may 11 2011

Los Pitufos: ¿Una apología del Nazismo?

Category: CULTURA Y OTROSAdminis @ 06:04

pitu 257x300 Los Pitufos: ¿Una apología del Nazismo?Hoy, un texto de humor, o casi, que nos ha llegado.

Esperamos que sea un texto de humor, vaya, porque hay gente para todo…

 Hemos rescatado este curioso texto, bueno, en realidad son dos diferentes, pero que tratan del mismo tema, el segundo traducido por nosotros, para completar asi un texto sobre este poco conocido asunto. El creador de los Pitufos, Pierre Cullimore, fue miembro del KU KLUX KLAN y simpatizante con la causa blanca. Es algo, que evidentemente nosotros no podemos confirmar, pero ahi queda el asunto. Los que elaboraron los siguientes textos, dejan mas que claro que solo son unos progres, por la estupidez de muchos de sus comentarios, pero lo que nos interesa es el fondo del asunto. Resulta gracioso y patético a la vez, que reconozcan que esta serie de dibujos con la que se han educado un par de generaciones, tenga valores positivos, casi entendida esta como una lucha entre el bien (los pitufos) y el mal (Gargamel, el oro y la codicia), pero que sin embargo lo peligroso de la misma según ellos, es precisamente ese “mensaje oculto” de la serie favorable de alguna manera a los ideales arios y NS. Es evidente que lo peligroso de verdad, es ver como la mentalidad sionista ha calado en toda la sociedad, llegando al punto de comparar la defensa de nuestra raza y de nuestros valores, como algo negativo. LOS PITUFOS: ¿UNA APOLOGÍA DEL NAZISMO? Estudio acerca de la similitud entre la serie infantil y la ideología nazi. Voy a tratar de resumir en este breve estudio los motivos que me llevan a pensar que la serie de dibujos animados infantil “Los pitufos” contiene, de manera oculta, elementos fácilmente reconocibles pertenecientes al mundo del nazismo. Para ello dividiré las principales bases argumentales de la serie en varios apartados en los que compararé estas bases con determinados aspectos de la ideología nazi. La conclusión a la que pretenderé llegar es que, si estas similitudes no están hechas intencionadamente, el número de casualidades es muy superior a lo natural. ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LOS PITUFOS: Si analizamos la estructura social de los pitufos pronto observaremos que se trata de un pueblo aparte de todo. Es un pueblo que se autoabastece y que satisface sus necesidades simplemente con la ayuda de lo que le da su tierra y su espacio natural. Es un modelo que podríamos calificar de autárquico, no comerciar ni intercambiar nada fuera de sus propias fronteras, ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Esto, en su base, es idéntico a ese nacionalismo visceral, a ese Volksgeit alemán que organizó Hitler durante sus primeros años de gobierno y que, más tarde, se transformaría en esa ansia expansionista. Pero volvamos a los pitufos; si seguimos observando su comportamiento social, salta a la vista la uniformidad casi total de esta raza de nuevos individuos. Todos son azules (que no rojos ni de otro color cualquiera, sino azules…), llevan un pantaloncito blanco y un extraño gorro del mismo color. A partir de ahí sólo se diferencian por pequeños rasgos como una flor, un tatuaje, etc. Esto nos recuerda en conjunto a esa estética nazi de uniformidad estricta y rigurosa tantas veces demostrada en desfiles y conmemoraciones. Una uniformidad de la que nadie sale y que constituía una de las principales armas con las que contaba el régimen para dar esa sensación nacionalista de unión y poder. Profundizando más en la sociedad pitufa y en su sistema de gobierno, encontramos que no todos los pitufos van igual vestidos y uniformados. Sólo uno se diferencia, sólo uno se viste de otra forma, sólo uno llama la atención por los colores de su ropa y su barba blanca. Ese pitufo es el líder de la opinión del resto de los pitufos, es el consejero, es el más sabio, es el ejemplo al que todos quieren y deben seguir si quieren que las cosas salgan correctamente, es el que organiza a todo el pueblo y enseña al resto de pitufos lo que debe de hacer para que el pueblo pitufo salga adelante, es el Papá Pitufo. Una especie de führer en el que se identifica el Estado pitufo con su propia persona y que posee un führerprinzit según el cual tiene la autoridad total sobre el resto de los pitufos y nadie puede dudar de él ni de su opinión. En la sociedad pitufa, cambiando de tema, observamos un curioso, cuando menos, papel de la mujer. Encontramos que en todo el poblado sólo hay una, Pitufina (rubia, como no). Bien, pues esta Pitufina es el paradigma de la mujer florero. Sólo sirve para que liguen con ella y para coquetear, pero nada más. FUNDAMENTOS Y FINALIDAD DE LA VIDA DE UN PITUFO: Los pitufos aparte de, como ya hemos dicho en el anterior apartado, tener que autoabastecerse siguiendo las indicaciones de un líder, deben seguir una serie de conductas para ser premiados y tener estima y valor entre el grupo del resto de los pitufos. El pitufo que emplea la fuerza bruta, aquel de complexión atlética, el que actúa como si su cuerpo fuera una máquina al servicio de su raza, el pitufo Fortachón, es el que se lleva todos los méritos. Por el contrario, dentro de los pitufos, aquel que investiga, que intenta saber tanto como Papá Pitufo, que lee libros, que se interesa por conocer una verdad más allá que la del resto de los pitufos, aquel que cultiva su mente, el pitufo Filósofo, es duramente reprimido y no pasa un solo capítulo en el no le echen a patadas del pueblo, casi siempre impulsado por Fortachón. Pero, aparte de todo esto, hay algo que es común en todos los pitufos y que representa una de las características fundamentales de su existencia: el odio a Gargamel. Lo que intentaré demostrar en este párrafo es la existencia también de elementos antisemitas en la serie. Si analizamos al principal enemigo de los pitufos, Gargamel, pronto descubrimos en su rostro rasgos que han caracterizado a lo largo de la historia al pueblo judío, como puede ser la nariz prominente y algo aguileña. Esto podría ser una mera coincidencia pero, si analizamos su nombre y el de su gato Asrael, encontraremos la terminación “-el”, característica de los nombres hebreos, como en Gabriel, Miguel, Ángel, etc. Es más, simplemente cambiando la primera letra del nombre del gato por una “I” lo que aparece es Israel. Pero, aun así, podría tratarse de coincidencias. Sin embargo, lo que nos lleva a eliminar nuestras dudas, es la profesión y los objetivos del siniestro personaje. Gargamel no es otra cosa que un alquimista, y no un alquimista cualquiera, sino uno avaricioso que busca acabar con los pitufos para comérselos o para comerciar con ellos y hacerse rico. Si ahora escuchamos los causas que alegaba Hitler para culpar a los judíos de todos los males no se alejan mucho de lo que acabamos de expresar. Por tanto Gargamel y su gato se convierten ante los ojos de los niños en el paradigma del judío de la Alemania de 1930. ALIADOS SUPERIORES EN LA CAUSA DEL PUEBLO PITUFO: A la hora de enfrentarse con Gargamel y con otros enemigos y para sentar sus ideas y formar su pueblo, los pitufos no están solos. Desde siempre han contado con la ayuda de unos seres superiores y eternos que les han apoyado por confiar en su verdad y en la rectitud de su proyecto. Estos seres, tales como Mamá Naturaleza o el Padre Tiempo, no son seres tangibles, sino que superan a la realidad siendo inherentes a ella. Son como ese Espíritu Alemán que proclamaba Hitler desde sus consignas ultranacionalistas arraigadas en la esencia de lo alemán, como ese Volksgeit eterno y superior que siempre a acompañado al pueblo alemán y que antes he nombrado. Son todas esas tradiciones alemanas intangibles que daban unidad y fuerza al pueblo como tal y que el nazismo de Hitler encauzo hacia sus propias metas dándoles sentido en el contexto de la Alemania de antes de la segunda gran guerra. Por todas estas razones y por otras que no creo conveniente reseñar, puedo considerar que en la serie infantil “Los pitufos” se dan algunos principios de apología del nazismo criticables o, cuando menos, producto de un estudio más serio y profundo para verificar estas tesis a la luz de los hechos. Sin más, espero que esto sirva de orientación para futuras investigaciones. LOS PITUFOS: ¿TITERES ÁRIOS O INOFENSIVAS CARICATURAS? La caricatura ”los pitufos” ha estado presente por muchos años, pero nunca nadie miró lo suficientemente cerca para ver algunos de los mensajes subyacentes. La caricatura siempre ha tratado de expresar valores morales fuertes describiendo actos de gentileza y buenas acciones hacia los demás. Las pequeñas criaturas eran lindas y adorables. Estos factores hacen difícil creer que el escritor y creador del programa Peyo, alias Pierre Cullimore, quién murió en 1992 a los 64 años, fuera un nazi y estuviera afiliado al ku klux klan. Observando diferentes aspectos de la caricatura en sí, tal vez no sea tan increíble. Los pitufos siempre le dan a los niños un mensaje moral al final de cada capítulo. Sin embargo intrincadamente escondido dentro de la historia había un mensaje mas oscuro y profundo. Por ejemplo en un episodio el villano (Gargamel) le dá a un pitufo una moneda esperando que este se quede con ella y se vuelva codicioso. El plán funciona y se altera la pequeña villa de los pitufos. Al final todo se resuelve cuando el pitufo decide compartir la nueva riqueza con todo el resto de pitufos. ¿Acaso es solo una coincidencia que “el villano” tenga un nombre judío y parezca de ascendencia judía? ¿que tenía de horrible el que el pitufo mantuviera su moneda para si mismo? Tenía todo el derecho porqué era suya. Sin embargo debido a la estructura de su sociedad era erróneo que uno tuviera mas que los otros. ¿suena familiar, como socialismo tal vez?. En retrospectiva algunos aspectos visuales y hasta de las historias muestran la conexión del creador con el ku klux klan. El klan es una organización de supremacistas blancos que creen que la raza blanca es la raza maestra. La organización era liderada por papá pitufo, un líder que llevaba un sombrero rojo puntudo en medio de la comunidad de sombreros blancos. De la misma manera el gran dragón del ku klux klan usa un sombrero rojo. En un episodio, los pitufos sufrían un hechizo maligno. Cuando eran negros, subitamente se volvían malos. También había muchos episodios en los que bailaban alrededor del fuego, igual que en los rituales tradicionales del k.k.k. Otras influencias “nazis” pueden observarse en los nombres y as apariencias de los personajes. El villano de la historia, Gargamel, era un hombre que se asemejaba a la parodia del hombre judío estereotípico con pelo oscuro y facciones prominentes. Este vivía en una casa vieja y grande desaseada, el mismo se veía sucio. Su nombre proviene de la herencia judeo alemana así como el nombre de su gato Azrael. En mitología judía Azrael es el ángel que separa el alma del cuerpo al momento de la muerte. Entre los pitufos solo hay una chica, con facciones extrañamente arias, que se muestran de manera mas prominente en su largo pelo rubio. En la ideología nazi, este es un gentil caucásico, especialmente uno del tipo nórdico. Hitler tenía la creencia de que los “arios” poseían la imagen ideal para un nazi. Aunque estas observaciones pueden ser consideradas como mera especulación, no se puede negar la evidencia encontrada en el hogar del autor. En realidad muchos espectadores pueden decidir no creer esto simplemente debido a que se rehusan a admitir que fueron engañados. La verdad que se encuentra escondida en el programa contradice el supuesto objetivo del programa. El programa que se suponía dedicado a enseñar a los niños una buena moralidad y valores como el compartir y amar al vecino, de hecho hacía lo contrario con algunos de los mensajes subyacentes. Para su creador el programa debió haber sido perfecto. Un programa que presentaba puntos de vista considerados buenos y correctos por la sociedad, mezclados de una forma tal para expresar sus opiniones y posiciones de forma sutil. Las ideas fueron ejecutadas con suficiente cuidado para no levantar sospecha y permitir expresarlas hasta el día de su retiro: no fué sino hasta el día en que se retiró que la verdad fue conocida. Tal vez la lección final es la más importante, nunca confiar en las apariencias.

