oct 11 2009

¿Cómo se podía mantener un programa tan masivo en secreto, sin que lo conocieran los judíos que iban a ser exterminados?

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 03:55

34. ¿Cómo se podía mantener un programa tan masivo en secreto, sin que lo conocieran los judíos que iban a ser exterminados?

El IHR dice (edición original):

No se podría haber mantenido en secreto. El hecho es que nunca se realizaron gaseamientos masivos en ningún sitio. Los rumores sobre el exterminio provienen únicamente de fuentes judías.

El IHR dice (edición revisada):

No se podría haber mantenido en secreto. El hecho es que nunca se realizaron gaseamientos masivos en ningún sitio.  Las historias sobre exterminios se originaron como propaganda sobre atrocidades cometidas en la guerra.

Nizkor responde:

Los nazis dedicaron un gran esfuerzo a mantener en secreto el proceso de exterminio, aunque al final fue revelado. Por ejemplo, ver el testimonio del Dr. Hans Münch, que dijo que hacer públicos los gaseamientos y el proceso de exterminio:

…habría sido algo completamente inútil que en poco tiempo habría causado que mi familia y yo hubiéramos sido liquidados, ya que la Gestapo estaba tan bien organizada y las amenazas por no respetar el secreto que rodeaba a los exterminios de Auschwitz eran tan claramente expresadas que todos evitaban contárselo incluso a sus mejores amigos. La experiencia nos enseñó que cualquiera que hablara sobre el tema era rápidamente cazado, ya que la Gestapo seguía el rastro de cualquier rumor que se difundiera sobre Auschwitz.

Ver también el veredicto de un tribunal alemán en 1943 contra el SS-Untersturmführer Max Taubner, que además de revelar la existencia del proceso de exterminio, también deja claro que el acusado iba a ser castigado por tomar fotografías del proceso:

Por tomar fotografías de los incidentes o dejarse hacer fotos, por llevarlas a revelar a tiendas de fotografía y por mostrarlas a su mujer y amigos, el acusado es culpable de un delito de desobediencia. Dichas fotos podrían suponer uno de los mayores peligros para la seguridad del Reich si cayeran en manos equivocadas…

Los polacos que vivían cerca de los campos sabían que estaba teniendo lugar un exterminio, ya que veían llegar en trenes a cientos de miles de judíos a campos que no podían alojar ni a la décima parte de ellos, y porque la cantidad de comida que se llevaba a los campos era mucho menor que la necesaria para alimentar a tanta gente. Veían que los trenes salían del campo cargados con las ropas y pertenencias de las víctimas, y les llegaba el olor a carne quemada. Sabían qué es lo que estaba ocurriendo y se lo contaron al mundo.Finalmente, obsérvese la eliminación de la frase “únicamente de fuentes judías”. Cuando el revisionismo comenzaba su andadura, no le importaba airear en público sus prejuicios. Hoy en día, trata de dirigirse al público en general y ha de ser más cuidadoso. Este fenómeno se observa con frecuencia.

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oct 07 2009

Simon Wiesenthal

Category: TESTIMONIOS DE LAS VÍCTIMASAdminis @ 19:41
 

SimonAP 468x579 Simon WiesenthalSimon Wiesenthal (Buczacz, Austria-Hungría, en la actual Ucrania, 31 de diciembre de 1908 – Viena, 20 de septiembre de 2005), de profesión arquitecto, fue un investigador judío, que tras haber estado prisionero en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen durante la Segunda Guerra Mundial dedicó la mayor parte de su vida a localizar e identificar criminales de guerra nazis que se encontraban fugitivos, para así llevarlos a la justicia.

Simón Wiesenthal fue arquitecto. Se tituló en la Universidad Técnica de Praga en 1932, pues rechazaron su admisión en la Universidad Politécnica de Lvov (Leópolis, o en alemán, Lemberg). En 1936 se casó con Cyla Mueller. Wiesenthal vivía en Leópolis, por entonces perteneciente a Polonia y en la actualidad parte de Ucrania, en el momento de iniciarse la Segunda Guerra Mundial. A causa del Pacto Molotov-Ribbentrop, esta ciudad fue ocupada por la Unión Soviética. El padrastro y el hermanastro de Wiesenthal fueron asesinados a manos de la NKVD, la policía secreta soviética, y Wiesenthal fue forzado a cerrar su firma y a trabajar para el Estado. Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941, Wiesenthal y su familia fueron capturados en Checoslovaquia en las opraciones de represión de la Solución Final nazi. La esposa de Wiesenthal pudo ocultar su origen judío a los nazis a causa de sus facciones y pelo rubio y los falsos papeles que le fueron suministrados por la Resistencia polaca a cambio de diagramas de las intersecciones de la vía férrea que dibujó su marido, pero éste no fue tan afortunado.

Fue internado en doce campos de concentración durante más de cuatro años y escapó de milagro de la ejecución en numerosas ocasiones. En su encierro intentó suicidarse cortándose las muñecas para evitar la tortura. Wiesenthal consiguió tomar nota de los nombres de cada uno de los criminales nazis que participaron en el genocidio y una vez liberado por las tropas de EE.UU. se dedicó exclusivamente a buscarlos. Unos 89 miembros de su propia familia fueron asesinados por los nazis.

Wiesenthal fue liberado de Mauthausen por las fuerzas estadounidenses en 1945. Cuando éstos lo encontraron pesaba menos de 45 kg. Tan pronto como su salud mejoró, ofreció sus notas sobre los criminales nazis al Ejército de los Estados Unidos y trabajó recogiendo documentación para los procesos judiciales sobre los crímenes de guerra nazis realizados en los Juicios de Núremberg.

En 1947, él y treinta voluntarios más fundaron el Centro de Documentación Judía en Linz, Austria, con el propósito de recoger información para futuros procesos. Sin embargo, los Estados Unidos y la Unión Soviética perdieron el interés en promover procesos contra crímenes de guerra y el grupo se dispersó.

Pese a todo, Wiesenthal continuó reuniendo información en su tiempo libre mientras trabajaba en todo momento en ayudar a los afectados por la Segunda Guerra Mundial.

Durante este tiempo Wiesenthal fue una figura fundamental en la captura y procesamiento del principal ingeniero de la “solución final” o Endlösung, Adolf Eichmann. En 1954, Wiesenthal consiguió localizar e identificar en Buenos Aires al destacado criminal nazi Adolf Eichmann e informó de ello al Centro de Investigación del Holocausto Yad Vashem en Israel, cuyas autoridades eran inicialmente muy escépticas al respecto, pero finalmente el prófugo fue capturado por el Mosad, en la conocida “Operación Garibaldi”.

Eichmann, el hombre que planificó la deportación y muerte en masa de millones de judíos en Europa, fue secuestrado en 1960 en la capital argentina, trasladado clandestinamente a Israel y finalmente sentenciado a muerte en 1961 y ejecutado en 1962 tras la celebración de un juicio trasmitido por televisión. Gracias a ello y ese mismo año, Wiesenthal reabrió su Centro de Documentación Judía con el apoyo de donaciones de todo el mundo. Continuó, pues, trabajando en otros casos. Entre sus mejores logros estuvo la identificación y captura de Karl Silberbauer, el oficial de la Gestapo responsable del arresto de Ana Frank, que fue descubierto en 1963 cuando trabajaba como inspector de policía en Viena.

La confesión de Silberbauer ayudó a desacreditar las voces de la historia revisionista en relación a que El Diario de Ana Frank era una farsa.

Durante este periodo Wiesenthal también localizó nueve de los dieciséis nazis juzgados en la Alemania Occidental por el asesinato de la población judía de Leópolis, la ciudad natal de Wiesenthal; el austriaco Franz Stangl, comandante de los campos de concentración de Treblinka y Sobibor, fue capturado en 1967 en Brasil gracias a su investigación, y el alemán Josef Schwammberger, comandante del gueto de Przemysl, fue detenido en 1987 en Argentina.

Hermine Braunsteiner, un ama de casa que vivía en Queens, Nueva York, y que había supervisado el asesinato de cientos de niños durante la guerra, también fue identificada.

Estuvo tras los pasos de Joseph Mengele en Argentina, pero se le escabulló al momento de atrapar a Eichmann, en 1959.

En 1977 se fundó en la Universidad Jeshiva de Los Ángeles (EEUU) el Simon Wiesenthal Holocaust Center, que en la actualidad tiene más de 400.000 miembros y sedes en Toronto, Buenos Aires, Jerusalén y París. Más adelante, en 1979, la Oficina Especial de Investigación en EE.UU. (OIS) compartió con Wiesenthal información sobre personas sospechosas de haber participado en el genocidio.

En 1989 causó conmoción la declaración de la OIS según la cual el presidente austriaco y ex secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, había colaborado con los nazis durante la guerra. Wiesenthal reaccionó de acuerdo a sus principios y estableció que el presidente austriaco siempre estuvo enterado de las actividades de los criminales nazis, pero que no se le podía probar su directa participación en sus crímenes. El Centro Simon Wiesenthal denuncia el antisemitismo, vigila los grupos neonazis, trabaja con los Museos de Tolerancia de Los Ángeles y Jerusalén y ayuda a llevar ante la justicia a los criminales de guerra nazis.

En los años 1970 se vio envuelto en la política austriaca cuando aseguró que muchos ministros del recién formado gobierno socialista de Bruno Kreisky habían sido nazis durante el tiempo en que Austria formó parte del Tercer Reich. Kreisky, también judío, atacó a Wiesenthal y lo calificó de Nestbeschmutzer (pájaro que ensucia su propio nido). A lo largo de los años Wiesenthal recibió muchas amenazas de muerte y, en 1982, explotó una bomba puesta en la parte exterior de su casa en Viena por neonazis alemanes y austriacos.

Tras 58 años de trabajo, Wiesenthal anunció en abril de 2003 su retiro, diciendo que había encontrado a todos los asesinos de masas que había estado buscando y les había sobrevivido:

“Si hay algunos pendientes, ya son demasiado viejos y débiles para afrontar ahora un juicio. Mi trabajo está hecho.” Sin embargo, Según dijo Wiesenthal, el último gran criminal de guerra austriaco todavía vivo es Alois Brunner, mano derecha de Eichmann, de quien se dice se encuentra oculto en Siria.

Wiesenthal consiguió, a lo largo de su larga vida, llevar ante la justicia a más de 1.100 criminales de guerra y reos de la humanidad en todo el mundo. En cierto modo, el recién fundado Tribunal Penal Internacional se constituye en heredero de su necesaria e importante labor.

El 19 de febrero de 2004, Gran Bretaña decidió nombrar caballero honorífico a Wiesenthal en reconocimiento a “toda una vida de servicio a la humanidad.” La orden de caballería también reconoció el trabajo del Centro Simon Wiesenthal. Wiesenthal también obtuvo la Medalla de oro del congreso de los Estados Unidos, la Medalla por la Libertad Holandesa, la Medalla por la Libertad de Luxemburgo, la Legión de Honor francesa así como las condecoraciones de los grupos de resistencia de Austria y Francia.

El personaje de Yakov Liebermann en la novela de Ira Levin Los niños del Brasil está basado en Wiesenthal, y Wiesenthal hace una aparición como un personaje menor en El Archivo Odessa de Frederick Forsyth, otorgando información a un periodista alemán que intenta localizar un criminal de guerra nazi.

La esposa de Wiesenthal falleció el 10 de noviembre de 2003 a la edad de 95 años. Wiesenthal falleció en Viena, mientras dormía el 20 de septiembre de 2005 a la avanzada edad de 96 años. Fue enterrado en Israel tres días más tarde, el 23 de septiembre.

El descubrimiento de América y la expulsión de los judíos de España

Simon Wiesenthal, en su libro Operación Nuevo Mundo (La misión secreta de Cristóbal Colón) expone una hipótesis diferente sobre el viaje del descubrimiento de América realizado por Cristobal Colón, cuya fecha y hora de salida coincidía con la marcada para la expulsión de los judíos de España en el Edicto de Granada, el 2 de agosto de 1492.

En su libro, Wiesenthal, explica que los judíos veían con esperanza el descubrimiento de unas tierras donde podrían estar algunas de las Tribus de Israel ya que tenían noticias de relatos de marineros y mercaderes en los puertos, quienes contaban que en Oriente vivían hebreos que no solo eran libres, sino que incluso pertenecían a las clases privilegiadas o regían territorios. También expone la hipótesis de que Colón fuera judío, sustentada en su comportamiento, coincidente con el de muchos judíos conversos que hacían lo posible para ocultar su origen.[1]

Críticas

  • Según Peter Novick, Profesor de la University of Chicago y el historiador Yehuda Bauer, Wiesenthal falseó el número de “víctimas del Holocausto no judías”, “aumentándolas” a cinco millones. [1], [2],[3]
  • Según el difunto líder del Mossad, Isser Harel, Wiesenthal no jugó ningún papel en la captura de Adolf Eichmann [4]
  • El también cazanazis Tuviah Friedman acusó a Wiesenthal de numerosas mentiras que lo engrandecían y de hacerse rico con el caso de Eichmann [5],[6],[7],[8],[9]
  • El líder de la Office of Special Investigations OSI del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Eli Rosenbaum escribió en su estudio del asunto Waldheim, Traición: La Historia no contada de la Investigación y Cobertura de Kurt Waldheim que “en resumen, la labor de Wiesenthal en los más grandes casos de captura de nazis (Josef Mengele, Martin Bormann, y en otros similares, también Eichmann) estuvo llena de ineptitud, exageración, y glorificación personal.” Rosenbaum describió a Wiesenthal como “un mentiroso congénito” a su biógrafa Hella Pick [10]
  • El predecesor de Rosenbaum en la OSI, Neal Sher, en respuesta a la demanda de Wiesenthal sobre que la OSI investigó supuestos criminales de guerra que vivían en los Estados Unidos, escribió esto: “Algunos de sus alegatos han resultado en investigaciones que se encuentran en proceso[;] En el fondo eso sucede… ningún alegato originado en su oficina ha resultado en algún caso archivado por parte de la OSI” [11]
  • El controvertido[12] escritor ucraniano-estadounidense Myron B. Kuropas condenó abiertamente las declaraciones de Wiesenthal sobre los ucranianos: “Las tropas bolcheviques eran malas, pero las cuadrillas de caballería ucranianas eran peores” y “La población nativa de Ucrania cooperó activamente con la GESTAPO y la SS”, ya que según Kuropas, Wiesenthal presentó poca documentación que sustentara estas afirmaciones. [13]

Este artículo es una revisión de la versión española de Wikipedia

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mar 23 2009

Los escritores y el nazismo

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 14:22

 

