nov 11 2011

Holocausto, complicidad y un cabrón por la calle.

dachau Holocausto, complicidad y un cabrón por la calle.

Civiles yendo hacia Dachau

Os voy a contar una historia vergonzosa que viví en Madrid hace tres o cuatro años.

A raíz de la presentación de un libro, un grupo de gente discutíamos sobre la responsabilidad de los autores del Holocausto judío, sobre la eterna disculpa de la obediencia debida y sobre cómo el pueblo alemán cerró los ojos, unas veces por cobardía y otras por abierto colaboracionismo con lo que estaba sucediendo.

La tesis más defendida es que no se puede cumplir esa clase de órdenes. Que un momento dado, si se quiere seguir siendo un ser humano, hay que plantarse y dejar de subir gente a los trenes, dejar de detener inocentes, dejar de comportarse como te mandan tus superiores, o de lo contrario se cae al nivel de las bestias. La tesis más defendida era la de la culpabilidad colectiva, porque el que calla otorga, porque el silencio también puede ser culpable, porque el miedo es miedo es libre, pero no borra la responsabilidad.

Los que participaron en unos hechos tan horribles como el holocausto judío no pueden resguardarse nunca en que cumplían órdenes, en que no podían hacer otra cosa ni en que el miedo alas represalias les privó de la voluntad.

Eso decía, o decíamos la mayoría, y entonces, por delante de la estatua de Tirso de Molina, cerca de la boca del Metro que hay por allí, pasaron un hombre y una mujer discutiendo. La mujer iba algunos pasos detrás  del hombrte y él, de vez en cuando, s eparaba, le gritaba algo en un idioma que no entendíamos y seguía avanzando. En un momento dado, se detuvo, se acercó y le dio dos bofetadas a la mujer, que a partir de ese momento guardó silencio y siguió caminando tras él, llorosa.

¿Hicimos algo? No. ¿Alguien se levantó de su silla? No. Teníamos a la ley, a la autoridad, a las fuerzas del orden de nuestro lado, y éramos cinco. ¿Hicimos algo? NO.

¿Cómo demonios podíamos entonces juzgar lo que hizo una gente con el Estado en contra, la pena de muerte en vigor, la posibilidad de acabar en un campo de concentración como expectativa?= ¿Cómo nos atrevíamos a llamar colaboracionista a nadie después de asistir impasibles a aquello, con todo de nuestro lado, sólo por no meternos en un lío?

Pedir heroísmo a los demás es cojonudo, pero cuando a nosotros mismo se nos exige algo, entonces no somos ni la décima, ni la centésima parte de héroes que exigimos a los otros.

Pedir a un soldado alemán que incumpla las órdenes de la GESTAPO mientras nosotros no somos capaces de  levantarnos de una silla en una terraza es una d elas cosas más vergonzosas que me ha pasado en la vida.

A partir de ese momento, hablamos de fútbol.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


jun 25 2011

Campo de prisioneros de Grini

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 07:53
?
grino 300x174 Campo de prisioneros de Grini

Campo de Grini, en 1941

Grini fue un campo de prisioneros a las afueras de Oslo, aunque algunas veces se lllama campo de concentración, quizás pro añadirle mayor dramatismo al que de por sí tenía el lugar. Fue creado el 2 de mayo de 1941 y cerrado en 1945. En él se registraron 8 muertes según algunos y hasta 2091 según otras fuentes.

El nombre corresponde a una granja cercana y el distrito residencial circundante situado a corta distancia al sureste del campo.

Situado a las afueras de Oslo, en la zona de Bærum, fue levantado en 1939 siendo en un principio prisión de mujeres pero siendo posteriormente reconvertido en campo de concentración especializado en presos políticos noruegos. El primer prisionero que fue internado se llamaba Andreas Møll Hansen, un estudiante noruego. En total se supone que pasaron por Grini unos 20000 prisioneros aunque la capacidad nunca sobrepasó de 5000.

A este campo fueron llevados, por ejemplo, los pilotos ingleses derribados en la operación contra las isntalaciones alemans de agua pesada, y los noruegos que colaboraron con ellos.

Después de la guerra, la prisión fue utilizada para los noruegos condenados por traición. Fue cerrada en 1950, y reabierta de nuevo en 1952 como prisión para presos comunes de condenas largas

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


mar 31 2011

Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora

Category: LUFTWAFFEAdminis @ 05:12
melitta schenk Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora

Melitta Schenk

Melitta Schiller descendía de una familia que se dedicaba al comercio de pieles. Su padre era el empleado público prusiano Michael Schiller. Su madre, Margaret Eberstein, provenía de la población de Bromberg. Tuvo cuatro hermanos: Marie-Luise, Otto, Jutta y Klara.

Durante la Primera Guerra Mundial Melitta vivió con su abuela en Schlesien, ya que su padre estaba en el frente y su madre y su hermana mayor servían como enfermeras. Después de esta guerra, la provincia de Posen pasó a poder de Polonia. Esto forzó a la familia a trasladarse a Hirschberg en Schlesien, donde Melitta en 1922 logró su examen de preparatoria (Abitur). Adicionalmente estudió matemáticas, física y mecánica de aviación en la Universidad Técnica de Múnich (Technische Universität München). En 1927 finalizó sus estudios con honores. Como su padre era mutilado de guerra y ya no podía financiarle los estudios, Melitta ganaba el dinero necesario mediante la prestación de servicios de ayuda a la comunidad y dando clases particulares. Ya en 1928 trabajaba como ingeniero para la Institución Alemana de Fomento a la Aviación (Deutsche Versuchsanstalt für Luftfahrt / DVL) en Berlín-Adlershof.

Durante los siguientes nueve años Melitta Schiller participó teórica y prácticamente en experimentos mecánicos de aviación, trabajos que le llevaron a formarse como aviadora líder (Flugzeugführerin); con esto pudo realizar vuelos experimentales para complementar su trabajo científico. Durante este tiempo Melitta conoció al historiador Alexander Schenk Graf von Stauffenberg (hermano mayor del célebre militar Claus von Stauffenberg), con quien se casó en 1937. El matrimonio no tuvo hijos.Alexander Schenk von Stauffenberg.En 1936 Melitta Schiller fue despedida del servicio activo en la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) debido a que algunos supuestos rumores apuntaban a que su familia tenía orígenes judíos, (su padre se convirtió al protestantismo en la juventud). Entonces entró como ingeniero en la firma Askania-Werke en Berlin-Friedenau. Allí se desarrolló en su profesión y colaboró en la creación de los sistemas de navegación y control del hidroavión Dornier Do 18 y el Blohm & Voss Ha 139|BV 139″. También participó en el desarrollo del control de tres ejes Askania.Melitta Schiller poseía licencia de vuelo para toda clase de aeronaves con motor y sin motor (planeadores). El 28 de octubre de 1937 fue nombrada Capitán de Vuelo, siendo la segunda mujer de Alemania en lograrlo, poco después de que lo hubiera hecho Hanna Reitsch.Melitta Schenk Gräfin von Stauffenberg quería enrolarse en la Cruz Roja Alemana (Deutsches Rotes Kreuz/DRK) (de la que su ya suegra era directiva) al inicio de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo se le obligó a comprometerse en 1939 con las secciones de pruebas de la Fuerza Aérea Alemana en Rechlin am Müritzsee en Mecklenburgo para probar miras de los aviones de ataque en picado. Entonces, en su afán de probar las mejoras en estos instrumentos, Melitta participó personalmente en las pruebas, con más de 2.500 vuelos en picado con aviones Stuka, Junkers Ju 87 y Junkers Ju 88.Para hacer esto ella ascendía hasta 15 veces al día a alturas de 4.000 metros y luego se dejaba caer hasta 1.000 metros para evaluar los cambios. Ya que su trabajo fue clasificado como “de importancia para la guerra”, su expediente fue catalogado por Hermann Göring diciendo que ella era una “persona de origen ario“, así que tanto ella como su familia se libraron de ser pasados a la Aktion Reinhard esto significaba ser deportados y enviados a un campo de concentración. Pero al no poder comprobarse sus orígenes judíos esto nunca ocurrió.En 1942 fue asignada a la Academia Técnica de la Fuerza Aérea (Technische Akademie der Luftwaffe) en Berlin-Gatow, donde continuó sus intensas y peligrosas pruebas de vuelo. Uno de esos días fue abatida por aviones aliados que se internaron en el cielo de Berlín. El 22 de enero de 1943 ganó la Cruz de Hierro de Segunda Clase Eisernes Kreuz EK II. Klasse y posteriormente el “Distintivo Aéreo de Oro con Brillantes” (Goldene Flugzeugführerabzeichen mit Brillanten). Al inicio de 1944 hizo una disertación sobre sus estudios, con la cual logró una evaluación de “Muy Buena” (sehr gut). Desde el primero de mayo de 1944 Melitta Schenk Gräfin von Stauffenberg fue contratada como profesora técnica de la Sección Experimental de Instrumentación Especial de Vuelo.En mayo y junio de 1944, su cuñado Claus von Stauffenberg pidió en varias ocasiones a Melitta que lo llevara al cuartel general del Führer (Hauptquartier des Führers) y le trajera de regreso.Él la puso al corriente de sus planes de conspiración contra Adolf Hitler, pero ella le aclaró que era muy peligroso ayudarle, ya que no disponía de ningún avión adecuado para este uso, a excepción de un Fieseler Fi 156 Storch, cuyo alcance era limitado y que debía repostar combustible en el camino. Así se llevó a cabo sin su ayuda el atentado contra la vida de Hitler, el 20 de julio de 1944, conocido como el “Atentado Stauffenberg”.Melitta Schenk en uniforme de vuelo”]melitta31 Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora[/caption]

Después del fallido intento golpista, tanto ella como su esposo fueron aprehendidos por los nazis. Debido a la importancia de su trabajo para el esfuerzo de la guerra, Melitta fue liberada después de seis semanas de prisión y poco después retomó a su trabajo de investigación. Ahora ella se hacía llamar solamente como “Schenk Gräfin” sin el apellido de matrimonio “von Stauffenberg”, para no levantar sospechas, preguntas e inconvenientes. No obstante esto, en una certificación de la Oficina de Seguridad del Reich Reichssicherheitshauptamt se leía todavía: “Flugkapitän Dipl.-Ing. Melitta Gräfin Schenk v. Stauffenberg está todavía en el servicio por órdenes superiores. Gräfin Schenk vuela hoy por la tarde…”. Su esposo y sus dos cuñadas permanecían en prisión y serían prontamente enviados a un campo de concentración. Melitta usó su posición dentro de la Fuerza Aérea Alemana para salvarse lo mejor que pudo.

En el marco de su trabajo en la Fuerza Aérea salió en abril de 1945 del Aeropuerto de Berlin-Gatow hacia el sur de Alemania pero fue alcanzada y abatida en su avión tipo Bücker Bü 181 cerca de Straßkirchen por un caza norteamericano. Pudo controlar la nave y hacer un aterrizaje de emergencia; sin embargo, murió en las horas siguientes a causa de las heridas recibidas. Hay una versión alternativa que dice que a Melitta la derribaron los propios disparos de la artillería antiaérea alemana (Flugabwehrkanone) Flak, lo cual no se ha podido verificar.

y perteneciente a Polonia), fue abatida en vuelo y falleció el 8 de abril de 1945 cerca de Straßkirchen.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 19 2011

Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

nuremberg1 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Durante el proceso

 

Conferencia dada el 3 de mayo de 1949 en la Universidad de Chile, bajo los auspicios del Instituto Chileno-Francés de Cultura.

Un escrúpulo se apodera de mi espíritu en el momento en que, al tratar de presentaros mis recuerdos sobre el proceso de Nuremberg, me siento por naturaleza inclinado a interrogarme sobre el alcance que él ha revestido. Angustioso interrogante y engañoso, si los hay! Acaso sea demasiado tarde para hablar del proceso de Nuremberg, en circunstancias de que varias de sus enseñanzas esenciales han sido desconocidas, tanto por el Tribunal Militar Internacional de los grandes Criminales de guerra japoneses de Tokio, como por los Tribunales Militares de zonas de ocupación en Alemania; cuando por ejemplo, una sentencia, a mi juicio errada, del Tribunal de la zona americana, ha reconocido la validez de la ejecución de los rehenes y de los franco tiradores. Acaso sea demasiado tarde hablar del proceso de Nuremberg, cuando Ilse Koche, la “arpía” del Campo de concentración de Buchenwald, que se complacía con el espectáculo de las pantallas hechas de piel humana, ha obtenido recientemete una perdón completo y se prepara para beneficiarse de una libertad que ni siquiera justifica el remordimiento. Acaso sea demasiado tarde hablar del proceso de Nuremberg cuando, cuatro años después de la capitulación de la Alemania hitlerista, el seccionamiento del mundo en dos bloques antagónicos, paraliza la organización de las Naciones Unidas y reanima la obsesión de la guerra. Sin duda el curso inexorable de los acontecimientos desvanece la esperanza que los hombres han fundado en la justicia penal internacional; sin duda los internacionalistas modernos, apóstoles de ese gobierno mundial cuya necesidad ha quedado demostrada por el ensayista americano Emery Reedes, en una de las obras más penetrantes de la postguerra, han perseguido el sueño quimérico que fue, desde 1713, expresado en el proyecto de paz perpetua del abate de Saint-Pierre, y sin duda, realidades inmutables han disipado ese sueño persistente.