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abr 01 2011

Los argumentos de la defensa de KURT GERSTEIN en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:27

Kurt Gerstein es a menudo citado como un “testigo” del Holocausto; sin embargo, no es correcto. Como “testigo” se entiende alguien que haya visto algo, y que aparece para testificar acerca de su conocimiento personal. Lo cual Gerstein nunca hizo. Gerstein fue un signatario no jurado, lo que quiere decir que se trata de un nombre y apellido que aparecen al final de una “declaración” escrita a máquina, en francés; no se sabe si fue él quien la escribió (Documento 1553-PS, rechazado como prueba en el primer proceso de Nuremberg, VI 333-334 {371-372}, 362-363 {398-399}).

Una de las historias que circulan sobre Gerstein, cuenta que habría escrito la declaración en la cárcel de Cherche-Midi en Francia, inmediatamente después de lo cual habría cometido suicidio; el cadáver habría desaparecido misteriosamente y sin dejar rastro.

Es mucho más probable que la declaración fuera escrita en francés por un interrogador-”intérprete” judío-alemán, y que algunas contradicciones (por ejemplo, la de que era invierno en el mes de agosto, la de encontrarse viajando en coche en una frase y en tren en la frase siguiente) sean debidas a una transcripción defectuosa de los apuntes de interrogación en forma de declaración. En los procesos de crímenes de guerra seguidos a japoneses, tales declaraciones no juradas son bastante corrientes, según la teoría de que poseen “peso”, pero menos “peso” que las declaraciones juradas. Es también posible que Gerstein muriese debido a las heridas infligidas durante los interrogatorios; o puede ser que se ahorcara con la cinta de la máquina de escribir.

Más tarde, este documento, uno de seis diferentes versiones, fue extensamente citado en el proceso de Oswald Pohl, donde fue “probado” que Treblinka poseía 10 “cámaras de gas” (1553-PS) y 10 “cámaras de vapor” (3311-PS) en el mismo campo, en el mismo proceso, al mismo tiempo.

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mar 24 2011

Los argumentos de la defensa de ARTHUR SEYSS-INQUART en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:48

 

Seyss-Inquart es un ejemplo de la manera en la cual las acciones perfectamente legales fueron transformadas por los acusadores en “crímenes” cuando eran llevadas a cabo por los alemanes, mientras que acciones idénticas, o acciones criminales según los estatutos del Tribunal de Nuremberg (tales como los bombardeos de Dresden, ilegal según artículo 6b XXII 471, 475 {535, 540}) se consideraron como los inconvenientes insignificantes de una gran cruzada para eradicar el Mal.

En derecho internacional, los gobiernos de ocupación tienen el derecho de legislar como mejor les parezca, (un derecho reclamado por el mismo Tribunal, XXII 461 {523}, pero contradicho en XXII 497 {565-565}, y se requiere la obediencia a su autoridad. Se les permite exigir el trabajo obligatorio dentro de ciertos límites, de confiscar bienes públicos, y de imponer impuestos para cubrir los gastos de la ocupación. No se les obliga a tolerar la resistencia armada, huelgas, la publicación de periódicos hostiles, ni de emplear oficiales locales que no cumplan con sus órdenes. El firmar documentos y hacer circular órdenes legales no son crímenes bajo el derecho internacional. Seyss-Inquart alegó haber evitado mucha destrucción al fin de la guerra, destrucción esta que hubiera sido ilegal (XV 610-668 {664-726}; XVI 1-113 {7-128}; XIX 46-111 {55-125}).

