jun 07 2011

Galería de fotos de la batalla de Demjansk

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJES,GRANDES BATALLASAdminis @ 06:11

A partir del 7 de enero de 1942 los soviéticos lanzaron una ofensiva al mando del general Pavel Kurochkin, comandante del Frente del Noroeste, con el fin de cortar la comunicación entre el ferrocarril de Staraya Russa y las posiciones alemanas en Demyansk, que correspondían al II Cuerpo de Ejército alemán del Grupo de Ejércitos Norte creado por la Wehrmacht durante la Operación Barbarroja. En conjunción con ello, se lanzó un avance soviético simultáneo desde el norte y el sur, en forma de tenaza, logrando el 8 de febrero cercar a las tropas alemanas.

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Ofensiva soviética (en rojo) al sur del Lago Ilmen del 7 de enero al 21 de febrero de 1942

El 8 de febrero de 1942 las tropas soviéticas rodearon al II Cuerpo de Ejército alemán que incluía las divisiones de infantería 12ª, 30ª, 32ª, 123ª y 290ª, la división de las Waffen-SS Totenkopf, además de diversos elementos del Reichsarbeitsdienst (Servicio de Trabajo del Reich), de la Ordnungspolizei (Policía), de la Organización Todt y otras unidades auxiliares, a las órdenes del General de Infantería Walter Graf von Brockdorff-Ahlefeldt. A estas fuerzas, equivalentes a cerca de siete divisiones alemanas, se oponían 18 divisiones de infantería soviéticas del Frente del Noroeste, dirigidas por el general Pável Kurochkin y encuadradas en el 11º Ejército, el y 2º Ejército de Choque y en el y 2º Ejército de Fusileros de Guardia.

Los alemanes quedaron inicialmente sorprendidos por el avance soviético, iniciado el 7 de enero, luego el 12 de enero los soviéticos cortaron las comunicaciones terrestes, ampliando además el territorio bajo su control hasta cerca de Stáraya Rusa, dejando a seis divisiones alemanas encerradas en un espacio de 30 por 40 kilómetros al sur del Lago Ilmen.

Los alemanes acataron la orden de Hitler de no rendirse y sostener las posiciones en Demyansk, y así quedaron sitiados durante 2 meses, abastecidos de alimento y munición por medio de un puente aéreo de la Luftwaffe que entregaba diariamente 270 toneladas de suministros. El 21 de enero los soviéticos lanzaron un ataque directo hacia el cerco alemán para eliminar a las tropas allí concentradas, aunque el frío clima invernal les impidió un despliegue rápido, lo cual favorecía la defensa alemana.

Desde mediados de febrero el clima mejoró considerablemente y ello facilitó el avance del Ejército Rojo pero también permitió que la aviación alemana ejecutara de manera eficaz el puente aéreo prometido a las tropas de la Wehrmacht cercadas en Demyansk, las que contaban con dos aeródromos en buenas condiciones. En dicho sector del frente la VVS soviética era relativamente débil y no podía combatir eficazmente a los aviones alemanes ni impedir el flujo aéreo de suministros.

El Frente soviético del Noroeste decidió continuar sus operaciones para eliminar las tropas alemanas en la Bolsa apenas se iniciara la primavera, y aprovechando una amplia superiorirdad numérica de casi 3 a 1 lanzó un gran número de ataques a lo largo del mes de marzo, particularmente contra el denominado “corredor de Ramushevo“, que conectaba débilmente Demyansk y Stáraya Rusa a través de la aldea de Ramushevo, siendo rechazados estos ataques por los alemanes.

 
obtenidos en el puente aéreo, lanzaron una ofensiva en el sector de Ramushevo bajo la dirección del general Walther von Seydlitz-Kurzbach, que se hallaba dentro de la “bolsa” con la misión de liderar un contrataque de ruptura del cerco mediante un conjunto de unidades de choque denominada “Stossgruppe Seydlitz“; en esa ocasión los alemanes rompieron el cerco soviético en una rápida operación que permitió la salida de varias unidades, la lucha en ese sector continuó por varias semanas pero gran parte de la “bolsa” seguía reteniendo soldados de la Wehrmacht. Aún así la resistencia alemana en Demyansk había causado que varias divisiones del Ejército Rojo quedaran atadas al terreno en vez de movilizarse a otras zonas del frente, situación estimulada por la exigencia de la Stavka soviética de eliminar la “bolsa” de Demyansk antes de la primavera.

En el resto de marzo hubo una serie de combates tenaces en torno a Demyansk, con tropas soviéticas intentando cerrar el paso a los alemanes que se desplazaban de Ramushevo a Stáraya Rusa, pero éstos a su vez resistían muy bien gracias a los suministros proporcionados por la Luftwaffe: desde inicios de febrero hasta fines de abril los alemanes cercados habían recibido 65,000 toneladas de suministros, y 31,000 soldados de refuerzo, logrando evacuar por vía aérea a cerca de 36,000 heridos.

Finalmente el OKH alemán consideró que abandonar Demyansk era la solución más adecuada, a cambio de reintegrar las divisiones cercadas a las demás tropas del 16° Ejército Alemán para posteriores ofensivas. Entre el 21 de abril y al terminar ese mes la Bolsa había sido exitosamente evacuada por el resto de tropas alemanas cuando éstas agrandaron la brecha del “corredor de Ramushevo”, mientras la atención de la Stavka soviética se concentraba en el sector de Moscú esperando una ofensiva alemana en el verano de 1942, dejando de lado las operaciones sobre la Bolsa de Demyansk.

Al terminar las hostilidades en la “bolsa” a inicios de mayo, los alemanes habían sufrido 3.335 bajas y unos diez mil heridos (en gran parte congelados) de sus 100.000 efectivos. Los combates en la zona, no obstante, continuaron hasta octubre de 1942 y esta resistencia a ultranza permitió al OKH “clavar en el terreno” a un gran número de fuerzas soviéticas, que de otro modo podrían haber acudido a otras zonas del frente oriental. Por su excelente mando y su especial espíritu combativo al frente de su división, el fanático jefe nazi Theodor Eicke se convirtió en el 88° soldado alemán condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, el 20 de mayo de 1942. Tropas del Ejército Rojo entraron en Demyansk el 1 de mayo, tras la evacuación alemana, ocupando al día siguiente toda el área de la “bolsa”.

No obstante, el costo para la Luftwaffe fue elevado pues entre enero y abril se perdieron 265 aviones, incluyendo 106 Junkers Ju 52, 17 Heinkel He 111 y , dos Junkers Ju 86; además 387 aviadores fallecieron. Por su parte la VVS soviética perdió en las operaciones de Demyansk 408 aviones, incluyendo 243 cazas.

El área de Demyansk y Valdai se mantuvo como frente de combate efectivo hasta el 1 de marzo de 1943, cuando los alemanes debieron retirarse definitivamente de la región al sur del Lago Ilmen y retroceder sus líneas hacia Leningrado.

ESTE TEXTO PROCEDE DE LA VERSIÓN ESPAÑOLA DE WIKIPEDIA

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may 09 2011

Los argumentos de la defensa de RUDOLF HÖSS en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:32

Rudolf Höss fue el comandante de Auschwitz, cuyas supuestas “confesiones” habrían “probado” que Hitler habría gaseado a seis millones de judíos (o cinco millones, la cifra normalmente citada en el proceso de Nuremberg). Su “confesión” mejor conocida es aquella citada por William L. Shirer en las páginas 968-969 de The Rise and Fall of the Third Reich.

Este documento, Documento 3868-PS, debe ser estudiado en su contexto. La “declaración” escrita ex-parte (eso es, sólo uno de los interesados está presente) fue uno de los principales instrumentos de la parte acusadora en los procesos medievales por brujería. Este método desapareció durante varios siglos para reaparecer en los procesos-espectáculo comunistas por crímenes de guerra.

Estos documentos constituyen una infracción de numerosas reglas de proceso penal normalizado, por ejemplo, la regla contra el uso de cuestiones sugestivas; la regla contra la presentación de declaraciones anteriores concordantes (esto es, la fabricación de pruebas por multiplicación, diciendo la misma cosa 10 veces; normalmente tales declaraciones sólo se presentan cuando contradicen declaraciones hechas más tarde); el derecho del acusado de confrontar a su acusador y de contra-interrogarlo, así como el privilegio contra la auto-acusación. Las “pruebas” presentadas en los procesos de crímenes de guerra ni siquiera serían admisibles delante de un consejo de guerra. Aun en 1946, la presentación por la fiscalía de declaraciones escritas delante de tribunales militares en casos capitales fue prohibido por el artículo 25 de los US Articles of War (artículos de guerra norteamericanos). El artículo 38 exigía el uso de las reglas normalizadas de evidencia federal (Federal Rules of Evidence).

En el proceso de Nuremberg, no existió jamás la más mínima pretensión de que Höss hubiera escrito este documento personalmente. De ser así, el documento diría, no “Comprendo el inglés como ha estado escrito encima”, sino “He escrito este documento yo mismo.” En los procesos de crímenes de guerra de menor importancia (Hadamar, Natzweiler), es corriente hallar “confesiones” escritas enteramente en la escritura del interrogador, en inglés, con una declaración al final en la escritura del prisionero, en alemán, que afirma que las declaraciones han sido hechas por él, y que se declara satisfecho con la traducción al inglés!