No por ello la humanidad ha dejado de alcanzar, el 1 de octubre de 1946, una etapa más de su dolorosa evolución. 1 de octubre de 1946! Y esto significa, en el octavo aniversario de esos acuerdos de Munich que consagraron el éxito provisional del poderlo germánico, la condena de los Jefes de la Alemania hitlerista. El primer proceso internacional de la historia moderna finaliza y la justicia internacional revela su eficacia, puesto que por vez primera, la responsabilidad de los hombres que desencadenaron la guerra y provocaron sus excesos queda consagrada por sanciones reales. El proceso de Nuremberg según la formula desdeñosa de algunos de sus detractores, no ha sido sino una experiencia? Experiencia si se quiere pero; cuán apasionadora! Cómo no serlo por la riqueza de los recuerdos con que ella ha impregnado el espíritu de los que han tenido la pasión de seguir SU curso; como no serlo por lo fecundo de las enseñanzas que ella ha proporcionado a todos y a cada uno.

nuremberg2 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

La prisión de Nuremberg

 

Cuando al día siguiente de la victoria común de las Naciones Unidas sobre la fuerza nacionalsocialista, los gobiernos de Francia, de Gran Bretaña, de los Estados Unidos de América y de la Rusia Soviética instituyeron por un acuerdo del 8 de agosto de 1945 el Tribunal Militar Internacional de los grandes criminales de guerras, cumplieron ellos un acto de fe en el ideal de paz por el cual habían combatido. Una experiencia milenaria les demostraba que siempre los Estados han manifestado sus actividades, sus necesidades o sus aspiraciones por medio de la guerra. Voltaire el escéptico, afirmaba que el hombre en la guerra junto con venir al mundo, y de hecho, la paz se presenta como un accidente en la vida de la humanidad. Es preciso a veces conceder crédito a los estadísticos, y si sus estadísticas no son a menudo exactas, ellas son a veces sugestivas. Es así como las estadísticas de la historia nos enseñan que desde 1496 A. C. hasta 1945, es decir, durante 3441 años, no ha habido menos de 3173 años de guerra, locales o generales, ni más de 268 años de paz universal. Cerca de nueve mil tratados de alianza han sido pactados durante el mismo tiempo. Cada uno de ellos debía ser eterno; no han durado, por término medio, sino dos años. El episodio de la paz no es pues para el historiador sino el periodo de incubación del microbio de la guerra, y el proceso Nuremberg se presenta entonces como una improvisación, menos realista que generosa.

Creo que es facial demostrar que, lejos de ser una improvisación, el proceso de Nuremberg se inscribe en el movimiento ideológico que desde los orígenes de toda civilización, tiende a someter las relaciones de las naciones al imperio de la ley. Pensadores, en la amplia acepción de este vocablo, porque ellos unían condiciones de sensibilidad a cualidades de orden intelectual, han tratado desde el nacimiento del pensamiento jurídico de formular una doctrina de orden internacional.

La necesidad de una reglamentación del derecho de la guerra aparece ya en la antigüedad, y la Edad Media da a esta idea fecunda un singular desarrollo a impulso del cristianismo; así surgen las instituciones de la Paz de Dios y de la Tregua de Dios que prohíben a los combatientes atentar contra la vida de los no combatientes y que imponen una suspensión de los combates durante ciertos periodos del año; así surge, siete siglos antes de las grandes convenciones internacionales de la Haya, la prohibición, en 1139, por el Segundo Concilio do Letrán, del uso de armas consideradas ya como demasiado mortíferas. Esta reglamentación no tiene mas fundamento que la distinción, siempre admisible bajo una forma moderna, entre la guerra justa y la guerra injusta. Esta noción entra a formar parte, naturalmente, de una moral formada por los dogmas cristianos: San Agustín y Santo Tomás se inspiran en ellas y, a manera de dato curioso, un eco de ella vuelve a encontrarse en un cantar de gesta del siglo XIV, el “Roman de Boudoin de Séburg III, Roi de Jérusalen”, cuyo autor anónimo se expresa en la forma siguiente:

nuremberg3 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

La sala

“Si aquellos por cuya directa intervención se desencadenan las guerras encontrasen en ellas a menudo la muerte, pienso que ello seria de justicia. Pero, no es así; los que caen como primeras víctimas son los inocentes, los que ninguna intervención han tenido en ellas y que perecen dolorosamente. Pero creo que Jesús, el Rey Todopoderoso pedirá cuenta de ello en el día del Juicio Final a los que injustamente declaran la guerra a los demás”.

Es sobre esta noción de guerra justa que los canonistas del siglo XVI Vittoria y Suárez van a echar las bases morales del Derecho Internacional. Es en torno de ella que en, el siglo XVII el holandés van Groot, llamado Grotius, logrará, por vez primera, liberando al Derecho Internacional de su carácter y sello religioso, establecer una reglamentación sistemática y positiva de las relaciones internacionales. Es en función de sus imperativos que los sucesores de Grotius, Vatel, Wolff y otros más, formularon los principios del Derecho Internacional moderno: el Derecho de Gentes. Sus concepciones han permanecido largo tiempo relegadas en el plano de la especulación teórica, porque ellas han tropezado con, el dogma de la soberanía de los Estados y con el principio del maquiavelismo político, elementos que han servido de base para la construcción y desarrollo de los grandes imperios marítimos y coloniales. Pero adviene el siglo XIX; la noción de soberanía nacional ha sido compensada por la de la responsabilidad internacional; y al siglo XIX ha cabido el honor, según el decir de un estadista suizo, de tratar de contener la guerra dentro de formas jurídicas. El fracaso parcial o total de las Conferencias internacionales de 1864, 1868 y 1874, preparaba el éxito de las Conferencias de l a Haya de 1899 y 1907, reunidas, el hecho puede merecer observaciones, a iniciativa conjunta del Presidente de los Estados Unidos de América y del Zar. Las Convenciones de La Haya formulan la primera reglamentación internacional del Derecho de la Guerra que ellas hacen salir de un grado meramente usual y dan fuerza de ley interestatal a los principios humanitarios determinados por la doctrina.

No bien acaban ellas de ser rubricadas cuando estalla la guerra de 1914, y los redactores del Tratado de Paz de 1919 se inspiran en sus principales disposiciones para justificar el sistema represivo que ellos instituyen por medio de los artículos 227 a 229. El artículo 227 pone a Guillermo de Hohenzollern como acusado frente a un Tribunal Especial por ofensa a la moral internacional y a la autoridad sagrada de los tratados. Los artículos 228 y 229 llevan a las personas convictas de atentado contra las leyes y contra las costumbres de la guerra ante tribunales militares interaliados. Era ya esto una experiencia de justicia internacional, pero ella ha fracasado y su fracaso fue integral. El gobierno holandés se negó a conceder 1a extradición, por un crimen que él clasificó dentro de la categoría de las infracciones políticas, del Emperador de Alemania, refugiado en territorio de los Países Bajos y el hombre que, en los primeros días del conflicto, escribía a su aliado Francisco José: “Es preciso arrasar todo a sangre y fuego, degollar hombres y mujeres, niños y ancianos, no dejar nada en pie, ni un árbol ni una casa. Son estos procedimientos de terror los únicos capaces de impresionar a un pueblo tan degenerado como el pueblo francés, la guerra terminará antes de dos meses”, este hombre, repito, ha terminado sus días, como un tranquilo leñador, bajo la sombra de los árboles de Doorn. En cuanto a los Tributables Militares interaliados, jamás funcionaron, porque los aliados tuvieron la debilidad de aceptar que los alemanes culpables de atentados contra las leyes y costumbres de la guerra, fuesen juzgados por el Tribunal Supremo de Leipzig, al cual una ley alemana del 17 de diciembre de 1919 había concedido esta competencia. Fue la más extraordinaria comedia judicial de la historia. De los 816 criminales de guerra empadronados por las autoridades aliadas, el Tribunal de Leipzig no condenó sino 13 y todavía a penas de las cuales ninguna fue superior a dos años de prisión.

Sin embargo el fracaso de 1919 trae consigo un “rebrote” de los trabajos de Derecho Internacional; la Sociedad de las Naciones al estudiar, a través de la nueva noción de agresión, el antiguo concepto de la guerra justa, multiplica sus esfuerzos con el propósito de crear un Derecho Internacional positivo; el Pacto Briand-Kellog que pone, el 27 de agosto de 1928, la guerra al margen de la ley y al cual la Alemania adhiere, es la más notable manifestación de esa tendencia que un jurisconsulto belga llama “el orden público universal”. Al mismo tiempo la doctrina, adelantándose a la etapa de las especulaciones estériles, trata de proponer soluciones positivas. Tal es la finalidad que buscan los autores de códigos penales internacionales, por ejemplo el español Saldana y el rumano Pella. Finalmente, todas las asociaciones jurídicas se empeñan en imponer a los gobiernos la creación de una jurisdicción internacional, cuya estructura tratan ellas de determinar. Es así como la idea de la justicia penal internacional se hace más precisa y más concreta durante el período interguerrero. Cuando llega el conflicto de 1939, con sus inútiles crueldades, la voluntad de la represión coincide con su posibilidad. El proceso de Nuremberg no es la improvisación apresurada de jurisconsultos ignorantes de las necesidades de la realidad, puesto que por una parte, responde él a una aspiración permanente de la conciencia colectiva, y por otra está informado por la evolución moderna del Derecho Internacional conocido.

nuremberg4 300x237 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

El estrado

 

Ciertamente que algunos, que nos se recomiendan necesariamente por la doctrina jurídica, y que se encuentran más bien en los círculos filosóficos, literarios o sencillamente mundanos, donde reina el escepticismo, consideran que el Tribunal de Nuremberg no es sino un instrumento erigido por los vencedores para ejecutar a los vencidos; su sentencia, obtenida por la victoria y condicionada por la fuerza, no es sino un abuso de la fuerza y de la victoria. Los criminales de guerra no son considerados como tales sino porque fueron vencidos. Su derrota constituye su crimen. El derecho ha sido puesto al servicio del poder; el proceso no es otra cosa que una hipócrita legalización de las represalias.

Contesto yo a estos escépticos que Pascal, hace ya mucho tiempo respondió su argumento. Ellos han olvidado su célebre apóstrofo: “La justicia sin la fuerza es impotente, la fuerza sin la justicia es tiránica; es preciso pues colocar juntos la fuerza y la justicia”. Colocar juntas la fuerza y la Justicia eso es precisamente lo que han tratado de realizar los jueces de Nuremberg; es eso, por lo demás, lo que toda justicia organizada trata, por esencia misma, de realizar en cada estado soberano. De manera que, como análisis final, su argumento, por probar demasiado, nada prueba pues no sólo condena la justicia penal internacional sino que, en el hecho, condena toda justicia penal.

Por lo demás, qué sanción es posible dar a las reglas del Derecho Internacional al margen de la sentencia judicial cuya legitimidad se pone así en duda? La idea de una proclamación solemne que denuncie los crímenes en nombre de la moral internacional al margen de toda acción positiva es irrisoria. La justicia internacional ha permanecido largo tiempo sometida a las reglas de la moral para que no aparezca indispensable someterla a los apremios del derecho. Para mayor abundamiento, la equidad exige que condenación alguna intervenga sin que se haya procedido a un examen contradictorio de las responsabilidades individuales. El sistema de la proclamación excluye tal examen y resulta a la vez retrógrado, ineficaz e injusto.

Ocurre lo mismo con la solución política de que se han servido los ingleses frente a Napoleón I, al iniciarse el siglo XIX; sin duda no es ella íntegramente ineficaz, pero sí es arbitraria Se coloca al margen de toda legalidad y contradice de esta manera la evolución misma de la Justicia Internacional, que tiende hacia una legalización progresiva. Con mayor razón conviene proscribir toda solución policial que conduce a aplicar los métodos de la Gestapo en la regulación de las relaciones internacionales.

No queda entonces sino un camino en el cual, en derecho, pueden entrar los hombres y los pueblos ligados al desenvolvimiento del derecho internacional y al mantenimiento de la paz: es la vía judicial que conducen en 1946, a Nuremberg. Cualquiera que sea mañana el juicio de la historia estoy persuadido que colocará el proceso de Nuremberg por sobre la ejecución sumaria que fue el destino de Mussolini. Tengo la convicción que él reconocerá la serenidad de los jueces de este primer tribunal de vencedores, que no quisieron condenar a los vencidos sin aportar las pruebas de su culpabilidad y sin darles la posibilidad de desprender su responsabilidad. Individual del examen contradictorio de esas pruebas.

sede de la corte internacional de justicia 300x225 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Sede de la actual corte internacional de Justicia

La lentitud de los debates de Nuremberg, que se han prolongado desde el 20 de noviembre de 1945 hasta el 1 de octubre de 1946, a través de 403 audiencias, no ha dejado de merecer severos comentarios. Comentarios injustos e injustificados, pues no era mucho disponer de un poco más de 10 meses para estudiar doce años de la historia europea y para extraer de ella la prueba de las premeditaciones alemanas. Por lo demás, los jueces de Nuremberg nunca creyeron que el proceso caminara con lentitud. Por el contrario con la mayor seriedad, después de varios meses de audiencia, el presidente del Tribunal, que era el Juez inglés elegido por sus colegas, interrumpía a un orador refiriéndose a la obligación de observar un procedimiento expedito. La verdad me obliga a decir, sin embargo, que los organizadores del proceso de Nuremberg no habían previsto la amplitud que darían a la instancia, la conciencia de los jueces y los escrúpulos del Ministerio Público. He conservado un recuerdo preciso de la primera reunión del Ministerio Público celebrado en Nuremberg en el despacho del Procurador General americano, el Juez Jackson. Era en el mes de septiembre de 1945. Acabábamos de llegar a Nuremberg, ciudad de los nobles-bandidos, que la civilización germánica había modelado, en el curso de los siglos, con el doble aporte de la cultura artística y del instinto de dominio, y que había llegado a ser la ciudad santa del hitlerismo. Habíamos decidido instalar, en ella el Tribunal Internacional para que la victoria del Derecho y de la Justicia se obtuviese en ese sitio adonde el espíritu de arbitrariedad y de tiranía había soplado tan implacablemente, y tratábamos (cada delegación no estaba representada todavía sino por dos miembros) de instalarnos en las ruinas de la ciudad destruida.