Como Reichskommissar para los Paises-Bajos, Seyss-Inquart transmitió órdenes para la ejecución de miembros de la resistencia después de su condena por actos de sabotaje o resistencia armada. Sin embargo, las sentencias a muerte no se cumplieron hasta después de haberse cometido nuevos actos de sabotaje. Esto es lo que el Tribunal consideró como “ejecución de rehenes”; pero la designación “rehén” está errada (XII 95-96 {108}, XVIII 17-19 {25-27}, XXI 526 {581}, 535 {590}).

Para una discusión del derecho internacional desde el punto de vista de la fiscalía, concediendo la legalidad de estas acciones, véase V 537 {603-604}. Fue expresamente admitido por la fiscalía que los miembros de la resistencia podían ser fusilados (V 405 {455-456}).

La cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra del 18 octubre 1907 contiene una cláusula de toda participación (Art. 2); los beligerantes que hubieran violado la convención pueden ser obligados a pagar una indemnización; prohibe los bombardeos de ciudades indefensas y monumentos culturales, “sean cuales fuesen los metodos de bombardeos”, (art. 23, 25, 27, 56). Sin la ratificación de Bulgaria, Grecia, Italia y Yugoslavia; ratificada por la Rusia zarista.

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mar 18 2011

Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

 

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Alemanes hacinados en un campo de concentración aliado

Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.

En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.
  

Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas“: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial.
En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.

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Un prisionero alemán

Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.

Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.
   Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar:
Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros

El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.
  

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campo aliado

 Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no.
   Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
   La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.

   Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.

Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra.

   Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
   De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.

   exterminados”.

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Campo aliado y hacinamiento

El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
   “Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser

   En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.
   Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.”

   El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios, o techo u otros acomodos“.

   Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.

   Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, – todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.
  

   George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….”

   El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
   Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios.
Todo lo que teníamos para comer era el pasto“. Recuerda Heiz.

   Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
   Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!

   “Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba“.

La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.

   Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.

Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.

   Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “

El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo.
Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar. Eisenhower replicó que él ya habíaprestado a esa materia una atención considerable, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor. Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.

Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos.

El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos“. Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.

  El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.
   Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril;
Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra“.

   Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible. En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.

Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento“. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes. Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).

A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.

El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.

    También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).

El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso habitado por esqueletos vivientes algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau“.

   Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.

  En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “deshechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.

  El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra

   No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.

   El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.

En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
   En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.

Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-


Los Campos de La Muerte de Eisenhower: La Historia de un Guardia Americano 
En octubre de 1944, a la edad de dieciocho años, fui reclutado en el ejército de los Estados Unidos. Debido en gran parte a la “Batalla de las Ardenas”, mi formación fue interrumpida. Mi permiso se redujo a la mitad, y me enviaron de inmediato al extranjero. Llegamos a Le Havre, Francia, y fuimos rápidamente cargados en los coches y enviados al frente. Cuando llegamos allí, yo sufría gravemente los síntomas de la mononucleosis, y fui enviado a un hospital de Bélgica. Como entonces, la mononucleosis se conocía como la “enfermedad de los besos”, envié miles de cartas de agradecimiento a mi novia.

Para cuando salí del hospital, el equipo con el que me había formado en Spartanburg, Carolina del Sur estaba en el interior de Alemania, por lo que, a pesar de mis protestas, me reubicaron en un depósito de reposición. Perdí el interés en las unidades en las que fui asignado y no recuerdo a todos ellos: las unidades de no-combate no eran ridiculizadas en ese tiempo.

A finales de marzo o principios de abril de 1945, fui enviado a la guardia de un campo de prisioneros de guerra cerca de Andernach a lo largo del Rin. Tuve cuatro años de idioma alemán en la escuela secundaria, por lo que podía hablar con los presos, aunque estaba prohibido. Gradualmente, sin embargo, se me utilizó como intérprete, y se me pidió encontrar miembros de las SS (jamás encontré alguno)

En Andernach, cerca de 50000 prisioneros de todas las edades estaban encerrados en un campo abierto rodeado de alambre de púas. Las mujeres se mantenían en un recinto apartado que no vi hasta más tarde. Los hombres que vigilaba no tenían refugios ni mantas; muchos no tenían abrigos. Dormían en el barro, húmedo y frío y sin letrinas. Era una fría, húmeda primavera y su miseria por la exposición, era evidente por sí sola.

Aún más sorprendente fue ver a los prisioneros meter césped y malezas en una lata para preparar una sopa. Me dijeron que lo hacían para a aliviar el dolor del hambre. Rápidamente, empezaron a demacrarse. La Disentería apareció, y así dormían entre sus propios excrementos, demasiado débiles para llegar a las letrinas. Muchos rogaban por comida, enfermos y muriendo ante nuestros ojos. Teníamos abundante comida y suministros, pero no hicimos nada para ayudarlos, ni siquiera asistencia médica.

Indignado, protesté a mis oficiales y me encontré con la hostilidad o la cruel indiferencia. Cuando presioné, me explicaron que estaban bajo órdenes estrictas de “más arriba”. Consciente de que mis protestas eran inútiles, le pedí a un amigo que trabaja en la cocina si él me podría deslizarme algunos alimentos adicionales para los presos. También dijo que estaban bajo órdenes estrictas de no alimentar a los presos y que esas órdenes provenían de “más arriba”. Pero él dijo que había más alimentos de los necesarios y que me pasaría algunos.

Cuando arroje la comida sobre el alambre de púas a los prisioneros, me atraparon y me amenazaron con encarcelarme. Repetí la “ofensa”, y un oficial con enojo me amenazó con dispararme. Asumí este era nada hasta que encontraré a un capitán en una colina por encima del Rin disparando a un grupo de civiles alemanas con su pistola calibre .45. Cuando le pregunté por qué, Murmuró, “Práctica de tiro”, y disparó su pistola hasta acabar su munición. Vi que las mujeres corrían para protegerse, pero, a esa distancia, no podía saber si alguna había sido alcanzada.

Esto fue cuando me di cuenta que se trataba de asesinos de sangre fría llenos de odio moralista. A su juicio, los alemanes eran una raza infrahumana y digna de ser extermininada; otra expresión de la espiral del racismo. Artículos en los periódicos de los soldados, el “Star and Stripes”, enfatizaban la importancia de los campos de concentración alemanes, completos con fotos de cuerpos descuartizados, lo que amplificaba nuestra moral y crueldad, lo que hizo que fuese más fácil de imitar el comportamiento al que se supone que nos oponíamos. También, creo, los soldados que no fueron expuestos al combate, trataban de demostrar que tan duros eran disparando a los prisioneros y los civiles.

Me enteré que estos presos eran en su mayoría agricultores y obreros, tan simples e ignorantes como muchas de nuestras tropas. A medida que paso el tiempo, más de ellos parecían “zombis” por su indiferencia, mientras que otros trataban de escapar en una forma demente o suicida, corriendo a través de campos abiertos en plena luz del día hacia el Rin buscando apaciguar por su sed. Fueron fusilados. Algunos presos estaban tan deseosos por cigarrillos como por comida, diciendo que calmaban su hambre. En consecuencia, soldados “emprendedores” adquirían hordas de relojes y anillos a cambio de puñados de cigarrillos o menos. Cuando empecé a tirar cajas de cigarrillos a los prisioneros para arruinar este comercio, fui amenazado por soldados y oficiales de alto rango.

La única luz en este sombrío panorama llegó una noche cuando fui asignado al puesto en el “cementerio”, de dos a cuatro AM, en realidad, hubo un cementerio en la cuesta arriba de este lado del recinto, no a muchos metros de distancia. Mis superiores habían olvidado de darme una linterna y no me había molestado en preguntar por una, como estaba disgustado con toda la situación de ese momento. Fue una noche bastante brillante, y pronto vi un prisionero que se arrastraba por debajo del alambrado hacia el cementerio. Se suponía que debíamos disparar a cualquier escapista en vista, así que empecé a levantarme del suelo para advertirle para que regresara. De repente me di cuenta que otro preso se arrastraba desde el cementerio de nuevo hacia el alambrado. Arriesgaban sus vidas para llegar al cementerio por algo, tenía que investigar.

