mar 31 2011

Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora

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melitta schenk Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora

Melitta Schenk

Melitta Schiller descendía de una familia que se dedicaba al comercio de pieles. Su padre era el empleado público prusiano Michael Schiller. Su madre, Margaret Eberstein, provenía de la población de Bromberg. Tuvo cuatro hermanos: Marie-Luise, Otto, Jutta y Klara.

Durante la Primera Guerra Mundial Melitta vivió con su abuela en Schlesien, ya que su padre estaba en el frente y su madre y su hermana mayor servían como enfermeras. Después de esta guerra, la provincia de Posen pasó a poder de Polonia. Esto forzó a la familia a trasladarse a Hirschberg en Schlesien, donde Melitta en 1922 logró su examen de preparatoria (Abitur). Adicionalmente estudió matemáticas, física y mecánica de aviación en la Universidad Técnica de Múnich (Technische Universität München). En 1927 finalizó sus estudios con honores. Como su padre era mutilado de guerra y ya no podía financiarle los estudios, Melitta ganaba el dinero necesario mediante la prestación de servicios de ayuda a la comunidad y dando clases particulares. Ya en 1928 trabajaba como ingeniero para la Institución Alemana de Fomento a la Aviación (Deutsche Versuchsanstalt für Luftfahrt / DVL) en Berlín-Adlershof.

Durante los siguientes nueve años Melitta Schiller participó teórica y prácticamente en experimentos mecánicos de aviación, trabajos que le llevaron a formarse como aviadora líder (Flugzeugführerin); con esto pudo realizar vuelos experimentales para complementar su trabajo científico. Durante este tiempo Melitta conoció al historiador Alexander Schenk Graf von Stauffenberg (hermano mayor del célebre militar Claus von Stauffenberg), con quien se casó en 1937. El matrimonio no tuvo hijos.Alexander Schenk von Stauffenberg.En 1936 Melitta Schiller fue despedida del servicio activo en la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) debido a que algunos supuestos rumores apuntaban a que su familia tenía orígenes judíos, (su padre se convirtió al protestantismo en la juventud). Entonces entró como ingeniero en la firma Askania-Werke en Berlin-Friedenau. Allí se desarrolló en su profesión y colaboró en la creación de los sistemas de navegación y control del hidroavión Dornier Do 18 y el Blohm & Voss Ha 139|BV 139″. También participó en el desarrollo del control de tres ejes Askania.Melitta Schiller poseía licencia de vuelo para toda clase de aeronaves con motor y sin motor (planeadores). El 28 de octubre de 1937 fue nombrada Capitán de Vuelo, siendo la segunda mujer de Alemania en lograrlo, poco después de que lo hubiera hecho Hanna Reitsch.Melitta Schenk Gräfin von Stauffenberg quería enrolarse en la Cruz Roja Alemana (Deutsches Rotes Kreuz/DRK) (de la que su ya suegra era directiva) al inicio de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo se le obligó a comprometerse en 1939 con las secciones de pruebas de la Fuerza Aérea Alemana en Rechlin am Müritzsee en Mecklenburgo para probar miras de los aviones de ataque en picado. Entonces, en su afán de probar las mejoras en estos instrumentos, Melitta participó personalmente en las pruebas, con más de 2.500 vuelos en picado con aviones Stuka, Junkers Ju 87 y Junkers Ju 88.Para hacer esto ella ascendía hasta 15 veces al día a alturas de 4.000 metros y luego se dejaba caer hasta 1.000 metros para evaluar los cambios. Ya que su trabajo fue clasificado como “de importancia para la guerra”, su expediente fue catalogado por Hermann Göring diciendo que ella era una “persona de origen ario“, así que tanto ella como su familia se libraron de ser pasados a la Aktion Reinhard esto significaba ser deportados y enviados a un campo de concentración. Pero al no poder comprobarse sus orígenes judíos esto nunca ocurrió.En 1942 fue asignada a la Academia Técnica de la Fuerza Aérea (Technische Akademie der Luftwaffe) en Berlin-Gatow, donde continuó sus intensas y peligrosas pruebas de vuelo. Uno de esos días fue abatida por aviones aliados que se internaron en el cielo de Berlín. El 22 de enero de 1943 ganó la Cruz de Hierro de Segunda Clase Eisernes Kreuz EK II. Klasse y posteriormente el “Distintivo Aéreo de Oro con Brillantes” (Goldene Flugzeugführerabzeichen mit Brillanten). Al inicio de 1944 hizo una disertación sobre sus estudios, con la cual logró una evaluación de “Muy Buena” (sehr gut). Desde el primero de mayo de 1944 Melitta Schenk Gräfin von Stauffenberg fue contratada como profesora técnica de la Sección Experimental de Instrumentación Especial de Vuelo.En mayo y junio de 1944, su cuñado Claus von Stauffenberg pidió en varias ocasiones a Melitta que lo llevara al cuartel general del Führer (Hauptquartier des Führers) y le trajera de regreso.Él la puso al corriente de sus planes de conspiración contra Adolf Hitler, pero ella le aclaró que era muy peligroso ayudarle, ya que no disponía de ningún avión adecuado para este uso, a excepción de un Fieseler Fi 156 Storch, cuyo alcance era limitado y que debía repostar combustible en el camino. Así se llevó a cabo sin su ayuda el atentado contra la vida de Hitler, el 20 de julio de 1944, conocido como el “Atentado Stauffenberg”.Melitta Schenk en uniforme de vuelo”]melitta31 Capitana Melitta Schenk, condesa Von Stauffenberg, una intrépida aviadora[/caption]