Estábamos de acuerdo en que se trataba de una instalación provisional (el proceso debía, como máximo, ocuparnos durante dos meses) y convinimos fácilmente en la importancia de nuestras delegaciones que debían comprender cien americanos (las autoridades americanas debían tomar la responsabilidad de todos los servicios de intendencia y seguridad), 25 franceses, 25 ingleses y, yo no sé por qué, 25 rusos. Un año más tarde, estábamos siempre en Nuremberg, en espera del veredicto, nosotros, es decir 1.200 americanos, 350 rusos, 300 franceses y 250 ingleses. La empresa había trastornado todas nuestras previsiones. Por qué? Sencillamente porque habíamos cometido un error de apreciación, pero también porque el Tribunal dio pruebas de un respeto tal por las garantías de la defensa que el sustanciamiento seguido en la audiencia conforme al procedimiento anglosajón, preponderante en Nuremberg, se prolongó tanto a través de exposiciones contradictorias como de minuciosos análisis de los documentos presentados por la acusación o por la defensa.

nuremberg5 300x191 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Prueba documental

Pues la característica esencial del proceso de Nuremberg es, a este respecto, la preponderancia de la prueba escrita. El no ha sido, en su mayor parte, sino un largo y monótono comentario de documentos. No fue un proceso conducido por oradores, sino por espíritus analizadores y por exégetas. El procedimiento de la interpretación simultánea, que fue experimentado en Nuremberg, antes de ser adoptado en la organización de las Naciones Unidas, y que hace que cada auditor perciba, no la voz del orador, sino la del intérprete, evita todo arranque oratorio. El ritmo de la elocuencia es el de la interpretación regulado por un sistema eléctrico.

Todo orador cuya exposición se precipita, es llamado a la realidad por un pequeño globo de vidrio que se ilumina ante su vista; una luz amarilla significa: “hable menos rápido” y una luz roja: “deténgase usted”. Y obligado está a hacerlo el orador, pues la luz roja suspende la interpretación. “Cuidado señor Hertzog” -me dijo un día el presidente- “Ud. ha cubierto la lámpara con sus papeles”- y yo pedí disculpas por ello.

La elocuencia no es corriente en Nuremberg; la disciplina de palabra es allí la norma y el proceso no es, lo más a menudo, sino una exégesis documental. Pero frente a este aparente apremio, existe una libertad de expresión, que no contempla sino dos restricciones. La primera, que se justifica por sí misma, se refiere a la autenticidad de los documentos sobre los cuales el Tribunal ha ejercido normalmente su control. La segunda, más discutible, porque ella no excluye la arbitrariedad, es indispensable para evitar que el proceso se pierda en la confusión. Ella se refiere a la relación directa de los hechos sostenidos por la acusación o por la defensa con los hechos del proceso. Es en función de este principio que el tribunal ha descartado del los debates, como ajenas al proceso, todas las controversias sobre la legitimidad y el alcance del Tratado de Versalles. Fuera de estas dos restricciones la acusación y la defensa han tenido la posibilidad de sostener sus argumentos con toda libertad. Los abogados de la defensa, elegidos “libremente por los inculpados y entre los cuales figuraba, por lo menos cinco antiguos miembros del partido nacionalsocialista, no han dejado de aprovecharse de la ocasión que se les ofrecía para poner tropiezos a la acusación. Es así como se han apresurado, a despecho de las protestas de los jueces soviéticos, a revelar el pacto germano-soviético, pactado secretamente antes de la agresión alemana contra Polonia. Es así como ellos han logrado, para responder a las acusaciones contra el almirante Doenitz, obtener del almirante americano Nimitz un testimonio que establecía que la marina americana había observado, en la guerra del Pacífico, prácticas semejantes a las que el Ministerio Público reservaba con cargo a Doenitz; es así como ellos han tratado, sin conseguirlo, no obstante, de probar que la invasión de la Noruega por las fuerzas alemanas se había hecho necesaria debido a la amenaza de agresión que los aliados hacían pesar sobre los países escandinavos.

Se ha dicho que la liberalidad del Tribunal había permitido a la defensa transformar la barra en tribuna política. No creo que haya sido así. La consciencia de los jueces de Nuremberg ha contribuido por el contrario a dar al proceso el sello que habrá de caracterizarlo: el de una verdadera instancia judicial en la cual ningún elemento de prueba ha sido descuidado, cualesquiera que sean su origen y su alcance. Pero es claro que los debates se han alargado y entorpecido por otra parte, debido a la existencia de un Ministerio Publico cuadripartito cuya unidad fundamental no ha sido quebrantada por divergencias secundarias. Este Ministerio Público presentó sus documentos e hizo oír sus testimonios durante cuatro meses, en el curso de los cuales 51 procuradores, 23 americanos, 12 franceses, 7 británicos y 9 rusos, han sostenido la acusación. La exposición de las pruebas de la defensa sostenida por 27 abogados y apoyada por 63 testigos de descargo, se prolongó durante los 4 meses siguientes. No fue sino en el noveno mes de los debates cuando comenzaron los informes propiamente dichos y las defensas. La deliberación misma duró más de cuatro semanas, durante las cuales los jueces, en absoluto secreto, han confrontado sus impresiones después de haber tomado conocimiento de 143 declaraciones escritas que habían llegado hasta ellos y terminado el examen de unos cinco millones de documentos que les habían sido sometidos por parte de la acusación y de la defensa. Y el primero de julio de 1946, Lord Lustice Lawrence. Presidente del Tribunal, daba a conocer la Sentencia cuya redacción está contenida en 400 páginas dactilografiadas y cuya lectura se distribuyó en dos días. No eran mucho diez meses para cumplir con tanta seriedad, con tanta dignidad la manifestación de una verdad tan difícil de descubrir en el montón de documentos en que ella se disimulaba.

nuremberg07 Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Otto Ohlendorff. Uno d elso abogados defensores,, acusado también con posterioridad

 

He hecho anteriormente alusión a la preponderancia de la influencia anglosajona en el Tribunal de Nuremberg; ella ha hecho prevalecer los rasgos del procedimiento llamado acusatorio en el cual el proceso se presenta sin el aspecto dominante de un duelo entre el Ministerio Público y la defensa, bajo el arbitraje del Presidente y en presencia de los espectadores interesados que son los acusados. Quisiera a este respecto, evocar el papel que estos últimos han desempeñado en el proceso. Sus manifestaciones, en conjunto, han sido discretas; en ausencia de un interrogatorio por el Presidente del Tribunal, que el sistema acusatorio prohíbe porque él altera la función arbitral de este último, los inculpados de Nuremberg han intervenido personalmente varias veces en la audiencia. Al iniciarse el proceso, ellos han debido contestar con un sí o con un no a la pregunta del Presidente: “Alega Ud. como culpable o no culpable? Todos han contestado con, la negativa, después que Goering hubo esbozado un discurso rápidamente interrumpido por el Presidente. De la respuesta del acusado depende, en derecho anglosajón, la composición del tribunal que lo juzgará: ella no ha tenido, en el procedimiento de Nuremberg, más significado que el de orientar los debates. En la clausura de estos debates, cada acusado ha tenido la posibilidad de hacer una declaración final a fin de explicar por última vez su actitud; esta declaración final, sacada del derecho francés, demuestra el carácter complejo del sistema procesal en uso en Nuremberg, donde dos sistemas diferentes se han conjugado armoniosamente. La declaración del Ministro de Armamento Speer, clara, incisiva, fue especialmente observada. Entre estas dos manifestaciones extremas, los acusados tuvieron la ocasión de hacer uso de Ia palabra en condiciones características del sistema anglosajón. Ellos fueron, durante la exposición de las pruebas en su descargo, oídos como sus propios testigos en sus propias causas. Conducidos a la barra de los testigos, llevados a prestar juramento en la forma establecida en su ley nacional, han sido interrogados por sus abogados y contrainterrogados por el Ministerio Público.

Los interrogatorios cruzados de los acusados (los “cross examinations” del procedimiento inglés) han constituido las fases cruciales del proceso de Nuremberg. El sistema no ha dejado de confundir a los magistrados franceses y soviéticos, poco familiarizados con un método de contra interrogación, en el cual los magistrados ingleses y americanos se han revelado como maestros. Eso era, para nosotros, tanto más sorprendente cuanto que los otros testigos de la defensa eran, ellos mismos, en general personalidades hitleristas, acusados en instancias paralelas o posteriores a la de Nuremberg; “curioso proceso éste” me confiaba un día el juez francés -mi maestro el profesor Donnedieu de Vabres- “curioso proceso donde todos los testigos son acusados y donde todos los acusados son testigos”. Esta salida ingeniosa oculta, en realidad, un contrasentido jurídico: al obligar a los acusados-testigos a prestar juramento, el sistema anglosajón, empleado en Nuremberg, los ha colocado en la alternativa inmoral de perjurar o de condenarse. No es efectivo que esta práctica asegure mejor 1a manifestación, de la verdad que el interrogatorio directo de acusado por el presidente del Tribunal. Pero, a falta de tal interrogatorio, ella se hace indispensable y constituye, en el sistema anglosajón un, arma de la acusación a la vez que una garantía de la defensa. Finalmente, más que el interrogatorio directo del acusado por el presidente, su interrogatorio cruzado por la acusación y la defensa permite revelar su personalidad. Es bajo este aspecto que las declaraciones, de los testigos acusados en Nuremberg han revestido un interés apasionante. Todos, uno después de otro, han abandonado el banco de los acusados donde, desde hacía varios meses, escuchaban a sus acusadores y a los defensores, congelados, por decirlo así, en una especie de silencio, y en una inmovilidad que sólo dejaba de observar estrictamente Goering, animado a veces por inclinaciones fingidas o sacudido por risas forzadas. Todos, uno después de otro, se han sentado en el banco de los testigos para presentar allí la defensa que habían preparado en, la meditación de sus celdas. Todos han proseguido más o menos el mismo tema de la obediencia al Führer y más que nunca, el proceso se ha visto dominado por el espectro que era imposible no evocar cada día al penetrar en la sala de audiencias. Goering, arrogante y sencillo, ocupó primero durante más de ocho días la barra de los testigos. Reclamando para sí con una audacia tal vez fácil pero, que es preciso reconocer valiente, todas las responsabilidades que le imputaba la acusación, no ocultando que más allá del Tribunal, él hablaba a la Alemania y hablaba para la Historia. Goering, dio prueba de un innegable talento que los mejores representantes de los Ministerios Públicos americano e inglés no han logrado refrenar. Yo no lo vi bajar la vista sino una vez durante diez meses: con ocasión de la proyección de un film realizado por las autoridades americanas con motivo de la liberación de los campos de concentración. Después de haber soportado largo tiempo las horribles visiones con mirada insensible, terminó por ocultar sus ojos ante una imagen particularmente odiosa, dejando así constancia de su vergüenza. Es sin embargo el único de todos los acusados de Nuremberg que adoptó frente al Tribuna; la actitud de un estadistas consciente de su responsabilidad, aunque inconsciente de su criminalidad. Hess, a quien sus dolores intermitentes hacían inclinarse, cuya mirada penetrante traducía la neurosis, no ha revelado su enigma. icon biggrin Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog emente o simulador? Sin duda la asistencia psiquiátrica a la cual había estado sometido ha manifestado exactamente la realidad llegando a la conclusión de un estado demencial por simulación de la locura. Ribbentrop es, de todos los inculpados, aquel del cual he conservado la peor impresión. Tan empequeñecido moralmente como menoscabado estaba físicamente, no ha vacilado en achacar la responsabilidad de ciertos actos a sus subordinados. Su indiferencia desdeñosa no era sino fingida y me acuerda muy bien de la mirada de animal acorralado que lanzó, cierta mañana, hacia el Ministerio Público francés donde yo me encontraba en compañía de un oficial general belga, antiguo attaché militar de Bélgica en Alemania. “Ribbentrop no me había vuelto a ver -me dijo este último- desde la noche en que me hizo llamar, en mayo de 1940, para anunciarme que mi país acababa de ser invadido por los ejércitos alemanes. Le dije entonces que nos volveríamos a encontrar algún día. Nos hemos vuelto a encontraro vea Ud. el miedo que tiene”. La ausencia de dignidad en Ribbentrop hacía resaltar la rigidez, a veces emocionante, de los jefes militares, los generales Keitel y Jodl, y los almirantes Doenitz y Roeder, sorprendidos de que su calidad de soldados no constituyese una excusa absolutoria de sus crímenes. La declaración de Frank, “gauleiter” y verdugo de la Polonia, perdura como uno de los más intensos de mis recuerdos del proceso de Nuremberg. Frank había sido tocado por la gracia en su prisión, y su arrepentimiento debía ser sincero, pues su confesión fue completa. Desde las primeras preguntas de su abogado, reconoció, proclamó que en obedecimiento a las órdenes del Führer él había cometido crímenes cuya responsabilidad afectaría a la Alemania por muchos siglos, por miles de años, habría él precisado. Insensible a la mirada de desprecio de Goering, y a la atmósfera de amenaza con que lo rodeaban algunos de sus coinculpados, reconoció la realidad de los actos abominables que le eran achacados, reclamando el castigo de los hombres a fin de poder conocer el juicio de Dios. Muy distinto se condujo el proveedor de los campos de muerte lenta. Streicher, teorizante del antisemitismo; absolutamente inconsciente, cínico trató de presentarse como en periodista sin autoridad, como un doctrinario sin crédito. Fueron acaso lo abyecto de su conducta, su fealdad física acentuada por el continuo masticar de chewing gum, los motivos que, según parece, lo hicieron indisponerse hasta con sus coinculpaldos? Schacht particularmente, no ocultaba su desprecio. Schacht, uno de los tres absueltos del proceso, quien desde el comienzo hasta el final de los debates manifestó no interesarse por él, porque no podía él afectar a un hombre que como él se había opuesto a los excesos del hitlerismo. El examen de algunos acusados hizo aparecer ante todo su servilismo. Servil, así era Sauckel, gauleiter encargado del reclutamiento de la mano de obra, el organizador del trabajo forzado, contra el cual yo estaba encargado de entablar demanda en nombre de los Ministerios Públicos francés, inglés y americano. Este antiguo marino mercante, padre de diez hijos, encumbrado a 1a política por la revolución hitlerista, aplicaba en la administración los métodos de la obediencia pasiva que le había inculcado la religión nazi. El Führer ordenaba, él ejecutaba, sin considerar las advertencias del sutil Speer, sin prestar oído a los consejos del prudente Abetz. “Yo jamás enrolé un hombre más de lo que se me había ordenado”, me dijo él para justificarse, y como yo le solicitase explicaciones respecto a una circular en la cual él ordenaba alimentar a los trabajadores según su rendimiento, él exteriorizó su asombro ante mi indignación. Dentro de una mentalidad primitiva, como era la suya, él encontraba respuesta a toda interrogación, justificación a todo reproche: él ejecutaba las órdenes del Führer. Pretendía no haber conocido nada de las atrocidades cometidas en los campos de concentración, antes que ellas le hubiesen sido reveladas por los debates. Le mostré entonces una fotografía que me había sido enviada por un oficial del Servicio de Inteligencia británico y que lo presentaba visitando en compañía de Himmler el campo de concentración de Weimar situado en el territorio del cual era él el gauleiter. Afirmó estúpidamente que su visita se había limitado a los edificios exteriores del campo mismo en el cual no había entrado. El servilismo y la inconsciencia de Saukel los he vuelto a encontrar en Seyss Inquart, incomparablemente más fino y distinguido, en Frick, en Funck, en muchos otros. La identidad de las personalidades criminales hitleristas demuestra que más allá de las responsabilidades individuales, el sistema hitlerista era, en sí, generador de criminalidad. Es lo que ha demostrado con mucho acierto uno de los más inteligentes inculpados, Speer, que ha encontrad esta manera de alegar como no culpable, reconociéndose cierta culpabilidad: la de haber llegado a ser un elemento motor de la máquina criminal. Todos los datos de la psicología hitleriana se han manifestado así en los testimonios de los acusados-testigos y no es éste, en definitiva, el menor de los intereses de la experiencia de Nuremberg.

