Biografías históricas. Políticos nazis. Militares nazis. Víctimas del nazismo. Opositores al nazismo. Personajes históricos de la época. Documentos históricos. Hechos y figuras de la Segunda Guerra Mundial.
Ferdinand Porsche (3 de septiembre de 1875 – 30 de enero de 1951), ingeniero austríaco, fundador-diseñador de la oficina de estudios automovilísticos alemana Porsche. Creador del Volkswagen Tipo 1 (Escarabajo). Ferdinand Porsche y su hijo Ferdinand Anton, conocido como Ferry Porsche crearon en 1931 la firma automovilística Porsche AG. Porsche nació en una familia germanófona de Maffersdorf (Vratislavice nad Nisou), Bohemia, del entonces Imperio austrohúngaro. Su lugar de nacimiento forma parte de la actual ciudad de Liberec, en la República Checa. Porsche es conocido por haber diseñado el Volkswagen Tipo 1, por haber diseñado gran cantidad de proyectos exitosos en el automovilismo deportivo (Como los conocidos AutoUnion P) y por sus contribuciones en los avanzados diseños de los tanques alemanes: Tiger I, Tiger II y Elefant. En 1937, Adolf Hitler le concedió a Porsche el Premio Nacional Alemán de las Artes y las Ciencias, una de las condecoraciones menos frecuentes del Tercer Reich. El Dr. Porsche es considerado uno de los genios del diseño automotriz.
Ferdinand Porsche fue el 3º de los 5 hijos de Anton Porsche, ingeniero y empresario. Desde su adolescencia, se interesó por la energía eléctrica. En 1893 entró a trabajar en Brown Boveri (actualmente integrada en la multinacional suiza Asea Brown Boveri [ABB]), Viena, una empresa perteneciente al sector eléctrico. Demostró ser un gran profesional y ascendió rápidamente. Hacia 1898 pasó a formar parte de la división de automóviles de Jacob Lohner, también en Viena. En la exposición universal de 1900, en París, se presentó el coche eléctrico Lohner-Porsche, propulsado por 4 motores eléctricos integrados en las ruedas del auto.
El mismo Ferdinand pilotó sus propios diseños en carreras a principios del s. XX obteniendo algunas victorias. En 1906 se convierte en director técnico de Austro-Daimler. Porsche ganó en 1910 la Prinz-Heinrich Farht con un Austro-Daimler, ocupando otro de sus coches la 2ª plaza. Posteriormente es ascendido hasta director general. En 1922 el Sascha gana la famosa Targa Florio en su clase (motor de 4 cilindros y 1.1 litros).
Austro-Daimler, la empresa subsidiaria de la firma alemana, contrató a Porsche en 1906 para que ocupara el cargo de jefe de Diseño. Cuatro años después apareció su famoso modelo A-D. Porsche diseñó un carro de carreras de líneas aerodinámicas con un potente motor de 85 HP que ganó los tres primeros lugares en las carreras del Príncipe Enrique, de 1910. A partir de ese momento el modelo 27.80 fue conocido como el “Príncipe Enrique.”
Porsche con un prototipo del Escarabajo en 1937
Durante la siguiente década, Austro-Daimler se concentró en la producción de material bélico, incluyendo motores de avión, grandes camiones y cañones motorizados. En 1916 Porsche se convirtió en el Director Ejecutivo de la firma. Un año después, Ferdinand Porsche recibió el máximo reconocimiento académico cuando le fue conferido el doctorado Honoris Causa de la Universidad Técnica de Viena, la misma institución donde 24 años antes, Porsche recibió clases nocturnas. Con el reconocimiento recibió el título de Doctor h. c.” que utilizó de ahí en adelante y que formó parte de su personalidad y del nombre de su empresa.
Mientras en los años 20, Austro-Daimler se dedicó al diseño de grandes automóviles Sedan, Porsche se dedicó casi exclusivamente a los carros deportivos y de carreras con los que logró éxitos en competencia de ascenso de colinas, velocidad y rallies. En 1922 Porsche utilizó las carreras de automóviles para mejorar sus diseños y como resultado su modelo Sascha ganó 43 de 51 carreras en toda Europa. Eventualmente, Porsche y Austro-Daimler difirieron en los objetivos de la empresa y el diseñador decidió dejar la empresa en 1923.
Durante varios meses trabajó en la casa matriz de Daimler en Stuttgart, pero sus trabajos en Austro-Daimler le depararon un nuevo reconocimiento, esta vez de la Universidad Técnica de Stuttgart, que le otorgó un segundo grado académico honorario. Siguieron dos nuevos éxitos con los triunfos de los carros de 8 cilindros con 2 litros de desplazamiento de 1925 y 1927 con los cuales Rudolf Caracciola ganó 21 de 27 carreras.
En 1923 es contratado por Mercedes como director técnico. Allí se encarga de desarrollar los motores con compresor de la marca, ganando en 1924 la Targa Florio en la clasificación absoluta. Méritos que le hicieron ser nombrado doctor honoris causa en ingeniería por el Technische Hochschule de Stuttgart. Porsche dejó su impronta en Mercedes-Benz para toda la historia, ya que se encargó del diseño de los magníficos Mercedes-Benz S, SS y SSK.
Tras un breve paso por Steyr, creó su oficina de ingeniería y diseño el 23 de abril de 1931 en Stuttgart con el nombre de Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratungen für Motoren und Fahrzeugbau.
Porsche contrataría a varios de sus anteriores compañeros de trabajo:
Karl Rabe, ingeniero jefe
Erwin Komenda, diseño de chasis
Karl Fröhlich, transmisiones
Josef Kales, motores
Josef Zahradnik, dirección y suspensiones
Franz Xaver Reimspiess y Josef Mickl, aerodinámica
Adolf Rosenberger, gerente
Anton Piëch, abogado y yerno de Ferdinand Porsche. Su hijo Ferdinand Piëch sería directivo de Volkswagen entre 1993 y 2002.
Ferry Porsche, hijo de Ferdinand Porsche.
El primer proyecto se denominó nº7 porque no querían que se supiese que era el primero. Su primer encargo relevante fue el de Auto Union para un monoplaza de gran premio con motor de 16 cilindros: el Auto Union P-Wagen (Porsche tipo 22), que ganó 1 de cada 2 carreras en las que participó.
En la cabeza de Porsche rondaba desde hacía tiempo la construcción de un automóvil de calidad y popular, que no fuese una versión de juguete de las berlinas tradicionales. Este deseo pudo materializarse gracias al encargo recibido por parte de la administración nazi. De esta forma en el taller de proyectos de Zuffenhausen (Stuttgart) nace el Volkswagen Tipo 1. Entonces corría el año 1938 y la guerra estaba a punto de estallar, con lo que los planes para producir en masa el Escarabajo quedaron aparcados.
La 2ª Guerra Mundial y la postguerra
Porsche covbre un Maus, su diseño militar
Durante la guerra el estudio de Porsche se ocupó del diseño de material bélico como el tanque Mouse o la versión anfibia y todo-terreno del Volkswagen (Kubelwagen).
Los bombardeos aliados forzaron al traslado de la Porsche desde sus instalaciones de Zuffenhausen a Gmünd, Austria, en 1944. En 1945, tras la guerra, como parte de las reparaciones de guerra, VW fue ofrecida a los franceses. Sin embargo, las objeciones de la industria francesa, hicieron que no se llevara a cabo el traslado. Ferdinand Porsche, junto con su hijo Ferry y su yerno Anton Piëch (abuelo de Ferdinand Piëch, futuro presidente de VW), fueron arrestados y encarcelados en un presidio medieval en Dijon, Francia, por haber utilizado mano de obra esclava en su fábrica Nibelungenwerke donde producía vehículos militares para los nazis. Ferry se libraría pronto de la condena, pero Ferdinand y Piëch estuvieron condenados 2 años sin juicio previo. Durante ese confinamiento, fue forzado a trabajar en diseños para Renault, del que saldría el futuro modelo 4CV.
Su hijo Ferry Porsche trató de recuperar la compañía, arreglando además otros vehículos y motores, y haciendo prototipos para terceros, como el 360 Cisitalia de competición, con 4 ruedas motrices y un motor 1.5 sobrealimentado para el industrial italiano Piero Dusio, proyecto que fue revisado por Ferdinand a su salida de prisión y que le llenó de orgullo por lo bien realizado que estaba el trabajo de su hijo.
El famoso Kubelwagen, diseño de Porsche.
Ferry presentaría el primer modelo de la actual marca Porsche, el 356, en junio de 1948, basado en el VW. Los beneficios primeros del vehículo se utilizaron para librar a su padre de la prisión. El 356 inicialmente se fabricaría artesanalmente en la localidad austríaca de Gmünd, y más tarde, en 1949, se trasladarían la familia Porsche y la producción a Stuttgart.
Ferdinand Porsche fue contratado también por VW como consultor, y recibió regalías por cada “Escarabajo” producido, lo que proporcionó notables ingresos a la familia, dado el éxito del modelo.
A finales de 1950, sufrió un accidente cerebrovascular, del cual no se recuperaría, y moriría semanas más tarde, el 30 de enero de 1951.
En 1999, póstumamente, fue nombrado Ingeniero Automovilístico del Siglo XX.
En 1940, cuando la maquinaria bélica de Adolf Hitler amenazó a Francia e Inglaterra, las dos naciones esperaban que el fuerte belga Eben Emael -un formidable reducto erigido en un promontorio sobre el Albertkanaal, 24 Km. al oeste de la frontera alemana- frenase el impulso alemán hacia el sudoeste. El fuerte estaba protegido por dos cañones de 120 mm. y 16 cañones de 75 mm. instalados en bunkers de hormigón reforzados, contruidos para resistir a la artillería más potente. Sobre tierra, el fuerte con forma de cuña estaba protegido de un lado por un acantilado rocoso que caía en vertical unos 40 mts. sobre el canal. Campos de minas, ametralladoras, cercas de alambre de espino y un foso rodeaban las otras dos laderas. Por debajo de la tierra, unos 8 Km. de túneles comunicaban un cañón con otro daban cobijo a los 780 defensores de esta fortaleza. Según los patrones de guerra convencionales de la epoca Eben Emael era INEXPUGNABLE.
Pero antes del amanecer del 10 de mayo de 1940, nueve planeadores se precipitaron sobre las defensas exteriores del fuerte y aterrizaron sobre una zona verde y blanda. Los belgas miraban incrédulos cómo 70 soldados alemanes desembarcaban, incluso se podian fijar en que uno de estos alemanes tenia una camara con la que filmaba toda la escena de la batalla (en total enviaron 3 camaras, es el ataque de una fuerza especial mejor documentado de toda la IIGM), en 20 minutos, tomaban 14 de los 18 cañones del fuerte.
Al mismo tiempo, otros grupos de planeadores aterrizaban cerca de los tres puentes que defendían los cañones del Eben Emael, apoderándose íntegramente de dos de ellos. Los belgas del fuerte escaparon hacia los tuneles subterráneos para tratar de defenderse en su interior. Alli y en un puente, encontraron los alemanes una defensa o resistencia digna de ser tomada en cuenta, además de ser realmente muy prolongada.
Al caer el fuerte Eben Emael, la principal ruta de invasion por Belgica hacia Francia quedaba libre de obsáculos, y en menos de un mes la Wehrmacht recorrió ese camino para completar la conquista. Tanto para los Aliados como para el Eje, el ataque tenia otro significado: mostraba que, con un entrenamiento especial, con sigilo y por sorpresa, una fuerza diminuta podía vencer a una mayor, y preparar el terreno para una empresa militar más importante. El término “comando” todavía no se había incorporado al vocabulario cotidiano de la IIGM, pero los incursores alemanes anticiparon las técnicas en las que se especializarían los comandos, operando de manera independiente y dentro de campañas mayores.
¿Como se logro tal efectividad sobre el fuerte Eben Emael?
Una clave del éxito del ataque alemán al fuerte Eben Emael fue lo prolongado y perfeccionamento de su entrenamiento previo al ataque. Las tropas fueron reclutadas en noviembre de 1939 entre paracaidistas de elite, zapadores y algunos deportistas campeones del vuelo sin motor. Durante seis meses (una barbaridad en aquel tiempo) recibieron un entrenamiento fuera de lo habitual, ese entrenamiento era con fuego real, objetivos reproducidos a escala, tacticas de combate innovadoras, y entrenamiento fisico riguroso.
Los incursores por ejemplo practicaron en un fuerte ficticio, pero que imitaba a la perfección los detalles del verdadero objetivo, Eban Emael. ¿Como puede ser esto? por alguna afortunada razon, Belgica contrato subcontratistas alemanes entre 1932 y 1935 para construir el fuerte, despues ellos regresaron a su pais, naturalmente con los planos del fuerte bajo el brazo. Por otro lado estos soldados tuvieron la oportunidad de entrenarse en autenticos emplazamientos de artilleria, los de la frontera con Checoslovaquia.
El entrenamiento combinaba atención a los mas minimos detalles incluso al de las muertes de bando propio, se agrupaban pelotones, cada uno con su objetivo, pero con la particularidad de que se apoyaban mutuamente en caso de emergencia, incluso conociendo las tareas que realizarian los demas y estando preparados para cumplirlas en caso de que el otro equipo fallara en su empeño. Incluso se entrenaba a los pilotos de los planeadores para que aprendieran a combatir, una vez que hubieran aterrizado y acompañasen a sus pasajeros en los asaltos.
Pasando a la acción
Previendo la posibilidad de una invasión convencional por tierra, los belgas haían colocado explosivos para volar los tres puentes de Albertkannaal que los cañones del fuerte protegian. En dos de los puentes los aviadores alemanes se aprovecharon de la confusion creada y lo espectacular de su llegada, y rapidamente desactivaron los explosivos apoderandose de ellos intactos.
Sin embargo el tercer puente en Kanne, menos de dos kilometros al noroeste del fuerte, estaba en un terreno escarpado, de modo que los aviadores se vieron obligados a aterrizar a cierta distancia del objetivo. En el tiempo que los alemanes emplearon para llegar al puente, los defensores belgas encendieron una mecha oculta en una señal de trafico cercana y lo hicieron añicos. Cuando los alemanes trataron de cruzar el canal (algunos avanzando en fila india por la estructura derruida del puente) un pelotón de siete hombres que estaban en las orillas del canal apuntaron sus armas a los incursores. Los alemanes lucharon durante 10 horas antes de poder vencer la resistencia belga, apoderarse del bunker y tomar la aldea de Kanne, que se levantaba sobre el canal. Ya solo les quedaba el fuerte que taba inutilizado.
Un Contraataque
Mientras transcurría el primer día de lucha en el fuerte Eben Emael, tras la sorpresa inicial, los belgas reaccionaron y amenazaron con atacar desde los escondites subterráneos a los que se habían retirado, y desafiar a los incursores alemanes que habían ocupado la superficie del fuerte.
Pero los alemanes recharon el contraataque y (con la ayuda de 50 soldados que llegaron a primera hora de la mañana siguiente) aterrorizaron a los belgas arrojando al azar explosivos en las escaleras que comunicaban los túneles con los cañones de la parte superior. También entraron en algunos de los túneles y dispararon terribles y desmoralizadoras ráfagas hacia los largos pasillos.
Los incursores habían derrotado a los belgas en todos los sectores del fuerte, excepto en el emplazamiento de un caños, en la parte oeste, que controlaba el destruido puente de Kanne. Los Alemanes atacaron este último bunker con un lanzallamas e hicieron explotar una carga contra la tronera.Esto logro silenciar tanto al cañon como a sus defensores, abriendo el camino para que los alemanes entraran por fin en el fuerte sin ya encontrar resistencia.
El premio
A la media mañana del segundo día del asalto, casi un batallón de alemanes se movía con total libertad por dentro y alrededor de los muros del fuerte Eben Emael. Los oscuros túneles debajo del fuerte estaban sembrados de muertos y heridos. Los sobrevivientes se sentían tan desmoralizados que muchos pedían el fin de la lucha, aun cuando el comandate acordo rendirse, no pudo reunir a todos sus hombres. Un oficial belga fue descubierto vergonzosamente escondido debajo de una cama.
Poco después del mediodía del segundo día, los belgas se rindieron. La única tarea que les quedaba a los alemanes era registrar el fuerte y hacer el inventario del botín que incluia los 18 grandes cañones. Mas tarde los atacantes recogieron sus cosas y fueron a una posada local a descansar antes de subirse a los camiones para ir de regreso a sus casas.
El final de esos hombres
Los defensores belgas tuvieron 25 muertos y 59 heridos, ese era el balance que quedaba de aquellos defensores el resto de la guarnición estaba destinada a un campo de prisioneros, en cuanto a los alemanes, ellos consiguieron algo extraordinario hasta la fecha, estaban cansados sucios pero muy emocionados por el exito.
Rapidamente fueron reemplazados por tropas regulares que se encargaron del fuerte. El propio Adolf Hitler se fotografio junto a los oficiales que dirigieron el ataque a Eben Emael despues de condecorarlos personalmente con la Cruz de Caballero, la mas alta condecoracion de combate alemana. En una ceremonia separada, a los soldados y suboficiales se les otorgo la Cruz de Hierro. Ademas de estas medallas todos fueron ascendidos un grado sobre su rango militar. A las tres semanas de su hazaña, la unidad que se habia entrenado durante tanto tiempo y que tenia un exito tan deslumbrante, fue disuelta y sus integrantes dispersados por toda la Wehrmacht.
Karl Heinz Boska, Hauptsturmführer de lasl Waffen SS. Galardonado con el Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.
Karl Heinz Boska nació el 18 de octubre 1920 en Kiel. Asistió a la escuela primaria en Kiel-Hassee y luego en 1932 pasó a los estudios superoiores en la Universidad en Kiel. Luego, en 1937 se trasladó a la Napola Boska Plön, Donde permaneció hasta el comienzo de la guerra.
Boska se presentó voluntario en las SS y tras la Campaña de Polonia fue transferido al 1 ª Batallón de Reserva de Motos SS en septiembre de 1939. Luego en junio de 1940 se le envió a la 3 ª Compañía del Batallón de Reconocimiento, SS-VT (Auxiliares) para el Batalla de Francia.
En febrero de 1941forma parte del recientemente formado Batallón de Motocicletas, Das Reich para la invasión de la Balcanes (Operación Marita).
En septiembre de 1941 fue seleccionado para ser un oficial y enviado a la escuela de cadetes de las SS en Brunswick donde permaneció hasta abril de 1942.
Después de graduarse fue destinado al Regimiento de las SS Langemarck, Como jefe de pelotón y se mantuvo con la Langemarck hasta octubre de 1942, cuando se le envió al segundo RegimientoPanzer SS Das Reich, recién formado, como Untersturmführer y jefe de pelotón en la Compañía.
En octubre de 1943 se le dio el mando de la sexta Compañía, segundo RegimientoPanzer SS, que en noviembre de 1943 estaba en el sector de Schewtschenkiwkar. Cuando fue destinado a defender la zona de la Regimiento de Granaderos Panzer 344a contra el asalto tanque ruso se esperaba.
En la mañana del día 13 de noviembre cerca Bolschaja Grab, La infantería rusa montó un gran ataque la gestión de las tropas rusas de cerrar a menos de 200 metros antes de ser detectado. El Obersturmführer Boska, reunió y dirigió cinco de sus panzers en un contraataque feroz que durante el período de una batalla de dos horas destruyó 12 cañones rusos anti-tanque, 2 cañones de campaña y mataron a 380 soldados rusos lo que le valió una recomendación inmediata para la Cruz de Caballero por el Comandante de División, Walter Krüger.
Boska fue ascendido el 16 de diciembre a Obersturmführer y Ayudante de la II.Battalion, 2 º RegimientoPanzer SS y recibió la Cruz de Caballero.
En julio de 1944 Boska fue trasladado al personal de la 7º ejército, por oden del Oberstgruppenführer, Paul Hausser, Hasta septiembre de 1944, cuando regresó a la 6a, que participó en los intensos combates en los alrededores Viena.
Boska se hizo un prisionero de guerra, Por el Británico fuerzas y fue lanzado en marzo de 1948. Karl Heinz Boska falleció el 22 de octubre de 2004 en Raisdorf cerca de Kiel.
Desde hace muchos años, algunos historiadores insisten en que Hitler no eligió atacar Rusia, sino que se vio forzado a ello por las circunstancias. Sin entrar a decantarnos por una u otra opinión, os ofrecemos aquí un escrito que explica esta tesis, ya que la otra es sobradamente conocida:
22 de junio de 1941. Se inicia una de las acciones bélicas menos entendidas de la 2a Guerra mundial, a pesar de lo cual se han escrito kilos y kilos de tratados, estudios y textos de escuela que casi unánimemente presentan a Hitler como desleal al atacar a su aliado del Este por sorpresa y sin motivo alguno.
Pero ya hay muchos historiadores no comprometidos y con honradez profesional que, luego de investigaciones serias, han determinado que HITLER lisa y llanamente se adelantó al ataque a traición del caraíta georgiano Stalin, el cual luego de firmar el pacto de no agresión en agosto de 1939 exclamó entre carcajadas: “He logrado engañar a Hitler!”
A esta declaración histórica se une la del mariscal bolchevique Kulikov en junio 1941: “Las minas son algo efectivo, pero para los débiles, para los que se defienden. Nosotros no necesitamos tanto de minas como de elementos para desenterrar minas”.
Las fuerzas Alemanas estaban en aplastante minoría tanto en efectivos como en equipos y armamento para aventurarse en un segundo frente ante un enemigo más fuerte y que hasta el momento era un aliado; piénsese que no sólo abría un segundo frente gigantesco sino que más encima perdía uno de sus aliados, peor aún en momentos que se veía venir la intervención de los yankis con todos sus capitales y poderío material.
La prueba más palpable de la traición rusa está en la disposición de sus ejércitos. A lo largo de la frontera dispusieron 170 divisiones (incl. 46 acorazadas y motorizadas), frente a 150 Alemanas; 24.000 tanques rojos contra 3000 Alemanes, 8.000 aviones contra 2.500, 40.000 cañones contra 7.000 y lanzagranadas 150.000 contra 40.000.
Pero lo más significativo es que el terreno fronterizo al lado ruso estaba LIBRE DE MINAS! y una lógica elemental dice que un ejército a la defensiva se protege minando el camino que tomará el eventual enemigo, pero que deberá retirar esas minas y alambradas, etc. cuando desea avanzar sobre el enemigo. También los modelos de equipo y piezas de artillería desplegados en la frontera eran del tipo OFENSIVO y los defensivos habían sido retirados previamente. Como prueba final, los mapas encontrados en poder de las fuerzas rusas al arrollarlas el avance Alemán eran sin excepción mapas de Europa y ninguno del terreno ruso que supuestamente defendían.
En realidad el ataque soviético estaba previsto para el 6 de julio de 1941 bajo el nombre de “Operación Tormenta”, según el General Víktor Suvorov del alto Mando soviético en su libro “El Rompehielos, Hitler en los cálculos de Stalin” traducido al Alemán en 1989, editorial Klett-Cotta de Stuttgart, y que entrega una fabulosa cantidad de antecedentes ignorados por todos los historiadores occidentales, y curiosamente silenciados sistemáticamente por profesores y catedráticos, así como articulistas y periodistas en los medios de prensa.
Finalmente, se presenta la inmensa cantidad de prisioneros soviéticos como prueba de que la URSS estaba desprevenida y sus tropas fueron sorprendidas arteramente. Muchos aviones rojos fueron destruidos en tierra, así como miles de tanques y cañones, junto con tomar casi un millón de prisioneros, porque al 22 de junio estaban aún completando la organización de SU ataque a mansalva contra ALEMANIA. Eugenio Lutz D.
Michael Wittmann nació el 22 de abril de 1914 en la aldea de Vogelthal en la región de Oberpfalz (Baviera). Hijo de Johann Wittmann y de su esposa Ursula, tenía un hermano (Johann) y tres hermanas (Franziska, Anni y Theresa). Estudio hasta los 16 años y al terminar sus estudios ayudó en el trabajo de la granja de la familia.
