feb 17 2013

El racismo nazi. Un asunto espinoso

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A pesar de tratarse de un régimen que ponía mucho énfasis en la raza, algunos autores afirman que el racismo no estaba tan enraízado en la troncalidad de la doctrina política nazi, sino que se trataba de simple oportunismo político, utilizando el pretexto de la raza para otros fines, generalmente económicos y sociales..

La prueba que normalmente se suele aducir para esta tesis (enormemente discutida y discutible) es la abundante presencia, sin ningún problema, de soldados de todas las razas en las filas del ejército alemán. Al respecto, reproducimos aquí un detallado artículo de un autor argentino (cuya identidad desconocemos) que ofrece y explica unos cuantos ejemplos al respecto.

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El Batallón 43


El ataque japonés a  Harbor cambió toda la guerra, tras la  en guerra de Japón con  el conflicto se hizo totalmente mundial. Muchos japoneses y otras muchas personas de Asia que aceptaban la ocupación japonesa de su país creyeron que luchar contra Estados Unidos y Gran Bretaña era una política equivocada, el verdadero enemigo al que había que aplastar era al comunismo y la URSS. Por aquella razón muchos asiáticos de diversos paises fueron a Europa para ingresar en el Ejército del Tercer Reich. El gran número de asiáticos provenientes de Asia, o bien de los que ya vivían en Europa se presentaron para combatir en el Ejército alemán,esto hizo que los Altos Mandos del Reich tomaran medidas y los encuadrarán en un mismo batallón, así se creó el OstBattalion-43 o Batallón 43 que fué icorporado a la Wehrmacht y enviado al frente de Rusia.
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Dos oficiales japoneses del Batallón 43 de la Wehrmacht junto a un camarada alemán.

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Soldado de Turkestan siendo instruido por los alemanes

El Batallón 43 de la Wehrmacht estaba formado exclusivamente por asiáticos orientales provenientes en su mayor parte de China, Japón, Corea y Mongolia, aunque también había una menor parte que la componían tropas de Thailandia e Indonesia.
La aventura del Batallón 43 comenzó al ser enviado a Rusia en el frente del Este, allí padecieron las mismas calamidades que los alemanes, como el frío, el hambre, el enemigo y el Ejército Rojo. Operaron desde las estepas rusas hasta las llanuras fértiles de Ucrania. Estas tropas eran bastantes temidas por el enemigo porque no tenían miedo a la muerte, combatir contra ellos era como enfrentarse a los japoneses en el Pacífico, algo a lo que no estaban acostumbrados los rusos. Los soldados japoneses y coreanos eran los más fanáticos del batallón debido al código bushido y su religión, los mongoles eran los más motivados debido a que sufrían en su país de origen la presión de la URSS, y los chinos que eran temibles en combate peleaban por una China libre de Chiang Kai Shek y el comunismo de Mao Zedong que estaban apoyados por Rusia.
A principios de 1944 el Batallón 43 se retiró del frente del Este y fué enviado a Francia e incorporado al Ejército de Rommel en Normandía. La misión de estos era establecer guardias costeras junto al Canal de la Mancha para frenar un desembarco aliado en el futuro, la vida en Francia del Batallón fué tranquila y apacible durante varios largos meses.
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Soldado japones al mando de los alemanes

El 6 de Junio de 1944 se produjo el desastre, los aliados desembarcaron en Normandía por tierra, mar y aire. El Batallón 43 se encontraba en aquellos momentos dispersado en la costa dónde habían desembarcado los americanos, al amanecer y duranté todo el día el batallón de asiáticos luchó valerosamente contra las tropas norteamericanas, pero el gran número de estos junto con el factor sorpresa y la dispersión de fuerzas provocó la desgracia. Al final del Día D el Batallón 43 había sido pulverizado casi en su totalidad, la mayoría de tropas estaban muertas y el resto de hombres habían caído prisioneros.
El mismo Día D el Batallón 43 dejó de existir, los pocos asiáticos que lograron escapar a líneas alemanas no se les dejó unificar de nuevo el Batallón, síno que se ordenó su disolución. Las tropas asiáticas que quedaron en el Ejército alemán tras Normandía fueron incorporadas a las Waffen-SS dónde combatirían siguiéndo el destino de Alemania hasta el final y la muerte.
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Prisionero, posiblemente chino o japonés, siendo interrogado por tropas americanas.

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Lucien Keramat. Tuvo dificultades para entrar en las Waffen SS por su origen Tailandés, pero finalmente pudo conseguirlo. Actualmente vive en el sur e Francia.

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asiaticos capturados luego del dia D

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Soldado chino capturado

Asiáticos en las Waffen-SS y otras fuerzas

En Marzo de 1938 se producía el Anschluss,la anexión de Austria por parte de Alemania. En esa operación participó el primer oficial nazi asíatico, un chino llamado Chiang Wei-Kuo, hijo del gobernador de China Chiang Kai Shek que llevaba mucho tiempo en Alemania instruyéndose militarmente. Chiang Wei-Kuo durante el Anschluss fué comadante de un grupo Panzer, consiguió un gran éxito en el manejo de los tanques Panzers sabiéndo intimidar a la población que estaba siéndo ocupada. Al igual que Chiang Wei-Kuo muchos chinos y asiáticos de otros países pasarían por muchas divisiones durante la guerra en la Wehrmacht, la Luftwaffe y la Kriegsmarine.

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Comandante chino de la Wehrmacht Chiang Wei-Kuo, estuvo al mando de un grupo Panzer en la ocupación de Austria.

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Wehrmacht Chiang Wei-Kuo

Cuándo Alemania tenía ocupada toda Europa y parte Rusia en las Waffen-SS se incorporaron muchas divisiones de todo los países de Europa, en estas también muchos asiáticos. Por las Waffen-SS pasaron numerosos mongoles, indonesios, thailandeses, japoneses, entre otros, la mayor parte de estos fueron incorporados a la División Lutzöw, la Charlemagne francesa y algunas de las divisiones SS de Hungría. Numerosas chicas asiáticas,la mayoría japonesas, tuvieron también un papel importante en las Waffen-SS haciéndo labores tras las líneas enemigas para los soldados alemanes, o bien como enfermeras en el frente. Tras el Día D el Batallón 43 fué disuelto y sus supervivientes incorporados a las Waffen-SS. Muchos asiáticos al final de la guerra murieron en Hungría defendiendo ese país en las Divisiones SS húngaras, otros murieron en la defensa de Alemania y muchos de ellos ya cayeron bajo el fuego ruso en Berlín.
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Al final de la guerra pocos fueron los asiáticos y asiáticas que volvieron a su país de origen tras luchar en Europa, la mayoría ya que no los aceptaban por haber apoyado a los nazis y otra pequeña parte porque sufría prisión en los gulags rusos de Siberia. Japón fue el único país que aceptó que volvieran los suyos. La mayoría tuvo que buscar una nueva vida en Estados Unidos o seguir en en la díficil Europa.

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Grupo de soldados húngaros en el que podemos ver un soldado chino, que recibe una Cruz de Hierro de segunda clase.

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Soldado chino o Mongol prisionero de los aliados con el uniforme aleman

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Soldados coreanos capturados durante el dia D

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Soldado que sirvió en la tercera división de Panzer Grenadiers.

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Soldado Armenio con uniforme aleman de la Legion armenia

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Voluntarios de Turkmenistán capturados en Normandía.

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Tres soldados alemanes capturados en la operación Market Garden.
El de la izquierda es posiblemente de origen Mongol.

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Soldado de Indonesia en la División Charlemagne francesa de las Waffen-SS.

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Soldado mongol en el frente ruso.

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Soldado tailandés, equipado con el casco alemán M35, en 1.943

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Soldados de Turkestan equipados con uniformes alemanes

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Tropas de origen asiatico estudiando el terreno bajo supervisión de oficiales alemanes.

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Soldado alemán de origen chino

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Voluntario de Azerbaijan muestra sus medallas..

La legión Freies Arabien

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El Saudita Legión Freies Arabien fue una legión de voluntarios procedentes de Oriente Medio, Norte de Africa Islámico y partes de Europa sudoriental, que luchó por la Wehrmacht.Especialmente en los Balcanes han sido reclutadosa partir de 1943 hombres musulmanes. Algunos otros del desierto.
Hasta el 19 de Abril 1943 reportó más de 20.000 voluntarios en su mayoría musulmanes a que sirvan para el Reich alemán.La mayoría de población árabe musulmana, pero no se encontraban entre los nacionalistas árabes muchos árabes fe ortodoxa griega.
El Gran Mufti Hajj Muhammad Amin al-Husseini Freies Saudita ayudó a la Legión con el reclutamiento de voluntarios musulmanes.
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Aqui se ve al Gran Mufti Hajj Muhammad Amin al-Husseini frente a tropa

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Muhammad Amin al-Husseini junto a Hitler

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Soldado arabe de la legion Arabien

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Soldados arabes y alemanes inpeccionando una caja de granadas de mano M24 Stielhandgranate

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Soldados arabes y alemanes

Los soldados negros

En Francia, algunos negros se alistaron en el LVF y fueron los primeros hombres negros en usar el uniforme alemán en la Segunda Guerra Mundial. Por último 12 de ellos se alistaron y uno de ellos murió cerca de Moscú, siendo enterrado en la nieve. Otro era un fascista negro, Louis Joachim Eugene, (de 40 años en 1942), que sirvió dentro del personal del LVF en 1941. Luego volvió a Francia y se alistó en la organización Todt como Truppfühhrer (sargento), donde supervisaría a los trabajadores

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Soldado Marroqui y otro sirio con la insignia de la legion Freies Arabien

Otro era Norbert Desire, también ciudadano francés alistado en el LVF. Le fueron concedidas varias medallas, como el “Winterschlacht im Osten” (la “medalla de la carne congelada”, así fue apodada) y el Verwundetenabzeichen.

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Soldado negro de África y otros dos de infantería de la Legión Freies Saudita, como parte de la ocupación alemana en Grecia, 1943.

En 1944, Desire era el último hombre negro en el LVF. Cuando el LVF fue integrado dentro de la 33ª División de Granaderos SS Voluntarios Charlemagne, Desire quiso entrar en las SS pero se le negó por motivos raciales, muy a su pesar. Así que le hicieron un trabajador voluntario libre en una fábrica alemana (su caso y el caso de un voluntario judío del LVF fueron los únicos dos casos en los que se les negó entrar en las SS por motivos raciales).Después de la guerra, Norbert Desire fue condenado a trabajo forzados. Trabajó más tarde como docker en un puerto francés hasta su muerte en mayo de 1969, (murió prematuramente a los 59, por sus largos años en los campos de trabajo). También hubo un negro francés dentro del Abwehr que, después de un entrenamiento especial por las SS Suedwest Jagdkommando de Otto Skorzeny fue lanzado en paracaídas en Francia como espía en 1945. Posteriormente fue capturado por los gaullists que lo condenaron. Otro individuo negro francés era un auxiliar del I de la Gestapo. Se cree que cayó al final de la guerra.

El Kodat ( Kommando Deutsch-Arabischer Trupper )

Fue creado tras los desembarcos Aliados en el Norte de Africa, como una unidad de choque de tropas árabes de la Wehrmacht en Túnez, al mando del Teniente Coronel Meyer-Ricks. El principio, se iba a crear tres batallones de voluntarios de las nacionalidades del Magreb: Marruecos, Argelia y Túnez. Iban a usar el uniforme continental francés modelo 1935 color kaki sin insignias salvo un brazalete, en el brazo derecho, blanco con la inscripción en negro “Im Dienst der Deutschen Wehrmacht” (al servicio de las ejercito alemán), equipamiento de cuero marrón de origen francés y cascos alemanes.
Los Oficiales y Sub Oficiales utilizaban el uniforme reglamentario alemán con el escudo en el brazo derecho perteneciente al “Orientkorps” (utilizado por la Sonderverband 287 y la Sonderverband 288)

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con la insignia de brazo de esa unidad; entrenando reclutas nativos del KODAT posiblemente iraquies.

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Dos variantes del bazalete con la inscripción “Im Dienst der Deutschen Wehrmacht” (Al Servicio del Ejército Alemán), utilizado por el KODAT, como así también por otras unidades auxiliares y por personal no combatiente el ejército.
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A principio enero de 1943, se crea en Túnez la unidad denominada “Kommando Deutsch-Arabische Truppen o KODAT”. A mediados de febrero de 1943 el KODAT contaba con dos batallones de voluntarios árabes de Túnez, un batallón argelinos y un batallón marroquíes, que contabilizan un total de 3000 hombres; comandados por oficiales y suboficiales de origen alemán. El KODAT formaba parte de la Sonderverband 287 denominado “Deutsch-Arabische Lehr Abteilung” o también llamado “Deutsch-Arabische Truppen”.Deutsche-Arabische Lehr Abteilung.
Primero se formó el Deutsche-Arabische Lehr Abteilung, en julio de 1941 en Sonium, Grecia por el Sonderstab F con voluntarios árabes, antiguos prisoneros de los ejércitos británicos y árabes. La unidad sufrió por las peleas de poder entre Hadji Muhammed Amin Al-Hussein, Mufti de Jerusalen, y Rashid Ai Al-Gailani, ex-Primer Ministro de Iraq.

Hindúes en la Wehrmacht

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La Legión India o Legión Azad Hind constituye uno de esos casos extraños que ocurrieron durante la segunda guerra mundial, donde voluntarios de países remotos murieron defendiendo heroicamente el sueño del III reich integrados en las legiones de voluntarios extranjeros de las temibles SS.
Los soldados del Batallón Azad Hindoustan vestían el uniforme militar italiano standard y un turbante. Sus túnicas saharianas italianas llevaban un parche de cuello con tres rayas verticales en color naranja, blanco y verde del Congreso Nacional Indio (el movimiento principal de oposición indio al dominio ingles) la raya anaranjada es la más próxima al cuello de la prenda. Los italianos que servían en el Batallón Azad Hindoustan fueron distinguidos con estrellas en sus parches de cuello mientras que las tropas indias no las llevaban. Estos miembros del batallón fueron mandados a Tarquinia para entrenamientos con paracaídas.
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Soldados indios bajo el mando alemán

El orden de batalla del Batallón Azad Hindoustan en agosto de 1942 era: Compagnie Fucilieri (una compañía motorizada de fusileros), Compagnie Mitraglieri (una compañía motorizada de ametralladoras), Platone Paracadutisti (un pelotón de paracaidistas), y un Pelotón de Italianos Extranjeros. Sin embargo, a pesar de su esfuerzo en el entrenamiento de los indios italianos consideraban a las tropas indias de lealtad dudosa y esta opinión se confirmó cuando los indios se amotinaron al conocer la derrota del Eje en El Alamein en noviembre de 1942. Esto produjo la disolución del batallón y los indios volvieron a los campos de prisioneros de guerra.
Así terminó el desilusionante esfuerzo italiano para alistar indios para el servicio en las fuerzas armadas del Eje. Pero sus aliados alemanes, comenzaron a alistar pronto a más indios, sin postergarlo por la negativa experiencia italiana, ya que ellos poseían una garantía de éxito no disponible por sus aliados Mediterráneos.