hoess Recuerdos del proceso de Nuremberg. Por Jacques Bernard Herzog

Höss

Fue en el curso de la declaración de un testigo cuando se reveló en toda su complejidad el misterio del alma alemana. Ese testigo era el S. S. Hoess, después condenado a muerte por un tribunal polaco. Había ejercido a partir de 1944 el comando del campo de concentración y de exterminio de Ausschwitz y su interrogatorio, realizado por un oficial americano se realizaba a través del diálogo siguiente:

–Es efectivo que Ud. fue nombrado comandante del campo de Ausschwitz en 1944?

– Es efectivo.

– Es efectivo que Ud. trató de aumentar el número de muertes realizadas en el campamento?

– Es efectivo.

– Es efectivo que, con este fin, Ud. ensayó un nuevo gas asfixiante e instaló una alfombra movediza entre la cámara de gases y el horno crematorio?

– Es efectivo.

– Es efectivo que Ud. logró así masacrar a más de un millón de judíos húngaros sólo en el mes de julio de 1944?

– Es efectivo.

– Es efectivo que no habló jamás a nadie de lo que ocurría en el interior del campamento?

Y Hoess tenía entonces esta extraordinaria respuesta:

– Sí, es efectivo, pero es posible que yo haya hablado de ello alguna vez, a mi mujer, en el curso de una conversación.

El proceso no sólo ha permitido establecer la comprobación de los hechos; él ha revelado la naturaleza de los hombres y esta revelación no es menos importante que esta enseñanza: la educación de los pueblos es la garantía más segura de la paz internacional.

Es a la obra de paz, cuya prosecución corresponde a los hombres de nuestra generación, a la cual los jueces de Nuremberg han tratado de aportar su contribución. Por las condenas que ellos han dictado en contra de los grandes criminales de guerra hitleristas, han notificado que, según la expresión del antiguo Secretario de Estado americano Henry Stimson, la guerra no es una aventura romántica, sino un crimen degradante, por el cual doce acusados han sido condenados a la horca y otros siete a penas privativas de la libertad, en tanto que tres inculpados, Von Papen, Schacht y el incoloro Fritsche eran absueltos. La sentencia no ha dejado de levantar protestas. El juez soviético, el general Nikitchenko, oficialmente se ha distinguido por la publicación de su opinión minoritaria contraria a las tres decisiones de absolución y contraria a la relativa indulgencia que ha beneficiado a Hess, condenado, Sin embargo, a prisión perpetua. La opinión pública internacional ha reaccionado en forma diversa: algunos se han emocionado ante la severidad de la condena a muerte de los generales, otros se han indignado frente a la benevolencia de ciertas decisiones. Qué hay que pensar de los veredictos de Nuremberg? Yo no sé si ellos coincidirán siempre exactamente, ya con el juicio de la Historia, ya con él juicio de Dios. Pero yo sé que ellos son la expresión de una justicia humana que, sin acusar debilidad, no se ha rebajado jamás descendiendo a la venganza. Los matices mismos de la sentencia atestiguan la conciencia de los jueces. Es en Nuremberg, independientemente de toda vindicta donde la justicia de los hombres se ha Pronunciado. Será ella escuchada y comprendida? He aquí que ya surge contra el proceso de Nuremberg la acusación de haber convertido a los criminales en mártires y de haber creado una grotesca leyenda. Goering lo había previsto y sin duda lo había querido así. El psiquiatra de la prisión de Nuremberg, el capitán Gilbert, me contaba antes del final del proceso, a partir del mes de febrero de 1946, que un día Goering había invitado a Funk a morir sin inquietud, porque un día el pueblo alemán lo reconocería como héroe y transportaría sus osamentas en una urna de mármol hacia un santuario nacional. Esto es posible, pero en el fondo poco importa. Los lamentables actores del proceso de Nuremberg pertenecen al pasado y sólo se cuenta con el porvenir. Ahora bien, lo que quedará para el porvenir, son los preceptos de Derecho Internacional enunciados en la sentencia del 1 de octubre de 1946, porque ellos fijan las obligaciones recíprocas de los Estados y de los individuos en el seno de la comunidad internacional que nos incumbe organizar.

La sentencia de Nuremberg descansa a este respecto sobre una idea-fuerza, la de la supremacía del Derecho Internacional sobre los derechos internos. El Derecho Internacional no sólo impone apremios a los Estados; él obliga directamente a los individuos quienes deben respetar sus imperativos sin poder atrincherarse tras la excusa tradicional, pero cómoda, de la obediencia a las prescripciones del orden interno. Placer extensivo el imperio del Derecho Internacional a los actos individuales, trasladar al individuo de la esfera estrecha de las soberanía de los Estados al amplio círculo de la sociedad internacional, tal es el camino que el Tribunal de Nuremberg se ha trazado y en el cual ha entrado deliberadamente. Un equívoco ha finalizado, equívoco que los jueces de Nuremberg han disipado desde un principio: el sofisma según el cual los actos del Estado no obligan a nadie, porque, por una parte, el Estado es una entidad a la cual no se puede imputar intención criminal y porque, por otra parte, ningún individuo puede ser declarado responsable por los actos del Estado. Esta tesis, hasta entonces tradicional ha sido sostenida por los abogados de los inculpados y más especialmente por el doctor Jahreis, profesor de la Universidad de Jena, en la exposición doctrinal que él ha presentado en nombre de la defensa. El Ministerio Público se ha negado a suscribirla: el Procurador General inglés Sir Hartley Schawcross ha calificado esta tesis como un absurdo prescrito y el Procurador General francés, señor François de Menchon, no ha tenido dificultad en demostrar que tal tesis reducía toda justicia internacional a la impotencia. El Tribunal se ha pronunciado en términos explícitos por la tesis de la acusación –”Se ha pretendido se dice en uno de los considerandos de la sentencia– que el Derecho Internacional no afecta sino a los Estados soberanos y no prevé sanciones con respecto a los delincuentes individuales. Se ha pretendido igualmente que cuando el acto considerado como crimen es ejecutado en nombre de un Estando, los ejecutantes no son responsables de ello, estando amparados por la soberanía del Estado. El Tribunal no puede aceptar ni una ni otra de estas posiciones. Esta admitido desde hace tiempo que el Derecho Internacional impone deberes y obligaciones a las personas físicas, y está probado en forma fehaciente que la violación del Derecho Internacional engendra responsabilidades individuales”. Así se encuentra desmentida la opinión de Napoleón según la cual los crímenes del Estado no pueden ser reprochados a nadie. Así se desprende del proceso de Nuremberg un Derecho Internacional nuevo, cuyo sujeto activo no es solamente el Estado, sino también el individuo considerado como miembro de una sociedad interestatal. Esta evolución del Derecho Internacional no deja de presentar algún peligro que conviene no ocultar.

El Tribunal de Nuremberg ha instituido un deber de desobediencia. Pide al individuo que desobedezca al Estado cuando los preceptos del derecho interno contradicen el Derecho Internacional, pues las obligaciones internacionales que se imponen a los individuos priman sobre el deber de obediencia para con los Estados de los cuales ellos dependen. Esto no presentaría dificultad si el orden jurídico universal estuviese organizado de manera de dar al individuo el sentimiento de una jerarquía de deberes; en el actual desorden de la sociedad internacional, el individuo no puede tener sino la sensación turbia y falaz de la contradicción, aun más, de la oposición entre deberes contrarios. Falta poner en ejecución los principios contenidos en la sentencia de Nuremberg, so pena que se seque en sus fuentes la bienhechora audacia, y para esto, la tarea que se impone, es triple.

Es preciso, en primer lugar, crear una jurisdicción penal internacional permanente. Es ésta la única manera de prevenir el reproche de que ha sido blanco el Tribunal Militar internacional de los grandes criminales de guerra, cual es el de ser una Jurisdicción de circunstancia, creada apresuradamente para satisfacer las necesidades del momento. Poco importa que esta jurisdicción permanente sea un Tribunal independiente como algunos lo preconizan, o una Cámara criminal de la Corte Permanente de Justicia de La Haya, como otros lo sugieren. Lo esencial es que esta jurisdicción exista y haga pesar en las relaciones internacionales la fuerza de su amenaza. Las reticencias de los Estados, que temen abandonar alguna parcela de sus poderes soberanos, deben ser dominadas y superadas las vacilaciones que se manifiestan en el seno mismo de la Organización de las Naciones Unidas, principalmente bajo la influencia de los Estados de la Europa Oriental, deben ser disipadas. Los hombres de la era atómica deben comprender que no tienen más alternativa que la de perecer por la fuerza o la de organizarse por el derecho. Ellos deben escuchar el mensaje de Nuremberg.

A esta jurisdicción internacional es preciso, en segundo lugar, darle una ley. La comisión de codificación del Derecho Internacional de la Organización de las Naciones Unidas, en el seno de la cual se ha elaborado la Convención sobre la represión del genocidio, adoptada por la Asamblea General de París, debe ampliar su campo de acción; le corresponde coordinar las normas usuales del Derecho Internacional sobre las cuales los jueces de Nuremberg han fundamentado sus sentencias y coordinarlas en una legislación internacional que fije infracciones y sanciones. No es que haya llegado la hora de ese Código Penal Internacional cuya adopción algunos autores han propuesto. La codificación es el resultado de los sistemas jurídicos evolucionados que se han fijado bajo la influencia de la costumbre. El Derecho Penal Internacional recién acaba de nacer a la vida jurídicas y conservará por la fuerza de las cosas, su carácter usual, mejor adaptado que la legislación a las formas cambiantes de la criminalidad internacional. Pero una etapa debe ser franqueada por medio de la codificación de las reglas actuales y ya consagradas por la costumbre. Estas reglas han sido confirmadas por el Tribunal de Nuremberg. Es necesario que una convención internacional codifique los principios de Derecho que el Tribunal de Nuremberg ha sancionado.