nazi book burn Los escritores y el nazismoEl nazismo, como el comunismo, no fue un simple fenómeno político, sino que implicaba también su propia cosmología ideológica, mítica y hasta filosófica, por lo que obligó a los escritores de su tiempo a posicionarse d eun modo u otro.
Ante el auge del nacionalsocialismo, los escritores alemanes (y de los países “anexionados” o conquistados por los nazis) -como los intelectuales y los artistas- asumieron actitudes diferentes: desde el entusiasmo y el apoyo o la pertenencia al partido nazi hasta la oposición, el exilio o el exilio interior.  También el régimen nazi actuó de forma muy diferente frente a los escritores: muchos fueron perseguidos, internados en campos de concentración y asesinados; otros, fueron prohibidos, obligados al silencio o al exilio; otros, finalmente, fueron festejados.  No sólo escritores alemanes se vieron afectados por la persecución.  Cualquier listado simplifica en exceso, categorizando situaciones humanas y artísticas que pueden ser muy complejas.  Por eso, conviene remitir a los artículos particulares para comprender los matices de cada situación.
Escritores víctimas de los nazis
Tadeusz Boy-Zelenski, († fusilado en Lemberg en 1941)
Helga Deen, († campo de concentración de Sobibor 1943)
Felix Fechenbach, († cerca de Warburg, asesinado en 1933)
Else Feldmann, († campo de concentración de Sobibor 1942)
Anne Frank, († campo de concentración de Bergen-Belsen 1945)
Julius Fucik, († ejecutado en 1943 en Berlin-Plötzensee)
Mordechaj Gebirtig, († Ghetto de Cracovia 1942, asesinado a tiros en la calle)
Peter Hammerschlag, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1942)
Albrecht Haushofer, encarcelado en Berlín y asesinado en 1945 cerca de la cárcel por miembros de las SS
Georg Hermann, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1943)
Franz Hessel, († Sanary-sur-Mer en 1941, durante la huida, de agotamiento)
Rudolf Hilferding
Etty Hillesum, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1943)
Jakob van Hoddis, († presumiblemente en el campo de concentración de Sobibor en 1942)
Max Jacob,(† en el campo de concentración de Drancy en 1944)
Milena Jesenská, († en el campo de concentración de Ravensbrück en 1944)
Jizchak Katzenelson, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1944)
Marcell Klang, († en el campo de concentración de Mauthausen en 1942)
Erich Knauf, († ejecutado en la prisión de Brandenburg en 1944)
Gertrud Kolmar, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1943)
Anton de Kom, († en el campo de concentración de Neuengamme en 1945)
Alma Maria König, († en el ghetto de Minsk, tras ser deportada, en 1942)
Janusz Korczak, (asesinado en 1942 en Treblinka)
Paul Kornfeld,
Adam Kuckhoff, († ejecutado en 1943 en Berlin-Plötzensee)
Walter Lindenbaum, († en el campo de concentración de Buchenwald en 1945)
Fritz Löhner-Beda, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1942, apaleado)
Selma Meerbaum-Eisinger, († campo de trabajo Michailovska en 1942)
Erich Mühsam, († campo de concentración de Oranienburg en 1934)
Arno Nadel
Irène Némirovsky, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1942)
Karel Polácek, († en el campo de concentración de Auschwitz en 1944)
Friedrich Reck-Malleczewen, († en el campo de concentración de Dachau en 1945)
Ruth Rewald, († en fecha desconocida en Auschwitz, a donde fue deportada en 1942)
Bruno Schulz, († en Drohobytsch (Ucrania) en 1942; asesinado a tiros en la calle por un miembro de la Gestapo)
Jura Soyfer, († en el campo de concentración de Buchenwald en 1939)
Else Ury, († en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en 1943)
Vladislav Vancura, († en Prag en 1942, asesinado a tiros)
David Vogel, († en Auschwitz, presumiblemente en 1944 o 1945)
Ilse Weber, († en Auschwitz, en 1944)
Theodor Wolff, († en Berlín en 1943, tras los malos tratos recibidos en la cárcel)
Escritores perseguidos por los nacionalistas
La lista contiene los nombres de escritores que fueron perseguidos, encarcelados, llevandos a campos de concentración.  Algunos de ellos optaron por el exilio.  Algunos fueron a la emigración aun sin haber sido directamente perseguidos, por el clima social que se estaba creando, por discriminación de alguien de su familia o por evitar posibles persecuciones:
Jean Améry
Stefan Andres
Ernst Angel
Bruno Apitz
Rose Ausländer
Kurt Barthel
Johannes R.  Becher
Lilly Becher
Richard Beer-Hofmann
Schalom Ben-Chorin
Bertolt Brecht
Willi Bredel
Hermann Broch
Elias Canetti
Elisabeth Castonier
Eduard Claudius
Louis de Wohl
Inge Deutschkron
Alfred Döblin
Hilde Domin
Albert Drach
Fritz Erpenbeck
Lion Feuchtwanger
Bruno Frank
Leonhard Frank
A.  M.  Frey
Erich Fried
Salomo Friedlaender
Georges-Arthur Goldschmidt
Oskar Maria Graf
Alfred Grosser
Henriette Hardenberg
Walter Hasenclever
Paul Hatvani
Stephan Hermlin
Max Herrmann-Neisse
Stefan Heym
Edgar Hilsenrath
Ödön von Horváth
Richard Huelsenbeck
Walter Huder
Heinrich Eduard Jacob
Georg Kaiser
Alfred Kerr
Imre Kertész
Hermann Kesten
Irmgard Keun
Heinar Kipphardt
Egon Erwin Kisch
Ruth Klüger
Annette Kolb
Siegfried Kracauer
Werner Kraft
Lola Landau
Else Lasker-Schüler
Otto Lehmann-Rußbüldt
Alexander Lessin
Rudolf Leonhard
Primo Levi
Jakov Lind
Fritz Löhner-Beda
Emil Ludwig
Jacques Lusseyran
Erika Mann
Heinrich Mann
Klaus Mann
Thomas Mann y su mujer Katharina Mann
Walter Mehring
Konrad Merz
Frederic Morton nacido en 1924 en Viena como Fritz Mandelbaum
Friedrich Muckermann
Robert Musil
Robert Neumann
Ernst Erich Noth
Balder Olden
Rudolf Olden
Leo Perutz
Jan Petersen
Kurt Pinthus
Theodor Plievier
Alfred Polgar
Gustav Regler
Erich Maria Remarque
Ludwig Renn
Alexander Roda Roda
Joseph Roth
Hilde Rubinstein
Tuvia Rübner
Alice Rühle-Gerstel
Otto Rühle
Nelly Sachs
Albrecht Schaeffer
Hans Sahl
René Schickele
Gershom Scholem
Alice Schwarz-Gardos
Anna Seghers
Oskar Seidlin
Jorge Semprún
Jura Soyfer
Hilde Spiel
Albert Vigoleis Thelen
Ernst Toller
Friedrich Torberg
Kurt Tucholsky
Bodo Uhse
Fritz von Unruh
Herwarth Walden
Ernst Waldinger
Erich Weinert
Franz Carl Weiskopf
Ernst Weiss
Helmut Weiss
Peter Weiss
Franz Werfel
Ernst Wiechert
Elie Wiesel
Christa Winsloe
Friedrich Wolf
Karl Wolfskehl
Paul Zech
Max Zimmering
Hedda Zinner
Arnold Zweig
Stefan Zweig
Escritores que emigraron antes de la llegada de los nazis al poder
Franz Blei
René Schickele
Suicidios
Algunos escritores, especialmente de los que habían ido al exilio, terminaron suicidándose.
Franziska Becker, († Frankfurt am Main 1942)
Walter Benjamin, († Port-Bou 1940)
Carl Einstein,
Egon Friedell, († Viena 1938)
Ludwig Fulda, († Berlín 1939)
Walter Hasenclever, († campo de concentración de Les Milles)
Jochen Klepper, († Berlín 1942)
Alice Rühle-Gerstel († México 1943)
Ernst Toller, († Nueva York 1939)
Kurt Tucholsky, († Suecia 1935)
Ernst Weiss, († París 1940)
Alfred Wolfenstein, († París 1945)
Stefan Zweig, († Petropolis en Brasil 1942)
Escritores prohibidos
La lista contiene los nombres de escritores cuyos libros fueron prohibidos (muchos eran autores contemporáneos, pero las lista contenían también autores de otras épocas y de otros países) o incluso quemados por los nacionalsocialistas; muchos de ellos fueron también perseguidos, obligados a ir al exilio, asesinados.  Sus nombres se encuentran también en la lista correspondiente.  Fue el 10 de amyo de 1933 cuando en casi todas las ciudades universitarias alemanas se produjo la quema de libros de autores indeseables desde la perspectiva nacionalsocialista (que son los incluidos en la lista recogida más abajo; entre ellos se encuentran nombres tan conocidos como Sigmund Freud, Erich Kästner, Karl Marx, Heinrich Mann, Carl von Ossietzky, Erich Maria Remarque y Kurt Tucholsky.  La acción fue organizada por la Deutsche Studentenschaft, la asociación estudiantil nacionalsocialista.
Isaak Babel,
Henri Barbusse,
Walter Benjamin,
Ilja Ehrenburg
Ernst Bloch,
Bertolt Brecht,
Max Brod,
Otto Dix,
Alfred Döblin,
John Dos Passos
Albert Einstein,
Hanns Heinz Ewers, miembro del partido, pero disidente
Lion Feuchtwanger,
Marieluise Fleißer,
Leonhard Frank,
Sigmund Freud,
André Gide,
Iwan Goll,
Maxim Gorki,
George Grosz,
Jaroslav Hašek,
Heinrich Heine,
Ernest Hemingway,
Georg Hirschfeld
Ödön von Horvath,
Heinrich Eduard Jacob,
Franz Kafka,
Georg Kaiser,
Erich Kästner,
Alfred Kerr,
Egon Erwin Kisch,
Siegfried Kracauer,
Karl Kraus,
Theodor Lessing,
Alexander Lernet-Holenia,
Karl Liebknecht,
Jack London,
Georg Lukács,
Rosa Luxemburg,
Wladimir Majakowski,
Heinrich Mann,
Klaus Mann,
Ludwig Marcuse,
Robert Musil,
Carl von Ossietzky,
Erwin Piscator,
Alfred Polgar,
Erich Maria Remarque,
Joachim Ringelnatz,
Romain Rolland,
Joseph Roth,
Nelly Sachs,
Felix Salten,
Anna Seghers,
Arthur Schnitzler,
Upton Sinclair,
Carl Sternheim,
Bertha von Suttner,
Ernst Toller,
Kurt Tucholsky,
Jakob Wassermann,
Franz Werfel,
Grete Weiskopf,
Arnold Zweig,
Stefan Zweig.
Escritores muertos en la guerra
Se incluyen todos los escritores muertos durante la II Guerra Mundial, en cualquiera de los bandos.  Se entiende que la Guerra es consecuencia también del nacionalsocialismo, por lo que pueden ser englobados en esta página.
Daniil Charms, falleció por desnutrición en 1942 en Leningrado durante el bloqueo de la ciudad por parte de las tropas alemanas, estando internado en el pabellón psiquiátrico de la cárcel en la que estaba detenido por las fuerzas estalinistas
Fritz Fink, muerto en 1945 en el frente de Letonia luchando contra el ejército soviético
Nordahl Grieg, escritor noruego, falleció en 1943 cuando acompañaba como periodista un bombardero de la Royal Air Force que fue derribado cerca de Berlín
Antoine de Saint-Exupéry
Jakob Schaffner, escritor suizo, falleció en Estrasburgo en 1944 durante los bombardeos aliados
Escritores en el exilio interior Gottfried Benn
Werner Bergengruen
Hans Blüher
Otto Dix
Hans Heinrich Ehrler
Werner Finck
Gertrud Fussenegger
Ricarda Huch
Ernst Jünger (No se entiende por qué lo consideran un exiliado interior).  Desde nuestro punto de vista, es un autor que apoyó en un principio a los nazis, proque los consideraba necesarios, y se opuso luego a ellos, porque los consideraba perniciosos.  Ambos extremos fueron sobradamente reconocidos por él, y según parece no se arrepintió de ninguno de los dos.)
Erich Kästner
Volker Lachmann
Oskar Loerke
Erika Mitterer
Walter von Molo
Friedrich Reck-Malleczewen
Richard Riemerschmid
Reinhold Schneider
Frank Thiess
Ernst Wiechert
Escritores miembros del Partido nazi o de las SS
Para la evolución de cada uno de ellos tras la guerra, evolución que tomó rumbos muy diversos, debe consultarse en cada caso la biografía.  No se cita aquí a Gunther Grass a pesar de haber declkarado él mismo su pertenencia a la SS por su condición posterior de escritor, ya que cuando militó en esta rama armada del partido nazi no podía considerarse aún un escritor.
Heinrich Anacker
Josefa Berens-Totenohl
Walter Best
Werner Beumelburg
Walter Julius Bloem
Herbert Böhme
Hermann Burte
Artur Dinter, con conflictos con el partido
Kurt Eggers
Richard Euringer
Dietrich Eckart
Hanns Heinz Ewers, luego disidente y prohibido
Gustav Frenssen
Hermann Gerstner
Maria Grengg
Friedrich Griese
Henrik Herse
August Hinrichs
Mirko Jelusich
Hanns Johst
Emil Maier-Dorn
Herybert Menzel
Agnes Miegel
Eberhard Wolfgang Möller
Otto Rahn
Hans Rehberg, expulsado del partido
Herbert Reinecker
Georg Schmückle
Gerhard Schumann
Karl Schworm
Fritz Spiesser
Emil Strauß
Will Vesper
Karl Heinrich Waggerl
Josef Magnus Wehner
Alfred Weidenmann
Josef Weinheber, cometió suicidio
Kurt Ziesel
Hans Zöberlein
Escritores próximos al nacionalsocialismo (sin haber sido miembros del Partido)
Esta categoría engloba a escritores con actitudes diferentes frente al nacionalsocialismo.  Algunos mostraron amplias simpatías y ocuparon cargos en el entramado de poder, aunque no se adhirieran al partido; otros muestran algunos puntos de contacto con la idealogía nazi, aunque en algunos casos también se engloban escritores cercanos al nacionalsocialismo en algunos aspectos, pero críticos con el partido en otros.  Por eso, para formarse un juicio adecuado se hace necesario consultar la biografía de cada uno de ellos.
Adolf Bartels
Ludwig Friedrich Barthel
Max Barthel
Elvira Bauer
Hans Baumann
Rudolf G.  Binding
Walter Bloem
Hans Friedrich Blunck
Bruno Brehm
Börries Freiherr von Münchhausen
Gustav Frenssen
Waldemar Glaser
Erwin Guido Kolbenheyer
Isolde Kurz
Josef Friedrich Perkonig
Wilhelm Pleyer
Wilhelm Schäfer
Jakob Schaffner
Franz Schauwecker
Karl Aloys Schenzinger
Bogislav von Selchow
Heinz Steguweit
Fritz Steuben
Lulu von Strauß und Torney
Peter Supf
Heinrich Zerkaulen
Escritores con actitudes ambiguas
Se incluyen también aquellos escritores sobre los que, en la crítica, se encuentran opiniones divergentes.
Hans Grimm
Felix Salten
Franz Schrönghamer-Heimdal
De Wikipedia, la enciclopedia libre, con algunos añadidos y comentarios

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mar 23 2009

MÚSICA EN EL LAGER: CREACIÓN Y ANIQUILAMIENTO

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 14:13

auschwitz orchestra MÚSICA EN EL LAGER: CREACIÓN Y ANIQUILAMIENTOLa primera preocupación del partido nazi, una vez que accede al poder en 1933, es ensalzar el honor de los grandes hombres del pasado, de la misma forma que, en política, intenta restituir el honor de una Alemania que, a sus ojos, ha sido maltratada y ridiculizada por el Tratado de Versalles, firmado al concluir la Primera Guerra Mundial, por el que Alemania perdía su posición hegemónica en Europa, y por la instauración de la República de Weimar. En el seno del espíritu nazi, el Romanticismo es considerado el aval más precioso del legado alemán, la época en la que se desarrollan las nociones de patria y sangre. Aunque Beethoven no sea la figura musical más empleada e instrumentalizada por el régimen (Beethoven queda, en realidad, en un segundo plano ante la presencia abrumadora de Wagner y Bruckner), su Novena Sinfonía quedará como una de las obras más interpretadas en el Tercer Reich. De cualquier forma, el mensaje beethoveniano será readaptado, tergiversado en función de las necesidades de la propaganda. La política nacionalista en materia de arte funciona de manera muy maniquea: se trataba de una política reformadora, restauradora, opuesta de manera frontal a todo signo de modernidad evidenciado en los inicios del siglo XX y que la República de Weimar acogiera en su efímera existencia. Esta actitud, enfrentada a cualquier atisbo de vanguardia por parte del partido nazi, se manifiesta ya a lo largo de los años veinte y sube un escalón en Francfort en el año 1930 con la aparición del eslogan “Contra el arte decadente, por la cultura alemana”.

 

El 6 de Diciembre de 1934, en el Palacio de los Deportes de Berlín, el ministro de propaganda Joseph Goebbels, cuyo interés por las artes era bien notorio, denuncia a los que él llama “constructores de ruidos atonales” (alusión directa al compositor Paul Hindemith). El director de orquesta Wilhelm Furtwängler defenderá a Hindemith posteriormente, interpretando la Sinfonía sobre Mathis der Maler. Como el concierto se convierte en un éxito, Furtwängler se plantea llevar a los escenarios la ópera de Hindemith Matías el pintor, pero en el seno del partido nazi, en ese instante, cobra cuerpo el “problema Hindemith”. Un sector del partido desea que el compositor permanezca en Alemania por ser el músico más dotado y el más prometedor de su generación, mientras que el otro sector, más influyente, y que cuenta entre otros con el teórico racista Alfred Rosenberg, con el propio Goebbels y, sobre todo, con Hitler, acaba por rechazar a Hindemith. Calificado como ”artista degenerado” por el aparato nazi, el músico escoge el exilio interior (abandona durante seis meses su puesto de director en la Hochschule de Berlín, en 1935). Contrariamente a la exposición “Entartete Kunst (“Arte degenerado”) (imagen a la derecha), celebrada en Munich en 1937, rica en pinturas dadaístas y vanguardistas, la exposición “Entartete Musik” (“Música degenerada”) de 1938 en Düsseldorf, que tenía lugar paralelamente a las primeras Jornadas Musicales del Reich, es una manifestación menor: es organizada espontáneamente por Hans Severus Ziegler, intendente del teatro nacional de Weimar y celoso admirador de Hitler. La imagen del cartel de la exposición representa a un músico negro tocando el saxofón con la estrella de David cosida en su chaqueta, que hacía referencia al cartel de la ópera de Krenek Jonny spielt auf. El subtítulo de la exposición/manifiesto, “Un ajuste de cuentas”, hace referencia directa al “Mein Kampf”. En esta retrospectiva se evocan las diferentes actividades de la República de Weimar y sus personajes, como es el caso de Otto Klemperer, el director de orquesta y hermano de Viktor Klemperer (el lingüista judío que dejara constancia en sus famosos Diarios del horror de la persecución nazi y de los bombardeos de los aliados sobre Dresde). Aquella exposición sirve a Ziegler para criticar las representaciones de El Buque fantasma dirigidas por Klemperer en 1929 en Berlín y, de paso, para desacreditar también la pedagogía musical, el “caso” Hindemith, el Tratado de Armonía de Schönberg, la labor de los editores de partituras y de los musicógrafos judíos. No se salva de la ira de Ziegler la biografía musical de Beethoven preparada por Paul Bekker, musicólogo ya suficientemente fustigado en 1930 por el conservador Hans Pfitzner a causa de sus orígenes judíos.

 

Desde la llegada al poder de Hitler, las listas negras circulan en todas las disciplinas artísticas. En cuanto a la música, la confección de esas listas no es tarea fácil, notándose una cierta confusión entre los teóricos musicales que simpatizan con el Reich, de modo que, en determinados tratados y diccionarios, los individuos “arios” son a veces calificados de judíos. En 1935, el “ABC musical de los judíos” clasifica por error a Mascagni, Furtwängler y Erich Kleiber entre los judíos. En esa misma época, se publica una serie de teorías sobre “música y raza”, concluyéndose con el llamado “Diccionario de los judíos en la música”, obra de carácter científico preparada por los miembros de la sección musical del partido nazi. Lo que deseaba el régimen era organizar de manera centralizada todas las profesiones artísticas, con el fin de agruparlas en una sola y única Cámara de la Cultura del Reich, presidida por Goebbels. La Cámara se  inaugura el 15 de Noviembre de 1933 y en ella están representadas todas las disciplinas (teatro, música, artes plásticas, cine, prensa…) La sección “Música” está presidida por Richard Strauss, el compositor más influyente de la época. El cargo de vicepresidente recae en Wilhelm Furtwängler. La Cámara de la Música del Reich (de la que había que ser miembro para ejercer la profesión de músico) era extremadamente compleja por sus divisiones jerárquicas y administrativas. En este sistema tan bien organizado, la confraternidad y el corporativismo juegan un papel esencial a los ojos de los nazis en su afán por volver al ideal de la Edad Media. Ningún judío podía formar parte de la Cámara. Desde 1933, muchos músicos judíos comienzan a abandonar Alemania para, una vez en el exilio, poder seguir ejerciendo su oficio. La diáspora se lleva a cabo en sucesivas etapas. En 1933, aún no hay peligro de ser deportado, mas en el otoño de ese mismo año, al querer aislar a los músicos judíos de la vida pública y separarlos de los “arios”, el gobierno decide crear una Liga cultural a escala nacional que les sería exclusivamente reservada. De un lado, por tanto, están los “arios” y del otro los judíos, porque “siendo judíos, no podían ser alemanes”, precisa el Tercer Reich.

