may 09 2011

Los argumentos de la defensa de RUDOLF HÖSS en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:32

Rudolf Höss fue el comandante de Auschwitz, cuyas supuestas “confesiones” habrían “probado” que Hitler habría gaseado a seis millones de judíos (o cinco millones, la cifra normalmente citada en el proceso de Nuremberg). Su “confesión” mejor conocida es aquella citada por William L. Shirer en las páginas 968-969 de The Rise and Fall of the Third Reich.

Este documento, Documento 3868-PS, debe ser estudiado en su contexto. La “declaración” escrita ex-parte (eso es, sólo uno de los interesados está presente) fue uno de los principales instrumentos de la parte acusadora en los procesos medievales por brujería. Este método desapareció durante varios siglos para reaparecer en los procesos-espectáculo comunistas por crímenes de guerra.

Estos documentos constituyen una infracción de numerosas reglas de proceso penal normalizado, por ejemplo, la regla contra el uso de cuestiones sugestivas; la regla contra la presentación de declaraciones anteriores concordantes (esto es, la fabricación de pruebas por multiplicación, diciendo la misma cosa 10 veces; normalmente tales declaraciones sólo se presentan cuando contradicen declaraciones hechas más tarde); el derecho del acusado de confrontar a su acusador y de contra-interrogarlo, así como el privilegio contra la auto-acusación. Las “pruebas” presentadas en los procesos de crímenes de guerra ni siquiera serían admisibles delante de un consejo de guerra. Aun en 1946, la presentación por la fiscalía de declaraciones escritas delante de tribunales militares en casos capitales fue prohibido por el artículo 25 de los US Articles of War (artículos de guerra norteamericanos). El artículo 38 exigía el uso de las reglas normalizadas de evidencia federal (Federal Rules of Evidence).

En el proceso de Nuremberg, no existió jamás la más mínima pretensión de que Höss hubiera escrito este documento personalmente. De ser así, el documento diría, no “Comprendo el inglés como ha estado escrito encima”, sino “He escrito este documento yo mismo.” En los procesos de crímenes de guerra de menor importancia (Hadamar, Natzweiler), es corriente hallar “confesiones” escritas enteramente en la escritura del interrogador, en inglés, con una declaración al final en la escritura del prisionero, en alemán, que afirma que las declaraciones han sido hechas por él, y que se declara satisfecho con la traducción al inglés!

Otra fórmula se halla en la página 57 del volumen Hadamar de War Crimes Trials, escrito por el acusador Sir David Maxwell-Fyfe: “I certify that the above has been read to me in German, my native tongue (Certifico que el precedente se me ha leido en alemán, mi lengua madre)” (en inglés).

La pretensión era que el prisionero habría sido interrogado bajo la forma de preguntas y respuestas; las preguntas habrían sido suprimidas después, y las respuestas reagrupadas bajo la forma de una declaración, normalmente por otra persona que el interrogador quien había hecho las preguntas.

En el proceso Belsen, por ejemplo, todas las declaraciones fueron escritas por un solo oficial, Major Smallwood. En este proceso, una especie de proceso Auschwitz-Belsen fusionados, los abogados por la defensa, británicos y polacos no comunistas designados por el Tribunal, demolieron totalmente el caso de la fiscalía — incluso las “selecciones para los gaseamientos en masa” — pero sus argumentos fueron rechazados bajo el pretexto de que las declaraciones involuntarias y las evidencias de oídas serían admisibles “no para condenar a los inocentes, sino para condenar a los culpables” (Law Reports of Trials of War Criminals, Vol. II (este pequeño volumen debe leerse en su integridad).

Después de la preparación de la declaración por el oficial que no hacía nada más que escribir “declaraciones”, fue presentada al prisionero para su firma. Si rehusaba firmar, la declaración se presentaba al tribunal como prueba de todas formas; en la jerga de los procesos de crímenes de guerra, toda objección se aplicaba contra el “peso” del documento, y no contra su “admisibilidad.”

Un ejemplo de una declaración no firmada por Höss es el Documento NO-4498-B. La letra B quiere decir que el documento es una “copia”, con firma hecha con máquina de escribir, de un documento original, Documento NO-4498-A, escrito en polaco, que se pretende que fue firmada por Höss. Está también el Documento NO-4498-C, en inglés. Las declaraciones A y C no son anexadas a la declaración B, la pretendida “copia conformada.”

El Documento 3868-PS, citado por Shirer, fue firmado en inglés, 3 veces, pero nunca en la “traducción” al alemán, fechada 3 dias más tarde. El documento contiene una modificación insignificante firmada por Höss con una inicial, una “h” minúscula, y una frase entera en la escritura del interrogador (compárense las “W” mayúsculas), no firmada por Höss. La inicial, es evidente, está allí para “probar” que Höss ha “leído y corregido” el documento. El contenido de la frase está refutado en otra parte (XXI 529 {584}).

Cuando la declaración era presentada al prisionero, muy a menudo era extensivamente corregida, lo que resultaba en 2 o más versiones del mismo documento. En estos casos, las versiones más largas son “citadas”, mientras que las versiones más cortas quedan “perdidas.” Un ejemplo de esta práctica es el Documento D-288, citado por William L. Shirer en las páginas 948-949, la declaración de Wilhelm Jäger (véase Albert Speer).

Jäger testificó haber firmado 3 o 4 copias del mismo documento, que además fue mucho más corto. La declaración más corta fue originalmente presentada contra el viejo Krupp antes de que se abandonara la prosecución de Krupp. En esta, la más larga, la traducción al inglés está fechada antes que el documento “original.” La aparición de Jäger ante el Tribunal supuso pues un desastre total, pero eso queda olvidado (XV 264-283 {291-312}).