Cuando entré en la oscuridad de este matorral, ese arbolado cementerio, me sentía totalmente vulnerable, pero de alguna forma la curiosidad me hacia seguir. A pesar de mi cautela, tropecé con las piernas de alguien en posición prona. Tratando de recuperar la compostura de la mente y el cuerpo, pronto me sentí aliviado de no haber disparado accidentalmente. La figura se sentó. Poco a poco, pude ver la hermosa pero aterrorizada mirada de una mujer con una cesta de picnic. Los civiles alemanes no podían alimentar, ni siquiera acercase a los prisioneros, por lo que rápidamente le asegure que aprobaba lo que estaba haciendo, le dije que no tenga miedo, y que me iría del cementerio para no entrometerme.

Lo hice de inmediato y me senté, apoyado contra un árbol al borde del cementerio para parecer distraído y no asustar a los prisioneros. Me imaginé entonces, y todavía lo hago ahora, lo que sería encontrar a una bella mujer con una cesta de picnic, en esas condiciones como prisionero. Nunca olvidadare su rostro.

Eventualmente, más presos se arrastraban de nuevo hacia al alambrado. Vi que arrastraban alimentos para sus compañeros y sólo podía admirar su valor y devoción.

El 8 de mayo, Día VE, tomé la decisión de celebrar con algunos presos que vigilaba el horno donce hacian el el pan que de vez en cuando recibían otros presos. Este grupo comió todo el pan que podía, y compartimos el jovial ánimo generado por el final de la guerra. Todos pensamos que pronto iríamos a casa, una patética esperanza de su parte. Estábamos en lo que sería la zona francesa, donde pronto sería testigo de la brutalidad de los soldados franceses cuando transferimos nuestros prisioneros a ellos para sus campamentos de mano de obra esclava.

Ese día, sin embargo, nos sentimos felices.

Como gesto de amistad, vacié mi fusil y lo paré en la esquina, incluso les permití jugar con el a su antojo. Este fondo “rompió el hielo”, y pronto cantábamos canciones que nos habíamos enseñado o que yo había aprendido en la escuela secundaria. Por agradecimiento, me hornearon un pequeño pan dulce especial, el único regalo posible que les quedaba por ofrecer, que eran los que habían dejado de ofrecer. Lo guarde en mi chaqueta y volví a mi cuartel, y lo comí en mi privacidad. Jamás había probado un pan tan delicioso, ni sentí un sentido más profundo de la comunión mientras comía.

Poco después, algunos de nuestros débiles y enfermizos presos marcharon con soldados franceses a su campamento. Íbamos en un camión detrás de esta formación. Temporalmente, bajaba la velocidad y paraba, tal vez porque el conductor estaba tan conmocionado como yo. Siempre que un alemán preso cayese o tratara de escapar, lo mataban a culatazos. Los cuerpos eran apartados a la orilla de la carretera para ser recogidos por otro camión. Para muchos, esta muerte rápida podría haber sido preferible para frenar el hambre en nuestros “campos de la muerte.”

Cuando finalmente vi a las mujeres alemanas en el recinto aparte, pregunté el motivo por que se las tenía presas. Me dijeron que eran “seguidoras del campamento” (camp followers) seleccionadas como mujores reproductoras de la SS para crear una súper raza. Hablé con algunas y debo decir que nunca conocí un grupo más enérgico o atractivo. Ciertamente, pensé que nunca merecieron estar presas.

Cada vez más era utilizado como intérprete, y especialmente fui capaz de impedir que algunos fueran detenidos injustamente. Una vez un divertido incidente con un viejo agricultor que estaba siendo arrastrado por varios soldados. Me dijeron que tenía una “lujosa medalla nazi” la cual me mostraron. Afortunadamente, tenía una tabla con la identificación de esas medallas. El había sido premiado por haber concebido cinco hijos. Quizá, su esposa estaba algo aliviada por sacárselo de la espalda, pero no me parecía que uno de nuestros campos de la muerte fuera un castigo justo por su contribución a Alemania. Los soldados estaban de acuerdo y lo soltaron par que continúe su “trabajo sucio”.

El hambre empezó a propagarse entre la población civil alemana también. Era una algo común ver mujeres alemanas hasta sus codos en nuestra basura en busca de algo comestible – es decir, si no eran perseguidas.

Cuando entrevisté a los alcaldes de los pequeños pueblos y aldeas, me dijeron que su suministro de alimentos había sido quitado por “personas desplazadas” (extranjeros que habían trabajado en Alemania), los cuales empacaron la comida en camiones y se la llevaron. Cuando me informé de esto, la respuesta fue una de encoger los hombros. Nunca vi a la Cruz Roja en el campamento o ayudando a los civiles, a pesar de que su café y rosquillas estaban disponibles en cualquier lugar para nosotros. Entre tanto, los alemanes tuvieron que confiar en la distribución de los almacenes ocultos hasta la próxima cosecha.

El Hambre hizo a la mujer alemana más “disponible”, pero a pesar de esto, la violación era frecuente y, a menudo, acompañada de violencia innecesaria. En particular, recuerdo a una mujer de dieciocho años, que le rompieron su rostro con la culata de un rifle, y luego fue violada por dos soldados. Incluso los franceses se quejaron de que las violaciones, saqueos y destrucción por embriaguez por parte de nuestras tropas eran excesivas. En Le Havre, nos habían dado folletos de advertencia de que los soldados alemanes habían mantenido un alto nivel de comportamiento con la población civil francesa que era pacífica, y que debíamos hacer lo mismo. En esto, miserablemente hemos fracasado.

“¿Y qué?” Algunos diran. “Las atrocidades del enemigo fueron peores que las nuestras.” Es cierto que sólo he experimentado el final de la guerra, cuando ya estábamos los victoriosos. La oportunidad alemana de cometer atrocidades se ha perdido; la nuestro estaba al alcance de la mano. Pero dos errores no hacen un acierto. En lugar de copiar los crímenes de nuestros enemigos, debemos tratar de una vez por todas de romper el ciclo de odio y venganza que ha asolado y distorsionado la historia de la humanidad. Esta es la razón por la que estoy hablando ahora, cuarenta y cinco años después del crimen. Nunca podremos evitar crímenes de guerra individuales, pero podemos, si una cantidad suficiente de nosotros hablase, influir en la política gubernamental. Podemos rechazar la propaganda del gobierno, que representa a nuestros enemigos como infrahumanos y alienta la clase de ultrajes de los que fui testigo. Podemos protestar por el bombardeo de objetivos civiles, que siguen en la actualidad. Y podemos negarnos siempre a condonar el asesinato de prisioneros desarmados y derrotados de la guerra por parte de nuestro gobierno.

Me doy cuenta de que es difícil para el ciudadano común y corriente admitir haber atestiguado un crimen de tal magnitud, especialmente si lo implica a uno mismo. Incluso soldados que se compadecían de las víctimas me dijeron que tenían miedo de quejarse y meterse en problemas. Y el peligro no ha cesado. Desde que hablé hace algunas semanas, he recibido amenazas telefónicas y rompieron mi buzón de correo. But its been worth it. Pero vale la pena. Escribir sobre estas atrocidades ha sido una catarsis de sentimientos que he reprimido durante mucho tiempo, una liberación, y quizás recordará a otros testigos que “la verdad nos hará libres, no tengan miedo.” Incluso podemos aprender una lección suprema de todo esto: sólo el amor puede conquistar todo.
 


Eso que han leído es el relato del Profesor Martin Brech, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente retirado y ex profesor adjunto de la catedra de Filosofia y Religion de la Universidad de Mercy, New York.