 

No solamente esta Liga cultural es únicamente judía, sino que lo son también los que asisten a sus espectáculos. Se crean igualmente numerosas orquestas sinfónicas judías. La estructura tiene su particular administración judía y se encuentra bajo la autoridad principal de Kurt Singer, ex profesor de neurología en la Hochschule de la República de Weimar y director de cine. Muy pronto, sin embargo, una orden ministerial rebautiza esta Liga cultural con la lacónica denominación de “Liga judía”, que funcionará hasta el año 1941. En un principio, pueden interpretarse todos los géneros musicales: óperas, música sinfónica y de cámara, oratorios e incluso repertorio “ario”, como la ópera Fidelio. Después, la censura nazi reduce el ámbito de la asociación al exclusivo repertorio judío.

 

Escribe Pascal Huynh, en “Le Troisième Reich et la Musique”, que se suele creer normalmente que la vida cultural y musical eran poco menos que un desierto durante el dominio del período nazi. Es un completo error, ya que hubo, en la práctica y siempre a la manera particular del Tercer Reich, una actividad más que notable. La vida musical persiste realmente hasta principios de 1945, incluso a pesar de la masiva destrucción de las ciudades, comenzando por la Filarmonía de Berlín: los conciertos tenían lugar en la Ópera o en la sala Beethoven. La actividad de conciertos continuará a pesar de todo, tanto más quizás porque el mismo régimen solicita encarecidamente a los artistas que se comprometan para mantener alto el ánimo de los ciudadanos. Tanto si se trataba de música culta como de música popular, como solía decir Goebbels, era ante todo “cuestión de que el pueblo alemán tomase la música como un bálsamo”. Así, en los años más duros de la guerra, tienen lugar los conciertos dirigidos por Furtwängler y otros músicos en recintos como fábricas y talleres. Las imágenes de los conciertos son, además, difundidos en los cines, con lo que los films se convierten en una suerte de mensaje de tranquilidad que los propios artistas transmiten a la población.

 

Albert Speer, el arquitecto encargado de remodelar la ciudad de Berlín en el apogeo del Tercer Reich, recuerda en sus Memorias el último concierto dado en la sala de la Orquesta Filarmónica de Berlín, un auténtico concierto de despedida: “En la sala, sin calefacción, sentados en sillas traídas de casa y con el abrigo puesto, se habían reunido todos los habitantes de la ciudad amenazada que se enteraron de aquel último concierto. Los berlineses debieron de llevarse una sorpresa, ya que aquel día, por orden mía, se suprimió el habitual corte de luz a aquella hora, a fin de que pudiera iluminarse la sala. Para la primera parte, Furtwängler había elegido la última aria de Brunilda y el final de El Crepúsculo de los Dioses: un gesto patético y melancólico a la vez ante el inminente final del Tercer Reich. Después del Concierto para violín de Beethoven, la Cuarta Sinfonía  de Bruckner, con su último movimiento de corte arquitectónico, cerró durante mucho tiempo toda las experiencias musicales de mi vida”.    

 

Cuando se le solicita a Strauss que presida la sección musical de la Cámara de la Cultura, el autor de Till Eulenspiegel acepta de la forma más natural: “Siendo yo la personalidad musical más importante de la nación, debía aceptar este puesto a fin de impedir que una persona mediocre pudiera obtenerlo”. Como Hindemith, Richard Strauss es una figura mayor en la música de esos años. La verdad es que los dos, tanto Hindemith como Strauss, pensaban poder ejercer el mandato de la vida musical de la Alemania nazi. Strauss había conocido el éxito en la etapa política anterior, bajo el imperio de Guillermo II, luego sufriría una especie de travesía del desierto en los años de Weimar, dejando de ser, por una cuestión de cambio generacional, el centro de las programaciones de las orquestas y viéndose, pues, distanciado con respecto a la vanguardia representada por los jóvenes compositores. Strauss piensa, en 1933, que el régimen nazi propiciaría el que su figura y su música volvieran a ocupar un lugar de privilegio en la escena alemana, pero la dictadura se revelará pronto con toda su capacidad tentacular. En el período 1934-35, marcado especialmente por una radicalización de la política racial, Strauss compone la ópera Die schweigsame Frau (La mujer silenciosa), de la que es libretista Stefan Zweig. Como Zweig es judío, Strauss es presa de la intriga y, ya en el estreno de la obra, el mismo Strauss sufre un golpe bajo: la Gestapo logra interceptar una carta mandada por Strauss a Zweig en la que el compositor ironiza acerca de sus funciones al frente de la Cámara de la Música del Reich: afirma haber aceptado este puesto para que no pudiese, en efecto, ocuparlo ningún individuo incompetente y que él mismo, que ya había servido a Guillermo II, no veía ninguna diferencia en servir a este otro régimen. Strauss, como consecuencia de todo esto, es destituido. Al igual que Furtwängler, Strauss tiene ante sí la posibilidad de permanecer en territorio alemán. Su puesto lo ocupará Peter Raabe, un músico, ciertamente, de segunda fila, antiguo director musical de Saarbrücken y especialista en Liszt: un personaje que se manifestará con un especial celo a la hora de aplicar las directrices ideadas por Goebbels.

 

En 1934, Furtwängler es reintegrado a su puesto de director en la orquesta Filarmónica de Berlín y en la Staatsoper y a su cargo de vicepresidente de la Cámara de los músicos. Furtwängler se compromete desde ese momento a no inmiscuirse en los asuntos de la política cultural. En los años sucesivos, quedará Furtwängler como el director preferido de Hitler y Goebbels. Este último resume bien su caso, en 1944, cuando escribe en su diario: “Un artista como Furtwängler me inspira la mayor admiración. No ha sido nunca nacionalsocialista, pero a lo largo de estos tiempos difíciles, ha puesto todo su arte al servicio de las víctimas de los bombardeos y de los obreros de armamentos berlineses”. Goebbels, incluso, mantendrá en su puesto a Furtwängler en el instante en que Goering quiera sustituirlo por el joven Karajan…

 

Nada más llegar los nazis al poder, un número importante de artistas y músicos abandonan Alemania. En un principio, la marcha es un signo de protesta. Es el caso del director de orquesta Fritz Busch, que es denunciado en Dresde en repetidas ocasiones por miembros de su propia administración, aun cuando él no es judío. Busch acabaría emigrando a América del Sur. Algunos músicos son reticentes a tomar el camino del exilio por cuestiones raciales (Weill, Schönberg, Korngold), otros desean quedarse y continuar ejerciendo, a pesar de la oleada de prohibiciones. Klaus Amadeus Hartmann permanece en Alemania y compone en clandestinidad, cerca de Munich. Sus obras se estrenarán en el extranjero, como las que dirige Hermann Scherchen en Praga, y comportan a menudo epígrafes tales como la sinfonía Klagegesang, dedicada, en 1935, “a los que sufren”. Más aun, en los últimos días de guerra, Hartmann compone su 27 Abril 1945 en Baviera: al final de la partitura anota que ese mismo día en que acaba la pieza observa desde su casa el paso de un convoy lleno de prisioneros que los soldados nazis transportan a las montañas con el propósito de ocultarlos del ejército americano, que está a las puertas de Munich.  

 

Entre los músicos que van a luchar contra el fascismo en Alemania, sobresale Hans Eisler (Foto a la izquierda), muy comprometido, como se sabe, en los círculos revolucionarios y comunistas de finales de los años 30, sobre todo gracias a su colaboración con el dramaturgo Bertolt Brecht. Eisler emigra a diferentes países (Francia, Suecia, Austria…) En Estrasburgo, Eisler organiza las llamadas Olimpiadas de la Música Obrera y compone una serie de cantos de combate; adapta igualmente el Canto de los soldados del pantano, una de las primeras canciones que se interpretarán en el universo concentracionario, justamente en el campo de Börgermoor, al norte de Alemania, en 1934. La canción se propaga rápidamente y la adaptación hecha por Eisler en 1935, como homenaje a los prisioneros, marca el inicio de toda una serie de obras contra el nazismo. De esos mismos años es la Deutsche sinfonie, obra de grandes dimensiones, que Eisler hubiera deseado titular, explícitamente, “Sinfonía de los campos de concentración”.      

 