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El ejército secreto de hitler

Los legionarios fueron reclutados en los campamentos de prisioneros de guerra alemanes
La información que dio la inteligencia británica fue considerada tan secreta, que en 1945 fue encerrado bajo llave. 

Estos documentos cuentan, como miles de soldados indios que se habian sumado a Gran Bretaña en la lucha contra el fascismo cambiaron sus juramentos al rey de Inglaterra por los fidelidad al fuhrer Adolf Hitler – una historia sorprendente de la lealtad, la desesperanza y la traición que amenazaba la dominación británica en la India, conocido como el Raj.La historia cuenta que los oficiales alemanes dijeron a sus interrogadores que esto comenzo en en Berlín el 3 de abril de 1941. Esta fue la fecha en que el ala izquierda-indio líder revolucionario, Subhas Chandra Bose, llegó a la capital alemana.Bose, que había sido detenido 11 veces por los británicos en la India, habían huido del Raj con una misión en mente. Eso fue a buscar ayuda de Hitler para expulsar a los británicos de la India.

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el lider indio Subhas Chandra Bose junto a camaradas alemanes

A finales de 1941, el régimen de Hitler reconocido oficialmente su provisionales “para la libertad de la India” en el exilio, e incluso aceptó ayudar a Chandra Bose levantar un ejército para luchar por su causa. Iba a ser llamado “La Legión india de liberacion”.ellos esperan recaudar una fuerza de unos 100.000 hombres que, una vez armada y equipada por los alemanes, podrían utilizarse para invadir la India británica.
Los alemanes dejaron visitar a los indues rebolucionarios los campos de prisioneros de en ese momento, eran el hogar de decenas de miles de soldados indios capturados por Rommel en el norte de África.

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Rommel pasando revista a soldados indios en Africa

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Por último, en agosto de 1942, se celebró la ceremonia de juramento de lealtad en la que docenas de prisioneros de guerra indios se unieron en masa juramentos de lealtad a Adolf Hitler.

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Chandra Bose junto a los miembros de la legión india de liberación

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Foto: Bose mantuvo una reunión con Hitler y otros líderes alemanes.

Estas son las palabras que fueron utilizados por los hombres que habían hecho un juramento formal al rey de Inglaterra:

“Juro por Dios este juramento sagrado que voy a obedecer al líder de la raza alemana y el Estado, Adolf Hitler, como el comandante de las fuerzas armadas alemanas en la lucha por la India, cuyo líder es Subhas Chandra Bose.”

“Quería a 500 voluntarios que serían capacitados en Alemania y luego en paracaídas en la India. Todos levantaron la mano. Miles de nosotros como voluntarios”.

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El final

Los sueños del lider Subhas Chandra Bose se desmoronaron cundo los nazis invadieron rusia Subhas Chandra Bose el revolucionario admiraba a Rusia, ya contaba con casi 3.000 indios de la legión.
La situación se ve agravada por el hecho de que después de Stalingrado se hizo evidente que el ahora ejército alemán en retirada no estaría en condiciones de ofrecer a la revolución de Chandra Bose la ayuda en contra de los británicos de la India lejana.Cuando el indio revolucionario se reunieron Hitler en mayo de 1942 sus sospechas se confirmaron, y él llegó a creer que el líder nazi estaba más interesado en la utilización de sus hombres para ganar victorias de propaganda de los militares.
Así, en febrero de 1943, Bose dio la espalda a sus legionarios y se deslizó fuera en secreto a bordo de un submarino con destino a Japón. Allí, con la ayuda japonesa, que iba a levantar una fuerza de 60.000 hombres para marchar a la India.

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De regreso en Alemania los hombres que había reclutado quedaron descabezados y desmoralizados. Después de muchas discrepancias e incluso un motín, el alto mando alemán envió primero a Holanda y luego al sur-oeste de Francia, donde se les dijo que para ayudar a fortificar la costa por un esperado desembarco aliado.
Después del Día D, la Legión india de liberación, que había sido reclutado en las Waffen SS de Himmler, se encontraban en precipitada retirada a través de Francia, junto con otras unidades del alemán.
Su traductor militar alemán en su momento era secreto Rudolf Hartog, quien es ahora tiene 80 años relata el fin de la guerra para la legión india de liberación.

“El último día que estuvimos juntos, un tanque blindado apareció. Pensé, Dios mío, ¿qué puedo hacer? todo a terminado”, dijo.

“Pero sólo quería recoger a los indios. Nos abrazamos y gritamos era el fin.”

La Falange Africana y los reclutas franceses

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Soldado tunecino

Durante los dos últimos meses de la lucha en Túnez, el 754.Infanterie-Regiment (mot.) de la 334.Infanterie-Division tuvo adscrito bajo su mando una de las unidades más curiosas de toda la Segunda Guerra Mundial: la Falange Africana. Creada en noviembre de 1942 por las fuerzas de la Francia de Vichy en el Norte de Africa, fue organizada para hacer frente a las fuerzas Anglo norteamericanas. Compuesta por unos 300 franceses y unos 150 voluntarios argelinos y tunecinos, su primera acción en el frente tuvo lugar el 25 de abril de 1943 contra elementos del 8º Ejército británico. La unidad tuvo numerosas bajas, unos 70 muertos y heridos pero tuvo una actuación destacada junto con los restos del “Kampfgruppe Krause”. Al final de la campaña la unidad fue rebautizada como Légion des Volontaires Française de Tunisie. La Falange Africana se rindió a las fuerzas aliadas en Cabo Bueno el 8 de Mayo de 1943 y catorce franceses miembros de la unidad fueron fusilados por elementos de las Fuerzas Francesas Libres.
Su comandante, el antiguo capitán de infantería Pierre-Simon-Ange Cristofini, un corso de las fuerzas coloniales francesas fue acusado de alta traición al final de la guerra y fusilado.

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Capitán Dupuis miembro de la “Falange Africana”.

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Foto sorprendente; Durante la Francia ocupada cientos de parisinos se alistan en la “”Falange Africana”" para luchar por Alemania.

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Este oficial francés de la LVF(Legion des Volontaires Françaises) muestra sobre su casco de acero alemán el escudo nacional francés, con los colores pintados en tres franjas verticales.

Británicos luchando para Hitler. “Britisches Freikorps” (British Free Corps)

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Aparte de los voluntarios procedentes de Europa Oriental, que sumaron un millón de hombres, uno de los más numerosos fue el de los voluntarios pertenecientes a la Comunidad Británica. Aunque no hay muchas referencias escritas pues misteriosamente desaparecieron después de la guerra, hubo unidades británicas de las Waffen-SS con mandos independientes y hasta fue formada una Legión Británica, idea concebida por John Amery hijo de Leopold Stennet Amery ex Primer Ministro de la India y miembro del Gabinete de Guerra de Churchill. Al comenzar la guerra al Frente del Este se incorporaron 1500 voluntarios reclutados en los campos de prisioneros a donde fueron a parar las fuerzas expedicionarias británicas que fueron capturados durante la invasión de Francia. La idea de Amery fue la de luchar contra los bolcheviques según lo expuso en su libro “L’Angleterre et l’Europe” escrito en Francia en 1943. Amery creía en que todos en Europa estaban obligados a luchar contra los soviéticos aceptando el “nuevo orden” impuesto por Alemania en el Viejo Continente.Los primeros intentos de Amery para reclutar voluntarios no fueron muy auspiciosos, pero luego fueron presentándose, inicialmente elementos de mal vivir a quienes “un poco de acción” no les venía mal y luego los que por convicción creían en que era imperativo detener al comunismo bolchevique. Medio millar de voluntarios, incluso algunos canadienses, sudafricanos, neozelandeses y australianos fueron incorporados a las filas. Muchos de los británicos sentían simpatía por el Partido Nacionalsocialista Británico de Mosley.

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Foto: Dos Voluntarios del “British Free Corps” en una de las pocas fotos que pudo sobrevivir a nuestros dias.

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Insignia que trasportaban en el brazo los miembros del “British Free Corps”

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El nombre British Legion, Legión Británica, no era muy adecuado porque existía una organización de veteranos en Inglaterra llamada de la misma forma, muy similar en su estructura a la American Legion de Estados Unidos. Finalmente fue adoptado el nombre de Britische Freikorps (Cuerpo Libre Británico) que formó parte de las Waffen-SS. Una vez formada la unidad en 1943, se hicieron nuevos esfuerzos para reclutar más voluntarios en los campos de prisioneros. Otro grupo de voluntarios formó el Destacamento Especial 517 compuesto por 300 voluntarios al que se le sumaron prisioneros pertenecientes al ejército británico y la RAF.
Todos los miembros del Britische Freikorps tenían las mismas obligaciones y beneficios de las fuerzas regulares de las Waffen-SS. A fines de la guerra, la unidad fue disuelta para evitarles problemas con los aliados, pero muchos de ellos permanecieron luchando hasta el final en las calles de Berlín. El resto fue enviado a rendirse al oeste para evitar que cayeran en manos de los soviéticos.Hubo otros británicos que sirvieron en la Totenkopfverbande, otros en la artillería antiaérea de la Luftwaffe y no pocos como corresponsales de guerra. Al menos dos voluntarios británicos pertenecientes a la Luftwaffe recibieron la Cruz de Hierro de 2da Clase. Hay que destacar también, que muchos de esos británicos tenían ascendencia alemana.Terminada la guerra en Europa, John Amery fue arrestado en Milán, Italia. Fue llevado a Inglaterra y sometido a juicio en Londres el 28 de noviembre de 1945. Recibió cargos por traición a la patria y hallado culpable en ocho de ellos. La sentencia fue morir en la horca, ejecución que se realizó el 29 de diciembre de 1945. Otros voluntarios británicos recibieron penas de varios años de trabajos forzados y reparaciones civiles.

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El británico William Brittain miembro de las SS, febrero de 1945.

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El Británico Nicolas Roy Courlander, apodado “Reg”, era un miembro de las British Free Corps.

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El Británico Eric Reginald Pleasants, 1944, En Alemania optó por unirse a la Waffen SS, y se convirtió en miembro British Free Corps.

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Tal vez una de las incorporaciones alemanas mas polemicas y sorprendentes: los soldados judios

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Anton Mayer,mitad judio.

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Soldados mitad judios jurando fidelidad al tercer tercer reich

Esto de los judios que combatieron el Tercer Reich es bien interesante, por lo que se ha podido conocer es que fueron no menos de 150.000 que sirvieron a Hitler,entre ellos hubieron tambien marinos y aviadores, los nazis les llamaban Mischlinge inclusive llegaban a tener alto cargos,en el 1940 habian unos 16.000 soldados judios sirviendo en la Werhmacht pero aproximadamente unos 150.000 pelearon con los nazis en la segunda guerra mundial, imaginense eso!…De esos 150.000, hubieron unos 30.000 que recibieron condecoraciones en la guerra y otros 19.000 fueron ascendidos de cargos,por ejemplo Hitler llego a expedir certificados de sangre Alemana limpia llamadoDeutschblüutigkeitserklärung que no solo les permitia combatir sino tambien ser considerados Arios y poder llegar a ser oficiales del ejercito Aleman,aqui unos personajes a los que Hitler les permitio servir en el ejercito siendo descendientes directos de judios:
Hans Sander, por ejemplo,que era en 1935 Sturmfuhrer de las SA, asi como miembro del partido nazi y receptor de la medalla de oro del partido.

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Soldado mitad judio Werner Goldberg

Teniente Ernst Prager,que era medio-judio.
Coroneles Ernst Bloch y Felix Burkner.
Helmut Wilberg, general de la Luftwaffe.
Paul Ascher, primer oficial de Estado mayor del almirante Lutjen en el famoso acorazado Bismarck etc.

 

Fuentes:http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?t=1256
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=64&t=355&start=30
http://sgm.casposidad.com/foro/viewtopic.php?t=203&sid=a96bb7dbc7710db89e8ed149fdd493fe
http://www.geocities.com/alvinlee_81/WarPicsChinese.html
http://de.wikipedia.org/wiki/Legion_Freies_Arabien
http://sgm.casposidad.com/foro/viewtopic.php?t=477

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dic 10 2011

Los 6000 voluntarios franceses de la GESTAPO

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 21:37
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París ocupado. Foto André Zucca

Uno de los hechos menos conocidos de lo que fue la ocupación francesa consiste en que las fuerzas de la resistencia francesa no luchaban fundamentalmente contra las fuerzas represivas alemanas, sino contra sus propios compatriotas, ya que las autoridades nazis de ocupación crearon una policía secreta, a semejanza de la GESTAPO, pero con voluntarios franceses para controlar algunas localidades, especialmente París.

Esta unidad policial y paramilitar fue conocida como Carlingue (“carlinga”), y desarrolló sus actividades represivas y de control de la población civil  entre 1941 y 1944, o sea hasta la liberación de la ciudad por los aliados.

La Carlinga se puso bajo el mando de conocidos delincuentes, la mayoría de ellos procedentes de actividades mafiosas y del crimen organizado, entre lso que cabe destacar a su jefe Henri Lafont o Pierre Loutrel, alias Pierre el Loco, involucrados en algunos sonados casos de corrupción, sobornos y delitos monetarios antes de la guerra.

Los alemanes, con la formación de este tipo de unidades, pretendían minar la voluntad de resistencia de los franceses, y en cierto modo tuvieron un gran éxito con ellos, ya que los encargados de combatir a la resistencia eran tan buenos conocedores de las costumbres, de la gente y del idioma como los propios miembros de la resistencia. A cambio de su colaboración con los nazis, los alemanes les ofrecieron absoluta impunidad para seguir adelante con sus negocios de estraperlo, juego y prostitución, entre otros.

Cabe señalar, como curiosidad, que en la Carlinga se alistaron también muchos jóvenes musulmanes que ya pro entonces residían en Francia y cuyo objetivo final erala victoria nazi para conseguir así la independencia de sus países, por entonces colonias francesas. Además de estos jóvenes musulmanes, que en el fondo no hacían otra cosa que defender los intereses y la libertad de sus propios países, se alistaron a la Carlinga un total de 32.000 franceses, formando un cuerpo policial completo.

Como caso más llamativo hay que citar París, donde los nazis hicieron un llamamiento para conseguir 2.000 voluntarios que se alistaran a sus fuerzas represivas y recibieron 6000 solicitudes, pudiendo así permitirse elegir a los que mejor les pareció en unos exámenes y pruebas físicas que constituyeron un importante golpe de efecto de la propaganda alemana.