Pero la ley internacional quedará desprovista del alcance y la jurisdicción internacional, privada de autoridad si ellas no se fundamentan sobre una organización internacional cuya primacía ellas aseguren sobre los órdenes estatales.

La organización de la Sociedad Internacional es la tercera las labores que se imponen a nuestras preocupaciones, y es la más urgente y la más difícil. El contexto del mundo moderno dividido por facciones rivales en las cuales han reaparecido los nacionalismos, más intransigentes que nunca, no deja sino poco margen a la esperanza cifrada en los sueños de los protagonistas del Gobierno Mundial. Sin embargo, algunas realizaciones parciales mantienen nuestra esperanza. Cómo podríamos nosotros seguir sin pasión los progresos del panamericanismo? Cómo podríamos nosotros observar sin emoción el nacimiento de la Europa occidental? Ellos atestiguan la existencia de un espíritu americano y de un espíritu de la Europa democrática. La Sociedad Internacional no podrá, de la misma manera, establecerse sino cuando un espíritu internacional se forme y se desarrolle. Es a esta formación, a este desenvolvimiento al que deben incorporarse desesperadamente nuestros esfuerzos. La obra no solicita solamente la ciencia de los jurisconsultos y la paciencia de los estadistas; ella reclama la pasión común de los hombres de buena voluntad. Nosotros podemos aún, o perdernos juntos, o salvarnos juntos. Es el drama de nuestra generación; pero es también su grandeza. Trabajemos con todo nuestro corazón, con toda muestra inteligencia, con toda nuestra voluntad en esta oscura y grandiosa misión y cuando las dificultades surjan, cuando sobrevengan las desilusiones, sigamos trabajando. Depende de nosotros que la sentencia de Nuremberg perdure como una “experiencia” característica de una época agitada por la sucesión de las agresiones de la violencia y de las reacciones del derecho, o bien, que llegue a ser un “precedente” que asegure, por un sobresalto de la conciencia universal el triunfo del derecho sobre la violencia.


 

Este artículo fue publicado originariamente en la “Revista de Derecho y Jurisprudencia”, números 8 y 9 de mayo y junio de 1949, en Santiago de Chile.
Este documento se digitalizó a partir de la publicación editada el 5 de octubre de 1949 por la Imprenta de Chile bajo el número de edición 54364.
Editado electrónicamente por el Equipo Nizkor en Madrid el 14 de mayo de 1997.

?

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 18 2011

Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

 

campoaliado 300x241 Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

Alemanes hacinados en un campo de concentración aliado

Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.

En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.
  

Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas“: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial.
En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.

campo7 300x187 Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

Un prisionero alemán

Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.

Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.
   Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar:
Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros

El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.
  

campo2 300x224 Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

campo aliado

 Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no.
   Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
   La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.

   Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.

Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra.

   Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
   De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.

   exterminados”.

campo5 300x234 Campos de concentracion aliados para alemanes. Un millón de alemanes muertos en cautividad

Campo aliado y hacinamiento

El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
   “Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser

   En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.
   Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.”

   El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios, o techo u otros acomodos“.

   Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.

   Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, – todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.
  

   George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….”

   El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
   Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios.
Todo lo que teníamos para comer era el pasto“. Recuerda Heiz.

   Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
   Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!

   “Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba“.

La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.

   Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.

Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.

   Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “

El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo.
Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar. Eisenhower replicó que él ya habíaprestado a esa materia una atención considerable, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor. Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.

Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos.

El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos“. Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.

  El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.
   Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril;
Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra“.

   Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible. En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.

Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento“. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes. Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).

A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.

El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.

    También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).

El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso habitado por esqueletos vivientes algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau“.

   Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.

  En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “deshechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.

  El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra

   No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.

   El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.

En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
   En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.

Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-


Los Campos de La Muerte de Eisenhower: La Historia de un Guardia Americano 
En octubre de 1944, a la edad de dieciocho años, fui reclutado en el ejército de los Estados Unidos. Debido en gran parte a la “Batalla de las Ardenas”, mi formación fue interrumpida. Mi permiso se redujo a la mitad, y me enviaron de inmediato al extranjero. Llegamos a Le Havre, Francia, y fuimos rápidamente cargados en los coches y enviados al frente. Cuando llegamos allí, yo sufría gravemente los síntomas de la mononucleosis, y fui enviado a un hospital de Bélgica. Como entonces, la mononucleosis se conocía como la “enfermedad de los besos”, envié miles de cartas de agradecimiento a mi novia.

Para cuando salí del hospital, el equipo con el que me había formado en Spartanburg, Carolina del Sur estaba en el interior de Alemania, por lo que, a pesar de mis protestas, me reubicaron en un depósito de reposición. Perdí el interés en las unidades en las que fui asignado y no recuerdo a todos ellos: las unidades de no-combate no eran ridiculizadas en ese tiempo.

A finales de marzo o principios de abril de 1945, fui enviado a la guardia de un campo de prisioneros de guerra cerca de Andernach a lo largo del Rin. Tuve cuatro años de idioma alemán en la escuela secundaria, por lo que podía hablar con los presos, aunque estaba prohibido. Gradualmente, sin embargo, se me utilizó como intérprete, y se me pidió encontrar miembros de las SS (jamás encontré alguno)

En Andernach, cerca de 50000 prisioneros de todas las edades estaban encerrados en un campo abierto rodeado de alambre de púas. Las mujeres se mantenían en un recinto apartado que no vi hasta más tarde. Los hombres que vigilaba no tenían refugios ni mantas; muchos no tenían abrigos. Dormían en el barro, húmedo y frío y sin letrinas. Era una fría, húmeda primavera y su miseria por la exposición, era evidente por sí sola.

Aún más sorprendente fue ver a los prisioneros meter césped y malezas en una lata para preparar una sopa. Me dijeron que lo hacían para a aliviar el dolor del hambre. Rápidamente, empezaron a demacrarse. La Disentería apareció, y así dormían entre sus propios excrementos, demasiado débiles para llegar a las letrinas. Muchos rogaban por comida, enfermos y muriendo ante nuestros ojos. Teníamos abundante comida y suministros, pero no hicimos nada para ayudarlos, ni siquiera asistencia médica.

Indignado, protesté a mis oficiales y me encontré con la hostilidad o la cruel indiferencia. Cuando presioné, me explicaron que estaban bajo órdenes estrictas de “más arriba”. Consciente de que mis protestas eran inútiles, le pedí a un amigo que trabaja en la cocina si él me podría deslizarme algunos alimentos adicionales para los presos. También dijo que estaban bajo órdenes estrictas de no alimentar a los presos y que esas órdenes provenían de “más arriba”. Pero él dijo que había más alimentos de los necesarios y que me pasaría algunos.

Cuando arroje la comida sobre el alambre de púas a los prisioneros, me atraparon y me amenazaron con encarcelarme. Repetí la “ofensa”, y un oficial con enojo me amenazó con dispararme. Asumí este era nada hasta que encontraré a un capitán en una colina por encima del Rin disparando a un grupo de civiles alemanas con su pistola calibre .45. Cuando le pregunté por qué, Murmuró, “Práctica de tiro”, y disparó su pistola hasta acabar su munición. Vi que las mujeres corrían para protegerse, pero, a esa distancia, no podía saber si alguna había sido alcanzada.

Esto fue cuando me di cuenta que se trataba de asesinos de sangre fría llenos de odio moralista. A su juicio, los alemanes eran una raza infrahumana y digna de ser extermininada; otra expresión de la espiral del racismo. Artículos en los periódicos de los soldados, el “Star and Stripes”, enfatizaban la importancia de los campos de concentración alemanes, completos con fotos de cuerpos descuartizados, lo que amplificaba nuestra moral y crueldad, lo que hizo que fuese más fácil de imitar el comportamiento al que se supone que nos oponíamos. También, creo, los soldados que no fueron expuestos al combate, trataban de demostrar que tan duros eran disparando a los prisioneros y los civiles.

Me enteré que estos presos eran en su mayoría agricultores y obreros, tan simples e ignorantes como muchas de nuestras tropas. A medida que paso el tiempo, más de ellos parecían “zombis” por su indiferencia, mientras que otros trataban de escapar en una forma demente o suicida, corriendo a través de campos abiertos en plena luz del día hacia el Rin buscando apaciguar por su sed. Fueron fusilados. Algunos presos estaban tan deseosos por cigarrillos como por comida, diciendo que calmaban su hambre. En consecuencia, soldados “emprendedores” adquirían hordas de relojes y anillos a cambio de puñados de cigarrillos o menos. Cuando empecé a tirar cajas de cigarrillos a los prisioneros para arruinar este comercio, fui amenazado por soldados y oficiales de alto rango.

La única luz en este sombrío panorama llegó una noche cuando fui asignado al puesto en el “cementerio”, de dos a cuatro AM, en realidad, hubo un cementerio en la cuesta arriba de este lado del recinto, no a muchos metros de distancia. Mis superiores habían olvidado de darme una linterna y no me había molestado en preguntar por una, como estaba disgustado con toda la situación de ese momento. Fue una noche bastante brillante, y pronto vi un prisionero que se arrastraba por debajo del alambrado hacia el cementerio. Se suponía que debíamos disparar a cualquier escapista en vista, así que empecé a levantarme del suelo para advertirle para que regresara. De repente me di cuenta que otro preso se arrastraba desde el cementerio de nuevo hacia el alambrado. Arriesgaban sus vidas para llegar al cementerio por algo, tenía que investigar.

Cuando entré en la oscuridad de este matorral, ese arbolado cementerio, me sentía totalmente vulnerable, pero de alguna forma la curiosidad me hacia seguir. A pesar de mi cautela, tropecé con las piernas de alguien en posición prona. Tratando de recuperar la compostura de la mente y el cuerpo, pronto me sentí aliviado de no haber disparado accidentalmente. La figura se sentó. Poco a poco, pude ver la hermosa pero aterrorizada mirada de una mujer con una cesta de picnic. Los civiles alemanes no podían alimentar, ni siquiera acercase a los prisioneros, por lo que rápidamente le asegure que aprobaba lo que estaba haciendo, le dije que no tenga miedo, y que me iría del cementerio para no entrometerme.

Lo hice de inmediato y me senté, apoyado contra un árbol al borde del cementerio para parecer distraído y no asustar a los prisioneros. Me imaginé entonces, y todavía lo hago ahora, lo que sería encontrar a una bella mujer con una cesta de picnic, en esas condiciones como prisionero. Nunca olvidadare su rostro.

Eventualmente, más presos se arrastraban de nuevo hacia al alambrado. Vi que arrastraban alimentos para sus compañeros y sólo podía admirar su valor y devoción.

El 8 de mayo, Día VE, tomé la decisión de celebrar con algunos presos que vigilaba el horno donce hacian el el pan que de vez en cuando recibían otros presos. Este grupo comió todo el pan que podía, y compartimos el jovial ánimo generado por el final de la guerra. Todos pensamos que pronto iríamos a casa, una patética esperanza de su parte. Estábamos en lo que sería la zona francesa, donde pronto sería testigo de la brutalidad de los soldados franceses cuando transferimos nuestros prisioneros a ellos para sus campamentos de mano de obra esclava.

Ese día, sin embargo, nos sentimos felices.

Como gesto de amistad, vacié mi fusil y lo paré en la esquina, incluso les permití jugar con el a su antojo. Este fondo “rompió el hielo”, y pronto cantábamos canciones que nos habíamos enseñado o que yo había aprendido en la escuela secundaria. Por agradecimiento, me hornearon un pequeño pan dulce especial, el único regalo posible que les quedaba por ofrecer, que eran los que habían dejado de ofrecer. Lo guarde en mi chaqueta y volví a mi cuartel, y lo comí en mi privacidad. Jamás había probado un pan tan delicioso, ni sentí un sentido más profundo de la comunión mientras comía.

Poco después, algunos de nuestros débiles y enfermizos presos marcharon con soldados franceses a su campamento. Íbamos en un camión detrás de esta formación. Temporalmente, bajaba la velocidad y paraba, tal vez porque el conductor estaba tan conmocionado como yo. Siempre que un alemán preso cayese o tratara de escapar, lo mataban a culatazos. Los cuerpos eran apartados a la orilla de la carretera para ser recogidos por otro camión. Para muchos, esta muerte rápida podría haber sido preferible para frenar el hambre en nuestros “campos de la muerte.”

Cuando finalmente vi a las mujeres alemanas en el recinto aparte, pregunté el motivo por que se las tenía presas. Me dijeron que eran “seguidoras del campamento” (camp followers) seleccionadas como mujores reproductoras de la SS para crear una súper raza. Hablé con algunas y debo decir que nunca conocí un grupo más enérgico o atractivo. Ciertamente, pensé que nunca merecieron estar presas.