Si el signatario aparecía para testificar, contradecía invariablemente su declaración, pero las contradicciones habrían de quedar olvidadas. Entre los signatarios de declaraciones cuyas apariciones delante del Tribunal fueron catastróficas se hallan, entre otros, el General Westhoff, quien contradijo su “declaración” no jurada 27 veces (XI 155-189 {176-212}); y un “experto en guerra bacteriológica”, Schreiber (XXI 547-562 {603-620}). La declaración de Paul Schmidt (Schmidt era el intérprete de Hitler), Documento 3308-PS, se le presentó para su firma mientras estaba demasiado enfermo para leerla correctamente, y fue parcialmente repudiada por él más tarde (X 222 {252}). Se utilizó esta declaración contra Von Neurath de todas formas, a pesar de haber sido repudiada por Schmidt (XVI 381 {420-421} XVII 40-41 {49-50}). Ernst Sauckel firmó una declaración escrita antes de su llegada a Nuremberg (XV 64-68 {76-80}); fue firmada bajo amenaza (de lo contrario su mujer y 10 hijos hubieran sido entregados a los polacos o a los rusos).

Dado que los firmantes raramente escribían (si es que lo hicieron realmente alguna vez) sus propias “declaraciones”, es común hallar frases o párrafos idénticos, o casi idénticos, en diferentes documentos, aun cuando se pretende que han sido preparados por diferentes personas en fechas diferentes, por ejemplo, Declaraciones 3 y 5 de Blaskovitz y Halder (Pruebas 536-US y 537-US; Documentos URSS-471 y URSS 472 y 473; y Documentos URSS-264 y 272 (declaraciones acerca del jabón de grasa humana).

Entre las declaraciones firmadas por Höss se hallan, entre otras el Documento NO-1210, en el cual se escribió primero el inglés, con extensivas interpolaciones, adiciones, y correcciones e incluso 2 esbozos diferentes de las páginas 4 y 5, tras lo cual fue traducido al alemán y fue firmado por Höss. Es decir, el “documento original” es la traducción, y la “traducción” es el documento original.

El Documento 749(b)D pretende haber sido “traducido oralmente” del inglés al alemán por Höss antes de ser firmado. La firma es débil hasta el punto de ser ilegible, lo que podría posiblemente indicar enfermedad, cansancio, o maltrato. El maltrato ha sido descrito por Rupert Butler en Legions of Death (Hamlyn Paperbacks).

La “confesión” citada por Sir David Maxwell Fyfe el 1 abril 1946 (el día de los tontos) en la cual Höss “confesaba” haber asesinado a cuatro millones de judíos (X 389 {439-440}), en vez de los dos millones y medio “confesados” el 5 de abril de 1946, bien pudo no haber existido nunca, o fue rapidamente “extraviada.”

No es verdad que el testimonio de Höss en el proceso de Nuremberg haya consistido, en su mayor parte, de una confirmación de las afirmaciones hechas en su “declaración”; eso es verdad únicamente acerca del re-cuestionamiento de Höss por el Coronel John Amen del U.S. Army.

Al contrario, Höss apareció para testificar, y, como de costumbre, contradiciendose a sí mismo y a su declaración, lo más posible (XI 396-422 {438-466}).

Por ejemplo, cuando la declaración afirma (XI 416 {460}) “sabíamos cuando las víctimas estaban muertas porque dejaban de gritar” (una evidente imposibilidad toxicológica), su testimonio oral (XI 401 {443}, en respuesta a las preguntas altamente sugestivas del abogado para la “defensa” de Kaltenbrunner), omitía que las víctimas hubieran quedado inconscientes, lo que no explica cómo, de hecho, se hubiera podido saber si las víctimas habían muerto.

Aparentemente Höss olvidó mencionar que el matar insectos con Zyklon B requería 2 días, un hecho que no dejó de mencionar en otra parte (Documento NO-036, p. 3, texto alemán, respuesta a pregunta 25; véase también Kommandant in Auschwitz, p. 155). Con un veneno con tal acción retardada, las víctimas se habrían sofocado primero.

Höss habría alegado que la orden de matar a los judíos de Europa había sido impartida oralmente (XI 398 {440}), mientras que las órdenes para guardar secreto en cuanto a las matanzas habrían sido dadas por escrito repetidas veces (XI 400 {442}. Testificó que unas víctimas habían sido quemadas en fosas profundas en Auschwitz (un pantano notorio) (XI 420 {464}); que los dientes de oro eran fundidos sobre el terreno (XI 417 {460}); que una evacuación de los prisioneros para evitar su captura por los rusos habría conducida a fatalidades evitables (XI 407 {449-450}), y, casi, que no hubo ningún programa de exterminio en absoluto! Vale la pena citar esto último:

“Hasta que estalló la guerra en 1939, la situación en los campos, en cuanto a la comida, el alojamiento, y el trato a los prisioneros fue la misma que en cualquier otra prisión o institución penitenciaria del Reich. Los prisioneros fueron tratados severamente, sí, pero no había la menor posibilidad de golpes o maltratos metódicos. El Reichsführer daba ordenes frecuentes de modo que todo hombre SS que tratase con violencia a un prisionero sería castigado, y muchas veces hombres de las SS que maltrataron prisioneros fueron realmente castigados. La comida y el albergue en aquella época fueron colocados al mismo nível en todos los respectos como para cualquier otro prisionero bajo administración legal. El alojamiento en los campos en este período era aún normal, porque la afluencia en masa durante la guerra no era todavía un hecho. Con el inicio de la guerra y el principio de las llegadas en masa de presos políticos, y más tarde, cuando los presos miembros de los movimientos de resistencia llegaron de los territorios ocupados, la construcción de edificios y la extensión de los campos ya no se podía mantener con los números de presos que llegaban. Durante los primeros años de la guerra, se podía todavía hacer frente a este problema con medidas improvisadas; pero más tarde, debido a las exigencias de la guerra, ya no fue posible, porque ya no nos quedaba casi ningún material de construcción.”

(N.B.: Se pretende que los cadáveres hayan sido cremados utilizando madera como combustible.)