Un año después de la ascensión de Hitler al poder, la vida de Wittmann cambiaria radicalmente. El 1 de febrero de 1.934 con 19 años ingresa en el F.A.D./Freiwillige Arbeitsdienst), (servicio de trabajo voluntario), que mas tarde se convertiría en el R.A.D./ Reichs Arbeitsdienst, (Servicio del Trabajo del Reich), organizaciones que por aquella época estaban en pleno ascenso.
El 30 de octubre 1934 de Michael Wittmann comenzó un período de dos años en el ejército, y fue asignado a 10. Kompanie del 19. Infanterieregiment, en Arnulf, en la ciudad bávara de Freising cerca de Munich. Aquí empezó a tomar contacto con los blindados, aunque fuera con un Pzkpfw I, y su fascinación por ellos.
Tras dos años en Freising, a los veintidós años, Wittmann no tuvo ningún problema en pasar los requisitos físicos necesarios para entrar en la Allgemeine-SS; un mes después de presentarse como candidato, le asignaron al Sturm 1/92 de la Allgemeine-SS, en Ingolstadt, con el número SS-311623.
El entrenamiento inicial era duro, y los nuevos candidatos tenían que pasar unas exigentes pruebas físicas y médicas: los estándares eran extraordinariamente altos, y un buen número de candidatos era rechazado. El 1 de abril 1937 menos de seis de meses después de su ingreso, Michael Wittmann fue elegido para el SS-Verfugungstruppe (SS-VT), la rama militar de las SS (lo que se convertiría en las Waffen-SS). Ingreso como recluta de la 17. Kompanie en la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el 5 de abril empezó el entrenamiento en los cuarteles de Lichterfelde en Berlín.
La Leibstandarte-SS Adolf Hitler (LSSAH) fue la primera división que formó las SS-VT, a partir de la guardia personal de Hitler, el (Stosstrupp Adolf Hitler). Había sido creado por Josef ‘ Sepp ‘ Dietrich a principios de los años 20, por consiguiente, los estándares del reclutamiento, que pusieron énfasis en las cualidades físicas y la disposición de la documentación ancestral apropiada, eran mucho más altos que para cualesquiera de las otras unidades de SS-VT/Waffen-SS. Muchos, incluyendo ‘ Sepp ‘ Dietrich mismo, se quejaron amargamente por estas reglas, muchas de las cuales rozaron el ridículo. Por ejemplo, si Michael Wittmann hubiera querido ingresar en cualquier fase posterior, habría sido rechazado por su altura.
Wittmann entro en la LSSHA como SS-Mann, el equivalente a Gefreiter en la Wehrmacht, Su entrenamiento inicial fue como tripulante de blindado, y como parte de este entrenamiento lo introdujeron a un número de vehículos ligeros de reconocimiento, incluyendo el Sd. Kfz. 222 y Sd. Kfz. 232. El 9 de noviembre hacia su juramento en el Feldherrnhalle, en Munich, al mismo tiempo que era promovido al rango de SS-Sturmmann. Al año siguiente marcho hacia Austria, que seguía con su incorporación al Reich, con el resto de la LSSHA y mas tarde, ocho meses después, también intervendría en la anexión de los Sudetes. El 20 de abril de 1.939 seria ascendido al rango de SS-Unterscharführer.
Al comienzo de las hostilidades en septiembre 1939, Wittmann, con veinticinco años, servía en el pelotón LSSAH (Panzerspäh-Zug), con el Sd. Kfz. 222 Spähwagen, primero como conductor y después como comandante. Su servicio duro poco y al volver de Polonia le asignaron para el entrenamiento NCO, con la 5. Kompanie del batallón de reemplazo de la LSSHA. Sus superiores habían visto en el un talento emergente y Wittmann no los defraudaría. La division recibió 6 de los nuevos cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III) autopropulsados y armados con un cañón de 75 mm KwK (Kampfwagenkanone) montado sobre un chasis del Pz. Kpfw. III.
Mientras estaba en Metz en la campaña francesa, al Unterscharführer Wittmann le ofrecieron la oportunidad de entrenar con el nuevo vehiculo y tras probarlo a fondo, fué elegido como comandante de uno de ellos. Wittmann aceptó inmediatamente y empezó el proceso para seleccionar a su tripulación, cosa nada fácil ya, que no había ninguna experiencia con este tipo de vehículo. Al final eligió como artillero al Rottenführer Klinck, experto en el uso de Panzer I y II, como conductor al Rottenführer Koldenhöff y como su cargador al Rottenführer Petersen. El entrenamiento con el StuG III era intenso y altamente realista en todos los aspectos, incluyendo un entrenamiento cuidadoso con respecto al mantenimiento de campo, así como el entrenamiento táctico. Wittmann y su equipo tuvieron que familiarizarse con cada centímetro de su vehículo.
Tal entrenamiento era esencial, pues sería a menudo necesario realizar tales procedimientos rápidamente y con seguridad, mientras se estuviera en campaña. El entrenamiento táctico, era esencial para la perfecta coordinación entre los vehículos y la infantería a la que debían apoyar; el realismo de los ejercicios del entrenamiento debía encaminarse a evitar el panorama de los soldados de infantería heridos o muertos accidentalmente.
Finalizado el entrenamiento con los Stug III, en abril de 1941 interviene en los Balcanes (Operación Marita) donde la LSSHA proporciono apoyo a la 9. Panzer Division para el asalto a la ciudad de Skopje, en Yugoslavia. La campaña yugoslava de la LSSHA termino en una semana y la division fue enviada a Grecia donde ya seria una autentica unidad de combate y de la que ya formaban parte oficiales como Kurt “Panzer” Meyer, que se haría famoso por el asalto al paso de Klissura. Michael Wittmann y su equipo de StuG III también jugaron su parte en este asalto y el posterior empuje hacia el lago Kastoria, asistiendo a la captura de 12.000 hombres de la 13ª división griega. Atenas finalmente fue tomada a finales de abril.
La operación “Barbarossa”, la invasión alemana de Rusia empezó el 22 de de junio de de 1941 y Wittmann no tardaría mucho en intervenir en ella. El 12 de julio, StuG III de Wittmann fue requerido para moverse a una posición ventajosa en una colina, señalada como punto 65.5. Después de alcanzar su objetivo el Rottenführer Klinck, artillero de Wittmann, diviso tanques enemigos que se acercaba rápidamente. Después de buscar una posición que ofreciera ventaja visual adicional, dieciocho tanques T34/76 fueron avistados, un grupo de doce y otro grupo de seis. Después de ordenar a su conductor Koldenhöff llevar el vehículo de nuevo en el lado izquierdo de la colina, Wittmann preparó a su equipo para el combate colocándose para encontrarse con los T-34/76 de frente. El primero fue alcanzado con un impacto directo del cañón 75 mm KwK. Como el Stug III no tiene torreta móvil toda la responsabilidad fue puesta en el conductor Koldenhöff, que con habilidad consumada coloco rápidamente el vehículo en una posición ventajosa conveniente que permitió al artillero Klinck lograra hacer de nuevo blanco en otro T-34/76 que salto en llamas.
En pocos segundos, el cargador Petersen había metido otro proyectil en el cañón.
Después de un impacto cercano de otro T34/76 (y un artillero ruso con una puntería muy pobre), Wittmann maniobró para alcanzar el borde de un pequeño bosque y planear su siguiente movimiento. Mientras que realizaba un reconocimiento rápido a pie, Wittmann vió un tercer vehículo enemigo y de repente sonó una explosión. Después de la polvareda se encontró con el T34/76 destruído. La iniciativa de Klinck y sus habilidades en la observación y de la artillería habían sido decisivas. Mientras que ambos vehículos habían encontrado simultáneamente, el artillero de Wittmann había estado bastante mas alerta en localizar, avistar y golpear el blanco. Al volver a su cúpula, Wittmann fue el primero en felicitar a su experto artillero.
Wittmann acabó con 6 T-34/76 ese día (también demostró su carácter al salvar de las llamas a tres de los tripulantes del ultimo tanque ruso destruido), ganando la Cruz de Hierro de Segunda Clase.
Cuando Dietrich le pregunto si tenia alguna petición especial, le dijo que se le diera asistencia médica a los tres soldados rusos.
Wittmann siguió su campaña exitosa con la LSSHA hasta la caída de Rostov el 20 de noviembre de 1.941. Un día después recibiría la Panzer-Kampfabzeichen (Distintivo de Asalto Panzer) de plata por haber participado en 25 combates contra tanques enemigos.
Después de un año en Rusia volvió a Baviera a la Junkerschule, la academia militar de las SS en Bad Tölz y como muchos otros cadetes, Wittmann encontró el entrenamiento el más duro que él había tenido nunca. Todas las áreas fueron cubiertas, y los ejercicios mentales y físicos eran severos, diseñados llevar a cada cadete al límite de sus capacidades. Se hacía énfasis en la camaradería y la cooperación, e inculcaron a los oficiales la idea de que, aunque eran en última instancia responsables de las acciones de su equipo, ellos debían siempre verse como miembros de ese equipo.
El entrenamiento concluyó el 5 de septiembre, y Wittmann fue destinado al batallón de reemplazo de los SS Panzer en Weimar (Pz. Ers. Abt. 500) en Padeborn, como comandante de pelotón. El 21 de diciembre 1942, ya como SS-Untersturmführer fue enviado a Francia a entrenarse con el nuevo tanque Panzerkampfwagen VI Ausf. H/E (Pz. Kpfw. VI, Sd. Kfz. 181) Tiger, armado con el potente cañón de 88 mm L/56 KwK 36. Como anteriormente debió elegir su tripulación y que acabo siendo formada por el Rottenführer Balthasar ‘ Bobby ‘ Woll como artillero, el Rottenführer Karl Berges como cargador, el Rottenführer Gustav ‘ Gustl ‘ Kirschmer como conductor y el Rottenführer Herbert Pollmann como operador de radio y de la MG-34. Las tripulaciones de los Tiger podía sufrir cambios con el tiempo, pero Wittmann siempre quiso que Bobby Woll fuera su artillero. La Leibstandarte volvió al frente ruso en enero de 1.943 con el recién creado I. SS Panzerkorps en el que también se integro a la II. Panzerdivision “Das Reich” y la III. Panzerdivision “Totenkopf” y Wittmann empezaría la campaña como comandante de un pelotón ligero formado por Panzer III Ausf. J.
No sería hasta principios de abril cuando recibiría el nuevo Pz. Kfw. VI Tiger y la compañía seria rebautizada como 13. Kompanie.
El Tiger que Wittmann mandó en la batalla de Kurks era el nº 1331, el 13 por la compañía, el 3 por el pelotón y el 1 como comandante de pelotón.
El primer día de la batalla de Kurks (Operación Zitadelle) 5 de julio de 1.943, la compañía, mandada por el Hauptsturmführer Kling, se dirige al norte desde su punto de partida cerca de la ciudad de Bykovka, con instrucciones de atravesar de las defensas soviéticas situadas al sur y al sureste de la ciudad. Fue un mal día para Wittmann, que aunque lograron destruir 8 T-34 y 7 cañones antitanque, en una de sus muchas salidas ese día su tanque pisó una mina que dañó las cadenas e hirió de gravedad a su cargador Walter Koch. La tripulación estaba formada por Bobby Woll (artillero), Siegfried Fuss (conductor), Max Gaube, sustituto de Koch, (cargador) y Karl Lieber (radio-operador).
El 14 de julio la compañía tenía solamente cinco Tiger operativos, un número que ascendió a nueve el 17 de julio, y debió retirarse a una posición al oeste de la ciudad de Byelgorod.
Habían perdido a muchos hombres, y a pesar de los éxitos de la compañía Tiger, Kursk todavía estaba en las manos de los soviéticos. Simplemente, las tropas alemanas habían sido abrumadas por la fuerza numérica de sus opositores. El plan de cerrar el saliente de Kursk había fallado.
Después de una temporada de descanso en Italia tras la derrota de Kurks, Wittman volvería por tercera vez a Rusia donde la situación había ido de mal en peor y ahora el ejército soviético avanzaba imparable. Asignaron a la compañía de Wittmann la tarea de capturar la ciudad de Brusilov al oeste de Kiev, en Ucrania.
El 13 de noviembre de 1.943, él y su equipo logran destruír más de dos docenas de vehículos, entre tanques y cañones antitanque. A pesar de estas acciones era evidente que no se podía hacer frente a tal superioridad durante mucho tiempo.
El 21 de noviembre fue un día intenso para Wittmann y su tripulación, con problemas en su Tiger debido al recalentamiento del motor por una avería.
Acabaron con 13 T-34 y 7 cañones antitanque (con el SS-Sturmmann Bobby Warmbrunn como artillero) y los informes incluyen un encuentro, MP-40 en mano, con tres tripulantes de uno de los T-34 destruidos, donde Wittmann recibió una herida en la barbilla sin mayores consecuencias.
A mediados de diciembre, acompañado de otros dos Pzkpfw VI Tiger, fueron sorprendidos por una veintena de T-34 en los alrededores de la ciudad de Meshiritschka, a pesar de lo cual pudo acabar con seis de ellos, con Bobby Woll de nuevo manejando el poderoso cañón de 88 mm.
Durante las batallas alrededor de Berdichev a finales de diciembre, Wittmann fue nombrado comandante de la compañía. El 2 de enero de 1944, tenía doce Tiger bajo su comando y el nuevo año trajo también la aparición del nuevo y temible T34/85, armado con un cañón de 85mm.
Los primeros días de enero fueron fructíferos para Wittmann, que acumulaba 56 victorias en el periodo comprendido desde julio de 1.943 al 7 enero de 1.944; los días 8 y 9 otras diez victorias, siendo propuesto el día 10 de enero para la Cruz de Caballero por el comandante divisional, SS Oberführer Theodor “Teddi” Wisch, que recibiría cuatro días mas tarde. Durante este breve periodo de tiempo, Wittmann eliminó otros 22 tanques enemigos, lo que elevaba la cifra de victorias a 88 (en 80 de ellas con Bobby Woll de artillero), solo en los días 12 y 13 dejaron fuera de combate 16 T-34 y tres cañones antitanque. Antes de terminar el mes ya había conseguido su victoria 100 y el 30 de enero le notificaron la concesión de las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, además de ser ascendido al rango de Obersturmführer.
El 15 de febrero de 1.944 sustituye a Heinz Kling como comandante de la 2. Kompanie del s SS Panzer Abteilung 101 y su ultima acción en el frente ruso la llevaría a cabo en la intervención de la “Das Reich” y la LSSHA para liberar los 35.000 soldados atrapados en la bolsa de Tscherkassy, obteniendo otras 9 victorias.
Villers-Bocage
Wittmann estaba en Francia, desde abril, cuando los aliados desembarcaron en Normandia, lo que marcaría su vuelta a la acción. Al día siguiente al desembarco recibió la orden de trasladarse con la 2. Kompanie desde su base hasta Normandia vía Paris. La ruta que tuvieron que tomar era algo precaria e insegura, como quedo demostrado al recibir varios ataque aéreos que acabaron con 5 hombres, entre ellos al Unterscharführer Kurt “Quax” Kléber, primera baja de la compañía en la campaña francesa.
Uno de los Tiger resulto dañado (el que ahora mandaba Bobby Woll, ahora Unterscharführer con su propio vehículo). Wittmann no desaprovechó la ocasión de contar de nuevo con su viejo camarada como artillero y en la noche del 12-13 de junio llegaron con 6 Tiger (los otros 6 de la compañía estaban dañados o averiados) a la aldea de Villers-Bocage.
En principio el papel de Wittmann era de reconocimiento de los movimientos de los británicos en la zona, poniéndose en marcha a las 6 de la mañana del día 13 de junio, intentando camuflarse de los aviones aliados avanzando entre la vegetación. A 150 m de la colina 213, un sargento le informa de una columna aliada que se acerca, entre ellos el 4th County of London Yeomanry (C.L.Y.) de la 22th Armoured Brigade (7th Armoured Division “Desert Rats”), equipados con tanques Cromwell y Sherman “Firefly”.
El Sqn (escuadrón) A del County of London Yeomanry se situó al este de la aldea, mientras el Sqn B lo hacia al oeste, controlando el cruce de la carretera que conducía a Caumont, mientras el mando del 4th C.L.Y. se establecía en la calle principal de Villers. Una brigada de fusileros con 12 vehículos semiorugas M3 y 3 tanques Stuart M5A1 se desplegó directamente detrás del Sqn A.
Wittmann medito la situación. No podía dejar pasar la oportunidad, pero cualquier contacto por radio con el cuartel general habría sido interceptado por los británicos.
Tampoco podía esperar apoyo, ya que no había tropas alemanas en las cercanías y solo disponía de 6 Tiger, nº211(SS- Ostuf. Jürgen Wessel), nº221(SS-Ustuf. Georg Hantusch), nº222(SS-Uscha. Kurt Sowa), nº223(SS-Oscha. Jürgen Brandt), nº233(SS-Oscha. Georg Lötzsch) y nº234(SS-Uscha. Herbert Stief). Hay cierta confusión sobre la numeración del Tiger que Wittmann utilizo ese día. Los informes hablan de que se subió al nº 234 de Herbert Stief, pero que tras avanzar 20 metros este se paro, y tuvo que cambiar al nº 222 de Sowa y otras fuentes hablan del Tiger nº 231, el caso es que se admite generalmente que era el nº222, llevando como tripulación al SS-Uscha. Walter Müller como conductor, el cargador Sturmmann Günter Boldt, el operador de radio Sturmmann Günther Jonas y como artillero a Bobby Woll (con su Tiger averiado volvía a ser el artillero temporalmente). Wittmann había ordenado a Stief avisar al puesto de mando y con Kurt Sowa, Georg Hantusch y Jürgen Brandt, se puso en marcha hacia el pueblo.
Wittmann dirigió su Tiger de frente hacia los vehículos inmóviles del Sqn. A, cogidos totalmente por sorpresa y fuera de sus vehiculos, con Bobby Woll disparando en marcha tan rápido como podía. Los británicos hicieron lo más inteligente que podían hacer, dispersarse y huír, ya que poco podían hacer a pie contra un Tiger. En esta primera pasada 15 vehículos fueron destruídos (en honor a la verdad muchos lo fueron sin ninguna oposición) entre ellos 2 Cromwell y un Firefly de la brigada de fusileros, además de dos cotracarros de 6. libras y tres Stuart. Al entrar en el pueblo se encontraron con los 4 Cromwell del HQ, destruyendo tres de ellos, y varios vehiculos M3 (estos con el fuego de la MG34). Del Sqn A muy pocos pudieron escapar de la sorpresa inicial, entre ellos el capitán Patrick Dyas, que inteligentemente había movido hacia atrás su Cronwell por una calle lateral. Mientras tanto el Sqn B ya estaba alertado de la presencia de los Tiger.
Wittmann entró cautelosamente en el pueblo, sin darse cuenta de que tenia detrás al Cromwell de Dyas, pudiendo esquivar un encuentro con un Sherman Firefly (con un cañón de 17. libras, tan potente como el 88 de un Tiger, no debe tomarse a la ligera) mandado por el sargento Stan Lockwood, del Sqn B.
Dyas, que se mantenía a distancia segura entre tanto, vió su oportunidad y disparó dos veces con el 75 mm de su Cromwell pero ambos se hicieron humo en el blindaje del Tiger. No tuvo segunda oportunidad, Woll giro la torreta y disparó de lleno al Cromwell, Dyas pudo salir del tanque mientras este ardía. Su conductor y su artillero no tuvieron tanta suerte.
El Tiger de Wittmann se dirigía entonces al encuentro del Sqn B por la rue Clémenceau cuando un disparo de un cañón anticarro de 6. libras le alcanzo en las cadenas, quedándose parado delante del almacén Huet-Godefroy. Wittmann y su tripulación salieron del tanque a toda prisa sabiendo que no podían hacer nada más y con la esperanza de poder recuperar el Tiger más tarde, dirigiéndose a pie al puesto de mando de la 130. Panzer Lehr donde presentó el informe de la situación. Mas tarde unidades de Panzer Lehr volvieron a Villers-Bocage, pero el factor sorpresa ya se había perdido, por lo que la situación de la mañana no pudo repetirse. Las pérdidas habían sido de 6 Tiger (tres pudieron recuperarse mas tarde) y cinco Pzkpfw IV
Los británicos perdieron ese día (13 de junio 1.944) en Villers-Bocage 30 tanques de los que la propaganda alemana atribuyó directamente a Wittmann 27 (evidentemente es una exageración ya que Wittmann no actuó solo), mas tarde la cifra se estableció en 21 (también exagerado), y finalmente los historiadores se han puesto de acuerdo en que ese día destruyó 12 tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y 4 Sherman) y 15 vehiculos de diverso tipo (semiorugas M3, autoametralladores Bren y tranportes diversos). Lo que esta claro es que la acción de Wittmann en Villers-Bocage fue una muestra de observación, improvisación, decisión, valor y por que no decirlo, también de suerte, factor muy decisivo en muchas ocasiones, al alcance solo de comandantes como el propio Wittmann, Otto Carius o Kurt Knispel.
El 22 de junio le fueron concedidas las Espadas para su Cruz de Caballero, entregadas por Hitler en Berchtesgaden, y ascendido a Hauptsturmführer. También se le ofreció el puesto de instructor en Paderborn, que rechazo, volviendo otra vez a Normandia. Pero la situación en Francia fue de mal en peor para las tropas alemanas, incluido el s.SS Pz. Abt. 101 de Wittmann.
8 de Agosto de 1.944
En agosto los aliados lanzaron la operación “Totalize” destinada a acabar con la resistencia alemana en torno a Falaise y el s.SS Pz. Abt 101 fue agregado a la 12. Ss Pz. Gren. División Hitlerjugend, mandada por Kurt “Panzer” Meyer. La tripulación del Tiger de Wittmann estaba ahora formada por el Unterscharführer Karl Wagner como artillero, el Sturmmann Günther Weber como cargador, el Unterscharführer Heinrich Reimers como conductor y el Sturmmann Rudolf ‘ Rudi ‘ Hirschel como operador de radio y la MG34. El pequeño Kampfgruppe tenía un total de alrededor de sesenta vehículos, y Wittmann tenía bajo su mando solamente ocho Tiger operativos para enfrentarse a los casi 600 tanques aliados de la operación Totalize. La tarea de Wittmann era atacar Cintheaux, entre Caen y Falaise, y ocupar las alturas al norte del pueblo. A las 12:30 se encontró con 4 Sherman de la 4th Armored Division canadiense disparando contra ellos, sin alcanzarlos.
A partir de aquí todos los datos son confusos. Según los informes alemanes, a las 12:47, el Tiger nº 007 habría recibido un disparo en las cadenas quedando inmovilizado. El Hauptschführer Hans Höflinger declaró haberlo visto inmovilizado, pero intacto a las 12:55, pero no pudo acercarse. Poco después el Tiger de Wittmann fue localizado por elementos de la Hitlerjugend, destruído y con la torreta separada del chassis, como si se hubiera producido una explosión de la munición dentro del tanque. Según los expertos, esto pudo causarlo un Sherman “Firefly” (en el año 2006, Joe Ekins, que había servido con los Northants Yeomanry, declaro que había sido su Firefly el que acabó con Wittmann) o un cohete de un Hawker Typhoon, que es la versión más extendida.
Michael Wittmann murió el 8 de agosto en St. Aignan de Cramesnil, siendo enterrado en el campo junto a su tripulación. En 1983, al realizarse unas obras en una carretera cerca de Cintheaux, fueron encontrados su cuerpo y los de sus hombres y trasladados al cementerio alemán de La Cambe, Normandía, donde reposan desde entonces.
No es tarea fácil escribir un artículo sobre Michael Wittmann y sus acciones de combate. La cantidad de libros, artículos, reportajes, documentales, páginas web e incluso pequeños portales temáticos dan una idea del interés que despierta el personaje. Hay incluso comics en japonés de Michael Wittmann. Precisamente por eso, por la cantidad de información disponible el número de errores cometidos por aficionados, “historiadores” e historiadores suele ser bastante alta. Hay libros claramente manipulados escritos por autores interesados en elevar a su héroe a cotas a las que realmente no llegó. La propaganda nazi ayudó a alimentar al mito en la segunda guerra mundial. Las crónicas oficiales narradas y escritas en su momento también. Y si las versiones oficiales de los hechos fallan desde el primer momento, los “historiadores” se dejan llevar por su pasión y sus sentimientos y los historiadores no son capaces de despejar las dudas, los problemas que tenemos los aficionados son sencillamente insuperables. Sin embargo, reuniendo datos contrastados por varias fuentes, y sin querer caer en el terreno de la especulación o la ignorancia, algo se puede hacer.