Otra fórmula se halla en la página 57 del volumen Hadamar de War Crimes Trials, escrito por el acusador Sir David Maxwell-Fyfe: “I certify that the above has been read to me in German, my native tongue (Certifico que el precedente se me ha leido en alemán, mi lengua madre)” (en inglés).

La pretensión era que el prisionero habría sido interrogado bajo la forma de preguntas y respuestas; las preguntas habrían sido suprimidas después, y las respuestas reagrupadas bajo la forma de una declaración, normalmente por otra persona que el interrogador quien había hecho las preguntas.

En el proceso Belsen, por ejemplo, todas las declaraciones fueron escritas por un solo oficial, Major Smallwood. En este proceso, una especie de proceso Auschwitz-Belsen fusionados, los abogados por la defensa, británicos y polacos no comunistas designados por el Tribunal, demolieron totalmente el caso de la fiscalía — incluso las “selecciones para los gaseamientos en masa” — pero sus argumentos fueron rechazados bajo el pretexto de que las declaraciones involuntarias y las evidencias de oídas serían admisibles “no para condenar a los inocentes, sino para condenar a los culpables” (Law Reports of Trials of War Criminals, Vol. II (este pequeño volumen debe leerse en su integridad).

Después de la preparación de la declaración por el oficial que no hacía nada más que escribir “declaraciones”, fue presentada al prisionero para su firma. Si rehusaba firmar, la declaración se presentaba al tribunal como prueba de todas formas; en la jerga de los procesos de crímenes de guerra, toda objección se aplicaba contra el “peso” del documento, y no contra su “admisibilidad.”

Un ejemplo de una declaración no firmada por Höss es el Documento NO-4498-B. La letra B quiere decir que el documento es una “copia”, con firma hecha con máquina de escribir, de un documento original, Documento NO-4498-A, escrito en polaco, que se pretende que fue firmada por Höss. Está también el Documento NO-4498-C, en inglés. Las declaraciones A y C no son anexadas a la declaración B, la pretendida “copia conformada.”

El Documento 3868-PS, citado por Shirer, fue firmado en inglés, 3 veces, pero nunca en la “traducción” al alemán, fechada 3 dias más tarde. El documento contiene una modificación insignificante firmada por Höss con una inicial, una “h” minúscula, y una frase entera en la escritura del interrogador (compárense las “W” mayúsculas), no firmada por Höss. La inicial, es evidente, está allí para “probar” que Höss ha “leído y corregido” el documento. El contenido de la frase está refutado en otra parte (XXI 529 {584}).

Cuando la declaración era presentada al prisionero, muy a menudo era extensivamente corregida, lo que resultaba en 2 o más versiones del mismo documento. En estos casos, las versiones más largas son “citadas”, mientras que las versiones más cortas quedan “perdidas.” Un ejemplo de esta práctica es el Documento D-288, citado por William L. Shirer en las páginas 948-949, la declaración de Wilhelm Jäger (véase Albert Speer).

Jäger testificó haber firmado 3 o 4 copias del mismo documento, que además fue mucho más corto. La declaración más corta fue originalmente presentada contra el viejo Krupp antes de que se abandonara la prosecución de Krupp. En esta, la más larga, la traducción al inglés está fechada antes que el documento “original.” La aparición de Jäger ante el Tribunal supuso pues un desastre total, pero eso queda olvidado (XV 264-283 {291-312}).

Si el signatario aparecía para testificar, contradecía invariablemente su declaración, pero las contradicciones habrían de quedar olvidadas. Entre los signatarios de declaraciones cuyas apariciones delante del Tribunal fueron catastróficas se hallan, entre otros, el General Westhoff, quien contradijo su “declaración” no jurada 27 veces (XI 155-189 {176-212}); y un “experto en guerra bacteriológica”, Schreiber (XXI 547-562 {603-620}). La declaración de Paul Schmidt (Schmidt era el intérprete de Hitler), Documento 3308-PS, se le presentó para su firma mientras estaba demasiado enfermo para leerla correctamente, y fue parcialmente repudiada por él más tarde (X 222 {252}). Se utilizó esta declaración contra Von Neurath de todas formas, a pesar de haber sido repudiada por Schmidt (XVI 381 {420-421} XVII 40-41 {49-50}). Ernst Sauckel firmó una declaración escrita antes de su llegada a Nuremberg (XV 64-68 {76-80}); fue firmada bajo amenaza (de lo contrario su mujer y 10 hijos hubieran sido entregados a los polacos o a los rusos).

Dado que los firmantes raramente escribían (si es que lo hicieron realmente alguna vez) sus propias “declaraciones”, es común hallar frases o párrafos idénticos, o casi idénticos, en diferentes documentos, aun cuando se pretende que han sido preparados por diferentes personas en fechas diferentes, por ejemplo, Declaraciones 3 y 5 de Blaskovitz y Halder (Pruebas 536-US y 537-US; Documentos URSS-471 y URSS 472 y 473; y Documentos URSS-264 y 272 (declaraciones acerca del jabón de grasa humana).

Entre las declaraciones firmadas por Höss se hallan, entre otras el Documento NO-1210, en el cual se escribió primero el inglés, con extensivas interpolaciones, adiciones, y correcciones e incluso 2 esbozos diferentes de las páginas 4 y 5, tras lo cual fue traducido al alemán y fue firmado por Höss. Es decir, el “documento original” es la traducción, y la “traducción” es el documento original.

El Documento 749(b)D pretende haber sido “traducido oralmente” del inglés al alemán por Höss antes de ser firmado. La firma es débil hasta el punto de ser ilegible, lo que podría posiblemente indicar enfermedad, cansancio, o maltrato. El maltrato ha sido descrito por Rupert Butler en Legions of Death (Hamlyn Paperbacks).

La “confesión” citada por Sir David Maxwell Fyfe el 1 abril 1946 (el día de los tontos) en la cual Höss “confesaba” haber asesinado a cuatro millones de judíos (X 389 {439-440}), en vez de los dos millones y medio “confesados” el 5 de abril de 1946, bien pudo no haber existido nunca, o fue rapidamente “extraviada.”

No es verdad que el testimonio de Höss en el proceso de Nuremberg haya consistido, en su mayor parte, de una confirmación de las afirmaciones hechas en su “declaración”; eso es verdad únicamente acerca del re-cuestionamiento de Höss por el Coronel John Amen del U.S. Army.

Al contrario, Höss apareció para testificar, y, como de costumbre, contradiciendose a sí mismo y a su declaración, lo más posible (XI 396-422 {438-466}).

Por ejemplo, cuando la declaración afirma (XI 416 {460}) “sabíamos cuando las víctimas estaban muertas porque dejaban de gritar” (una evidente imposibilidad toxicológica), su testimonio oral (XI 401 {443}, en respuesta a las preguntas altamente sugestivas del abogado para la “defensa” de Kaltenbrunner), omitía que las víctimas hubieran quedado inconscientes, lo que no explica cómo, de hecho, se hubiera podido saber si las víctimas habían muerto.

Aparentemente Höss olvidó mencionar que el matar insectos con Zyklon B requería 2 días, un hecho que no dejó de mencionar en otra parte (Documento NO-036, p. 3, texto alemán, respuesta a pregunta 25; véase también Kommandant in Auschwitz, p. 155). Con un veneno con tal acción retardada, las víctimas se habrían sofocado primero.

Höss habría alegado que la orden de matar a los judíos de Europa había sido impartida oralmente (XI 398 {440}), mientras que las órdenes para guardar secreto en cuanto a las matanzas habrían sido dadas por escrito repetidas veces (XI 400 {442}. Testificó que unas víctimas habían sido quemadas en fosas profundas en Auschwitz (un pantano notorio) (XI 420 {464}); que los dientes de oro eran fundidos sobre el terreno (XI 417 {460}); que una evacuación de los prisioneros para evitar su captura por los rusos habría conducida a fatalidades evitables (XI 407 {449-450}), y, casi, que no hubo ningún programa de exterminio en absoluto! Vale la pena citar esto último:

“Hasta que estalló la guerra en 1939, la situación en los campos, en cuanto a la comida, el alojamiento, y el trato a los prisioneros fue la misma que en cualquier otra prisión o institución penitenciaria del Reich. Los prisioneros fueron tratados severamente, sí, pero no había la menor posibilidad de golpes o maltratos metódicos. El Reichsführer daba ordenes frecuentes de modo que todo hombre SS que tratase con violencia a un prisionero sería castigado, y muchas veces hombres de las SS que maltrataron prisioneros fueron realmente castigados. La comida y el albergue en aquella época fueron colocados al mismo nível en todos los respectos como para cualquier otro prisionero bajo administración legal. El alojamiento en los campos en este período era aún normal, porque la afluencia en masa durante la guerra no era todavía un hecho. Con el inicio de la guerra y el principio de las llegadas en masa de presos políticos, y más tarde, cuando los presos miembros de los movimientos de resistencia llegaron de los territorios ocupados, la construcción de edificios y la extensión de los campos ya no se podía mantener con los números de presos que llegaban. Durante los primeros años de la guerra, se podía todavía hacer frente a este problema con medidas improvisadas; pero más tarde, debido a las exigencias de la guerra, ya no fue posible, porque ya no nos quedaba casi ningún material de construcción.”

(N.B.: Se pretende que los cadáveres hayan sido cremados utilizando madera como combustible.)