“(…) Todo eso condujo a una situación de escasez en la cual los presos en los campos ya no tenían suficiente resistencia física contra las consecuentes plagas y epidemias (…)

“El objetivo no era el tener la mayor cantidad de muertos posible, o de aniquilar el mayor número de presos posible. El Reichsführer tenía que ocuparse constantemente con los problemas en el empleo de todas las fuerzas posibles en las industrias de armamento (…)

“Estos supuestos maltratos y torturas en los campos de concentración, historias que fueron divulgadas en todos sitios entre la gente, y particularmente por los presos liberados por los ejércitos de ocupación, no fueron, como se supone, infligidos metodicamente, sino por jefes, o jefes subordinados, y sus hombres, que arremetían con violencia contra ellos (…)

“Si una historia de esta naturaleza llegaba a mi atención, el reo era naturalmente retirado de su puesto o transferido a otra parte. De manera que, aunque no fuese castigado porqué no había pruebas para mostrar su culpabilidad, era relevado y trasladado a otra posición (…)

“La situación catastrófica al final de la guerra fue causada por el hecho que, como resultado de la destrucción de los ferrocarriles y de los bombardeos constantes de las fábricas industriales, ya no era posible ocuparse de estas masas como se debía, por ejemplo, en Auschwitz, con sus 140.000 prisioneros. Medidas improvisadas, columnas de camiones, y todo lo que fue probado por los comandantes para mejorar la situación, eran inútiles, o casi inútiles. El número de enfermos crecía hasta el infinito. No nos quedaba casi nada de medicamentos, se expandían las epidemias por todas partes. Los presos capaces de trabajar fueron utilizados constantemente por orden del Reichsführer; hasta los semi-enfermos debían ser utilizados en todas partes, todo lo posible para la industria. Como consecuencia, cualquier lugar en los campos de concentración capaz de ser utilizado de alguna manera para el alojamiento, estaba lleno de presos enfermos y moribundos (…)

“Al final de la guerra, aún existían 13 campos de concentración. Todos los otros puntos marcados aqui en el mapa indican los así llamados campos de trabajo, anexados a las fábricas de armamentos situadas allí (…)

“Si hubo maltratos de presos por parte de los guardias — personalmente no los he visto nunca — entonces, era posible sólo hasta un cierto punto, porque todos los oficiales responsables de los campos tomaban medidas para asegurarse de que los hombres de las SS tuvieran el menor contacto directo posible con los prisioneros, ya que gradualmente con los años, el personal de guardia se había deteriorado hasta tal punto que ya no se podían mantenerse las viejas normas (…)

“Teníamos miles de guardias que casi no hablaban alemán, que venían de todos los paises del mundo como voluntarios y que se alistaban en estas unidades; o teniamos hombres más viejos, entre 50 y 60 años, a quienes les faltaba todo interés en su trabajo, de manera que un comandante debía preocuparse constantemente para asegurarse de que cumpliesen hasta con las normas más ínfimas de sus deberes. Ademas, era obvio que había elementos entre ellos que maltratarían a los presos, pero tales maltratos nunca fueron tolerados. Además, ya no era posible hacer que los hombres de las SS dirigieran estas masas al trabajo y en los campos; de modo que se debía delegar presos para dar instrucciones a otros presos y hacerlos trabajar, y ellos tenían la administración del campo casi exclusivamente en sus manos. Es evidente que hubo muchos maltratos que no se podían evitar, porque por la noche no había casi ningún miembro de las SS en los campos. No les era permitido a los hombres de las SS entrar en los campos salvo en casos específicos, así que los presos eran más o menos expuestos a sus superiores presos.”

Pregunta (del abogado de la defensa de la SS, Dr. Blobel):

“Ya mencionó usted las regulaciones que existían en cuanto a los guardias, pero hubo también un reglamento establecido por todos los campos. En este reglamento de los campos, se establecían los castigos a los presos que hubieran cometido infracciones contra las regulaciones de los campos. ¿De que castigos se trataba?”

Respuesta:

“Primero, traspaso a una “compañia penal” (Strafkompanie), esto es, trabajo más duro, y restricciones en el albergue; después, detención en el block de celdas, detención en una celda oscura; y en casos muy graves, el ser atado con cadenas o esposas. El castigo con los grilletes (Anbinden) fue prohibido en el año 1942 o 1943, ya no sé exactamente cuando, por el Reichsführer. Después, estaba el castigo de tener que cuadrarse durante largos períodos a la entrada del campo (Strafstehen), y luego, castigos con golpes. No obstante, estos castigo por golpes no se podían decretar por cualquier comandante independientemente. Debía ser solicitado.”

– Testimonio oral de Rudolf Höss, 15 abril 1946 (XI 403-411 {445-454}).

Höss parece haber estado motivado por el deseo de salvar a su mujer y 2 hijos, y de salvar a otros acusados por medio de un testimonio según el cual sólo 60 personas habrían tenido conocimiento acerca de los exterminios en masa. Höss parece haber intentado salvar a Kaltenbrunner por medio de una implicación de Eichmann y Pohl, que todavía no habían sido capturados. (Para un caso similar, véase la declaración de Heisig en su tentativa de implicar a Raeder, XIII 460-461 {509-510}).

Höss fue un “testigo de la defensa”, cuyo contra-interrogatorio por la fiscalía fue interrumpido por la fiscalía misma (XI 418-419 {461-462}). Puede ser que tuvieran miedo de que Höss echase abajo todo el edificio de mentiras.

La famosa “autobiografía” de Höss, Kommandant in Auschwitz, probablemente establecida en forma de preguntas y respuestas durante interrogatorios a modo de una gigantesca “declaración”, y luego escrita de cuerpo entero para ser copiada en la escritura de Höss, no es mucho mejor. En este libro, texto alemán, los fuegos de la cremación habrían sido visibles a muchos kilómetros (p. 160-161), el hedor habría sido perceptible a kilómetros de distancia (p. 159). Todo el mundo en la región habría sido consciente de los exterminios (p. 159), las víctimas sabrían que habían de ser gaseadas (p. 110, 111, 125), sin embargo aún era posible engañarlas (p. 123-124); véase también el Documento 3868-PS), y sus familiares no sabrían nunca nada (p. 129-130). Höss era un alcohólico crónico que “confesaba” estas enormidades después de haber bebido (p. 95) o cuando se le torturaba (p. 145). No es cierto que, según p. 126 de este libro, texto alemán, los cadáveres hubieran sido retirados de las cámaras de gas por los Kapos mientras comían y fumaban, y/o no llevaban mascaras de gas; el texto no dice eso. (Robert Faurisson ha probado que Höss hizo tal afermación, pero otra parte, durante una “interrogation.”)