Para empezar, hay que decir que Michael Wittmann no fué el tanquista más exitoso de la segunda guerra mundial. Oficialmente, su número de carros destruidos fueron 138. Algunos hablan de 141. Sin embargo, recientes investigaciones colocan a Kurt Knispel, con 168 victorias confirmadas y unas 200 posibles como el mayor as de la guerra. Otros colocan a Otto Carius, con más de 150 victorias ( algunos hablan de 170 ) como quizás el mejor as. Si no se hubiera pasado los últimos meses de la guerra en el dique seco “manejando” el problemático JagdTiger seguramente hubiera superado a Knispel. Wittmann ni siquiera fue el SS con más victorias. Walter Schroif, con 161 victorias confirmadas, le supera con creces. Wittmann, por lo que yo sé, es el nº 5 en la lista de ases, todos alemanes. Carius incluso llegó a derribar un avión (con muchísima suerte y en condiciones óptimas para su Tiger ).
La pregunta del millón es: ¿A qué llaman los historiadores y los encargados de contabilizar las víctimas de los tanquistas una victoria ? ¿Qué tipo de parámetros usan para ello ? Pondré un ejemplo bastante evidente: Bobby Woll, el inseparable artillero de Wittmann hasta que recibió un Tiger. Como artillero de Wittmann consiguió casi todas sus victorias en la URSS: 119. Con su Tiger y posteriormente con un Pz IV aumentó considerablemente la cifra. Sin embargo, oficialmente sólo obtuvo 88 victorias. Extraño…
Tampoco fue Wittmann el jefe de unidades blindadas más condecorado. El conde Hyazinth Strachwitz von Gross-Zauche und Camminetz le supera con creces. Aunque hay que reconocer que el conde Strachwitz llegó a mandar divisiones y Wittmann siempre manejó unidades más pequeñas.
A pesar de todo, Michael Wittmann fue un superclase, uno de los mejores tanquistas de la guerra en lo referido al nº de victorias y quizás el mejor tanquista de la guerra.
Michael Wittmann nació en Vogelthal el 22 de abril de 1.914, en Baviera. Su padre, Johann, era granjero, y el joven Michael ayudaba a su padre en el campo junto a sus 4 hermanos y hermanas.
En 1.933 dejó la granja y tras realizar diversos trabajos en 1.934 ingresó en la Reichsarbeitsdients, una organización de trabajo estatal. Poco después ingresa en la Reichswehr el 10 de octubre de 1.934 ingresando en la 10ª compañía del 19º regimiento de infantería, acuartelado en Freising, cerca de Münich por un período de dos años. El 30 de septiembre de 1.936 abandona la Wehrmacht con el rango de gefreiter, pero el joven Wittmann ya ha tenido contacto con los nuevos panzer, aunque fuera con el Panzer I.
El 1 de octubre de 1.936 pide ingresar en la Allgemeine-SS. Sólo un mes después su solicitud de ingreso es aceptada, y forma parte de las SS en la Sturm 1/92, estacionada en Ingolstadt, con el nº SS 311.623. Tras superar un rigurosísimo entrenamiento, a los 6 meses de iniciar su carrera en las SS el 1 de abril de 1.937 forma parte de la SS-Verfugungstruppe (SS-VT, brazo paramilitar del partido y embrión de las SS), y el 5 de abril es transferido a la 17ª compañía de la Leibstandarte SS Adolf Hitler en los barracones Lichterfelde en Berlín. La 17ª Kompanie era la Panzeraufklärungs kompanie (compañía de reconocimiento blindada) de la LSSAH.
Michael Wittmann con su padre Johann
Tras ingresar en la LSSAH lo hace con el rango de SS-Mann (gefreiter). Más entrenamiento, en esta ocasión en vehículos ligeros de reconocimiento, el SdKfz 222 y el SdKfz 232. Tras pasar el ceremonial de las SS en Münich, en noviembre de 1.937 es ascendido a SS-Sturmmann. Su unidad participa en la anexión de Austria en marzo del 38. La Adolf Hitler forma parte del XVI ArmeeKorps del general Guderian. También participa en la anexión de los Sudetes en octubre de ese año. El 20 de abril es ascendido a SS-Unterscharführer.
El joven Wittmann
El 1 de septiembre empieza la guerra, y Michael Wittmann, con 25 años, maneja un Sd.Kfz en la unidad de reconocimiento de la Adolf Hitler, la cual ha sido posteriormente reducida de compañía a pelotón (züg). La Adolf Hitler forma parte del XIII ArmeeKorps del Generalfeldmarschall Maximilian Reichsfreiherr
von Weichs formando parte del 8º ejército del Generaloberst Johannes Blaskowitz asignado al grupo de ejércitos Sur del Generaloberst Gerd von Rundstedt. Wittmann entraría poco en acción. Tras acabar la campaña de Polonia es enviado a la 5 Panzerspähkompanie (una unidad de reemplazos de la Adolf Hitler) como instructor. En febrero de 1.940, debido a que Wittmann tiene 3 años de experiencia en vehículos blindados, es transferido a la recién formada SS-Sturm batterie de la Adolf Hitler (armada con Stug III A) ingresando en la 1ª sección de su unidad el 16 de julio de 1.940 en Paris-Clarmant, antes de ser desplazada su unidad a las cercanías de Metz.
Su tripulación sería la siguiente:
Comandante: SS-Unterscharführer Michael Wittmann.
Conductor: SS-Rottenführer Koldenhöff.
Artillero: SS-Rottenführer Klinck
Cargador: SS-Rottenführer Petersen
Wittmann no volvería a entrar en acción hasta la invasión de Grecia y Yugoslavia, en abril de 1.941 asignada al XL Panzerkorps del General der Kavallerie Georg Stumme perteneciente al 12 ejército del Generalfeldmarschall Wilhelm List. Wittmann mandaba una sección de Stug III A de la LSSAH SS-Sturm Batterie. Participa junto a la 9 Panzer en el ataque a Skopje el 6 de abril y tras conquistar Monastir la LSSAH sigue hacia Grecia a través del paso de Klissura y el lago Kastoria, llegando hasta Olimpia y desfilando en Atenas. El avance de la Adolf Hitler estuvo plagado de fabulosas acciones de combate, como las de Kurt Meyer (PanzerMeyer). Pero Wittmann, aunque destacó en la campaña, no pudo dar lo mejor de sí debido al terreno y a que se enfrentó a unidades escasas de vehículos de combate. Pero no tardaría en desquitarse. Al acabar la campaña, la Adolf Hitler es enviada a Checoslovaquia para descansar y reponer bajas.
Se inicia la operación Barbarroja. La Adolf Hitler está encuadrada dentro de la reserva del 1 Panzergruppe del Generaloberst Ewald von Kleist.
El 12 de julio Wittmann destruye 6 carros rusos en la colina 65.5. En esta acción salva la vida de tres soldados rusos a punto de morir carbonizados. Además de salvarlos, se ocupó personalmente de que recibieran un buen trato médico. Durante la lucha en Uman sería herido de poca gravedad, ocultándolo a todo el mundo para seguir en activo. Tras participar en el avance hacia el Dnieper y a través de la estepa de Nogai, la Adolf Hitler se lanza sobre el istmo de Perekov, en Crimea. Un rebaño de ovejas se cruza en su camino, y una de ellas pisa una mina delante de su vehículo. Tras esto, en un combate nocturno, Wittmann y su Stug III (apodado Buzzard) destruyen un carro ruso y dos cañones. Tras volver a ser herido, sería ascendido a SS-Oberscharführer en noviembre.
El 21 de noviembre de 1.941 recibiría el emblema de asalto de carros en plata por haber participado en 25 combates contra carros.
El 5 de junio de 1.942 sería enviado a la escuela SS (SS Junkerschule) de Bad Tölz como cadete del curso de oficiales. El 5 de septiembre, sería candidato a oficial y enviado al batallón de reemplazo blindado de las SS como jefe de sección.
Hitler decidió convertir a las unidades SS más importantes en divisiones Panzergrenadier, con un regimiento blindado asignado a las mismas, aunque en realidad las divisiones eran divisiones blindadas a todos los efectos. Como consecuencia de ello, las divisiones Adolf Hitler, Das Reich y Totenkopf recibieron el equipamiento de una división blindada y fueron enviadas a Alemania para recibir el nuevo equipamiento.
El 21 de diciembre de 1.942 es ascendido a SS-Untersturmführer y el 25 recibe el mando de una sección de Pz III (carro 4L1) de la 4ª compañía de la división Adolf Hitler. En este breve periodo de tiempo tuvo bajo su mando a Franz Staudegger, que más tarde recibiría un Tiger.
Poco después es enviado a Pandeborn y luego a Ploermel en Francia para entrenarse con el nuevo Tiger. Empezaba a nacer una leyenda.
En Ploermel conoció a la tripulación de su Tiger (1331).
Comandante: Michael Wittmann.
Artillero: Rottenführer Balthasar ‘Bobby’ Woll.
Cargador: Rottenführer Karl Berges.
Conductor: Rottenführer Gustav ‘Gustl’ Kirschmer.
Operador de radio: Rottenführer Herbert Pollmann.
Por fin, en abril de 1.943, Wittmann recibe su Tiger cerca del frente, en Rusia. La 4ª compañía es renombrada 13 compañía pesada, y Wittmann ostenta el mando de la 3ª sección, de Tigers. Pero todavía no lo ha estrenado en combate. Antes, en abril, Wittmann es elegido para enseñar el nuevo Tiger al Generaloberst Guderian en la plaza roja (renombrada Leibstandarte) de Jarkov.
El 5 de julio empieza la operación Ciudadela. La Adolf Hitler del SS-Brigadeführer Theodor Wisch forma parte del II SS Panzerkorps del SS-Oberstgruppenführer Paul Hausser, encuadrado en al 4 Panzerarmee del Generaloberst Herman Hoth. El primer día de ofensiva Wittmann destruyó 15 carros y cañones de asalto, salvando a la unidad de Helmut Wendorff. Pero su Tiger pisó una mina. El 17 de julio, al acabar la operación, su carro había destruido 30 carros y 28 cañones. Tras detener una ofensiva rusa en el río Mius, la Adolf Hitler es enviada a Italia en agosto.
En octubre de 1.943 se crea una nueva unidad: el batallón de carros pesados de las SS 101. Los Tiger de la Adolf Hitler forman el núcleo del nuevo batallón, pero dos compañías del batallón son asignadas a la Adolf Hitler (ocurriría varias veces) y enviadas a la zona de Zhitomir, participando en la ofensiva del general Balck en la zona que se inició el 15 de noviembre. El Tiger de Wittmann es el S21. Debido a la gran diferencia que hay entre unas fuentes y otras a la hora de enumerar las destrucciones causadas por Wittmann de octubre del 43 a enero del 44, me remito al documento que Theodor Wisch, el comandante de la Leibstandarte escribió para apoyar la concesión de la cruz de caballero para Wittmann el 10 de enero de 1.944:
“Wittmann… ha destruído él mismo 56 tanques en el período de julio del 43 al 7 enero de 1.944, incluyendo varios KV 1, KV 2, Sherman, el resto eran T-34. Durante una penetración de una brigada de carros rusa cerca de Sherepki el 8 de enero, él y su sección tuvieron éxito en detener el ataque y él en solitario destruyó 3 T-34 y un cañón de asalto.
El 9.1.1944 destruyó otros 6 T-34… elevando el total de tanque destruidos a 66…”
Desde el día 10 de enero al 14 consiguió elevar la cifra a 88.
Por el contraataque en Sherepki, Wittmann recibió la cruz de caballero el 14 de enero de 1.944. Woll la recibiría dos días después también por esta acción, y también de manos de Wisch. El pelotón de Wittmann se apuntó unas 30 victorias en Sherepki. Al final del mes Wittmann llegó a su victoria nº 100, y coincidiendo con esa acción Hitler le envió un telegrama anunciándole que recibiría las hojas de roble para la cruz de caballero el 30 de enero por destruir unos 60 carros en un mes, siendo el nº 380 en recibir esta medalla. Adolf Hitler se la puso en persona el 2 de febrero. Además fue ascendido a Obersturmführer.
Hitler en persona condecora a Michael Wittmann
La tripulación de Wittmann el 30 de enero era ésta:
Comandante: SS-Obersturmführer Michael Wittmann.
Artillero: SS-Rottenführer Balthasar “Bobby” Woll.
Conductor: SS-Sturmmann Eugen Schmidt.
Cargador: SS-Panzerschütze Sepp Rößner.
Operador de radio: SS-Panzerschütze Werner Irrgang.
Tras participar en los combates de Cherkassy, los Tiger del Schwere SS panzer abteilung 101 adscritos a la LSSAH son enviados a Bélgica del 29 de febrero al 2 de marzo. Wittmann es un héroe en Alemania y la propaganda habla constantemente de él. Wittmann se casa con Hildegard Burmester en Lüneberg, siendo su padrino Woll. El 16 de abril visita la factoría de Henschel en Kassel, dando un pequeño discurso y agradeciendo a los obreros y diseñadores del Tiger su magnífico trabajo. En mayo del 44 reingresa en su unidad al mando de la 2ª compañía, estacionada en Lisieux. Recibe un nuevo Tiger, el 205.
El 6 de junio es el Día-D. El schwere SS panzer abteilung 101 forma parte del I SS Panzerkorps del SS-Oberstgruppenführer Sepp Dietrich, parte del Panzergruppe West del General der Panzertruppen Leo Geyr von Schweppenburg, perteneciente al Heeresgruppe B del Generalfeldmarschall Erwin Rommel. El batallón se mueve hacia el frente, y en el camino la 2ª compañía de Wittmann, debido a ataques aéreos, se ve reducida a 5 carros al llegar a las proximidades de Villers-Bocage el 12 de junio. Merece la pena detenernos ampliamente en este punto:
Los americanos de Omaha Beach, tras el Día-D, sólo tienen delante a los vencidos ese día, la 352 div. de infantería del Generalleutnant Dietrich Kraiß, bastante debilitada tras los duros combates en los que se vió envuelta. La división se aprieta a su izquierda para cubrir Saint-Lô, dejando un gran vacío a su derecha, en donde está desplegada la divisiónPanzer Lehr del 1 SS Panzer Korps. Rommel desea tapar la brecha con refuerzos traídos de Bretaña, pero los combates en Carentan los inmovilizan en el Cotentin. Su gran temor es que el V cuerpo americano se meta por la brecha para desbordar al mismo tiempo Saint-Lô y Caen, pero el Major general Leonard Gerow se conforma con ocupar el bosque de Cerisy y avanzar en dirección a Balleroy y Caumont-L´Eventé.
El que piensa meterse por la brecha es el general Buchwall, jefe del XXX cuerpo británico. La 7ª división blindada británica, las famosas “ratas del desierto” tras enfrentarse a la divisiónPanzer Lehr, rompe el contacto con ésta, cruza el Aure y contornea el ángulo defensivo alemán. Su lugar lo ocupa la 50 División de infantería británica.
El 13 de junio, el grueso de la división más la Real brigada de la reina se encuentra en ruta entre Villers-Bocage y Tracy-Bocage, e incluso más atrás. El objetivo es atacar a la divisiónPanzer Lehr por la espalda. La vanguardia de la misma estaba compuesta por el 4º regimiento de los County of London Yeomanry (Sharpshooters ). En cabeza, el escuadrón A del regimiento, más la compañía A de la brigada de rifles de la división., atraviesan el pueblo sin encontrar resistencia y se dirigen a la colina (o punto) 213, al este del pueblo en la carretera de Caén a Villers-Bocage (N 175). Tras ellos, tropas de reconocimiento armados con carros Stuart. A continuación, en el pueblo, el cuartel general del regimiento. Le sigue el escuadrón B, y cerrando la columna el escuadrón C. Esta fuerza inició el avance a las 5,30 de la mañana. A las 8,00 llegaron al pueblo, mientras el escuadrón A y la compañía A avanzan hacia la colina 213, el escuadrón B, el C, el escuadrón de reconocimiento y el cuartel general del regimiento se detienen para analizar la situación mientras los oficiales se toman un té en una reunión de oficiales. Los ingleses, confiados, se detienen tal y como están, en columna, sin tomar ningún tipo de medida defensiva.
Mientras esto ocurre en el bando inglés, Sepp Dietrich ordenaba al jefe de la 2ª compañía del sSSPzAbt 101, Michael Wittmann, asegurar el flanco izquierdo del 1 SS Panzer Korps ante un previsible ataque británico en la zona de Villers-Bocage. La 2ª compañía llegó a las inmediaciones de la colina 213 en la noche del 12 al 13 de junio. El día 13 recibió la orden de realizar una patrulla de reconocimiento en el área de Villers-Bocage. Wittmann la realizó en persona. Su compañía tenía 5 Tiger operacionales. Se encuentra con un sargento que le informa de la columna enemiga que se dirigía a la colina 213, la cual pasó a 200 metros de la compañía alemana, que se encuentra oculta al lado de la carretera. Wittmann obró con rapidez. Como el resto de su compañía estaba a cierta distancia, y para no romper el silencio radiofónico, sale al descubierto y ataca a la columna enemiga. El resto de su compañía hace lo mismo, y le sigue detrás.
Supuestamente Wittmann ataca de pasada al escuadrón A mientras se dirige a Villers-Bocage avanzando por la N 175. De esta manera posiblemente destruye un Sherman Firefly y un Cromwell. De todos modos, el solitario ataque de Wittmann divide la columna inglesa. La compañía de Wittmann se dirige a la colina 213. Mientras el grueso de su compañía se ocupa de la colina, Wittmann se dirige a la carretera principal que va de Villers-Bocage a Caen seguido de cerca por un Tiger a distancia. Pasando ante la columna sorprendida como una moto ante una línea de camiones, a lo largo de la misma destruye 8 semiorugas, 4 transportes Bren y 2 cañones antitanque de 6 libras usando las ametralladoras. En el cruce de carreteras caen 3 Stuarts. A continuación se dirige al pueblo. Su siguiente víctima es el cuartel general del regimiento. 4 Cromwell y un semioruga caen bajo la potencia del cañón de su Tiger. El combate le lleva a la rue Pasteur. Cae otro Cromwell y otro Sherman. Wittmann dispara a distancias de 10 a 80 metros. En la calle principal del pueblo, es alcanzado por un Sherman Firefly del escuadrón B. Escaso de munición y totalmente solo sin ningún tipo de apoyo, el carro de Wittmann busca protección tras una casa. Entonces decide contactar con el resto de su compañía y avanza hacia la carretera de Villers-Bocage Caen, tratando de salir del pueblo, sin conseguirlo. En el camino es alcanzado por otro Cromwell, el cual también es destruido. Su Tiger es alcanzado por el impacto de un obús de 6 libras de la 1ª brigada de rifles en el almacén Huet-Godefroy de la calle Pasteur, siendo inmovilizado. Su tripulación consigue escapar a pie y llega hasta las posiciones de la División Panzer Lehr, cerca de Orbois, a 10-15 km. de Villers-Bocage. Mientras, el resto de su compañía destruye al escuadrón A y la compañía A en la colina 213 con apoyo de infantería. A las 10.00 el jefe del regimiento, el teniente coronel vizconde Cranley, que se encontraba en la colina 213 informa de que está rodeado por carros Tiger e infantería. A las 10.35 informa de que la posición es indefendible y la retirada imposible. El resto de su regimiento no puede contactar con la colina 213.
Wittmann habla con el jefe de operaciones de la Panzer Lehr, al cual le informa de la situación. También informa al comandante del 1 SS Panzerkorps, Sepp Dietrich. Wittmann vuelve a Villers-Bocage con 15 PzKpfw IV de la Panzer Lehr y un grupo de granaderos. Posiblemente se formó un Kampfgruppe sobre el terreno y Wittmann recibió el mando del mismo. Aunque es algo que desconozco. Allí se sube a su SchwimmVolkswagen y es informado de la situación por la 1ª compañía del batallón (Wittmann estaba al mando de la 2ª). La primera compañía (mandada por el Hauptsturmführer Rolf Mobius) y un PzKpfw IV de la Panzer Lehr toman el relevo de la 2ª Kp. en el ataque frontal al pueblo, mientas los demás Pz IV atacan desde otros puntos. Pero los ingleses ya están prevenidos y preparados, y la 22 brigada blindada (o lo que queda de ella) más parte de la Real brigada de la Reina se despliegan en posición defensiva en torno al pueblo y en Tracy-Bocage. Tras una batalla callejera de 6 horas, los ingleses rechazan el ataque, destruyendo o inutilizando 5 Tiger y 3 Pz IV (de la Panzer Lehr) de la 1ª compañía del sSSPzAbt 101 en Villers-Bocage y 8 Pz IV de la Panzer Lehr en torno a Tracy-Bocage. Las bajas del 4º regimiento de los County of London Yeomanry ese día son de 20 Cromwell, 4 Sherman Firefly, 3 Sherman, 3 Stuart, 14 semiorugas, 16 Transportes Bren y 2 cañones antitanque de 6 libras.
La situación ha cambiado totalmente para los ingleses. Mientras la sSSPzAbt 101 se encarga de Villers-Bocage, la división Panzer Lehr y la 2ª Panzer del general Von Lüttwitz atacan al resto de la 7ª Armoured. La 2 Panzer, nueva en el campo de batalla, es puesta por una tardía disposición de Hitler bajo el control del Panzergruppe West, llega de la región de Beauvais, se desplaza sólo de noche, cruza el Sena por los puentes de París y escapa al control de la aviación enemiga, lo cual indica que está casi completa.
Cae la noche. El jefe de la 7ª Armoured, general Erskine, decide retirarse de Villers-Bocage (todavía en manos inglesas) y formar un frente defensivo en torno a Tracy-Bocage y Amaye-sur-Seulles, lo cual se realiza de noche sin más sobresaltos. Al día siguiente, se reanuda el combate. Los alemanes atacan con todo lo que tienen. Un ataque de la 50 D.I. para alcanzar a la 7ª Armoured es detenido por la Panzer Lehr. La aviación (cómo no), el apoyo de artillería de la 1ª D.I.US y los ataques de la 50 D.I. salvan a las Ratas del Desierto de quedar rodeados. En la noche del 14 al 15, por orden de Montgomery, la división se repliega hacia Livry.
Aquí vienen las dudas:
-¿Cuántos carros destruyó realmente Wittmann? Algunas fuentes hablan de 9, otras de 15, en el informe oficial por el que le concedieron las espadas para las hojas de roble de su cruz de los caballeros hace mención a 15 destruidos y 6 dañados y abandonados por sus tripulaciones, y en otras dicen que él en solitario destruyó todo el regimiento, sin hacer ningún tipo de mención al resto de su compañía. Un análisis más concienzudo ha demostrado la destrucción segura de 9 tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y un Sherman) a manos de Wittmann. El análisis de las fotografías hechas tras el combate demuestra que algunos de los tanques de la columna no recibieron ningún impacto. Sus tripulaciones, fuera de los mismos, al ver que eran atacados por Tigers sufrieron un ataque de pánico y huyeron sin tratar de alcanzarlos. También se le dieron a Wittmann la destrucción de tanques que no fueron destruidos por él. En fin, difícil saberlo con seguridad y exactitud.
-¿Realmente atacó Wittmann en solitario? Es evidente que no. El informe oficial por el que le concedieron las espadas para las hojas de roble de su cruz de caballero dice que su compañía le siguió en su ataque y que hizo 230 prisioneros. El diario de batalla del 4º regimiento de los County of London Yeomanry dice que la columna que se dirigía a la colina 213 fue atacada por dos Tigers (Wittmann y un Tiger desconocido). Además, el jefe del regimiento indica que la colina 213 estaba siendo atacada por Tigers e infantería, la cual suele ser olvidada en el relato del combate. Por no hablar de los carros de la Panzer Lehr. Wittmann entró en el pueblo en solitario, eso sí, y su Tiger no salió, lo cual por supuesto se oculta. Posiblemente Wittamnn fue apoyado por un Tiger que no entró en el pueblo cuando Wittmann estaba dentro de Villers-Bocage. Hay que tener en cuenta otro detalle: se luchó en Villers-Bocage y la colina 213, y no sólo en Villers-Bocage.