Con la aprobación de las leyes de Nuremberg sobre la pureza de sangre, en 1935, la legislación antisemita no cesa de agravarse. En 1938 tiene lugar la Noche de los Cristales Rotos, uno de los momentos fuertes del desencadenamiento de la represión. Hay que esperar al año 1942 para que se den los primeros signos de debilitamiento del régimen nazi, cuando las tropas alemanas sean derrotadas por el ejército soviético justo antes de la debacle de Stalingrado. Es en ese instante cuando Hitler y sus esbirros deciden poner en marcha la ”Solución final”. La Liga judía es disuelta y casi todos sus miembros son enviados al campo de concentración de Terezin, abierto en 1941. Fundada a finales del siglo XVIII, Terezin (Theresienstadt, en lengua alemana) está situada al noroeste de Praga, cerca de la región de los Sudetes, que los nazis se anexionarían en 1939. Construida como una fortaleza para protegerse de los invasores, Terezin se transforma, finalmente, en campo de concentración. Allí serán encerrados, sobre todo, judíos de Europa del Este, pero también una gran parte de los miembros de la Liga (entre ellos, Kurt Singer, uno de sus responsables), judíos provenientes de Praga, compositores como Ullmann, Haas, Krasa y Klein, el director de orquesta Karel Ancerl, que, por cierto, será uno de los pocos supervivientes…
Terezin es un gueto, una villa muy extensa donde los barracones llevan nombres de ciudades alemanas. Terezin es también una especie de escaparate puesto por los nazis en el momento en el que a los Aliados comienzan a llegarles noticias ciertas sobre el maltrato a los judíos de Europa del Este. Oficialmente, la administración de este campo es judía, pero siempre bajo control nazi. Es un sistema evidentemente perverso: los nazis sabían que, en caso de rebelión, los prisioneros se volverían contra su propia administración (que es el mismo sistema empleado con los Judenrat -Consejo judío-, operativo en los guetos de Varsovia y Cracovia). Pero hay allí, por así decirlo, una perversidad de orden “espiritual” en este gueto “modelo” y es que Theresienstadt es, como dice Jean-Jacques van Vlasselaer en “La musique dans les camps de concentration nazis”, un campo “con facilidades”. Administrado, como se ha dicho, por un consejo judío, había en la estructura de Terezin una “Freizeitgestaltung” (literalmente, una “oficina para el aprovechamiento del tiempo libre”), que fue dirigida durante algunos meses por Erich Wiener y, posteriormente, por el ingeniero Zucker. La “oficina” permaneció en funcionamiento desde Febrero de 1942 hasta los masivos Osttransporter (“Transportes al Este”) del otoño de 1944. Como en la llamada Liga cultural, los judíos podían ejercer en Terezin toda suerte de actividades. Teatro, reuniones de estudios, ciclos de conferencias, óperas, conciertos de música de cámara, recitales, conciertos a cargo de las cuatro orquestas presentes en el campo, conjuntos de jazz, cabaret: en Terezin tenía lugar la última ilusión de una vida “normal”. A la cabeza de la sección musical se encontraba el compositor checo Hans Krasa, el autor de la ópera para niños Brundibar.
Siguiendo el relato de Jean-Jacques van Vlasselaer, sabemos que, tras un período inicial de seis meses (hasta el verano de 1942), en el que la posesión de instrumentos de música “equivalía a una condena a muerte” (según el testimonio de Thomas Mandl, joven violinista, encerrado en Terezin desde Abril de 1942 hasta finales de Septiembre de 1944), los conciertos organizados en escondites lo fueron con la aprobación de las autoridades nazis, que veían ahí un formidable medio de propaganda. La película “Der Führer schenkt die Jüden eine Stadt” (“El Führer regala una ciudad a los judíos”) se convertirá en el resumen cínico y lógico de todo este estado de cosas. Durante dos años, la vida cultural y musical forma parte indisoluble de esta llamada por algunos “Antecámara de Auschwitz” (en total, ciento treinta y nueve mil ochocientas sesenta y un personas “vivieron” en Theresienstadt, de las cuales ochenta y seis mil novecientas treinta y cuatro serán transportadas a los campos de exterminio y treinta y tres mil cuatrocientas treinta morirán en la misma Terezin de agotamiento, desnutrición, condiciones infrahumanas y enfermedades).
La Freizeitgestaltung es la encargada de organizar en Terezin un número incalculable de conciertos, algunos con más de 40 ensayos previos. Se escuchará allí un abanico de obras que van de la música del Renacimiento hasta la de los contemporáneos (el llamado Estudio de Música Contemporánea, fundado por Viktor Ullmann, lleva a cabo al menos dos conciertos). En este período, Terezin llega a contar con ocho pianistas de cierto renombre, con siete directores de orquesta, una decena de compositores que habrían de estrenar cincuenta y seis obras, de las que veinticuatro son del propio Ullmann. Cuatro orquestas, varios pequeños conjuntos de cámara y recitales de todo género se convocan en las cortas veladas consagradas al “recreo”. Ullmann asume personalmente el papel de crítico musical: veintitrés artículos se han encontrado con su firma, cubriendo un total de setenta y siete obras interpretadas.
Operas como La novia vendida, de Smetana, El Matrimonio secreto, de Cimarosa, y El Murciélago, de Johann Strauss, serán montadas y representadas con acompañamiento de dos pianos. Ullmann compone la que será la primera ópera para los campos de concentración, Der Kaiser von Atlantis. Escrita entre finales de Junio de 1943 y comienzos de Marzo de 1944, para una orquesta de trece músicos, el ensayo general de la obra tiene lugar probablemente el 18 de Septiembre de 1944. El estreno mundial, en una versión incompleta, no se producirá hasta el 16 de Diciembre de 1975 en la Ópera de Amsterdam, bajo la dirección de Kerry Woodward.
De la vida musical de Terezin ha trascendido el episodio que hace referencia a las interpretaciones del Requiem de Verdi. A petición de los carceleros nazis, el director de orquesta Rafael Schächter logró reunir un conjunto coral de ciento cincuenta personas que, al día siguiente de cantar el Requiem, el 6 de Septiembre de 1943, fueron enviadas a Auschwitz. Schächter volvió a convocar en menos de un mes una segunda coral. Después de su Requiem, todos los cantantes fueron también eliminados. Con su tercera coral (de sólo sesenta personas esta vez), Schächter pudo tocar la obra hasta en quince ocasiones.
Algunos músicos pasaban de una orquesta a otra. Los de formación “clásica” se pasaban a los Gueto Swingers y a los grupos de improvisación y jazz, que tocaban en el Kaffeehaus, donde reinaba un cierto aire melancólico de una sociedad ya lejana.
Pero, por encima de todo, lo que más llama la atención es la extraordinaria creatividad desarrollada allí por los compositores. Algunos (Hans Krasa, Pavel Haas, Viktor Ullmann) continúan una carrera comenzada veinte años atrás en el mundo libre: son profesionales de la música y siguen ejerciendo su trabajo en Terezin; otros, debutantes con talento, en el límite mismo de lo que habría sido, en otras circunstancias, una carrera musical brillante (Gideon Klein, Sigmund Schul). Se sabe que en otros campos se componen cantos y marchas: en Auschwitz, la marcha Arbeit macht frei, compuesta por uno de los responsables de la Lagerkapelle, Franz Nierychio, y que hace referencia, obviamente, al eslogan que se encontraba en las puertas de entrada de algunos campos. En Buchenwald, ocho marchas, compuestas por Ondrj Volrab. En Neuengamme, Emil Frantisek Burian compone el Lied von der Kühle (Canto del frío), para voz y orquesta, que se llega a interpretar en la Navidad de 1944. Por supuesto, para la historia ha quedado la interpretación del Cuarteto para el Fin del Tiempo, compuesto por Olivier Messiaen en el campo de Görlitz (que era, en realidad, un campo de prisioneros de guerra y no un campo de concentración, propiamente dicho). Finalmente, Erwin Schulhoff, antes de morir en 1942 en el campo de Wülzburg, trabaja en la composición de su 8ª Sinfonía. 
En Terezin se han llegado a identificar un total de 56 obras: Krasa, con 4 piezas y la reescritura de su ópera Brundibar; Klein, con 6 obras y 2 arreglos; Haas, con 3 composiciones, igual que Karel Berman, que se convertirá después de la guerra en uno de los grandes barítonos checos. Los instrumentistas Viktor Kohn, Egon Ledec, Carlo Taube y la poetisa Ilse Weber también son autores de algunas obras de cámara. Pero es a Viktor Ullmann a quien se suele citar en primer lugar cuando se piensa en la creatividad musical dentro del universo concentracionario. Antiguo alumno de composición en los cursos de Schönberg y amigo personal de Berg, admirador de Bach y de Mahler, en sus 25 meses de estancia en Terezin, compone 25 obras, de las que han sobrevivido 23. Hay piezas de todos los géneros: 3 sonatas para piano, un cuarteto de cuerdas (que es el tercero de su catálogo) y aun un cuarto cuarteto, inacabado, que quedó escondido dentro de otra partitura. Se cuentan también numerosos ciclos de canciones, el esbozo de una ópera sobre Juana de Arco, el melodrama Canto de amor y muerte del corneta Christoph Rilke, así como una pieza para acompañar una velada dedicada al poeta François Villon y la ya antes mencionada Der Kaiser von Atlantis, también titulada “La muerte abdica”, en la que Ullmann muestra el combate entre el Kaiser (el Führer, obviamente, pero también todo exceso de poder) y la Muerte. Con un soberbio texto de tono expresionista (escrito en la misma Terezin por el poeta Peter Kien, de 25 años), rico en metáforas, la realidad del campo queda denunciada aquí por medio de las claves que da la propia partitura: desde el comienzo de la obra, en el momento en que parece que el Emperador va a triunfar en su proyecto de destrucción total, Ullmann hace decir a la Música que la Muerte, representada en la figura de un humilde jardinero, tendrá la última palabra. En el Finale, aparecen los supervivientes del campo cantando un lied sobre un arreglo del coral luterano Eine feste Burg ist unser Gott (Nuestro Señor es nuestra fortaleza): “Ven, Muerte, tú, nuestro convidado de hierro, ven a la morada de la vida. Danos el reposo después del sufrimiento y la miseria. Enséñanos a respetar las alegrías y las penas de nuestros hermanos. Enséñanos el mandamiento supremo: ¡No conjurarás en vano el gran nombre de la Muerte!”.4auschwitzushmm 468x288 MÚSICA EN EL LAGER: CREACIÓN Y ANIQUILAMIENTO
Ullmann fue transportado el 16 de Octubre de 1944 a Auschwitz, donde fue probablemente gaseado tras su llegada junto a otros muchos prisioneros. Sin embargo, poco antes del transporte lograría poner sus manuscritos, como el de la ópera, en manos de un amigo que consiguió sobrevivir. Es de esta manera como se han conservado. Así, sabemos que su última pieza data del 22 de Agosto de 1944. Al pie de la primera página inscribió una especie de copyright sarcástico: “Los derechos de interpretación quedan reservados por el compositor hasta su muerte”.
Entre los escritos de Ullmann, llama la atención el titulado “Goethe y el gueto”, que concluye así: “He compuesto en Theresienstadt una cierta cantidad de música, principalmente para satisfacer las necesidades de los directores de orquesta, los escenógrafos, los pianistas y los cantantes y, por supuesto, las necesidades también de los miembros de la Administración del gueto. En este sentido, Theresienstadt ha sido para mí la Escuela de la Forma. Antes, cuando no éramos conscientes del impacto de la vida material porque vivíamos en el confort (esa perfección mágica de la civilización), era fácil concebir formas artísticas de una gran belleza. Es aquí, en Theresienstadt, donde debemos sobreponernos a las penurias de orden material recurriendo al poder de la forma. Aquí hemos querido traspasar el secreto de cada obra de arte aniquilando el material a favor de la forma, lo que no es otra cosa que la verdadera misión suprema del hombre (…) Intentar hacer un catálogo de obras sería tan vano como intentar aquí tocar el piano, tarea imposible durante mucho tiempo por la sencilla razón de que el campo no disponía de este instrumento. Sería igualmente fútil señalar, para las generaciones futuras, la cruel falta de papel pautado para escribir música. Pero habría que señalar, no obstante, que Theresienstadt ha contribuido a potenciar, y no precisamente a impedir, el desarrollo de mis actividades musicales, que de ninguna manera, por cierto, he asumido para llorar sobre todos los ríos de Babilonia. Antes bien, sé que mi esfuerzo y el de mis colegas para servir respetuosamente a las Artes han sido proporcionales a nuestra voluntad de vivir, a pesar de todo. Estoy convencido de que todos los que luchan, en la vida como en el arte, para triunfar sobre la Materia que se nos resiste, compartirán mi punto de vista”. 
El compositor y pianista Gideon Klein es otro ilustre huésped de Terezin. En su estancia allí, Klein participa en bastantes conciertos de música de cámara, por ejemplo, en la interpretación del Quinteto para piano y cuerdas de Brahms, la Sonata para piano de Janacek, el ciclo A través de la vida y el sueño, de Suk, la Toccata y Fuga en Do Mayor de Bach (en transcripción de Busoni)… Durante este período de internamiento, Klein escribe igualmente un gran número de composiciones, de las que, por fortuna, se han salvado casi todas: antes de ser transportado a Auschwitz, Klein las confió a su amiga Irma Semecken. Irma permaneció en Terezin hasta el final de la guerra y pudo transferir posteriormente los manuscritos de Klein a su hermana Lira, una superviviente de Auschwitz.
Estas composiciones corresponden a las posibilidades materiales del campo (adaptaciones de canciones populares checas, rusas y judías), pero alcanzan un nivel artístico bastante apreciable en páginas como la Fantasía y Fuga, los Madrigales, la Sonata para piano y el Trío de cuerdas. El 16 de Octubre de 1944, el mismo día que Ullmann, Klein fue transportado a Auschwitz y, más tarde, a Fürstengrube, donde fue ejecutado. Contaba 26 años de edad.
Sobre la presencia de la música en Terezin, el violinista Karel Fröhlich, superviviente del campo, declaró en una entrevista que se le realizara en Nueva York en 1963 que, en un lugar como Terezin, se reunían las “condiciones ideales” para componer e interpretar música y aseguraba que no tocaban para un público determinado, “pues este desaparecía continuamente”. Se interpretaba música ante públicos “al punto muertos”, con quienes ellos mismos acaso se reunirían de manera inminente.
Uno de los momentos fuertes que deja la pequeña historia de Terezin la constituye la representación de la ópera para niños Brundibar, de Hans Krasa, que coincidió, en el verano de 1944, con el día en que la Cruz Roja Internacional visitó el campo-modelo. Los responsables nazis utilizaron todas las manifestaciones culturales que se daban en Terezin para engañar a la comunidad internacional acerca de la suerte de los judíos en los campos. A tal propósito, se rodó la película “El Führer regala una ciudad a los judíos” y se organizó la visita de la Cruz Roja. Ese día se forzó a los detenidos a que interpretaran música sobre un escenario al aire libre montado al servicio de la causa y se estrenó, en efecto, Brundibar, ópera que presenta a un músico callejero que roba sus ganancias a los niños porque éstos se dedican a cantar a su alrededor. Finalmente, será perseguido por todo el barrio, los niños incluidos. 
Para Michel Schneider (“Müsicas nocturnas”), la música en Terezin ocupó un lugar más importante que en los otros campos; la vida musical fue, en cuanto a su calidad, muy semejante a la de una ciudad normal, con conciertos y espectáculos parecidos a los que se podían oír antaño en cualquier parte.
Schneider hace hincapié en su libro en la particular y siniestra Sinfonía de los Adioses que era, en realidad, cada representación musical en el Lager: “Cada músico disponía de una partitura donde estaban escritas en pequeñas notas los temas más importantes de las demás partes solistas, de forma que pudieran hacerse las sustituciones más fácil y rápidamente”. A este respecto, el músico Simon Laks había previsto una orquestación especial, llamada Odeón, que permitía interpretar las obras en cualquier tablatura, lo que permitía seguir haciendo música a pesar de las ausencias que la ley del campo imponía. Un superviviente de Terezin llegó a decir, incluso, que los continuos relevos de los músicos en los atriles, cada vez que se producía una vacante, hacía posible que los oyentes pudieran “disfrutar una misma obra con varias plantillas instrumentales diferentes, en razón de los incesantes ausentes que eran trasladados a Auschwitz”.   
“Algunas filas de bancos han sido dispuestas para los músicos a las puertas de los crematorios. No hay atriles, con lo que debemos tocar de memoria (…) Tocamos para aquellos a los que van a quemar enseguida, ¿pero con qué finalidad? Es un misterio. ¿Puede ser que toquemos para nosotros mismos? Las autoridades obligan a los músicos a hacer cosas sin razón y que no tienen nada que ver con la práctica normal de la música. El concierto dura casi dos horas. Tocamos, entre otras cosas, algunas melodías judías”, escribe Simon Laks en su libro “Las Canciones de Auschwitz”, en el que hace referencia a un concierto que la orquesta de Auschwitz daba en su última “gira” en Birkenau, tocando justamente delante del Sonderkommando, el equipo de prisioneros judíos designado para llevar a cabo la liquidación de los cadáveres que, después de la cámara de gas, eran transportados a los hornos crematorios. Las cenizas eran rápidamente esparcidas en los terrenos circundantes.
El concierto del que habla Laks tuvo lugar, probablemente, según Vlasselaer, el 5 de Octubre de 1944. Tanto los músicos como los miembros del Sonderkommando sabían qué significado tenía aquello: “Los músicos teníamos que distraer a los que gaseaban a los otros”, dice Laks. La música era entendida, así, como el último cigarrillo de los condenados a muerte. Ante la perspectiva de que el ejército soviético llegase en breve tiempo al Lager, el comandante de Auschwitz, decidió ese 5 de Octubre, liquidar a seiscientos prisioneros en el mismo día. Cuarenta y ocho  horas después, estalla en el campo una de las escasísimas revueltas de que hay noticia en el mundo concentracionario: los miembros de los Sonderkommandos I y III hacen saltar por los aires el crematorio III de Auschwitz-Birkenau (el film de Blake Nelson “La Zona gris”, de 2002, retrata con fidelidad los hechos. Harvey Keitel interpreta al guardia alemán destinado a supervisar el trabajo de los prisioneros). Nadie sobrevivió. Durante esta etapa, que va del 28 de Septiembre al 5 de Octubre de 1944, más de seis mil deportados llegaron al Lager de Auschwitz procedentes de Terezin, entre los cuales figuraban Viktor Ullmann, Pavel Haas, Hans Krasa y Gideon Klein.holocausto 2 MÚSICA EN EL LAGER: CREACIÓN Y ANIQUILAMIENTO
Börgermoordlied se convertiría en la más popular de las canciones de los primeros campos de concentración alemanes y marca el nacimiento de toda una serie de cantos de deportación. El texto denuncia con finura y de forma alusiva la miserable suerte del detenido y, como tantos otros cantos, no posee ningún carácter de resistencia. Según Eckhard John, en “La musique dans le système concentrationaire nazi”, cantar significaba un momento esencial en la vida musical de los campos. Los testimonios dejados por los supervivientes cuentan de manera recurrente que los cantos les aportaban un sostén innegable, pues todos trataban de la evasión, de la esperanza y la resistencia. A menudo, se cantaban en el campo canciones que los presos ya conocían. El deportado asociaba en cada canción sus propios recuerdos y experiencias, dotándolas así de una significación personal e íntima. El preso recordaba días mejores, anhelaba un tiempo mejor. Para el detenido, cantar lo era todo, salvo que se mezclasen las canciones con los deberes del campo. Con el comienzo de la guerra, la situación en los campos empeora de forma notable y se impone la obligación de cantar en el trabajo. De hecho, se podía llegar a identificar a algunas unidades de trabajo en función de las canciones que entonaban. En Auschwitz, por ejemplo, la compañía disciplinaria estaba muy ligada a la canción Cabalgan los dragones azules, y en Sachsenhausen, al equipo que desplazaba las vagonetas se le conocía como los “caballos que cantan”, debido a que los deportados debían tirar de las pesadas vagonetas sin cesar de cantar. La obligación de cantar durante este trabajo a menudo mortal era ya de por sí castigo suficiente. Y es que la música estaba asociada a los actos sádicos con que los guardias SS castigaban a los presos. De esta manera, el “castigo por el deporte”, como se le llamaba, debía estar acompañado por las canciones. A este respecto, Eugen Kogon certifica que en Buchenwald “el Sturmbannführer Rödl forzaba a situarse al lado del potro de tortura a un antiguo cantante de ópera y le hacía cantar allí grandes arias durante la sesión” (Kogon se refiere, sin duda, a alguna “sesión” de bastonazos en el potro). En Mauthausen, según el testimonio de Joseph Drexel, se forzaba a las víctimas de tales castigos a cantar: sujeto al potro y fustigado por un guardia, el mismo Drexel se vio forzado, en una ocasión a cantar Oh, cabeza cubierta de sangre y heridas hasta que perdió el conocimiento. La obligación de cantar era, pues, un instrumento de los guardias de las SS, que mostraban de esta forma su odio hacia los detenidos. Ciertas arias, generalmente consideradas inofensivas, tomaron en los campos una resonancia singular.
Son las marchas, por otra parte, y las canciones populares, muy queridas por los alemanes, las que perdurarán en la memoria de Primo Levi como una tortura. Levi escribe en “Si esto es un hombre”: “Estas canciones se han grabado hasta tal punto en nuestro espíritu que serán la última cosa del Lager que olvidemos; puesto que ellas son la voz del Lager, la expresión sensible de su locura geométrica, de la determinación con la cual aquellos hombres emprendieron nuestro exterminio”. Tanto Primo Levi como Simon Laks, aseguran que la música en los campos de concentración hacía daño, precipitaba al fin, arrastraba hacia el fondo. Levi señala que, al escuchar la música que tocaba la orquesta de Auschwitz, la hipnosis del ritmo continuo iba aniquilando el pensamiento y adormeciendo el dolor. De ahí que nombre a la música de “infernal” y de ahí también que Pierre Vidal-Naquet llame “Aedas del infierno” a quienes se salvaron por integrar las orquestas de los campos de concentración. Según Simon Laks, en “Músicas de otro mundo”, las obras que tocaban las orquestas varias veces al día, para acompañar las actividades de la muerte, “… despertaban en los oyentes la certeza de que la música, como una droga, devoraba al tiempo y producía olvido. En otros favorecía la conciencia del pasado, de la infancia que flotaba aún fresca, más allá de las alambradas (…) Algunos de los prisioneros, al escuchar de pronto una flauta o un violín salidos de una radio, reconocían que había un afuera y que el campo no era la única realidad sobre la tierra”.
Durante los primeros años de existencia de los campos, la actividad musical se limitaba al canto. Pero, tras la llegada masiva de deportados a partir de 1938, se experimenta una fase de expansión en los campos de concentración. Ese aumento en el número de detenidos y de los propios campos es acompañado por el auge que cobran las canciones, hasta el punto de poderse hablar de verdaderos “himnos del Lager”. El de Buchenwald, inaugurado en el mismo 1938, se volvió muy célebre. Pero lo que es menos conocido, tal vez, es que los guardias SS, en muchas ocasiones, organizaban auténticos concursos con el fin de que cada campo tuviese su propio himno. Los himnos de Buchenwald, Sachsenhausen y Neuengamme surgieron como resultado de esta especie de competición. Se encuentran igualmente himnos oficiales en Lichtenberg, Esterwogen y Gusen. Formaban, pues, parte integrante de la realidad concentracionaria. Algunos gozaron de verdadera popularidad entre los deportados, como es el caso del himno de Dachau, El trabajo os hace libres (“Arbeit macht frei”), compuesto por Jura Soyfer y Herbert Zipper o el de Terezin, Theresienstadt Marsch, de Karel Svensk. 
 