La “traducción” polaca de este libro, publicada antes del “texto original” alemán, parece concordar con el texto alemán, con excepción de nombres de lugares y fechas que no aparecen. Esto es, el polaco es muy probablemente el idioma original, habiendo sido insertados después los detalles en la versión alemana.

Los textos integros y no expurgados de las “obras completas” de Rudolf Höss (?), (en polaco), son disponibles solicitando un préstamo internacional bibliotecario (Wspomnienia Rudolfa Hoessa, Komendanta Obozu Oswiecimskiego).

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abr 01 2011

Los argumentos de la defensa de KURT GERSTEIN en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:27

Kurt Gerstein es a menudo citado como un “testigo” del Holocausto; sin embargo, no es correcto. Como “testigo” se entiende alguien que haya visto algo, y que aparece para testificar acerca de su conocimiento personal. Lo cual Gerstein nunca hizo. Gerstein fue un signatario no jurado, lo que quiere decir que se trata de un nombre y apellido que aparecen al final de una “declaración” escrita a máquina, en francés; no se sabe si fue él quien la escribió (Documento 1553-PS, rechazado como prueba en el primer proceso de Nuremberg, VI 333-334 {371-372}, 362-363 {398-399}).

Una de las historias que circulan sobre Gerstein, cuenta que habría escrito la declaración en la cárcel de Cherche-Midi en Francia, inmediatamente después de lo cual habría cometido suicidio; el cadáver habría desaparecido misteriosamente y sin dejar rastro.

Es mucho más probable que la declaración fuera escrita en francés por un interrogador-”intérprete” judío-alemán, y que algunas contradicciones (por ejemplo, la de que era invierno en el mes de agosto, la de encontrarse viajando en coche en una frase y en tren en la frase siguiente) sean debidas a una transcripción defectuosa de los apuntes de interrogación en forma de declaración. En los procesos de crímenes de guerra seguidos a japoneses, tales declaraciones no juradas son bastante corrientes, según la teoría de que poseen “peso”, pero menos “peso” que las declaraciones juradas. Es también posible que Gerstein muriese debido a las heridas infligidas durante los interrogatorios; o puede ser que se ahorcara con la cinta de la máquina de escribir.

Más tarde, este documento, uno de seis diferentes versiones, fue extensamente citado en el proceso de Oswald Pohl, donde fue “probado” que Treblinka poseía 10 “cámaras de gas” (1553-PS) y 10 “cámaras de vapor” (3311-PS) en el mismo campo, en el mismo proceso, al mismo tiempo.

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feb 26 2011

Las pruebas documentales de la acusación contra criminales de guerra nazis en los juicios de Nuremberg

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 09:34
documentos nuremberg Las pruebas documentales de la acusación contra criminales de guerra nazis en los juicios de Nuremberg

Selección de documentos para los juicios de Nuremberg

Segun la versión más corriente de los acontecimientos, los aliados habrían estudiado 100.000 documentos, de los cuales 1.000 fueron seleccionados como evidencia presentada al Tribunal, y que los documentos originales fueran archivados en el Palacio de la Paz en La Haya.  Pero no es totalmente exacto.

Los documentos utilizados como pruebas en el Proceso de Nuremberg fueron en gran parte “fotocopias” de “copias.”  Muchos de estos “documentos originales” fueron escritos enteramente sobre papel normal, sin membrete, sin manuscritos, por personas desconocidas.  Algunas veces hay iniciales o la firma illegible de una persona más o menos desconocida que pretende haber certificado el documento como una “copia conformada.”  Algunas veces hay sellos alemanes, algunas veces no.  Muchos han sido “hallados” por los rusos, o “certificados como auténticos” por comisiones soviéticas de indagaciones sobre crímenes de guerra.

Tomo XXXIII, un volumen de documentos tomado al caso, contiene 20 interrogaciones o declaraciones escritas, 12 fotocopias, 5 copias no firmadas, 5 documentos originales con firma, 4 copias de material impreso, 3 copias mimeografadas, 3 copias tele-escritas, 1 copia sobre microfilm, 1 copia firmada por otra persona, y 1 no especificada.

El Palacio de la Paz en La Haya posee pocos documentos originales alemanes de tiempos de guerra, si es que posee alguno.  Posee muchas “declaraciones” escritas después de la guerra, posee la copia transcrita de los testimonios delante de la comisión del Tribunal, y mucho material de la defensa muy apreciable.  Posee el “jabón humano”, que nunca ha sido cientificamente analizado; posee la “receta original para la fabricación de “jabón humano” (Documento USSR 196), lo cual es una falsificación; pero no parece poseer ningún documento original alemán de durante o antes de la guerra.  El Palacio posee fotostatos negativos esto es, fotocopias de estos documentos hechos en papel extremadamente frágil que ha sido grapado.  Para fotocopiar los fotostatos, se tiene que quitar las grapas.  Después de ser fotocopiados, se engrapan una vez más, lo que hace más huecos.  La mayor parte de estos documentos no han sido fotocopiados con mucha frecuencia, y según los oficiales del Palacio, es rarísimo recibir visitantes que quieran ver los documentos.

Los “National Archives” en Washington (véase Telford Taylor, Use of Captured German and Related Documents, A National Archive Conference) aseguran que los documentos originales estarían en La Haya.  La Haya asegura que los documentos originales estarían en los National Archives.

El “Stadtarchiv Nürnberg” y el “Bundesarchiv Koblenz” tampoco tienen los documentos originales del proceso de Nuremberg, y las dos afirman que los documentos originales estarían en Washington.  Dado que los documentos originales son, en la mayoría de los casos, “copias”, muy frecuentemente no hay nada que pruebe que el documento en cuestión haya existido jamás.