“(…) Todo eso condujo a una situación de escasez en la cual los presos en los campos ya no tenían suficiente resistencia física contra las consecuentes plagas y epidemias (…)

“El objetivo no era el tener la mayor cantidad de muertos posible, o de aniquilar el mayor número de presos posible. El Reichsführer tenía que ocuparse constantemente con los problemas en el empleo de todas las fuerzas posibles en las industrias de armamento (…)

“Estos supuestos maltratos y torturas en los campos de concentración, historias que fueron divulgadas en todos sitios entre la gente, y particularmente por los presos liberados por los ejércitos de ocupación, no fueron, como se supone, infligidos metodicamente, sino por jefes, o jefes subordinados, y sus hombres, que arremetían con violencia contra ellos (…)

“Si una historia de esta naturaleza llegaba a mi atención, el reo era naturalmente retirado de su puesto o transferido a otra parte. De manera que, aunque no fuese castigado porqué no había pruebas para mostrar su culpabilidad, era relevado y trasladado a otra posición (…)

“La situación catastrófica al final de la guerra fue causada por el hecho que, como resultado de la destrucción de los ferrocarriles y de los bombardeos constantes de las fábricas industriales, ya no era posible ocuparse de estas masas como se debía, por ejemplo, en Auschwitz, con sus 140.000 prisioneros. Medidas improvisadas, columnas de camiones, y todo lo que fue probado por los comandantes para mejorar la situación, eran inútiles, o casi inútiles. El número de enfermos crecía hasta el infinito. No nos quedaba casi nada de medicamentos, se expandían las epidemias por todas partes. Los presos capaces de trabajar fueron utilizados constantemente por orden del Reichsführer; hasta los semi-enfermos debían ser utilizados en todas partes, todo lo posible para la industria. Como consecuencia, cualquier lugar en los campos de concentración capaz de ser utilizado de alguna manera para el alojamiento, estaba lleno de presos enfermos y moribundos (…)

“Al final de la guerra, aún existían 13 campos de concentración. Todos los otros puntos marcados aqui en el mapa indican los así llamados campos de trabajo, anexados a las fábricas de armamentos situadas allí (…)

“Si hubo maltratos de presos por parte de los guardias — personalmente no los he visto nunca — entonces, era posible sólo hasta un cierto punto, porque todos los oficiales responsables de los campos tomaban medidas para asegurarse de que los hombres de las SS tuvieran el menor contacto directo posible con los prisioneros, ya que gradualmente con los años, el personal de guardia se había deteriorado hasta tal punto que ya no se podían mantenerse las viejas normas (…)

“Teníamos miles de guardias que casi no hablaban alemán, que venían de todos los paises del mundo como voluntarios y que se alistaban en estas unidades; o teniamos hombres más viejos, entre 50 y 60 años, a quienes les faltaba todo interés en su trabajo, de manera que un comandante debía preocuparse constantemente para asegurarse de que cumpliesen hasta con las normas más ínfimas de sus deberes. Ademas, era obvio que había elementos entre ellos que maltratarían a los presos, pero tales maltratos nunca fueron tolerados. Además, ya no era posible hacer que los hombres de las SS dirigieran estas masas al trabajo y en los campos; de modo que se debía delegar presos para dar instrucciones a otros presos y hacerlos trabajar, y ellos tenían la administración del campo casi exclusivamente en sus manos. Es evidente que hubo muchos maltratos que no se podían evitar, porque por la noche no había casi ningún miembro de las SS en los campos. No les era permitido a los hombres de las SS entrar en los campos salvo en casos específicos, así que los presos eran más o menos expuestos a sus superiores presos.”

Pregunta (del abogado de la defensa de la SS, Dr. Blobel):

“Ya mencionó usted las regulaciones que existían en cuanto a los guardias, pero hubo también un reglamento establecido por todos los campos. En este reglamento de los campos, se establecían los castigos a los presos que hubieran cometido infracciones contra las regulaciones de los campos. ¿De que castigos se trataba?”

Respuesta:

“Primero, traspaso a una “compañia penal” (Strafkompanie), esto es, trabajo más duro, y restricciones en el albergue; después, detención en el block de celdas, detención en una celda oscura; y en casos muy graves, el ser atado con cadenas o esposas. El castigo con los grilletes (Anbinden) fue prohibido en el año 1942 o 1943, ya no sé exactamente cuando, por el Reichsführer. Después, estaba el castigo de tener que cuadrarse durante largos períodos a la entrada del campo (Strafstehen), y luego, castigos con golpes. No obstante, estos castigo por golpes no se podían decretar por cualquier comandante independientemente. Debía ser solicitado.”

– Testimonio oral de Rudolf Höss, 15 abril 1946 (XI 403-411 {445-454}).

Höss parece haber estado motivado por el deseo de salvar a su mujer y 2 hijos, y de salvar a otros acusados por medio de un testimonio según el cual sólo 60 personas habrían tenido conocimiento acerca de los exterminios en masa. Höss parece haber intentado salvar a Kaltenbrunner por medio de una implicación de Eichmann y Pohl, que todavía no habían sido capturados. (Para un caso similar, véase la declaración de Heisig en su tentativa de implicar a Raeder, XIII 460-461 {509-510}).

Höss fue un “testigo de la defensa”, cuyo contra-interrogatorio por la fiscalía fue interrumpido por la fiscalía misma (XI 418-419 {461-462}). Puede ser que tuvieran miedo de que Höss echase abajo todo el edificio de mentiras.

La famosa “autobiografía” de Höss, Kommandant in Auschwitz, probablemente establecida en forma de preguntas y respuestas durante interrogatorios a modo de una gigantesca “declaración”, y luego escrita de cuerpo entero para ser copiada en la escritura de Höss, no es mucho mejor. En este libro, texto alemán, los fuegos de la cremación habrían sido visibles a muchos kilómetros (p. 160-161), el hedor habría sido perceptible a kilómetros de distancia (p. 159). Todo el mundo en la región habría sido consciente de los exterminios (p. 159), las víctimas sabrían que habían de ser gaseadas (p. 110, 111, 125), sin embargo aún era posible engañarlas (p. 123-124); véase también el Documento 3868-PS), y sus familiares no sabrían nunca nada (p. 129-130). Höss era un alcohólico crónico que “confesaba” estas enormidades después de haber bebido (p. 95) o cuando se le torturaba (p. 145). No es cierto que, según p. 126 de este libro, texto alemán, los cadáveres hubieran sido retirados de las cámaras de gas por los Kapos mientras comían y fumaban, y/o no llevaban mascaras de gas; el texto no dice eso. (Robert Faurisson ha probado que Höss hizo tal afermación, pero otra parte, durante una “interrogation.”)

La “traducción” polaca de este libro, publicada antes del “texto original” alemán, parece concordar con el texto alemán, con excepción de nombres de lugares y fechas que no aparecen. Esto es, el polaco es muy probablemente el idioma original, habiendo sido insertados después los detalles en la versión alemana.

Los textos integros y no expurgados de las “obras completas” de Rudolf Höss (?), (en polaco), son disponibles solicitando un préstamo internacional bibliotecario (Wspomnienia Rudolfa Hoessa, Komendanta Obozu Oswiecimskiego).

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may 01 2011

Los argumentos de la defensa de ALBERT SPEER enlos juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:49

 

Albert Speer fue hallado culpable de haber “esclavizado” millones de personas para trabajar en la industria alemana de armamentos, supuestamente forzados a dormir en mingitorios (Documento D-288, deposición del Dr. Wilhelm Jäger, véase “Rudolf Höss”), y torturados en “cámaras de tortura” simuladas como guardarropas normales (los disfraces estrambóticos sirven para permitir la presentación de objetos ordinarios como “pruebas” de atrocidades) (Documentos USA-894, 897).

Sobre esta acusación, Speer declaró:

“Considero esta declaración una mentira… no es posible arrastrar al pueblo alemán por al fango de esta manera” (XVI 543 {594}).

Speer era uno de los típicos hombres que tienen éxito bajo cualquier sistema. Siempre sostuvo no saber nada acerca de ningún “exterminio”, pero mantenía que habrían trascendido informaciones si la víctimas hubieran sido quemadas por medio de bombas atómicas (una alucinación de Robert Jackson, XVI 529-530 {580}).

Speer alegó haber conspirado para asesinar a Hitler por medio de un gas nervioso altamente desarrollado (XVI 494-495 {542-544}). El complot habría fallado porqué el gas se producía sólo a temperaturas muy elevadas (XVI 529 {579}).

En realidad, el Zyklon B (insecticida con el cual se presume que los alemanes gasearon a los judíos) presenta un problema parecido, en el sentido de que el líquido debe evaporarse, lo que sólo se produce muy lentamente si no es calentado. La destreza técnica de los alemanes y el estado avanzado de la industria alemana hacen ridícula cualquier noción de un “Holocausto” por medio de insecticidas o a base de gases de escape de motores Diesel. Sería mucho más dificil “arrastrar el pueblo alemán por el fango” si no fuera por personas como Albert Speer (XVI 430-588 {475-645}); XIX 177-216 {199-242}).

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abr 09 2011

Los argumentos de la defensa de WILHELM FUNK en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:25

 

Funk era un pianista de música clásica miembro de una familia muy respetada, casado desde hacía veinticinco años en la época del proceso, y antiguo editor financiero. Como la mayor parte de los acusados, Funk fue acusado de haber cometido “actos inmorales” que probarían su “participación voluntaria en el Proyecto Común”, tales como el haber aceptado regalos de Hitler el día de su cumpleaños. (Es evidente que tales actos no son ilegales.)