-Wittmann no realizó una segunda pasada sobre Villers-Bocage. Esta la hizo la 1ª compañía de Mobius y los Pz IV de la Panzer Lehr. Algunas fuentes dicen que la 1ª compañía no combatió en Villers-Bocage, lo cual es desmentido por los informes alemanes.
-Baltashar (Bobby) Woll. Durante mucho tiempo, Bobby Woll fue el artillero del Tiger de Wittmann. Una de las claves del éxito de Wittmann fue la eficacia como artillero de Woll, y la compenetración de éste con Wittmann. En Normandía Woll recibió el mando de un Tiger. En su camino a la línea de frente, el Tiger de Woll es destruido. Esto no le gustó nada a Wittmann, el cual le concedió el puesto de artillero de su Tiger, dejando a su verdadero artillero con la unidad de mantenimiento del batallón, al mando del Obersturmführer Stamm. Esto indica que el artillero de Wittmann en Villers-Bocage fue Woll, como en los viejos tiempos. ¿Verdadero o falso? Más de lo mismo. Algunos dicen que sí, otros que no. De todas maneras, parece poco serio reemplazar a tu artillero sin ningún motivo. Por lo que yo sé, y es algo que no he podido comprobar totalmente, Woll estaba en un hospital recuperándose de sus heridas cuando Wittmann realizó la acción de Villers-Bocage. Por tanto, parece que Woll no participó en esto. Y si Woll hubiera participado, posiblemente hubiera sobrepasado al propio Wittmann en el total de victorias.
-¿Wittmann atacó con su Tiger? Parece que no. Todo indica que el Tiger de Wittmann no se puso en marcha en el momento de atacar, y que usó otro Tiger. Ni los historiadores saben con exactitud cuál fue el Tiger que usó Wittmann. Sólo se sabe que usó el Tiger 2*2.
En realidad lo verdaderamente importante no fue que la acción en sí misma se desarrollara de una manera o de otra. Lo realmente importante son las consecuencias de la acción de Wittmann. Una división blindada se estaba preparando para atacar a una de las mejores divisiones alemanas por la espalda. Unida al ataque la 50 D.I. británica y la aviación, se podría haber producido la ruptura del frente, con consecuencias catastróficas. La acción de Wittmann evitó esto. El cazador se convirtió en cazado gracias a Wittmann. Un sólo hombre salvó la situación para los alemanes aquel día. Sólo Otto Carius puede apuntarse una acción similar a ésta.
Tras la acción de Villers-Bocage Wittmann fue entrevistado por Herbert Reinecker para el periódico de las SS al día siguiente. Algunos extractos han sido publicados en algunos libros:
“Le vi por primera vez en el parque de Baron, en Normandía. Corrió entre la lluvia con los hombros elevados llevando una chaqueta de cuero negra y pantalones azules de mecánico. Llevaba las manos en los bolsillos porque hacía frío y quizás tenía frío. Dos horas dormido en el suelo en algún lugar no eran suficientes para remover las sombras de agotamiento de una difícil batalla de su cara. Se paró ante nosotros con su media altura, su pelo castaño rubio y una cara en la cual la modestia, la calma y la seguridad en sí mismo podían ser leídas.
Hace unas horas había destruido 21 carros británicos, y lo más inusual de observar en él era la repercusión del gran esfuerzo, la cual no sólo ejercía un efecto físico sobre él, sino también sobre su corazón y su alma. El sabía completamente lo que había realizado, él conocía el valor de su éxito. Incluso todo el que le dijera que era un héroe experimentaría que Michael Wittmann le miraría tranquilo y convencido en sí mismo con cierto grado de confusión y rechazo. Él no era el quejica dramático de grandes palabras que la gente conocía. No sabía qué hacer con ese tipo de gente y se alejaba de ellos.
Para mí será inolvidable haberle oído relatar cómo permaneció en solitario con su tanque en la cobertura del bosque y cómo tuvo la maravillosa visión de una pasada sobre el regimiento de carros británico. Cuando habló sus palabras estaban cuidadosamente escogidas y parecía que estaba ansioso de no cometer errores para describir el evento con el mayor grado de veracidad o actualidad posible. Vehículo tras vehículo, sesenta vehículos enemigos en un rápido movimiento a lo largo de una carretera de apenas 20 metros. Ahí estaba Michael Wittmann. Grandes probabilidades no le habían intimidado anteriormente, pero esto era un suicidio. ¿Quién hubiera atacado un regimiento entero anteriormente? ¿Debería haber atacado?
“No podía hacer nada más” dijo en un tono muy poco heroico.
Vini, vidi, vinci.
Wittmann no se habría parado y exteriorizó lo que hacía. Tenía un sexto sentido para determinar una situación, lo cual era un regalo para su estilo de lucha. Pero él también sabía que su éxito le había costado en términos de fortaleza espiritual, la cual le puso bajo la sombra de la muerte y en medio de grandes esfuerzos. Su maravillosa victoria no es la victoria de lo heroico, sino de lo humano. No son superhombres. Son humanos” (Sacado del libro Panzerheld)
También aparece un resumen de la acción de Wittmann contada por Herbert Reinecker derivada de su charla con Wittmann en otros libros.
Dietrich y Bayerlein recomendaron la concesión a Wittmann de las espadas para la cruz de caballero por su actuación en Villers-Bocage, las cuales, por supuesto, le fueron concedidas el 22 de junio de 1.944, siendo su poseedor nº 71. Además fue ascendido a SS-Hauptsturmführer. Merece la pena reproducir el documento que apoyó la concesión de esta medalla:
“El 12 de junio de 1.944 el SS-Obersturmführer Wittmann recibió la orden de asegurar el flanco izquierdo del cuerpo en Villers-Bocage debido a que se esperaba que las fuerzas blindadas británicas penetrarían a través del pueblo en dirección sur y sureste. No había panzergranaderos disponibles. Wittmann llegó a tiempo con 6 Pz VI.
Durante la noche del 12 al 13 de junio la compañía de Wittmann tuvo que cambiar 3 veces sus posiciones debido al fuego de artillería enemigo. A primeras horas del 13 de junio se encontraban cerca del punto 213 al noreste de Villers-Bocage con 5 Pz VI operacionales.
Sobre las 8.00 los centinelas informaron al SS-Obersturmführer Wittmann de que una fuerte columna de carros avanzaba a lo largo de la carretera de Caen a Villers-Bocage. Wittmann, que estaba a cubierto con su Tiger a 200 metros al sur de la carretera, reconoció un batallón británico blindado seguido de un batallón de infantería mecanizada británica.
La situación requería una acción rápida. Wttmann no podía dar órdenes a sus hombres, los cuales se encontraban a cierta distancia. En vez de disparar en movimiento, inmediatamente cargó con su Panzer hacia la columna británica. Este impetuoso ataque partió la columna enemiga. Wittmann destruyó cuatro Sherman a una distancia de 80 metros, posicionándose a sí mismo con su Tiger junto a la columna en un radio de acción de 10 a 30 metros, disparando en la dirección en la que conducía. En un corto espacio de tiempo destruyó unos 15 carros pesados enemigos. Otros 6 carros fueron destruidos y sus tripulaciones se vieron obligadas a abandonarlos. El batallón de escolta montado en semiorugas fue casi totalmente destruido. Los cuatro panzer de la compañía de Wittmann que lo siguieron detrás hicieron unos 230 prisioneros.
En cabeza de su compañía Wittmann cargó hacia el pueblo de Villers-Bocage. Un antitanque pesado enemigo inmovilizó su Panzer en el centro del pueblo. A pesar de ello, destruyó todos los vehículos dentro de su radio de acción y dispersó la unidad enemiga… Debido a estas resolutivas acciones, Wittmann destruyó una gran parte de la punta de lanza enemiga (la 22 brigada blindada británica) que estaba avanzando en profundidad en la parte posterior de nuestro frente, y en una decisión inmediata con la más alta bravura personal, evitó el fuerte peligro que amenazaba el frente entero del 1 SS Panzer Korps. El cuerpo no disponía de otra reserva disponible en esa época.
Incluyendo la batalla de hoy, Wittmann ha destruido un total de 138 carros enemigos y 132 cañones antitanque con su Panzer.”
Esta pequeña muestra es sólo un ejemplo de la variedad de información que hay sobre Michael Wittmann.
Tras Villers-Bocage, recibe una plaza para ser profesor de entrenamiento en Pandeborn, pero Wittmann, hombre de frente, la rechaza. La popularidad de Wittmann es inmensa. El 10 de julio recibe el mando del s.SS.Pz.Abt.101 brevemente y participa en la batalla de Caen apoyando a las divisiones SS Hitlerjugend y Adolf Hitler. Su Tiger es el 007. En ese momento, la tripulación de su Tiger era la siguiente:
Comandante: SS-Haupsturmfuhrer Michael Wittmann.
Conductor: SS-Unterscharführer Henrich Reimers.
Cargador:SS-Sturmmann Günther Weber.
Artillero: SS-Unterscharführer Karl Wagner.
Operador de radio: SS-Sturmmann Rudolf “Rudi” Hirschel.
Se acercaba su última batalla.
El 8 de agosto el batallón de Wittmann combate en el área de Cintheaux, cerca de Caen. El batallón perdió 5 carros ese día. 3 Tiger son destruidos cerca de Gaumesnil a las 12.40, 12.47 y 12.52. El de Wittmann era el segundo. Esta es una de las pocas cosas claras que hay sobre la muerte de Wittmann.
Más dudas:
Como era normal a la hora de “destruir” un Tiger, las unidades que quisieron apuntarse la muerte de Wittmann fueron numerosas. Más concretamente, la 33 brigada blindada independiente británica, la 4ª división blindada canadiense, la 1º división blindada polaca y un Typhoon de la RAF. Algunas fuentes llegan incluso a sugerir, con poca convicción, eso sí, como posibles causas de la destrucción del Tiger de Wittmann el fuego de cañones navales o el de bombardeos de la USAAF. De acuerdo con la página web Achtung Panzer! (seria y fiable, auténtica biblia de los panzer de la SGM) el Tiger de Wittmann fue destruido por un Sherman Firefly de la 3ª sección del escuadrón A del 1º regimiento de los Northamptonshire Yeomanry comandado por el sargento Gordon. Su artillero era el soldado Joe Ekins. Esta y la opción del Typhoon son las dos únicas realmente creíbles.
Sea como fuese, Wittmann murió el 8 de agosto de 1.944 con toda su tripulación. La explosión que destruyó el Tiger de Wittmann fue tan potente, que separó la torreta del chasis, cayendo la torreta al suelo al revés y a cierta distancia de su carro. Soldados de la división Hitlerjugend y de su batallón le buscaron y encontraron durante el día 8 y 9.
En fin, este artículo pretende dar una visión real y desapasionada de la vida y muerte de Michael Wittmann, destruyendo algunos de los mitos creados en torno a su persona. Tampoco pretende ser un artículo anti Wittmann. Simplemente, un trabajo sincero.
Medallas:
-Medalla de la reunificación con Austria 13-3-1.938
-Medalla de los Sudetes 1-10-1.938
-Cruz de hierro de 2ª clase 12-7-1.941
-Emblema de herido de color negro 20-8 1.941
-Cruz de hierro de 1ª clase 8-9-1.941
-Emblema de asalto de carros de combate en plata 21-11-1.941
-Cruz de la real orden búlgara de 2ª clase 8-1.942
-Medalla del frente del este 8-1.942
-Cruz de caballero 14-1-1.944
-Hojas de roble para la cruz de caballero 30-1-1.944
-Espadas para la cruz de caballero 22-6-1.944
Ascensos:
1-11-1.935 Gefreiter
1-4-1.937 SS-Mann ( lo mismo que gefreiter, pero de las SS )
1-11-1.937 SS-Sturmmann
20-4-1.939 SS-Unterscharführer
9-11-1.941 SS-Oberscharführer
21-12-1.942 SS-Untersturmführer
30-1-1.944 SS-Obersturmführer
21-6-1.944 SS-Hauptsturmführer
Otto Carius nació el 27 de mayo de 1.922 en Zweibrucken (Renania-Palatinado). La guerra le cogio recién graduado en la escuela y se presento voluntario al 104th Infanterie-Plazierung Bataillon en mayo de 1.940 y tras su entrenamiento fue asignado al 21.Panzer Regiment. Su primera experiencia en combate fue como cargador de un Panzer 38(t) durante la Operación Barbarossa en junio de 1.941 y después de un año de experiencia en el frente del este, Carius fue aceptado en el Offizier-Bewerberkurs (creo que se traduce como “curso de candidato a oficial”) y una vez terminado se le asigno al s.Pz.Abt 502 en abril de 1.943, equipado con los nuevos PzKpfw VI Tiger, dándole el mando de la 2. Kompanie. Durante el verano fueron desplegados en el área de Leningrado, participando en varias operaciones en ese área, hasta que el s.Pz.Abt 502 recibió la orden de reforzar a la 11. SS Freiwilligen Panzergrenadier Division “Nordland” en la cabeza de puente de Narva, donde en uno de los combates, Carius pudo destruir cuatro tanques rusos SU-85 sin sufrir ninguna perdida. En noviembre de 1943 otros 10 tanques T-34/76 cayeron bajo el fuego de Carius a distancias de 50 metros. En junio de 1.944 la compañía se traslado a Dunaburg (Letonia), donde se concentraba la ofensiva rusa de ese sector. En julio los soviéticos desbordaron las líneas defensivas alemanas por la carretera al oeste de Minsk y por la de Borissov a Vitebsk, las mismas que habían utilizado los alemanes en 1.941. Usando gran cantidad de blindados, los soviéticos pudieron dividir las fuerzas alemanas y tomar la ciudad portuaria de Riga. Esta ciudad esta situada en la desembocadura del río Dvina y por lo tanto la zona de Dunaburg era de gran importancia estratégica para soviéticos y alemanes. El 22 de julio de 1.944 Otto Carius con 8 PzKpfw VI Tiger avanzo hacia la aldea de Malinava, un suburbio al norte de Dunaburg, con la orden de detener el avance ruso. Carius y el Leutnant Albert Kerscher (uno de los mas condecorados comandantes del s.Pz.Abt 502) entran en la aldea para comprobar si esta ya ocupada por los rusos.
Efectivamente los rusos ya la habían ocupado y Carius observo que eran tropas de avanzada esperando a la fuerza principal. Decidió atacar para recuperar la aldea antes de la llegada de los refuerzos rusos y retorno junto a su compañía para preparar el plan de ataque. Atacarían con dos de los Tiger (los de Carius y Kerscher), quedando los otros seis en reserva, ya que solo había un camino de entrada a la aldea y exponer a todos sus carros por el mismo camino podía ser peligroso. La velocidad de la acción era primordial para sorprender a los rusos sin darles tiempo a reaccionar e inmovilizar sus blindados. Cuando Carius con su Tigre nº217 estaba entrando en la aldea se encontró con dos T-34/85 girando sus torretas. Kerscher, con el Tigre nº213, que iba unos 150 metros detrás de Carius hizo fuego contra los dos blindados rusos. También fue esta la primera vez que Carius se encontraba con los nuevos modelos del IS-1 (posiblemente el IS-2) rusos. Su silueta es muy parecida al Panzerkampfwagen VI Ausf. B Königstiger y esto le hizo dudar un segundo pero disparo y el IS-2 estallo en llamas. Carius recuerda que la batalla no duro más de 20 minutos, en la que los Tiger de Carius y Kerscher dejaron fuera de combate a 17 tanques soviéticos, incluidos los nuevos IS-2. Aunque la sorpresa fue un factor importante en el resultado de la batalla, el reconocimiento rápido y exacto de la situación y la acertada táctica de Carius hacen de esta acción un logro comparable al de Wittmann en Villers-Bocage. En agosto de 1.944 es trasladado a Padeborn, al recién creado s.Panzerjager Abteilung 512 recibiendo el mando de la II. Kompanie. El sPzJagAbt 512 se equipo con el poderoso Jagdtiger, armado con un cañón Pak 44 L/55 de 128 mm. El 8 de marzo de 1.945 estaba en la frontera, cerca de Siegburg participando en la defensa a lo largo del Rhin, rindiéndose al fin a las tropas norteamericanas el 15 de abril de 1.945. Después de la guerra trabajo como farmacéutico llamando a su establecimiento Tiger Apotheke. Tiene publicado un libro titulado “Tigers in the mud” (Tigres en el barro) con sus experiencias en el combate con blindados.
Junto con Knispel y Wittmann forman el trío de ases de los panzer. Knispel fue quien mas victorias obtuvo, Wittmann es quizá el mas famoso pero los historiadores suelen coincidir en que Carius era el mejor comandante y que de no ser por el tiempo que tardo en poner a punto el poderoso pero problemático Jagdtiger también seria el que mas victorias tendría. Así y todo Carius es el 2º del ranking con 150 tanques destruidos y, creo recordar, unos 160 cañones antitanque y otros vehículos.
Piloto alemán y as de la aviación militar alemana.
Nació en Leipzig el 25 de marzo de 1913 y falleció en 1957.
Heinz “Heinz” o “Pritzl” Bär aprendió a volar en planeador de adolescente. Después de que Hitler y el Nacional Socialismo tomaran el poder, Bär se incorporó al programa clandestino aleman de entrenamiento de vuelo, que pronto proporcionaría los pilotos para la línea aérea Lufthansa y a la fuerza aérea (Luftwaffe).
Bär se alistó en la Luftwaffe y después del entrenamiento avanzado fue aceptado como suboficial piloto. Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzo en Europa,, Heinz Bär continuaba en el ejercito como Unteroffizer con el 1. Staffel, I Gruppe del Jagdgeschwader 51 donde volaba el caza Messerschmitt Bf 109E. El Feldwebel Bär derribó su primer avión enemigo, un caza de fabricación americana de la Fuerza Aérea Francesa Curtiss Hawk 75A sobre Weissenberg, Alemania el 25 de septiembre de 1939.
Durante la Batalla de Inglaterra, él fue el suboficial piloto de la Luftwaffe con más victorias en su haber, registró un total de 17 victorias durante ese período.
27 victorias aéreas habia conseguido antes del 2 de julio de 1941 cuando ascendio a Leutnant (Oficial) y le fue concedida la Ritterkreuz (la cruz de caballero).
El Leutnant Bär se convirtió en el Gruppenkommandeur del IV/JG 51 cuando la unidad fue transferida al este el 27 de julio de 1941 y asignada al JG 53 “Pik As”, para unirse a la invasión de la Unión Soviética.
El alferez Bär voló el Bf 109F durante este período. Siendo Oberleutant ( teniente) le fue concedido el Eichenlaub (las hojas de roble) a su Ritterkreuz con su 56 victoria el 14 de agosto de 1941.
El 24 de noviembre de 1941, después de la muerte del Kommodore Werner Mölders, el JG 51 se convirtió en el ” Geschwader “Mölders”.
El 16 de febrero de 1942, le fue concedido el Schwertern (las espadas) a su Cruz de caballero para la Cruz de Hierro con Hojas de Roble y fue promovido a Hauptmann (capitán) después de su 90 victoria aérea.
El Hauptmann Bär fue transferido al frente mediterráneo para ser el Gruppenkommandeur del I/JG 77 “Herzas” el 1 de mayo de 1942. Volaba el Bf 109F y más tarde el modelo Bf 109G.
La tensión constante del combate y el conocimiento de la inevitable derrota de las fuerzas del Eje en el mediterráneo, le causo un estado de tensión que tuvo que ser relevado del mando y regreso a Alemania para su recuperación.
Después de su recuperación, el Hauptmann Bär se le asignó tareas de Defensa del Reich con el II/JG 1 “Oesau” donde volo el caza pesadamente armado Focke-Wulf Fw 190A contra la campaña aliada de bombardeo.
Lo promovieron al rango de comandante y paso destinado como Gruppenkommandeur (mando del grupo) del II/JG 1.
Ganó su 200 victoria aérea el 22 de abril de 1944. En la salida en la cual obtuvo su 200 victoria aérea, el Mayor Bär no volaba su asignado Fw 190 A sino voló el ahora famoso Fw 190A-7 “rojo 13″. Bär tenia acreditados el derribo de 21 bombarderos pesados en su defensa del Reich al final de la guerra.
En junio de de 1944, fue promovido a Oberstleutnant ( teniente coronel) y transferido otra vez para asumir la posición de Geschwaderkommodore (mando del ala) del JG 3 “Udet”.
En enero de 1945, se convirtió en el Kommandeur de Ergänzungs-Jagdgeschwader 2, unidad avanzada de entrenamiento para pilotos del reactor Messerschmitt Me262A en Lechfeld, Alemania .
El III/EJG 2 pronto fue transformado en una unidad operacional de caza. Bär derribó 13 bombarderos y cazas enemigos mientras sirvió con el III/EJG 2.
El 23 de abril de 1945, se unio al Generalleutnan Adolf Galland en el Jagdverband 44 llamada “”escuadrón de ases” o “escuadrón de parias”, para los ultimos dias de guerra en Europa.
Cuando Galland fue herido, Bär asumió el mando de la unidad el 26 de abril de 1945.
Con el JV 44, voló el prototipo Me 262A-1a/U1 pesadamente armado con seis cañones incluyendo dos MG 151 de 20mm , dos MK 103 de 30mm y dos MK 108 de 30mm.
Obtuvo sus ultimas tres victorias contra los Republic P-47 Thunderbolts, con el JV 44.
Bär terminó la guerra con el rango de Oberst (coronel).
En 1957, fecha del aniversario de su 200 victoria aérea, murio al estrellarse con una avioneta en la que realizaba acrobacias aéreas.
OBSERVACIONES: Heinz Bär es el 8º “as” piloto de todos los tiempos. Combatió en todos los frentes alemanes durante toda la guerra. Sus 16 victorias aéreas adquiridas mientras voló el Me 262A lo colocan como el 2º as de reactores de la WWII – el Oberleutnant Kurt Welter derribó mas de 20 aviones enemigos volando el Arado Ar 234B-2n, Me 262A-1a y el caza nocturno Me 262B-1a con el “Kommando Welter” y 10./Nachtjagdgeschwader 11.
Mientras combatia en cada frente pudo volar en todos los diferentes modelos de caza alemanes, Heinz Bär fue derribado 18 veces y herido en muchas ocasiones.
NOTA: Casi todos los aviones de combate asignados a Heinz Bär fueron numerados “afortunado 13 “, tenia su propia preferencia sin importar su posición dentro de la unidad respectiva.
primeros de mayo de 1942, dos de los maximos ases de la Luftwaffe llegaron a posiciones de mando en la Jg 77 en Crimea: el Hauptmann Gordon Gollob con 86 derribos en su cuenta, fue transferido desde el Centro de Pruebas de Rechlin para ejercer como Geschwaderkommodore, y el Hauptmann Heinz Bar con 91 victorias en su credito fue enviado desde la IV/Jg 51 en el frente de Moscu, para encargarse del mando de la I/Jg 77. Los dos estaban altamente condecorados – Bar con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas, mientras Gollob con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble. Estos dos ases tenian personalidades diametralmente opuestas. “Pritzl” Bar, era notoriamente rebelde y se negaba a volar misiones de combate si no se sentia inspirado. Gollob, uno de los pocos pilotos de caza afiliados al partido nacionalsocialista, era seguidor a ultranza de la disciplina y estilo militar prusiano. El choque entre ambos se produjo y el I/Jg 77 de Bar tuvo que ser transferido apresuradamente al area mediterranea unas semanas despues. Sin embargo, durante las ultimas dos semanas de mayo de 1942, Bar y Gollob practicamente tomaron el control el aire sobre el area de Kerch – Taman, estableciendo una dura competicion para ver quien era el primero en conseguir 100 derribos.