Después del fallido intento golpista, tanto ella como su esposo fueron aprehendidos por los nazis. Debido a la importancia de su trabajo para el esfuerzo de la guerra, Melitta fue liberada después de seis semanas de prisión y poco después retomó a su trabajo de investigación. Ahora ella se hacía llamar solamente como “Schenk Gräfin” sin el apellido de matrimonio “von Stauffenberg”, para no levantar sospechas, preguntas e inconvenientes. No obstante esto, en una certificación de la Oficina de Seguridad del Reich Reichssicherheitshauptamt se leía todavía: “Flugkapitän Dipl.-Ing. Melitta Gräfin Schenk v. Stauffenberg está todavía en el servicio por órdenes superiores. Gräfin Schenk vuela hoy por la tarde…”. Su esposo y sus dos cuñadas permanecían en prisión y serían prontamente enviados a un campo de concentración. Melitta usó su posición dentro de la Fuerza Aérea Alemana para salvarse lo mejor que pudo.

En el marco de su trabajo en la Fuerza Aérea salió en abril de 1945 del Aeropuerto de Berlin-Gatow hacia el sur de Alemania pero fue alcanzada y abatida en su avión tipo Bücker Bü 181 cerca de Straßkirchen por un caza norteamericano. Pudo controlar la nave y hacer un aterrizaje de emergencia; sin embargo, murió en las horas siguientes a causa de las heridas recibidas. Hay una versión alternativa que dice que a Melitta la derribaron los propios disparos de la artillería antiaérea alemana (Flugabwehrkanone) Flak, lo cual no se ha podido verificar.

y perteneciente a Polonia), fue abatida en vuelo y falleció el 8 de abril de 1945 cerca de Straßkirchen.

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mar 12 2011

Kurt Meyer.”Panzer Meyer”, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. “Hitlerjugend”

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panzer meyer1 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. HitlerjugendKurt Meyer , apodado “Panzermeyer”, (23 dic. 1910-23 dic. 1961) fue un general de la Waffen-SS durante la Segunda Guerra Mundial .  Tomó parte en muchas batallas importantes, como la invasión de Francia , la Operación Barbarroja , y la Batalla de Normandía .

A lo largo de su carrera, Meyer fue galardonado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble y Espadas , la más alta condecoración del Tercer Reich . Al ser ascendido a general el 16 de junio de 1944, a la edad de 33 años, 5 meses y 25 días, Meyer se convirtió en el Jefe de división más joven de las fuerzas  armadas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial

En diversas fuente, como el libro “Sangre y Honor”, Meyer es descrito como un hombre de metro ochenta, con una penetrante mirada azul acero y com’plexión atlética. Sepp Dietrich describe a Meyer  como un “soldado apasionado, un ejemplo clásico de l tipo de oficila agresivo y dspiadado de las SS, que supo llegar a sus hombres mostrándose a sí mismo.’ Como suriosidad, cabe destacar que Meyer era un apasionado de la smotos y que insistió siempre en que se utilizaran como medios de enlace para las comunicaciones y para la inspección del frente. ël mismo revisaba las tropas y las posiciones de su dicisión en moto, y como era algo más que un poco temerario como motorista, sufrió dieciocho huesos rotos en el tiempo que duró su paso por Francia y Rusia, y de nuevo Francia, comocomandante general de la 12 ª División Panzer SS Hitlerjugend.

La fama de Meyer como oficial se vio comprometida por las acusaciones de crímenes de guerra durante ekl cerco de Caen, cuando se le acusó de haber ordenado no hacer prisioneros, aunque este xtrremo siempre fue motivo de controversia.. Después de la guerra, pasó nueve años en cárceles británicas y canadienses. Después de su liberación, se convirtió en activo miembro de la   HIAG , una organización de ex miembros de las SS.

 Primeros años

Kurt Adolph Wilhelm Meyer nació en Jerxheim , ducado de Brunswick (actualmente Baja Sajonia ) el 23 de diciembre de 1910. Provenía de una familia de clase baja y su padre era obrero en una fábrica. En 1914, su padre se unió al Ejército Imperial Alemán y sirvió como suboficial en la Primera Guerra Mundial , obteniendo el rango de sargento mayor , antes de ser licenciado por las heridas recibidas en combate. 