El procurador Robert Jackson empezó el proceso de una manera poco prestigiosa con citaciones de toda una serie de documentos falsificados o sin valor por una razón u otra: 1947-PS; 1721-PS, 1014-PS, 81-PS, 212-PS; y muchos otros (II 120-142 {141-168}).

1947-PS es una “copia” de una “traducción” de una “carta” escrita por el General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling.  Más tarde, la Baronesa firmó una declaración en la cual afirmó que no había recibido nunca la carta en cuestión (XXI 381 {420-421}).

La “carta” falsificada del General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling fue reconocida como tal por el Tribunal durante el proceso, y no estuvo incluida en los tomos de documentos, donde debería aparecer en XXVIII 44.  No obstante Jackson no fue reprimido por el Tribunal (XXI 380 {420}).

Parece que norteamericanos entusiastas habrían falsificado 15 de estas “traducciones”, después de lo cual todos los “documentos originales” desaparecieron de manera misteriosa (véase Taylor, Captured Documents).

1721-PS es una falsificación en la cual un hombre de las SA se escribe una carta a sí mismo, en la cual brinda un informe sobre la manera en la cual está cumplimentando una orden que cita palabra por palabra en la carta.  Marcas escritas a mano en las páginas 2 y 3 son falsificaciones evidentes de marcas a la página 1 (XXI 137-141 {157-161}; 195-198 {219-224}; 425 {470}; XXII 147-150 {169-172}; véase también Testimony Before the Commission, Fuss, 25 abril, and Lucke, 7 mayo 1946).  Los National Archives poseen un “fotostato positivo” de 1721-PS, mientras que el Palacio de la Paz posee un “fotostato negativo.”  El “documento original” es una “fotocopia” (XXVII 485).

1014-PS es un “discurso de Hitler” en hoja sin membrete, ni firma, ni sello, etc., escrito por un desconocido.  El documento lleva el título “Segundo Discurso”, bien que se sepa que Hitler no haya dado más de un solo discurso ese día.  Hay 4 versiones de este discurso, 3 de las cuales son falsificaciones: 1014-PS, 798-PS, L-3, y una versión auténtica, Ra-27 (XVII 406-408 {445-447}; XVIII 390-402 {426-439}.

La tercera falsificación, Documento L-3, lleva el sello de un laboratorio del FBI.  Nunca fue ni siquiera aceptado como prueba por el Tribunal (II 286 {320-321}), pero 250 copias fueron distribuidas a la prensa como auténticas (II 286-293 {320-328}).

Este documento fue citado por A.J.P. Taylor en la página 254 de su libro The Origins of the Second World War (Fawcett Paperbacks, 2 edition, with Answer to his Critics), mencionando como fuente al German Foreign Policy, Series D vii, No.  192 and 193.

L-3 es también la fuente de muchas otras citaciones atribuidas a Hitler, especialmente “¿Quién se acuerda hoy en dia de la suerte de los Armenios?”, y “Nuestros enemigos son pequeños gusanos.  Los vi en Munich.”  De acuerdo a este documento, “Hitler” pretende compararse con Genghis Khan, declarando su intención de exterminar a los polacos, y de darle un puntapié en los testículos a Chamberlain delante de los fotógrafos.  El documento parece haber sido escrito sobre la misma máquina de escribir que muchos otros documentos de Nuremberg, incluso las otras dos versiones del mismo discurso.  Esta máquina de escribir fue probablemente una Martin de las Triumph-Adler-Werke, Nuremberg.

81-PS es una “copia conforme” de una carta no firmada, sobre papel normal, escrito por un desconocido.  Si es auténtica, es el proyecto de una carta que no fue jamás echada al correo.  El documento se llama “una carta escrita por Rosenberg”, lo cual Rosenberg negó (XI 510-511 {560-561}).  Falta firma, inicial, cifra de diario en blanco (una marcación burocrática), y no fue hallada entre los efectos personales del destinatario (XVII 612).  81-PS es una “fotocopia” con un número de objeto expuesto soviético (URSS-353, XXV 156-161).

212-PS fue también escrito por un desconocido, enteramente sobre carta normal, sin ninguna marcación hecha a mano, sin fecha, firma, o sello (III 540 {602}, XXV 302-306; véase también fotocopias de fotostatos negativos del Palacio de la Paz en La Haya).

Todo eso es típico.  Documento 386-PS, el “protocolo de Hossbach”, pretendidamente un “discurso de Hitler” del 5 de noviembre 1938, es una “fotocopia conforme” de una “copia conforme sobre microfilm” de una “copia conforme” re-dactilografiada por un norteamericano, de una “copia conforme” re-dactilografiada por un alemán, de apuntes tomados por Hossbach pero nunca aprobados por Hitler, de un discurso de Hitler, escrito de memoria 5 dias después.  No se trata aquí de uno de los peores documentos, sino de uno de los mejores, porque sabemos quien hizo una de las “copias.”  El texto de Documento 386-PS ha sido “manipulado” (XLII 228-230).

Así pues, “procesar por documentos” funciona de la manera siguiente: A, un desconocido, escucha “comentarios orales” supuestamente hechos por B, y toma apuntes o establece un documento a base de estos supuestos comentarios.  Entonces el documento se presenta como prueba, no contra A, quien ha preparado el documento, pero contra B, C, D, E, y toda una serie de personas, que no ha tenido nada que ver con el documento o con los pretendidos comentarios.  Se dice sencillamente que “B habría dicho”, “C habría hecho”, o bien “D y E habrían sabido.”  Tal proceder estaría en violación de las reglas de pruebas de cualquier país civilizado.  Lo que es más, los documentos no vienen identificados por testigos.

La falsificación de documentos originales fue raramente practicada en Nuremberg, porque los documentos no fueron llevados físicamente al Tribunal.  El “documento original”, esto es, el “original” de la “copia” no firmada, quedó guardado en una caja fuerte en el “Centro de Documentos” (II 195 {224}, 256-258 {289-292}).

Pues fueron hechas dos “fotocopias” de la “copia” (V 21 {29}), o según otra fuente, 6 fotocopias (II 251-253 {284-286}), y fueron estas las que se presentaron al Tribunal.  Todas las otras copias fueron re-dactilografiadas utilizando un mimeógrafo con estarcido de papel cerado (IX 504 {558-559}).