Cada vez más era utilizado como intérprete, y especialmente fui capaz de impedir que algunos fueran detenidos injustamente. Una vez un divertido incidente con un viejo agricultor que estaba siendo arrastrado por varios soldados. Me dijeron que tenía una “lujosa medalla nazi” la cual me mostraron. Afortunadamente, tenía una tabla con la identificación de esas medallas. El había sido premiado por haber concebido cinco hijos. Quizá, su esposa estaba algo aliviada por sacárselo de la espalda, pero no me parecía que uno de nuestros campos de la muerte fuera un castigo justo por su contribución a Alemania. Los soldados estaban de acuerdo y lo soltaron par que continúe su “trabajo sucio”.

El hambre empezó a propagarse entre la población civil alemana también. Era una algo común ver mujeres alemanas hasta sus codos en nuestra basura en busca de algo comestible – es decir, si no eran perseguidas.

Cuando entrevisté a los alcaldes de los pequeños pueblos y aldeas, me dijeron que su suministro de alimentos había sido quitado por “personas desplazadas” (extranjeros que habían trabajado en Alemania), los cuales empacaron la comida en camiones y se la llevaron. Cuando me informé de esto, la respuesta fue una de encoger los hombros. Nunca vi a la Cruz Roja en el campamento o ayudando a los civiles, a pesar de que su café y rosquillas estaban disponibles en cualquier lugar para nosotros. Entre tanto, los alemanes tuvieron que confiar en la distribución de los almacenes ocultos hasta la próxima cosecha.

El Hambre hizo a la mujer alemana más “disponible”, pero a pesar de esto, la violación era frecuente y, a menudo, acompañada de violencia innecesaria. En particular, recuerdo a una mujer de dieciocho años, que le rompieron su rostro con la culata de un rifle, y luego fue violada por dos soldados. Incluso los franceses se quejaron de que las violaciones, saqueos y destrucción por embriaguez por parte de nuestras tropas eran excesivas. En Le Havre, nos habían dado folletos de advertencia de que los soldados alemanes habían mantenido un alto nivel de comportamiento con la población civil francesa que era pacífica, y que debíamos hacer lo mismo. En esto, miserablemente hemos fracasado.

“¿Y qué?” Algunos diran. “Las atrocidades del enemigo fueron peores que las nuestras.” Es cierto que sólo he experimentado el final de la guerra, cuando ya estábamos los victoriosos. La oportunidad alemana de cometer atrocidades se ha perdido; la nuestro estaba al alcance de la mano. Pero dos errores no hacen un acierto. En lugar de copiar los crímenes de nuestros enemigos, debemos tratar de una vez por todas de romper el ciclo de odio y venganza que ha asolado y distorsionado la historia de la humanidad. Esta es la razón por la que estoy hablando ahora, cuarenta y cinco años después del crimen. Nunca podremos evitar crímenes de guerra individuales, pero podemos, si una cantidad suficiente de nosotros hablase, influir en la política gubernamental. Podemos rechazar la propaganda del gobierno, que representa a nuestros enemigos como infrahumanos y alienta la clase de ultrajes de los que fui testigo. Podemos protestar por el bombardeo de objetivos civiles, que siguen en la actualidad. Y podemos negarnos siempre a condonar el asesinato de prisioneros desarmados y derrotados de la guerra por parte de nuestro gobierno.

Me doy cuenta de que es difícil para el ciudadano común y corriente admitir haber atestiguado un crimen de tal magnitud, especialmente si lo implica a uno mismo. Incluso soldados que se compadecían de las víctimas me dijeron que tenían miedo de quejarse y meterse en problemas. Y el peligro no ha cesado. Desde que hablé hace algunas semanas, he recibido amenazas telefónicas y rompieron mi buzón de correo. But its been worth it. Pero vale la pena. Escribir sobre estas atrocidades ha sido una catarsis de sentimientos que he reprimido durante mucho tiempo, una liberación, y quizás recordará a otros testigos que “la verdad nos hará libres, no tengan miedo.” Incluso podemos aprender una lección suprema de todo esto: sólo el amor puede conquistar todo.
 


Eso que han leído es el relato del Profesor Martin Brech, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente retirado y ex profesor adjunto de la catedra de Filosofia y Religion de la Universidad de Mercy, New York.

Martin Brech (Adjunct Professor, Philosophy & Religion, Mercy College; Ex-G.I., Finally Free)Fuente: Reimpreso de El Diario de Revisión Histórica, vol. 10, no. 10, no. 2, pp. 2, pp. 161-166. 161-166.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 18 2011

Campo de concentración de Vaivara. El mayor campo de Estonia

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 07:16

 Vaivara2 Campo de concentración de Vaivara. El mayor campo de EstoniaEl campo de concentración de Vaivara fue el más grande de los 22 campos de concentración y de trabajo establecidos en la Estonia bajo el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Unos 20.000 prisioneros judíos pasaron por sus puertas.

Los trabajos forzados que se exigían en este campos consistían normalmente en la construcción de líneas de tren, excavaciones defensivas, la tala de árboles en bosques aledaños y estabilización de las zonas pantanosas. la constituía en 200 gramos de pan, un pedazo de margarina, café aguado y una sopa de verduras.

vaivara Campo de concentración de Vaivara. El mayor campo de Estonia

Plano del campo

En este sentido, un inmigrante estonio que conocemos personalmente nos cuenta que, según sus padres, la alimentación de la población civil normal, no reclusa en ningún campo, tampoco era mucho mejor durante la guerra ni mejoró sustancialmente en los primeros años de dominación soviética, tras el final de la Segunda guerra Mundial. Esto ni disculpa ni atenúa lo que se hizo en el campo, pero nos pone en perspectiva de la situación alimentaria del momento.

Supuestamente, fue fundado en 1943 en el municipio de Vaivara, parte del condado de Ida-Viru, como un campo para prisioneros de guerra soviéticos. Desde agosto de 1943 hasta febrero de 1944, fue el centro más importante de los 20 campos de trabajo forzado localizados a lo largo de toda Estonia.

 

Creado el XX-09-1.943, Cerrado el 28-06-1.944, se estima que el número de fallecidos en sus instalaciones rondó las 1200 personas. Su comandante, condenado a muerte por los americanos, fue Hans Aumeier. Tenía bajo su mando a los Sargentos Mayores Max Dahlmann, Kurt Panike y al Sargento Helmut Schnabel siendo el médico jefe Franz von Bothmann. La guardia del campo estaba compuesta por voluntarios de las SS estonios.

 El 28 de Junio de 1.944 las tropas rusas estaban posicionadas a pocos kilómetros de Vaivara y comenzó la evacuación del campo con una marcha de la muerte en dirección a Saki.

 En 1.968 el Lagerfuhrer Helmut Schnabel que se encontraba huido desde el 28 de Junio de 1.944 fue detenido y se le condenó a 16 años de prisión; las apelaciones de su defensa consiguieron reducir la pena a 6 años.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 16 2011

Los argumentos de la defensa de ERNST KALTENBRUNNER en los juicios de Nuremberg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 22:35

 

Con ocasión del contra-interrogatorio de Ernst Kaltenbrunner, se le preguntó con indignación cómo podía tener el descaro de pretender que él había dicho la verdad y que 20 ó 30 testigos, habían mentido (XI 349 {385}).

Los “testigos”, naturalmente, no comparecieron delante del Tribunal; se trataba de nombres escritos en pedazos de papel. Uno de estos nombres es el de Franz Ziereis, el comandante del campo de concentración de Mauthausen.

En su pedazo de papel, Ziereis “confesó” haber gaseado a 65.000 personas, fabricado pantallas de lámpara en piel humana, y falsificado dinero. También proveyó una tabla complicada de informaciones estadísticas, incluso una lista de los números exactos de prisioneros en 31 campos de trabajos distintos. Luego acusó a Kaltenbrunner de haber dado la orden de matar a todos los presos del campo (Mauthausen) al avecinarse los norteamericanos.

Ziereis estaba muerto desde hacía ya 10 meses cuando hizo su “confesión”; afortunadamente, la “confesión” habría sido “documentada” por otra persona que tampoco compareció delante del Tribunal — un prisionero llamado Hans Marsalek — pero cuya firma aparece en el documento (Documento 3870-PS, XXXIII 279-286).

Las páginas 1 a 6 de este documento estan escritas entre comillas (!), incluso la tabla estadística, que afirma, por ejemplo, que habían 12.000 presos en Ebensee; 12.000 en Mauthausen; 24.000 en Gusen I y II; 20 presos en Schloss-Lindt, 70 presos en Klagenfurt-Junkerschule, etc. en los 31 campos de la tabla.

El documento no está firmado por nadie más que pudiera haber alegado estar presente durante la “confesión”; eventuales apuntes que pudieran haber sido tomados contemporaneamente y anexados al documento parecen no existir. El documento lleva sólo 2 firmas: la de Hans Marsalek, el preso, y la de Smith W. Brookhart Jr., U.S. Army. El documento lleva la fecha de 8 abril 1946. Ziereis murió el 23 mayo de 1945.

Se pretende que Ziereis estaba demasiado enfermo (murió de heridas de bala en el estómago) para firmar nada establecido contemporaneamente, pero habría estado en bastante buena salud para “dictar” este largo y complejo documento, el cual habría sido “documentado” al pie de la letra por Marsalek durante 10 meses y medio. Naturalmente, Marselek no había tenido ningún motivo para mentir! El documento está escrito en alemán. Brookhart fue un escritor fantasma de confesiones, que también escribió las confesiones de Rudolf Höss (en inglés, Documento 3868-PS) y las de Otto Ohlendorf (en alemán, Documento 2620-PS).

(Dirección de Brookhart en 1992: 18 Hillside Drive, Denver, Colorado USA; era hijo del Senador de Washington Iowa.)

La “confesión” de Ziereis continua siendo tomada en serio (mas o menos) por Reitlinger, Shirer, Hilberg, y otros buhoneros ambulantes de pararruchas estilo “Holocaust.”

Kaltenbrunner afirmó que habían 13 campos de concentración centrales, o “Stammlager”, durante la guerra (XI 268-269 {298-299}). El gran total de 300 campos de concentracion afirmado por la fiscalía habría sido obtenido incluyendo campos de trabajo normales. El trigésimo campo, Matzgau, en las cercanias de Danzig, habría sido un campo especial, cuyos presos eran los guardias de las SS y los miembros de la policia que habrían sido condenados por ofensas contra presos a su cargo, tales como maltratos físicos, malversaciones de fondos, hurtos de efectos personales, etc. Este campo, con su población de presos SS, había caido en manos de los rusos al fin de la guerra (XI 312, 316 {345, 350}).

Kaltenbrunner alegó que las sentencias de los tribunales SS y de la policía eran mucho más severas que las de los tribunales ordinarios, por las mismas infracciones. Las SS frecuentemente procesaban sus propios miembros acusados de delitos contra los presos, o por violaciones de disciplina (XXI 264-291, 369-370 {294-323, 408-409}).

Métodos de “tercer grado” habían sido permitidos por la ley con el único propósito de obtener informaciones sobre las actividades futuras de resistencia; tales métodos se prohibieron con el propósito de obtener confesiones. Estas interrogaciones requerían la presencia de un médico, y permitían un total de 20 golpes de palo sobre las nalgas desnudas, sólo una vez, un procedimiento que no se podía repetir más tarde. Otras formas de “tortura nazi” eran, entre otras, la detención en una celda oscura, o el estar de pie durante largos interrogatorios (XX 164, 180-181 {184, 202-203}; XXI 502-510; 528-530 {556-565, 583-584}).

Kaltenbrunner y muchos otros testigos por la defensa alegaron que tales metodos habían sido practicados por oficiales de la policía en todas partes del mundo (XI 312 {346}), y que respetables oficiales de policía habían visitado Alemania para estudiar los métodos alemanes (XXI 373 {412}).

Las pruebas de la defensa en este y otros asuntos relacionados constan de miles de páginas, divididas entre las audiencias delante del Tribunal y delante de la Comisión, así como de 136.000 declaraciones escritas (XXI 346-373 {382-412}; 415 {458}, 444 {492}).

Kaltenbrunner fue condenado por conspiración en el linchamiento a aviadores aliados que habían cometido bombardeos en masa sobre las poblaciones civiles. Los linchamientos habrían estado justificados, pero nunca tuvieron lugar. Muchos aviadores aliados habrían sido salvados de las muchedumbres civiles por oficiales alemanes. Los alemanes se negaron a contemplar tales metodos, temiendo que terminasen en una matanza general de aviadores después de lanzarse en paracaidas. Como tantos otros crímenes alemanes, esta también quedó siendo una idea sin efecto (XXI 406-407 {449-450}, 472-476 {522-527}).

Otro crimen supuestamente cometido por Kaltenbrunner fue su responsabilidad por el así llamado “Kugelerlass” (Decreto de Bala). Esta habría sido una orden de ejecutar a prisioneros de guerra por medio de una máquina de medir el cuerpo (un aparato insensato probablemente inspirado por la absurda “máquina de Paul Waldmann” para romper cabezas por medio de un martillo accionado por un solo pedal) (URSS-52, VII 377 {416-417}).

El “Kugelerlass”, Documento 1650-PS, de ser un documento auténtico — lo que probablemente no es (XVIII 35-36 {43-44}) — es una traducción incorrecta: el sentido de la orden es que los prisioneros que intentasen escapar habrían de ser encadenados a una “bola” de hierro (“Kugel”), y no que hayan de ser matados con un tiro, o “bala” (también “Kugel”). La palabra “encadenados” aparece en el documento, pero no las palabras “disparar”, “tirar”, o “matar” (III 506 {565}; XXI 514 {568}); Gestapo Affidavit 75; XXI 299 {332}). El documento es un “telescrito”, eso es, que no hay firma (XXVII 424-428).