Funk alegó que los británicos y los polacos habrían conspirado para provocar la guerra con Alemania en la creencia de que los generales derrumbarían a Hitler (XIII 111-112 {125-126}).

Funk fue acusado de haber conspirado con las SS para financiar el esfuerzo de guerra matando a prisioneros en los campos de concentración y sacándoles los dientes. Los dientes habrían sido guardados en una caja fuerte en el Reichsbank junto con viejos utensillos de afeitar, plumas estilográficas, relojes despertadores, y otros trastos viejos de poco valor. El testimonio de Rudolf Höss según el cual los dientes habrían sido ya fundidos en Auschwitz, quedó olvidado (XI 417 {460}).

Frank testificó que las cantidades y tipos de botín serian “absurdos”, indicando que la SS actuaba como policía de aduanas, imponiendo regulaciones de cambio que incluían una prohibición de toda propiedad en oro, plata, y monedas o billetes de bancos extranjeros. Era totalmente normal que la SS, como agencia gubernamental, posea cuentas financieras, y que tales cuentas contuvieran objetos de valor. El pueblo alemán también guardaba objetos de valor en cajas fuertes, a las cuales el Banco no tenía ningún acceso, porque se trataba de depósitos en cajas fuertes privadas.

Con los crecientes bombardeos, llegaron a ser depositadas en las cajas fuertes cantidades más grandes de objetos de valor, por ciudadanos privados alemanes. Finalmente, después de un destructor ataque al Banco, los objetos fueron retirados y depositados en una mina de potasio en Turingia. Estos fueron allí descubiertos por los norteamericanos, que falsificaron un film sobre ellos.

Funk y su abogado mostraron la falsedad del film utilizando un testigo hostil en lo que bien pudieron haber sido las preguntas y testimonios más astutos de todo el proceso (XIII 169 {189-190}, 203-204 {227-228}, 562-576 {619-636}; XXI 233-245 {262-275}).

La declaración absurda de Oswald Pohl, Documento 4045 PS, según la cual Funk fue acusado de haber discutido el uso de los dientes de oro de judíos asesinados para financiar el esfuerzo de la guerra durante una cena, en presencia de docenas de invitados, y hasta de camareros, fue también rapidamente demolida (XVIII 220-263 {245-291}). Esta declaración fue escrita en alemán y firmada por Robert Kempner como testigo. Pohl fue declarado culpable después de haber matado a víctimas judías en diez “cámaras de vapor” en Treblinka, para fabricar felpudos (sic) con sus cabellos (NMT IV 1119-1152) (Fourth Military Tribunal, Nuremberg).

Funk creía, como los otros acusados en el proceso de Nuremberg, que habrían sido cometidos delitos, pero mantenía que él no había sabido nada. Su creencia en la realidad de los delitos no constituye, sin más, una prueba de que dicha creencia hubiese sido verdadera.

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abr 03 2011

Los argumentos de la defensa de FRANZ VON PAPEN en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:39

Von Papen fue acusado de haber conspirado con Hitler para inducir a Hindenburg para que éste tomase a Hitler en el gobierno como Reichskanzler. Según este punto de vista, Hindenburg habría sido persuadido que una guerra civil habría de ser inevitable, si no se procedía de esta manera.

El Reichskanzler de aquella época, el General Von Schleicher, había intentado, desde hacía ya mucho tiempo, gobernar ilegalmente y en violación de la constitución sin el apoyo de los nacionalsocialistas, que gozaban de la mayoría más grande de la historia del Reichstag. Muchas ilegalidades de Hitler datan, en realidad, del período del gobierno de Von Schleicher (XXII 102-103 {118-119}). Esta era la única alternativa al caos de 41 partidos políticos, cada uno representante de algún interés financiero privado.

Los vencedores demócratas exigieron de Von Papen, en 1946, que debía haber previsto en 1933, la intención de Hitler de desencadenar una “guerra de agresión”, lo que quiere decir que hubiera debido conspirar con Von Schleicher para gobernar por medio de una dictadura militar.

Von Schleicher fue fusilado más tarde durante el Putsch de Röhm. Estas ejecuciones fueron consideradas legales por Hindenburg, lo que se probó por medio de un telegrama felicitando a Hitler (XX 291 {319}; XXI 350 {386}; 577-578 {636-637}; XXII 117 {134-135}). También Von Papen consideraba las ejecuciones de Röhm y sus seguidores de haber estado justificadas por el estado de emergencia (XVI 364 {401}); al mismo tiempo, creía que se habían cometido muchos asesinatos no justificados también; habría sido el deber de Hitler ordenar una indagación y de castigar estos actos. Pero no se hizo así.

Fue admitido por parte de la fiscalía en Nuremberg que el programa del partido nazi no contenía nada de ilegal, y que casi era hasta de alabar (II 105 {123}). Los nacionalsocialistas fueron declarados legales por las autoridades de ocupación de Renania en 1925 (XXI 455 {505}), por la Corte Suprema Alemana en 1932 (XXI 568 {626}), y por la Sociedad de las Naciones y el Ministro General de Danzig en 1930 (XVIII 169 {187-188}).

No estaba claro en 1933 si el ejército apoyaría a Von Schleicher por unanimidad contra los nacionalsocialistas, quienes gozaban del derecho de gobernar; fue la negativa de Hindenburg de violar la constitución ante el peligro de una guerra civil lo que llevó a Hitler al gobierno de una manera también perfectamente legal (véase también XXII 111-112 {128-129}).

Von Papen fue acusado de haber cometido “actos imorales para fomentar el Proyecto Común”, tales como haber utilizado la forma intima “Du” (tu) en charlas con el Ministro de asuntos extranjeros austríaco Guido Schmidt (!). Von Papen replicó:

“Sir David, si usted hubiera estado en Austria tan sólo una vez en su vida, sabría que en Austria casi todo el mundo trata de ‘du’ a los demás” (XVI 394 {435}).

Aquellas acciones de Von Papen que no se pudieron tratar de “criminales” fueron utilizadas para probar su “duplicidad” (sin juego de palabras). Se les atribuyó un significado mental a sus actos con conocimiento retrospectivo.

Se alega algunas veces que las absoluciones de Von Papen, Fritzsche, y Schacht representan imparcialidad en el proceso de Nuremberg. El proceso de Tokio, y los otros tantos procesos de crímenes de guerra en los cuales no hubo absolución ninguna, no constituirían prueba de lo contrario; se olvida que hubo un promedio de aproximadamente 5 – 10% de absoluciones en los procesos de brujería en el decimoséptimo siglo.

El caso de Von Papen aparece en XVI 236-422 {261-466}; XIX 124-177 {139-199}.

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mar 19 2011

Los argumentos de la defensa de RUDOLF HESS en los juicio de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:30

 

Según el informe de Robert H. Jackson (citado por el juez Bert. A. Röling del Tribunal de Tokio, cfr. “A Treatise on International Criminal Law“, vol. 1, pp. 590-608, edited by M. Cherif Bassiouni and Ved F. Nanda, Chas Thomas Publisher), los británicos, franceses, y soviéticos en Nuremberg no querían acusar a los alemanes de “guerra agresiva”, por razones bien evidentes. Esta acusación fue inventada por los norteamericanos con un objectivo único, expreso y admitido: justificar las numerosas violaciones al derecho internacional por parte de los norteamericanos.

Estas acciones ilegales incluían el “Lend Lease Programme”; los servicios de escolta y reparación de navíos de guerra británicos durante dos años antes de Pearl Harbor; el permiso dado a navíos de guerra británicos de disfrazarse de navíos norteamericanos mientras que Norteamerica era todavía oficialmente neutral; la declaración ilegal de un límite marítimo de 300 millas; la ocupación de Islandia; la comunicación a los británicos de los movimientos de submarinos alemanes e italianos; los ataques con bombas y por medio de colisiones contra submarinos alemanes e italianos a partir de julio de 1941; y otras acciones obviamente indicativas de “guerra agresiva.”

Así, Rudolf Hess fue encarcelado durante 47 años no tan sólo por acciones que no eran ilegales (su tentativa heroica de poner fin a la guerra, salvar millones de vidas humanas, e impedir la destrucción de Europa y el imperio británico), sino por “crímenes” que se inventaron para disimular los crímenes de sus acusadores.

No se alegó en Nuremberg que Alemania hubiera cometido una “agresión” contra Gran Bretaña y Francia; si Gran Bretaña y Francia cometieron o no una “Agresión” contra Alemania, nunca se llegó a resolver (IX 473 {525}; XVII 580 {629}).

Hess fue acusado de haber conspirado al realizar tentativas para que Gran Bretaña se retirase de la guerra para facilitar el ataque de Hitler contra la Unión Soviética. Su defensa fue que su acción se motivó por sinceridad pura; no sabría nada acerca de un ataque contra Rusia.

El cierre de la defensa de Rudolf Hess aparece en XIX 353-396 {390-437}. En su declaración final, casi la única que hizo (XXII 368-373 {420-425}), da la impresión de ser un hombre capaz de hacerse totalmente el loco en un momento dado, pero brillantemente lúcido, sano, y lógico un momento después. Es posible que tal condición hubiera sido adquirida en la Gran Bretaña.

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mar 18 2011

Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

 

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Alemanes hacinados en un campo de concentración aliado

Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.