En la copia transcrita de las audiencias, la palabra “original” se emplea en el sentido de “fotocopia” (II 249-250 {283-284}; XIII 200 {223}, 508 {560}, 519 {573}, XV 43 {53}, 169 {189} 171 {191} 327 {359}) para distinguir las “fotocopias” de las “copias ciclostiladas” (IV 245-246 {273-274}).

Supuestas “traducciones” de todos los documentos fueron disponibles desde el mismo comienzo del proceso (II 159-160 {187-189}, 191 {219-220}, 195 {224}, 215 {245}, 249-250 {282-283}, 277 {312}, 415 {458}, 437 {482-483}) pero los “textos originales alemanes” no estuvieron disponibles durante al menos 2 meses.  Esto es cierto no sólo en cuanto a las memorias, acusaciones, informaciones, etc. del tribunal, sino en cuanto a TODOS LOS DOCUMENTOS.  La defensa no recibió ningún documento en alemán antes del 9 enero 1946 si no más tarde (V 22-26 {31-35}).

Entre los documentos que parecen haber sido escritos sobre la misma máquina de escribir se halla el Documento 3803-PS, una carta del acusado Kaltenbrunner al Alcalde de Viena, y la carta de ese mismo Alcalde quien presuntamente mandaría la carta de Kaltenbrunner bajo misma cubierta al Tribunal (XI 345-348 {381-385}).  La carta de Kaltenbrunner contiene une falsa descripción geográfica (XIV 416 {458}).

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feb 22 2011

Los juicios de Nuernberg contra las llamadas “organizaciones criminales”

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 09:32
nsdap5 Los juicios de Nuernberg contra las llamadas organizaciones criminales

El partido NSDAP fue la principal organización criminal en los juicios de Nuremberg

Las pruebas de la defensa con respecto a las alegadas “organizaciones criminales” consisten en los testimonios orales de 102 testigos y de 312.022 declaraciones escritas y notariadas (XXII 176 {200}).

El termino “criminal” no fue definido en ningún momento durante el proceso (XXII 310 {354}; véase también XXII 129-135 {148-155}).

Tampoco fue definido cuando estas organizaciones se habrían vuelto “criminales” (XXII 240 {272-273}).  El Partido Nazi mismo se habría vuelto criminal tan temprano como en 1920 (XXII 251 {285}), o quizá no antes de 1938 (XXII 113 {130}), o posiblemente no lo haya sido nunca (II 105 {123}).

Las 312.022 declaraciones escritas fueron presentadas a una “comisión.”  La copia transcrita de los testimonios delante de esta “comisión” no aparece en la del proceso de Nuremberg.  Los “National Archives” (Archivos Nacionales) en Washington no poseen ninguna copia transcrita de los testimonios delante de la comisión, nunca han oído hablar de ella, no saben lo que es, ni donde está.

De las 312.022 declaraciones escritas, sólo unas pocas docenas fueron traducidas al inglés, de modo que el Tribunal no las pudo leer (XXI 287, 397-398 {319, 439}).

El Presidente del Tribunal, Sir Geoffrey Lawrence, no comprendía nada de alemán, y el procurador Robert Jackson tampoco.

Debido a un “cambio en las reglamentaciones” llevado a cabo a último momento, (XXI 437-438, 441, 586-587 {483-485, 488, 645-646}) muchas otras declaraciones fueron rechazadas debido a su supuesta “falta de conformidad” (XX 446-448 {487-489}).

La “comisión” preparó sumarios que fueron presentados al Tribunal (“x-mil declaraciones alegando trato humanitario de los prisioneros”, etc.). Estos sumarios no fueron considerados como pruebas.  El Tribunal prometió leer todas las 312.022 declaraciones antes de llegar a su veredicto (XXI 175 {198}); 14 días más tarde, se anunció que las 312.022 declaraciones no eran verídicas (XXII 176-178 {200-203}).

Entonces una sola declaración de la prosecución (Documento D-973) fue considerada de haber “refutado” a 136.000 declaraciones de la defensa (XXI 588; 437, 366 {647, 483-484, 404}).

Los 102 testigos fueron obligados a aparecer y a testificar delante de la “comisión” antes de aparecer y de testificar delante del Tribunal.  Luego, 29 de esos testigos (XXI 586 {645}), o, según otra fuente, 22 de estos testigos (XXII 413 {468}), fueron permitidos a comparecer delante del Tribunal, pero su testimonios no debían ser “acumulativos”, esto es, repetitivos de sus testimonios delante de la “comisión” (XXI 298, 318, 361 {331, 352, 398-399}).

Entonces, 6 declaraciones escritas y presentadas por la prosecución fueron consideradas de haber “refutado” a los testimonios de los 102 testigos de la defensa (XXI 153 {175}, XXII 221 {251}).

Una de estas declaraciones estaba escrita en polaco, de manera que la defensa no la podía leer (XX 408 {446}).  Otra fue firmada por un judío de nombre Szloma Gol, quien alegaba haber desenterrado y quemado 80.000 cadáveres, incluso el de su hermano (XXI 157 {179}, XXII 220 {250}).

(En la copia transcrita británica sólo desenterró 67,000 cadáveres.)

En ese momento, la prosecución había ya terminado la presentación de sus pruebas (XX 389-393, 464 {426-430, 506}; XXI 586-592 {645-651}).

La prosecución entonces expuso en su presentación final que 300.000 declaraciones habían sido presentadas y consideradas durante el proceso, dando la impresión al lector poco observador, que estas habían sido documentos de la prosecución (XXII 239 {272}).

En verdad, la prosecución sobrellevó todo el proceso con nada más de unas pocas declaraciones verdaderamente importantes.  Véase, por ejemplo, XXI 437 {483}, donde 8 o 9 declaraciones fueron presentadas por la prosecución contra 300.000 declaraciones por la defensa; véase también XXI 200 {225}; 477-478 {528-529}; 585-586 {643-645}; 615 {686-687}).