Al igual que los himnos, las orquestas formaban parte indeleble de la vida musical de los campos de concentración. Presentes siempre en los llamados campos-nodriza, se encuentran de modo más disperso en los campos de exterminio, así como en algunos campos “exteriores”. Según Eckhard John, una cosa parece segura, que muchos músicos pudieron sobrevivir a la deportación e, incluso, escapar del Holocausto, gracias a sus aptitudes musicales. Las orquestas se formaron por orden expresa de los guardias de las SS. Entre las razones que se hallan figura la obligación que tienen los detenidos de marcar el paso al ritmo de la música. Las orquestas servían también de entretenimiento (e, incluso, de cebo) para los recién llegados al campo. Las orquestas de los campos de concentración tenían funciones diversas: escoltar a los prisioneros por la mañana, tarde y noche, siempre al son de una marcha o melodía conocida. La banda de música acompañaba la salida y la llegada de los pelotones de trabajo. También entretenía las tardes de domingos, acompañaba en las conmemoraciones de los aniversarios de los comandantes del campo y de los llamados “Prominenten” (o “privilegiados”). Se han llegado a censar orquestas (o “Kapellen”), al menos, hasta en 21 campos.
Pero, para los SS, el atractivo primordial de una orquesta de deportados estribaba sin duda en poder explotarla para su propia diversión. Los deportados que encontraban refugio en una orquesta tenían en general mejores posibilidades de sobrevivir en el seno de la jerarquía concentracionaria. Disponían de techo, estaban menos expuestos a los rigores del tiempo y a las condiciones inhumanas de trabajo y a los excesos, a menudo bestiales, de los Kapos. Mas esta situación relativamente privilegiada no debe hacer olvidar que los músicos, como cualquier detenido, estaban sometidos al hambre, a una higiene deplorable, a la falta de cuidados médicos, al miedo constante, a una opresiva promiscuidad, a las amenazas de muerte, siempre al arbitrio de los SS, sin olvidar que esta vida en forzada comunidad llevaba a continuas disputas, rivalidades e intrigas, enemistades y antipatías. Fania Fenelon, en su libro de memorias sobre la orquesta femenina de Auschwitz-Birkenau, da, por cierto, todo tipo de descripciones sobre esta atmósfera, a lo que se agrega que las condiciones de trabajo en la propia orquesta eran extremadamente duras.
Cada campo de exterminio tenía su propia orquesta. Así, Treblinka, Belzec, Sobibor. Y también disponían de su particular himno (el de Treblinka fue el más difundido). En Auschwitz-Birkenau, la orquesta de deportados tenía la misión de tocar en el momento de las selecciones para, a continuación, escoltar a las víctimas en su camino hacia la cámara de gas. Esther Bejarano, que fuera miembro de la orquesta femenina de Birkenau, cuenta: “Estábamos obligadas a tocar cuando llegaban los trenes y cuando las gentes eran inmediatamente conducidas a las cámaras de gas. Los deportados nos saludaban alegremente, pensando que allí donde hay música no puede pasar nada malo. Eso formaba parte de la táctica de los guardias SS”. La estrategia de los SS consistía, pues, en engañar a los recién llegados utilizando las connotaciones que normalmente atribuimos a la música, sintetizadas en este proverbio alemán: “Los malvados no tienen canciones”. Después de las muertes, los mismos SS buscaban en la música el reposo. Fenelon escribe, a propósito: “Kramer, el comandante del campo, lloraba cuando tocábamos la Revêrie de Schumann. Kramer gaseó a 24.000 personas. Cuando se hallaba exhausto de trabajar, venía hacia nosotros para escuchar música. Es eso lo que encontraba yo de incomprensible en los nazis, que podían fusilar, matar, gasear y, después, mostrarse tan sensibles”.
Aparte de estas orquestas, hay noticias de la existencia de un cuarteto de cuerdas y de varios conjuntos de cámara en Buchenwald, así como de una orquesta de cámara, un dúo de violín y piano y diferentes grupos de jazz en Flossenburg (de estos últimos formaba parte, entre otros, el polaco Julius Skowronski, que más tarde sería un destacado músico de jazz en su país), un pequeño ensemble en Ravensbrück, conjuntos instrumentales en Auschwitz I y Auschwitz II (es decir, Birkenau) e, igualmente, en Auschwitz III (Buna-Monowitz, el complejo industrial  en el que estaba recluido Primo Levi). Diferentes orquestas se hallan diseminadas por el universo concentracionario: Gleiwitz, Belzec, Dachau, Gusen, Neuengamme, Sachsenhausen…
Para algunos, la música para conjunto “era artículo de consumo por excelencia y, en tanto que tal, debía estar sometido al arte de la organización”, cuenta Simon Laks, no sin humor (la referencia a la música como “artículo de consumo” parece una fina ironía). La interpretación musical, dentro de la cotidianeidad concentracionaria (sociedad pervertida, pero sociedad, a fin de cuentas), era vista como una más de las formas que tenían a su alcance los prisioneros en pos de la supervivencia. De este modo, la tarea de copista (el “Notenschreiber”) dispensaba de una parte del trabajo a la intemperie. Los instrumentistas que formaban parte de las orquestas o los pequeños conjuntos tenían la fortuna de poder escapar al contingente de los gaseados o fusilados. Los músicos conocían bien las canciones favoritas de sus carceleros. El Obersturmführer de Auschwitz, Schwarhüber, solía pedir a “su” orquesta (se dirigía a ella como “Meine schöne Kapelle”) que tocase Heimat, deine Sterne. El Unterscharführer Bishop tenía una predilección especial por las canciones judías que había escuchado sin duda en los escondrijos de los guetos. El Rottenführer Perry Broard, jefe de la sección política que tenía el poder de designar a los que habían de ser gaseados, era, al parecer, un buen acordeonista. Broard llegó, incluso, a tocar música de jazz (“Música de negros”, como gustaban de calificarla los altos responsables ideológicos), sobre todo con algunos de los excelentes músicos holandeses que llegaron en 1944 a Auschwitz. Más aun, el Blockführersturmann Stefan Baretzky exigía que, en cada uno de sus pasajes, la orquesta interrumpiese la música para interpretar su melodía favorita, Deutsche Eichen (“Las encinas alemanas”). La orquesta de Auschwitz logró reunir en un popurrí diversos temas de Schubert en Erinnerungen an Schubert. Otro tema, Schwarze Augen (“Ojos negros”) era el más tocado dentro del repertorio gitano. Había piezas que sólo se hacían a expensas de las peticiones de los comandantes. En Auschwitz, Heimat deine Sterne, Berliner Luft y Guss an obersalzber, casi se podría decir que eran los equivalentes allí del Requiem de Verdi en Terezin.
El poeta ucraniano Tadeusz Borowski, que pasó dos años en Auschwitz y varios meses en Dachau, y que acabaría suicidándose en 1951, en el relato “Nuestro hogar es Auschwitz” recuerda la interpretación allí de obras como el Tancredi de Rossini, algo de Berlioz y “unas danzas finlandesas de un compositor que tiene muchas ‘aes’ en su apellido”. Borowski, en un estilo cuasi epistolar, cuenta que en la planta baja de un Block preparado al efecto se encontraba la sala de música: “La sala estaba llena de gente y de ruido, el público estaba pegado a las paredes y los músicos en el centro de la sala afinaban sus instrumentos. El kapo de la cocina (el director de la orquesta) se sentó en el alféizar de la ventana, y los mondadores de patatas y los carretilleros (se me olvidó escribirte que los músicos de la orquesta trabajan en el campo pelando patatas y empujando carros) empezaron a tocar. El inicio me sorprendió entre un segundo clarinete y un fagot, y allí me quedé. Me acurruqué al lado de la sillita vacía del clarinete primero y disfruté de la música. No te imaginas con qué fuerza suena una orquesta sinfónica de treinta personas en una habitación pequeña. El director de la orquesta gesticulaba con cuidado para no golpearse la mano con la pared y hacía gestos amenazadores a los músicos que desafinaban. Les ajustará las cuentas cuando estén con las patatas. Los músicos que estaban al fondo de la sala (un tambor y un contrabajo) hacían lo que podían para hacerse oír, pero el fagot que estaba a mi lado se lo impedía. Unos quince espectadores (no había sitio para más) embriagados por la música, con aire de grandes especialistas, premiaban a la orquesta con parcos aplausos”.  
En el campo de Mauthausen la música se manifestaba de varias formas. En lugar preferente estaba la música que se emitía continuamente en todos los barracones a través de los altavoces. Las canciones de la actriz y cantante sueca Zarah Leander, sobre todo la titulada A los corazones solitarios, llegó a calar hondo tanto entre los oficiales alemanes como entre los prisioneros. La banda de músicos conocida como “zigeunerkapelle” era la encargada de tocar en los ahorcamientos públicos. A este respecto, el superviviente de Mauthausen Mariano Constante, en “Los años rojos”, su libro sobre la experiencia en el campo, recuerda cómo un prisionero alemán, que fue apresado tras intentar fugarse, fue atado y paseado en un carretón ante todos los prisioneros, firmes y alineados: “Abrían la marcha los músicos del campo, tocando la canción francesa Yo esperaré. Al igual que otros que habían intentado escapar, el alemán fue ahorcado delante de todos con el ‘ceremonial’ acostumbrado”.
En el volumen “Españoles en el Holocausto”, David Wingeate Pike destaca que en Mauthausen había “dos orquestas de conciertos cuya existencia fue organizada por los SS para su propio entretenimiento”. Allí, la responsabilidad de la música recaía en el SS-Hauptscharführer Johann Ullmann, quien ejercía de jefe postal. El prisionero al que eligió Ullmann como director fue el alemán Georg Streitwolf, cuya profesión era fabricante de pianos y que se encontraba en Mauthausen por malversación y fraude. La orquesta que logró formar Streitwolf llegó a reunir hasta ochenta músicos. En su libro, Pike cuenta que en el verano de 1944 se organizó una segunda orquesta, de la que estaba a su cargo el checo Jaroslav Tobiasek, pero, en realidad, era un pequeño conjunto especializado en música de cámara, como lo demuestran los no pocos cuartetos de Beethoven que llegaron a interpretar, al parecer, para reducidas audiencias en el barracón número uno. Según Pike, la mayoría de los músicos provenían de orquestas sinfónicas y operísticas, y veinte de ellos pertenecían a la Filarmónica de Varsovia. Algunos eran músicos de localidades de Bohemia, que formaron allí su propia banda: “Algunos habían traído sus instrumentos consigo, otros recibieron autorización para pedir a sus familias el envío de los instrumentos al campo. Las partituras se pidieron y entregaron de manera similar. Al principio, los SS elegían la música, pero más tarde dejaron esta elección en manos del Kapellmeister. Los conciertos tenían lugar los domingos por la tarde en la llamada Appelplatz o, si llovía, dentro de un barracón de detrás. Al menos en una ocasión se interpretó un concierto por la noche, en interior y a la luz de las velas. El español Juan de Diego recuerda la emoción que le invadió esa vez, en aquella interpretación, cuando la orquesta tocó la Octava Sinfonía de Schubert”. 
El principal testimonio de la presencia de la música en Buchenwald lo da el diplomático y escritor alemán de origen ruso Eugen Kogon en “El Estado de la SS. El sistema de los campos de concentración alemanes”. Kogon fue deportado a Buchenwald en 1939 y permaneció allí hasta la liberación en 1945. Al llegar Kogon,  ya se ha constituido una así llamada “banda de música del campo”. “Al principio eran gitanos con guitarras o armónicas que tocaban una música algo deficiente”, dice en su libro Kogon, y añade: “Después se agregó un trombón, más tarde un tambor y una trompeta. Todos los instrumentos tenían que pagarlos los mismos prisioneros. Los miembros de la banda trabajaban durante el día en el almacén de maderas o en la carpintería, de modo que para los ensayos les quedaba sólo el tiempo libre. Era horrible ver y escuchar cómo los gitanos tocaban sus marchas alegres mientras los prisioneros, rendidos de fatiga, traían al campo, pasando por delante de la banda de música, a los camaradas muertos o moribundos, o cómo tenían que entonar la música para el llamado ‘pago’, es decir, para la fustigación de prisioneros”. “Para mí”, sigue relatando Kogon, “fue inolvidable la tarde del día de Año Nuevo de 1939, cuando aterido de frío, hambriento, poco antes del toque de queda, mientras caminaba por la calle entre la primera y la segunda fila de Blocks, pasado el patio de revista, oí un violín de gitano, cuya música provenía de un Block y a mí me pareció que venía de muy lejos, de tiempos y regiones más felices: canciones de la Puszta, melodías de Viena y Budapest, canciones de la patria…”. En 1940, el jefe de campo de Buchenwald, Rödl, ordenó que se formase una banda reglamentaria con instrumentos de viento. Del pago de estos instrumentos se encargaría la administración económica. Pero cuando llegaron esos instrumentos Rödl encontró una solución más simple: “¡La música la pagan los judíos!”. “Y así fue”, afirma Kogon. “Además se apoderó Rödl inmediatamente de doce de los instrumentos que habían llegado y los entregó a la banda de la SS. A partir de entonces los prisioneros de la banda de música fueron eximidos de trabajos físicos duros, de tal modo que se pudieron implantar horas de ensayo. Sin embargo, los jefes de Blocks acostumbraban a disipar su aburrimiento en la habitación de ensayo de los músicos, a los que obligaban a tocar una tras otra las canciones de moda. Hasta tal punto se abusaba de la banda que incluso en esta aparentemente cómoda cuadrilla hubo seis prisioneros que tuvieron que ser relevados por debilidad en los pulmones y por tuberculosis”.
Simon Laks 
Pascal Quignard, en “El odio a la música”, menciona la primera vez que Primo Levi oyó la fanfarria interpretando Rosamunda de Schubert a la entrada del campo: “Levi reprimió con dificultad la risa nerviosa que lo invadía. Entonces vio llegar los batallones que regresaban al campo dando pasos grotescos: avanzaban en columna de cinco en cinco (casi rígidos, sus cuellos y brazos tiesos como si fueran muñecos de palo) y la música levantaba las piernas y las decenas de miles de zuecos, crispando los cuerpos, como si fueran autómatas.” Los hombres estaban tan escasos de fuerzas que los músculos de las piernas obedecían a su pesar a la fuerza intrínseca del campo. Dirigía  la orquesta Simon Laks…
(Primo Levi: “Las almas de los presos han muerto y la música los empuja hacia delante como el viento a las hojas secas, y les hace las veces de voluntad”).
Sobre Simon Laks, Pascal Quignard da la siguiente noticia: Laks nació en Varsovia el 1 de Noviembre de 1901. Completados sus estudios en el Conservatorio de Varsovia, viajó a Viena en 1926. Para ganarse la vida, acompañaba films mudos al piano. Luego viajó a París. Hablaba polaco, ruso, alemán, francés e inglés. Era pianista, compositor, director de orquesta. Fue detenido en París en 1941. Lo internaron en Beaume, Drancy, Kaufering, Dachau y Auschwitz (donde fue violinista, después copista permanente de música y, finalmente, como quedó dicho, director de orquesta). El 3 de Mayo de 1945 fue liberado y el 18 de Mayo siguiente ya estaba de nuevo en París. Se propuso evocar la memoria de quienes fueron aniquilados en los campos, pero además quiso meditar acerca del papel de la música en el Lager. Pidió ayuda a René Coudy. En 1948 publicó un libro titulado “Musiques d’un autre monde”, prologado por Georges Duhamel. El libro no tuvo acogida y cayó en el olvido.”
Simon Laks murió el 11 de Diciembre de 1983, cuatro años antes de que Levi se suicidara en su casa de Turín. En “Musiques d’un autre monde”, según recoge en su libro Pascal Quignard, Laks relata esta historia: En 1943, en el campo de Auschwitz, la víspera de Navidad, el comandante Schwarzhuber ordenó a los músicos del Lager interpretar cantos navideños alemanes y polacos ante las enfermeras del hospital de mujeres. Laks y sus músicos se instalaron frente  al hospital. En un primer momento, los llantos aquejaron a todas las mujeres, particularmente a las polacas, hasta formar un sollozo más sonoro que la música. Después, las lágrimas fueron seguidas por gritos. Las enfermas gritaban: “¡Basta! ¡Fuera! ¡Queremos morir en paz!”. Laks era el único músico que entendía el significado de los vocablos polacos aullados por las enfermas. Los músicos miraron a Laks, que les hizo una seña. Y se replegaron. Laks afirma que hasta entonces jamás había pensado que la música podía llegar a doler tanto: “Durante los conciertos dominicales algunos de los espectadores sentían placer al escucharnos. Pero era un placer pasivo, sin participación, sin reacción. Otros nos maldecían, nos consideraban intrusos que no compartían su destino”.  
(Louis Michels, en “Une mémoire de l’Holocaust”: “Desde el momento en que escuchamos a aquel guitarrista tocar en el barracón a Bach, este músico tiene una significación especial para mí. El contraste entre la pureza de esa música y nuestro sufrimiento parecía impregnar cada frase musical con una profundidad extrema. El horror de nuestra situación volvía la belleza de la vida tanto más desgarradora y tanto más preciosa”). 
Meyer y Rosé 
“¿Es necesario que también haya música?”: Así titulaba el violinista Henry Meyer (nacido Heinz Meyer, en 1923) el relato de su experiencia en el Lager. Niño prodigio en Dresde, miembro de la orquesta de la Alianza cultural judía (la Judischer Kulturbund) en Berlín, Meyer es deportado a Auschwitz, de donde escapa de la selección y consigue huir. Después de la liberación, es transportado a París, donde es convocado por el general Eisenhower para atestiguar sobre lo vivido en Auschwitz. Poco después de su marcha a Estados Unidos, en 1948, funda el que fuera luego célebre Cuarteto Lasalle. Meyer fue miembro del batallón musical de Auschwitz, que recibía el nombre de Orquesta del campo de Birkenau: “¿Por qué era necesario que allí, en un lugar tan terrible, se hiciera música? ¡Una orquesta que toca marchas en el infierno!”. Y agrega Meyer: “¡No se olvide que tocábamos en el fondo de los crematorios! ¡Algunas veces nos obligaban a tocar en el interior mismo de uno de los hornos donde se consumía la carne humana!”. La madre de Meyer fue asesinada en Riga, su padre en Dachau y su hermano en Auschwitz.
Por lo general, el exilio de los judíos, en tanto que víctimas del terror nazi, se produce en el interior mismo de las fronteras del imperio alemán y se inicia, como ya se ha dicho, justamente después de la llegada de los nazis al poder. Eliminación, deportación, expulsión, huida, acogida en tierras de asilo: todas estas formas de persecución y resistencia están ligadas al problema de los músicos en el exilio. Peter Petersen, en “Musiciens en exil”, afirma que el número de músicos perseguidos por los nazis oscila entre 5.000 y 10.000. Las fuentes nazis, como el “Diccionario de los judíos en la música” y “Judaísmo y música”, pueden ser tomadas como punto de partida para unas estimaciones aproximadas. A estos datos, hay que agregar el número de perseguidos no-judíos, tales como los pertenecientes a diferentes etnias, homosexuales, comunistas, socialistas, representantes de la vanguardia artística, miembros de comunidades confesionales y sectas. Una de las dificultades que presenta esta evaluación es la definición misma de la palabra “músico”. A los compositores e intérpretes de los dos sexos y de todas las tendencias estilísticas, hay que añadir otras muchas profesiones. Teniendo en cuenta que, para el régimen nazi, podían ser considerados degenerados tanto los compositores e intérpretes como los pertenecientes a distintos gremios relacionados con la música, la sola enumeración de estas profesiones puede poner los pelos de punta: pedagogos y terapeutas cuyas actividades estuviesen ligadas con la música, musicólogos (entre los más conocidos, Paul Bekker, Bukofzer, Geiringer, Reti, Alfred Einstein, Adorno, Stuckenschmidt), musicógrafos, redactores de textos sobre música (las llamadas “notas al programa”), editores de música, empleados de las editoriales de partituras y toda suerte de oficios, tales como agentes, directores de teatro, redactores de programas para la radio, miembros de la burocracia cultural…
La edad de las personas, dice Petersen, es un “parámetro importante”. Se sabe que los nazis no hacían distinciones sobre este punto: viejos y niños, todos los que eran declarados nocivos (Schädlingen) eran perseguidos. Al musicólogo Guido Adler, antiguo alumno de Bruckner y amigo personal de Schönberg, que murió en Viena en 1941 y cuya hija fuera deportada a Terezin, donde murió, tenía 82 años cuando se le prohibió seguir publicando artículos. A causa de su avanzada edad, Adler ya había abandonado en 1927 su trabajo como profesor, pero siguió dirigiendo hasta 1938 la edición del libro “Monumentos de la música en Austria”. La clavecinista Zuzana Ruzickova, por su parte, fue deportada desde Praga en Enero de 1942, con doce años de edad. Ella y su madre sobrevivieron al campo de concentración de Terezin y, posteriormente, a los campos de exterminio de Auschwitz y Bergen-Belsen. Una vez liberadas y después de haber recobrado poco a poco la salud, Zuzana comenzó en Praga sus estudios de música hasta convertirse en una clavecinista de renombre internacional. Rememorando la liberación en 1945, Ruzickova anota: “A decir verdad, yo tenía entonces el sentimiento de que, sin la música, mi vida estaría desprovista de sentido”. La edad debe igualmente ser tenida en cuenta en la calidad de vida de aquellos exiliados. Los músicos ya maduros y reconocidos internacionalmente estaban más preparados que los jóvenes para emprender la huida hacia un país de acogida y, una vez allí, podían retomar su carrera. Por otra parte, hay que recordar que los compositores de la generación nacida después de 1900 no habían llegado a elaborar un estilo personal en la época del r&eacu
Una de las familias de músicos más importantes de los siglos XIX y XX en Europa es la de los Rosé. Fundado en Viena en 1882, el Cuarteto Rosé, con Arnold Rosé en el primer violín y su hermano Eduard en el cello, fue verdaderamente legendario. Los dos hermanos procedían de una familia judía, la de Hermann Rosenblum, originaria de Rumania. En Viena, el Cuarteto haría una brillante carrera. Baste citar aquí que los Rosé fueron los destinatarios y primeros intérpretes del Segundo cuarteto de Brahms, del Primer y segundo cuartetos de Schönberg y los 5 Movimientos para cuarteto de cuerdas de Webern.
Todos los miembros de la familia Rosé fueron víctimas del terror nazi. En cada uno de ellos, la familia Rosé resume todas las formas de persecuciones y de exilio. Interesa aquí detenerse en la figura de Alma, hija de Arnold y, como él, violinista. Alma Rosé hace su presentación como concertista en 1926, en el Doble Concierto en re menor de Bach. En el curso de una gira por Polonia, en 1929, se casa con el violinista checo Vasa Prihoda. La pareja se instala en una casa al norte de Praga. Ella, desde entonces, lleva pasaporte checo. En 1935, Vasa y Alma se divorcian. Tres años más tarde, la situación política se degrada de forma considerable. El hermano y la cuñada de Alma logran abandonar Alemania. Alma se pone al cuidado de su padre en Viena. Libre para circular por Europa, gracias a su nacionalidad checa, Alma parte para Londres con el fin de sondear el terreno para su padre y para ella misma. Cuando regresa, en 1939, a Viena, su pasaporte checo está a punto de expirar. Decide entonces volver rápidamente a Londres y poner en regla los papeles del padre. En Mayo de ese año, los dos se reúnen al fin en la capital inglesa. En Noviembre, tres meses después de iniciada la guerra, Alma opta por marchar a Amsterdam para cumplir con un compromiso en el Grand Hôtel Central. Ese será el primero de una serie de funestos acontecimientos que concluirá con la muerte de Alma en Auschwitz. En Holanda, Alma gana suficiente dinero como para enviar regularmente una parte a su padre en Londres. Pero el dos de Mayo de 1940, por alguna extraña razón, Alma deja que expire su visado de vuelta a Inglaterra. Ocho días después, las tropas de Hitler entran en Holanda y Alma es hecha prisionera. Su solicitud de un visado para ir a Estados Unidos, fracasa. Es declarada judía y sólo se le autoriza tocar en conciertos organizados en domicilios privados. En 1942, la situación en Holanda se hace tan amenazadora para los judíos que muchos de ellos contraen matrimonio con católicos para librarse de la deportación. Gracias a la intervención de unos amigos holandeses, Alma se casa con un violonchelista, Constant Leeuwen, con el fin de poder llevar una carrera profesional normal. El acta de matrimonio le sirve en el momento en que es arrestada el 2 de Agosto de 1942, pues es liberada de inmediato. Acto seguido, emprende una huida a la desesperada por Bélgica y Francia, con la obsesión de llegar hasta Suiza, pero es interceptada a finales de Diciembre en Dijon. Pasará los siguientes seis meses en el campo de internamiento de Drancy. El 18 de Julio de 1943, Alma se encuentra en el convoy número 57 que lleva a Auschwitz. En aquellos vagones de mercancías son transportados 1.000 judíos. Desde entonces, todos los contactos de Alma con su familia quedan interrumpidos. En el campo de mujeres de Auschwitz II (Birkenau), Alma es reconocida y la comandante, María Mandel, la sitúa al frente de la orquesta femenina. Los miembros de aquella orquesta, que contaban con algunas posibilidades de sobrevivir, tenían la tarea de acompañar los asesinatos colectivos. Algunos supervivientes (Knapp, Wallfisch, Wendel) han descrito el intenso y riguroso trabajo de la  orquesta bajo la dirección de Alma Rosé. Veneraban a “Frau Alma”, como ellos la llamaban e, incluso, los guardias SS le demostraban una cierta estima. Alma moriría el 5 de Abril de 1944 en Birkenau a consecuencia de una intoxicación alimentaria.
“Las historias de arrestos, de deportaciones sucedían lejos, muy lejos de mí. No me afectaban, no me interesaban. Para mí, sólo contaba la música.” Esta declaración de Alma Rosé la recoge Fania Fenelon en su libro “Sursis pour l’orchestre”.
Margita Schwalbova, superviviente de Auschwitz, recuerda así a Alma: “Los sonidos que surgían del violín del nuevo director venían de un mundo hacía mucho tiempo olvidado. ¿Quién era? Era Alma, que jamás comprendió el campo de concentración. Ella vivía en otro mundo. Creó una orquesta, esencialmente con muchachas que sólo hacía dos o tres años que tocaban un instrumento. Ella realizaba las orquestaciones, escogía extractos de óperas, etc., y canciones de éxito. Era una directora muy estricta que ponía toda su alma en la música. Cada domingo había un concierto que todos aguardábamos con impaciencia. Si, por azar, un guardia SS reía o renegaba durante el concierto, Alma se detenía, lo que habría podido costarle una acusación por sabotaje, pero ella se burlaba de eso. Respiraba profundamente y decía: ‘No puedo dirigir en estas condiciones’. Curiosamente, no era castigada. Ella se parecía a un pájaro, conservando sus sentimientos y su fe en la música, como una niña ingenua. Comenzó el año 1944, Alma se había retirado a su mundo interior. El campo continuaba existiendo a su lado (…) ella instruía a las chicas. El nivel de la orquesta mejoraba cada día; Alma trabajaba de la mañana a la noche, orquestando, buscando un nuevo repertorio… ‘No es ese todavía el tempo adecuado, el sonido debe mejorar’, decía. ‘Todavía’. En su boca, siempre, la palabra “todavía”… Por la noche, se encontraba medio muerta de fatiga. Tuvo insomnios, no veía lo que pasaba a su alrededor, vivía en una especie de trance, consagrada a la música. A su música”.   
Francisco Ramos
holocausto 1 MÚSICA EN EL LAGER: CREACIÓN Y ANIQUILAMIENTO
BIBLIOGRAFIA
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*Petersen, Peter. MUSICIENS EN EXIL, en “Le Troisième Reich et la Musique” (Cité de la Musique / Fayard, 2004)
*John, Eckhard. LA MUSIQUE DANS LE SYSTÈME CONCENTRATIONNAIRE NAZI, en  “Le Troisième Reich et la Musique” (Cité de la Musique / Fayard, 2004)
*Van Vlasselaer, Jean-Jacques. LA MUSIQUE DANS LES CAMPS DE CONCENTRATION NAZIS, en “Musiques du vingtième siècle”, Jean-Jacques Nattiez, ed. (Actes Sud / Cité de la Musique, 2003)
*Borowski, Tadeusz. NUESTRO HOGAR ES AUSCHWITZ (Alba, 2004)
*Schneider, Michel. MUSICAS NOCTURNAS (Paidós, 2002)
*Wingeate Pike, David. ESPAÑOLES EN EL HOLOCAUSTO (Mondadori, 2004)
*Constante, Mariano. LOS AÑOS ROJOS (Círculo de Lectores, 2004)
*Quignard, Pascal. EL ODIO A LA MUSICA. (Andrés Bello, 1998)
*Kogon, Eugen. EL ESTADO DE LA SS. EL SISTEMA DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN ALEMANES. (Alba, 2005).