En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.
  

Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas“: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial.
En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.

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Un prisionero alemán

Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.

Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.
   Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar:
Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros

El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.
  

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campo aliado

 Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no.
   Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
   La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.

   Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.

Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra.

   Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
   De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.

   exterminados”.

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Campo aliado y hacinamiento

El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
   “Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser

   En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.
   Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.”

   El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios, o techo u otros acomodos“.

   Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.

   Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, – todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.
  

   George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….”

   El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
   Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios.
Todo lo que teníamos para comer era el pasto“. Recuerda Heiz.

   Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
   Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!

   “Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba“.

La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.

   Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.

Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.

   Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “

El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo.
Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar. Eisenhower replicó que él ya habíaprestado a esa materia una atención considerable, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor. Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.

Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos.

El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos“. Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.

  El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.
   Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril;
Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra“.

   Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible. En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.

Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento“. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes. Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).

A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.

El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.

    También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).

El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso habitado por esqueletos vivientes algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau“.

   Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.

  En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “deshechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.

  El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra

   No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.

   El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.

En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
   En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.

Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-


Los Campos de La Muerte de Eisenhower: La Historia de un Guardia Americano 
En octubre de 1944, a la edad de dieciocho años, fui reclutado en el ejército de los Estados Unidos. Debido en gran parte a la “Batalla de las Ardenas”, mi formación fue interrumpida. Mi permiso se redujo a la mitad, y me enviaron de inmediato al extranjero. Llegamos a Le Havre, Francia, y fuimos rápidamente cargados en los coches y enviados al frente. Cuando llegamos allí, yo sufría gravemente los síntomas de la mononucleosis, y fui enviado a un hospital de Bélgica. Como entonces, la mononucleosis se conocía como la “enfermedad de los besos”, envié miles de cartas de agradecimiento a mi novia.

Para cuando salí del hospital, el equipo con el que me había formado en Spartanburg, Carolina del Sur estaba en el interior de Alemania, por lo que, a pesar de mis protestas, me reubicaron en un depósito de reposición. Perdí el interés en las unidades en las que fui asignado y no recuerdo a todos ellos: las unidades de no-combate no eran ridiculizadas en ese tiempo.

A finales de marzo o principios de abril de 1945, fui enviado a la guardia de un campo de prisioneros de guerra cerca de Andernach a lo largo del Rin. Tuve cuatro años de idioma alemán en la escuela secundaria, por lo que podía hablar con los presos, aunque estaba prohibido. Gradualmente, sin embargo, se me utilizó como intérprete, y se me pidió encontrar miembros de las SS (jamás encontré alguno)

En Andernach, cerca de 50000 prisioneros de todas las edades estaban encerrados en un campo abierto rodeado de alambre de púas. Las mujeres se mantenían en un recinto apartado que no vi hasta más tarde. Los hombres que vigilaba no tenían refugios ni mantas; muchos no tenían abrigos. Dormían en el barro, húmedo y frío y sin letrinas. Era una fría, húmeda primavera y su miseria por la exposición, era evidente por sí sola.

Aún más sorprendente fue ver a los prisioneros meter césped y malezas en una lata para preparar una sopa. Me dijeron que lo hacían para a aliviar el dolor del hambre. Rápidamente, empezaron a demacrarse. La Disentería apareció, y así dormían entre sus propios excrementos, demasiado débiles para llegar a las letrinas. Muchos rogaban por comida, enfermos y muriendo ante nuestros ojos. Teníamos abundante comida y suministros, pero no hicimos nada para ayudarlos, ni siquiera asistencia médica.

Indignado, protesté a mis oficiales y me encontré con la hostilidad o la cruel indiferencia. Cuando presioné, me explicaron que estaban bajo órdenes estrictas de “más arriba”. Consciente de que mis protestas eran inútiles, le pedí a un amigo que trabaja en la cocina si él me podría deslizarme algunos alimentos adicionales para los presos. También dijo que estaban bajo órdenes estrictas de no alimentar a los presos y que esas órdenes provenían de “más arriba”. Pero él dijo que había más alimentos de los necesarios y que me pasaría algunos.

Cuando arroje la comida sobre el alambre de púas a los prisioneros, me atraparon y me amenazaron con encarcelarme. Repetí la “ofensa”, y un oficial con enojo me amenazó con dispararme. Asumí este era nada hasta que encontraré a un capitán en una colina por encima del Rin disparando a un grupo de civiles alemanas con su pistola calibre .45. Cuando le pregunté por qué, Murmuró, “Práctica de tiro”, y disparó su pistola hasta acabar su munición. Vi que las mujeres corrían para protegerse, pero, a esa distancia, no podía saber si alguna había sido alcanzada.

Esto fue cuando me di cuenta que se trataba de asesinos de sangre fría llenos de odio moralista. A su juicio, los alemanes eran una raza infrahumana y digna de ser extermininada; otra expresión de la espiral del racismo. Artículos en los periódicos de los soldados, el “Star and Stripes”, enfatizaban la importancia de los campos de concentración alemanes, completos con fotos de cuerpos descuartizados, lo que amplificaba nuestra moral y crueldad, lo que hizo que fuese más fácil de imitar el comportamiento al que se supone que nos oponíamos. También, creo, los soldados que no fueron expuestos al combate, trataban de demostrar que tan duros eran disparando a los prisioneros y los civiles.

Me enteré que estos presos eran en su mayoría agricultores y obreros, tan simples e ignorantes como muchas de nuestras tropas. A medida que paso el tiempo, más de ellos parecían “zombis” por su indiferencia, mientras que otros trataban de escapar en una forma demente o suicida, corriendo a través de campos abiertos en plena luz del día hacia el Rin buscando apaciguar por su sed. Fueron fusilados. Algunos presos estaban tan deseosos por cigarrillos como por comida, diciendo que calmaban su hambre. En consecuencia, soldados “emprendedores” adquirían hordas de relojes y anillos a cambio de puñados de cigarrillos o menos. Cuando empecé a tirar cajas de cigarrillos a los prisioneros para arruinar este comercio, fui amenazado por soldados y oficiales de alto rango.

La única luz en este sombrío panorama llegó una noche cuando fui asignado al puesto en el “cementerio”, de dos a cuatro AM, en realidad, hubo un cementerio en la cuesta arriba de este lado del recinto, no a muchos metros de distancia. Mis superiores habían olvidado de darme una linterna y no me había molestado en preguntar por una, como estaba disgustado con toda la situación de ese momento. Fue una noche bastante brillante, y pronto vi un prisionero que se arrastraba por debajo del alambrado hacia el cementerio. Se suponía que debíamos disparar a cualquier escapista en vista, así que empecé a levantarme del suelo para advertirle para que regresara. De repente me di cuenta que otro preso se arrastraba desde el cementerio de nuevo hacia el alambrado. Arriesgaban sus vidas para llegar al cementerio por algo, tenía que investigar.

Cuando entré en la oscuridad de este matorral, ese arbolado cementerio, me sentía totalmente vulnerable, pero de alguna forma la curiosidad me hacia seguir. A pesar de mi cautela, tropecé con las piernas de alguien en posición prona. Tratando de recuperar la compostura de la mente y el cuerpo, pronto me sentí aliviado de no haber disparado accidentalmente. La figura se sentó. Poco a poco, pude ver la hermosa pero aterrorizada mirada de una mujer con una cesta de picnic. Los civiles alemanes no podían alimentar, ni siquiera acercase a los prisioneros, por lo que rápidamente le asegure que aprobaba lo que estaba haciendo, le dije que no tenga miedo, y que me iría del cementerio para no entrometerme.

Lo hice de inmediato y me senté, apoyado contra un árbol al borde del cementerio para parecer distraído y no asustar a los prisioneros. Me imaginé entonces, y todavía lo hago ahora, lo que sería encontrar a una bella mujer con una cesta de picnic, en esas condiciones como prisionero. Nunca olvidadare su rostro.

Eventualmente, más presos se arrastraban de nuevo hacia al alambrado. Vi que arrastraban alimentos para sus compañeros y sólo podía admirar su valor y devoción.

El 8 de mayo, Día VE, tomé la decisión de celebrar con algunos presos que vigilaba el horno donce hacian el el pan que de vez en cuando recibían otros presos. Este grupo comió todo el pan que podía, y compartimos el jovial ánimo generado por el final de la guerra. Todos pensamos que pronto iríamos a casa, una patética esperanza de su parte. Estábamos en lo que sería la zona francesa, donde pronto sería testigo de la brutalidad de los soldados franceses cuando transferimos nuestros prisioneros a ellos para sus campamentos de mano de obra esclava.

Ese día, sin embargo, nos sentimos felices.

Como gesto de amistad, vacié mi fusil y lo paré en la esquina, incluso les permití jugar con el a su antojo. Este fondo “rompió el hielo”, y pronto cantábamos canciones que nos habíamos enseñado o que yo había aprendido en la escuela secundaria. Por agradecimiento, me hornearon un pequeño pan dulce especial, el único regalo posible que les quedaba por ofrecer, que eran los que habían dejado de ofrecer. Lo guarde en mi chaqueta y volví a mi cuartel, y lo comí en mi privacidad. Jamás había probado un pan tan delicioso, ni sentí un sentido más profundo de la comunión mientras comía.