El 16 mayo, Heinz Bar demostro sus habilidades derribando dos LaGG-3, sus victorias 92 y 93 . Al dia siguiente, Gollob destruyo tres bombarderos ligeros R-5 . Seguidamente ataco un Yak-1, pilotado por el sargento N. K. Chayka; hizo blanco, vio como su victima perdia altura y regreso a casa, reclamando el Yak como su derribo número 93 (fue contabilizado como un LaGG-3). Sin preocuparse demasiado por la guerra en general, Gollob empezo a competir con su subordinado de una forma cinica que caracterizo a muchos de los ases durante la Segunda Guerra Mundial. El destino de su ultima victima no preocupo lo mas minimo al ambicioso Gollob. Habiendo sufrido graves heridas de las armas del Messerschmitt Bf 109 F4 de Gollob, el joven Sargento Chayka se esforzo a los mandos de su dañado caza Yakovlev. Piloto hasta la base de Khersones, pero perdio el control al aterrizar colisionando con otro Yak-1. Ambos aviones quedaron destruidos y Chayka perecio.
Al regreso a la base, Gollob supo que Bar habia derribado tres MiG-3. El Hauptmann Gollob continuo esforzándose, escogiendo los blancos mas faciles durante los siguientes dias. En contraste con las tacticas comunes de caza de atacar desde arriba, Gollob preferia salir furtivamente desde baja cota, para evitar ser atacado desde su punto muerto de vision. Un piloto anonimo de la Jg 77 describio de la siguiente manera el estilo de combate de Gollob:
Gollob y su punto volaban en el area de Kerch. Se posicionaron a baja cota por debajo de una formacion rusa. Entonces, empezaron a elevarse en espirales, manteniendo cuidadosamente su posicion bajo la formacion enemiga. Antes de que los rusos, volando apaciblemente, sospecharan cualquier travesura, dos aviones de su formacion habian sido derribados y los dos camaradas se habian marchado. (Prien: Jg 77, pag. 1018.)
El 18 mayo, otros tres obsoletos bombarderos R-5 fueron presa de la ambicion de Gollob, elevando su cuenta de derribos a 96. No obstante, de nuevo fue superado por Bar que se involucro en un combate con doce cazas sovieticos sobre Tamanskaya y derribo dos LaGG-3. Ese mismo dia, La I/Jg 77 de Heinz Bar era visitada por su amigo personal, el General der Jagflieger Adolf Galland. Un detalle en este contexto, es que una profunda enemistad se desarrollaria en el futuro entre Galland y Gollob. Siendo nombrado Gollob como General der Jagflieger en 1945 en sustitucion de Galland, este fue el blanco de Gollob, siendo arrestado en su domicilio; durante este arresto, Galland fue informado que el nuevo General der Jagflieger estaba recopilando material para inculparle por el uso privado de automoviles de la Luftwaffe y su notoria aficion al juego y a las mujeres).
El 19 mayo, Gollob y Bar estaban de nuevo en accion. Gollob derribo tres R-5, pero las magicas 100 victorias se resistian. Mientras tanto, Bar derribo cinco cazas Ishak por lo que fue mencionado en el boletin del OKW del dia siguiente:
‘El Hauptmann Bar, Gruppenkommandeur en una Jagdgeschwader, ha logrado sus 99 a 103 victorias aereas ayer. La cuenta total de victorias de la Jagdgeschwader 77 ha aumentado a 2,011′.
Al dia siguiente, Gollob acecho a lo largo de la costa del Caucaso y logro derribar un bombardero Db-3, siendo el decimo piloto de caza aleman en superar los 100 derribos; ese mismo dia aumento su cuenta a 101 con el derribo de un desafortunado LaGG-3″. (Extracto de un texto de Christer Bergstrom en su libro: Black Cross/Red Star; German and Russian Fighter Pilots in Combat 1941-1945)
Aqui os dejo los perfiles de los Bf 109 F4 que pilotaban en aquella epoca ambos ases. El esquema de camuflaje para ambos va en RLM 74, RLM 75 y RLM 76. El buje de la helice en RLM 70 y las marcas amarillas del teatro de operaciones del este en RLM 04.
El Bf de Gollob, presenta la curiosidad de que a pesar de ser el Kommodore de la Jg 77 es un avion del stab del III/Jg 77, pero según algunas fotografias lo piloto en esa epoca. El Bf de Bar lleva las marcas estandar para el Komanndeur del I Gruppen.
Segun alguna fuentes, ambos pilotos utilizaron en el timon de su Bf 109 la misma decoracion para celebrar sus 100 victorias confirmadas, algo que no era muy común, (cada piloto elegia su propia decoracion).
Nadie ilustró con mas intensidad la vitalidad, la intrepidez y la persistencia de los hombres de Dönitz que el comandante Otto Kretschmer. El orgulloso hijo de un maestro de escuela de Silesia, nació el 1 de mayo de 1912 en Heidau, Alemania, y murió quizás emulando al mayor as de todos los tiempos Lothar von Arnauld de la Periére, en un accidente de aviación el día 5 de agosto de 1998 en Baviera.
Comandante del U-35, U-23, U-99, con estos dos últimos sería con los que cosecharía el mayor número de tonelaje hundido, lo que le convertiría en el mayor as de la Segunda guerra Mundial. Realizó 16 patrullas (228 días) en las que hundió un total de 47 naves (274.385 t.) y dañó 6 (47.119 t.).
A finales de junio de 1940 partió con el nuevo U-99 (VII-B.). La soleada tarde del 5 de julio se encontró en el camino del Magog, un barco a vapor canadiense de 2.053 t., y lanzó un solo torpedo para quebrarlo por el centro. Dos días después un segundo barco solitario apareció en el horizonte. Era el Visen sueco, de 1.514 t., y Kretschmer lo hundió también con un torpedo en el centro, su lema era “un torpedo…una nave”, eso y su táctica de atacar de noche en superficie contra los convoyes le haría un comandante temible entre el enemigo.
Esa misma noche avistó un convoy, el primero que encontraba, que salía de Inglaterra y rápidamente maniobró para situarlo en su camino. Pasando a menos de 100 metros de un destructor, intentó disparar al corazón del convoy, con torpedos de derecha a izquierda. Solo uno dio en un blanco. Se sumergió para escabullirse de los escoltas pero al rato captó ruidos de hélices en el hidrófono. << Creo que esta vez mi tripulación va a recibir su bautismo de cargas de profundidad >>, escribiría mas adelante en una entrada en tiempo presente en su diario oficial de guerra.
Las cargas de profundidad comenzaron a caer casi de inmediato, y las explosiones sacudieron peligrosamente el casco del U-99 aun cuando lo sumergió a 110 m. Pasadas dos horas el sistema de suministro de oxígeno de la nave falló, y la tripulación hubo de recurrir a las mascaras de emergencia. Kretschmer les ordenó que se quedaran quietos y que evitaran los esfuerzos innecesarios. Tras seis horas algunos jadeaban, y el bombardeo de cargas de profundidad continuaba. Después de 12 horas el aire estaba viciado y era visiblemente amarillo, y muchos hombres temieron morir pronto, bien por falta de oxigeno, bien por las explosiones de las cargas de profundidad o aplastados por la presión del agua si las baterías que mantenían la nave en lento movimiento y por ello impedían que descendieran por debajo de la profundidad permitida, se detenían.
Por último tras 14 horas de constante bombardeo, los atacantes en la superficie pararon, pero Kretschmer no se arriesgó. Esperó cinco horas mas antes de salir a superficie. Después de casi 20 horas sumergidos, el capitán abrió la escotilla y su tripulación salió tambaleante para derrumbarse sobre la cubierta aspirando aire fresco. La reacción de Kretschmer no fue de alivio porque hubiera acabado esa experiencia, sino de satisfacción de que hubiera tenido lugar. << Nos sentimos como colegiales en navidad >>, escribió en su diario. << Ya hemos recibido todos los regalos que el enemigo puede darnos. Tenemos una confianza renovada en la nave. >>
De inmediato reanudó la ofensiva. Antes de dirigirse a puerto, hundió tres barcos mas, y caprichosamente le ordenó a un cuarto, un pequeño carguero estonio, que se entregara a las autoridades germanas en Burdeos como su presa de guerra (aunque este nunca lo consiguió pues fue bombardeado de camino al golfo de Vizcaya. En el siguiente viaje, dos semanas mas tarde, hundió siete barcos (un record para una sola misión), con un total de 65.137 toneladas, acabando con tres de ellos con disparos de un único torpedo desde el mismo centro de un convoy, al que llegó por la noche sin que los escoltas del perímetro notaran su arribo. La presencia del submarino sumió al convoy en tal confusión que dos barcos zigzagueando en un esfuerzo por escapar del U-99, colisionaron y se hundieron, pero no se añadieron a la cuenta de Kretschmer.
El 7 de septiembre de 1940 una manada de lobos grises con Prien y Kretschmer en la vanguardia, avistó un convoy de 53 barcos y en una noche hundió cinco, el 18 de octubre una manada de 5 submarinos avistó un convoy de 34 navíos, y el diario de Kretschmer registró la violencia y la tensión de la caza que comenzó justo antes de la medianoche:
<<23:30. Ahora atacamos el flanco derecho de la penúltima línea. Disparo a la proa de un carguero grande. El barco zigzagueó, con el resultado de que el torpedo pasó delante de el e impactó en su vecino aún más grande. El navío, de unas 7.000t, recibió el golpe debajo del palo del trinquete y se hundió rápidamente por la proa. >>
<<23:58. Disparo a la proa de un carguero grande de unas 6.000 t. Distancia 750 m. Le doy debajo del palo del trinquete. La explosión del torpedo fue inmediatamente seguida por una alta lengua de fuego y una explosión que abrió el barco hasta el puente y dejó una nube de humo de unos 200 m. de alto. Al parecer la proa del barco quedó destruida. Aún arde con intensidad, con llamas verdes.>>
<<00:15. Los destructores no saben que hacer, y disparan todo el tiempo bengalas de estrella para confortarse entre si. No es que incremente mucho la brillante luz de la luna. Ahora los ataco desde la proa del convoy.>>
<<01:38. Disparo a la proa de un carguero grande y a rebosar, de unas 6.000 t. Distancia 945 m. Impacto debajo del palo del trinquete. Se hundió en el acto. >>
<<01:55. Disparo a la proa del siguiente barco, un navío grande de unas 7.000 t. Distancia 975 m. Impacto debajo del palo del trinquete, se hundió en 40 s.>>
A las 2 de la madrugada la manada había hundido 17 barcos con un total de 80.000 t… la mitad del convoy.
El 16 de marzo de 1941 el U-99 alcanzó un convoy, Kretschmer recurrió a su propia y especial táctica, navegando en superficie hacia el centro del convoy, torpedeo seis barcos. Cuando se le acabaron los torpedos, con prudencia puso rumbo a casa en la oscuridad. Pero en ese momento avistaron un destructor, y en vez de realizar una huida por la superficie en pos de la seguridad, el oficial de guardia ordenó que el U-99 se sumergiera. Kretschmer se puso furioso, pues al sumergirse el submarino había confirmado en el acto su presencia en el asdic del destructor.
Por una incalculable desgracia para Kretschmer, el destructor era el Walker. En toda la inmensidad del salvaje Atlántico, el U-99 se había colocado casi en la posición exacta en que apenas media hora antes hundieran el U-100 (Schepke). El Walker montaba guardia mientras que el Vanoc recogía a la tripulación superviviente del U-100 cinco en total. El comandante MacIntyre a bordo del Walker se quedó sorprendido al oír un eco positivo de asdic casi justo debajo de la popa del Vanoc. Mientras este retrocedía despacio, el Walker se lanzó directamente al ataque, arrojando seis cargas de profundidad, que fue lo único que pudo preparar a tiempo. Cuando viró para dar otra pasada, recibió una señal dramática del Vanoc: “SUBMARINO EMERGIENDO A MI POPA”. Iluminado por el duro resplandor del haz de luz del proyector del Vanoc, el U-99 estaba inmóvil en el agua. De su puente salió un mensaje de linterna en ingles: “ME HUNDO”.
Las cargas de profundidad habían dejado fuera de acción los motores del U-99 y dañado tanto las hélices que la nave, incapaz de mantener la velocidad, se había hundido a 220 m.; a esa profundidad el casco había empezado a agrietarse, y Kretschmer se vio obligado a introducir aire en los depósitos de lastre y salir a la superficie con el morro por delante al igual que un corcho. Allí se bamboleó, escorandose mientras los hombres del Walker le disparaban frenéticamente con los cañones. Con calma, Kretschmer encendió un cigarrillo mientras organizaba la destrucción de los códigos y papeles secretos, la salvación de sus hombres y el hundimiento de su nave.
Fue el último de la dotación del U-99 en ser rescatado por el Walker de las gélidas aguas. Kretschmer apenas encajaba en la imagen que tenían sus captores británicos de un comandante de submarino: en vez de a un nazi fanático, encontraron a un oficial de voz sosegada, educado, apolítico y profesional que hablaba un buen ingles y que con presteza felicitó a Macintyre por su éxito. Cuando lo llevaron al camarote de popa de éste, el as de los submarinos se sentó en un sofá y cayó en un sueño de absoluta extenuación.
Otto fue llevado a un campo de prisioneros en Canadá, donde se pasó recluido 4 años, a finales de 1942 organizó un plan de fuga con otros comandantes que fue abortado a mediados de 1943. En 1947 retornó a Alemania, en 1955 ingresaría en la Bundesmarine para continuar su carrera militar en la O.T.A.N, pasó a la reserva en 1970 con plaza de almirante de flotilla. En el verano de 1998 murió en el hospital de Baviera por las heridas recibidas en un accidente aereo.
U-99 Atlántico Norte A las 08:06 horas del 8 de julio de 1940, el Kapitänleutenant Otto Kretschmer en aquella su primera patrulla merodeando por el Atlántico Norte, escribió en su diario:
«Ruidos de motor acercándose por estribor. Ordené ajustar la profundidad a 30 metros. Creo que mi tripulación va a recibir esta vez su bautismo con cargas de profundidad. Los escoltas se aproximan a la posición de ataque».
Minutos después, el submarino se vio sacudido con violencia por la explosión de las primeras cargas de profundidad. Fue el comienzo de una terrible prueba que duraría 20 horas. Completamente merced de sus atacantes, Kretschmer y su tripulación, pálidos y sin afeitar, débilmente iluminados por la luz eléctrica, sólo podían sentarse y esperar sudorosos y apretujados dentro de la estrecha nave. El radioperador jefe Jupp Kassel escuchaba con atención en el equipo de hidrófonos del submarino a las excitadas tripulaciones de los barcos de arriba. Cada vez que se daba su grito de «atacantes arriba, señor», sus hombres se abrazaban esperando lo peor. Y cada una de las veces, las cargas caían lejos del objetivo,
Tras lanzarse durante dos horas las cargas de profundidad, empezó a fallar la reserva de oxígeno del submarino. La tripulación se puso sus mascarillas —sujetas a purificadores de aire— y se quedó sentada en las literas para conservar el aire restante. Gradualmente se agotaban las baterías, que sólo podían recargarse en superficie. A medida que perdía corriente el submarino se hundía a más profundidad, incapaz de avanzar con la suficiente cantidad de movimiento para mantener el nivel. Si se hundiera el barco por debajo de una profundidad crítica, la presión del océano partiría las chapas del casco, condenando a la tripulación a una muerte segura. Como sabía que salir a la superficie a la vista de los escoltas británicos equivalía a rendirse, Kertschmer se atenía a su juego de espera descorazonadora, hasta el límite de resistencia de su tripulación. Hasta las 03:30 horas del 9 de julio, no se sintió seguro por fin en la superficie. La tripulación trepó por la torreta para salir del maloliente interior del submarino y respirar bocanadas de fresca brisa marina. Kretschmer escribió: «nos sentíamos como un pollo el día antes de Navidad». Esta experiencia de ser objeto pasivo de un ataque, el cazador cazado, no sería fácil de olvidar para el capitán.
Dos días después, el U-99 recibió la orden de poner fin a su primera patrulla que, aparte del incidente antes relatado, había sido un gran éxito: un total de siete barcos mercantes hundidos en una semana. Sin embargo, el U-99 no iba a volver a su base original en Kiel, en la costa Báltica. El almirante Karl Dónitz, cerebro alemán de la guerra submarina, había elegido un nuevo cuartel general para atacar
los convoyes en el Atlántico: Lorient, en la Francia ocupada por los alemanes.
Dónitz estaba convencido de que operando desde Lorient, sus submarinos U podrían hundir suficientes barcos como para poner de rodillas a los británicos. Su flota andaba escasa de submarinos, pero contaba con las extraordinarias cualidades de combate de sus oficiales y sus hombres para superar las deficiencias materiales. Los más sobresalientes de entre los ases de submarino: el bravucón Joachim Schepke, comandante del U-lOO; Günter Prien, un nazi convencido, ya famoso por el hundimiento del Royal Oack en Scapa Flow a principios de la guerra, y Kretschmer el más brillante e innovador capitán de submarinos.
El 24 de julio, el U-99 salió de Lorient en su segundo viaje atlántico. Curiosamente la tripulación llevaba uniformes ingleses, capturados durante la invasión de Francia por los alemanes en 1940. No había disponibles uniformes alemanes convenientes para reemplazar sus uniformes, irrecuperables tras la primera patrulla. A las 11:00 horas del 31 de julio, Kassel detectó el sonido de motores de un convoy por los hidrófonos. Comenzó entonces un mortal juego al escondite entre el cazador solitario y el grupo de mercantes con sus escoltas vigilantes. A las 14:00 horas el U-99 se encontró en medio de la ruta del convoy, viéndose obligado a sumergirse a unos 100 metros de profundidad mientras sobre ellos pasaban los mercantes. Cuando Kretschmer hizo volver al submarino a la profundidad de periscopio, no pudo evitar escoger un lento carguero, el Jersey City, y el U-99 se vio a su vez sometido a un ataque con cargas de profundidad de una hora y media. Tras sobrevivir a este asalto, el U-99 volvió a la superficie a toda velocidad para capturar a su presa, y de nuevo se vio obligado a sumergirse apresurándose para evitar el bombardeo de un hidroavión Sunderland. Hacia las 21,00 horas cuando al fin pudo salir a superficie Kretschmer, se había perdido todo contacto con el convoy.
Pero la tripulación del U-99 tenía una capacidad magistral para rastrear a los mercantes en el Atlántico. Durante toda la noche hizo avanzar Kretschmer el submarino, en superficie y a toda velocidad, en la dirección estimada del convoy. Justo al amanecer, se sumergió momentáneamente para permitirle a Kassel que examinara con los hidrófonos las señales enemigas; y luego, de nuevo en superficie, continuó su persecución. Pronto sus vigías, con fama de ser los mejores de la flota de submarinos U, atisbaron los penachos de humo.
Les llevó el resto del día maniobrar para ponerse por delante del convoy. Cuando cayó la noche, la nave estaba en perfecta posición de ataque, pero Kretschmer esperó aún. A medianoche, se retiró la escolta para proteger otro convoy, quizás más vulnerable.
Había llegado para Kretschmer el momento ideal de experimentar nuevas tácticas de ataque. Para asombro de su tripulación ordenó navegar directamente al centro del convoy y en superficie. El U-99 avanzó casi rozando las proas de 20 mercantes en la oscuridad, con altas probabilidades de colisionar. Kretschmer estaba decidido a acercarse a los blancos para obtener el máximo de impactos. Cuando el primer torpedo hundió la popa de un buque tanque, los otros mercantes maniobraron furiosamente para evitar el ataque. Fue en vano, en 30 minutos, se hundieron en llamas otros dos tanques, otros dos habían colisionado en la confusión general. El avance de un destructor británico a toda velocidad forzó la retirada del U-99 pero Kretschemer consideró un éxito su experimento.
Cuando el U-99 volvió a Lorient el 8 de agosto, los hombres fueron recibidos como héroes. Habían hundido, en una sola misión, más tonelaje de barcos que ningún otro submarino. Todavía con uniformes británicos, formaron ante el nuevo comandante en jefe de la Marina alemana, almirante Raeder, que felicitó a la tripulación y condecoró a Kretschmer con la Cruz de Caballero.
La senda victoriosa del U-99 continuó en Septiembre y la tripulación salió a su cuarta patrulla plenamente confiada el 14 de octubre. Hacia el 18, nueve submarinos atacaban con sigilo el convoy SC7, intercambiando señales y manteniéndose en estrecho contacto, aunque perdiéndolo a veces. Entre los submarinos estaba el U-lOO con Schepke al mando. El convoy estaba bien defendido, con una escolta notable de destructores, así que a la “manada de lobos” le llevó su tiempo. Finalmente, al atardecer del 19 de octubre, comenzó el asalto. Fue una de las clásicas incursiones de superficie de Kretschmer.
Mientras otros submarinos lanzaban sus torpedos desde fuera del convoy, el U-99 se deslizó hacia la escolta británica. Se veía con claridad contra la luna la silueta de dos destructores británicos, uno a la cabeza del convoy y otro a estribor. Kretschmer se dirigió con rapidez hacia el espacio que los separaba, rezando para que ningún vigía avistase su baja cubierta, En cuestión de minutos, el U-99 se metió en el grueso del convoy. Kretschmer dirigió las operaciones desde la torre de mando, mientras veían barcos saliendo de la oscuridad, a su alrededor. Primero, el teniente Bargsten introdujo los datos de objetivo en el dispositivo automático de puntería. Entonces, mientras el U-99 se lanzaba al ataque a toda velocidad, comenzaron a hundirse los barcos. El carguero Sedgepool, alcanzado en proa por un torpedo, se hundió en vertical como una gigantesca ballena. Otro barco, partido en dos, se hundió casi inmediatamente. Un tercer barco explotó de forma espectacular, convirtiéndose en una bola de fuego y humo. Muchas veces parecía fallar el mecanismo automático, fallando blancos muy próximos. Entonces Kretschmer ordenaba un disparo con apunte manual y casi adivinando el objetivo. Sin embargo, la tasa de aciertos era de casi el 100%. En un momento dado, Kretschmer ordenó a gritos al timonel un giro brusco y, a la vez, el disparo de uno de los torpedos de popa. A unos 200 metros por detrás del submarino, explotó en el centro de un carguero que comenzó a hundirse.
Los barcos escolta británicos concentraron su atención en los submarinos que atacaban desde el exterior, La tripulación del U-99 podía ver las bengalas luminosas y escuchar las explosiones de las cargas de profundidad a medida que los destructores salían a defender el convoy. Nada hacía esperar a la Royal Navy un atacante desde el interior de su pantalla protectora. Kretschmer sabía que, sin embargo, el enemigo acabaría dándose cuenta de los que pasaba y hacia la 01:30 horas del 20 de octubre redujo la velocidad, dejando que el convoy pasara por encima de él y desapareciera: una forma sencilla y elegante de abandonar la acción. Un pequeño carguero rezagado fue víctima del último torpedo del U-99 y el submarino fijó rumbo al puerto. De los 17 barcos británicos hundidos esa noche, el U-99 podía adjudicarse al menos nueve.
Por aquel entonces Kretschmer ya era famoso. En noviembre, después de otra patrulla en que el U-99 hundió dos cruceros mercantes armados, voló a Berlín para recibir la condecoración del propio Hitler. De vuelta en Lorient, Prien, Schepke y Kretschmer celebraron su victoria en un restaurante haciendo frívolas apuestas sobre quién llegaría primero a hundir 260.000 toneladas de barcos.
Pero al caer el invierno en el Atlántico Norte, se ensombreció su optimismo. Patrullando de nuevo el 27 de noviembre, el U-99 tuvo que luchar con un tiempo infernal. Durante muchos días, los oficiales y vigías en la torre de mando tenían que encadenarse al barco para evitar que los arrastrasen las olas. Casi era más importante sobrevivir al océano que buscar al enemigo. Sin embargo, a pesar de las condiciones climatológicas el U-99 consiguió hundir casi 35.000 toneladas de barcos durante esta patrulla, no sin bordear la catástrofe.El 8 de diciembre se vio sorprendido por los barcos escoltas ingleses, obligándole a sumergirse apresuradamente. El mal tiempo había inutilizado el periscopio principal de Kretschmer, así que, bajo el agua estaba ciego. Al no oír nada por los hidrófonos, corrió el riesgo y salió a la superficie, para encontrarse con dos barcos británicos esperándole a menos de 1,5 km con los motores parados. El U-99 se sumergió de nuevo, pero ya le habían detectado y le atacaron con cargas de profundidad, saliendo vivo gracias a su buena suerte.