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mar 23 2009

Heinrich Müller

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 14:09

 

hh Heinrich MüllerConocido también como GESTAPO MÜLLER

Heinrich Müller nació en los alrededores de  Munich el 28 de abril de 1900 y se desconoce la fecha exacyta de sumuerte, si bien existe gran número de controversias sobre este aspecto.  General de División de la SS y Criminalista alemán, conocido como “Gestapo Müller”. Jefe de la Sección IV de la RSHA, es decir, de la temida Gestapo alemana. Ejerció este cargo desde 1939 hasta el final de la guerra.

Müller sirvió como piloto durante la Primera Guerra Mundial, concretamente en la unidad del barón Rojo y Hermann Göring, al que conocía personalmente por este tema.
 Tras ser desmovilizado, y como l aviación alemana fue disuelta, se incorporó a la Policía de Munich durante la República de Weimar en Alemania, aunque se sabe que preparó también exámenes u opsiciones para trabajar en el Ministerio de Agricultura. El hecho de que acabara en la policía es, pues, meramente casual y debido a la necesidad.

Muy pronto Müller se hizo conocido como un hábil investigador anticomunista, que no solía respetar las normas legales para conseguir sus objetivos. Los comunisrtas no tardaron en odiarlo y termerlo. Se cree que participó en los sangrientos hechos d elos rehenes de la repúblioca soivietizada de Baviera, a principios de los años veinte, en los que la policía abatió a disparos a decenas de militantes comunistas.

Asimismo, combatió a los nazis con extremada viirulencia, convirtiéndose en suprincipal enemigo durante décadas y en el valedor, personalmente, del intentod e que Hitler fuese extraditado a Austria como ciudadano extranjero por alborotador. Intentó de nuevo esta extradicción tras el golpe de estado de Hitler de Noviembre de 1923, pero el gobierno austriaco no aceptó a Hitler alegando que al haber combatido en el ejército alemán había perdido la nacionalidad austriaca. No osbtante, Müller no se desanimó y opuso hasta ocho recursos duferentes contra la libertad condicional del líder nazi.
Parece ser, asimismo, que fue Müller uno de lso instigadores de que las fuerzas policiales disparasen contra los mnifestantes nazis el día de aquel intento de golpe de Estado, matando a catorce de ellos e hiriendo gravemente a otros mucho, como Göring. muller heinrich Heinrich Müller

Las persecuciones de Müller contra los nazis bávaros no tenían freno nise veían sujetas por norma alguna, llegando hasta el punto de tenerlos completamente aterroriizados, como reconoció después Julius Streicher.

Así las cosas, no deja de ser normal que Müller tuviese graves problemas para ser admitido en el partido nazis antes de 1939, seis años después de la llegada de Hitler al poder.

Müller se vio obligado a ingresar en el Partido Obrero Alemán Nacional Socialista (Nazi) el 30 de mayo de 1939 con el número 4.583.199, como se lo exigía Heinrich Himmler, jefe de las SS, para continuar en el cargo. Al día siguiente (31-05-1939) fue condecorado con la Orden de la Sangre (Blutorder) Ad-Honorem, condecoración que se le otorgaba a los primeros nazis que participaron en el golpe de Estado del 9 de noviembre de 1923 o a quienes, como Muller, prestaron servicios especiales al Reich. Esta decisión fue muy criticada, al considerar los líderes nazis de mayor antigüedad que Müller, efectivamente, había participado en aquellos hechos, pero en el bando contrario. Los jerarcas nazis no tenían dudas de que estuvo asimismo implicado en la muerte de catorce militantes nacionalsocialistas durante aquellos sucesos.
Algunos altos cargos, como Hermann Göring y Rudolf Hess, lo detestaban. El propio Himmler no le profesaba simpatía alguna debido a algún grave encuentro personal con él en el pasado, pero Heydrich creía que Müller era un funcionario nato, decidido a servir fielmente al poder establecido, cualquiera que fuese su signo, y logró imponer su nombramiento.
Fue Heydrich, pues, quien impuo su criterio de que nadie podía trabajar para ellos como quien tan bien había travbajado contra ellos. Y acertó plenamente.

Como jefe de la Gestapo, Müller fue responsable de implantar las medidas de represión contra los judíos y contra otras minorías, además de identificar y perseguir a la oposición democrática y comunista que se enfrentaba al régimen nazi. Adolf Eichmann, que dirigía la Oficina de Reasentamiento judío de la Gestapo, fue subordinado directo de Müller. Una vez que empezó la Segunda Guerra Mundial, Müller y Eichmann fueron elementos claves para catalizar la deportación y exterminio de los judíos de Europa.

Fue también responsable del nombramiento de Joseph Meisinger, amigo personal suyo, como jefe de la oficina para la represión de los delitos llamados sociales, entre los que se incluían los juegos de azar, la homosexualidad y el aborto.
Müller estuvo implicado directamente en otros asuntos criminales, como el relacionado con la emisora de Gleiwitz, en la frontera con Polonia, en el que simularon un enfrentamiento de soldados polacos contra Alemania y constituyeron la excusa para desatar la Segunda Guerra Mundial.
Fue ascendido a SS Gruppenführer (General de División SS) el 9 de noviembre de 1941.
Como jefe de la Gestapo participó en la Conferencia de Wannsee el 20 de enero de 1942 para coordinar la llamada “Solución Final” del problema judío en Europa. Müller fue quien ordenó y firmó el “Decreto Bala” (Kugelerlass) en marzo de 1944, mediante el cual estaba autorizado a ejecutar a balazos a los prisioneros de guerra que intentaran escapar. Igualmente autorizó la tortura de oficiales de la Wehrmacht que estuviesen implicados en el atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944. Su celo por desmantelar la resistencia alemana después del atentado motivó que Hitler le condecorara con la Cruz de Caballero de la Cruz del Servicio de Guerra con espadas, en octubre de 1944.
Müller dirigió asimismo operaciones de inteligencia y contraespionaje. Su éxito más espectacular fue el desmantelamiento de la red de espionaje soviética que funcionaba en Berlín y que el mundo conocería como “Rote Kapelle” (Capilla Roja o Orquesta Roja), que operó entre 1942 y 1945 en la capital del Reich. Esta red de información había sido exitosa en recabar información de interés político y militar dentro de Alemania y mandarla a Moscú. Müller y su equipo lograron capturar una buena parte de estos agentes secretos y “voltearlos” a su servicio para enviar informes falsos a la URSS.
Hacia finales de la guerra, Müller aún creía en la derrota de los aliados, señalando incluso que la Batalla de las Ardenas de diciembre de 1944 ocasionaría la recuperación de París por los nazis.
Fue visto por última vez el 29 de abril de 1945 cuando coordinaba el interrogatorio y ejecución del general de División SS Hermann Fegelein en el búnker de Berlín. Posteriormente desapareció y, aunque se declaró su muerte en mayo de 1945, al ser investigada la tumba se comprobó que su cuerpo no se encontraba allí.
En los años siguientes se dijo que Müller se había enrolado en la NKVD soviética y que había muerto en 1952 en Moscú. También se publicaron unos supuestos interrogatorios de Müller, según los cuales había estado en poder de la CIA en 1947, pero se comprobó posteriormente que eran falsos.

Nunca más se ha sabido de él.

Testimonios sobre Müller después de la guerra

Uno de los elementos más determinantes fue el testimonio de su amante, una berlinesa de nombre Anne Schmid, quien vio a Müller por última vez el 24 de abril de 1945. El testimonio además de Heinz Pannwitz, quien fuera uno de sus ayudantes en Berlín durante los últimos días, capturado por los rusos y puesto en libertad en 1957, aseguró que vio y examinó el cadáver de Müller en el subterráneo de Berlín con dos disparos en la espalda. Sin embargo, este testimonio nunca fue tomado en cuenta. Su secretaria, una joven llamada Barbara Hellmuth, tampoco volvió a saber de él.

En la ficción

Es el protagonista de la novela “La crin de Damocles”, de Javier Pérez Fernández, Premio Azorín de Novela 2006. En esta obra aparece aún como comisario de policía durante la República de Weimar. Protagoniza también la novela “La espina de la amapola”, del mismo autor y también en los años de la República de Weimar así cómo EL GRIS, una novela negra sobre los orígenes del nazismo.
El parecido físico con el protagonista de la película alemana “La vida de los otros” es tan impresionante que se hace imposible pensar que se trate de una casualidad, aun a pesar de que este film se ocupe de las actividades de la Stasi en la República Democrática Alemana.
 

Este artículo es una ampliación de la versión española de Wikipedia.

 

 el gris Heinrich Müller

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

espina Heinrich Müller

crin Heinrich Müller

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mar 23 2009

Rudolf Hess

Category: POLíTICOSAdminis @ 13:53

Rudolf Heß o Hess (Alejandría, Egipto, 26 de abril de 1894 – † Berlín, Alemania, 17 de agosto de 1987) fue un político alemán, figura clave de la Alemania nazi.

Hess nació en Alejandría, Egipto, el 26 de abril de 1894. De carácter solitario y retraído y educado en un ambiente estricto y espartano por un padre muy disciplinado y una madre inglesa de origen griego, fue instruido primero con tutores privados y luego en el colegio alemán de su ciudad natal, hasta los 14 años, edad a la que ingresó a un internado juvenil de Bad Godesberg. Su padre era comerciante de paños y especialista en importación y exportación de tejidos.
Recibió formación para los negocios, profesión que su padre deseaba para su hijo; después estudió Ciencias Políticas, como su padre, que había pensado en las leyes para él. Posteriormente asistió a la Escuela Superior de Comercio de Neuchâtel en Suiza, a fin de adquirir los conocimientos necesarios para hacerse cargo de la empresa familiar. Hablaba árabe con relatuva soltura y fue siempre un gran aficionado al mundo musulmán.
Al comenzar la Primera Guerra Mundial, a punto de ingresar en la Universidad de Oxford, se alistó en el ejército alemán como voluntario del 7° Batallón de artillería bávaro y en sus primeros combates obtuvo la Cruz de Hierro por dos heridas, una de ellas grave en el pulmón izquierdo. A pesar de haber pertenecido al mismo regimiento que Hitler, no llegaron a conocerse, o al menos no consta entre ellos más relación que la meramente nominal.
Al final de la guerra se convirtió en experto piloto. Curiosamente, muchos otros jerarcas nazis habían pertenecido de un modo u otro al arma aérea o sabíuan pilotar aviones, entre ellos heydrich, Gestapo Müller y, por supuesto, Hermann Göring, sucsor del Barón Rojo al frente de la escuadrilla.
Posteriormente Hess se inscribió en la Universidad de Múnich para estudiar economía, donde acostumbraba distribuir panfletos anti-semitas. Su antisemitismo, al contrario del de la mayoría de los nazis, no tiuiene origen en la I Guerra Mundial, sino en impresiones anteriores, probablemente en Egipto. El 1 de mayo de 1919 participó junto a los Freikorps en la lucha violenta contra la efímera República Soviética de Baviera, siendo herido en la pierna en un combate contra mmilicias espartaquistas.
En 1919, en un mitín, conoció a Adolf Hitler y quedó muy impresionado con el que sería años más tarde el líder de Alemania. Por su parte, Hess presentaría a Hitler a los científicos geopolíticos Karl Haushofer y Albrecht Haushofer, quienes ejercerían una gran influencia sobre el futuro dictador.
Miembro de la Sociedad Thule, el 1 de julio de 1920 se incorporó al Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP por sus siglas en alemán), tomando parte en el Putsch de Múnich de 1923, por lo que fue a prisión y compartió celda con Haushofer y Hitler, colaborando con este último en la redacción del libro Mein Kampf. Hess pusod haber sido liberado entonces, pues la condena se basó en sus propios testimnonios, pero su sentido de la lealtad le impidió abandonar a sui líder.
Después fue comandante de un batallón de las SA. En 1925 fue secretario político de Hitler, dando comienzo así sus actividades políticas; además escribió sobre él un ensayo titulado Cómo debe ser el hombre que conduzca a Alemania a su antigua grandeza.
En 1927 contrae nupcias con Lise Pröhl, con quien tuvo su único hijo: Wolf Rüdiger.
Cinco años después fue designado como Presidente del Comité Central Nazi y, en 1933, elegido como parlamentario del Reichstag (parlamento alemán). Al ascender Hitler al poder como Führer, fue designado jefe del partido nazi (Reichsleiter) y Ministro de Estado, ocupando casi todas las carteras, excepto de guerra y política exterior, y se convirtió en segundo en la jerarquía nazi, antes incluso que Joseph Goebbels; a pesar de estos cargos Hess nunca presentó un perfil de líder ni partic´pó en las lucha sinternas por el poder. Fue considerado como la «cara amable» del régimen nazi. Organizó los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 y mantuvo una estrecha amistad con Leni Riefenstahl, la documentalista de Hitler.
La Seegunda Guerra Mundial comenzó en 1939. En momentos en que Alemania preparaba el asalto a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y además perdería en el mes de mayo de 1941,uno de sus mejores acorazados, el Bismarck en el Atlántico, la guerra estaba en una fase claramente favorable para el bando alemán en 1941.
Entonces Hess voló en un bimotor BF-110, en solitario a Gran Bretaña, arrojándose en paracaídas sobre territorio escocés, donde fue hecho prisionero pese a sus alegaciones de que había ido allí para iniciar conversaciones de paz.
Hay muchas elucubraciones al respecto. Algunos argumentan sólidamente que era un plan premeditado de Hitler para buscar la paz con Inglaterra, ya que tras la operación Barbarroja tendría que lidiar en dos frentes. Otros arguyen que fue una iniciativa propia, de la cual Hitler tenía algún conocimiento y, aunque se mantuvo al margen, tampoco la obstaculizó. En todo caso, parece claro que su intención era llegar a algún tipo de acuerdo de paz con los ingleses, pero tanto los interrogatorios a que fue sometido en territorio británico como las conversaciones que allí mantuvo siguen siendo material clasificado.