Otto Abetz, entonces embajador alemán ante las autoridades francesas títeres, se permitió bromear sobre el asunto diciendo que los que no obtuviesen plaza podían  pedir destino en cualquier otro lugar donde los alemanes tuviesen menos amigos.

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nov 11 2011

Holocausto, complicidad y un cabrón por la calle.

dachau Holocausto, complicidad y un cabrón por la calle.

Civiles yendo hacia Dachau

Os voy a contar una historia vergonzosa que viví en Madrid hace tres o cuatro años.

A raíz de la presentación de un libro, un grupo de gente discutíamos sobre la responsabilidad de los autores del Holocausto judío, sobre la eterna disculpa de la obediencia debida y sobre cómo el pueblo alemán cerró los ojos, unas veces por cobardía y otras por abierto colaboracionismo con lo que estaba sucediendo.

La tesis más defendida es que no se puede cumplir esa clase de órdenes. Que un momento dado, si se quiere seguir siendo un ser humano, hay que plantarse y dejar de subir gente a los trenes, dejar de detener inocentes, dejar de comportarse como te mandan tus superiores, o de lo contrario se cae al nivel de las bestias. La tesis más defendida era la de la culpabilidad colectiva, porque el que calla otorga, porque el silencio también puede ser culpable, porque el miedo es miedo es libre, pero no borra la responsabilidad.

Los que participaron en unos hechos tan horribles como el holocausto judío no pueden resguardarse nunca en que cumplían órdenes, en que no podían hacer otra cosa ni en que el miedo alas represalias les privó de la voluntad.

Eso decía, o decíamos la mayoría, y entonces, por delante de la estatua de Tirso de Molina, cerca de la boca del Metro que hay por allí, pasaron un hombre y una mujer discutiendo. La mujer iba algunos pasos detrás  del hombrte y él, de vez en cuando, s eparaba, le gritaba algo en un idioma que no entendíamos y seguía avanzando. En un momento dado, se detuvo, se acercó y le dio dos bofetadas a la mujer, que a partir de ese momento guardó silencio y siguió caminando tras él, llorosa.

¿Hicimos algo? No. ¿Alguien se levantó de su silla? No. Teníamos a la ley, a la autoridad, a las fuerzas del orden de nuestro lado, y éramos cinco. ¿Hicimos algo? NO.

¿Cómo demonios podíamos entonces juzgar lo que hizo una gente con el Estado en contra, la pena de muerte en vigor, la posibilidad de acabar en un campo de concentración como expectativa?= ¿Cómo nos atrevíamos a llamar colaboracionista a nadie después de asistir impasibles a aquello, con todo de nuestro lado, sólo por no meternos en un lío?

Pedir heroísmo a los demás es cojonudo, pero cuando a nosotros mismo se nos exige algo, entonces no somos ni la décima, ni la centésima parte de héroes que exigimos a los otros.

Pedir a un soldado alemán que incumpla las órdenes de la GESTAPO mientras nosotros no somos capaces de  levantarnos de una silla en una terraza es una d elas cosas más vergonzosas que me ha pasado en la vida.

A partir de ese momento, hablamos de fútbol.

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sep 17 2011

La Accion AB (AB Aktion) Un poco conocido exterminio sistemático de intelectuales en Polonia.

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 02:52
Palmiry kusocinski La Accion AB (AB Aktion) Un poco conocido exterminio sistemático de intelectuales en Polonia.

Tumba de Janusz Kusoci?ski en Palmir

AB-Aktion, siglas deAußerordentliche Befriedungsaktion fue una campaña nazi que tuvo por objeto la eliminación sistemática de los intelectuales y las clases altas del pueblo polaco , pretendiendo de esta manera descabezar al país de su clase dirigente y privarlo de capacidad de reacción tanto a nivel económico como intelectual . Durante la primavera y el verano de 1940, más de 30.000 polacos fueron arrestados por las autoridades nazis en la Polonia ocupada por Alemania . Alrededor de 7.000 líderes locales y profesores, maestros y sacerdotes  fueron asesinados posteriormente en diversos lugares del país o enviados a campos de concentración en Alemania.

El asesinato masivo de dirigentes polacos, políticos, artistas, aristócratas, intelectuales y personas sospechosas de potencial actividad anti-nazi fue visto como una medida preventiva para mantener la resistencia polaca dispersa. La campaña anti-polaco fue preparada por Hans Frank , el comandante de las Administraciones Públicas , y también se discutió y pactó con la Unión Soviética, durante una serie de conferencias secretas entre oficiales de la GESTAPO y del NKVD ruso. Ambas partes, de mutuo acuerdo, se repartieron las zonas en que actuarían y pactaron el perfil de las personas afectadas.

La primera eliminación de la inteligencia polaca tuvo lugar poco después de la invasión alemana de Polonia , con una duración desde el otoño de 1939 hasta la primavera de 1940. Operación Intelligenzaktion fue un plan para eliminar la intelectualidad polaca, la clase dirigentede Polonia, realizado por los Einsatzgruppen y Selbstschutz . Como resultado de esta operación fueron finaomente asesinados, sólo por el lado alemán y sin contar a los rusos, 60.000 nobles polacos , maestros, empresarios, trabajadores sociales, sacerdotes, jueces y activistas políticos

El Intelligenzaktion fue continuada posteriormente y muchas más personas fueron detenidas de acuerdo a una siniestra lista de “enemigos del Reich” elaborada por los polacos de origen alemán que vivían en Polonia, en colaboración con los servicios alemanes de inteligencia. De este modo, y conociendo las peculiaridades sociales de cada localidad, se eliminó a todo el que destacase de algún modo, aunque por su profesión hubiese podido pasar desapercibido. En el caso de los rusos, el sistema fue muy similar, pero mucho más extendido, pues alcanzó también a los burgueses y pequeños propietarios. Por parte de los rusos, la matanza más conocida fue la de las fosas de Katyn.

La persecución activa de los intelectuales polacos continuó hasta el final de la guerra. La continuación directa de la acción  AB fue una campaña alemana en el Este se inició después de la invasión alemana de la URSS . Entre las ejecuciones en masa de los profesores más notables de Polonia fue la masacre de los profesores de Lvov , en la que aproximadamente 45 profesores de la Universidad de Lvov fueron asesinados junto con sus familias e invitados.. Miles más perecieron en la matanza de Ponary , en campos de concentración alemanes, y en los guetos.

Después de la guerra, muchos responsables de organizar la acción de AB fueron juzgados ante los Tribunales Militares de Nuremberg . Sin embargo, la mayoría de los responsables habían caído o desaparecieron durante la guerra antes de ser legalmente responsables por sus crímenes. El número exacto de víctimas se desconoce, y con frecuencia se suman al número total de judíos muertos, cuando se trataba d euna campaña muy diferente.

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may 09 2011

Los argumentos de la defensa de JULIUS STREICHER en los juicios de Nuremberg

Category: POLíTICOSAdminis @ 22:50

 

Streicher fue ahorcado por “incitar al odio racial”, un crimen que parece volverse cada día más popular. El caso de Streicher es extraordinario en el sentido de que las naciones que predican la separación de la iglesia y el estado, así como la libertad de opinión y de prensa, conspiraron con los judíos y los comunistas para ahorcar a un hombre por haber expresado opiniones cuya exactitud no fue discutida.

Uno de los “crímenes” cometidos por Streicher fue la publicación de un suplemento acerca de los “asesinatos rituales judíos” en su periódico Der Stürmer. Fue expresamente admitido por la fiscalía que sus ilustraciones eran auténticas (V 103 {119}), y que el artículo estaba correctamente provisto de citas. Entre las referencias de Streicher se hallaron las de al menos un perito reconocido, el Dr. Erich Bischof de Leipzig, así como referencias a procedimientos penales modernos (IX 696-700 {767-771}). En la opinión del Tribunal, indagar la veracidad de las citas de Streicher hubiera prolongado el proceso en forma desmesurada, de modo que no se suponía que el artículo fuese inexacto. En vez de eso, se practicó una especie de telepatía mental, y Streicher fue ahorcado por su alegado modo de pensar y su motivaciónes.

Otro crimen de Streicher fue el haber calificado al Viejo Testamento de “horrible folletín criminal… este ‘libro santo’ abunda en asesinatos, incestos, fraudes, hurtos e indecencia.” No se presentó ninguna prueba para refutar tal afirmación (V 96 {112}).

Streicher cobró fama como “coleccionista de pornografía”, “pervertido sexual”, y “estafador.” Tras un examen se halló que la “colección de pornografía” resultó ser el archivo que su periódico mantenía sobre temas judíos (XII 409 {445}). Sus alegadas “perversiones sexuales”, fuertemente recalcadas por los rusos, tuvieron su origen en el así-llamado Informe Göring, un procedimiento disciplinario del Partido presentado por uno de los numerosos enemigos de Streicher. Esta acusación fue retirada durante el proceso de Nuremberg, y omitida de la copia transcripta de las audiencias. Streicher fue aconsejado que no debía responder a ninguna pregunta relacionada con esta acusación (XII 330, 339 {359, 369}).

La “estafa inmobiliaria” también se derivó del Informe Göring, y se refería a un solo caso, el del Mars-Werke. El hombre responsable de las acusaciones contenidas en el Informe, por no se sabe qué curiosa coincidencia, era también responsable de la compra (V 106 {123}). El informe alega que las acciones fueron restituidas, y que el dinero que Streicher había pagado por las acciones, 5000 Reichmarks, fue reembolsado a Streicher después de las investigaciones.

Streicher había dado a sus administradores plenos poderes para actuar como mejor les pareciese, diciendo, “No me molesten ustedes con sus asuntos financieros. Hay cosas más importantes que el dinero.” Streicher afirmó que su periódico era publicado en una casa alquilada hasta el fin de la guerra; el periódico no era un órgano del Partido; Streicher no tenía nada que ver con la guerra.

Uno de los empleados de Streicher apareció como testigo y dijo: “Aquellos que conocen a Herr Streicher como yo, saben que Herr Streicher nunca le quitó nada a un solo judío” (XII 385-386 {420}).

La segunda mujer de Streicher, Adele Streicher, se presentó y testificó, “Considero totalmente imposible que Julius Streicher hubiera adquirido acciones de esta manera. Yo creo que no sabe ni cómo es una acción” (XII 391 {426}).

No se alegó en Nuremberg que Streicher hubiera escrito personalmente todos los artículos publicados en su periódico. Trau keinem Fuchs auf gruener Heid, und keinem Jud’ bei seinem Eid, (más o menos: No te fíes de un zorro por el verde prado, ni de ningún judío, aunque sea bajo juramento) traducido por la fiscalía como “Don’t Trust a Fox Whatever You Do, Nor Yet the Oath of Any Jew” (XXXVIII 129), tomó su título de Martin Luther. Der Giftpilz (El Hongo Venenoso) fue escrito por uno de los redactores de Streicher inspirado por una famosa serie de crímenes sexuales cometidos contra niños por un alto industrial judío, Louis Schloss (XII 335 {364-365}).

Schloss fue asesinado en Dachau más tarde, en lo que se describió como otra “atrocidad nacionalsocialista.” En las discusiones de la fiscalía relacionadas con el asesinato de Schloss, no se mencionó nunca que Schloss era un peligroso pervertido que atacaba a los niños; al contrario, fue tacitamente sugerido que había sido ejecutado sencillamente por ser judío, y por ninguna otra razón (Documento 664-PS, XXVI 174-187).

Nunca se probó ningún nexo de causalidad entre los “comentarios anti-semitas” de Streicher, Frank, o Rosenberg y ningún delito cometido. Ni siquiera se probó que el crimen en cuestión, esto es, el denominado “Holocausto de los judíos” hubiera sido cometido. Fue sencillamente asumido, y los escritos de Streicher fueron supuestos de haber contribuido a “provocarlo.”

Streicher hizo algunos comentarios “altamente impropios” que se suprimieron de la copia transcrita de las audiencias, y por los cuales fue amonestado por el Tribunal, con el consentimiento de su abogado, Dr. Marx. Uno de estos comentarios fue suprimido después del quinto párrafo de la página 310 de tomo XII de la copia transcripta de las audiencias tipografiada {página 337 linea 30 de la copia transcrita impresa alemana}, pero se puede leer en las páginas 8494-5 de la copia transcrita ciclostilada. Streicher dijo:

“Si pudiera terminar con una descripción de mi vida, comenzaría con la descripción de una experiencia que mostrará a ustedes, señores del Tribunal, que aún sin el consentimiento del gobierno, pueden pasar cosas que no son humanas, ni están en concordancia con los principios de la humanidad.

“Señores, fui detenido, y durante mi detención pasé precisamente por cosas de las que se nos acusa y se achacan a la Gestapo. Durante cuatro días estuve sin ropa en una celda. Se me quemó. Se me tiró al suelo, y me ataron a una cadena de hierro. Debía besar los piés de los guardias negros que escupían mi rostro. Dos hombres de color y un oficial blanco me escupían en la boca, y cuando ya no la podía abrir, me la abrían con un palo de madera; y cuando pedía agua, se me llevó a una letrina y me ordenaron beber de allí.

“En Wiesbaden, señores, un médico tuvo piedad de mí, y declaro aquí que un director judío del hospital actuó correctamente. Digo aquí, para no ser mal entendido, que los oficiales judíos de la guardia aquí en la prision han actuado correctamente; los médicos que me trataron, también tuvieron consideración. Y en esta declaración pueden ver ustedes el contraste desde aquella prisión hasta este momento aquí.”

Otro “comentario impropio” ha sido suprimido después del primer párrafo en la página 349 de tomo XII {página 379 de la copia transcrita impresa alemana}, pero se halla en la copia transcrita ciclostilada en la página 8549:

“Para evitar todo malentendido, debo decir que en Freising me golpearon hasta tal punto, y estuve durante dias sin ropas, que perdí el 40% de mi capacidad auditiva, y la gente se ríe cuando hago preguntas. No puedo cambiar el hecho de que se me trató así. Entonces, debo pedir que se me haga la pregunta una vez más.”

A lo cual Lt. Col. Griffith-Jones replicó: “Puedo mostrárselo, y lo repetiremos tan fuerte como usted quiera.”

Dado que se trataba de un asunto del conocimiento personal de Streicher y no una presunción, resulta dificil comprender porqué se suprimieron los comentarios, mientras que se mantuvo toda presunción favorable a la fiscalía (en realidad, las pruebas de la fiscalía consisten casi integramente en presunciones, sean escritas u orales). Si las autoridades de la fiscalía no creían las alegaciones de Streicher acerca de estas torturas, pudieron haber examinado su testimonio en busca de incoherencias y probar que era mentira. En vez de proceder así, Streicher fue sencillamente amonestado, y los comentarios quedaron suprimidos. Así se acaba con la verdad, la justicia, y con todo proceso imparcial.