Dónitz era muy consciente de las increíbles tensiones impuestas a las tripulaciones y comandantes de submarino en sus constantes patrullas atlánticas. Cuando regresó a Lorient el U-99, el almirante intentó persuadir a Kretschmer para que aceptase un nombramiento en la costa. Kretschmer rehusó aceptando sin embargo para él y sus hombres descanso de sus fatigas bélicas. Fue un descanso bien recibido y cuando la tripulación se volvió a reunir a finales de enero de 1941, eran visibles los positivos efectos de las vacaciones. Schepke y Prien estaban allí para recibir a Kretschmer y para pagarle: había ganado la apuesta de las 250.000 tm. Como había muchos puros y brandy, al volver de nuevo a la acción era muy alta la moral de la tripulación del U-99 y de su comandante. El 22 de febrero salió de Lorient el U-99 saludado por los sones de una banda militar, que tocaba la «Marcha Kretschmer>, compuesta especialmente para el caso.
Iba a ser su último viaje. Desde el momento de la partida, períodos de niebla y galernas dificultaron la tarea de los marinos del U-99. Además, las fuerzas antisubmarinas británicas crecían cada vez más, y estaban alerta. El 7 de marzo, el U-99 sobrevivió de nuevo por muy poco a un ataque con cargas de profundidad; el U-47 de Prien no tuvo tan buena suerte, lo hundieron los escoltas del mismo convoy. Al pasar los días sin contacto por radio con Prien, Kretschmer comprendió el trágico destino de su compañero.
Hacia el 15 de marzo, el U-99 se acercaba al final de un patrullaje relativamente infructuoso, cuando recibió un mensaje informándole de un convoy avistado al sur de Islandia. A la mañana siguiente estaban Kretschmer y Schepke en la flotilla de submarinos que merodeaba en torno al convoy, estorbados por los ataques de los Sunderland y los destructores de la escolta.Debido a un mal trabajo de un vigía, cosa inusual, el U-99 perdió el contacto con el convoy por la tarde, pero poco después de anochecer, volvió sobre la pista de su presa y atacó inmediatamente.
Kretschmer torpedeó un barco tanque, que inmediatamente explotó y ardió en una llamarada. Temeroso de que pudieran descubrirle a la luz de las llamas, Kretschmer se sumergió momentáneamente en la oscuridad tras el convoy, pero comenzó en ese momento un devastador recorrido en su avance a través de la formación, hundiendo otros dos buques tanque y dos cargueros. Al U-99 sólo le
quedaba un torpedo. Kretschmer eligió un buque en la cola del convoy y lo partió en dos, con un impacto de torpedo en el centro. Al U-99 sólo le quedaba darse media vuelta, abandonando el barco naufragando y en llamas, y volverse a Lorient.
Sin saberlo, al alejarse del convoy se estaba acercando al U-lOO de Shepke, que estaba en dificultades. Schepke subió a la superficie para inspeccionar los daños del ataque con cargas de profundidad que le había hecho el HMS Walker. A pesar de la luna llena, no esperaba que le descubriese. Pero por una vez, el primitivo radar de los escoltas británicos, por lo normal inútil a la hora de detectar un submarino, descubrió un blanco. Guiado por su operador de radar, el destructor HMS Vanoc se lanzó sobre el U-lOO a toda velocidad. El submarino no tenía tiempo para evitar el ataque, y recibió el golpe de la proa del destructor directamente sobre la torre de mando. El impacto alcanzó a Schepke, arrancándote las piernas. El U-lOO se hundió, mientras el HMS Walker se acercaba para unirse al HMS Vanoc.
En ese momento y desconociendo la dramática situación, el teniente segundo Petersen, vio los dos destructores apenas a 700 metros y ordenó de inmediato sumergirse apresuradamente.
El HMS Walker reveló la presencia del submarino, y el destructor se lanzó al ataque con cargas de profundidad.
Las primeras explosiones sacudieron violentamente al U-99. El segundo ataque fue todavía más preciso. Entró agua y aceite en el barco al romperse tanques y tuberías. Las arrolladoras ondas de agua rompieron instrumentos, informando el ingeniero de que se habían parado los motores.
Sin energía, Kretschmer se enfrentaba a una dura elección, llenar de aire los tanques de flotación y salir a la superficie o hundirse hasta el fondo del océano. Eligió la superficie y la rendición inevitable.
Afortunadamente para la tripulación el U-99 emergió bastante lejos del HMS Walker, estando los hombres a cubierto del fuego el tiempo suficiente para emitir la señal de rendición. Kretschmer fue subido al destructor con toda su tripulación salvo 3 de sus hombres.
Tres días después el HMS Walker ancló en Liverpool. La tripulación del U-99 se vio obligada a marchar por las calles de la ciudad, increpada por una multitud que los consideraba asesinos. A Kretschmer le retiraron para interrogarle. Ninguno de ellos pudo participar de nuevo en la guerra, Kretschmer y sus hombres con su dedicación y sus técnicas de combate, habían hecho estragos en los convoyes que cubrían la ruta entre América y Gran Bretaña. En 1936, a la edad de 24 años, Otto Kretschmer se presentó voluntario al entrenamiento de dotaciones de submarinos U. Frío, confiado y dedicado por entero a su carrera, Kretschmer ascendió rápidamente a comandante de submarino (el U-23), una nave de 250 toneladas dedicada a ataques costeros. Desde los inicios de la II Guerra Mundial, se vio envuelto en operaciones en el Mar del Norte, y en torno a las islas Shetlands y Orkneyss, consiguiendo algunos triunfos notables, en particular al hundir en febrero de 1940, el destructor britamco Daring. En abril de 1940 asumió el mando de un nuevo submarino destinado al Atlántico, el U-99. Sus éxitos
en el Atlántico, en los años siguientes, le hicieron famoso. A Krestchmer no le gustaba el estilo algo indisciplinado y comportamiento relajado que adoptaron algunos comandantes de
submarinos U, manteniendo a sus hombres vestidos estrictamente de uniforme, y con un comportamiento disciplinado, siempre que
fuera posible. Su única autoconcesión era su pasión por los puros:
fumaba como un poseso en la torre de mando durante las operaciones en superficie. En esa época su carrera llegó al fin, al ser
capturado en marzo de 1941, y se le reconoce el hundimiento de unas 350.000 toneladas en naves británicas, lo que posiblemente le convierte en el mayor as alemán de la guerra.
Del diario de a bordo del U-99, 28-07-1940, cuadrante AM (Costa Occidental de Irlanda).
(AM-7676)
04,55. RW-260º. Mercante navega en zigzag con luces apagadas. Ruta nor-noroeste. Por la luna y el día que abre me pongo a velocidad de más de 15 nudos.
05,57. Lanzo torpedos desde más de 1.800 metros, por la luz del día que nace.
06,58. Me sumerjo para dar el golpe de gracia. Acierto el blanco entre el puente de mando y la chimenea. El barco se hunde muy poco.
07,11. Segundo golpe de gracia. Barco se hunde muy despacio.
07,18. Emerjo.
07,33. AM-7646.
Barco hundido. Es el “Auckland Star” de la “Blue Star Line”, 11.400 toneladas.
09,04. Me alejo a toda velocidad tomando rumbo oeste. Recargo tubos.
13,34. Me sumerjo por avión avistado a 140º, probablemente buscando el punto de naufragio.
13,45. Emerjo.
21,09. RW-260º. Avistado mercante de la “Clan Line” con velocidad de al menos 17 nudos. Tomo disposición de ataque una vez caiga la noche.
29 de Julio de 1940.
02,03. Golpe fallído sobre la proa del barco. Otro ataque al poco rato.
02,15. Segundo lanzamiento. Blanco un poco hacia la popa en el centro del barco. La popa se hunde lentamente. Inminente explosión.
03,20. Se hunde el barco. Se trata del recientísimo “ Clan Menzies”, 7.366 toneladas, servicio en línea Australia – Liverpool por el Cabo. Carga: productos alimenticios.
31 de Julio de 1940.
01,06. RW-260º. Barco a 100º, velocidad de más de 14 nudos.
01,38. Ataque. Lanzo un torpedo a 900 metros. Blanco. Es el “Jamaica Progress” con carga de bananas, en ruta de Kingston a Liverpool, 5.475 toneladas.
02,40. Golpe de gracia.
03,30. La nave se va a pique. AM-5236.
12,00. AM-5285. Diviso por, el sudoeste, convoy con dirección oeste. Unas quince unidades. Formación en tres columnas. Escolta débil. A la derecha del convoy un destructor, me encuentro en mala posición. Me dirijo a la derecha, paso sumergido bajo la columna exterior y llego a la zona de ataque para lanzar contra el último barco de la columna central.
13,24. Lanzo un torpedo a distancia de 800 metros. Blanco. Es un gran carguero de tipo antiguo y lo menos 8.000 toneladas de desplazamiento. El convoy se compone en total de 15-20 barcos, muchos de ellos cisternas. Los cargueros van llenos en su mayor parte, algunos hasta la línea de flotación.
13,43 a 14,05. Nos sigue un destructor.
15,20. Veinte cargas de profundidad, pero sin gran precisión. El barco se hunde; se percibe perfectamente desde el submarino.
16,00. AM-5283. El destructor se ha marchado. Emerjo. Ya no se divisa el convoy ”
Fuente: Holocausto y Gloria: La Batalla de Inglaterra. Autor: Richard Collier.
Sin perjuicio de las fichas correspondientes a su biografía, que se añadirán en su momento, ofrecemos un magnífico relato procedente de el díario EL MUNDO, publicado hace unos años.
Tanto la amante del Führer como la musa del régimen decidieron resistir en el sótano de la Cancillería hasta las últimas consecuencias
La reciente publicación de dos libros, uno del historiador Antony Beevor sobre la caída de la capital alemana (‘Berlin 1945. The downfall’), y otro, una biografía sobre Magda Goebbels, han proporcionado nuevos datos sobre los últimos días del régimen nazi. Desde la perspectiva de las dos mujeres que más influyeron en la vida de Hitler, dos especialistas españoles en la materia completan esta fascinante historia ocurrida a finales de abril de 1945.
«La idea de ir a Berlín me parece increíble; es decir, no lo creeré hasta que me encuentre realmente en la Cancillería del Reich.Esperemos que todo salga bien. No quiero hacerme ilusiones, pero si todo sale bien, será maravilloso», escribía Eva Braun en su diario en 1935, cuando fantaseaba con la última promesa de Hitler, «el hombre más grande de Alemania y aun del mundo», de llevarla con él a la Cancillería.
Y en la Cancillería estaba a mediados de aquel horroroso mes de abril de 1945, sólo que en un estrecho subterráneo que olía a humedad y que siempre parecía mal ventilado. Estaba allí para morir con el hombre que había amado desde que lo conociera en la tienda de fotografías de Hoffmann, en Munich, y por cuyos alejamientos y ausencias había intentado suicidarse un par de veces. Ahora iba a morir, lo sabía y lo aceptaba con resignación vacuna; nunca había sido nadie; había vivido en la trastienda de Hitler, conocida por muy pocos, lejos siempre de los fastos del nazismo, plenamente dedicada a amar a Hitler, siempre sufriendo por las aventuras reales o inventadas que el dueño de Alemania tenía con las más hermosas mujeres que pasaban por la capital del Reich.
Ahora, aunque fuese al borde de la muerte, lo tenía por entero para ella.
No era el caso de la otra gran dama del búnker, Magda Goebbels, una mujer de mundo, realmente la musa nórdica de la Cancillería.Conocía a Hitler desde 1931 y seguramente se había sentido amada por él con ese extraño amor propio del Führer, educado, amable, mucho más posesivo que sexual. Mientras todo se hundía alrededor de ellos, Magda recordaba las veladas de los viejos buenos días de la conquista de la Cancillería.
Joseph y ella eran la única familia del Führer, que si no tenía compromisos ineludibles se refugiaba en su casa para oírla tocar el piano y atiborrarse, tras la cena, con sus dulces… Luego Adolf y Joseph podían discursear hasta altas horas de la madrugada, mientras ella se dormía en el sofá junto a ambos. El Führer se convirtió, también, en el protector de su matrimonio, puesto a prueba por las muchas infidelidades de Joseph y por las represalias del mismo género que, a veces, se había tomado ella… No muchas, realmente, pues desde que se había casado casi siempre se recordaba embarazada. Seis hijos había tenido de Joseph Goebbels, por cierto que las más pequeñas, Hedda y Heide, de siete y cinco años, jugueteaban en aquellos momentos con Adolf en su cuarto de baño, el único que en el búnker tenía bañera.
Mientras llegaba el apocalíptico final del Tercer Reich, mientras caía sobre Berlín una lluvia de fuego y destrucción, mientras los soviéticos se hallaban ya a las puertas de la capital, mientras se desvanecían las últimas esperanzas, ella no podía permitirse renunciar, porque la vida de sus seis hijos estaba en juego.Sabía que su muerte era la única salida, sabía que aquellos niños serían las chivos expiatorios de los terribles errores de su padre y del tío Adolf. Era evidente que tenían que morir y que debía ser ella, la que les había dado la vida, quien se la arrebatara.Tenía que ser así, pero todo se le rompía por dentro y atendía ansiosa cualquier atisbo de esperanza.
Por eso, mientras Eva parecía resignada, casi indiferente ante la general ruina, ella apoyaba al Führer y a su marido, que exigían al pueblo alemán y, más concretamente, al berlinés, una resistencia numantina, dispuestos a llevarse a todos por delante antes que capitular.
LA HORA DE STALIN
Para Hitler, la derrota final resultaba doblemente amarga porque eran los soviéticos y no los occidentales quienes cerraban una implacable tenaza sobre Berlín. Varias razones se entrelazaron para que la capital alemana cayera en manos de Stalin.
Se asegura que los norteamericanos temían una brava resistencia alemana y la pérdida de millares de hombres -según el general Omar Bradley, 100.000-, en la batalla por la capital alemana.Pero en Berlin 1945. The downfall, que acaba de aparecer, el prestigioso historiador británico Antony Beevor sugiere que la inhibición estadounidense pudo deberse a una concesión verbal del presidente norteamericano Roosevelt a Stalin, para que éste declarara la guerra a Japón y apoyara su más querido proyecto, la fundación de Naciones Unidas.
Stalin habría aprovechado la circunstancia para convencer al presidente de EEUU de que sus soldados concentraran su esfuerzo en el frente italiano, para que los alemanes no pudiesen retirar sus divisiones y usarlas en Austria. Eso dejaría el camino libre a Berlín al Ejército Rojo. Más aún cuando Roosevelt, ante la desesperación de Churchill, no pensaba que la ciudad fuera un objetivo importante, sino más bien un incordio con sus millones de habitantes hambrientos y montañas de ruinas. Y de ahí las instrucciones secretas a Eisenhower, quien, en contra del mando británico, sacó adelante su renuncia a Berlín con el apoyo del general Marshall, mientras Roosevelt moría el 11 de abril de 1945.
CARRERA POR EL URANIO
Stalin estaba preocupado porque los alemanes no ofrecían resistencia a los occidentales, mientras que peleaban con fiereza contra los soviéticos. Pero además, según la tesis de Beevor, tenía entre manos un gran proyecto que no quería arriesgar por nada: desde mayo de 1942, sabía que Estados Unidos y Gran Bretaña estaban trabajando en una bomba de uranio. En 1945 aparecieron yacimientos de uranio en Kazajistán, pero proporcionaban tan exiguas cantidades, en comparación con las necesidades, que la única posibilidad atisbada por Stalin para fabricar la bomba era hacerse con los depósitos acumulados por los alemanes. Sus espías se enteraron de que se almacenaba en el Instituto de Física Káiser Guillermo, en Dahlem, zona residencial del suroeste de Berlín. En un edificio, bautizado como La Casa de los Virus para desalentar la curiosidad, los alemanes llevaban a cabo su propio programa de investigación nuclear.
La ambicionada toma de Berlín, aparte de las razones políticas, estaba provocada en gran medida por la fiebre del uranio y la oportunidad de capturar a los científicos alemanes que se encontraban dedicados a la investigación nuclear. El inminente colapso del Tercer Reich, ya perceptible a finales de marzo, acrecentó la ansiedad de Stalin, quien no descartaba que, en el último momento, los alemanes se acercaran a EEUU y Gran Bretaña para frenar el avance soviético hacia el corazón de Europa.
El 3 de abril, los mariscales soviéticos Zhukov y Koniev abandonaron Moscú y regresaron a sus cuarteles generales del I Frente Bielorruso y del I Frente Ucraniano, respectivamente, apuntados hacia Berlín.
Llegaban con órdenes recibidas directamente de Stalin: había que entrar en la capital alemana el 22 de abril, para hacer coincidir la victoria con el cumpleaños de Lenin.
PESIMAS NOTICIAS
«¡Mein Führer!, ¡Mein Führer!». El mayordomo, Heinz Linge, golpeó con energía la puerta de la habitación de Hitler. «¡Nos atacan los rusos… sus cañones disparan ya sobre Berlín!». Hitler se levantó apresuradamente, aunque sólo eran las 11.00 h. de la mañana, una hora temprana para él, que solía acostarse tarde y casi nunca se levantaba antes de mediodía.
Se reunió con su ayudante militar, el general Burgdorf, en la habitación de los mapas, un espacio reducido, como todos los del búnker. Allí comprobaron que el avance soviético había sido tan rápido en las últimas 24 horas que habían instalado una batería de 150 mm. en Marzahn, a 19 kilómetros de Berlín, y desde allí enviaban su primer mensaje mortal.
La situación no podía ser más angustiosa para Alemania al amanecer del 21 de abril de 1945. Se estaba batiendo en todos los frentes en una inferioridad de uno a tres, cada vez era más angustiosa la escasez de armamento, de combustible y de municiones y, sobre todo, los aliados eran dueños absolutos del aire. Lo único coherente era capitular, pero Hitler no era un hombre coherente.
La víspera, el 20 de abril, había cumplido 56 años. De aquellos días nos ha quedado la descripción de un coronel de Estado Mayor: «Avejentado, encorvado, con el rostro abotargado y de un enfermizo color rosáceo, pero su mirada era tan clara y calma como siempre». Hitler era una ruina humana, pero seguía confiando en su destino. La guerra cambiaría de curso, llegarían las nuevas armas que decidirían la victoria. Lo único que se precisaba era tiempo. Ese mismo día despachó a la mayoría de sus colaboradores hacia los Alpes bávaros y austriacos para que acelerasen los preparativos de La fortaleza alpina, el reducto inexpugnable en el que el Reich resistiría hasta que llegasen las nuevas armas con que alcanzarían la victoria. Tal reducto comprendía buena parte de Bohemia, Moravia, Austria y Baviera, unos 90.000 kilómetros cuadrados dotados de una geografía fácilmente defendible, pero La fortaleza alpina era pura entelequia. El coronel de las SS Otto Skorzeny, que fue enviado allí a mediados de abril para organizarla, se preguntaba: «¿Dónde están los víveres y municiones?, ¿Dónde los depósitos de armas?». Inmerso en esas fantasías, el 21 de abril Hitler movía ejércitos inexistentes para frenar las penetraciones soviéticas en el Oder.
En la rutinaria reunión de guerra del domingo 22 de abril, Hitler estaba ansioso por saber los resultados de las fantásticas ofensivas ordenadas y sólo pudo ver que la tenaza soviética se cerraba sobre Berlín. De pronto, se levantó, golpeó la mesa y comenzó a gritar: «¡La guerra está perdida!». Con los ojos desorbitados, rojo el semblante y un violento temblor en todo el lado izquierdo de su cuerpo, Hitler siguió chillando histéricamente: «¡Se equivocan si creen que ahora voy a abandonar Berlín! ¡Antes me pego un tiro en la cabeza!». Luego telefoneó a Goebbels al Ministerio de Información y Propaganda: «¡Joseph, he decidido quedarme en Berlín, dar aquí mi última batalla!».
A continuación le pidió que se trasladase al búnker de la Cancillería.
Los Goebbels -Joseph, Magda y sus seis hijos- cambiaron el búnker del Ministerio por otro conectado con el del Führer. Fue aquél un momento trascendental. Hitler se dio cuenta por vez primera de que la guerra estaba perdida, de que La fortaleza alpina era una quimera y de que no habría nuevas armas. Decidió aplicar al caso algo que siempre le había conmovido en la tradición de los marinos: el capitán no se rendía, sino que se iba al fondo del océano amarrado al timón de su buque. El 22 de abril, Hitler decidió morir con Berlín, la ciudad que él había soñado como la más hermosa del orbe. No lo haría solo. Eva Braun, su amante, había decidido morir a su lado. Con esa finalidad se había presentado en Berlín el día 15, cuando la ciudad estaba casi cercada, abandonando la hermosa casa y los maravillosos paisajes tranquilos de Berchtesdaden y optando por el riesgo y la incomodidad del búnker de la Cancillería, angosto, húmedo y maloliente. Hitler la recibió con muestras de contento, aun cuando Eva había desobedecido sus órdenes. El 22 de abril Hitler intentó de nuevo ponerla a salvo, ofreciéndole que se trasladase en avión a Baviera, pero Eva se negó. Lo mismo hicieron sus secretarias Frau Junge y Frau Chistian. «¡Ojalá mis generales fueran tan valientes como vosotras!», sentenció el Führer.
EVA, LA MODELO
La compañera elegida por Hitler para aquella última singladura de su vida era un personaje incoloro, «una muchacha que apenas se distinguía de las mecanógrafas cuando se hallaba entre ellas.Estaba a punto de morir y lo único que parecía fastidiarle era que Hitler hubiese envenenado a su perro Blondi», declaró a los servicios secretos aliados Erna Flegel, una de las enfermeras que permanecieron en el búnker hasta el último momento.
Eva Braun, nacida en Munich, en 1912, trabajaba como modelo, secretaria y dependienta en el estudio de Heinrich Hoffmann, que era el fotógrafo oficial de Hitler desde que éste se convirtiera en una de las estrellas de la política alemana en 1923. Era una muchacha rubia, atlética, de cara redondeada, ojos azules y amplia sonrisa. Suplía su carencia de formación intelectual con resolución y una notable inteligencia.
En el estudio de Hoffmann la conoció Hitler en 1929 y al fotógrafo no se le escapó que le había impresionado. En adelante enviaba a Eva a llevar las fotografías que servía al futuro canciller semanalmente. Se ignora si existieron relaciones íntimas entre ellos mientras vivió Geli Raubal, pero a comienzos de 1932 -apenas medio año después de la muerte de la medio sobrina y, probablemente el gran amor de su vida- Hitler la convirtió en su amante. Eva tenía entonces 20 años. Adolf, 43.
TORMENTOSO PASADO
Su presencia junto al Führer durante 13 años, sin embargo, nunca le dio la proyección pública que tuvo Magda Goebbels, verdadera primera dama oficiosa del nazismo. Nacida el 11 de noviembre de 1901 en Berlín, Magda era hija natural de Auguste Behrend, una criada, y probablemente del ingeniero Oskar Ristchel, que se casaría con ella después sin dar a la niña su apellido.
Los padres se divorciaron al poco y, mientras Auguste volvía a casarse, el padre se llevó a la niña a Bélgica, donde se crió en internados. Cuando estalló la I Guerra Mundial, Magda fue expulsada de Bélgica, como les ocurrió a todos los alemanes, y pasó los años de la guerra como refugiada en Berlín. Será el primero de una serie de reveses en su vida, que a juicio de la biografía Magda Goebbels, que acaba de publicar la periodista Anja Klabunde, pueden ayudar a explicar la indiferencia de Magda hacia el sufrimiento de los europeos durante la II Guerra Mundial.
De los años de la guerra en Berlín queda una segunda decepción, esta vez amorosa. Magda conoció a Victor Arlosoroff, un socialista judío muy identificado con la causa sionista, con el que incluso planeó emigrar a Palestina. Pero, acabada la guerra, Victor se enamoró de una muchacha judía. En 1933, Arlosoroff fue asesinado en un atentado en Palestina que los sionistas consideraron siempre obra de Goebbels.