Poco después, algunos de nuestros débiles y enfermizos presos marcharon con soldados franceses a su campamento. Íbamos en un camión detrás de esta formación. Temporalmente, bajaba la velocidad y paraba, tal vez porque el conductor estaba tan conmocionado como yo. Siempre que un alemán preso cayese o tratara de escapar, lo mataban a culatazos. Los cuerpos eran apartados a la orilla de la carretera para ser recogidos por otro camión. Para muchos, esta muerte rápida podría haber sido preferible para frenar el hambre en nuestros “campos de la muerte.”

Cuando finalmente vi a las mujeres alemanas en el recinto aparte, pregunté el motivo por que se las tenía presas. Me dijeron que eran “seguidoras del campamento” (camp followers) seleccionadas como mujores reproductoras de la SS para crear una súper raza. Hablé con algunas y debo decir que nunca conocí un grupo más enérgico o atractivo. Ciertamente, pensé que nunca merecieron estar presas.

Cada vez más era utilizado como intérprete, y especialmente fui capaz de impedir que algunos fueran detenidos injustamente. Una vez un divertido incidente con un viejo agricultor que estaba siendo arrastrado por varios soldados. Me dijeron que tenía una “lujosa medalla nazi” la cual me mostraron. Afortunadamente, tenía una tabla con la identificación de esas medallas. El había sido premiado por haber concebido cinco hijos. Quizá, su esposa estaba algo aliviada por sacárselo de la espalda, pero no me parecía que uno de nuestros campos de la muerte fuera un castigo justo por su contribución a Alemania. Los soldados estaban de acuerdo y lo soltaron par que continúe su “trabajo sucio”.

El hambre empezó a propagarse entre la población civil alemana también. Era una algo común ver mujeres alemanas hasta sus codos en nuestra basura en busca de algo comestible – es decir, si no eran perseguidas.

Cuando entrevisté a los alcaldes de los pequeños pueblos y aldeas, me dijeron que su suministro de alimentos había sido quitado por “personas desplazadas” (extranjeros que habían trabajado en Alemania), los cuales empacaron la comida en camiones y se la llevaron. Cuando me informé de esto, la respuesta fue una de encoger los hombros. Nunca vi a la Cruz Roja en el campamento o ayudando a los civiles, a pesar de que su café y rosquillas estaban disponibles en cualquier lugar para nosotros. Entre tanto, los alemanes tuvieron que confiar en la distribución de los almacenes ocultos hasta la próxima cosecha.

El Hambre hizo a la mujer alemana más “disponible”, pero a pesar de esto, la violación era frecuente y, a menudo, acompañada de violencia innecesaria. En particular, recuerdo a una mujer de dieciocho años, que le rompieron su rostro con la culata de un rifle, y luego fue violada por dos soldados. Incluso los franceses se quejaron de que las violaciones, saqueos y destrucción por embriaguez por parte de nuestras tropas eran excesivas. En Le Havre, nos habían dado folletos de advertencia de que los soldados alemanes habían mantenido un alto nivel de comportamiento con la población civil francesa que era pacífica, y que debíamos hacer lo mismo. En esto, miserablemente hemos fracasado.

“¿Y qué?” Algunos diran. “Las atrocidades del enemigo fueron peores que las nuestras.” Es cierto que sólo he experimentado el final de la guerra, cuando ya estábamos los victoriosos. La oportunidad alemana de cometer atrocidades se ha perdido; la nuestro estaba al alcance de la mano. Pero dos errores no hacen un acierto. En lugar de copiar los crímenes de nuestros enemigos, debemos tratar de una vez por todas de romper el ciclo de odio y venganza que ha asolado y distorsionado la historia de la humanidad. Esta es la razón por la que estoy hablando ahora, cuarenta y cinco años después del crimen. Nunca podremos evitar crímenes de guerra individuales, pero podemos, si una cantidad suficiente de nosotros hablase, influir en la política gubernamental. Podemos rechazar la propaganda del gobierno, que representa a nuestros enemigos como infrahumanos y alienta la clase de ultrajes de los que fui testigo. Podemos protestar por el bombardeo de objetivos civiles, que siguen en la actualidad. Y podemos negarnos siempre a condonar el asesinato de prisioneros desarmados y derrotados de la guerra por parte de nuestro gobierno.

Me doy cuenta de que es difícil para el ciudadano común y corriente admitir haber atestiguado un crimen de tal magnitud, especialmente si lo implica a uno mismo. Incluso soldados que se compadecían de las víctimas me dijeron que tenían miedo de quejarse y meterse en problemas. Y el peligro no ha cesado. Desde que hablé hace algunas semanas, he recibido amenazas telefónicas y rompieron mi buzón de correo. But its been worth it. Pero vale la pena. Escribir sobre estas atrocidades ha sido una catarsis de sentimientos que he reprimido durante mucho tiempo, una liberación, y quizás recordará a otros testigos que “la verdad nos hará libres, no tengan miedo.” Incluso podemos aprender una lección suprema de todo esto: sólo el amor puede conquistar todo.
 


Eso que han leído es el relato del Profesor Martin Brech, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente retirado y ex profesor adjunto de la catedra de Filosofia y Religion de la Universidad de Mercy, New York.

Martin Brech (Adjunct Professor, Philosophy & Religion, Mercy College; Ex-G.I., Finally Free)Fuente: Reimpreso de El Diario de Revisión Histórica, vol. 10, no. 10, no. 2, pp. 2, pp. 161-166. 161-166.

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mar 14 2011

Los argumentos de la defensa de BALDUR VON SCHIRACH en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:46

Von Schirach fue acusado de haber conspirado con millones de niños para conquistar el mundo en uniformes copiados de los “Boy Scouts” ingleses. Se señaló en su defensa que el concepto de una conspiración que contase con millones de miembros es un absurdo (XIV 360-537 {399-592}, XVIII 430-466 {470-509}.

Para promover tal fin, los conspiradores se habrían dedicado al ejercicio de tiro al blanco con fusiles del calibre 22 (XIV 381 {420-421}) cantando canciones que algunas veces se databan de hace 300 años (XIV 474 {521}).

En Nuremberg, los crímenes se hallaban en todas partes. En el caso contra las S.A., un artículo de periódico sobre la manera correcta de cuidarse los pies se citó para probar una “intención de empeñarse en una guerra de agresión” (XXI 221-223 {248-250}).

Von Schirach fue acusado de “estar al tanto de las atrocidades” mediante Hans Marselek, cuyo “recuerdo” de la “confesión” de Ziereis (6 páginas entre comillas un año después de la muerte de Ziereis) se utilizó contra Kaltenbrunner (XI 330-333 {365-369}; XIV 436-440 {480-485}).

Otro crimen cometido por Von Schirach fue el de ser “bajo y gordo” (un líder estudiantil “bajo y gordo” habría dado un discurso anti-semita) (declaración de Georg Ziemer, 244-PS, XIV 400-401 {440-441}). Von Schirach negó esta acusación.

Von Schirach fue acusado de haber recibido informes de los “Einsatzgruppen” (supuestos escuadrones de la muerte) en su despacho en Viena. Estos documentos son “fotocopias” de “copias conformadas” sobre papel normal sin membrete ni firma, escritos por desconocidos, y hallados (al menos así se afirmaba) enterrados en una mina de sal (II 157 {185}) por los rusos (IV 245 {273}, VIII 293-301 {324-332}). La matanza de Katyn (cometida por los rusos y admitida oficialmente por el gobierno ruso en 1989) aparece en estos documentos como un crimen alemán (NMT IX 96-117, Proceso de Otto Ohlendorf).

Se asumía que los alemanes habían matado 22.000.000 de personas (XXII 238 {270}), o tal vez 12,000,000 (XXII 312 {356}), tras lo cual se quemaron los cadáveres y se enterraron los documentos. Los documentos eran combustibles; los cadáveres no.

Tanto Von Schirach como Streicher fueron engañados por una “fotocopia” de un documento en el cual Hitler habría “confesado” unos exterminios en masa (XIV 432 {476}; XII 321 {349}). Dado que Hitler era un genio (X 600 {671-672}, y que los genios no matan a millones de personas con los gases de los tubos de escape de motores Diesel y mediante insecticidas que necesitan 24 horas para exterminar polillas (Document NI-9912), parece que el significado de este documento ha sido sobreestimado. Por cierto, es un documento típico de Hitler: lleno de lenguaje violento, pero pobre en contenido que se limita a los hechos. Tampoco está claro que Hitler estuviera mentalmente sano en 1945 (IX 92 {107}). La “confesión” de Hitler es una “fotocopia certificada” (Streicher Defense Document 9, XLI 547).

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mar 13 2011

Los argumentos de la defensa de HERMANN GÖRING en los juicios de Nurenberg

Category: LUFTWAFFE,POLíTICOSAdminis @ 22:29

 

Göring fue acusado de haber creado el sistema de los campos de concentración y de haber participado en el complot para una “guerra de agresión” contra Polonia. Su defensa fue que Alemania era un estado soberano, reconocido por todos los gobiernos del mundo (XXI 580-581 {638-639}); que Hitler había sido elegido legalmente; que toda nación tiene derecho de manejar sus asuntos como mejor le parezca; que el General von Schleicher habría tratado de gobernar ilegalmente y en violación de la constitución sin el apoyo de los nacionalsocialistas; que Alemania estaba al bordo de la guerra civil en 1933; que los campos de concentración fueron inventados por los británicos durante la Guerra de los Boers; y que el internamiento de extranjeros y adversarios políticos fue practicado por la Gran Bretaña y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

(En realidad, los campos de concentración fueron inventados durante la Revolución francesa para interner a los paisanos realistas durante la rebellon de la Vendea; se trata pues de una institución de alta estirpe “democrática.”)