Martin Brech (Adjunct Professor, Philosophy & Religion, Mercy College; Ex-G.I., Finally Free)Fuente: Reimpreso de El Diario de Revisión Histórica, vol. 10, no. 10, no. 2, pp. 2, pp. 161-166. 161-166.

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mar 12 2011

Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en Stalingrado

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  paulus10  Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en StalingradoFriedrich Wilhelm Ernst Paulus (Friedrich Von Paulus)

Nació el 23 de Septiembre de 1890 en Breitenau, un pequeño pueblo inmerso en Hesse, Alemania. Su padre fue Ernst Paulus un administrador en una escuela y su madre Bertha Nettelbeck. No nació en la nobleza y ni siquiera tuvo un estatus social relevante, sin embargo constantemente se le atribuye el prefijo “von” de manera errónea.

Al terminar la secundaria en el Wilhelms-Gymnasium de Kassel, intentó, de forma nada fructífera ingresar como cadete en la Marina Imperial Alemana, donde la primacía de los hijos de la aristocracia germana hicieron que se viese rechazado.

Abandonando esa “vocación”, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Marbugo,pero se retiró una vez que el Ejército Alemán comenzó a expandirse en 1910, flexibilizando el estatus social de los cadetes. Imbuido por la doctrina militar abandonó la Universidad para alistarse en el ejército imperial alemán en Febrero de 1910.Ingresó en el 111º Regimiento de Infantería como oficial cadete a los 19 años.

Unos años después se recibía como teniente y fue entonces cuando conoció a la que sería su esposa, Elena Rosetti-Solescu, de ascendencia aristocrática rumana. Los dos hermanos de Elena, servían en el mismo regimiento que Paulus y fue por su intermedio que se conocieron. La primera hija del matrimonio nació en 1914, el año en que Paulus prestó servicio durante la Primera Guerra Mundial. Luego nacieron Ernst y Friedrich. Durante la Gran Guerra, sirvió en el 3er Regimiento de Infantería, que formaba parte de la 28ª División de Infantería, en el 14 Cuerpo del 7º Ejército.

breite10  Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en StalingradoPaulus debió dejar el regimiento por enfermedad y al recuperarse fue incorporado al 2º Regimiento de cazadores Prusianos, que pertenecía al Alpenkorps que casi tenía el tamaño de una división y que se especializó en combate en las montañas y como fuerza de choque. Permaneció en ese regimiento por el resto de la guerra. No tuvo mando de unidades durante el conflicto.

Cuando llegó el Armisticio, Paulus tenía el grado de capitán y sólo había sido honrado con la Cruz de Hierro en primera y segunda clases, por su participación en diferentes frentes. Después de la guerra se mantuvo en el pequeño ejército de 100 mil hombres que le permitía a Alemania el Tratado de Versalles. Sirvió como comandante de una compañía de fusileros del 13 regimiento de Infantería en Stuttgart. En ese mismo regimiento, el comandante de una compañía de ametralladoras era Erwin Rommel. Paulus pasó mucho más tiempo en trabajos de oficina, que con las tropas en el campo.

El hecho que no ejerciera el mando de tropas, era debido a que en ese entonces estaba claro que Paulus no tenía aptitudes para el mando. En un ejercicio donde estuvo comandando un regimiento, el Estado Mayor reportó que el oficial Paulus carecía de condiciones para tomar decisiones. Un informe sobre sus aptitudes personales, decía que era “un típico oficial de la vieja escuela. Alto, de buena apariencia, pero exageradamente acicalado. Modesto, tal vez demasiado, amigable, con maneras extremadamente corteses y buen camarada, preocupado en demasía por no ofender a nadie. Excepcionalmente talentoso e interesado en materias militares, meticuloso en su trabajo de escritorio, con una gran pasión por los juegos de guerra y en la formulación de planes de batalla en los mapas y la mesa de arena. En ellos, despliega considerable talento, considerando largamente cada decisión y analizándola cuidadosamente antes de formular las órdenes pertinentes.”

En 1929 era profesor de tácticas en una división en Sttutgart. En 1930 su carrera lo llevó a involucrarse con las fuerzas mecanizadas. En 1934 comandó una unidad y al año siguiente fue Jefe de Estado Mayor en el Cuartel General Panzer en Berlín, ocupando el cargo que tuvo Heinz Guderian. Se adaptó muy bien a las nuevas ideas relacionadas con las fuerzas móviles. No era un ferviente nacionalsocialista, ni le importaba mucho la formación del partido o su llegada al poder.

Paulus continuó su ascenso. En 1939 ya era jefe de Estado Mayor del Primer Cuerpo Panzer.Alcanzó el grado de Mayor General en 1939 y más tarde Jefe de Estado Mayor del 10º Ejército en Leipzig, justo antes del ataque a Polonia.Su comandante de ejército era el General Walther von Reichenau, un oficial ambicioso y muy capaz en el campo de batalla. Ambos se complementaban porque Reichenau detestaba el trabajo de escritorio y prefería estar en el campo con sus tropas. El 10 Ejército fue renombrado 6º Ejército, ganándose una gran reputación en poco tiempo.

Su ejército arrasó a las tropas polacas y entonces fue destinado al frente occidental, donde participó en la invasión de los Países Bajos y Francia. Tras la capitulación de Francia, el 6º Ejército no entró más en combate y Paulus fue designado Jefe de estado Mayor Encargado y Jefe de Operaciones del Oberkommando des Heeres (OKH) que dirigía todas las operaciones del ejército alemán. Eventualmente el OKH se mudó cerca a Berlín, al ser cancelada la invasión a Gran Bretaña.

Paulus recibió la orden de preparar los planes de invasión de Rusia impresionando a Halder, Jefe de Estado Mayor de Hitler, por su meticulosidad y agudeza intelectual. Durante todo el invierno Paulus y su Estado Mayor, trabajaron en la preparación de la Operación Barbarossa.

19420510  Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en Stalingrado
Paulus al lado de Hitler, observando el teatro de operaciones

En 1941, iniciada la operación Barbaroja, Paulus visitó las posiciones germanas en el Norte de África, tratando de convencer a Rommel de la necesidad de llevar a cabo una campaña más defensiva debido a la escasez de suministros.

Cuando la ofensiva en el Frente del Este se estancó, la carrera de Paulus dio un vuelco tremendo. Rundstedt renunció y Reichenau tomó el mando. Reichenau solicitó que Paulus tomara el mando del 6º Ejército en vez de designar a alguno de los más experimentados comandantes del Frente del Este. Hitler y Halder estuvieron de acuerdo y el 5 de Enero recibió el mando del 6º Ejército con una fuerza de más de 250.000 hombres. El mismo día que Paulus se ponía al mando del 6º Ejército, Reichenau sufría un ataque cardiaco y tomaba el mando el Mariscal de campo von Bock.

La situación en el frente empeoraba. Paulus diseñó una un plan defensivo que Von Bock vió con buenos ojos. No obstante, en la ofensiva sobre la población de Kharkov, Bock consideró errónea la actitud de Paulus, solicitando su al alto mando su destitución. Fue enviado el Mayor-General Arthur Schmidt que hasta el final del 6º Ejército fue el Jefe de Estado Mayor de Paulus.

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Paulus reorganiza sus fuerzas antes de laOfensiva sobre Kharkov

Kharkov fue retenida y quienes sufrieron enormes bajas fueron los soviéticos por lo que Paulus recibió la Cruz de Caballero y gran publicidad en Alemania. En cuanto a su capacidad de estratega militar, Paulus demostró un atisbo de genio militar al embolsar y capturar los restos del ejército de Semión Timoschenko cerca de Kharkov usando las maniobras del I Ejército de Kleist. En esos días, Ernst, hijo de Paulus, que era oficial inferior en el cuerpo Panzer, fue herido en Kharkov y repatriado a Alemania por el resto de la guerra. El otro de sus hijos, Friedrich murió en la Batalla de Anzio, en Italia, en febrero de 1944.