Streicher afirmó que sus escritos refiriéndose al “exterminio” de los judíos fueron provocados, en su mayor parte, por los bombardeos aliados y las exigencias de exterminio del pueblo alemán, por parte de los aliados.

“Si en Norteamerica un judío con el nombre de Erich Kauffman puede exigir públicamente que todos los alemanes fértiles sean esterilizados con el propósito de exterminar el pueblo alemán, entonces, digo yo, diente por diente, y ojo por ojo. Es un asunto puramente teórico y literario.” (XII 366 {398-399}). (V 91-119 {106-137}; XII 305-416 {332-453}; XVIII 190-220 {211-245}).

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mar 19 2011

Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

nuremberg1 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Durante el proceso

 

Conferencia dada el 3 de mayo de 1949 en la Universidad de Chile, bajo los auspicios del Instituto Chileno-Francés de Cultura.

Un escrúpulo se apodera de mi espíritu en el momento en que, al tratar de presentaros mis recuerdos sobre el proceso de Nuremberg, me siento por naturaleza inclinado a interrogarme sobre el alcance que él ha revestido. Angustioso interrogante y engañoso, si los hay! Acaso sea demasiado tarde para hablar del proceso de Nuremberg, en circunstancias de que varias de sus enseñanzas esenciales han sido desconocidas, tanto por el Tribunal Militar Internacional de los grandes Criminales de guerra japoneses de Tokio, como por los Tribunales Militares de zonas de ocupación en Alemania; cuando por ejemplo, una sentencia, a mi juicio errada, del Tribunal de la zona americana, ha reconocido la validez de la ejecución de los rehenes y de los franco tiradores. Acaso sea demasiado tarde hablar del proceso de Nuremberg, cuando Ilse Koche, la “arpía” del Campo de concentración de Buchenwald, que se complacía con el espectáculo de las pantallas hechas de piel humana, ha obtenido recientemete una perdón completo y se prepara para beneficiarse de una libertad que ni siquiera justifica el remordimiento. Acaso sea demasiado tarde hablar del proceso de Nuremberg cuando, cuatro años después de la capitulación de la Alemania hitlerista, el seccionamiento del mundo en dos bloques antagónicos, paraliza la organización de las Naciones Unidas y reanima la obsesión de la guerra. Sin duda el curso inexorable de los acontecimientos desvanece la esperanza que los hombres han fundado en la justicia penal internacional; sin duda los internacionalistas modernos, apóstoles de ese gobierno mundial cuya necesidad ha quedado demostrada por el ensayista americano Emery Reedes, en una de las obras más penetrantes de la postguerra, han perseguido el sueño quimérico que fue, desde 1713, expresado en el proyecto de paz perpetua del abate de Saint-Pierre, y sin duda, realidades inmutables han disipado ese sueño persistente.

No por ello la humanidad ha dejado de alcanzar, el 1 de octubre de 1946, una etapa más de su dolorosa evolución. 1 de octubre de 1946! Y esto significa, en el octavo aniversario de esos acuerdos de Munich que consagraron el éxito provisional del poderlo germánico, la condena de los Jefes de la Alemania hitlerista. El primer proceso internacional de la historia moderna finaliza y la justicia internacional revela su eficacia, puesto que por vez primera, la responsabilidad de los hombres que desencadenaron la guerra y provocaron sus excesos queda consagrada por sanciones reales. El proceso de Nuremberg según la formula desdeñosa de algunos de sus detractores, no ha sido sino una experiencia? Experiencia si se quiere pero; cuán apasionadora! Cómo no serlo por la riqueza de los recuerdos con que ella ha impregnado el espíritu de los que han tenido la pasión de seguir SU curso; como no serlo por lo fecundo de las enseñanzas que ella ha proporcionado a todos y a cada uno.

nuremberg2 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

La prisión de Nuremberg

 

Cuando al día siguiente de la victoria común de las Naciones Unidas sobre la fuerza nacionalsocialista, los gobiernos de Francia, de Gran Bretaña, de los Estados Unidos de América y de la Rusia Soviética instituyeron por un acuerdo del 8 de agosto de 1945 el Tribunal Militar Internacional de los grandes criminales de guerras, cumplieron ellos un acto de fe en el ideal de paz por el cual habían combatido. Una experiencia milenaria les demostraba que siempre los Estados han manifestado sus actividades, sus necesidades o sus aspiraciones por medio de la guerra. Voltaire el escéptico, afirmaba que el hombre en la guerra junto con venir al mundo, y de hecho, la paz se presenta como un accidente en la vida de la humanidad. Es preciso a veces conceder crédito a los estadísticos, y si sus estadísticas no son a menudo exactas, ellas son a veces sugestivas. Es así como las estadísticas de la historia nos enseñan que desde 1496 A. C. hasta 1945, es decir, durante 3441 años, no ha habido menos de 3173 años de guerra, locales o generales, ni más de 268 años de paz universal. Cerca de nueve mil tratados de alianza han sido pactados durante el mismo tiempo. Cada uno de ellos debía ser eterno; no han durado, por término medio, sino dos años. El episodio de la paz no es pues para el historiador sino el periodo de incubación del microbio de la guerra, y el proceso Nuremberg se presenta entonces como una improvisación, menos realista que generosa.

Creo que es facial demostrar que, lejos de ser una improvisación, el proceso de Nuremberg se inscribe en el movimiento ideológico que desde los orígenes de toda civilización, tiende a someter las relaciones de las naciones al imperio de la ley. Pensadores, en la amplia acepción de este vocablo, porque ellos unían condiciones de sensibilidad a cualidades de orden intelectual, han tratado desde el nacimiento del pensamiento jurídico de formular una doctrina de orden internacional.

La necesidad de una reglamentación del derecho de la guerra aparece ya en la antigüedad, y la Edad Media da a esta idea fecunda un singular desarrollo a impulso del cristianismo; así surgen las instituciones de la Paz de Dios y de la Tregua de Dios que prohíben a los combatientes atentar contra la vida de los no combatientes y que imponen una suspensión de los combates durante ciertos periodos del año; así surge, siete siglos antes de las grandes convenciones internacionales de la Haya, la prohibición, en 1139, por el Segundo Concilio do Letrán, del uso de armas consideradas ya como demasiado mortíferas. Esta reglamentación no tiene mas fundamento que la distinción, siempre admisible bajo una forma moderna, entre la guerra justa y la guerra injusta. Esta noción entra a formar parte, naturalmente, de una moral formada por los dogmas cristianos: San Agustín y Santo Tomás se inspiran en ellas y, a manera de dato curioso, un eco de ella vuelve a encontrarse en un cantar de gesta del siglo XIV, el “Roman de Boudoin de Séburg III, Roi de Jérusalen”, cuyo autor anónimo se expresa en la forma siguiente:

nuremberg3 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

La sala

“Si aquellos por cuya directa intervención se desencadenan las guerras encontrasen en ellas a menudo la muerte, pienso que ello seria de justicia. Pero, no es así; los que caen como primeras víctimas son los inocentes, los que ninguna intervención han tenido en ellas y que perecen dolorosamente. Pero creo que Jesús, el Rey Todopoderoso pedirá cuenta de ello en el día del Juicio Final a los que injustamente declaran la guerra a los demás”.

Es sobre esta noción de guerra justa que los canonistas del siglo XVI Vittoria y Suárez van a echar las bases morales del Derecho Internacional. Es en torno de ella que en, el siglo XVII el holandés van Groot, llamado Grotius, logrará, por vez primera, liberando al Derecho Internacional de su carácter y sello religioso, establecer una reglamentación sistemática y positiva de las relaciones internacionales. Es en función de sus imperativos que los sucesores de Grotius, Vatel, Wolff y otros más, formularon los principios del Derecho Internacional moderno: el Derecho de Gentes. Sus concepciones han permanecido largo tiempo relegadas en el plano de la especulación teórica, porque ellas han tropezado con, el dogma de la soberanía de los Estados y con el principio del maquiavelismo político, elementos que han servido de base para la construcción y desarrollo de los grandes imperios marítimos y coloniales. Pero adviene el siglo XIX; la noción de soberanía nacional ha sido compensada por la de la responsabilidad internacional; y al siglo XIX ha cabido el honor, según el decir de un estadista suizo, de tratar de contener la guerra dentro de formas jurídicas. El fracaso parcial o total de las Conferencias internacionales de 1864, 1868 y 1874, preparaba el éxito de las Conferencias de l a Haya de 1899 y 1907, reunidas, el hecho puede merecer observaciones, a iniciativa conjunta del Presidente de los Estados Unidos de América y del Zar. Las Convenciones de La Haya formulan la primera reglamentación internacional del Derecho de la Guerra que ellas hacen salir de un grado meramente usual y dan fuerza de ley interestatal a los principios humanitarios determinados por la doctrina.

No bien acaban ellas de ser rubricadas cuando estalla la guerra de 1914, y los redactores del Tratado de Paz de 1919 se inspiran en sus principales disposiciones para justificar el sistema represivo que ellos instituyen por medio de los artículos 227 a 229. El artículo 227 pone a Guillermo de Hohenzollern como acusado frente a un Tribunal Especial por ofensa a la moral internacional y a la autoridad sagrada de los tratados. Los artículos 228 y 229 llevan a las personas convictas de atentado contra las leyes y contra las costumbres de la guerra ante tribunales militares interaliados. Era ya esto una experiencia de justicia internacional, pero ella ha fracasado y su fracaso fue integral. El gobierno holandés se negó a conceder 1a extradición, por un crimen que él clasificó dentro de la categoría de las infracciones políticas, del Emperador de Alemania, refugiado en territorio de los Países Bajos y el hombre que, en los primeros días del conflicto, escribía a su aliado Francisco José: “Es preciso arrasar todo a sangre y fuego, degollar hombres y mujeres, niños y ancianos, no dejar nada en pie, ni un árbol ni una casa. Son estos procedimientos de terror los únicos capaces de impresionar a un pueblo tan degenerado como el pueblo francés, la guerra terminará antes de dos meses”, este hombre, repito, ha terminado sus días, como un tranquilo leñador, bajo la sombra de los árboles de Doorn. En cuanto a los Tributables Militares interaliados, jamás funcionaron, porque los aliados tuvieron la debilidad de aceptar que los alemanes culpables de atentados contra las leyes y costumbres de la guerra, fuesen juzgados por el Tribunal Supremo de Leipzig, al cual una ley alemana del 17 de diciembre de 1919 había concedido esta competencia. Fue la más extraordinaria comedia judicial de la historia. De los 816 criminales de guerra empadronados por las autoridades aliadas, el Tribunal de Leipzig no condenó sino 13 y todavía a penas de las cuales ninguna fue superior a dos años de prisión.

Sin embargo el fracaso de 1919 trae consigo un “rebrote” de los trabajos de Derecho Internacional; la Sociedad de las Naciones al estudiar, a través de la nueva noción de agresión, el antiguo concepto de la guerra justa, multiplica sus esfuerzos con el propósito de crear un Derecho Internacional positivo; el Pacto Briand-Kellog que pone, el 27 de agosto de 1928, la guerra al margen de la ley y al cual la Alemania adhiere, es la más notable manifestación de esa tendencia que un jurisconsulto belga llama “el orden público universal”. Al mismo tiempo la doctrina, adelantándose a la etapa de las especulaciones estériles, trata de proponer soluciones positivas. Tal es la finalidad que buscan los autores de códigos penales internacionales, por ejemplo el español Saldana y el rumano Pella. Finalmente, todas las asociaciones jurídicas se empeñan en imponer a los gobiernos la creación de una jurisdicción internacional, cuya estructura tratan ellas de determinar. Es así como la idea de la justicia penal internacional se hace más precisa y más concreta durante el período interguerrero. Cuando llega el conflicto de 1939, con sus inútiles crueldades, la voluntad de la represión coincide con su posibilidad. El proceso de Nuremberg no es la improvisación apresurada de jurisconsultos ignorantes de las necesidades de la realidad, puesto que por una parte, responde él a una aspiración permanente de la conciencia colectiva, y por otra está informado por la evolución moderna del Derecho Internacional conocido.

nuremberg4 300x237 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

El estrado

 

Ciertamente que algunos, que nos se recomiendan necesariamente por la doctrina jurídica, y que se encuentran más bien en los círculos filosóficos, literarios o sencillamente mundanos, donde reina el escepticismo, consideran que el Tribunal de Nuremberg no es sino un instrumento erigido por los vencedores para ejecutar a los vencidos; su sentencia, obtenida por la victoria y condicionada por la fuerza, no es sino un abuso de la fuerza y de la victoria. Los criminales de guerra no son considerados como tales sino porque fueron vencidos. Su derrota constituye su crimen. El derecho ha sido puesto al servicio del poder; el proceso no es otra cosa que una hipócrita legalización de las represalias.

Contesto yo a estos escépticos que Pascal, hace ya mucho tiempo respondió su argumento. Ellos han olvidado su célebre apóstrofo: “La justicia sin la fuerza es impotente, la fuerza sin la justicia es tiránica; es preciso pues colocar juntos la fuerza y la justicia”. Colocar juntas la fuerza y la Justicia eso es precisamente lo que han tratado de realizar los jueces de Nuremberg; es eso, por lo demás, lo que toda justicia organizada trata, por esencia misma, de realizar en cada estado soberano. De manera que, como análisis final, su argumento, por probar demasiado, nada prueba pues no sólo condena la justicia penal internacional sino que, en el hecho, condena toda justicia penal.

Por lo demás, qué sanción es posible dar a las reglas del Derecho Internacional al margen de la sentencia judicial cuya legitimidad se pone así en duda? La idea de una proclamación solemne que denuncie los crímenes en nombre de la moral internacional al margen de toda acción positiva es irrisoria. La justicia internacional ha permanecido largo tiempo sometida a las reglas de la moral para que no aparezca indispensable someterla a los apremios del derecho. Para mayor abundamiento, la equidad exige que condenación alguna intervenga sin que se haya procedido a un examen contradictorio de las responsabilidades individuales. El sistema de la proclamación excluye tal examen y resulta a la vez retrógrado, ineficaz e injusto.

Ocurre lo mismo con la solución política de que se han servido los ingleses frente a Napoleón I, al iniciarse el siglo XIX; sin duda no es ella íntegramente ineficaz, pero sí es arbitraria Se coloca al margen de toda legalidad y contradice de esta manera la evolución misma de la Justicia Internacional, que tiende hacia una legalización progresiva. Con mayor razón conviene proscribir toda solución policial que conduce a aplicar los métodos de la Gestapo en la regulación de las relaciones internacionales.