En los numerosos procesos en los campos de concentración, como por ejemplo, el proceso de Martin Gottfried Weiss, se acordó un medio más simple.  Cualquier sencillo empleo en un campo de concentración, aun cuando este hubiese sido por sólo unas pocas semanas, se habría de considerar “prueba” de un “conocimiento constructivo” del “Proyecto Común.”  El término “Projecto Común”, naturalmente, no fue definido en ninguna instancia.  La palabra “conspiración” fue generalmente evitada para poder procesar con reglas de prueba más flojas.  No era necesario hacer referencia a actos específicos de maltrato, ni de probar que nadie hubiera muerto como resultado de tales maltratos.  36 de los 40 acusados fueron condenados a muerte.

Las transcripciones de los testimonios expuestos a la comisión de Nuremberg se hallan en el Palacio de la Paz en la Haya, donde llenan la mitad de una caja fuerte a prueba de fuego que mide del suelo al techo.  El testimonio de cada testigo fue escrito a máquina con una paginación a empezar con la página 1, pues reescrita con una paginación consecutiva que corre hasta miles de páginas.  Los esbozos y copias limpias son clasificados juntos, en pliegos, grapadas, en papel muy frágil, con grapas oxidadas.  Es absolutamente cierto que nadie jamás ha leído este material, al menos en La Haya.

En los argumentos de la defensa, el material relativo a los testimonios de los 102 testigos aparece, en su mayor parte, en caracteres pequeños en los tomos XXI y XXII de la copia transcrita de los testimonios en el Proceso de Nuremberg.  Los caracteres pequeños indican que estos pasajes fueron suprimidos de los argumentos finales de la defensa; de otra forma, el proceso hubiera sido demasiado largo (según la prosecución).  Este material contiene muchos centenares de páginas.  En la transcripción de las audiencias publicada en el Reino Unido, todo este material ha desaparecido en su totalidad.  En la versión publicada en los Estados Unidos, 11 páginas han sido suprimidas entre los párrafos 1 y 2 de la página 594 en tomo XXI.  En la copia alemana transcrita de los audiencias, estas 11 páginas aparecen en tomo XXI 654-664.  El resto de las versiones norteamericanas y alemanes parecen estar más o menos completas.

El material discute, por ejemplo: ” Guerra total: XIX 25 {32} ” Reparaciones: XIX 224-232 {249-259} ” Sindicatos alemanes: XXI 462 {512} ” Gestapo y los campos de concentración: XXI 494-530 {546-584} ” “Röhm Putsch”: XXI 576-592 {635-651} ” “La Noche de los cristales rotos (Kristallnacht)”: XXI 590-592 {649-651} ” “Umsiedlung” (traslado de población): XXI 467-469, 599-603 {517-519, 669-674} ” SD: XXII 19-35 {27-47} ” Armamentos: XXII 62-64 {75-78} Las 312.022 declaraciones están probablemente clasificadas en algún archivo alemán.

La sentencia del proceso de Nuremberg fue impresa dos veces, en tomos I y XXII.

Es muy importante obtener los tomos alemanes y leer la sentencia en tomo XXII en alemán.  El alemán incorrecto, las traducciones incorrectas, etc. escritas por los norteamericanos han sido corregidos con notas hechas en los pies de página.  Errores de tal naturaleza en documentos pueden ser tomados como pruebas de falsificación.

En general, los tomos alemanes son preferibles a los tomos norteamericanos.  Frecuentes notas en los pies de página alertan al lector de traducciones incorrectas, documentos desaparecidos, y copias falsificadas (por ejemplo, XX 205 de la copia transcrita alemana: “Falta esta frase en el documento original”).

Los tomos alemanes en libro de bolsillo son disponibles a través de Delphin Verlag, Munich (ISBN 3.7735.2509.5) (sólo la copia transcrita de las audiencias; las copia de las audiencias junto con los tomos documentarios son disponsible en microfilm de Oceana Publications, Dobbs Ferry, NY).

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feb 18 2011

Los argumentos de la defensa de ALFRED ROSENBERG Y FRITZ SAUCKEL en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:43

Al igual que Frank, Rosenberg fue acusado de haber cometido “pillaje” y “robado” obras de arte. Los dos acusados, Rosenberg y Frank, indicaron que Alemania estaba obligada a proteger obras de arte según los términos de la cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra. Para cumplir con ello, se debían transportar los objetos fuera de la zona de combate. Las obras fueron cuidadosamente empacadas, cotizadas, y reparadas. Si los alemanes hubieran tenido la intención de “expoliar” o de “robar”, no hubieran catalogado las obras con apuntes exactos del nombre, apellido, y dirección del propietario, cuando estos eran conocidos.

Algunas obras de arte habían sido adquiridas por Göring, no para su uso personal, sino para un museo que Hitler intentaba crear en Linz. Rosenberg había protestado contra este abuso, con la justificación de que era su deber mantener la colección intacta hasta el fin de la guerra, con la esperanza de que fuese posible llegar a un acuerdo acerca de estos objetos en el tratado de paz.

Rosenberg fue también acusado de haber robado miles de vagones de ferrocarril llenos de muebles. Los muebles habían pertenecido a judíos que abandonaron sus hogares a la llegada de los alemanes en Paris. Se cerraron a llave los pisos de los judíos durante 90 días, y entonces se los confiscaban, dado que hubiera sido imposible garantizar su seguridad. Se utilzaron los muebles para ayudar a los alemanes que habían quedado sin hogar debido a los ataques aereos y bombardeos aliados. Una vez más, había sido la intención de los alemanes el llegar a un acuerdo acerca de estos objetos en el tratado de paz.

El Ministerio de Rosenberg recibía muchas quejas, las que se investigaron. Muchas de estas quejas resultaron estar carentes de base. En el proceso de Nuremberg, fue sencillamente dado por hecho que todas las quejas fueron “verídicas.” Cartas escritas a Rosenberg se utilizaron como prueba contra él, sabiéndose que las respuestas se habían perdido. Las quejas y las cartas fueron utilizadas para probar su supuesta “participación voluntaria en el Proyecto Común.”