El término “Sonderbehandlung” (siempre traducido por “asesinato”) es un ejemplo de la fea jerga utilizada en cualquier burocracia; sería mejor traducido por “tratamiento individual especial” (en verdad, se trata de una palabra normal, encontrada muy a menudo en contratos de representación comercial). Kaltenbrunner logró probar que, en el contexto de un documento, la palabra significaba el derecho de beber champaña y de tomar lecciones de francés. La fiscalía había confundido un lugar de deportes invernales con un campo de concentración (XI 338-339 {374-375}); (XI 232-386 {259-427}; XVIII 40-68 {49-80}). El documento de deportes invernales es Documento 3839-PS, XXXIII 197-199, una “declaración”).

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 16 2011

Campo de concentración de Mittelbau-Dora. El campos de los cohetes V1 y V2

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 03:27

mittelbau dora Campo de concentración de Mittelbau Dora. El campos de los cohetes V1 y V2El Campo de concentración de Mittelbau-Dora también ha sido llamado Dora o Dora-Nordhausen construido para albergar a los trabajadores que producían las V2, V1 y algunos motores de avión en la fábrica subterránea de Mittelwerk. Fundado el 28 de agosto de 1943 como campo anejo del Campo de concentración de Buchenwald en la vertiente sur del Kohnstein, al lado del pueblo de Nordhausen, en Turingia. Los túneles de la montaña de Kohnstein fueron la mayor fábrica de armamento subterránea de la Segunda Guerra Mundial con una longitud de conjunto de aproximadamente 20 km y es la mayor instalación subterránea del mundo.

En los primeros momentos las tareas de investigación y las primeras cadenas de producción del misil estuvieron emplazadas en la Planta de Investigación Militar de Peenemünde. Tras el bombardeo de ésta (Operación Hidra) por bombarderos británicos en la noche del 17 al 18 de agosto de 1943, haciendo que la producción de los V2 tuviera que trasladarse hacia las montañas del Kohnstein, con el fin de protegerla de los bomardeos aliados y mantener la producción al máximo possible.

Como lugar de producción se eligió la montaña de Kohnstein, cerca de Nordhausen, donde ya en 1936 se había instalado una planta subterránea por encargo de la Wifo (Wirtschaftliche Forschungsgesellschaft); en un primer momento lo que habría de situarse aquí era un campo subterráneo destinado a los carburantes. Los túneles que ya existían se reformaron a partir de 1943 como lugar de producción de las V2. A lo largo de todo el tiempo en que se utilizaron los túneles llegaron a extenderse hasta una longitud de 20 km en el interior de la montaña. El primer transporte de prisioneros, con 107 presos, llegó al Kohnstein el 28 de agosto de 1943, apenas diez días después de la destrucción de las instalaciones de Peenemünde. En estos momentos no existía todavía un campo, sino simplemente los túneles, que en una fase inicial servían también para el alojamiento de los presos. No se comenzó la producción de forma inmediata, sino que se trabajó en la cementación de los túneles, construcción de caminos y de la comunicación por ferrocarril, la construcción de espacios nuevos y la instalación de las grandes máquinas para la cadena de producción. Todas estas tareas se ejecutaron por presos, en la mayor parte de los casos sin ningún tipo de medio de tranporte o de ayuda.

En los momentos iniciales las condiciones de vida para los presos eran extradamente malas. En los primeros meses ya murieron miles de ellos por agotamiento, subalimentación y por enfermedades pulmonares, agudizadas por el polvo de las voladuras. En esta primera fase era también completamente insuficiente la atención médica a los presos. Una de las salas se habilitó como dispensario, pero no era suficiente para atender a los enfermos.

Los presos perforaron en la montaña dos túneles que discurrían paralelos (llamados Túneles A y B). En los túneles se instalaron vías férreas para transportar en el interior de los túneles las piezas necesarias para la producción y también los misiles ya construidos. Los Túneles A y B eran respectivamente de una longitud de unos 1,8 km y de unos 30 m de altura. Ambos estaban conectados por un total de 46 túneles transversales. La longitud del conjunto de los túneles alcanzaba un total de unos 20 km y la superficie total ascendía a los 250.000 m².

La producción

La producción real del V2 no empezó hasta que había transcurrido medio año desde la fundación del campo, en enero de 1944. El ingeniero de proyectiles Arthur Rudolph utilizó el trabajo forzado de los presos del campo de concentración para la construcción del V2. Es posteriormente cuando se levantó un campo para los presos, en el que pudieron ser alojados ya en primavera. Con el cambio de alojamiento de los presos desde los túneles al campo se mejoraron algo las condiciones de vida.

En el verano de 1944 se añadió a las tareas de producción la de bomba volante V1. Además, las empresas Heinkel y Junkers fabricaron en los túneles aeronaves o bien motores de avión.

 El campo de concentración Mittelbau

En el otoño de 1944 el Kommando Dora quedó separado administrativamente del campo principal de Buchenwald y fue renombrado como „Konzentrationslager Mittelbau”. Hacia abril de 1945 la región circundante se estableció una densa red de cerca de 40 campos anejos. Cada uno de estos campos tenía su función dentro del complejo, actuando Mittelbau como central.

Con ello había tres distintos tipos de campos: de producción, de construcción y de muerte. Los presos que quedaban “desgastados” en los Kommandos de producción (por ejemplo, en los campos de Rottleberode, en el campo de Kleinbodungen, etc.) eran llevados a un campo de construcción (como por ejemplo Ellrich, Harzungen, etc.) y debían prestar allí trabajos pesados en las distintas obras, como podía ser en la finalización de la construcción del Helmetalbahn, con el que el tráfico suprarregional del tramo sur del Harz se desviaría hacia el campo de concentración. Debido a los penosos trabajos físicos los presos resultaban muy pronto „inutilizables” y finalmente se enviaban a los llamados campos de la muerte (como el del Cuartel Boelcke), donde en su mayor parte eran abandonados a su suerte, sin atención médica alguna.

 La liberación del campo

El campo fue finalmente liberado el 11 de abril de 1945 por el 1er Ejército de los Estados Unidos. Sin embargo la ayuda iba a llegar demasiado tarde para la mayoría de los presos, ya que habían sido enviados en transportes de evacuación y en las llamadas Marchas de la muerte. Únicamente se había dejado a los enfermos y moribundos. Estas marchas de la muerte se dirigieron hacia los campos de concentración de Bergen-Belsen, Sachsenhausen y hacia la Bahía de Lübeck (véase Cap Arcona), donde numerosos presos de los campos perdieron la vida cuando los barcos que se hallaban allí fueron hundidos por bombarderos Aliados. 1.016 presos resultaron quemados en vida en un granero cercano a Gardelegen.

Durante los 18 meses de existencia del campo unos 60.000 presos, de 21 países, pasaron por el complejo de Mittelbau; 20.000 de ellos murieron en el campo.

Muchos aficionados a la técnica ven en la producción de misiles en Dora-Mittelbau una obra maestra entre los logros de la técnica. Sin embargo, teniéndose en cuenta las cifras de víctimas queda claro que aquí el desarrollo y los avances se llevaron a cabo sin consideración alguna hacia el coste de vidas y en la salud de las personas. En condiciones normales -humanas– difícilmente hubieran podido aquellos ambiciosos „Pioneros de los cohetes” llevar a cabo su „salto técnico de una década”. Estas sombras se proyectarán para siempre en la cuna de losViajes espaciales”.

Hoy el Campo de concentración de Mittelbau sirve como Paradigma del Trabajo esclavo al que se sometió a muchas personas durante la época del III Reich.

220px Waggon Campo de concentración de Mittelbau Dora. El campos de los cohetes V1 y V2Utilización después de la guerra

Tras la realización de un inventario por parte de las fuerzas de Estados Unidos y las soviéticas y tras un breve periodo de utilización como alojamiento para refugiados y hospital militar, las instalaciones de Mittelbau-Dora permanecieron durante largos años sin ser objeto de especial atención. Únicamente el 11 de abil de 1946 se erigió un monumento en el crematorio por la Autoridad soviética de ocupación y en 1954 se declaró al Crematorio como un lugar de recuerdo a las víctimas.

220px Haeftlingsbaracke Campo de concentración de Mittelbau Dora. El campos de los cohetes V1 y V2Una vez que los Soviéticos hubiesen acabado de desmantelar las instalaciones, intentaron volar por completo y explosivos, algo que en parte resultó fallido, puesto que la onda expansiva escapó por las pozos de ventilación y únicamente se hundieron los entibados de los túneles donde se habían detonado cargas explosivas. Después se volaron únicamente las cuatro entradas norte y sur de los túneles principales A y B, así como los túneles del norte C, C1, D y D1. Las áreas de los túneles C y D – se despejaron de nuevo en los años 70, y los túneles C sirvieron como respiraderos y más tarde 3 espacios en ellos como lugar de almacenamiento refrigerado para verduras. La temperatura en la montaña, 8 °C, y la humedad relativa del aire, del 60%, permitían el almacenamiento de múltiples producciones. Los túneles del área D sirvieron como almacenes de patatas. Desde el área C y a través de los pozos de ventilación y también los sectores A y B-Bereich acabaron secándose y quedando completamente accesibles. Las naves de producción, de una longitud de 160 m, se habían derrumbado parcialmente. Tras el desmontaje sólo destacaban los conductos de ventilación, los bancos de trabajo y por ejemplo una fundición.

 

Hasta 1966 no se inauguró el Memorial („Mahn- und Gedenkstätte Mittelbau-Dora”). Las exposiciones en el Museo, instalado en lo que había sido el crematorio, se focalizaron en torno al tema de la ‘resistencia antifascista’ y con ello obviaron otros que podrían resultar menos convenientes a la orientación política que entonces se buscaba. En el 50 Aniversario de la liberación en 1995 fue inaugurado de nuevo el memorial, ahora con un planteamiento distinto, aunque incluyendo tambié elementos de la época de la RDA-Zeit. Ahora, en el marco de visitas guiadas, es accesible al público también una pequeña parte del sistema de túneles, mediante la apertura de un nuevo acceso, algo cuya construcción había comenzado ya en 1988. Gracias a esto se pueden observar espacios que en su momento se habían dedicado a la producción y también otros para el alojamiento de los presos.

220px Dora Campo de concentración de Mittelbau Dora. El campos de los cohetes V1 y V2En la primavera de 2005 se inauguró el nuevo edificio principal, y en septiembre de 2006 abrió una nueva exposición permanente.

De los edificios de la superficie, con la excepción del Crematorio, de un edificio de los Bomberos y de una barraca nada queda, de no ser los cimientos. Las instalaciones de los túneles quedaron en amplias zonas anegadas por las aguas subterráneas y a veces hundidas, posiblemente también como consecuencia de la explotación industrial del entorno.

La barraca que hoy puede verse se reconstruyó con partes de varias de las construcciones originales. En los años 50 del siglo XX se habían desmontado dos barracas del antiguo recinto del campo y en aquellos terrenos se había instalado una fábrica de cigarrillos existente en las cercanías, que utilizó el lugar durante mucho tiempo como guardería infantil de la empresa y en el otro caso como bolera. Hasta principios de los 90 las barracas no fueron repuestas en su lugar original, donde entonces, a partir de los materiales de las dos barracas, se pudo reconstruir una barraca tratando de seguir fielmente el aspecto original.

El sistema de túneles fue escenario tras la reunificación de Alemania de numerosos expolios por parte de buscadores de tesoros y de coleccionistas de trofeos, los cuales aprovecharon la falta de medidas de seguridad en el acceso a las instalaciones de la montaña por el lado norte del Kohnstein. Willi Kramer, un arqueólogo alemán que en 1992 y 1998 realizó inspecciones en el sistema de túneles, evalúa en unas 70 t el material robado hasta el momento. Hasta 2004, cuando quien ostentaba la explotación de las instalaciones de los túneles lo solicitó, no se pudo cerrar la entrada trasera.

 El Comité de Dora

En el verano de 1990 varios antiguos presos de campo de Dora de Francia, Bélgica y Checoslovaquia fundaron, por iniciativa de Jacques Brun (nacido el 20 de noviembre de 1921 en París, fallecido en París el 8 de julio de 2007), el Comité europeo de Dora, Ellrich, Harzungen y sus Kommandos „por la Memoria“ como asociación de antiguos presos. Hasta 1996 Brun estuvo como Secretario General a la cabeza del Comité, fundado para mantener vivo en la conciencia internacional el recuerdo de los crímenes cometidos en el campo de Mittelbau-Dora.

En 1995 inició Jacques Brun la fundación de la Asociación „Juventud por Dora“ y llamó a los jóvenes a proseguir el trabajo para la memoria contra el olvido de los crímenes nacionalsocialistas. Jacques Brun fue apresado en su juventud por los nazis y enviado en agosto de 1944 al campo de Buchenwald. Desde allí fue trasladado por la SS en septiembre de 1944 al campo de Mittelbau-Dora. Más tarde se le transfirió al campo exterior de Ellrich, de donde en abril de 1945 fue enviado por la SS en una de las Marchas de la Muerte, a la cual sobrevivió.