No queda entonces sino un camino en el cual, en derecho, pueden entrar los hombres y los pueblos ligados al desenvolvimiento del derecho internacional y al mantenimiento de la paz: es la vía judicial que conducen en 1946, a Nuremberg. Cualquiera que sea mañana el juicio de la historia estoy persuadido que colocará el proceso de Nuremberg por sobre la ejecución sumaria que fue el destino de Mussolini. Tengo la convicción que él reconocerá la serenidad de los jueces de este primer tribunal de vencedores, que no quisieron condenar a los vencidos sin aportar las pruebas de su culpabilidad y sin darles la posibilidad de desprender su responsabilidad. Individual del examen contradictorio de esas pruebas.

sede de la corte internacional de justicia 300x225 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Sede de la actual corte internacional de Justicia

La lentitud de los debates de Nuremberg, que se han prolongado desde el 20 de noviembre de 1945 hasta el 1 de octubre de 1946, a través de 403 audiencias, no ha dejado de merecer severos comentarios. Comentarios injustos e injustificados, pues no era mucho disponer de un poco más de 10 meses para estudiar doce años de la historia europea y para extraer de ella la prueba de las premeditaciones alemanas. Por lo demás, los jueces de Nuremberg nunca creyeron que el proceso caminara con lentitud. Por el contrario con la mayor seriedad, después de varios meses de audiencia, el presidente del Tribunal, que era el Juez inglés elegido por sus colegas, interrumpía a un orador refiriéndose a la obligación de observar un procedimiento expedito. La verdad me obliga a decir, sin embargo, que los organizadores del proceso de Nuremberg no habían previsto la amplitud que darían a la instancia, la conciencia de los jueces y los escrúpulos del Ministerio Público. He conservado un recuerdo preciso de la primera reunión del Ministerio Público celebrado en Nuremberg en el despacho del Procurador General americano, el Juez Jackson. Era en el mes de septiembre de 1945. Acabábamos de llegar a Nuremberg, ciudad de los nobles-bandidos, que la civilización germánica había modelado, en el curso de los siglos, con el doble aporte de la cultura artística y del instinto de dominio, y que había llegado a ser la ciudad santa del hitlerismo. Habíamos decidido instalar, en ella el Tribunal Internacional para que la victoria del Derecho y de la Justicia se obtuviese en ese sitio adonde el espíritu de arbitrariedad y de tiranía había soplado tan implacablemente, y tratábamos (cada delegación no estaba representada todavía sino por dos miembros) de instalarnos en las ruinas de la ciudad destruida.

Estábamos de acuerdo en que se trataba de una instalación provisional (el proceso debía, como máximo, ocuparnos durante dos meses) y convinimos fácilmente en la importancia de nuestras delegaciones que debían comprender cien americanos (las autoridades americanas debían tomar la responsabilidad de todos los servicios de intendencia y seguridad), 25 franceses, 25 ingleses y, yo no sé por qué, 25 rusos. Un año más tarde, estábamos siempre en Nuremberg, en espera del veredicto, nosotros, es decir 1.200 americanos, 350 rusos, 300 franceses y 250 ingleses. La empresa había trastornado todas nuestras previsiones. Por qué? Sencillamente porque habíamos cometido un error de apreciación, pero también porque el Tribunal dio pruebas de un respeto tal por las garantías de la defensa que el sustanciamiento seguido en la audiencia conforme al procedimiento anglosajón, preponderante en Nuremberg, se prolongó tanto a través de exposiciones contradictorias como de minuciosos análisis de los documentos presentados por la acusación o por la defensa.

nuremberg5 300x191 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Prueba documental

Pues la característica esencial del proceso de Nuremberg es, a este respecto, la preponderancia de la prueba escrita. El no ha sido, en su mayor parte, sino un largo y monótono comentario de documentos. No fue un proceso conducido por oradores, sino por espíritus analizadores y por exégetas. El procedimiento de la interpretación simultánea, que fue experimentado en Nuremberg, antes de ser adoptado en la organización de las Naciones Unidas, y que hace que cada auditor perciba, no la voz del orador, sino la del intérprete, evita todo arranque oratorio. El ritmo de la elocuencia es el de la interpretación regulado por un sistema eléctrico.

Todo orador cuya exposición se precipita, es llamado a la realidad por un pequeño globo de vidrio que se ilumina ante su vista; una luz amarilla significa: “hable menos rápido” y una luz roja: “deténgase usted”. Y obligado está a hacerlo el orador, pues la luz roja suspende la interpretación. “Cuidado señor Hertzog” -me dijo un día el presidente- “Ud. ha cubierto la lámpara con sus papeles”- y yo pedí disculpas por ello.

La elocuencia no es corriente en Nuremberg; la disciplina de palabra es allí la norma y el proceso no es, lo más a menudo, sino una exégesis documental. Pero frente a este aparente apremio, existe una libertad de expresión, que no contempla sino dos restricciones. La primera, que se justifica por sí misma, se refiere a la autenticidad de los documentos sobre los cuales el Tribunal ha ejercido normalmente su control. La segunda, más discutible, porque ella no excluye la arbitrariedad, es indispensable para evitar que el proceso se pierda en la confusión. Ella se refiere a la relación directa de los hechos sostenidos por la acusación o por la defensa con los hechos del proceso. Es en función de este principio que el tribunal ha descartado del los debates, como ajenas al proceso, todas las controversias sobre la legitimidad y el alcance del Tratado de Versalles. Fuera de estas dos restricciones la acusación y la defensa han tenido la posibilidad de sostener sus argumentos con toda libertad. Los abogados de la defensa, elegidos “libremente por los inculpados y entre los cuales figuraba, por lo menos cinco antiguos miembros del partido nacionalsocialista, no han dejado de aprovecharse de la ocasión que se les ofrecía para poner tropiezos a la acusación. Es así como se han apresurado, a despecho de las protestas de los jueces soviéticos, a revelar el pacto germano-soviético, pactado secretamente antes de la agresión alemana contra Polonia. Es así como ellos han logrado, para responder a las acusaciones contra el almirante Doenitz, obtener del almirante americano Nimitz un testimonio que establecía que la marina americana había observado, en la guerra del Pacífico, prácticas semejantes a las que el Ministerio Público reservaba con cargo a Doenitz; es así como ellos han tratado, sin conseguirlo, no obstante, de probar que la invasión de la Noruega por las fuerzas alemanas se había hecho necesaria debido a la amenaza de agresión que los aliados hacían pesar sobre los países escandinavos.

Se ha dicho que la liberalidad del Tribunal había permitido a la defensa transformar la barra en tribuna política. No creo que haya sido así. La consciencia de los jueces de Nuremberg ha contribuido por el contrario a dar al proceso el sello que habrá de caracterizarlo: el de una verdadera instancia judicial en la cual ningún elemento de prueba ha sido descuidado, cualesquiera que sean su origen y su alcance. Pero es claro que los debates se han alargado y entorpecido por otra parte, debido a la existencia de un Ministerio Publico cuadripartito cuya unidad fundamental no ha sido quebrantada por divergencias secundarias. Este Ministerio Público presentó sus documentos e hizo oír sus testimonios durante cuatro meses, en el curso de los cuales 51 procuradores, 23 americanos, 12 franceses, 7 británicos y 9 rusos, han sostenido la acusación. La exposición de las pruebas de la defensa sostenida por 27 abogados y apoyada por 63 testigos de descargo, se prolongó durante los 4 meses siguientes. No fue sino en el noveno mes de los debates cuando comenzaron los informes propiamente dichos y las defensas. La deliberación misma duró más de cuatro semanas, durante las cuales los jueces, en absoluto secreto, han confrontado sus impresiones después de haber tomado conocimiento de 143 declaraciones escritas que habían llegado hasta ellos y terminado el examen de unos cinco millones de documentos que les habían sido sometidos por parte de la acusación y de la defensa. Y el primero de julio de 1946, Lord Lustice Lawrence. Presidente del Tribunal, daba a conocer la Sentencia cuya redacción está contenida en 400 páginas dactilografiadas y cuya lectura se distribuyó en dos días. No eran mucho diez meses para cumplir con tanta seriedad, con tanta dignidad la manifestación de una verdad tan difícil de descubrir en el montón de documentos en que ella se disimulaba.

nuremberg07 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Otto Ohlendorff. Uno d elso abogados defensores,, acusado también con posterioridad

 

He hecho anteriormente alusión a la preponderancia de la influencia anglosajona en el Tribunal de Nuremberg; ella ha hecho prevalecer los rasgos del procedimiento llamado acusatorio en el cual el proceso se presenta sin el aspecto dominante de un duelo entre el Ministerio Público y la defensa, bajo el arbitraje del Presidente y en presencia de los espectadores interesados que son los acusados. Quisiera a este respecto, evocar el papel que estos últimos han desempeñado en el proceso. Sus manifestaciones, en conjunto, han sido discretas; en ausencia de un interrogatorio por el Presidente del Tribunal, que el sistema acusatorio prohíbe porque él altera la función arbitral de este último, los inculpados de Nuremberg han intervenido personalmente varias veces en la audiencia. Al iniciarse el proceso, ellos han debido contestar con un sí o con un no a la pregunta del Presidente: “Alega Ud. como culpable o no culpable? Todos han contestado con, la negativa, después que Goering hubo esbozado un discurso rápidamente interrumpido por el Presidente. De la respuesta del acusado depende, en derecho anglosajón, la composición del tribunal que lo juzgará: ella no ha tenido, en el procedimiento de Nuremberg, más significado que el de orientar los debates. En la clausura de estos debates, cada acusado ha tenido la posibilidad de hacer una declaración final a fin de explicar por última vez su actitud; esta declaración final, sacada del derecho francés, demuestra el carácter complejo del sistema procesal en uso en Nuremberg, donde dos sistemas diferentes se han conjugado armoniosamente. La declaración del Ministro de Armamento Speer, clara, incisiva, fue especialmente observada. Entre estas dos manifestaciones extremas, los acusados tuvieron la ocasión de hacer uso de Ia palabra en condiciones características del sistema anglosajón. Ellos fueron, durante la exposición de las pruebas en su descargo, oídos como sus propios testigos en sus propias causas. Conducidos a la barra de los testigos, llevados a prestar juramento en la forma establecida en su ley nacional, han sido interrogados por sus abogados y contrainterrogados por el Ministerio Público.

Los interrogatorios cruzados de los acusados (los “cross examinations” del procedimiento inglés) han constituido las fases cruciales del proceso de Nuremberg. El sistema no ha dejado de confundir a los magistrados franceses y soviéticos, poco familiarizados con un método de contra interrogación, en el cual los magistrados ingleses y americanos se han revelado como maestros. Eso era, para nosotros, tanto más sorprendente cuanto que los otros testigos de la defensa eran, ellos mismos, en general personalidades hitleristas, acusados en instancias paralelas o posteriores a la de Nuremberg; “curioso proceso éste” me confiaba un día el juez francés -mi maestro el profesor Donnedieu de Vabres- “curioso proceso donde todos los testigos son acusados y donde todos los acusados son testigos”. Esta salida ingeniosa oculta, en realidad, un contrasentido jurídico: al obligar a los acusados-testigos a prestar juramento, el sistema anglosajón, empleado en Nuremberg, los ha colocado en la alternativa inmoral de perjurar o de condenarse. No es efectivo que esta práctica asegure mejor 1a manifestación, de la verdad que el interrogatorio directo de acusado por el presidente del Tribunal. Pero, a falta de tal interrogatorio, ella se hace indispensable y constituye, en el sistema anglosajón un, arma de la acusación a la vez que una garantía de la defensa. Finalmente, más que el interrogatorio directo del acusado por el presidente, su interrogatorio cruzado por la acusación y la defensa permite revelar su personalidad. Es bajo este aspecto que las declaraciones, de los testigos acusados en Nuremberg han revestido un interés apasionante. Todos, uno después de otro, han abandonado el banco de los acusados donde, desde hacía varios meses, escuchaban a sus acusadores y a los defensores, congelados, por decirlo así, en una especie de silencio, y en una inmovilidad que sólo dejaba de observar estrictamente Goering, animado a veces por inclinaciones fingidas o sacudido por risas forzadas. Todos, uno después de otro, se han sentado en el banco de los testigos para presentar allí la defensa que habían preparado en, la meditación de sus celdas. Todos han proseguido más o menos el mismo tema de la obediencia al Führer y más que nunca, el proceso se ha visto dominado por el espectro que era imposible no evocar cada día al penetrar en la sala de audiencias. Goering, arrogante y sencillo, ocupó primero durante más de ocho días la barra de los testigos. Reclamando para sí con una audacia tal vez fácil pero, que es preciso reconocer valiente, todas las responsabilidades que le imputaba la acusación, no ocultando que más allá del Tribunal, él hablaba a la Alemania y hablaba para la Historia. Goering, dio prueba de un innegable talento que los mejores representantes de los Ministerios Públicos americano e inglés no han logrado refrenar. Yo no lo vi bajar la vista sino una vez durante diez meses: con ocasión de la proyección de un film realizado por las autoridades americanas con motivo de la liberación de los campos de concentración. Después de haber soportado largo tiempo las horribles visiones con mirada insensible, terminó por ocultar sus ojos ante una imagen particularmente odiosa, dejando así constancia de su vergüenza. Es sin embargo el único de todos los acusados de Nuremberg que adoptó frente al Tribuna; la actitud de un estadistas consciente de su responsabilidad, aunque inconsciente de su criminalidad. Hess, a quien sus dolores intermitentes hacían inclinarse, cuya mirada penetrante traducía la neurosis, no ha revelado su enigma. icon biggrin Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog emente o simulador? Sin duda la asistencia psiquiátrica a la cual había estado sometido ha manifestado exactamente la realidad llegando a la conclusión de un estado demencial por simulación de la locura. Ribbentrop es, de todos los inculpados, aquel del cual he conservado la peor impresión. Tan empequeñecido moralmente como menoscabado estaba físicamente, no ha vacilado en achacar la responsabilidad de ciertos actos a sus subordinados. Su indiferencia desdeñosa no era sino fingida y me acuerda muy bien de la mirada de animal acorralado que lanzó, cierta mañana, hacia el Ministerio Público francés donde yo me encontraba en compañía de un oficial general belga, antiguo attaché militar de Bélgica en Alemania. “Ribbentrop no me había vuelto a ver -me dijo este último- desde la noche en que me hizo llamar, en mayo de 1940, para anunciarme que mi país acababa de ser invadido por los ejércitos alemanes. Le dije entonces que nos volveríamos a encontrar algún día. Nos hemos vuelto a encontraro vea Ud. el miedo que tiene”. La ausencia de dignidad en Ribbentrop hacía resaltar la rigidez, a veces emocionante, de los jefes militares, los generales Keitel y Jodl, y los almirantes Doenitz y Roeder, sorprendidos de que su calidad de soldados no constituyese una excusa absolutoria de sus crímenes. La declaración de Frank, “gauleiter” y verdugo de la Polonia, perdura como uno de los más intensos de mis recuerdos del proceso de Nuremberg. Frank había sido tocado por la gracia en su prisión, y su arrepentimiento debía ser sincero, pues su confesión fue completa. Desde las primeras preguntas de su abogado, reconoció, proclamó que en obedecimiento a las órdenes del Führer él había cometido crímenes cuya responsabilidad afectaría a la Alemania por muchos siglos, por miles de años, habría él precisado. Insensible a la mirada de desprecio de Goering, y a la atmósfera de amenaza con que lo rodeaban algunos de sus coinculpados, reconoció la realidad de los actos abominables que le eran achacados, reclamando el castigo de los hombres a fin de poder conocer el juicio de Dios. Muy distinto se condujo el proveedor de los campos de muerte lenta. Streicher, teorizante del antisemitismo; absolutamente inconsciente, cínico trató de presentarse como en periodista sin autoridad, como un doctrinario sin crédito. Fueron acaso lo abyecto de su conducta, su fealdad física acentuada por el continuo masticar de chewing gum, los motivos que, según parece, lo hicieron indisponerse hasta con sus coinculpaldos? Schacht particularmente, no ocultaba su desprecio. Schacht, uno de los tres absueltos del proceso, quien desde el comienzo hasta el final de los debates manifestó no interesarse por él, porque no podía él afectar a un hombre que como él se había opuesto a los excesos del hitlerismo. El examen de algunos acusados hizo aparecer ante todo su servilismo. Servil, así era Sauckel, gauleiter encargado del reclutamiento de la mano de obra, el organizador del trabajo forzado, contra el cual yo estaba encargado de entablar demanda en nombre de los Ministerios Públicos francés, inglés y americano. Este antiguo marino mercante, padre de diez hijos, encumbrado a 1a política por la revolución hitlerista, aplicaba en la administración los métodos de la obediencia pasiva que le había inculcado la religión nazi. El Führer ordenaba, él ejecutaba, sin considerar las advertencias del sutil Speer, sin prestar oído a los consejos del prudente Abetz. “Yo jamás enrolé un hombre más de lo que se me había ordenado”, me dijo él para justificarse, y como yo le solicitase explicaciones respecto a una circular en la cual él ordenaba alimentar a los trabajadores según su rendimiento, él exteriorizó su asombro ante mi indignación. Dentro de una mentalidad primitiva, como era la suya, él encontraba respuesta a toda interrogación, justificación a todo reproche: él ejecutaba las órdenes del Führer. Pretendía no haber conocido nada de las atrocidades cometidas en los campos de concentración, antes que ellas le hubiesen sido reveladas por los debates. Le mostré entonces una fotografía que me había sido enviada por un oficial del Servicio de Inteligencia británico y que lo presentaba visitando en compañía de Himmler el campo de concentración de Weimar situado en el territorio del cual era él el gauleiter. Afirmó estúpidamente que su visita se había limitado a los edificios exteriores del campo mismo en el cual no había entrado. El servilismo y la inconsciencia de Saukel los he vuelto a encontrar en Seyss Inquart, incomparablemente más fino y distinguido, en Frick, en Funck, en muchos otros. La identidad de las personalidades criminales hitleristas demuestra que más allá de las responsabilidades individuales, el sistema hitlerista era, en sí, generador de criminalidad. Es lo que ha demostrado con mucho acierto uno de los más inteligentes inculpados, Speer, que ha encontrad esta manera de alegar como no culpable, reconociéndose cierta culpabilidad: la de haber llegado a ser un elemento motor de la máquina criminal. Todos los datos de la psicología hitleriana se han manifestado así en los testimonios de los acusados-testigos y no es éste, en definitiva, el menor de los intereses de la experiencia de Nuremberg.