La orden de crear los campos fue indudablemente legal según una cláusula de urgencia en la constitución de Weimar, y fue firmada por Hindenburg (Decreto del Presidente del Reich del 28 febrero de 1933), bajo la autoridad del artículo 48, párrafo 2, de la constitución de Weimar (XVII 535 {581}, XIX 357 {394}).

Según un documento presentado por la fiscalía, Documento R-129 (III 506 {565-566})), habrían 21.400 prisioneros en todos los campos de concentración alemanes en 1939; al mismo tiempo, 300.000 personas habrían sido encarceladas en prisiones normales (XVII 535-536 {581-582}, XX 159 {178}).

Un año después de la guerra, 300.000 alemanes fueron detenidos en campos de internamiento aliados según cláusulas de “detención automática” en las convenciones aliadas (por ejemplo, Punto B-5 de la Declaración Común de Potsdam) (XVIII 52 {62}).

La mayor parte de los prisioneros en los campos de concentración alemanes eran criminales comunes o comunistas. (XVII 535-536 {581-582}, XXI 516-521 {570-576}, 607-614 {677-685}).

Durante la guerra, debido al bloqueo, el sistema de los campos fue extendido para utilizar la mano de obra de ciudadanos de paises enemigos, criminales, Testigos de Jehová, y comunistas. Se indicó que también America del Norte encarceló a 11.000 Testigos de Jehová (XI 513 {563}).

Gran Bretaña luchó en ambas guerras mundiales desafiando el derecho internacional, al reducir a Alemania y todos los territorios ocupados a una situación de hambre, por el bloqueo (XIII 445-450 {492-497}; XVIII 334-335 {365-367}). Fue esto lo que obligó a la introducción de requisitorias y de trabajo obligatorio en los territorios ocupados, legales según el Artículo 52 de la Convención de la Haya (cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra del 18 de octubre de 1907). Pero también fue esto lo que hacía a estas poblaciones felices de poder trabajar en Alemania y de remitir sus salarios a las familias (entre 2 y 3 mil millones de marcos durante la guerra).

Los mal denominados “esclavos” pagaban impuestos alemanes sobre su salarios, y eran disciplinados con multas que no podían superar el salario de una semana (V 509 {571}). En casos graves de infracción de disciplina, podían ser mandados a campos de trabajo (no a campos de concentración) por un período que no podía superar 56 días (XXI 521 {575-576}). Estaba estrictamente prohibido golpearlos o maltratarlos.

Los prisioneros de guerra podían ofrecerse voluntariamente a ser liberados de los campos de prisioneros de guerra para trabajar en la industria; en este caso, eran tratados como cualquier otro trabajador industrial (XVIII 496-498 {542-544}), pero perdían la protección de la convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra. No se les podía forzar a actuar así.

El régimen de Vichy en Francia consiguió la liberación y regreso inmediato de 1 prisionero de guerra por cada 3 trabajadores mandados a Alemania para trabajar bajo contrato durante un período de 6 meses (XVIII 497 {543}). De todos modos, no hubiera sido posible violar la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra forzando a prisioneros de nacionalidad francesa, belga, u holandesa a participar en las hostilidades contra sus propios paises, porque sus propios paises ya no combatían (XVIII 472-473 {516}.

Con respecto al ataque contra Polonia, la crisis polaca existía desde hacía más de un año antes del Pacto Molotov-Ribbentrop y los ataques alemanes y soviéticos. Durante todo este periodo, los polacos nunca pidieron una audiencia de arbitraje internacional imparcial; nunca llamaron a la Sociedad de Naciones; porqué no querían una solución equitativa. Los polacos estaban satisfechos de violar sus convenciones internacionales con la expulsión de ciudadanos polacos de origen alemán, así como centenares de miles de judíos (XVI 275 {304}).

La influencia de los judíos polacos era la causa inmediata del anti-semitismo alemán según muchos acusados y testigos de la defensa (XXI 134-135 {155}; XXII 148 {169}). Los judíos polacos habrían estado implicados en numerosos escándalos financieros y proyectos de estafas, tales como el asunto Barnat-Kutitsky (XXI 569 {627}).

En cuanto a la “conspiración para hacer la guerra en violación al derecho internacional”, naturalmente fueron los británicos los culpables de operar de esta manera, con sus bombardeos en masa sobre ciudades. Los soldados alemanes entraban en batalla con instrucciones detalladas según las cuales la propiedad privada debía ser respetada, los prisioneros debían ser tratados con humanidad, las mujeres debían ser respetadas, etc. (IX 57-58 {68-69}, 86 {100-101}, XVII 516 {560}).

Muchos procesos, con frecuentes sentencias de muerte, fueron llevados a cabo por las fuerzas armadas alemanas contra miembros de su propio personal acusados de estupro o saqueo, aunque el valor de los objetos fuera insignificante (XVIII 368 {401-402}, XXI 390 {431}, XXII 78 {92}).

La requisición de propiedad gubernamental era legal de conformidad con la Convención de la Haya. La Unión Soviética no era signatoria de esta convención. A pesar de todo, en los paises comunistas, no había propiedad privada alguna. Göring dijo que había estado en Rusia y que la gente allí no tenía nada que robar (IX 349-351 {390-393}).

Además, los aliados estaban haciendo en ese momento lo mismo que habían reprochado a los alemanes (XXI 526 {581}; XXII 366-367 {418-420}).

Göring demolió la acusación en cuanto a las “experiencias médicas por medio de una cámara a presión”, diciendo que cualquier aviador debía probar sus reacciones a las alturas; no había nada de anormal en una “cámara a presión” (XXI 304-310 {337-344}). Los norteamericanos llevaron a cabo experiencias médicas provocando la muerte durante el mismo proceso de Nuremberg (XIX 90-92 {102-104}; véase también XXI 356, 370 {393, 409}).

Fue alegado por el Tribunal, no sin ironía, que la “guerra defensiva” incluía ataques preventivos (XXII 448 {508}), o ataques para protejer a los ciudadanos de paises extranjeros contra sus propios gobiernos (XIX 472 {527}; XXII 37 {49}), con excepción de los alemanes (X 456 {513}). Las objecciones según las cuales los alemanes habrían hecho precisamente eso, quedaron desatendidas.

Los soviéticos habían concentrado 10.000 tanques y 150 divisiones a lo largo de la frontera Este de Polonia, y habían aumentado el número de aerodromos en la sección rusa de Polonia de 20 a 100. Posteriormente se localizaron detalladas cartas geográficas que no hubieran sido necesarias para propósitos soviéticos puramente defensivos. Del lado alemán, se creía que el esperar un ataque contra los campos de petróleo de Rumania o los campos de carbón de Silesia hubiera sido suicida (XIX 13-16 {20-23}, XX 578 {630-631}; XXII 71 {85}).

Parece muy improbable que las naciones con gigantescas imperios coloniales (Gran Bretaña, Francia), o pretensiones sobre hemisferios enteros (Estados Unidos) se pudieran haber puesto de acuerdo sobre una definición de “guerra agresiva” que fuera realizable en la práctica. Hasta se admitió en la sentencia del proceso de Nuremberg que los términos “defensa”, “agresión”, y “conspiración” no habían sido definidos (XXII 464, 467 {527, 531}). Parece que la “guerra defensiva” no era más que el “bellum justum” medieval acicalado en una jerga liberaloïde (IX 236-691 {268-782}; XVII 516-550 {560-597}; XXI 302-317 {335-351}).

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mar 11 2011

El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajo

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 04:59
floss El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajo

Campo de concentración de Flossenburg en septiembre de 1939

El Campo de concentración de Flossenbürg se halla en el municipio de Flossenbürg, distrito de Neustadt an der Waldnaab, región del Alto Palatinado, en el Estado de Baviera, Alemania.

Fue un campo de concentración del III Reich creado el 3 de mayo de 1938 (03-05-1938) y que funcionó hasta 1945. Fue evacuado el 20 de abril de 1945 y liberado el 23 de abril de 1945 por tropas norteamericanas; había en ese momento, aproximadamente, 65.000 prisioneros. Determinados informes confirman que en los últimos 14 meses de guerra murieron o fueron ejecutados 14.000 prisioneros.

Principalmente fue concebido para albergar presos asociales y delincuentes, con lo que inicialmente era una cárcel de gran tamaño destinada a los trabajos forzados.. Empezada la guerra aumentó el número de presos entre judíos, soviéticos y prisioneros de guerra de distintas nacionalidades. En el campo central se trabajaba en las canteras de granito, propiedad de las SS, y a partir de 1942 tuvo que ampliarse a cerca de 100 subcampos (Kommandos) para realizar distintos trabajos, como la producción de armamento.

Por el conjunto del campo y los subcampos pasaron en torno a 100.000 reclusos, de los cuales unos 30.000 fallecieron por diversos motivos; entre ellos había 14 republicanos.

El 9 de abril de 1945 fueron ejecutados en el campo el Almirante Wilhelm Canaris, el General Hans Oster, el pastor Dietrich Bonhoeffer y otras personas relacionadas con el atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944. El 23 de abril llegaban al campo la 90ª y 97ª División de infantería, pero la mayoría de los prisioneros habían sido evacuados hacia Dachau tres días antes, por lo que encontraron en el campo 1.600 presos demasiado debilitados para seguir las Marchas de la muerte.