Tras el desengaño, Magda conoció a un hombre que iba a suponer un giro radical en su vida de modestia económica cuando no de penuria: el industrial Günther Quandt, un caballero de casi 40 años, recién enviudado, con el que coincidió en un tren y que tras unas semanas de cortejo le propuso matrimonio.
A pesar de la diferencia de edad y de que tenía que convertirse del catolicismo al protestantismo, Magda aceptó. El matrimonio fue un fracaso. Quandt era un hombre frío que confundía amor con generosidad económica, pero la pareja tuvo un hijo, Harald, del que Magda no se separaría hasta que la guerra le obligó a ir al frente. Su nuevo estatus le permitió aprender a comportarse como una persona de la alta sociedad adquiriendo unas habilidades sociales que le serían muy útiles cuando se convirtiera en la primera dama del nuevo régimen.
Tras divorciarse de Quandt, en 1929, Magda empezó a frecuentar el Club Nórdico, una institución fundada en 1909 que defendía la superioridad de los nórdicos y que para esta época simpatizaba abiertamente con la ideología nazi. Su vínculo con el nazismo se estrechó probablemente cuando fue a escuchar a Goebbels a un mitin en el Palacio de Deportes.
Poco después se unió al partido nazi. Por el círculo social del que procedía fue bien recibida y ella se implicó intensamente desde el principio. En 1930 fue nombrada secretaria de Goebbels.De los diarios de éste y de los testimonios de contemporáneos, se deduce que ambos se enamoraron a primera vista. Y a través de Joseph conoció a Hitler, en quien ejerció una gran influencia de inmediato. De ella dijo: «Esta mujer podría desempeñar un papel importante en mi vida, incluso aunque no me case con ella.Podría ser el polo opuesto, femenino, de mis instintos masculinos».
Magda entró en el círculo íntimo del líder nazi y su relación con Hitler pasó a ser el complemento platónico de la que mantenía con Goebbels. Los tres formarían un trío en el que Magda desempeñó el papel de musa del Führer y consorte de su lugarteniente. Como a Eva, Hitler le insistió para que huyese antes de la derrota total. Y como Eva, se negó.
UN MAR DE RUINAS
Antes de la guerra, Berlín era la mayor ciudad de Europa y, con sus suburbios industriales, ocupaba 900 kilómetros cuadrados, en los que vivían cuatro millones y medio de habitantes. La ciudad a la que se acercaban los soviéticos era bien diferente. Sobre ella habían lanzado los aliados occidentales más de 60.000 toneladas de bombas, que habían causado más de 50.000 víctimas e ingentes destrozos hasta el punto de que se calculaba que un tercio de las viviendas eran inhabitables.
La población había descendido a menos de tres millones. De ella faltaban los soldados que combatían en los frentes, los muertos y cientos de miles de familias que perdieron sus medios de vida y emigraron. La vida era muy difícil: en el aire flotaba continuamente una nube de polvo y humo; raro era el día que no se cortaba el agua, la luz o el teléfono, o que no había que salir precipitadamente a refugiarse de un ataque aéreo. Además, la dieta alimenticia estaba sujeta a un duro racionamiento. Aún acudían al trabajo unos 600.000 berlineses, empleados en los servicios y en las fábricas de armamento. Y no menos de 200.000 trabajaban en obras de fortificación en los arrabales de la ciudad.
Encargado de la defensa estaba el general Reimann, que rebañó unos 90.000 combatientes. Se trataba de muchachos de 15 y 16 años pertenecientes a las Juventudes Hitlerianas; de hombres incluso con más de 60 años, militarizados por la Vokssturm, y policías, a los que se armó con los restos de los arsenales.Un Ejército miserable para defender Berlín, tanto que el general Heinrici, jefe del grupo de ejércitos que defendía el Oder, tenía el propósito de declararla ciudad abierta, pues la defensa, aparte de inútil militarmente, causaría enormes estragos humanos y formidables pérdidas materiales.
Pero Hitler deseaba que la ciudad se convirtiera en un nuevo Verdún. Para ello, Goebbels obligó a aquel Ejército de niños y ancianos a combatir bajo este fanático juramento: «Juro que seré incondicionalmente fiel al Führer del Reich alemán, Adolf Hitler. Juro que combatiré valerosamente por mi hogar y el futuro de mi patria». La sola sospecha de deserción podía suponer la muerte. A partir del 19 de abril comenzó a ser frecuente el macabro espectáculo de viejos o niños ahorcados de árboles o farolas, con un cartel que decía: «He sido ahorcado por traidor a mi patria».
A partir del 22 de abril, tras el hundimiento del frente del Oder, muchas unidades fueron arrojadas contra la ciudad por la propia ofensiva soviética, mientras que a sus calles llegaban millares de soldados. Así lograron reunir cerca de 200.000 hombres para defender Berlín, pero en gran parte su valor militar era escaso. Entre las unidades rechazadas por los soviéticos hacia el casco urbano estaba el 56º Panzer Korps, mandado por el general Weidling, que inmediatamente fue nombrado por Hitler jefe de la defensa de Berlín.
LA TRAICION DE GOERING
Cuando Hitler decidió, en la tarde del domingo 22 de abril, perecer en su capital, los soviéticos ya habían cerrado su tenaza. Koniev desde el sur y Zhukov desde el norte unían sus fuerzas en Ketzin, al oeste de Berlín. Hitler tenía a las tropas de Stalin a 16 kilómetros.
Ese 23 de abril pasaría a la Historia por la traición de Goering.El mariscal le mandó esa noche un telegrama que reflejaba los propios encargos del Führer: «Vista vuestra decisión de quedaros en la fortaleza de Berlín, ¿accedéis a que asuma inmediatamente la Jefatura General del Reich, en calidad de lugarteniente vuestro, de acuerdo con vuestro decreto de 29 de junio de 1941, con completa libertad de acción, tanto en el interior como en el exterior?».
Hitler permaneció casi indiferente cuando Bormann le leyó el telegrama, pero aquella noche Goering no estaba de suerte: en el búnker vivían dos declarados enemigos suyos, Bormann y Goebbels, y convencieron a Hitler de que aquello era un intento de golpe de Estado, de una traición… Hitler ordenó que Goering fuera arrestado inmediatamente.
LA PRINCIPAL VICTIMA
Las escasísimas posibilidades que aún existían de parar la guerra en aquel punto quedaron abortadas. Berlín iba a ser la principal víctima. No menos de medio millón de soldados soviéticos participaban directamente en el ataque, apoyado por más de un millar de carros de combate y cañones de asalto, por el fuego ininterrumpido de más de 2.000 cañones y morteros y por el bombardeo aéreo incesante.El consumo soviético de municiones fue fantástico: un promedio de 4.000 toneladas diarias en los 10 días que duró la lucha: 400 vagones de ferrocarril o 1.000 camiones de la época.
La población civil, cobijada en sótanos, túneles del metro o refugios antiaéreos, seguía los combates hambrienta y aterrada; conforme avanzaban los soviéticos, iba pasando a sus manos sufriendo en el cambio vejaciones, robos y violaciones. Beevor calcula que dos millones de mujeres alemanas fueron violadas por el Ejército soviético en su avance hacia Berlín. La defensa fue extraordinariamente efectiva, aunque los avances soviéticos resultasen importantes: el 24 de abril entraban en Dahlem y se apoderaban de los 250 kilos de uranio metálico y las tres toneladas de óxido de uranio que encerraba La Casa de los Virus. El 25 de abril tomaron el aeropuerto de Tempelhof y la ciudadela de Mitte. El 26, cayó en sus manos el barrio de Zehlendorf, cuyo Ayuntamiento fue defendido hasta el final por muchachos de las Juventudes Hitlerianas, que resultaron carbonizados por medio de lanzallamas. Muchos de esos actos de resistencia numantina fueron forzados por la política de «responsabilidad familiar» inspirada por Goebbels: «El exterminio de las familias de los que se rindan es un deber racial de la tradición germánica».
Con todo, los soviéticos seguían avanzando: el viernes, 27 de abril, las tropas de Zhukov tomaron Spandau y Pankov, mientras que las de Koniev avanzaban por Köpenick… El sueño de Hitler encogía: del Reich milenario y universal sólo quedaba un reducto de 10 kilómetros de largo por cuatro de ancho.
Tres libros reveladores
Este relato se basa en tres libros recientes: El último día de Adolf Hitler, de David Solar; Berlin 1945. The downfall, de Antony Beevor; y Magda Goebbels, de Anja Klabunde.
En el primero, partiendo del disparo que acabó con su vida en la tarde del 30 de abril de 1945, y del análisis de las últimas 36 horas de Hitler, el historiador y periodista David Solar desentraña de manera retrospectiva las claves que condujeron al ascenso del Führer y al estallido de la Guerra.
La obra de Antony Beevor traza un cuadro espeluznante del comportamiento de los soldados del Ejército Rojo en los territorios alemanes que iban ocupando, tras exhumar miles de testimonios inéditos de los archivos soviéticos y de otros recién abiertos de Gran Bretaña, Francia, Suiza y Estados Unidos.
Por último, la biografía de Magda Goebbels que acaba de publicar la periodista Anja Klabunde es una investigación histórica y psicológica sobre cómo la irresistible llamada del poder llevó a una joven de familia humilde, intrascendente y sin excesiva formación, a convertirse en el rostro femenino del nazismo tras su unión con el jefe de propaganda de Hitler.
Hitler no soportó las ‘puñaladas’ de Goering y de Himmler; decidió casarse, hacer testamento y luego… suicidarse
Ocultos en el búnker de la Cancillería, bajo el fragor de las bombas, Adolf Hitler y Eva Braun contrajeron matrimonio. La ocasión era muy distinta a aquélla de 1931, cuando Goebbels y Magda se casaron con el Führer como testigo. Hitler pareció rejuvenecer al dar el sí a la mujer que le había acompañado durante los últimos 14 años. Un solo instante de felicidad en medio del infierno.Berlín agonizaba nueve metros por encima de aquel sótano. Al día siguiente, la bandera soviética ondeaba en lo alto del Reichstag.
Joseph Goebbels y Magda Quandt el día de su boda, en Severin. Junto a ellos, el hijo de Magda y, detras de él, Hitler, con sombrero. / AP
Adolf Hitler, vestido con pantalón negro y chaqueta azul marino cruzada, con botones metálicos y una sola condecoración de las conseguidas como combatiente en la Primera Guerra Mundial, charlaba animadamente con sus últimos incondicionales, Martin Bormann y Joseph Goebbels.
Junto a ellos formaban otro grupo Eva Braun, Magda Goebbels, las secretarias del Führer -Frau Junge y Frau Christian-, y Fräulein Manzialy, la especialista en cocina vegetariana. Eva vestía un traje de tarde, de seda negra, con escote de pico en el que lucía su único adorno, una pequeña medalla de oro.
Más lejos, en aquel corredor de unos tres metros de ancho y 17 de largo, forrado de madera y decorado con cuadros italianos, hacían un aparte los generales Krebs y Burgdorf, jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht y ayudante de Hitler, respectivamente.
Era la 1.00 de la madrugada del 29 de abril de 1945 y todos esperaban la llegada de un funcionario municipal que se ocupara de los trámites legales: Adolf y Eva se casaban.
La intempestiva escena se desarrollaba en el corredor central del búnker de la Cancillería de Berlín, que vibraba intermitentemente a causa de los disparos de la artillería soviética, cada vez menos activa por falta de blancos contra los que tirar. El imperio soñado por Hitler se había reducido casi a la nada y su voluntad de resistencia se había desplomado, súbitamente, unas horas antes.
DIAS DE TRAICION
La avioneta Fieseler Storch alcanzó Berlín a primera hora de la tarde del 28 de abril, escondiéndose entre las nubes y las negras columnas de humo que ascendían hasta el cielo de la capital del Reich, convertida en un volcán. Conducía el ligero aparato la famosa piloto de pruebas, Hanna Reitsch y la acompañaba el general Ritter von Greim.
Dieron una pasada por el centro de la ciudad, buscando un sitio donde aterrizar, y quedaron desolados. El Berlín controlado por Hitler ya no tenía aeropuertos donde pudieran llegar los escasos aviones de transporte disponibles. Algunos aparatos ligeros aterrizaban en el gran eje Este-Oeste, que fue lo que justamente hizo Hanna Reitsch, con grandes apuros pues al descender fueron alcanzados por el fuego de las ametralladoras soviéticas y el general resultó herido en un pie.
Ritter von Greim alcanzó la Cancillería, donde había sido convocado con toda urgencia por Hitler, en tan malas condiciones que debieron operarlo e ingresarlo en la enfermería del búnker. Hasta allí acudió el Führer para comunicarle que le hacía entrega del mando de la Luftwaffe.
El general quedó literalmente alelado: Hitler le había obligado a jugarse la vida trasladándose al Berlín cercado para ofrecerle el mando de un arma que no tenía casi aviones, ni gasolina, ni municiones, ni aeropuertos. Supuso que el Führer trataba de mantener una apariencia de normalidad y, sobre todo, quería a un aviador con quien lamentar la traición de Goering, el jefe de la Luftwaffe: «¡Un ultimátum! ¡Eso ha sido su nota! ¡Un torpe ultimátum! ¡Nada queda ya! ¡Tengo que sufrirlo todo! ¡No ha habido deslealtades, ni faltas al honor, ni desengaños de que no me hayan hecho víctima; ni ha habido traiciones que yo no haya tenido que soportar!»
Hitler estaba sentado a los pies de la cama de Ritter von Greim quejándose o dibujando castillos en el aire, cuando le trajeron un teletipo de la agencia Reuters, fechado en Estocolmo, que daba cuenta de las negociaciones abiertas por Himmler con la diplomacia sueca para tratar de llegar a una paz separada con los angloamericanos.
Hitler montó en cólera, ordenó la destitución de Himmler y ordenó a Von Greim que abandonara rápidamente Berlín y capturase al traidor, que había tenido en sus manos la seguridad del Reich durante una década. Luego se retiró a su despacho acompañado por Bormann y Goebbels. En aquella reunión decidió que había llegado al final: se casaría, haría testamento y luego se suicidaría.
Aunque la traición de Himmler tenía algo que ver en su propósito, más importante fue, probablemente, la información que estaba recibiendo del general Weidling: el perímetro defensivo de Berlín se reducía; escaseaban las municiones; las tropas de Zhukov, tras 24 horas de continuos asaltos, habían logrado franquear el puente de Moltke sobre el río Spree, aunque sus carros lo atravesaron aplastando los cadáveres de centenares de soldados rusos caídos en su intento de cruzarlo; el poderoso búnker de Zoo estaba siendo asaltado; los soldados de Bersarín, jefe del V Ejército soviético, habían limpiado de defensores la zona de la Puerta de Halle y Belle Aliance…
IN ARTICULO MORTIS
La boda con Eva Braun fue, probablemente, un gesto de agradecimiento hacia la mujer que le había acompañado durante los 14 últimos años y que se encerró en el búnker pudiendo haber elegido quedarse en Munich y, quizás también, una manera de legalizar su situación a efectos testamentarios.
Tras las firmas de los documentos del matrimonio, los asistentes abandonaron el cuarto de mapas, donde había tenido lugar el acto y salieron al pasillo donde les felicitaron una docena de personas.Los novios y sus invitados componían el cuadro típico de una boda. Eva Braun recibía las felicitaciones de los caballeros y de las damas; aquéllos le besaron la mano; éstas, las mejillas y ella sonreía feliz a todos, volviendo frecuentemente la vista hacia su marido, que alegre y rejuvenecido, recibía los parabienes de todos.
Alguien tenía una máquina fotográfica y captó la escena: Hitler posó serio, pero con mucho mejor aspecto que el anciano prematuro de fotografías anteriores; Eva le tomaba del brazo, esbozando una sonrisa; tras los recién casados, las secretarias Christian y Junge. En la antesala del despacho de Hitler se había dispuesto una cena fría y champán.
Acompañaron a los novios el matrimonio Goebbels, Bormann, las dos secretarias, la cocinera y los generales Burgdorf y Krebs.La conversación fue animada y los Goebbels centraron la atención de todos pues su boda, apadrinada por Hitler, era uno de los mejores recuerdos de los buenos tiempos.
Al Führer le costaba reconocer en aquella Magda Goebbels, ajada, ojerosa, pálida y medio enferma, a la mujer elegante y preciosa que había conocido en 1931. En aquella época, Joseph carecía de ingresos para casarse con ella, pero Hitler le subió el sueldo y el agitador nazi pudo unirse a Magda en una ceremonia wagneriana organizada por el director teatral Walter Granzow.
El matrimonio se celebró en diciembre de ese mismo 1931. Para entonces la villa del pueblo de Severin, que Magda usaba con permiso de su ex marido, Quandt, era un lugar de cita de los jefes nazis y Hitler y su entorno pasaban a veces los fines de semana en ese reducto natural para huir del bullicio de Berlín.
CRUZ SOBRE ESVASTICA
La boda tuvo lugar en la pequeña iglesia de Severin porque se temía que una celebración pomposa en Berlín provocara protestas y manifestaciones en la capital. Hitler fue testigo de los novios y para la ceremonia, el altar de la iglesia estuvo decorado con la bandera de la esvástica, sobre la que se colocó un crucifijo en el centro exacto.
Magda vestía de seda negra con un chal blanco de encaje de Bruselas que había llevado en su primera boda. En la foto que alguien tomó del cortejo nupcial, Hitler aparece tras los novios llevando de la mano a la madre de Magda. Harold, el hijo de Magda y Quandt, de nueve años, iba vestido con el uniforme de las Jungvolk.
Al día siguiente, la prensa antinazi tituló: «Goebbels se casa con una judía». La falta de claridad sobre los orígenes exactos de Magda; su cambio de apellidos, alguno de ellos aparentemente judíos como el de Friedländer y sus devaneos juveniles con Víctor Arlosoroff, habían dado origen a rumores sobre su procedencia judía que ahora los enemigos de Goebbles usaban para tratar de ridiculizarlo.
Los recién casados se establecieron en un apartamento en la Reichkanzlerplatz. Hitler comía a menudo allí y Magda ayudaba en la cocina, porque el líder nazi temía siempre que le envenenaran. Fue en esa época cuando Hitler y Goebbels aprendieron la etiqueta y los modales de la alta sociedad en la mesa, así como a comer langosta o caviar correctamente y a pronunciar bien las palabras extranjeras.
En 1933, cuando Goebbels se convirtió en ministro de Información y Propaganda, Magda se vio finalmente catapultada a la cima del poder. Probablemente Hitler sintió un amor platónico hacia ella y en su casa tuvo la única vida familiar de que disfrutó nunca.
Magda, más preparada intelectual y socialmente que Eva, supo influir en ambos hombres. El aspecto de Goebbels cambió hasta el punto de que se trató de convertir en un caballero elegante.Pasaba una hora diaria en la lámpara de rayos solares para broncearse, le hacían la manicura todo los días, el mejor zapatero de Berlín le fabricaba las suelas especiales para que no se notara mucho su cojera, sus trajes procedían de los sastres más caros. Magda fue siempre un paradigma de la elegancia de los años 30. Incluso cuando Berlín estaba en los peores meses de 1945, se seguía encargando ropa a medida y manteniendo un aspecto aristocrático e impoluto.
Durante esos años tuvieron seis hijos: Helga (1932), Hilde (1934), Helmut (1935), Holde (1937), Hedda (1938) y Heide (1940).
Hitler siguió siendo un asiduo del hogar de los Goebbels, donde jugaba con la idea de ser el tío Adolf para los niños. Con frecuencia llegaba a eso de las 8.00 de la tarde con un solo ayudante y el director de la compañía Mercedes Benz. «Hitler saludaba a Magda con mucha dulzura y mi hija le servía pudin de caramelo, que le gustaba mucho», escribió Goebbels.
Magda, según testimonios, cambiaba radicalmente en presencia de Hitler, su estilo tranquilo se desvanecía y se ponía muy nerviosa para complacer al Führer, con el que derrochaba sus encantos.
En octubre de 1940, al año de empezar la contienda, Magda tuvo su sexto y último hijo, una niña a la que llamó Heide. Durante la guerra, los vástagos de los Goebbels llevaron una existencia plácida en la localidad de Lanke, donde iban en pony a la escuela y jugaban con los animales del parque de su residencia, rodeados de granjeros y gentes del pueblo que, en general, tenían mejores condiciones de vida que los de la ciudad.
Cuando Goebbels tenía tiempo de acercarse en coche hasta Lanke nunca dejaba traslucir los problemas de la guerra y siempre estaba de buen humor para jugar con sus hijos.
Magda, sin embargo, bebía y fumaba cada vez más, caía en largas depresiones y sufría constantes achaques. Su situación mejoraría cuando, ante la inminencia del final de la guerra, los Goebbels superaron las diferencias que les habían ido separando por las infidelidades de Joseph y se unieron de nuevo ante la adversidad.Goebbels utilizaba a su esposa como elemento de apoyo personal y ambos pasaban largas horas cogidos de la mano.
Justo antes de las Navidades de 1944, Hitler efectuó la última visita al hogar de los Goebbels. El Führer era ya el desastre físico de hombros hundidos y brazos inertes de sus últimos meses.
Fue la última Navidad. Hubo árbol con velas y regalos para los niños, pero al ambiente general era triste y Magda ya había perdido la esperanza de que la situación cambiara.
«El año que viene habrá paz definitiva», le dijo a su secretaria en un presagio fúnebre. En el búnker, la profecía estaba ahora a punto de cumplirse.
En su deprimente boda, Hitler comió poco y sólo bebió agua. Pero cuando aparecieron por casualidad los coroneles Günsche y Below, ayudante personal del Führer y ayudante para la Luftwaffe, respectivamente, Eva Braun les invitó a brindar con ellos y consiguió animar a su esposo para que también lo hiciera, aunque éste accedió de forma casi simbólica.
Luego, la fiesta comenzó a languidecer y los presentes se dividieron en dos grupos. Hitler, Bormann y Goebbels estaban obsesionados por las traiciones de los amigos con los que habían compartido dos décadas de lucha y poder. Hitler no podía digerir las puñaladas de Goering y de Himmler.
En el otro grupo, que se había refugiado más en el champán, también se fue desvaneciendo la conversación, entrando en una especie de velatorio en el que rodaron algunas lágrimas.
Los largos silencios se veían rotos por el fragor de la guerra, pese a que el techo del búnker tenía un espesor de tres metros de hormigón armado y que sobre él había seis metros de tierra apisonada. La estructura vibraba cada vez que disparaba la artillería pesada soviética y en la pequeña sala fue imponiéndose aquel trueno lejano y el tintineo de las finas copas de Bohemia.
EL ULTIMO DOMINGO
Al amanecer del domingo 29 de abril no cambiaron las cosas. Siguieron los feroces combates a lo largo del río Spree, Königs Platz, Kurfürsten Platz, Zoo, Alexander Platz, Mercado Central, estaciones de Potsdam, Wansee y Anhalt. En algunas zonas, los soldados soviéticos estaban ya a menos de un kilómetro del búnker.
El día era cálido y azul, aunque el cielo no se viera a causa del humo de los incendios y del polvo levantado por los explosivos.Pero los berlineses que padecían el terremoto, aterrados y hambrientos, no podían gozar de la primavera: «Nada indica que hoy sea domingo, ni sé qué tiempo hace fuera. Casi no tenemos nada que comer y bebemos un agua nauseabunda. Desde hace días son tan fuertes los combates que no hemos podido salir para nada del sótano», escribía una berlinesa el 29 de abril.
A última hora, Hitler se enteró de la muerte de Mussolini y comenzó a hacer preparativos para la suya pues le horrorizaba caer vivo en manos de los soviéticos. Al final del día le llegó desde Ploen el telegrama que anunciaba el colapso de Alemania: Wenck, la última esperanza, había sido rechazado en los suburbios de la ciudad; Berlín no recibiría auxilio.
Cuando amaneció, el 30 de abril, los soviéticos se introducían por las líneas del metro y habían llegado cerca de la Vosstrasse, la calle de la Cancillería. Las SS habían inundado los túneles causando una matanza de soviéticos y de civiles refugiados en los andenes. El cerco se estrechaba.