hoess Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Höss

Fue en el curso de la declaración de un testigo cuando se reveló en toda su complejidad el misterio del alma alemana. Ese testigo era el S. S. Hoess, después condenado a muerte por un tribunal polaco. Había ejercido a partir de 1944 el comando del campo de concentración y de exterminio de Ausschwitz y su interrogatorio, realizado por un oficial americano se realizaba a través del diálogo siguiente:

–Es efectivo que Ud. fue nombrado comandante del campo de Ausschwitz en 1944?

– Es efectivo.

– Es efectivo que Ud. trató de aumentar el número de muertes realizadas en el campamento?

– Es efectivo.

– Es efectivo que, con este fin, Ud. ensayó un nuevo gas asfixiante e instaló una alfombra movediza entre la cámara de gases y el horno crematorio?

– Es efectivo.

– Es efectivo que Ud. logró así masacrar a más de un millón de judíos húngaros sólo en el mes de julio de 1944?

– Es efectivo.

– Es efectivo que no habló jamás a nadie de lo que ocurría en el interior del campamento?

Y Hoess tenía entonces esta extraordinaria respuesta:

– Sí, es efectivo, pero es posible que yo haya hablado de ello alguna vez, a mi mujer, en el curso de una conversación.

El proceso no sólo ha permitido establecer la comprobación de los hechos; él ha revelado la naturaleza de los hombres y esta revelación no es menos importante que esta enseñanza: la educación de los pueblos es la garantía más segura de la paz internacional.

Es a la obra de paz, cuya prosecución corresponde a los hombres de nuestra generación, a la cual los jueces de Nuremberg han tratado de aportar su contribución. Por las condenas que ellos han dictado en contra de los grandes criminales de guerra hitleristas, han notificado que, según la expresión del antiguo Secretario de Estado americano Henry Stimson, la guerra no es una aventura romántica, sino un crimen degradante, por el cual doce acusados han sido condenados a la horca y otros siete a penas privativas de la libertad, en tanto que tres inculpados, Von Papen, Schacht y el incoloro Fritsche eran absueltos. La sentencia no ha dejado de levantar protestas. El juez soviético, el general Nikitchenko, oficialmente se ha distinguido por la publicación de su opinión minoritaria contraria a las tres decisiones de absolución y contraria a la relativa indulgencia que ha beneficiado a Hess, condenado, Sin embargo, a prisión perpetua. La opinión pública internacional ha reaccionado en forma diversa: algunos se han emocionado ante la severidad de la condena a muerte de los generales, otros se han indignado frente a la benevolencia de ciertas decisiones. Qué hay que pensar de los veredictos de Nuremberg? Yo no sé si ellos coincidirán siempre exactamente, ya con el juicio de la Historia, ya con él juicio de Dios. Pero yo sé que ellos son la expresión de una justicia humana que, sin acusar debilidad, no se ha rebajado jamás descendiendo a la venganza. Los matices mismos de la sentencia atestiguan la conciencia de los jueces. Es en Nuremberg, independientemente de toda vindicta donde la justicia de los hombres se ha Pronunciado. Será ella escuchada y comprendida? He aquí que ya surge contra el proceso de Nuremberg la acusación de haber convertido a los criminales en mártires y de haber creado una grotesca leyenda. Goering lo había previsto y sin duda lo había querido así. El psiquiatra de la prisión de Nuremberg, el capitán Gilbert, me contaba antes del final del proceso, a partir del mes de febrero de 1946, que un día Goering había invitado a Funk a morir sin inquietud, porque un día el pueblo alemán lo reconocería como héroe y transportaría sus osamentas en una urna de mármol hacia un santuario nacional. Esto es posible, pero en el fondo poco importa. Los lamentables actores del proceso de Nuremberg pertenecen al pasado y sólo se cuenta con el porvenir. Ahora bien, lo que quedará para el porvenir, son los preceptos de Derecho Internacional enunciados en la sentencia del 1 de octubre de 1946, porque ellos fijan las obligaciones recíprocas de los Estados y de los individuos en el seno de la comunidad internacional que nos incumbe organizar.

La sentencia de Nuremberg descansa a este respecto sobre una idea-fuerza, la de la supremacía del Derecho Internacional sobre los derechos internos. El Derecho Internacional no sólo impone apremios a los Estados; él obliga directamente a los individuos quienes deben respetar sus imperativos sin poder atrincherarse tras la excusa tradicional, pero cómoda, de la obediencia a las prescripciones del orden interno. Placer extensivo el imperio del Derecho Internacional a los actos individuales, trasladar al individuo de la esfera estrecha de las soberanía de los Estados al amplio círculo de la sociedad internacional, tal es el camino que el Tribunal de Nuremberg se ha trazado y en el cual ha entrado deliberadamente. Un equívoco ha finalizado, equívoco que los jueces de Nuremberg han disipado desde un principio: el sofisma según el cual los actos del Estado no obligan a nadie, porque, por una parte, el Estado es una entidad a la cual no se puede imputar intención criminal y porque, por otra parte, ningún individuo puede ser declarado responsable por los actos del Estado. Esta tesis, hasta entonces tradicional ha sido sostenida por los abogados de los inculpados y más especialmente por el doctor Jahreis, profesor de la Universidad de Jena, en la exposición doctrinal que él ha presentado en nombre de la defensa. El Ministerio Público se ha negado a suscribirla: el Procurador General inglés Sir Hartley Schawcross ha calificado esta tesis como un absurdo prescrito y el Procurador General francés, señor François de Menchon, no ha tenido dificultad en demostrar que tal tesis reducía toda justicia internacional a la impotencia. El Tribunal se ha pronunciado en términos explícitos por la tesis de la acusación –”Se ha pretendido se dice en uno de los considerandos de la sentencia– que el Derecho Internacional no afecta sino a los Estados soberanos y no prevé sanciones con respecto a los delincuentes individuales. Se ha pretendido igualmente que cuando el acto considerado como crimen es ejecutado en nombre de un Estando, los ejecutantes no son responsables de ello, estando amparados por la soberanía del Estado. El Tribunal no puede aceptar ni una ni otra de estas posiciones. Esta admitido desde hace tiempo que el Derecho Internacional impone deberes y obligaciones a las personas físicas, y está probado en forma fehaciente que la violación del Derecho Internacional engendra responsabilidades individuales”. Así se encuentra desmentida la opinión de Napoleón según la cual los crímenes del Estado no pueden ser reprochados a nadie. Así se desprende del proceso de Nuremberg un Derecho Internacional nuevo, cuyo sujeto activo no es solamente el Estado, sino también el individuo considerado como miembro de una sociedad interestatal. Esta evolución del Derecho Internacional no deja de presentar algún peligro que conviene no ocultar.

El Tribunal de Nuremberg ha instituido un deber de desobediencia. Pide al individuo que desobedezca al Estado cuando los preceptos del derecho interno contradicen el Derecho Internacional, pues las obligaciones internacionales que se imponen a los individuos priman sobre el deber de obediencia para con los Estados de los cuales ellos dependen. Esto no presentaría dificultad si el orden jurídico universal estuviese organizado de manera de dar al individuo el sentimiento de una jerarquía de deberes; en el actual desorden de la sociedad internacional, el individuo no puede tener sino la sensación turbia y falaz de la contradicción, aun más, de la oposición entre deberes contrarios. Falta poner en ejecución los principios contenidos en la sentencia de Nuremberg, so pena que se seque en sus fuentes la bienhechora audacia, y para esto, la tarea que se impone, es triple.

Es preciso, en primer lugar, crear una jurisdicción penal internacional permanente. Es ésta la única manera de prevenir el reproche de que ha sido blanco el Tribunal Militar internacional de los grandes criminales de guerra, cual es el de ser una Jurisdicción de circunstancia, creada apresuradamente para satisfacer las necesidades del momento. Poco importa que esta jurisdicción permanente sea un Tribunal independiente como algunos lo preconizan, o una Cámara criminal de la Corte Permanente de Justicia de La Haya, como otros lo sugieren. Lo esencial es que esta jurisdicción exista y haga pesar en las relaciones internacionales la fuerza de su amenaza. Las reticencias de los Estados, que temen abandonar alguna parcela de sus poderes soberanos, deben ser dominadas y superadas las vacilaciones que se manifiestan en el seno mismo de la Organización de las Naciones Unidas, principalmente bajo la influencia de los Estados de la Europa Oriental, deben ser disipadas. Los hombres de la era atómica deben comprender que no tienen más alternativa que la de perecer por la fuerza o la de organizarse por el derecho. Ellos deben escuchar el mensaje de Nuremberg.

A esta jurisdicción internacional es preciso, en segundo lugar, darle una ley. La comisión de codificación del Derecho Internacional de la Organización de las Naciones Unidas, en el seno de la cual se ha elaborado la Convención sobre la represión del genocidio, adoptada por la Asamblea General de París, debe ampliar su campo de acción; le corresponde coordinar las normas usuales del Derecho Internacional sobre las cuales los jueces de Nuremberg han fundamentado sus sentencias y coordinarlas en una legislación internacional que fije infracciones y sanciones. No es que haya llegado la hora de ese Código Penal Internacional cuya adopción algunos autores han propuesto. La codificación es el resultado de los sistemas jurídicos evolucionados que se han fijado bajo la influencia de la costumbre. El Derecho Penal Internacional recién acaba de nacer a la vida jurídicas y conservará por la fuerza de las cosas, su carácter usual, mejor adaptado que la legislación a las formas cambiantes de la criminalidad internacional. Pero una etapa debe ser franqueada por medio de la codificación de las reglas actuales y ya consagradas por la costumbre. Estas reglas han sido confirmadas por el Tribunal de Nuremberg. Es necesario que una convención internacional codifique los principios de Derecho que el Tribunal de Nuremberg ha sancionado.

Pero la ley internacional quedará desprovista del alcance y la jurisdicción internacional, privada de autoridad si ellas no se fundamentan sobre una organización internacional cuya primacía ellas aseguren sobre los órdenes estatales.

