a él a través de la tremenda historia de [...] los Perdidos de Curlandia.”
¿Os referís al artículo “Cartas de los “Perdidos” de Curlandia”, publicado en el Foro 2GM (http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?f=10&t=5339)?
Si es así, que sepáis que es un orgullo para mí: soy el autor
mayo 5th, 2010 18:48
Pues es un orgullo conocerte, porque escribes unos artículos cojonudos, joer…
Te copiaremos a mansalva (citando fuentes y URLS, por supuesto) y ya sabes d´
onde tirar d elas orejas si algo no está bien…
junio 10th, 2010 15:29
Gracias, me halagas. Y, mientras citéis la fuente, copiad como gustéis
Por cierto que en breve haré público un artículo más extenso sobre Curlandia.