Hess pilotaba expertamente un Messerschmitt Bf 110, matrícula VJ-OQ tipo D modificado especialmente por el fabricante(un caza Zerstörer triplaza y bimotor), cuya velocidad máxima era de 600 km/h.

La modificaciones consistían en un compartimiento que contenía una balsa inflable completamente equipada, un receptor Lorenz, radio adaptada para comandarla por el piloto y además la envergadura de las alas estaba extendida y el fuselaje tenía 5 dm más de longitud.
No estaba armado ni contenía bombas u otros elementos defensivos u ofensivos.
El 10 de mayo de 1941, Hess y el Reichsleiter Alfred Rosenberg sostuvieron un almuerzo privado en Augsburgo y desde allí Rosenberg se dirigió a entrevistarse con Hitler en Berchtesgaden.
El personal de servicio de Hess refirió que este se encontraba absolutamente tranquilo y que durmió una siesta para levantarse a eso de las 15.00 para posteriormente ir a visitar a su esposa Ilse y sus hijos. Más tarde se hizo conducir hasta la pista de la Luftwaffe en Augsburgo a eso de las 17.00.
El hecho cierto es que Hess voló en un Messerschmitt Bf 110 desde Augsburgo a Escocia el 10 de mayo de 1941, despegando a las 17.45 desde Augsburgo en dirección noroeste, para superar la línea costera holandesa a las 19.28 a la altura de Texel, allí gira 90° a la derecha y voló en esa dirección unos 30 min para volver a virar 90° al norte en el mismo sentido que traía inicialmente a baja altura sobre el mar del norte completamente de noche en ese momento.
A las 20.50 aprox. interceptó líneas de radionavegación provenientes de radio faros emplazados en Dinamarca con el receptor Lorenz y realizó un vuelo de zig-zag cubriendo trayectos paralelos de 20 minutos de vuelo hasta finalmente tomar rumbo a Escocia a eso de las 21.52, para traspasar la línea costera a eso de las 22.12 sobre Embleton, Escocia, solo le restaban 30 minutos de combustible.
Fue detectado por un puesto de Observadores Reales(ROC)en Ashirck y despegaron aviones de la R.A.F para interceptarlo, pero el Me-110 era mucho más veloz que los aviones enviados y ni remotamente estuvieron cerca de su trayectoria o cercanía.
Después de la llegada a Escocia, lo cierto es que esperaba aterrizar en la propiedad llamada Casa Dungavel, del Duque de Hamilton, quien tenía una pista privada que, según testigos calificados, estuvo iluminada esa misma noche misteriosamente, sobre todo si se tiene en cuenta que eran tiempos de guerra, y contaba además en sus hangares con cajas de repuestos y dos tanques de combustible del mismo tipo del avión en el que Hess volaba.
Hess voló muy cerca de esa propiedad (con su pista iluminada, pero según testigos fidedignos se apagaron cerca de las 22.30) buscando la supuesta pista que esta propiedad tenía. Cerca de las 22.45, el combustible solo le daba unos 5-7 min de vuelo más, pero por algún motivo sobrevoló dicha propiedad sin encontrar la pista (estaba con sus luces apagadas) y pasó de largo en dirección a la costa oeste de Escocia, al llegar al mar nuevamente, se deshizo de los tanques adicionales de combustible) y viró en 180° y volvió a buscar la Casa Dungavel, para pasar nuevamente sobre ella a eso de las 22.45, pero las luces no estaban encendidas.
El vuelo que realizó Hess se ha discutido ampliamente en círculos de aviación, ya que se necesita ser un expertísimo piloto para realizar la singladura que él hizo.
A eso de las 22.50, al acabarse las existencias de combustibles, se vio obligado a saltar en paracaídas en Eaglesham, cerca de Glasgow, invirtiendo el avión para zafarse de la cabina del Me-110.
Al llegar a tierra, Hess se dañó un tobillo y un campesino escocés, de manera cautelosa, le auxilió y lo llevó a una guarnición militar, en donde intentó convencer de que era amigo del duque de Hamilton con un nombre falso (Alfred Horn).
Éste acude a la mañana siguiente y Hess se presenta con su verdadero nombre, aunque el duque lo ha reconocido porque se habían visto por primera vez en las Olimpiadas de Berlín cinco años antes.
El duque declara que no tiene asuntos con Hess. Comunica su deseo de llegar a un acuerdo de paz con Inglaterra y que trae un mensaje de Hitler. Inmediatamente fue hecho prisionero por la Home Guard, para ser recluido posteriormente en la Torre de Londres hasta el final de la Guerra. Todos sus intentos de ser creído fueron absolutamente infructuosos.
(Según versión del propio Hess era su tercer intento) para tratar de pactar la paz con el Reino Unido y así cambiar el curso de la guerra, al poder concentrar al ejército alemán en un solo frente contra la URSS. Sin embargo, el prematuro apresamiento de Hess —al momento de tocar tierra cerca de las propiedades del duque de Hamilton— condujo al fracaso su gestión.
En el Museo Imperial de Guerra de Londres pueden apreciarse la cola y el motor del avión pilotado por Hess. Se hizo publicar rápidamente el desconocimiento apresurado de ambas partes, Inglaterra y Hitler; este último lo tildó de loco y las cosas no salieron como Hess se esperaba.
Las razones para obrar de semejante forma han sido y son muy discutidas y misteriosas. Por una parte, se sostiene que el propio Hess sabía de antemano que Alemania podía ser vencida en los frentes aliado y soviético, preocupación que Karl Haushofer había manifestado también.
Otras razones argumentan su huida por las diferencias que sostenía, no sólo con Hitler, sino con otros dirigentes nazis como Goebbels y, sobre todo, con Martin Bormann y Heinrich Himmler en cuestiones de sucesión al Führer. El asunto es que este vuelo había sido preparado con algunos meses de antelación.
Hess era un experto piloto de Bf 110 y preparó su aparato particular para dicho vuelo, colocando tanques adicionales de combustible. Además, los radiofaros guía alemanes se entramaron cuidadosamente para dirigirlo a Inglaterra. Estas maniobras bien pudieron pasar desapercibidas para la Abwehr, Himmler o Reinhard Heydrich.
Quizas el elemento más controversial es el testimonio dado por una sirviente de la Casa Dungavel que precisó que además de tener las luces de la pista encendida momentos antes de la pasada de Hess, esa noche del 10 de mayo, sea el hecho de que viera en los hangares privados de la pista, cajas conteniendo tanques fabricados en Ausgburgo-Alemania, del mismo tipo que el usado por el Me-110.
Hitler se enteró en la mañana del día 11 a través de un sobre que le entregó el secretario de Hess, con una larga carta de éste en el interior, en la cual le decía al Führer que, en caso de que saliera mal la aventura de llegar a la paz con Inglaterra antes de invadir la URSS, podría argumentar que estaba loco. La reacción alemana no se hizo esperar, pues Goebbels, como Ministro de Propaganda del régimen, catalogó el día 12 la actuación digna de un loco desmedido. Horas después, la BBC anunciaba la captura de Hess, que sería reemplazado en el cargo por Martin Bormann.
Según algunos historiadores, para Hitler fue un acto de vil traición, pues temía que los secretos de la invasión a la URSS fueran revelados, y para esta última nación, fue un acto que no le valió el perdón. Pero existen evidencias que avalan que Hitler sabía de esto y lo obrado por el Ministerio de Propaganda Alemán fue solo un pantallazo.
Después de su estancia en el Reino Unido, Hess tuvo que ser devuelto a su país al final de la guerra, no en calidad de héroe, sino de criminal de guerra.
Decaido y demacrado físicamente, fue juzgado en Nuremberg a causa de todas las decisiones que tomó y firmó en su cargo de ministro durante el régimen nazi, fue condenado a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946 y recluido en la prisión de Spandau, en la zona aliada de Berlín. Cabe destacar que Hess probablemente tenía mucho menos méritos culpables que otros jerarcas nazis con respecto a la sentencia dictada. En todo caso, es improtante señalar que el tribunal de Nuremberg lo absuelve de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad y lo consenda solamente por algo tan difuso como crímenes contra la paz. De hecho, desde el punto de vista jurídiuco su condena es manifiesta e indiscutiblememente ilegítima, pues se basa en normas creadas posteriormente a la comisión del supuesto delito y si bien puede alegarse que los crímenes de guerra estaban regulados y los crímenes contra la Humanidad pertenecen al derecho natural, no hay modo de sostener una cadena perpetua por algo tan inasible y etéreo como los crímenes contra la paz. La sentencia, si no fuese por su gravedad, tendría algo de humorístico para leerla en estos días, en tanto en cuanto se condena a Hess por ppromover el reame de su país y prepararlo para la guerra.
Tras la puesta en libertad de Albert Speer en 1966, Hess quedó como único preso de la cárcel de Spandau durante más de 20 años, hasta su muerte. En los años 80, el caso Hess dividió a la opinión pública inglesa acerca de su posibilidad de excarcelarlo, pero la justicia británica hizo oídos sordos a estas corrientes de opinión, empecinándose mantener en prisión a Hess a pesar de los gastos que demandaba a la corona por su manutención e infraestructura carcelaria.
Sus guardianes decían que su salud mental estaba muy deteriorada y que había perdido la memoria. En los últimos años de su vida se intensificó el debate acerca de su liberación por razones humanitarias, pero el gobierno británico siguió empecinado a no proporcionar la libertad. Sin embargo, Hess murió repentinamente el 17 de agosto de 1987, a los 93 años de edad. En la autopsia oficial se dijo que se suicidó por autoestrangulamiento, aunque se acusó a los servicios secretos británicos de haberle asesinado para zanjar la incómoda cuestión de su puesta en libertad, que no era descabellada en razón de la Perestroika y de su líder Gorbachov, Presidente de la URSS. Además resultaba poco creíble la posibilidad de que un hombre con enfermedad de Parkinson en fase avanzada y sus facultades físicas erosionadas por su avanzada edad, fuera capaz de suicidarse por estrangulamiento. La tesis del suicidio es pura fantasía si atendemos a los informes periciales forenses y a los dictámenes médicos previos a su muerte.
El diplomático, nacionalsocialista fanático y autor chileno Miguel Serrano narra en su libro El Cordón Dorado acerca del plan de rescate de Rudolf Hess proyectado para la semana siguiente a la de su deceso.
Lo anterior, sumado a la imposibilidad de familiares y seguidores de examinar el cadáver de Hess, ha contribuido a la teoría según la cual el gobierno británico sería responsable de su muerte.
En todo caso, parece más criminal su encarcelamiento perpetuo que su posible asesinato.
Como suriosidad macabra conviene decir que Hess se opuso siempre tajantemente al exterminoio de lso judíos y que sólo tras su marcha a Inglaterra pudo acometerse la tristemente célebre Solución Final, firmada por su sucesor, Martin Bormann.
Hess, que se negó a permitir el asesinato de los judíos, cumplió cadena perpetua. Martin Bormann, desapareció sin dejar rastro.
Sin comentarios.

Este artículo es una ampliación del que ofrece la versión española de Wikipedia.

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mar 23 2009

Félix Alfarth

Category: CULTURA Y OTROSAdminis @ 13:41

alfarth2nd Félix Alfarth
Felix Alfarth es uno de los primeros mártires del imaginario nazi. Dsu nombre aparece en la dedicatoria de Mein Kampf, y fue uno de los caídos en el fallido putsch de la cervecería de Munich, en noviembre de 1923, cuando la policía bávara disparó contra los nazis.

Felix Alfarth nació en Leipzig el 5 de junio dew 1901, y estudió para agente comercial. Después de su trasladoa Munich para ejercer su profesión, fue uno de los primeros y más fervientes seguidores de Hitler.
Según la mitología oficial nazi fue muerto a los 22 años mientras cantaba canciones patrióitiucas y marchaba desarmado contra las filas de la policía.

Testimonios sobre aquella batalla campal enlas calles de Munich señalan como uno de los responsables de los disparos contra las filas nazis a Heinrich Müller, feroz antinazi, aunuqe a la postre llegaría a ser jefe de la Gestapo.

Por lo demás, es imposible de todo punto determinar quién iba armado o desaramado y quién disparó primero.

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mar 23 2009

Gregor Strasser

Category: Blogroll,POLíTICOSAdminis @ 13:31

strasser sm1 Gregor StrasserGregor Strasser (también Straßer) (31 de Mayo de 1892 – 30 de Junio 1934)

Político alemán y Presidente del Partido Nazi de 1923 a 1925, con motivo del encarcelamiento de Hitler a resultas del fracaso del golpe de estado de la cervecería Burgerbräukeller, en noviembre de 1923.

Gregor Strasser y su hermano menor Otto nacieron en una familia católica de Geisenfeld en la Alta Baviera. Después de cumplir con su educación básica y posterior a sus exámenes finales, trabajó de aprendiz en una farmacia de Frontenhausen en la Baja Baviera entre 1910 y 1914. En ese año comienza sus estudios de farmacéutica en la Universidad Friedrich Alexander de Erlangen, Nuremberg, que aplazaría en el mismo año para alistarse como voluntario en el Ejercito Imperial Alemán. Strasser toma parte en la Primera Guerra Mundial, ascendiendo al rango de Primer Teniente, y fue condecorado con la Cruz de Hierro, de primera y segunda clase.

 

En 1918 continúa con sus estudios y en 1919 ingresa a los Freikorps de Franz Ritter von Epp (1868-1946) junto con su hermano Otto. También en ese mismo año pasa su exámen de grado, y en 1920 comienza a trabajar como farmacéutico en Landshut, lacapital de la Baja Baviera. A su vez, fundo y lideró un movimiento llamado Sturmbataillon Niederbayern, en donde Heinrich Himmler sirvió como ayudante y miembro del aparato de Propagaganda, repartiendo pasquines y carteles en motocicleta.

A mediados de Marzo de 1920, el movimiento de Strasser estaba listo para participar en el fallido Kapp-Putsch. Al mismo tiempo, su hermano Otto comandaba una de las organizaciones socialistas de la época llamadas Rote Hundertschaft, el cual se opuso al Putsch considerándolo un golpe de estado de derecha.

Pronto Gregor Strasser estuvo liderando un movimiento llamado Wehrverband (Unión de defensa étnica), uno de los varios grupos paramilitares nacionalistas formados en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Se unió al Partido Nazi en 1921, el cual se había fundado en Munich un año antes. En Noviembre de 1923 tomó parte activa en el Putsch de Munich. Tras el fracaso del golpe, fue sentenciado a un año y medio de prisión, pero salió libre luego de unas pocas semanas debido a que había sido electo miembro del parlamento de Baviera por la asociación pronazi Völkischer Block y no se le podían imputare cargos de verdadera importancia. 2668932rr85 Gregor Strasser
Cuando Hitler sale de la cárcel a finales de 1924, el partido nazi está completamente dividido, y se impone la celebración de un congreso. Hitler cuenta con el apoyo de Streicher, Göring, Rosenberg y Hess, entres otros miembros prominentes de la cúpula. Strasser, por su parte, presenta su candidatura contra Hitler apoyado por Himmler, Goebbels y Schreck, entre otros. Por un escaso margen de votos, Hitler es nombrado de nuevo Presidente del Partido, pero debe pactar y acepta las tesis parlamentarias de Strasser, reconociendo que no hay otro medio que el democrático para llegar al poder.

Después de esta reorganización, Strasser se convirtió en el primer gauleiter de Baja Baviera/Alto Palatinado y, luego de la partición de esta región, de la Baja Baviera hasta 1929. Desde el 30 de junio de 1926 hasta comienzos de 1928 fue el Reichspropagandaleiter (Líder del Reich para la Propaganda) del partido y desde enero de 1928 hasta diciembre de 1932 tuvo el cargo de Reichsorganisationsleiter (Lider de la Organización del Reich). Strasser reorganizó toda la estructura del NSDAP, tanto en su formación regional como en su administración vertical. El partido se convirtió en una organización estrictamente centralizada con mecanismos propios de control y con un alto nivel de propaganda.