La organización de la Sociedad Internacional es la tercera las labores que se imponen a nuestras preocupaciones, y es la más urgente y la más difícil. El contexto del mundo moderno dividido por facciones rivales en las cuales han reaparecido los nacionalismos, más intransigentes que nunca, no deja sino poco margen a la esperanza cifrada en los sueños de los protagonistas del Gobierno Mundial. Sin embargo, algunas realizaciones parciales mantienen nuestra esperanza. Cómo podríamos nosotros seguir sin pasión los progresos del panamericanismo? Cómo podríamos nosotros observar sin emoción el nacimiento de la Europa occidental? Ellos atestiguan la existencia de un espíritu americano y de un espíritu de la Europa democrática. La Sociedad Internacional no podrá, de la misma manera, establecerse sino cuando un espíritu internacional se forme y se desarrolle. Es a esta formación, a este desenvolvimiento al que deben incorporarse desesperadamente nuestros esfuerzos. La obra no solicita solamente la ciencia de los jurisconsultos y la paciencia de los estadistas; ella reclama la pasión común de los hombres de buena voluntad. Nosotros podemos aún, o perdernos juntos, o salvarnos juntos. Es el drama de nuestra generación; pero es también su grandeza. Trabajemos con todo nuestro corazón, con toda muestra inteligencia, con toda nuestra voluntad en esta oscura y grandiosa misión y cuando las dificultades surjan, cuando sobrevengan las desilusiones, sigamos trabajando. Depende de nosotros que la sentencia de Nuremberg perdure como una “experiencia” característica de una época agitada por la sucesión de las agresiones de la violencia y de las reacciones del derecho, o bien, que llegue a ser un “precedente” que asegure, por un sobresalto de la conciencia universal el triunfo del derecho sobre la violencia.


 

Este artículo fue publicado originariamente en la “Revista de Derecho y Jurisprudencia”, números 8 y 9 de mayo y junio de 1949, en Santiago de Chile.
Este documento se digitalizó a partir de la publicación editada el 5 de octubre de 1949 por la Imprenta de Chile bajo el número de edición 54364.
Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor en Madrid el 14 de mayo de 1997.

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mar 16 2011

Los argumentos de la defensa de ERNST KALTENBRUNNER en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:35

 

Con ocasión del contra-interrogatorio de Ernst Kaltenbrunner, se le preguntó con indignación cómo podía tener el descaro de pretender que él había dicho la verdad y que 20 ó 30 testigos, habían mentido (XI 349 {385}).

Los “testigos”, naturalmente, no comparecieron delante del Tribunal; se trataba de nombres escritos en pedazos de papel. Uno de estos nombres es el de Franz Ziereis, el comandante del campo de concentración de Mauthausen.

En su pedazo de papel, Ziereis “confesó” haber gaseado a 65.000 personas, fabricado pantallas de lámpara en piel humana, y falsificado dinero. También proveyó una tabla complicada de informaciones estadísticas, incluso una lista de los números exactos de prisioneros en 31 campos de trabajos distintos. Luego acusó a Kaltenbrunner de haber dado la orden de matar a todos los presos del campo (Mauthausen) al avecinarse los norteamericanos.

Ziereis estaba muerto desde hacía ya 10 meses cuando hizo su “confesión”; afortunadamente, la “confesión” habría sido “documentada” por otra persona que tampoco compareció delante del Tribunal — un prisionero llamado Hans Marsalek — pero cuya firma aparece en el documento (Documento 3870-PS, XXXIII 279-286).

Las páginas 1 a 6 de este documento estan escritas entre comillas (!), incluso la tabla estadística, que afirma, por ejemplo, que habían 12.000 presos en Ebensee; 12.000 en Mauthausen; 24.000 en Gusen I y II; 20 presos en Schloss-Lindt, 70 presos en Klagenfurt-Junkerschule, etc. en los 31 campos de la tabla.

El documento no está firmado por nadie más que pudiera haber alegado estar presente durante la “confesión”; eventuales apuntes que pudieran haber sido tomados contemporaneamente y anexados al documento parecen no existir. El documento lleva sólo 2 firmas: la de Hans Marsalek, el preso, y la de Smith W. Brookhart Jr., U.S. Army. El documento lleva la fecha de 8 abril 1946. Ziereis murió el 23 mayo de 1945.

Se pretende que Ziereis estaba demasiado enfermo (murió de heridas de bala en el estómago) para firmar nada establecido contemporaneamente, pero habría estado en bastante buena salud para “dictar” este largo y complejo documento, el cual habría sido “documentado” al pie de la letra por Marsalek durante 10 meses y medio. Naturalmente, Marselek no había tenido ningún motivo para mentir! El documento está escrito en alemán. Brookhart fue un escritor fantasma de confesiones, que también escribió las confesiones de Rudolf Höss (en inglés, Documento 3868-PS) y las de Otto Ohlendorf (en alemán, Documento 2620-PS).

(Dirección de Brookhart en 1992: 18 Hillside Drive, Denver, Colorado USA; era hijo del Senador de Washington Iowa.)

La “confesión” de Ziereis continua siendo tomada en serio (mas o menos) por Reitlinger, Shirer, Hilberg, y otros buhoneros ambulantes de pararruchas estilo “Holocaust.”

Kaltenbrunner afirmó que habían 13 campos de concentración centrales, o “Stammlager”, durante la guerra (XI 268-269 {298-299}). El gran total de 300 campos de concentracion afirmado por la fiscalía habría sido obtenido incluyendo campos de trabajo normales. El trigésimo campo, Matzgau, en las cercanias de Danzig, habría sido un campo especial, cuyos presos eran los guardias de las SS y los miembros de la policia que habrían sido condenados por ofensas contra presos a su cargo, tales como maltratos físicos, malversaciones de fondos, hurtos de efectos personales, etc. Este campo, con su población de presos SS, había caido en manos de los rusos al fin de la guerra (XI 312, 316 {345, 350}).

Kaltenbrunner alegó que las sentencias de los tribunales SS y de la policía eran mucho más severas que las de los tribunales ordinarios, por las mismas infracciones. Las SS frecuentemente procesaban sus propios miembros acusados de delitos contra los presos, o por violaciones de disciplina (XXI 264-291, 369-370 {294-323, 408-409}).

Métodos de “tercer grado” habían sido permitidos por la ley con el único propósito de obtener informaciones sobre las actividades futuras de resistencia; tales métodos se prohibieron con el propósito de obtener confesiones. Estas interrogaciones requerían la presencia de un médico, y permitían un total de 20 golpes de palo sobre las nalgas desnudas, sólo una vez, un procedimiento que no se podía repetir más tarde. Otras formas de “tortura nazi” eran, entre otras, la detención en una celda oscura, o el estar de pie durante largos interrogatorios (XX 164, 180-181 {184, 202-203}; XXI 502-510; 528-530 {556-565, 583-584}).

Kaltenbrunner y muchos otros testigos por la defensa alegaron que tales metodos habían sido practicados por oficiales de la policía en todas partes del mundo (XI 312 {346}), y que respetables oficiales de policía habían visitado Alemania para estudiar los métodos alemanes (XXI 373 {412}).

Las pruebas de la defensa en este y otros asuntos relacionados constan de miles de páginas, divididas entre las audiencias delante del Tribunal y delante de la Comisión, así como de 136.000 declaraciones escritas (XXI 346-373 {382-412}; 415 {458}, 444 {492}).

Kaltenbrunner fue condenado por conspiración en el linchamiento a aviadores aliados que habían cometido bombardeos en masa sobre las poblaciones civiles. Los linchamientos habrían estado justificados, pero nunca tuvieron lugar. Muchos aviadores aliados habrían sido salvados de las muchedumbres civiles por oficiales alemanes. Los alemanes se negaron a contemplar tales metodos, temiendo que terminasen en una matanza general de aviadores después de lanzarse en paracaidas. Como tantos otros crímenes alemanes, esta también quedó siendo una idea sin efecto (XXI 406-407 {449-450}, 472-476 {522-527}).

Otro crimen supuestamente cometido por Kaltenbrunner fue su responsabilidad por el así llamado “Kugelerlass” (Decreto de Bala). Esta habría sido una orden de ejecutar a prisioneros de guerra por medio de una máquina de medir el cuerpo (un aparato insensato probablemente inspirado por la absurda “máquina de Paul Waldmann” para romper cabezas por medio de un martillo accionado por un solo pedal) (URSS-52, VII 377 {416-417}).

El “Kugelerlass”, Documento 1650-PS, de ser un documento auténtico — lo que probablemente no es (XVIII 35-36 {43-44}) — es una traducción incorrecta: el sentido de la orden es que los prisioneros que intentasen escapar habrían de ser encadenados a una “bola” de hierro (“Kugel”), y no que hayan de ser matados con un tiro, o “bala” (también “Kugel”). La palabra “encadenados” aparece en el documento, pero no las palabras “disparar”, “tirar”, o “matar” (III 506 {565}; XXI 514 {568}); Gestapo Affidavit 75; XXI 299 {332}). El documento es un “telescrito”, eso es, que no hay firma (XXVII 424-428).

El término “Sonderbehandlung” (siempre traducido por “asesinato”) es un ejemplo de la fea jerga utilizada en cualquier burocracia; sería mejor traducido por “tratamiento individual especial” (en verdad, se trata de una palabra normal, encontrada muy a menudo en contratos de representación comercial). Kaltenbrunner logró probar que, en el contexto de un documento, la palabra significaba el derecho de beber champaña y de tomar lecciones de francés. La fiscalía había confundido un lugar de deportes invernales con un campo de concentración (XI 338-339 {374-375}); (XI 232-386 {259-427}; XVIII 40-68 {49-80}). El documento de deportes invernales es Documento 3839-PS, XXXIII 197-199, una “declaración”).

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feb 22 2011

Los juicios de Nuernberg contra las llamadas “organizaciones criminales”

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 09:32
nsdap5 Los juicios de Nuernberg contra las llamadas organizaciones criminales

El partido NSDAP fue la principal organización criminal en los juicios de Nuremberg

Las pruebas de la defensa con respecto a las alegadas “organizaciones criminales” consisten en los testimonios orales de 102 testigos y de 312.022 declaraciones escritas y notariadas (XXII 176 {200}).

El termino “criminal” no fue definido en ningún momento durante el proceso (XXII 310 {354}; véase también XXII 129-135 {148-155}).

Tampoco fue definido cuando estas organizaciones se habrían vuelto “criminales” (XXII 240 {272-273}).  El Partido Nazi mismo se habría vuelto criminal tan temprano como en 1920 (XXII 251 {285}), o quizá no antes de 1938 (XXII 113 {130}), o posiblemente no lo haya sido nunca (II 105 {123}).

Las 312.022 declaraciones escritas fueron presentadas a una “comisión.”  La copia transcrita de los testimonios delante de esta “comisión” no aparece en la del proceso de Nuremberg.  Los “National Archives” (Archivos Nacionales) en Washington no poseen ninguna copia transcrita de los testimonios delante de la comisión, nunca han oído hablar de ella, no saben lo que es, ni donde está.

De las 312.022 declaraciones escritas, sólo unas pocas docenas fueron traducidas al inglés, de modo que el Tribunal no las pudo leer (XXI 287, 397-398 {319, 439}).

El Presidente del Tribunal, Sir Geoffrey Lawrence, no comprendía nada de alemán, y el procurador Robert Jackson tampoco.

Debido a un “cambio en las reglamentaciones” llevado a cabo a último momento, (XXI 437-438, 441, 586-587 {483-485, 488, 645-646}) muchas otras declaraciones fueron rechazadas debido a su supuesta “falta de conformidad” (XX 446-448 {487-489}).

La “comisión” preparó sumarios que fueron presentados al Tribunal (“x-mil declaraciones alegando trato humanitario de los prisioneros”, etc.). Estos sumarios no fueron considerados como pruebas.  El Tribunal prometió leer todas las 312.022 declaraciones antes de llegar a su veredicto (XXI 175 {198}); 14 días más tarde, se anunció que las 312.022 declaraciones no eran verídicas (XXII 176-178 {200-203}).

Entonces una sola declaración de la prosecución (Documento D-973) fue considerada de haber “refutado” a 136.000 declaraciones de la defensa (XXI 588; 437, 366 {647, 483-484, 404}).

Los 102 testigos fueron obligados a aparecer y a testificar delante de la “comisión” antes de aparecer y de testificar delante del Tribunal.  Luego, 29 de esos testigos (XXI 586 {645}), o, según otra fuente, 22 de estos testigos (XXII 413 {468}), fueron permitidos a comparecer delante del Tribunal, pero su testimonios no debían ser “acumulativos”, esto es, repetitivos de sus testimonios delante de la “comisión” (XXI 298, 318, 361 {331, 352, 398-399}).

Entonces, 6 declaraciones escritas y presentadas por la prosecución fueron consideradas de haber “refutado” a los testimonios de los 102 testigos de la defensa (XXI 153 {175}, XXII 221 {251}).

Una de estas declaraciones estaba escrita en polaco, de manera que la defensa no la podía leer (XX 408 {446}).  Otra fue firmada por un judío de nombre Szloma Gol, quien alegaba haber desenterrado y quemado 80.000 cadáveres, incluso el de su hermano (XXI 157 {179}, XXII 220 {250}).

(En la copia transcrita británica sólo desenterró 67,000 cadáveres.)

En ese momento, la prosecución había ya terminado la presentación de sus pruebas (XX 389-393, 464 {426-430, 506}; XXI 586-592 {645-651}).

La prosecución entonces expuso en su presentación final que 300.000 declaraciones habían sido presentadas y consideradas durante el proceso, dando la impresión al lector poco observador, que estas habían sido documentos de la prosecución (XXII 239 {272}).

En verdad, la prosecución sobrellevó todo el proceso con nada más de unas pocas declaraciones verdaderamente importantes.  Véase, por ejemplo, XXI 437 {483}, donde 8 o 9 declaraciones fueron presentadas por la prosecución contra 300.000 declaraciones por la defensa; véase también XXI 200 {225}; 477-478 {528-529}; 585-586 {643-645}; 615 {686-687}).

En los numerosos procesos en los campos de concentración, como por ejemplo, el proceso de Martin Gottfried Weiss, se acordó un medio más simple.  Cualquier sencillo empleo en un campo de concentración, aun cuando este hubiese sido por sólo unas pocas semanas, se habría de considerar “prueba” de un “conocimiento constructivo” del “Proyecto Común.”  El término “Projecto Común”, naturalmente, no fue definido en ninguna instancia.  La palabra “conspiración” fue generalmente evitada para poder procesar con reglas de prueba más flojas.  No era necesario hacer referencia a actos específicos de maltrato, ni de probar que nadie hubiera muerto como resultado de tales maltratos.  36 de los 40 acusados fueron condenados a muerte.

Las transcripciones de los testimonios expuestos a la comisión de Nuremberg se hallan en el Palacio de la Paz en la Haya, donde llenan la mitad de una caja fuerte a prueba de fuego que mide del suelo al techo.  El testimonio de cada testigo fue escrito a máquina con una paginación a empezar con la página 1, pues reescrita con una paginación consecutiva que corre hasta miles de páginas.  Los esbozos y copias limpias son clasificados juntos, en pliegos, grapadas, en papel muy frágil, con grapas oxidadas.  Es absolutamente cierto que nadie jamás ha leído este material, al menos en La Haya.