Esta es una lista de campos anejos (también llamados campos externos o Kommandos del campo de concentración Dora-Mittelbau.

  • Artern
  • Ballenstedt
  • Bischofferode
  • Blankenburg
  • Bleicherode
  • Ellrich
  • Großwerther
  • Hohlstedt
  • Ilfeld
  • Ilsenburg
  • Kelbra
  • Kleinbodungen
  • Netzkater
  • Niedergebra
  • Niedersachswerfen
  • Nordhausen
  • Osterode am Harz
  • Quedlinburg
  • Regenstein
  • Roßla
  • Rottleberode
  • Stempeda
  • Trautenstein
  • Wicherode
  • Woffleben

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 11 2011

El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajo

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 04:59
floss El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajo

Campo de concentración de Flossenburg en septiembre de 1939

El Campo de concentración de Flossenbürg se halla en el municipio de Flossenbürg, distrito de Neustadt an der Waldnaab, región del Alto Palatinado, en el Estado de Baviera, Alemania.

Fue un campo de concentración del III Reich creado el 3 de mayo de 1938 (03-05-1938) y que funcionó hasta 1945. Fue evacuado el 20 de abril de 1945 y liberado el 23 de abril de 1945 por tropas norteamericanas; había en ese momento, aproximadamente, 65.000 prisioneros. Determinados informes confirman que en los últimos 14 meses de guerra murieron o fueron ejecutados 14.000 prisioneros.

Principalmente fue concebido para albergar presos asociales y delincuentes, con lo que inicialmente era una cárcel de gran tamaño destinada a los trabajos forzados.. Empezada la guerra aumentó el número de presos entre judíos, soviéticos y prisioneros de guerra de distintas nacionalidades. En el campo central se trabajaba en las canteras de granito, propiedad de las SS, y a partir de 1942 tuvo que ampliarse a cerca de 100 subcampos (Kommandos) para realizar distintos trabajos, como la producción de armamento.

Por el conjunto del campo y los subcampos pasaron en torno a 100.000 reclusos, de los cuales unos 30.000 fallecieron por diversos motivos; entre ellos había 14 republicanos.

El 9 de abril de 1945 fueron ejecutados en el campo el Almirante Wilhelm Canaris, el General Hans Oster, el pastor Dietrich Bonhoeffer y otras personas relacionadas con el atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944. El 23 de abril llegaban al campo la 90ª y 97ª División de infantería, pero la mayoría de los prisioneros habían sido evacuados hacia Dachau tres días antes, por lo que encontraron en el campo 1.600 presos demasiado debilitados para seguir las Marchas de la muerte.

Comandantes: Jacob Weiseborn (se suicidó) (03-05-38/20-01-39), Karl Künstler (21-01-39/09-08-42), Karl Fritzsch (10-08-42/09-42), Egon Zill (09-42/22-04-43) y Max Koegel (29-04-43/23-04-45).

Historia del campo

 El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajoFue el cuarto campo de concentración creado dentro de las fronteras alemanas. Flossenbuerg se diseñó en un principio como lugar para extraer el granito de sus canteras y que sirviera para ser utilizado en las grandes construcciones monumentales que Hitler había encargado a su arquitecto principal: Albert Speer.

La mano de obra, por supuesto esclavizada, comenzó con 100 prisioneros judíos y delincuentes llegados el 4 de mayo de 1938 de Dachau (Alemania), pero con las ampliaciones para abastecer a diversas fábricas que se asentaron en la zona, empezaron a llegar prisioneros de guerra de diversas nacionalidades, aunque destacaron los soviéticos que, por su enorme número, fueron destinados a los barracones n° 11, 12 y 13 que se encontraban aislados de los 13 restantes que componían el campo.

Respecto a su población reclusa y en los comienzos del campo, ésta aumentó y disminuyó considerablemente, ya que si en septiembre del año de su apertura llegaron otros 981 prisioneros no judíos desde Dachau y entre finales de 1941 y finales de 1942 llegaron otros 1.600 reos polacos, principalmente miembros de la resistencia polaca, las ejecuciones masivas mermaban en gran medida el número de los detenidos. Basta señalar que entre febrero y diciembre de 1941 fueron asesinados un gran número de ellos, eliminando a la mitad de los reos polacos por delitos comunes y a más de 1.000 rusos. Posteriormente, en agosto de 1942 se levantaron en una zona apartada del campo principal otros cuatro edificios de madera y sin ventanas con una capacidad total para 2.000 personas, en los que serían alojados los prisioneros rusos de forma definitiva. En total, el complejo de Flossenbürg y sus subcampos albergaron a la vez unos 40.000 prisioneros.

Durante la madrugada del 2 de mayo de 1944, en el subcampo de Muelsen, un grupo de 235 prisioneros de guerra soviéticos intentaron una fuga eliminando a unos guardianes y prendiendo fuego al barracón en donde se alojaban, pero no pasaron de unas decenas de metros; 195 murieron durante el intento y los 40 restantes fueron ejecutados posteriormente.

Desde el 1 de septiembre de 1944 Flossenbürg comenzó a recibir a mujeres de las SS, que, por un lado, servirían como guardias en los subcampos y vigilantes en las fábricas y, por otro, aprenderían los sistemas de control y dominio sobre los prisioneros para luego ser destinadas a otros campos en donde poner en práctica los métodos aprendidos. En total unas 500 mujeres de las SS pasaron por Flossenbürg.

Trabajo y muerte

floss2 El Campo de concentración de Flossenbürg. Uno de los peores campos de trabajoLa explotación de prisioneros era el motivo principal de la existencia de Flossenbürg; si bien las canteras, que suministraban más de 12.000 m³ de granito al año, eran objetivo primordial, no lo fueron menos las industrias bélicas que desde 1943 se asentaron en los alrededores del campo para abastecerse de tan barata mano de obra.

De los barracones de Flossenbürg y sus subcampos salían diariamente miles y miles de prisioneros hacia las fábricas de Astra, Auto Unión, Opta Radio y Zeiss Ikon para trabajar como esclavos, así como en las acerías Krupp y en la fábrica de aviones Messerschmitt en la que, en marzo de 1944, se encontraban trabajando más de 2.200 prisioneros a la vez en dos turnos de 11 horas y media de producción incesante cada uno.

Para estas fechas y dado el alto valor que se daba a la producción bélica, las canteras fueron declaradas objetivo secundario de trabajo, y hasta los últimos días de Flossenbürg trabajaron allí menos de un millar de prisioneros.

El total pasaron por Flossenbürg 96.716 prisioneros, de los que 30.000 de ellos murieron; en esta cifra están incluidos los responsables del atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler: empezando por el Almirante Wilhelm Canaris, pasando por los generales Friederich von Rabenau y Hans Osterel, los capitanes Theodor Strunck y Ludvig Gehre, así como el magistrado Karl Sack y el pastor Dietrich Bonhoeffer, a quienes se les sometió a juicio el 8 de abril de 1945 en Flossenbürg por “alta traición”, siendo sentenciados todos ellos a muerte y ejecutados al día siguiente.

Respecto a las ejecuciones en el campo, fueron escasas hasta abril de 1944, fecha en que comienzan a aumentar de manera escalofriante, llegando a efectuarse casi un centenar a diario. Los motivos para tales asesinatos eran variados, pudiendo ser por sabotaje en las fábricas, soldados desertores, prisioneros de guerra o reos no aptos para trabajar, como los agotados, enfermos y los llegados desde otros campos para ser asesinados directamente. Para hacer desaparecer toda esta ingente cantidad de cadáveres, se construyó un crematorio fuera del campo.

Fin de Flossenbürg

 
El 14 de abril de 1945, la lista de prisioneros recluidos en Flossenbürg era de 45.813, siendo una tercera parte mujeres; es el momento de preparar la evacuación del campo. Al día siguiente sale un gran transporte de prisioneros con destino a Dachau y el 17 otros 1.700 reos judíos abandonan Flossenbürg. El día 19 una larga columna de prisioneros emprende la marcha de la muerte hacia Dachau, quedando solamente en el campo 10.662 detenidos, algunos de ellos enfermos y moribundos. Al mediodía llega, procedente del campo de Buchenwald (Alemania), otra columna de unos 7.000 prisioneros.

En la tarde del 20 de abril de 1945 se forman cuatro marchas de la muerte con un total de 14.500 prisioneros; tres de ellas compuestas por unos 4.000 y una cuarta por el resto, 2.500; más de 7.000 prisioneros fueron asesinados durante las marchas.

Las tropas rusas atraviesan las puertas de Flossenbürg el 23 de abril de 1945; sólo pudieron liberar a los 1.600 prisioneros enfermos y hambrientos que habían sido descartados para las marchas de la muerte. Este último dato, perteneciente, como el resto, a la versióne spañola de Wikipedia, nos parece dudoso, por carecer de toda lógica que los enfermos y los hambrientos no sean aptos para la muerte

Exposición y memorial

Desde 2004 hasta 2007 se llevaron a cabo trabajos de restauración del antiguo edificio de la lavandería, donde se montó una exposición permanente con el título “Campo de concentración de Flossenbürg 1938-1945″.[2] En dos niveles se tratan temas como la cronología del desarrollo del campo de concentración y los destinos individuales de los presos y los grupos de los mismos. La central de calefacción y las duchas de los presos se han mantenido como vestigios de los espacios históricos. La inauguración tuvo lugar el 22 de julio de 2007; 62 años después de la liberación se dispone por primera vez de una exposición permanente que documenta el campo de Flossenbürg con todos sus campos anexos. Toda la información se puede hallar en la obra Campos de Concentración y Exterminio, del escritor e investigador Gabriel Delmott.

 Lista de subcampos

  • Altenhammer
  • Ansbach
  • Aue
  • Bayreuth
  • Beverungen
  • Brüx (Most)
  • Chemnitz
  • Dresde
  • Eger (Cheb)
  • Eisenberg (Jezeri)
  • Flöha, (Flocha)
  • Foerrenbach
  • Freiberg (Sajonia)
  • Ganacker (Ganalker)
  • Grafenreuth
  • Graslitz (Kraslice)
  • Gröditz (Groditz)
  • Gundelsdorf
  • Hainichen
  • Happurg
  • Heidenau
  • Hehnbreehts
  • Hersbruck
  • Hertine
  • Hohenstein-Joachimstthal (Jachymov) (Hohenstein-Ernstthal)
  • Holleischen (Holysov)
  • Holzen
  • Hradischko
  • Hubmersberg
  • Janowitz (Janovice)
  • Johanngeorgenstadt
  • Jungfernbreschan (Panenske Brezany)
  • Kaaden (Kadan)
  • Knellendorf
  • Königstein/Elbe
  • Krondorf-Sauerbrunn
  • Leitmeritz (Litomerice)
  • Lengenfeld
  • Lobositz (Lobosice)
  • Mehltheuer
  • Meißen
  • Mielec
  • Mittweida
  • Mockethal
  • Moschendorf
  • Mülsen – St. Micheln
  • Münchberg
  • Neurohlau
  • Nossen
  • Núremberg
  • Obertraubling
  • Oederan
  • Pilsen
  • Plattling
  • Plauen (Sajonia)
  • Pocking
  • Porschdorf
  • Poschetzau (Bozicany)
  • Pottenstein
  • Praga
  • Rabstein
  • Rathen
  • Ratisbona
  • Reuth bei Erbendorf
  • Rochlitz
  • Saal/Donau
  • Schlackenwerth
  • Schönheide (Schonheide)
  • Seifhennersdorf
  • Siegmar-Schönau
  • Steinschönau
  • St. Georgenthal
  • St. Oetzen
  • Theresienstadt
  • Venusberg
  • Wilischtal
  • Wolkenburg
  • Wurzburgo
  • Zschachwitz
  • Zschopau
  • Zwickau
  • Zwodau (Svatava)

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


mar 11 2011

Campo de concentración de Breitenau. Un monasterio reconvertido en campo de concentración.

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 04:53

El campo de concentración de Breitenau fue un campo de trabajo y de educación nazi fundado en junio de 1933 en Alemania. Estaba ubicado en Guxhagen, ca. 15 km al sur de Kassel y fue construido en torno al monasterio de Breitenau. En él se internaba, enprincipio, a delincuentes habituales y apersonas que habían recibido condenas judiciales por reincidencia en delitos considerados de orden públco.

 Campo de concentración de Breitenau. Un monasterio reconvertido en campo de concentración.

El monasterio sirvió de campo de concentración

La historia de Breitenau durante la época del nacionalsocialismo se divide en dos períodos: entre los años 1933 y 1934 y desde 1940 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. A pesar del cambio de funciones, en ningún momento funcionó como campo de exterminio.

En un principio, Breitenau fue construida para ser una institución correccional, donde los reclusos aprendían a trabajar. Luego, se añadió al complejo un campo de concentración para prisioneros políticos. En 1934, los nazis decidieron clausurar las instalaciones de Breitenau. Pero, en 1940, Breitenau fue reabierta, pero esta vez únicamente como campo de concentración. Albergó un población estimada de 8.500 prisioneros, incluyendo algunos de los cuales habían sido originalmente colocados en el campo a inicios de los años 1930. El campo fue liberado en 1945. No hay cifras fiables sobre el número de presos que fallecieron en este campo, pero todo apunta a que no es muy numerosa (teniendo en cuenta el tip0 de institución del que hablamos)

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Página siguiente »