 

Después de 1925, las habilitades organizacionales de Strasser ayudaron al NSDAP a dar el gran salto desde un marginal partido de provincia a un movimiento popular en todo el pais, apelando a las clases bajas y sus tendencias hacia el socialismo. Las membresías del partido crecieron de las 27.000 de 1925 a más de 800.000 en 1931. Strasser posicionó al partido en el norte y oeste de Alemania como una poderosa asociación política que pronto logró una mayor cantidad de adeptos que la sección del partido controlada por Hitler en el sur del pais. Por otra parte, participó en la fundación de las SA de Berlín bajo la dirección de Kurt Daluege en marzo de 1926. También, la organización extranjera del partido fue formada gracias a la iniciativa de Strasser, y Hans Nieland asuimó como primer líder el 1 de mayo de 1931. Junto con su hermano Otto, fundó el Kampf-Verlag (Editorial de combate) de Berlín en marzo de 1926, en donde se publicó, entre otros documentos, el periódico semanal Der Nationale Sozialist (El Nacional Socialista) desde 1926 hasta 1930.

 

Los hermanos Strasser controlaron la organización partidaria de Berlin y desarrollaron un perfil ideológico independiente del partido del sur alemán controlado por Hitler. Ellos abogaban por un enfoque anticapitalista y socialista para el partido, en conjunto con ideas antisemitas y antimarxistas. Junto con la federación de gauleiters del noroeste alemán (Arbeitsgemeinschaft Nordwest) que tenía bajo su liderazgo, Gregor Strasser creó un instrumento de apoyo para las ideas sociales, políticas y económicas de la izquierda del partido. Sin embargo, el 14 de febrero de 1926, Hitler dio un golpe contra la facción “Nacional-bolchevique” durante la Conferencia de Bamberg, en donde Joseph Goebbels cambiaría de bando y Hitler se haría con el control total del partido. La disolución del sindicato fue decretado por un directivo de Munich el 1 de julio de 1926. No obstante, las organizacioine sobreras dentro del partido siguieron teniendo gran importancia y fueron las que a la postre lograrían la victoria electoral, consiguiendo captar el voto de grandes masas de socialistas y hasta comunistas. El ala de Strasser es la responsable de la doctrina económica social del partido, con fortísimos impuestos a la especulación (impuestod e plusvalías) y la creación, por vez primera en Alemania, de becas de estudios estatales, que antes dependían de fundaciones privadas y mecenazgos particulares.

369px bundesarchiv bild 119 17212c gregor strasser Gregor StrasserLa rivalidad programática y personal con Hitler empeoró dramáticamente cuando el canciller del reich, Kurt von Schleicher, ofreció a Gregor la vice-cancillería y la oficina del primer ministro de Prusia en diciembre de 1932. Von Schleicher esperaba dividir al NSDAP con la ayuda de Strasser y volver a sus adherentes al bando conservador, como una manera de prevenir una revolución o un golpe de estado por Hitler. El plan falló debido a la intervención de Hitler y resultó en la pérdida de Strasser de todas sus posiciones. Luego de esto, continuó trabajando como publicista. Desde junio de 1931 hasta su expulsión el 4 de febrero de 1933, publicó el periódico semanal Die schwarze Front (El Frente Negro), el cual no tuvo un gran impacto debido a su limitada publicación (10.000 copias)

 

Durante las purgas del partido, que fueron llamadas oficialmente “Röhm-Putsch” por la propaganda del partido y sonconocidas comúmente como Noche de los Cuchillos Largos, Strasser fue detenido y posteriomente asesinado, por órdenes personales de Hitler, por la Gestapo de Berlín el 30 de junio de 1934. Los asesinos dispararon a través de una ventana de la celda en donde Gregor se encontraba preso. Fue una de las víctimas más prominentes de la Noches delos Cuchillos Largos.

En la ficción, es un importante personaje de “La crin de damocles”, novela de Javier Pérez en torno los años de división del Partido durante en el encarcelamiento de Hitler.

ESTE ARTÍCULO ES UNA AMPLIACIÓN DEL QUE APARECE EN LA VERSIÓN ESPAÑOLA DE WIKIPEDIA.

SE AUTORIZA A QUIEN LO DESEE A UTILIZARLO PARA ESTA OBRA O PARA OTRAS DE LA MISMA FILOSOFÍA.

Con el encarcelamiento de Hitler, es elegido Presidente del disuelto Partido Nazi y manda el partido desde la clandestinidad, utiilizando el truco de presentar listas a las elecciones bajo nombres distintos al proscrito. Esto produce graves roces con Hitler, enemigo acérrimo del parlamentarismo, pero el triunfo de Strasser es total, pues en las elecciones de 1924 logra nada menos que 32 diputados, una cifran hasta ese momento impensable para un partido marginal que muchas veces se comportaba como simple grupo de revoltosos. Con Hitler en la cárcel, reorganiza el partido y lo mantiene a flote, eligiendo a personas afines a sus tesis más cercanas al socialismo.

Strasser era considerado parte del ala izquierda del partido, mucho más socialista que nacionalista. Para imponer sus tesis, se aleja de los colaboradores de Hitler, Göring en especial, y nombra secretario personal suyo a Himmler. Además, logra por fin dar el salto fuera de Baviera, donde hasta ese momento el partido nazi tenñía casi el cien por cien de su actividad y nombra delegado suyo en Berlín al también miembro del ala izquierda, el profesor de bachillerato Joseph Goebbels, que consigue implantar el Partido Nazi en Berlín.

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mar 23 2009

Joseph Meisinger

Category: Blogroll,REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 13:28

 

joseph meisinger Joseph MeisingerNacido en 1899 en el seno de una familia campesina y veterano de la I Guerra Mundial, ingresó en la policía bávara. Allí trabó amistad con Heinrich Müller, quien a la postre sería Director de la Gestapo. En aquella época participó en la represión del Partido Comunista y de las fuerzas espartaquistas y revolucionarias que trataban de imponer un régimen soviético en la República de Weimar.

 

A partir de 1934 fue miembro de la Policía Criminal de Baviera y se le asignaron misiones de control interno dentro de las actividades del Partido Nazi, como la persecución de la corrupción en los cargos del partido.

 

Tras el nombramiento de Heinrich Müller como Director de la Gestapo, se le asigna el mando de la sección II S de la RSHA, desde la que se persigue a los homosexuales; posteriormente mandará también la Oficina del Reich contra la Homosexualidad y el Aborto. Ambos delitos eran considerados equivalentes por los nazis al no existir una víctima que pudiese denunciar los hechos, siendo la sociedad entera, según su criterio, la que sufría el perjuicio.

 

En 1939 se le nombre comisario general de la sección IV y en 1940 es ascendido a Jefe de Seguridad y Policía de Varsovia. Las diferencias de criterio con sus jefes y algunos graves abusos cometidos en esta ciudad lo obligan a acudir a la influencia de su amigo Müller, que logra que lo envíen de agregado a la embajada alemana en Tokyo, donde es deteniudo por los norteamericanos en 1945.

 

Es ahorcado en 1947 por los crímenes cometidos durante la represión de la resistencia polaca.

 

En la ficción

Como sargento de policía durante la República de Weimar, aparece en papel muy destacado en “la crin de Damocles“, de Javier Pérez Fernández, Premio Azorín de Novela 2006.

Esto dice Walter Schellenberg Sobre Mesinger en su obra sobre el caso Sorge:
 
“Fui a ver también, para hablarle de Sorge, al jefe de inspectores Meissinger. Estuve en su despacho el día antes de su partida para Japón. Meissinger era uno de los peores individuos de la banda de asesinos a sueldo de Heydrich. Había desempeñado un papel siniestro en los sucesos del 30 de Junio de 1934 (“Noche de los Cuchillos Largos”) y también en el caso de los Generales von Blomberg y Fritsch. Meissinger era también jefe de la oficina especial para los Bienes de los Judíos, un organismo cuya importancia seguía creciendo desde el año 1938. Al parecer era amigo íntimo de Müller, el jefe de la Gestapo, pues ambos habían empezado su carrera como policías en Baviera. En el fondo era enemigo encarnizado de Müller y sólo estaba esperando el momento de poder quitar el puesto al otro.
Era un ser que daba miedo: un hombre de cara muy ancha, horrorosamente feo. Sin embargo, como muchos individuos de su calaña, poseía cierta simpatía, energía y una especie de inteligencia exenta de todo escrúpulo. Siempre se mostraba amabilísimo conmigo y jamás me apeaba el tratamiento. Solamente una vez creyó que me había vencido. Yo me encontraba en una situación embarazosa por haber cometido el error de proteger a un hombre que al final resultó culpable. Meissinger me amenazó con contárselo todo a Heydrich. Me defendí a mi manera, dejando pasar el tiempo necesario para poder resolver el asunto a conveniencia y fabricando a la vez mis redes en torno de él. Yo había recibido de Varsovia muchísimos informes sobre Meissinger; formé con ellos un importante expediente, del que se deducía que era un ser brutal, corrompido e inhumano. Entregué el expediente a Müller, diciéndole que había venido a parar a mis manos mientras trabajaba en otro asunto. Se abrió una investigación y se descubrieron tantas atrocidades cometidas por Meissinger, que Himmler ordenó que el autor de ellas fuese juzgado por un Consejo de Guerra. Pero intervino Heydrich, porque Meissinger sabía demasiadas cosas. Heydrich impidió la celebración del juicio y salvó a aquella fiera. Sigo ignorando lo que hizo Heydrich para lograr eso”

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ene 07 2009

Bronislaw Kaminski.El tipo al que fusilaron los nazis por crueldad con el enemigo.

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 13:44

Bronislaw Kaminski es uno de los personajes más siniestros del Tercer Reich, hasta el punto de que las SS lo ejecutaron acusándolo de brutalidad con el enemigo. Este detalle debería bastar para hacerse idea de cuales deberían ser los métodos del individuo en cuestión.

kaminski1pm6 Bronislaw Kaminski.El tipo al que fusilaron los nazis por crueldad con el enemigo.Nació en Rusia, concretamente en Vitebsk, el 16 de junio de 1899 y fuue sentenciado a muerte y ejecutado el 28 de agosto de 1944 en Litzmannstadt.
De ncionalidad rusa, aunque su padre fuese polaco y su madre alemana, se unió a los nazis con la Brigada de Liberación Naciponal Rusa, un grupo ruso que pretendía ayudara lso alemanes a derrocar el estalinismo. Esta brigada, siguiendo la costumbre alemana de llamar a las unidades pro el nombre de su líder, acabaría siendo la Brigada Kaminski que posteriormente se integró en las Waffen SS.

Kaminski habñia participado ya en la guerra civil rusa en el bandoi del ejército rojo, pero después se le considero sospechoso de subversión, y en una de las mucha spurgas de Stalin fue encarcelado y conducido al tristemente célebre Gulag, donde cumplió trabajos forzados hasta 1941.

Cuando los nazis ocuparon la región en que Kaminski trabajaba como rpisionero, un antiguo compañero suyo fue elegido poor lso alemanes como prefecto para manetner el orden en la zona, y Kaminski se convirtió de inmediato en su ayudante, levantando en pocas semanas una fuerza de varios miles de voluntarios rusos que combatiesen a los partisanos y miembros de la resistencia que hostigaban a los alemanes. Esto es perfectamente comprensible, pues si bien los alemanes neran extranjeros y ocupantes, el trato que lso rusos recibían de supropio gobierno no erta mucho mejor. A veces ni siquiera mejor.

De este modo, Kaminski construyó una especie de república autónoma. la autonomía Lokot, donde no existía ocupacuión alemana y se permitía la empresa privada. Con una fuerza de 20.000 hombres, Kaminski se convirtió en dueño absoluto de los bosques de Bryansk, y en una fuerza de combate verdaderamente temible, pues todos sus hombres, susos sin excepción, sabían lo que les sucedería si eran capturados pro el Ejército Rojo.

En su ‘república de Briansk’ llegó a tener jurisdicción sobre varios millones de personas. Su organización militar y su armamento llegó a ser bastante sofisticado, tanto de origen soviético como alemán. En teoría, la ‘República’ era aliada de los alemanes y las decisiones se tomaban por consenso. Al margen, su brutalidad contra judíos y partisanos era terrible. En la memoria de una operación se da cuente de haber aniquilado a unos 4.000 partisanos y recuperado 500 armas. Nótese la desproporción entre los muertos y las armas encontradas.

Pese a ciertas reticencias alemanas sobre la autonomía de la región, la eficacia antipartisana del RONA de Kaminski le concedía bastante libertad de acción y ‘peso’ en las decisiones del alto mando. El ‘estado’ de Kaminski estaba regido por el Partido Nacionalsocialista Ruso, formado por él, abolió la colectivización, abrió escuelas e iglesias, consiguió que los alemanes negociasen las cuotas de entrega de alimentos y sus habitatnes pudieron conservar sus medios de transporte. Pese a sus barbaridades antipartisanas, los rusos negociaron un cambio de bando de Kaminski. Este se negó, pero algunos de sus hombres sí se pasaron al Ejército Rojo. Kaminski realizó levas para el RONA, cubriendo sus filas con voluntarios y prisioneros de guerra. En sus filas había bielorrusos, ucranianos y algunos polacos. Sus fuerzas poseían medios blindados capturados a los soviéticos: Casi treinta tanques T-34 e IS-2.kaminski Bronislaw Kaminski.El tipo al que fusilaron los nazis por crueldad con el enemigo.

En 1943, Kaminski evacua Bielorrusia y funda una nueva república autónoma, la república de Lepel, y allí su unidad es integrada en las Waffen SS como primera división rusa y el propio Kaminski ascendido a general.
El ejército soviético amenazaba la región de Briansk. El RONA se retiró hasta Polonia acompañado, se dice, de unos 50.000 civiles. Sus fuerzas se implicaron inmediatamente en los combates antipartisanos en Polonia.

Ya perdida la República de Briansk, lo que para los alemanes era la ‘Brigada Kaminski’ fue renombrada ‘Volksheer-Brigade Kaminski’ y transferida a las Waffen SS como Waffen-Sturm-Brigade RONA. El plan era expandirka y formar con ella la 29 División de Granaderos SS-1ª Rusa.

Su desempeño fue el que acostumbraban. En la primera mitad de 1944 mataron a cerca de 15.000 partisanos… y recuperaron menos de 1.500 armas. Durante este tiempo colaboraron con la brigada Dirlewanger. La Whermatch rehusó emplearlos en primera línea de combate.

El 1 de agosto de 1944 estalló la rebelión de Varsovia. Por orden directa de Himmmler, la brigada Kaminski (ya ascendido Kaminski a Brigadeführer) fue enviada a Varsovia: 1.700 hombre, como decía Soltzhenyshin. cpm T-34, SU-76 y algunos cañones.

En su primera acción contra los rebeldes polacos los resultados militares fueron modestos, pero algunos de sus hombres entraron en un hospital donde se atendía a mujeres polacas. Todas fueron violadas, varias decenas asesinadas y el edificio fue saqueado y quemado. Según informes de la Werhmacht, los hombres de Kaminski estaban casi siempre borrachos, mataban sin cuento y sobre todo saqueaban. El propio Kaminski dirigía el saqueo, según testimonios. Ejecuciones de hombres, mujeres y niños, cadáveres quemados y según diversos testimonios, dos pilas de manos cortadas junto al puesto de mando forman parte de la actuacion del RONA en Varsovia.

Varios generales protestaron al mismo Hitler y a Von dem Bach Zalewski, Obergruppenführer SS y responsable de la operación, y le exigieron la inmediata retirarada de las unidades de Kaminski y Dirlewanger. El mismo Von dem Bach, incómodo porque pensando, quizá, en el futuro trataba de conciliar la violencia con la negociación (se concedió el ‘status’ de prisioneros de guerra a los rebeldes), tomó cartas en el asunto: Kaminski fue convocado a una coferencia de oficiales en Lodz y fusilado por las SS por crímenes de guerra (¡Toma ya!), si bien otros afirman que fue discretamente eliminado por la Gestapo, dándose la versión oficial de que había sido muerto por los partisanos en una emboscada. A los hombres de Kaminski se les mostró el coche de Kaminski tirado en una zanja y con múltiples impactos de bala.

Otras fuentes afirman que Himmler decidió eliminar al salvaje Kaminski para tener como líder de los rusos colaboracionistas al más presentable Vlasov. También, que entre las víctimas de las atrocidades de la brigada Kaminski en Varsovia hubo mujeres alemanas.

En Varsovia la brigada Kaminski perdió 800 de los 1.700 hombres enviados. después, la unidad fue disuelta y sus miembros transferidos al POA de Vlasov. Cuando el lugarteniente de éste, Bunyachenko, vio a los hombres que le enviaban increpó a un oficial alemán: “¿Esto es lo que nos mandan? ¡¡Ladrones, asesinos y violadores!! ¡¡Sólo nos dan lo que nadie puede usar!!”.

Este fue el epitafio de Kaminski, el RONA y la República de Briansk.

Entre las fuentes que citan su actividad, cabe destacar al premio Nobel Alexander Solzhenitsyn, que en Archipiélago Gulag le hace aparecer como líder político anticomunista y no como simple mercenario. No oculta su participación en los sucesos del levantamiento de Varsovia, pero señala que su participación fue un poco forzada por las circunstancias, y en lo que me parece uno de los aspectos más discutibles de Archipiélago Gulag, no cita las acusaciones que se hicieron sobre su unidad. E informado debía estar el Premio Nobel, porque señala que “escogió a 1.700 voluntarios solteros”. Más o menos la misma cifra de efectivos que señalan diversas fuentes sobre su brigada en Varsovia.

No está claro que Kaminski fuera anticomunista, pero el caso es que su encarcelamiento y sus actos, sean los que fueren, durante la llegada de los alemanes a la región de Briansk valieron a estos para darle, junto a su compatriota Konstantin Voskoboinik el mando ‘eslavo’ de la región’.

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