Comandantes: Jacob Weiseborn (se suicidó) (03-05-38/20-01-39), Karl Künstler (21-01-39/09-08-42), Karl Fritzsch (10-08-42/09-42), Egon Zill (09-42/22-04-43) y Max Koegel (29-04-43/23-04-45).

Historia del campo

 El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajoFue el cuarto campo de concentración creado dentro de las fronteras alemanas. Flossenbuerg se diseñó en un principio como lugar para extraer el granito de sus canteras y que sirviera para ser utilizado en las grandes construcciones monumentales que Hitler había encargado a su arquitecto principal: Albert Speer.

La mano de obra, por supuesto esclavizada, comenzó con 100 prisioneros judíos y delincuentes llegados el 4 de mayo de 1938 de Dachau (Alemania), pero con las ampliaciones para abastecer a diversas fábricas que se asentaron en la zona, empezaron a llegar prisioneros de guerra de diversas nacionalidades, aunque destacaron los soviéticos que, por su enorme número, fueron destinados a los barracones n° 11, 12 y 13 que se encontraban aislados de los 13 restantes que componían el campo.

Respecto a su población reclusa y en los comienzos del campo, ésta aumentó y disminuyó considerablemente, ya que si en septiembre del año de su apertura llegaron otros 981 prisioneros no judíos desde Dachau y entre finales de 1941 y finales de 1942 llegaron otros 1.600 reos polacos, principalmente miembros de la resistencia polaca, las ejecuciones masivas mermaban en gran medida el número de los detenidos. Basta señalar que entre febrero y diciembre de 1941 fueron asesinados un gran número de ellos, eliminando a la mitad de los reos polacos por delitos comunes y a más de 1.000 rusos. Posteriormente, en agosto de 1942 se levantaron en una zona apartada del campo principal otros cuatro edificios de madera y sin ventanas con una capacidad total para 2.000 personas, en los que serían alojados los prisioneros rusos de forma definitiva. En total, el complejo de Flossenbürg y sus subcampos albergaron a la vez unos 40.000 prisioneros.

Durante la madrugada del 2 de mayo de 1944, en el subcampo de Muelsen, un grupo de 235 prisioneros de guerra soviéticos intentaron una fuga eliminando a unos guardianes y prendiendo fuego al barracón en donde se alojaban, pero no pasaron de unas decenas de metros; 195 murieron durante el intento y los 40 restantes fueron ejecutados posteriormente.

Desde el 1 de septiembre de 1944 Flossenbürg comenzó a recibir a mujeres de las SS, que, por un lado, servirían como guardias en los subcampos y vigilantes en las fábricas y, por otro, aprenderían los sistemas de control y dominio sobre los prisioneros para luego ser destinadas a otros campos en donde poner en práctica los métodos aprendidos. En total unas 500 mujeres de las SS pasaron por Flossenbürg.

Trabajo y muerte

floss2 El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajoLa explotación de prisioneros era el motivo principal de la existencia de Flossenbürg; si bien las canteras, que suministraban más de 12.000 m³ de granito al año, eran objetivo primordial, no lo fueron menos las industrias bélicas que desde 1943 se asentaron en los alrededores del campo para abastecerse de tan barata mano de obra.

De los barracones de Flossenbürg y sus subcampos salían diariamente miles y miles de prisioneros hacia las fábricas de Astra, Auto Unión, Opta Radio y Zeiss Ikon para trabajar como esclavos, así como en las acerías Krupp y en la fábrica de aviones Messerschmitt en la que, en marzo de 1944, se encontraban trabajando más de 2.200 prisioneros a la vez en dos turnos de 11 horas y media de producción incesante cada uno.

Para estas fechas y dado el alto valor que se daba a la producción bélica, las canteras fueron declaradas objetivo secundario de trabajo, y hasta los últimos días de Flossenbürg trabajaron allí menos de un millar de prisioneros.

El total pasaron por Flossenbürg 96.716 prisioneros, de los que 30.000 de ellos murieron; en esta cifra están incluidos los responsables del atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler: empezando por el Almirante Wilhelm Canaris, pasando por los generales Friederich von Rabenau y Hans Osterel, los capitanes Theodor Strunck y Ludvig Gehre, así como el magistrado Karl Sack y el pastor Dietrich Bonhoeffer, a quienes se les sometió a juicio el 8 de abril de 1945 en Flossenbürg por “alta traición”, siendo sentenciados todos ellos a muerte y ejecutados al día siguiente.

Respecto a las ejecuciones en el campo, fueron escasas hasta abril de 1944, fecha en que comienzan a aumentar de manera escalofriante, llegando a efectuarse casi un centenar a diario. Los motivos para tales asesinatos eran variados, pudiendo ser por sabotaje en las fábricas, soldados desertores, prisioneros de guerra o reos no aptos para trabajar, como los agotados, enfermos y los llegados desde otros campos para ser asesinados directamente. Para hacer desaparecer toda esta ingente cantidad de cadáveres, se construyó un crematorio fuera del campo.

Fin de Flossenbürg

 
El 14 de abril de 1945, la lista de prisioneros recluidos en Flossenbürg era de 45.813, siendo una tercera parte mujeres; es el momento de preparar la evacuación del campo. Al día siguiente sale un gran transporte de prisioneros con destino a Dachau y el 17 otros 1.700 reos judíos abandonan Flossenbürg. El día 19 una larga columna de prisioneros emprende la marcha de la muerte hacia Dachau, quedando solamente en el campo 10.662 detenidos, algunos de ellos enfermos y moribundos. Al mediodía llega, procedente del campo de Buchenwald (Alemania), otra columna de unos 7.000 prisioneros.

En la tarde del 20 de abril de 1945 se forman cuatro marchas de la muerte con un total de 14.500 prisioneros; tres de ellas compuestas por unos 4.000 y una cuarta por el resto, 2.500; más de 7.000 prisioneros fueron asesinados durante las marchas.

Las tropas rusas atraviesan las puertas de Flossenbürg el 23 de abril de 1945; sólo pudieron liberar a los 1.600 prisioneros enfermos y hambrientos que habían sido descartados para las marchas de la muerte. Este último dato, perteneciente, como el resto, a la versióne spañola de Wikipedia, nos parece dudoso, por carecer de toda lógica que los enfermos y los hambrientos no sean aptos para la muerte

Exposición y memorial

Desde 2004 hasta 2007 se llevaron a cabo trabajos de restauración del antiguo edificio de la lavandería, donde se montó una exposición permanente con el título “Campo de concentración de Flossenbürg 1938-1945″.[2] En dos niveles se tratan temas como la cronología del desarrollo del campo de concentración y los destinos individuales de los presos y los grupos de los mismos. La central de calefacción y las duchas de los presos se han mantenido como vestigios de los espacios históricos. La inauguración tuvo lugar el 22 de julio de 2007; 62 años después de la liberación se dispone por primera vez de una exposición permanente que documenta el campo de Flossenbürg con todos sus campos anexos. Toda la información se puede hallar en la obra Campos de Concentración y Exterminio, del escritor e investigador Gabriel Delmott.

 Lista de subcampos

  • Altenhammer
  • Ansbach
  • Aue
  • Bayreuth
  • Beverungen
  • Brüx (Most)
  • Chemnitz
  • Dresde
  • Eger (Cheb)
  • Eisenberg (Jezeri)
  • Flöha, (Flocha)
  • Foerrenbach
  • Freiberg (Sajonia)
  • Ganacker (Ganalker)
  • Grafenreuth
  • Graslitz (Kraslice)
  • Gröditz (Groditz)
  • Gundelsdorf
  • Hainichen
  • Happurg
  • Heidenau
  • Hehnbreehts
  • Hersbruck
  • Hertine
  • Hohenstein-Joachimstthal (Jachymov) (Hohenstein-Ernstthal)
  • Holleischen (Holysov)
  • Holzen
  • Hradischko
  • Hubmersberg
  • Janowitz (Janovice)
  • Johanngeorgenstadt
  • Jungfernbreschan (Panenske Brezany)
  • Kaaden (Kadan)
  • Knellendorf
  • Königstein/Elbe
  • Krondorf-Sauerbrunn
  • Leitmeritz (Litomerice)
  • Lengenfeld
  • Lobositz (Lobosice)
  • Mehltheuer
  • Meißen
  • Mielec
  • Mittweida
  • Mockethal
  • Moschendorf
  • Mülsen – St. Micheln
  • Münchberg
  • Neurohlau
  • Nossen
  • Núremberg
  • Obertraubling
  • Oederan
  • Pilsen
  • Plattling
  • Plauen (Sajonia)
  • Pocking
  • Porschdorf
  • Poschetzau (Bozicany)
  • Pottenstein
  • Praga
  • Rabstein
  • Rathen
  • Ratisbona
  • Reuth bei Erbendorf
  • Rochlitz
  • Saal/Donau
  • Schlackenwerth
  • Schönheide (Schonheide)
  • Seifhennersdorf
  • Siegmar-Schönau
  • Steinschönau
  • St. Georgenthal
  • St. Oetzen
  • Theresienstadt
  • Venusberg
  • Wilischtal
  • Wolkenburg
  • Wurzburgo
  • Zschachwitz
  • Zschopau
  • Zwickau
  • Zwodau (Svatava)

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