El 28 de Junio de 1942, desde el alto mando, se ordenó el ataque a la ciudad de Stalingrado.El 6º era el ejército más grande en el frente del este, 5 cuerpos de ejército, 14 divisiones, 2 de Infantería, 2 Panzer y una Motorizada. El ataque al río Don tuvo éxito y fueron tomados 40 mil prisioneros. Paulus contrajo disentería pero siguió cumpliendo sus funciones. Paulus rodeó Stalingrado y Stalin ordenaba la defensa de la ciudad a toda costa. Paulus comenzaba a percibir que la posibilidad de la captura de la ciudad se estaba alejando. La guerra relámpago no seguía su curso. Los meses continuaban corriendo y Paulus se enfrentaba al “General Invierno” y a la decisión de Stalin de impedir la caída de Stalingrado. A pesar de su mala salud, rechazó ser evacuado a Berlín o ceder el puesto.

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Paulus recién llegado antes de la ofensiva a Stalingrado

En pleno invierno, el 19 de Noviembre, los soviéticos lanzaron su Operación Uranus, aislando al 6º Ejército de Paulus que no se replegó a tiempo. Para el 23 de Noviembre el 6º Ejército quedó completamente cercado y aislado, con una fuerza que se había incrementado a cerca de 300 mil hombres sumando a los rumanos que protegían los flancos y parte del Ejército Panzer de Hoth.

En Enero, Paulus recibió un ultimátum de los rusos, pero Paulus rehusó rendirse. La agonía duró tres semanas. A finales de Enero todo había concluido, los últimos evacuados salieron de Stalingrado el día 24. Hitler nombró a Paulus Mariscal de Campo, quizás con la esperanza de que luchara hasta la última bala, pero no sirvió de nada, su situación era ya desesperada, a pesar de las “visiones” del Fuhrer.


Paulus fue galardonado con la Orden de la Cruz de Caballero el 15 de enero. Dos semanas más tarde, el 30 de enero Paulus fue ascendido a Mariscal de Campo y en un mensaje de Hitler Se recuerda que ningún mariscal de campo alemán había sido capturado con vida. Hitler sugiría que Paulus se suicidase, pero se negó.

En la mañana del 31 de enero, las fuerzas rusas alcanzaron el edificio en el que tenía su cuartel general Paulus. Un joven oficial ruso entró en la sala y exigió, en nombre de sus superiores, que entregasen a los alemanes. Después de mucho parlamentar con el personal de Paulus el oficial soviético fue finalmente llevado ante Paulus, que estaba acostado en una cama. A través de un intérprete oficial de la Federación de Rusia exigió la entrega del sexto Ejército de Paulus . Este simplemente asintió.
Paulus fue detenido y en un principio se negó a cooperar con las autoridades rusas, no haciendo esfuerzo alguno para negociar una entrega de los restantes elementos del Ejército que permanecían atrapados y los combates en la bolsa del norte. Sin embargo, después de descubrir que sus amigos, Erwin Hopner y Erich Von Witzleben, habían sido ejecutadas, tras el intento de asesinato de Hitler en julio de 1944, finalmente dio su apoyo a los oficiales de la Liga alemana, formada por Von Seydlitz. En esta capacidad grabó programas de radio antinazi, incluyendo las convocatorias a oficiales alemanes para desertar o para desobedecer las órdenes de Hitler.

25610  Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en Stalingrado
Paulus frente a oficiales soviéticos tras su rendición

Como resultado de estas emisiones, Hitler ordenó que toda la familia de Paulus debía ser encarcelada. La esposa de Paulus fue instada a renunciar a su apellido, pero ella se negó. Su hijo fue detenido, pero sobrevivieron a la guerra. Su otro hijo, Friedrich, fue asesinado en febrero de 1944 en la playa de Anzio, en Italia. Paulus nunca más vio a su esposa, ya que durante su tiempo en cautiverio en Rusia, ella murió en la República Federal de Alemania en 1949.

En 1946, Von Paulus se presentó en los juicios de Nuremberg como testigo de la acusación. Aunque admitió que él mismo había sido culpable de un atentado criminal en la Unión Soviética, se negó a incriminar a compañeros o camaradas como Alfred Jodl Wilhelm Keitel. Después de los juicios, Paulus vivió durante casi once años, bajo lo que podría denominarse un estrecho arresto domiciliario en Moscú. Sin embargo, a pesar de ello no se le trata con dureza. Paulus fue finalmente puesto en libertad en noviembre de 1953, pero sólo se le permitió residir en Alemania Oriental, concretamente en Dresde.

En 1956 publicó su versión de la batalla de Stalingrado, irónicamente titulada ¡Estoy aquí cumpliendo las órdenes! Un año después, el Mariscal de Campo Friedrich Paulus desarrolló distrofia muscular miotónica, una forma de esclerosis que le causó la muerte en una clínica de Dresde, el 01 de Febrero de 1957 a la edad de sesenta años.

paulus11  Friedrich Von Paulus, el mariscal que se rindió en Stalingrado
Paulus presentando su libro en 1956

 
Fuente original de este artículo: http://www.1y2gm.com/t824-friedrich-von-paulus
En breve trataremos de ampliarlo.

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mar 11 2011

El gobierno soviético anuncia que se une a la invasión de Polonia (17 de septiembre de 1939)

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 06:50
La fuerzas alemanas habían derrotado completamente a las fuerzas polacas, sólo quedaba una resistencia desesperada y sin sentido, cuando las tropas rusas invadieron Polonia el 17 de setiembre a las 04:00 hora de Moscú.  La invasión se realizó a todo lo largo de los 800 kilómetros de frontera ruso-polaca desde Polotsk, en el norte, hasta Kamcnets Podolski, en el sur.  La justificación por el ataque, esgrimida por el Kremlin, fue “para proteger los intereses soviéticos y los de las minorías de nuestros hermanos de sangre de Rusia Blanca y de Ucrania.”

Pero, no pasó mucho tiempo, en las primeras horas de esa misma mañana, cuando el portavoz del Ministerio de Propaganda alemán en Berlín declaró que la acción de la Unión Soviética tuvo la total aprobación de Alemania.   Eso no era ninguna sorpresa puesto que no se podía esperar otra cosa después de la firma del Pacto Ribentropp-Molotov.

Sin embargo, a pesar de la acción militar, Moscú insistió en que la Unión Soviética estaba manteniendo su neutralidad, pero que a causa de a todas luces era evidente que el Estado polaco había dejado de existir, los tratados entre Rusia y Polonia habían sido declarados nulos.

En los medios políticos, de prensa, los analistas militares y la propia opinión pública de París, Londres y Washington, nadie salía de su asombro y pocos se aventuraban a especular.  Pero, en la Embajada de Polonia en Londres, el propio embajador polaco manifestó muy presuroso que las fuerzas polacas se resistían enérgicamente a las tropas soviéticas a todo lo largo de la frontera y que el primer choque se produjo en la región de Molodeczno, sobre la vía del ferrocarril Vilna-Minsk.

Por su lado, el portavoz del Ministerio de Información británico dijo que el Gobierno no había recibido confirmación de los combates entre las fuerzas soviéticas y polacas, pero que se estaban haciendo esfuerzos por esclarecer los hechos, dándose cuenta de la ansiedad creada en vista de la “decisión trascendental que tendrán que encarar los británicos.” En este sentido la oposición cerró filas con el Primer Ministro Chamberlain, cuando el líder interino de la oposición, el Sr. Arthur Greenwood, declaró esa misma mañana: “Una cosa es cierta, pase lo que pase, la promesa de Gran Bretaña a Polonia será honrada.” En virtud del Acuerdo anglo-polaco, si los polacos declaraban oficialmente el ataque soviético como un acto de agresión, Gran Bretaña estaba obligada a ofrecer su ayuda.