Rosenberg fue acusado de haber conspirado con Sauckel para obtener “esclavos” para la industria alemana. Rosenberg, Sauckel, Speer, Göring, y Seyss-Inquart todos protestaban que si no hubiera sido por el bloqueo aliado, tal “pillaje” y “esclavitud” no hubiesen sido necesarios; el bloqueo marítimo era ilegal, provocando desempleo en masa en los territorios ocupados; a los gobiernos de ocupación les está permitido solicitar pago en servicios para compensar los gastos de la ocupación en conformidad con las condiciones de la cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra. Los “esclavos” recibieron el mismo pago que los operarios alemanes, que fueron también sujetos al trabajo obligatorio. Funk alegó que los “esclavos” habían girado 2 mil millones de marcos en salarios a sus familias durante la guerra (XIII 136 {153}). Seyss-Inquart afirmó que habían 500.000 desempleados en los Paises-Bajos como resultado del bloqueo; si no se proveía de trabajo a estas personas desempleadas, sea voluntario u obligatorio, serían obligadas a unirse a la resistencia, lo que se prohibía en el derecho internacional. Las poblaciones se habrían conformado con poder trabajar en las fortificaciones alemanas en los Paises Bajos, dado que así se reducía la probabilidad que la invasión aliada sucediera en los Paises Bajos. La probabilidad de una invasión aliada había sido también la razón para la deportación de los judíos holandeses (XV 662-668 {719-726}; XIX 99-102 {113-115}).

Fritzsche y los otros acusados testificaron que los mal llamados “esclavos” podían verse paseando libremente por las calles de cualquier ciudad alemana (XVII 163-164 {183-184}); poseían bastante dinero, y tenían el mercado negro en sus manos (XIV 590 {649}). Además, centenares de miles de estos “esclavos” rehusaban dejar Alemania después de la guerra, aunque sus paises habían sido “liberados”, y Alemania estaba devastada (XVIII 155 {172-173}). Es más, los “esclavos” no se rebelaron nunca contra Alemania, ni siquiera al fin de la guerra (XVIII 129-163 {144-181}; 466-506 {509-554}; XIX 177-216 {199-242}; XXI 471-472 {521-522}).

Sauckel testificó que la obtención de “trabajadores esclavos” en Francia había sido llevada a cabo por el gobierno francés y las organizaciones colaboracionistas. Muchos trabajores querían ser “forzados” para evitar represalias de la resistencia (XV 1-263 {7-290}), pero todos recibían el mismo pago, y se beneficiaban de las mismas condiciones contractuales y de las mismas garantías de salud y previsiones sociales que los trabajadores alemanes. Muy lejos de cometer “pillaje” en los territorios ocupados, había sido necesario importar grandes cantidades de equipos de gran valor. En Rusia, todo había sido destruido por los rusos durante su retirada; cuando los alemanes importaron sus propios equipos y los retiraron después durante su retirada, este acto fue descrito como “pillaje” (IX 171-172 {195-196}).

Un ejemplo de una queja que se convirtió en “crimen” fue el caso de los supuestos “espectadores de teatro recogidos y usados para esclavitud.” Sauckel había investigado este caso durante varios meses y averiguó que se trataba de un contratista que había interrumpido una fiesta de sus propios trabajadores para transportarlos a otro sitio (XV 17-18 {25-26}).

A medida que las condiciones imperantes se deterioraban, se necesitaba más impulso. Si los aliados tenían el derecho de confiscar los bienes de los paises neutrales en mar abierto, los alemanes tenían el derecho de utilizar las recursos de los territorios ocupados en tierra firme.

Una acusación estrechamente relacionada fue la denominada “Acción Heno”, en la cual se alegó que 50.000 niños habían sido “secuestrados” para trabajar como “esclavos.” Tanto Rosenberg como Von Schirach testificaron que se trataba de un programa de aprendizaje con la intención de sacar huérfanos de guerra de la zona de hostilidades (XI 489-490 {538-539} XIV 501-505 {552-556}). Si el Ministerio de Rosenberg no sacaba a los huérfanos de la zona de los combates, lo haría el ejército.

Otra acusación relacionada fue la de la organización “Lebensborn”, supuestamente una conspiración para secuestrar neonatos después de medir el tamaño de sus penes (de acuerdo con la creencia de algunos “historiadores” judíos psiquicamente enfermos). En verdad, el propósito de esta organización había sido de sacar el estigma de la ilegitimidad y de ayudar a familias con muchos niños (XXI 654-664 de los volúmenes alemanes; se han suprimido estas páginas en los volumenes norteamericanos. Véase también XXI 352 {389}.

El caso de Rosenberg aparece en XI 444-599 {490-656}; XVIII 69-128 {81-143}).

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feb 09 2011

Los argumentos de la defensa de HANS FRITZSCHE durante el juicio de Nurenberg

 Fritzsche llegó a la convición, debido a una carta que habría recibido, de que se estaban cometiendo atrocidades en Rusia, e intentó verificarlo, pero no halló ninguna prueba (XVII 172-175 {191-195}).

Fritzsche es un testigo importante porque, en su caso, el Tribunal admitió los periódicos extranjeros propagaban noticias falsas relativas a Alemania (XVII 175-176 {194-196}; véase también XVII 22-24 {30-33}).  No obstante, estos mismos artículos de periódicos y reportajes de radio constituirían supuestamente los “hechos de conocimiento general” que no necesitaban ser probados I 15 {16}, II 246 {279}).

En la defensa de Fritzsche fue indicado que no existe ninguna convención internacional para regular la propaganda o historias de atrocidades, sean verídicas o falsas, y que sólo una ley de un único país (Suiza) prohibe insultar a jefes de Estado extranjeros.  Que Fritzsche no pudo haber sido culpable de ningún crimen fue, en el proceso de Nuremberg, sencillamente irrelevante.  Fue considerado indeseable tener un “proceso” en el cual todos los acusados fuesen declarados culpables.  En la compraventa que precedía al juicio final, fue decidido que Fritzsche podía ser liberado (XVII 135-261 {152-286}; XIX 312-352 {345-388}).

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