A las 15.30, un batallón de asalto, mandado por el capitán Neustroev, ocupó la Königsplatz en la que se levantaba el Reichstag. Entonces se produjo un acontecimiento clave en la batalla de Berlín: los sargentos Egorov y Kantariya tomaron la bandera roja número 5 del III Ejército y se lanzaron hacia el edificio. Les siguió toda su compañía, que logró forzar las puertas. Allí se combatió hasta la noche pero, a media tarde, los soldados soviéticos alcanzaron la terraza y colocaron su bandera en el edificio más emblemático de Alemania.
Hitler se dispuso a morir pero antes escuchó a Goebbels, que había decidido matar a sushijos y suicidarse con Magda
Hitler estaba sentado en el sofá junto a Eva. Ambos tenían restos de la ampolla de cianuro en la boca. En la sien derecha del Führer, un agujero negro de bala. El cuerpo fue envuelto en una alfombra porque de la cabeza todavía manaba abundante sangre. Trasladaron los dos cadáveres al jardín y les prendieron fuego. Era el 30 de abril de 1945. Al día siguiente, Joseph y Magda Goebbels decidieron que también había llegado su momento y que los niños emprenderían con ellos el camino sin retorno.
«Desde 1914, cuando presté como voluntario mi modesta contribución a la Guerra Mundial (…) han pasado más de 30 años. Durante estas tres décadas sólo el amor y la lealtad hacia mi pueblo han guiado todos mis pensamientos, acciones y toda mi vida.Ellos me dieron la fuerza para tomar las decisiones más difíciles a las que un mortal ha debido enfrentarse. He agotado mi tiempo, mi energía y mi salud durante estas tres décadas…»
Tras el banquete de boda, Hitler se levantó y abandonó la reunión para dictar a su secretaria, Traudl Junge, su testamento político.Luego encargó a Bormann que hiciera llegar diversas copias a sus colaboradores más íntimos y al almirante Karl Doenitz, el hombre que debía regir los destinos de Alemania cuando él muriera.Aún escuchó unos minutos a Goebbels, que le comunicó su resolución de matar a sus hijos y, a continuación suicidarse con Magda.
El día 29 de abril también llegó al búnker la desastrosa noticia de que los diversos ejércitos alemanes que habían tratado de romper el cerco de Berlín habían sido rechazados. La salida de la ciudad era cada vez más difícil, por lo que se enviaron diversos correos con las copias del testamento confiando en que alguno lograría llegar a su destino.
Eva se pasó el día animándole, tratando de que comiera, desempeñando, en suma, el papel de solícita esposa. Cuando se enteraron por la radio de que la muerte de Mussolini se había saldado con el macabro espectáculo de su cadáver colgado por los pies de la marquesina de una gasolinera de Milán, junto a su amante Claretta Petacci y alguno de sus colaboradores, Hitler aceleró los preparativos de su muerte e insistió en que su cuerpo y el de Eva fueran incinerados tras su óbito para evitar la vejación.
Fuera, las últimas tropas alemanas eran poco a poco rechazadas hacia el corazón de la ciudad, cuyo epicentro era la Cancillería.
Entre las 2.00 y las 4.00 de la madrugada del 30 de abril, Eva Braun reunió a las mujeres en el pasillo de la planta superior del búnker. Magda Goebbels, las secretarias, la cocinera, varias enfermeras y esposas de oficiales que prestaban servicio allí se alinearon junto a las paredes. Pálidas, ojerosas, cansadas, eran la vívida imagen de la derrota. Hitler les fue estrechando la mano, musitando frases ininteligibles en respuesta a tímidos mensajes de esperanza.
Aquella noche, los soldados y oficiales de las SS que custodiaban la Cancillería y el búnker organizaron una orgía. Ante la inminencia de la muerte y perdido el sentido de la jerarquía y la fe en el liderazgo, los hombres habían hecho una razzia por las casas de los alrededores donde lograron alcohol y mujeres para organizar una francachela. Todos eran conscientes de que vivían las últimas horas del Reich y, probablemente, de su vida.
El 30 de abril la situación empeoró: los rusos seguían acercándose a la Cancillería. A mediodía, el Führer tuvo hambre y comió espaguetis con salsa de tomate. Eva pasó a buscarlo cuando hubo terminado.Estaba muy pálida, pero se mantenía entera y elegante. Había corrido la noticia de que el suicidio sería inminente y a la salida del comedor sus colaboradores se acercaron para despedirse.
Eva, delante, abrazaba a las mujeres. Hasta el final logró dominar su emoción y logró esbozar una mínima sonrisa. Hitler, muy tenso, estrechó fríamente las manos de todos en silencio y, siguiendo a su mujer, entró en el despacho. Todos se retiraron, salvo Günsche y Linge, ayudante y mayordomo de Hitler, respectivamente.Habían recibido órdenes del Führer de permanecer junto a su puerta hasta que se hubiera consumado la ceremonia de la muerte.Eran, aproximadamente, las 15.15 horas del 30 de abril de 1945.
PISTOLA Y CIANURO
Entre las 15.30 y las 16.00, Linge convenció a Günsche de que debían entrar. Al pasar al despacho, hallaron a ambos muertos.Eva Braun estaba descalza, sentada en el sofá, con los pies sobre él y la cara apoyada contra el hombro de Hitler; había mordido la cápsula de vidrio que contenía cianuro potásico y tenía las piernas contraídas, quizás a causa de un espasmo ocasionado por el veneno. Sobre el velador había una pequeña pistola, al alcance de su mano, que no había empleado, y un jarrón de flores artificiales volcado.
Adolf Hitler estaba sentado en el sofá, frente a un retrato de Federico el Grande; tenía la cabeza apoyada contra el respaldo y la boca torcida, en la que podían verse restos de la cápsula de cristal que contenía el cianuro. En la sien derecha se apreciaba un negro boquete del que manaba sangre. Los pelos de alrededor estaban chamuscados por el fogonazo del disparo. Su mano izquierda sujetaba el retrato de su madre, que había conservado durante medio siglo; la mano derecha pendía inerte, después de haber dejado caer al suelo la pistola Walter 7,65, que empleó al mismo tiempo que el cianuro.
Envolvieron el cadáver del Führer en una alfombra, pues seguía sangrando, mientras el de Eva permaneció tal como había muerto, y los sacaron al jardín de la Cancillería por la escalera de emergencia. Los depositaron en el embudo de una bomba, los rociaron con gasolina y los prendieron fuego.
Sobre lo que ocurrió después, los supervivientes dieron varias versiones. Según unos, apenas estuvieron algunos minutos junto a los cuerpos que ardían -el de Hitler, envuelto en la alfombra-, pues la artillería soviética comenzó a disparar y varios proyectiles cayeron sobre el jardín, obligando a los testigos del macabro espectáculo a refugiarse en el búnker; según otros, el grupo permaneció mucho tiempo contemplando la cremación e, incluso, se añadió más gasolina a la pira, de modo que terminaron por ver los huesos calcinados de Hitler y de Eva. La tierra levantada por las bombas que comenzaron a caer al anochecer enterraría los restos, pero es más probable que fuesen tapados con tierra por los soldados.
La familia Goebbels no tardó en seguir a los Hitler. Joseph y Magda habían decidido hacía tiempo, quizás antes que el propio Hitler, que si el Reich se hundía su destino sería la muerte.
Tras el bombardeo de Dresde, el 13 de febrero de 1945, Magda recibió la visita de una mujer que había sido siempre su amiga: Ello Quandt, divorciada de un hermano de Quandt y, por tanto, ex cuñada de Madga. Fue a ella a quien le confió sus temores y sus intenciones para el acto final del drama y por su testimonio sabemos hoy el frío análisis que Magda había hecho de su situación.
«Tengo que decirte algo», le confesó. «Te he mentido. Te he hablado de las armas milagrosas que llegarán pronto. Todo es una tontería, una basura fraudulenta que ha cocinado Joseph.No nos queda nada, Ello. La derrota total es cuestión de unas pocas semanas. Vamos a morir, pero por nuestra propia mano».
Magda siguió su perorata: «A corto o a largo plazo, toda Europa va a caer en manos de los bolcheviques. Eramos el último baluarte contra el diluvio rojo. En lo que respecta a nosotros, hemos sido la cumbre del Tercer Reich, debemos aceptar las consecuencias.Hemos exigido cosas inimaginables a los alemanes, hemos tratado a otros pueblos con dureza. Los vencedores se vengarán de ello y no podemos parecer cobardes. Todo el mundo tiene derecho a seguir viviendo. Pero nosotros, no. Hemos fracasado».
Ello trató de convencerla de que no era culpable de nada, pero Magda le dio un respuesta que permite saber que, a diferencia de Eva Braun, era consciente del mal que había causado el nacional socialismo, aunque no se arrepintiera: «Yo estaba ahí. Yo creía en Hitler y creía en Joseph Goebbels. Soy parte del Tercer Reich que ahora se está destruyendo. No entiendes mi situación. ¿Qué voy a hacer? Si sobrevivo, me detendrán inmediatamente y me interrogarán sobre Joseph. Si digo la verdad, tendré que retratarle como era, describir lo que ocurría tras las cortinas. Y entonces cualquier persona respetable se alejará de mi con asco… Joseph es mi esposo, le debo lealtad y camaradería incluso después de la muerte. Por esa razón nunca podría decir nada contra él».
MUY HERMOSOS PARA VIVIR
Magda tiene ya preparado el suicidio de toda la familia. Cuando Ello le preguntó qué iba a pasar con los niños, respondió: «Nos los llevaremos con nosotros porque son demasiado hermosos para el mundo que se avecina».
Ello trató de convencerla de que no lo hiciera, pero Magda estaba segura de que era la única opción: «No olvides lo que ha ocurrido, Ello. ¿Recuerdas? Yo te lo dije porque estaba muy enfadada. Lo que ocurrió en el café Anast de Munich cuando el Führer vio al pequeño judío y dijo que le gustaría aplastarlo contra el suelo como a un bicho. Yo no podía creerlo. Pensé que era una forma provocadora de hablar. Pero después, mucho después, lo hizo. ¡Han pasado tantas cosas crueles e inexplicables en un sistema que yo también representaba! Se ha juntado mucha sed de venganza en el mundo. No puedo hacer nada más, tengo que llevarme a mis hijos conmigo. Sólo quedará Harold, él no es hijo de Goebbels y afortunadamente está en una prisión inglesa».
En su amalgama de creencias espirituales y políticas, Magda mantenía cierta confianza en la reencarnación por influencia de sus lecturas budistas y consoló a su amiga: «No morirán. Ninguno moriremos.Cruzaremos un oscuro umbral hacia una nueva vida».
Cuando se esparció el rumor de que Magda pensaba llevarse a sus hijos al otro mundo, hasta los más fanáticos seguidores del régimen se sintieron perturbados. Albert Speer fue a hablar con Magda y proponerle un plan para que abandonara Berlín con los niños, pero ella se negó.
El 19 de abril, los Goebbels se instalaron en el búnker del palacio ministerial de Goebbels, llamado Schwanenwerder, y dieron instrucciones de que los niños fueran trasladados allí con la institutriz.A cada niño se le permitió llevar su juguete favorito.
El 20 de abril, cumpleaños de Hitler, los niños habían llevado regalos a tío Adolf, como todos los años. Al día siguiente, cuando la situación empeoró, los Goebbels, llamados por Hitler, cambiaron este búnker por el que había debajo de la Cancillería, donde ocupaban tres habitaciones y que estaba unido por un pasadizo con el del Führer.
Speer fue uno de los últimos visitantes del búnker. Vio por última vez a Magda, que estaba en la cama, pálida y hablaba de cosas triviales, pero Goebbels no quiso que se quedara a solas con ella para tratar de que cambiara de idea.
Como a Eva, Hitler le había ofrecido la posibilidad de que abandonara Berlín con sus hijos, pero de nuevo rechazó la oferta. El chófer de Hitler, Erich Kempa, también quiso convencerla. Aún disponía de tres tanques que, en su opinión, podrían sacar a la familia del búnker y acercarlos al aeropuerto, pero la firmeza de Goebbels en quedarse con Hitler la convenció de nuevo en que su deber era morir todos juntos.
La mañana del 30 de abril, cuando Hitler se despidió de los fieles, se quitó la insignia de oro del partido de su abrigo gris y la colocó en la solapa de la chaqueta de Magda. Último honor a la musa nazi que hizo que ésta se echara a llorar.
Cuando Hitler regresó a su habitación y cerró la puerta, Magda echó a correr y comenzó a golpear la puerta con los puños. Es probable que tratara de convencer al Führer de que retrasara su decisión y mantuviera la esperanza.
Según una versión, Günsche abrió la puerta para pedir instrucciones a Hitler, momento que Magda aprovechó para entrar, pero segundos después salía sollozando desesperadamente.
Según otra, Günsche consultó a Hitler qué debía hacer y éste respondió: «No quiero verla». Esas habrían sido las últimas palabras conocidas de Hitler.
Tras la muerte y la cremación de Adolf Hitler y Eva Braun, se instauró en el búnker una atmósfera aún más opresiva que en los días anteriores. Ya no se esperaban ayudas de ejércitos fantasmas: sólo quedaba escapar o morir.
Algunos, como Bormann y los militares Günsche y Mohnke, optaron por intentar la salida de Berlín. Nunca más se supo de ellos.Los generales Burgdorf y Krebs, se suicidaron en el búnker el día 1 de mayo; otros intentaron la salida y otros optaron por morir combatiendo… La fortaleza subterránea se iba despoblando poco a poco.
En la tarde de aquel primero de mayo, con los soldados soviéticos a 200 metros de la Cancillería, Goebbels decidió que también había llegado el momento de morir para él y su familia. A su ayudante Schwägermann le dijo que él y su esposa se iban a suicidar y le pidió que quemara los cadáveres, pero no dijo nada de sus hijos.
No se sabe exactamente cómo se llevó a cabo el parricidio. Según Rochus Misch, un testigo que era telefonista del búnker, «eran las 5 de la tarde cuando Frau Goebbels pasó delante de mí seguida por los niños. Todos llevaban pijamas blancos. Los llevó a la siguiente puerta y regresó con un carrito en el que había seis tazas y una jarra de chocolate. Más tarde alguien dijo que estaba llena de pastillas de dormir. La vi abrazar a algunos y acariciar a otros mientras bebían. No creo que supieran que su tío Adolf había muerto, reían y charlaban como de costumbre.Poco después pasaron por delante de mi escaleras arriba. Heide era la última e iba de la mano de su madre.
Se volvió, la saludé y de repente se soltó de la mano de su madre y vino hacia mi cantando, Misch, Misch, du bist ein fisch (Misch, Misch, eres un pez). Su madre la recogió y se la llevó aún cantando esa canción».
LAS CARTAS DE LA MUERTE
Magda regresó un poco más tarde y entró en su propia habitación.Tras un rato, subió de nuevo las escaleras con el doctor Stumpfegger.Al bajar de nuevo, estaba llorando. Se sentó a una mesa y se puso a hacer solitarios con una baraja. Joseph Goebbels se unió a ella, pero no intercambiaron palabra.
Cuando los preparativos para quemar los cadáveres estuvieron terminados, los Goebbels subieron al jardín. Eran, aproximadamente, las 9 de la noche. El estruendo de los combates cercanos era ensordecedor y la noche, a pesar de las columnas de humo que se elevaban hacia el cielo, se iluminaba con las llamas de los incendios y los fogonazos de las explosiones.
Aquí, de nuevo, difieren las versiones sobre el momento final. Un relato sostiene que Joseph se pegó un tiro, mientras Magda tomaba una cápsula de cianuro. Otra, que Goebbels le pidió a un guardia que los ametrallara mientras paseaban por el calcinado jardín.
El 28 de abril, 3 días antes de su muerte, Magda había escrito una carta a su hijo Harold que, milagrosamente, llegó hasta la prisión inglesa donde se hallaba. En ella decía: «El mundo que vendrá después del Nacional Socialismo es uno en que no merece la pena vivir y por esa razón me he llevado a los niños también.Son demasiado buenos para la vida que vendrá cuando nos hayamos ido y Dios misericordioso me entenderá si los libero yo misma».
Al día siguiente, el 2 de mayo, los rusos entraron en el búnker. Encontraron en sus camas a seis niños con pijamas blancos, las niñas con lacitos blancos en el pelo, como si estuvieran durmiendo.
Bronislaw Kaminski es uno de los personajes más siniestros del Tercer Reich, hasta el punto de que las SS lo ejecutaron acusándolo de brutalidad con el enemigo. Este detalle debería bastar para hacerse idea de cuales deberían ser los métodos del individuo en cuestión.
Nació en Rusia, concretamente en Vitebsk, el 16 de junio de 1899 y fuue sentenciado a muerte y ejecutado el 28 de agosto de 1944 en Litzmannstadt.
De ncionalidad rusa, aunque su padre fuese polaco y su madre alemana, se unió a los nazis con la Brigada de Liberación Naciponal Rusa, un grupo ruso que pretendía ayudara lso alemanes a derrocar el estalinismo. Esta brigada, siguiendo la costumbre alemana de llamar a las unidades pro el nombre de su líder, acabaría siendo la Brigada Kaminski que posteriormente se integró en las Waffen SS.
Kaminski habñia participado ya en la guerra civil rusa en el bandoi del ejército rojo, pero después se le considero sospechoso de subversión, y en una de las mucha spurgas de Stalin fue encarcelado y conducido al tristemente célebre Gulag, donde cumplió trabajos forzados hasta 1941.
Cuando los nazis ocuparon la región en que Kaminski trabajaba como rpisionero, un antiguo compañero suyo fue elegido poor lso alemanes como prefecto para manetner el orden en la zona, y Kaminski se convirtió de inmediato en su ayudante, levantando en pocas semanas una fuerza de varios miles de voluntarios rusos que combatiesen a los partisanos y miembros de la resistencia que hostigaban a los alemanes. Esto es perfectamente comprensible, pues si bien los alemanes neran extranjeros y ocupantes, el trato que lso rusos recibían de supropio gobierno no erta mucho mejor. A veces ni siquiera mejor.
De este modo, Kaminski construyó una especie de república autónoma. la autonomía Lokot, donde no existía ocupacuión alemana y se permitía la empresa privada. Con una fuerza de 20.000 hombres, Kaminski se convirtió en dueño absoluto de los bosques de Bryansk, y en una fuerza de combate verdaderamente temible, pues todos sus hombres, susos sin excepción, sabían lo que les sucedería si eran capturados pro el Ejército Rojo.
En su ‘república de Briansk’ llegó a tener jurisdicción sobre varios millones de personas. Su organización militar y su armamento llegó a ser bastante sofisticado, tanto de origen soviético como alemán. En teoría, la ‘República’ era aliada de los alemanes y las decisiones se tomaban por consenso. Al margen, su brutalidad contra judíos y partisanos era terrible. En la memoria de una operación se da cuente de haber aniquilado a unos 4.000 partisanos y recuperado 500 armas. Nótese la desproporción entre los muertos y las armas encontradas.
Pese a ciertas reticencias alemanas sobre la autonomía de la región, la eficacia antipartisana del RONA de Kaminski le concedía bastante libertad de acción y ‘peso’ en las decisiones del alto mando. El ‘estado’ de Kaminski estaba regido por el Partido Nacionalsocialista Ruso, formado por él, abolió la colectivización, abrió escuelas e iglesias, consiguió que los alemanes negociasen las cuotas de entrega de alimentos y sus habitatnes pudieron conservar sus medios de transporte. Pese a sus barbaridades antipartisanas, los rusos negociaron un cambio de bando de Kaminski. Este se negó, pero algunos de sus hombres sí se pasaron al Ejército Rojo. Kaminski realizó levas para el RONA, cubriendo sus filas con voluntarios y prisioneros de guerra. En sus filas había bielorrusos, ucranianos y algunos polacos. Sus fuerzas poseían medios blindados capturados a los soviéticos: Casi treinta tanques T-34 e IS-2.
En 1943, Kaminski evacua Bielorrusia y funda una nueva república autónoma, la república de Lepel, y allí su unidad es integrada en las Waffen SS como primera división rusa y el propio Kaminski ascendido a general.
El ejército soviético amenazaba la región de Briansk. El RONA se retiró hasta Polonia acompañado, se dice, de unos 50.000 civiles. Sus fuerzas se implicaron inmediatamente en los combates antipartisanos en Polonia.
Ya perdida la República de Briansk, lo que para los alemanes era la ‘Brigada Kaminski’ fue renombrada ‘Volksheer-Brigade Kaminski’ y transferida a las Waffen SS como Waffen-Sturm-Brigade RONA. El plan era expandirka y formar con ella la 29 División de Granaderos SS-1ª Rusa.
Su desempeño fue el que acostumbraban. En la primera mitad de 1944 mataron a cerca de 15.000 partisanos… y recuperaron menos de 1.500 armas. Durante este tiempo colaboraron con la brigada Dirlewanger. La Whermatch rehusó emplearlos en primera línea de combate.
El 1 de agosto de 1944 estalló la rebelión de Varsovia. Por orden directa de Himmmler, la brigada Kaminski (ya ascendido Kaminski a Brigadeführer) fue enviada a Varsovia: 1.700 hombre, como decía Soltzhenyshin. cpm T-34, SU-76 y algunos cañones.
En su primera acción contra los rebeldes polacos los resultados militares fueron modestos, pero algunos de sus hombres entraron en un hospital donde se atendía a mujeres polacas. Todas fueron violadas, varias decenas asesinadas y el edificio fue saqueado y quemado. Según informes de la Werhmacht, los hombres de Kaminski estaban casi siempre borrachos, mataban sin cuento y sobre todo saqueaban. El propio Kaminski dirigía el saqueo, según testimonios. Ejecuciones de hombres, mujeres y niños, cadáveres quemados y según diversos testimonios, dos pilas de manos cortadas junto al puesto de mando forman parte de la actuacion del RONA en Varsovia.
Varios generales protestaron al mismo Hitler y a Von dem Bach Zalewski, Obergruppenführer SS y responsable de la operación, y le exigieron la inmediata retirarada de las unidades de Kaminski y Dirlewanger. El mismo Von dem Bach, incómodo porque pensando, quizá, en el futuro trataba de conciliar la violencia con la negociación (se concedió el ‘status’ de prisioneros de guerra a los rebeldes), tomó cartas en el asunto: Kaminski fue convocado a una coferencia de oficiales en Lodz y fusilado por las SS por crímenes de guerra (¡Toma ya!), si bien otros afirman que fue discretamente eliminado por la Gestapo, dándose la versión oficial de que había sido muerto por los partisanos en una emboscada. A los hombres de Kaminski se les mostró el coche de Kaminski tirado en una zanja y con múltiples impactos de bala.
Otras fuentes afirman que Himmler decidió eliminar al salvaje Kaminski para tener como líder de los rusos colaboracionistas al más presentable Vlasov. También, que entre las víctimas de las atrocidades de la brigada Kaminski en Varsovia hubo mujeres alemanas.
En Varsovia la brigada Kaminski perdió 800 de los 1.700 hombres enviados. después, la unidad fue disuelta y sus miembros transferidos al POA de Vlasov. Cuando el lugarteniente de éste, Bunyachenko, vio a los hombres que le enviaban increpó a un oficial alemán: “¿Esto es lo que nos mandan? ¡¡Ladrones, asesinos y violadores!! ¡¡Sólo nos dan lo que nadie puede usar!!”.
Este fue el epitafio de Kaminski, el RONA y la República de Briansk.
Entre las fuentes que citan su actividad, cabe destacar al premio Nobel Alexander Solzhenitsyn, que en Archipiélago Gulag le hace aparecer como líder político anticomunista y no como simple mercenario. No oculta su participación en los sucesos del levantamiento de Varsovia, pero señala que su participación fue un poco forzada por las circunstancias, y en lo que me parece uno de los aspectos más discutibles de Archipiélago Gulag, no cita las acusaciones que se hicieron sobre su unidad. E informado debía estar el Premio Nobel, porque señala que “escogió a 1.700 voluntarios solteros”. Más o menos la misma cifra de efectivos que señalan diversas fuentes sobre su brigada en Varsovia.
No está claro que Kaminski fuera anticomunista, pero el caso es que su encarcelamiento y sus actos, sean los que fueren, durante la llegada de los alemanes a la región de Briansk valieron a estos para darle, junto a su compatriota Konstantin Voskoboinik el mando ‘eslavo’ de la región’.