Para el Premier Chamberlain, no había ningún intento en Londres de ocultar a sus aliados la magnitud del golpe y por ello convocó al Gabinete para esa misma noche y declaró que al Parlamento se le llamaría para una sesión extraordinaria para el día siguiente.

Mientras tanto, el Alto Mando alemán emitió un ultimátum de 12 horas, por Radio Berlín, dirigido a Varsovia, el cual expiró a las 03:00 hora inglesa.   En el comunicado le pidió al gobierno polaco la rendición incondicional.  Más tarde, la radio alemana anunció que el General Czuma, defensor de Varsovia, se había negado a cumplir con la demanda.   La suerte de Varsovia estaba echada.

El portavoz del Ministerio de Propaganda en Berlín, dijo que el asalto fue retrasado hasta las 15:00, para que las tropas polacas tuvieran 12 horas para rendirse y los civiles otras 12 horas para evacuar la ciudad, si el ultimátum era rechazado.

Las tropas del Ejército Rojo entraron en Polonia en la madrugada del 17 de setiembre para ocupar los territorios polacos de Polotsk a Kamenets Podolski, en Ucrania y Rusia Blanca.   El Gobierno Soviético la noche del día 16 entregó una nota al embajador polaco en Moscú, M Grzybowski, indicando que el Ejército Rojo había recibido la orden de marcha con el fin de salvaguardar los intereses de Rusia y de mantener el orden tras la caída del Gobierno polaco, cuyo paradero era desconocido.

Según el Kremlin, las tropas del Ejército Rojo protegerían a los bielorrusos y a las minorías ucranianas.  El Vicecomisario de Asuntos Exteriores, M. Potemkin, se entrevistó con M. Grzybowski a las 4 am, pero la Embajada de Polonia en Londres dijo que el señor Grzybowski se negó a aceptar la nota y que sólo transmitió un esbozo de la misma a su Gobierno, cuyo paradero se negó a revelar.   Pero, en la Embajada de Polonia en París, negaron la acusación rusa de que el Gobierno polaco había escapado de Polonia.

El Comisario de Asuntos Exteriores soviético, Vyacheslav Molotov, en un discurso transmitido por radio a la nación, anunció la ocupación de Polonia:

“Se ha ordenado al Ejército Rojo entrar a Polonia para proteger a nuestros hermanos de sangre.   El colapso de Polonia es un hecho.  Estamos tomando las medidas necesarias para liberar al país que fue arrastrado a una guerra por gobernantes incapaces.  Hemos notificado a todos los diplomáticos de nuestra neutralidad.   “No hay necesidad que nuestro pueblo acapare alimentos, porque no importa cuanto dure la acción militar, tenemos un reservas suficientes.   “Hago un llamamiento a los ejércitos para mantener la disciplina durante la gran tarea de la emancipación de los ucranianos y rusos blancos”.

“La última fase en el desmembramiento de Polonia”, continuó el señor Molotov, “ha ido asumiendo un carácter de amenaza para la Unión Soviética.  Nadie hubiera imaginado que las fuerzas polacas podrían haber sido obligadas a replegarse con tanta rapidez.

“En la situación que ha surgido los tratados de la URSS con Polonia han dejado de tener vigencia, porque el Estado polaco ha desaparecido prácticamente.  El resquebrajamiento interno es evidente.  La incapacidad del Estado polaco ha quedado demostrada por los acontecimientos de los últimos quince días.”

“Polonia ha perdido todos sus centros industriales.  Varsovia ha dejado de existir como centro de gobierno y nadie sabe dónde está el Gobierno polaco.   Esta situación causa especial preocupación para el Gobierno soviético.  El rápido avance de las tropas alemanas ha creado una nueva situación en el este de Europa que no se puede ignorar.”

“El Gobierno soviético está dispuesto a ayudar al pueblo de Polonia para recuperarse de la catástrofe en la que se han sumergido por la política aventurera y sin escrúpulos de su Gobierno.  El territorio polaco se ha convertido en el campo propicio para cualquier tipo de accidente o eventualidad.”

“La Unión Soviética ha sido neutral hasta el último momento, pero no puede permanecer indiferente frente a esta situación, ni puede ser neutral a la suerte de la población rusa blanca y ucraniana.  Su misión es extenderle una mano fraternal de asistencia a todas esas personas.”

“Por lo tanto, he instruido al Alto Mando del Ejército Rojo a marchar a través de la frontera y asumir la responsabilidad de la protección de la vida y la propiedad de esos pueblos”.   Molotov concluyó con un llamado al Ejército Rojo, para que muestre una rigurosa disciplina en el cumplimiento de la honrosa tarea de la emancipación.

En respuesta inmediata, la Embajada de Polonia en París, negó categóricamente las implicaciones en el discurso de Molotov.  Afirmando que el Gobierno polaco se encontraba aún en territorio polaco y agregó que los polacos se resisten a los rusos en todos los puntos.

Dirigiéndose a la población civil de Rusia, Molotov dijo: “Últimamente hay evidencias latentes de un deseo de acumular alimentos y otros bienes a causa del temor de la introducción de las tarjetas de racionamiento.  El Gobierno no tiene intención de tomar esta medida para cualquier tipo de productos.   Aun si las presentes medidas se prolongaran, nuestro país está bien provisto de suficientes productos de primera necesidad y por tanto puede prescindir del racionamiento de alimentos.”

“El preocupación actual de los trabajadores, de los intelectuales soviéticos y de todos los ciudadanos debe ser trabajar con honestidad y auto-sacrificio, todos en sus puestos, prestando así apoyo al Ejército Rojo.”

“Estoy seguro de que el Ejército cumplirá con su deber con honor y gloria.  Todos los ciudadanos y los miembros del Ejército están unidos como nunca antes, en torno al Gobierno y a su gran líder y sabio M. Stalin, por nuevos y sin precedentes éxitos en paz laboral y con las victorias del Ejército Rojo.”

Términos de la nota soviética

Una copia de la nota diplomática de la URSS a Polonia fue entregada más tarde a los representantes de todas las naciones que mantienen relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, diciendo:

“La guerra entre Polonia y Alemania ha revelado la podredumbre del Estado polaco y su Gobierno.  Durante la guerra de 10 días, Polonia ha perdido todos sus centros industriales y culturales.  Varsovia no existe más como capital.  El Gobierno polaco se ha desintegrado y ya no muestra signos de vida.”

Esto significa que el Estado polaco y su gobierno han dejado de existir.  En consecuencia los acuerdos soviético-polacos se han convertido en inválidos.”

“Abandonados y privados de liderazgo, Polonia se ha convertido en una presa fácil para todo tipo de eventos y sorpresas que puedan constituir una amenaza para Rusia.  Por lo tanto, aunque hasta ahora la URSS ha sido neutral, no puede encarar los acontecimientos con una actitud de neutralidad.  Además la URSS no puede considerar con indiferencia la suerte de los connacionales que viven en territorio polaco, que han sido abandonados a su suerte, sin protección”.

Los primeros combates entre las fuerzas soviéticas y polacas ocurrieron en Molodezcno, en el cruce del ferrocarril Minsk-Vilna, donde la guardia fronteriza polaca enfrentó a las fuerzas invasores soviéticas.

El mismo día 17, la Agencia de Noticias D.B.N. en Berlín emitió la siguiente declaración: – “Una ofensiva del Ejército ruso se está llevando a cabo simultáneamente a lo largo de toda la frontera, de Polotsk a Kamenets Podolski.  Esta medida Soviética no afecta en modo alguno la neutralidad de Rusia en el presente conflicto.  De acuerdo con el punto de vista del Gobierno soviético, los tratados anteriores ya no son válidos, porque el Estado polaco ya no existe.

