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Jodl fue ahorcado por su complicidad en el “Kommandobefehl”, una orden de fusilar a aquellos soldados británicos que combatían vestidos con ropas civiles y que estrangulaban a sus propios prisioneros de guerra (XV 316-329 {347-362}). La defensa de Jodl era que el derecho internacional está provisto para protejer a los hombres que combaten como soldados. Los soldados deben portar sus armas abiertamente, llevar insignias o uniformes claramente reconocibles, y tratar a sus prisioneros con humanidad. La guerra de los partisanos y las actividades de los comandos británicos se prohibían expresamente bajo el derecho internacional. El enjuiciar y ejecutar a tales comandos sería legal si fuera hecho de conformidad con el artículo 63 de la convención de Ginebra de 1929 sobre prisioneros de guerra (N.B. véase también el “Dissentient Judgement of Judge Rutledge”, “U.S. vs. Yamashita”, y el “Habeas corpus action of Field Marshall Milch.”). En verdad, muy pocos hombres fueron ejecutados como resultado del “Kommandobefehl” (55 en Europe del Oeste, según Sir David Maxwell-Fyfe, XXII 284 {325}. La intención del mismo era de disuadir a los hombres de combatir de esta manera, creyendo que sencillamente podrían rendirse después. Otro “crimen” fue el haber notificado al Jefe del Ejército que Hitler había repetido una orden ya emitida de que no se debía aceptar ninguna oferta de rendición de Leningrado. Como tantos otros crímenes alemanes, quedó este sin efecto, puesto que no se recibió ninguna oferta de rendición. La intención era la de forzar a la población a retirarse, dado que sería imposibile alimentar a millones de civiles y de prisioneros, y evitar epidemias. Se dejaron espacios vacíos hacia el Este en las lineas alemanas para permitir el retiro de la población. Kiev, Odessa, y Kharkov habrían capitulado pero fueron minadas, matando a miles de soldados alemanes con bombas de efecto retardado. Se necesitaban los muelles para propósitos militares; los ferrocarriles rusos fueron construidos sobre un ancho de vía distinto del alemán; no hubiera sido posible avanzar suficientes suministros para alimentar millones de prisioneros o judíos medio-famélicos. La mentira soviética de que los alemanes habrían masacrado a millones de presos rusos fue tomada en serio por muchas personas sin conocimiento de la causa de la mortalidad. La copia del documento acerca de Leningrado, Document C-123, no lleva firma. El caso de Jodl representa lo absurdo de todo el proceso. En palabras de su defensor, el Dr. Exner: “Asesinato y revolución. En tiempo de paz, esto hubiera significado guerra civil; en tiempos de guerra, el derrumbamiento inmediato del frente y el fin del Reich. Debería entonces haber gritado: Fiat justitia, pereat patria? La fiscalía parece verdaderamente ser de la opinión de que tal comportamiento pudiera exigirse de los acusados. ¡Qué asombroso concepto! Si asesinato y revolución se pudieran justificar moralmente se tendría que dejar en manos de filósofos y teólogos. De cualquier manera, nosotros juristas ni siquiera podemos discutirlo. ¿Ser obligado bajo pena de castigo a matar al Jefe de Estado? ¿Un soldado debe actuar asi? Y además, ¿durante la guerra? Los que han cometido tales crímenes fueron siempre castigados, pero castigarlos por no haberlos cometido, seria verdaderamente algo nuevo” (XIX 45 {54}; XXII 86-90 {100-105}). (En los procesos por crímenes de guerra japoneses, se ahorcaron a los generales por haberse mezclado en política.) A este respecto, el Dr. Exner dijo: “En una sola página del trial-brief inglés-norteamericano, se lee seis veces: ‘Jodl was present at’ (Jodl estaba presente). ¿Qué quiere decir eso legalmente?” (XIX 37 {44}). Jodl fue interrogado por uno de los procuradores soviéticos, Col. Pokrovsky, “¿Sabía usted, que los ejércitos alemanes… ahorcaban a la gente con la cabeza abajo, y asaban a sus prisioneros de guerra a la parrilla? ¿Lo sabía usted?” A lo cual Jodl respondió, “No sólo no lo sabía, no me lo creo.” (XV 545 {595}). El vasto campo de los procesos por crímenes de guerra, resumido en 3 frases cortas. (XV 284-561 {313-612}; XVIII 506-510 {554-558}; XIX 1-46 {7-55}). |
nazismo, weimar, Goring, Muller, gestapo, inflación,Strasser. El gris, insomnio."> EL GRISUna emocionante novela sobre los orígenes del nazismo en los años 20 y qué fue lo que llevó a Hitler al poder.
agosto 28th, 2011 20:04
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septiembre 1st, 2011 03:21
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