En los argumentos de la defensa, el material relativo a los testimonios de los 102 testigos aparece, en su mayor parte, en caracteres pequeños en los tomos XXI y XXII de la copia transcrita de los testimonios en el Proceso de Nuremberg.  Los caracteres pequeños indican que estos pasajes fueron suprimidos de los argumentos finales de la defensa; de otra forma, el proceso hubiera sido demasiado largo (según la prosecución).  Este material contiene muchos centenares de páginas.  En la transcripción de las audiencias publicada en el Reino Unido, todo este material ha desaparecido en su totalidad.  En la versión publicada en los Estados Unidos, 11 páginas han sido suprimidas entre los párrafos 1 y 2 de la página 594 en tomo XXI.  En la copia alemana transcrita de los audiencias, estas 11 páginas aparecen en tomo XXI 654-664.  El resto de las versiones norteamericanas y alemanes parecen estar más o menos completas.

El material discute, por ejemplo: ” Guerra total: XIX 25 {32} ” Reparaciones: XIX 224-232 {249-259} ” Sindicatos alemanes: XXI 462 {512} ” Gestapo y los campos de concentración: XXI 494-530 {546-584} ” “Röhm Putsch”: XXI 576-592 {635-651} ” “La Noche de los cristales rotos (Kristallnacht)”: XXI 590-592 {649-651} ” “Umsiedlung” (traslado de población): XXI 467-469, 599-603 {517-519, 669-674} ” SD: XXII 19-35 {27-47} ” Armamentos: XXII 62-64 {75-78} Las 312.022 declaraciones están probablemente clasificadas en algún archivo alemán.

La sentencia del proceso de Nuremberg fue impresa dos veces, en tomos I y XXII.

Es muy importante obtener los tomos alemanes y leer la sentencia en tomo XXII en alemán.  El alemán incorrecto, las traducciones incorrectas, etc. escritas por los norteamericanos han sido corregidos con notas hechas en los pies de página.  Errores de tal naturaleza en documentos pueden ser tomados como pruebas de falsificación.

En general, los tomos alemanes son preferibles a los tomos norteamericanos.  Frecuentes notas en los pies de página alertan al lector de traducciones incorrectas, documentos desaparecidos, y copias falsificadas (por ejemplo, XX 205 de la copia transcrita alemana: “Falta esta frase en el documento original”).

Los tomos alemanes en libro de bolsillo son disponibles a través de Delphin Verlag, Munich (ISBN 3.7735.2509.5) (sólo la copia transcrita de las audiencias; las copia de las audiencias junto con los tomos documentarios son disponsible en microfilm de Oceana Publications, Dobbs Ferry, NY).

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feb 16 2011

Los orígenes del nazismo en una novela negra

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 09:59

el gris Los orígenes del nazismo en una novela negra

Cuando en una novela se habla de los orígenes del nazismo o de la época nazi, lo esperable, tópico ya, es que los nazis sean fanáticos sin entrañas y que el resto luche contra ellos. No es el caso de EL GRIS, que trata de acercarse a lo que fueron aquellos años veinte y a las razones por las que el movimiento nazi llegó al poder. Un suceso histórico de este tipo no puede deberse a la locura colectiva, sino a una serie de causas económicas, psicológicas y sociales que el autor aborda a la perfección, presentado a los nazis como lo que eran: un movimiento revolucionario acorde a la violencia y la estética de su época.

Como curiosidad, cabe añadir que la novela la protagoniza Heinrich Müller cuando era un simple comisario de policía que se dedicaba a perseguir a los nazis. Este detalle histórico, poco conocido, ahonda en el realismo de la situación.

EL GRIS es una novela en la que el bien y el mal se confunden. Y cuando digo que el bien y el mal se confunden no me refiero a que los personajes sean ambiguos, sino que todos, como las personas reales, pueden ser ambas cosas a la vez, sin estereotipos falseados.

Si os ha gustado Schlink y la saga de Selb, no dejéis de leer esta novela, quizás la más parecida en la literatura española al famoso autor alemán y puede que incluso un poco más dura en su planteamiento moral.  EL GRIS podría ser una novela de Schlink si no fuese porque Javier Pérez, su autor, parece confiar menos en el alma humana que el escritor alemán.

Los que hemos seguido al autor sabemos que EL GRIS es una novela que ha recorrido un largo camino antes de llegar a las librerías, y pasando por premios, menciones de finalista y unos cuantos escritorios de importantes editoriales donde unas veces no se decidieron a publicarla por ser demasiado literaria y otras por consideraciones de distinta índole.

Sin embargo, ahora que hemos tenido la ocasión de leerla, sabemos que EL GRIS es una novela que no deja indiferente, aunque sólo sea por el punto de partida: un hombre que no puede dormir porque teme que si se duerme no despertará nunca necesita familiarizarse con la muerte y para ello empieza a matar.

En las primera páginas nos dicen ya quien es el asesino, y luego, durante el resto de la novela, el autor nos enfrenta al terrible dolor del asesino y a la tenacidad despiadada del comisario que lo persigue, haciéndonos dudar sobre a cual de los dos entendemos mejor.

En EL GRIS nadie es bueno o malo desde un principio y hasta le final. No podemos conocer la moralidad de un personaje sólo por su papel, porque todos son humanos. Puede haber delincuentes piadosos, y delincuentes desalmados. Policías bondadosos y policías terribles. Puede haber incluso nazis buenos y nazis malos, en aquellos años veinte donde cada cual luchaba férreamente por su vida y su supervivencia.

Se trata sin duda de una de las mejores novelas negras que he leído en los últimos años, con una trama policíaca vibrante y sin los trucos típicos de la novela con adivinanza donde el lector debe averiguar quién es el asesino. Aquí, ya lo sabemos. El problema es saber de parte de quién estamos.

Los acontecimientos de 1924

los acontecimientos de 1925

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ene 20 2011

Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 05:16

barbie1 Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.A pesar de que nunca fue un jerarca, es uno d elos personbajes que más interés suscita en historiadores y curiosos por la smúltiples facetas de su vida y los entresijos del mundo occidentelñ que su actividad denota.

Klaus Barbie Altmann , nacido en Bad Godesberg, Alemania el 25 de octubre de 1913 y fallecido en Lyon, Francia, el 23 de septiembre de 1991). Fue un alto oficial de las SS y de la Gestapo durante el régimen nazim, destinado al combate contra la resistencia francesa e involucrado asimismo en numerosos crímenes de guerra y contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Francia. 

Se adhirió a las SS y al Sicherheitsdienst (SD) el 26 de septiembre de 1935, inmediatamente después de graduarse en Derecho en la universidad, y se afilió al Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) el 1 de mayo de 1937, con el número de ficha 4.583.085.

En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Barbie fue destinado a la Sección IVB4 y enviado a Ámsterdam, donde desarrolló una importante labor en el combate contra la resistencia holandesa y la infiltracioón de agentes ingleses en los Países Bajos. En mayo de 1942 fue trasladado a Lyón, Francia. Allí se ganó el apodo de «El Carnicero de Lyón» como jefe de la Gestapo local. Por un lado, y dentro de sus funciones, fue elun veraddero azote para el movimiento de resistencia francés. Se escapó de varios atentados de la resistencia y finalmemnte logró capturar, torturar y ejecutar a Jean Moulin, el miembro de la Resistencia francesa de más alto rango jamás atrapado por los nazis. 

De igual modo, fue acusado de numerosos crímenes, incluyendo la captura de cuarenta y cuatro niños judíos escondidos en la villa de Izieu.  Sólo en Francia se atribuyen a su actividad o a la de sus subordinados el envío a campos de concentración de 7.500 personas, 4.432 asesinatos y el arresto y tortura de 14.311 combatientes de la Resistencia. En este sentido, tenemos que decir que sus crímenes contra civiles son execrables, pero la Convención de Ginebra reconoce la posibilidad legal de condenar a muerete a aquellos civiles que tomen las armas, por lo que ha habido gran controversia en cuanto a la lgitimidad de sus acciones contra la resistencia. No así contra el resto de civiles, que son crímenes injustificables.

barbie2 Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.En el caso de Francia, y como se supo en el juicio posterior, cabe destacar que por cada muerto ocasionado pro Barbie y su equipo de la GESTAPO había al menos tres denuncias de franceses contra sus vecinos, lo que permitió a Barbie ironizar sobre lo que hubiese sucedido de haber hecho él caso a todas aquellas denuncias.

Tras la salida del ejército alemán de Lyon, Barbie voló a Alemania y creó una nueva vida bajo identidad falsa. Inicialmente dirigió un cabaret en Munich e hizo tratos en el mercado negro. Posteriormente, y dada su enorme valía profesional, Barbie fue protegido y empleado por los servicios de contraespionaje del Ejército de los Estados Unidos (CIC),  para los que trabajó en Alemania entre 1947 y 1951, en actividades contra el comunismo. Ese año, ante las repetidas peticiones francesas para que fuese extraditado (ante lo que las autoridades estadounidenses declararon que desconocían el paradero del criminal), se trasladó a Bolivia.Lo hizo a través de una ratline (rutas de escape organizadas tras la Segunda Guerra Mundial para que criminales de guerra nazis y fascistas pudieran huir y evitar ser enjuiciados por los crímenes que habían cometido) organizada por los servicios secretos estadounidenses y el sacerdote católico ustashi croata Krunoslav Draganovic, pasando por la Argentina de Perón.

Barbie, su mujer y sus dos hijos llegaron a Bolivia el 23 de abril de 1951. Allí, Barbie adoptó el apellido de Altman, curiosamente el del rabino judío de su pueblo natal, y comenzó a dirigir una serrería en La Paz, negocio al que se dedicó antes de comenzar a comerciar con quinina y establecer relaciones con ex nazis refugiados en países vecinos y con los militares locales. Durante la dictadura del general Barrientos, que llegó al poder en 1964 tras un golpe de Estado, Barbie fue nombrado gerente general de la compañía marítima estatal, la Compañía Transmarítima Boliviana, creada por Barrientos en 1967 con capitales públicos y privados, que actuaba como tapadera de tráfico de armas al servicio de la dictadura.barbie5 Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.

 Se le atribuye también a Barbie la asesoría directa al operativo que culminó en la muerte de Ernesto Che Guevara en 1967, y muchas fuentes lo identifican como el primero de la izquierda, abajo, del equipo que logró cercar y aniquilar al comando revolucionario de Che Guevara. Esas mismas fuentes afirman que Klaus Barbie cobrá a la CIA un millón de dólares por este servicio y que se postuló él mismo a hacerlo tras los reiterados fracasos de la inteligencia norteamerticana para acabar con el revolocionario cubano. Los norteamericanos, que conocían la audacia y la astucia de Barbie en el campo de la lucha contrainsurgente, aceptaron, pero le exigieron pruebas fehacientes de que su trabajo estaba concluido, razón pro la que Klaus Barbie ordenó que se cortasen las manos a Che Guevara y se enviasen en formol a Estados Unidos para que allí pudiesen comprobar las huellas dactilares. Esta versión no ha podido ser razonablemente confirmada.

Tras la muerte de Barrientos en un accidente de helicóptero en 1969, la suerte de Barbie pareció empeorar y, tras la quiebra de la Transmarítima en 1971, Barbie dejó Bolivia y se estableció en Perú.  Sin embargo, allí su identidad fue desvelada por la prensa, lo que propició que los cazanazis Serge y Beate Klarsfeld diesen con su paradero. Ante el acoso, volvió a Bolivia amparado por las sucesivas dictaduras de Hugo Banzer  y Luis García Meza Tejada (1980-1981), en cuyos golpes de Estado tomó parte dirigiendo los servicios de inteligencia de los golpistas. En 1974, Francia pidió a Bolivia la extradición de Barbie, que fue denegada por no existir tratado de extradición entre ambos países.

Durante la dictadura de García Meza, Barbie fue responsable de la organización de violentos grupos paramilitares al servicio del régimen y s ele atribuyen también duras acciones de los luego llamados “escuadrones de la muerte” en la lucha contra las células marxistas que se formaban en el medio campesino.

La privilegiada situación de Barbie cambió en 1982, con la llegada de un gobierno democrático de centro-izquierda al país. El 25 de enero de 1983 el gobierno del presidente Siles Suazo deportó a Barbie, detenido poco antes por estafa, a Francia. Poco antes, su esposa, Regina, había muerto de cáncer en La Paz en 1982. Algunos historiadores atribuyen a esta mnuerte el hecho de que Barbie dejase de luchar por sí mismo y cayera en la más absoluta indiferencia sobre su vida y su destino.

barbie3 Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.Su proceso judicial comenzó en enero de 1987 en Lyón. Barbie ya había sido condenado a muerte dos veces en ausencia durante su ocultamiento en Bolivia (en 1952 y 1954, en Francia), pero dado que los crímenes de guerra que tuvieron lugar en la Francia de Vichy prescribían a los 20 años, sólo se le juzgó por las deportaciones de poblaciones civiles.  Fueron tres fundamentalmente: la deportación de los 44 niños judíos refugiados en una colonia en Izieu, la redada y posterior deportación de más de 80 personas en la sede de la Unión General de Israelíes de Francia de Lyón, y el denominado “último tren”, en el que fueron deportadas entre 300 y 600 personas escasos días antes de la entrada de las tropas aliadas en Lyón.

Se autorizó a que se filmara el juicio debido a su alto valor histórico, si bien las imágenes del proceso no fueron difundidas inmediatamente, por el riesgo que podñía entrañar para mucha gente lo que Barvbie desvelase, como de hecho sucedió. Barbie negó todos los cargos y se limitó a declarar. Su abogado defensor fue Jacques Vergès, quien utilizó un argumento basado en la tesis de que las acciones de Barbie no fueron más terribles que las de cualquier colonialista en cualquier parte del mundo, incluyendo a los franceses, quienes nunca eran perseguidos: “¿Qué nos da derecho a juzgar a Barbie cuando nosotros, en conjunto, como sociedad o como nación, somos culpables de crímenes similares?”

barbie4 Klaus Barbie. El hombre que cazó a Che Guevara.El juicio contra Klaus Barbie fue un enorme acto de catarsis en Francia, pues por cada cargo que se atribuía akl alemán, este respondía con las docenas de denuncias que ciudadanos franceses habían prsentado contra sus propios compatriotas. En este juicio acabaron señalados como colaboracionistas algunas conocidas figuras de la política yla economía francesa. Barbie, por ejemmplo, señala a Pablo Picasso como el hombre que ayudaba a los nazis a elegir qué cuadros se debían llevar a Alemania y cuales no de las pinacotecas francesas. Segúin Barbie, por esda razón los nazis permitieron seguir a Picasso tranquilamente en Francia a pesar de su conocida militancia comunista.

 El fiscal principal fue Pierre Truche. Finalmente, el 4 de julio de aquel año fue sentenciado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad. Cuatro años después, encontrándose en prisión, falleció enfermo de cáncer.

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