La invasión soviética del territorio polaco planteó nuevos retos diplomáticos y nuevos desafíos militares para los aliados.  Inmediatamente surgió el planteamiento si la acción soviética significaba que Gran Bretaña y Francia declararían la guerra a la Unión Soviética, porque ambos países estaba sujetos en virtud del pacto con Polonia de ayudarla a defender su independencia y sus intereses nacionales al haber sido atacada.

Sin embargo, opinaron algunos analistas, que si Polonia aceptó la invasión soviética según lo descrito por Moscú al embajador polaco “con el fin de salvaguardar los intereses de Rusia y de mantener el orden” y no opuso resistencia al Ejército Rojo, sería poco probable que la URSS sea considerada como beligerante.

Sin embargo, los observadores militares no estuvieron sorprendidos con las razones que dio el Gobierno soviético para la marcha del Ejército Rojo sobre Polonia, ya que pensaron que era posible que el ejército polaco, fuertemente presionado por las fuerzas alemanas, tenía como única esperanza de librarse del acoso retirándose hacia territorio soviético.   Los soviéticos pueden haber recordado la forma en que la Legión Checa forzó la entrada a través de Rusia después de la Gran Guerra.

Cabe recordar que durante las primeras semanas de la guerra, el único comentarista militar británico que se refirió a un posible enfrentamiento entre Rusia y Polonia fue Sir Phillip Gibbs, quien escribiendo en una “Crónica del domingo”, dijo:

“A uno le parece que el corazón se le detiene por un momento, ante la idea de esa suprema tragedia -la segunda partición de Polonia, desgarrada por el águila alemana y el oso ruso.   Tal unión de fuerzas del mal sería otra amenaza para la civilización europea, y prolongaría la guerra aún para aquellos que todavía creen en el código cristiano y las libertades democráticas.  Los jefes militares de Gran Bretaña y Francia tendrán que repensar sus planes de nuevo y sopesar el equilibrio de las fuerzas, si Polonia se pierde.”

Pero, el enigma germano-soviético era esclarecido por la tregua entre Japón y la URSS en la frontera de Manchukuo y Mongolia y las indicaciones de que podía seguir un pacto de no agresión entre Japón y la Unión Soviética.  Cuando fue firmado el Pacto de no agresión germano-ruso el 23 de agosto de 1939, se afirmó que, mientras que el ejército chino había estado siendo entrenado por oficiales alemanes hasta el estallido de las hostilidades entre China y Japón, el general von Reichenau instó al Gobierno alemán que su política debía tender a asegurar una política conjunta chino-soviética-alemana de colaboración en el Lejano Oriente.

Al mismo tiempo, se creía en primer lugar, que, como precio por el pacto germano-soviético, Alemania había concedido que los Estados bálticos debían caer en la esfera de interés exclusivo de la URSS, en segundo lugar, que Rusia había apostado por una reclamación para la recuperación de la Rusia Blanca y las provincias de Ucrania en Polonia, y en tercer lugar, que Alemania contaba con suministros procedentes de Rusia de muchas materias primas esenciales para la prosecución de la guerra, evitando así el efecto del bloqueo británico.

El editor británico J.L. Garvin, en un artículo en el “Observer”, especulando sobre la posibilidad de un plan de partición de germano-ruso en Polonia, dijo:

“Las recientes referencias de Rusia para el tratamiento de los polacos rusos blancos y las minorías ucranianas, que suman muchos millones, se ven sin duda, como una reivindicación, no sólo para los grandes territorios que fueron quitados a Rusia después de la Primera Guerra Mundial, cuando Polonia fue reconstituida, sino también al este de Galizia, que anteriormente pertenecía a los Habsburgo y que había sido siempre codiciada por los zares”.

Garvin agregó: “Si un pacto germano-soviético de este tipo se llevara a cabo, otras consecuencias no serían menos siniestras para la independencia de los Estados bálticos y Hungría y por la existencia de Rumania en su forma actual.”

Los círculos diplomáticos en Moscú discutieron con impaciencia los informes procedentes del extranjero que decían que Rusia y Alemania tenían la intención de establecer un “Estado Tapón” entre ellos, en lo que entonces era la Polonia occidental.  Se acordó que ni Alemania ni Rusia querían tener una frontera común.  Cuando terminara la lucha, algunos círculos en Moscú pensaron, que era posible que los campesinos polacos en Ucrania podrían apelar a Moscú para ayudar a establecer un Estado independiente bajo la protección soviética.


Bibliografía

The Sydney Morning Herald
Russian Troops Cross Polish Frontier. (Corresponsal en Londres y A.A.P.)
18 de setiembre de 1939, pag 9.

The Mercury (Hobart, Tassmania)
Russians’ Advance Unchecked
20 de setiembre de 1939, pag. 1.

Este documento se publicó originalmente en http://www.exordio.com/1939-1945/codex/Documentos/invasion_sovietica_polonia.html

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feb 16 2011

Los orígenes del nazismo en una novela negra

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 09:59

el gris Los orígenes del nazismo en una novela negra

Cuando en una novela se habla de los orígenes del nazismo o de la época nazi, lo esperable, tópico ya, es que los nazis sean fanáticos sin entrañas y que el resto luche contra ellos. No es el caso de EL GRIS, que trata de acercarse a lo que fueron aquellos años veinte y a las razones por las que el movimiento nazi llegó al poder. Un suceso histórico de este tipo no puede deberse a la locura colectiva, sino a una serie de causas económicas, psicológicas y sociales que el autor aborda a la perfección, presentado a los nazis como lo que eran: un movimiento revolucionario acorde a la violencia y la estética de su época.

Como curiosidad, cabe añadir que la novela la protagoniza Heinrich Müller cuando era un simple comisario de policía que se dedicaba a perseguir a los nazis. Este detalle histórico, poco conocido, ahonda en el realismo de la situación.

EL GRIS es una novela en la que el bien y el mal se confunden. Y cuando digo que el bien y el mal se confunden no me refiero a que los personajes sean ambiguos, sino que todos, como las personas reales, pueden ser ambas cosas a la vez, sin estereotipos falseados.

Si os ha gustado Schlink y la saga de Selb, no dejéis de leer esta novela, quizás la más parecida en la literatura española al famoso autor alemán y puede que incluso un poco más dura en su planteamiento moral.  EL GRIS podría ser una novela de Schlink si no fuese porque Javier Pérez, su autor, parece confiar menos en el alma humana que el escritor alemán.

Los que hemos seguido al autor sabemos que EL GRIS es una novela que ha recorrido un largo camino antes de llegar a las librerías, y pasando por premios, menciones de finalista y unos cuantos escritorios de importantes editoriales donde unas veces no se decidieron a publicarla por ser demasiado literaria y otras por consideraciones de distinta índole.

Sin embargo, ahora que hemos tenido la ocasión de leerla, sabemos que EL GRIS es una novela que no deja indiferente, aunque sólo sea por el punto de partida: un hombre que no puede dormir porque teme que si se duerme no despertará nunca necesita familiarizarse con la muerte y para ello empieza a matar.

En las primera páginas nos dicen ya quien es el asesino, y luego, durante el resto de la novela, el autor nos enfrenta al terrible dolor del asesino y a la tenacidad despiadada del comisario que lo persigue, haciéndonos dudar sobre a cual de los dos entendemos mejor.

En EL GRIS nadie es bueno o malo desde un principio y hasta le final. No podemos conocer la moralidad de un personaje sólo por su papel, porque todos son humanos. Puede haber delincuentes piadosos, y delincuentes desalmados. Policías bondadosos y policías terribles. Puede haber incluso nazis buenos y nazis malos, en aquellos años veinte donde cada cual luchaba férreamente por su vida y su supervivencia.

Se trata sin duda de una de las mejores novelas negras que he leído en los últimos años, con una trama policíaca vibrante y sin los trucos típicos de la novela con adivinanza donde el lector debe averiguar quién es el asesino. Aquí, ya lo sabemos. El problema es saber de parte de quién estamos.

Los acontecimientos de 1924

los acontecimientos de 1925

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