Meyer, asistió a la escuela en Jerxheim . Después de completar su educación, Meyer encontró trabajo como aprendiz de comerciante , a lo que siguiño una temporada de construcción de carreteras y un trabajo, más tarde, como cartero. Meyer solicitó luego su ingreso en la policía de Mecklemburgo  y fue aceptado el 1 de octubre de 1929.meyer 2 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend

Curiosamente, el apodo de Meyer, “Panzermeyer”, no tiene nada que ver con la guerra de blindados. Mientras que estaba en la cademía de policía en Schwerin , Meyer decidió gastar una broma a un compañero. Su plan consistía en lanzar un balde de agua sobre su compañero de clase desde el techo de un edificio de dos pisos, pero Meyer se resbaló y cayó. Aterrizó de pie, pero sufrió más de 20 fracturas. Todo el mundo esperaba que muriese, pero se recuperó, y desde entoncces le llamaron PanzerMeyer, proque era duro como un tanque.

Carrera en las SS

Antes de la guerra

Meyer se unió al NSDAP el 1 de septiembre de 1930, tres años antes de que Adolf Hitler se convirtiese en canciller de Alemania . A continuación, solicitó la adhesión a la Schutzstaffel , o SS,  al mando de Heinrich Himmler . Fue aceptado el 15 de octubre de 1931,  y su primer destino fu el 22. SS-Standarte con sede en la ciudad de Schwerin. Meyer fue  ascendido a  SS-Untersturmführer (segundo teniente) en 1932. En mayo de 1934, fue trasladado a la unidad más prestigiosa de las SS, la Leibstandarte SS Adolf Hitler (LSSAH). En septiembre de 1936, Meyer fue nuevamente promovido, esta vez a SS-Obersturmführer (1 ª Teniente), y también había tomado el mando de la  unidad antitanquer del LSSAH el 14. Panzerabwehrkompanie . Meyer y el LSSAH participó en la  anexión de Austria como parte del XVI. Armeekorps , y más tarde, al mando del general Heinz Guderian , en la ocupación de Checoslovaquia .

Campañas en Polonia, Francia y los Países Bajos

A pesar de  que su puesto a las órdenes de una unidad antitanqueno encajaba en absoluto con su carácter por tratarse de una misión muy estática, su actuación llamó la atención positiva durante  la invasión de Polonia . Meyer recibió un disparo en el hombro el 7 de septiembre de 1939. pero a pesar de ello, Meyer continuó al mando de la compañía anti-tanque y recibió la Cruz de Hierro de segunda clase, el 25 de septiembre de 1939.

Kurt Meyer 01 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. HitlerjugendDespués de la campaña en Polonia, Meyer pidió un  desrtino con algo más de movimiento y se lo concedierpon poniéndolo al mando de la unidad de reconocimiento en motocicleta del LSSAH  (15 Kradschützenkompanie ). Lideró a los motociclistas LSSAH a través de la invasión de Francia y el Países Bajos . Al mando de la 1 º y 2 pelotones fueron sus compañeros futuro Hugo Kraas y  Max Wünsche. Durante esta campaña, Meyer fue galardonado con la Cruz de Hierro de primera clase.

Los Balcanes y Grecia

A raíz de la campaña occidental, el 15 Kradschützenkompanie se reorganizó en la LSSAH es Aufklärungsabteilung (Batallón de Reconocimiento) y Meyer fue ascendido a SS-Sturmbannführer (Mayor).

La misión de Meyer era cortar a los griegos del Cuerpo III, de retirada de Albania. El batallón de Meyer tuvo que asaltar el formidable paso Kleisoura , junto al Lago Kastoria y cortar las fuerzas griegas con sede en la ciudad de Kastoria .

El ataque comenzó el 13 de abril, pero al día siguiente, el ataque se había detenido frente a una fuerte resistencia en el paso Kleisoura, cerca de la ciudad de Werjes. La división 20 griegos se afianzó mientras tantoen  la ciudad y las alturas que bordean el mismo paso. Meyer organizó su batallón en tres grupos de asalto, dirigido por él mismo, Kraas y Wünsche. El ataque al amanecer rompió las defensas exteriores a las 11 horas, y Meyer lanzó una granada contra un grupo de sus propios hombres para que el ataque no se detuviera. A media tarde, la ciudad y las alturas se había despejado y el camino estaba abierto a Kastoria. La batalla de las alturas eejó 600 prisioneros griegos. – todos por la pérdida de sólo un oficial y seis hombres muertos, un oficial y 17 heridos del lado alemán. El día 16, el batallón de Meyer penetró en la retaguardia griega y de este modo Kastoria fue asaltado desde el sur, lo que reportó la captura de otros 1.100 prisioneros. Por estas acciones, Meyer fue galardonado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro el 18 de mayo de 1941.

 Barbarroja

Meyer y su batallón participaron en la Operación Barbarroja en junio de 1941 como parte de l Grupo de Ejércitos Sur . Su rápida acción relámpago durante esta campaña le ganó el apodo de ” Der Schnelle Meyer “( Meyer el rápido). Meyer ordenó a sus hombres, literalmente, “lanzarse a la carga”, lo que dio como resultado no sólo  la captura de Mariupol , en el Mar Negro, sino también una división soviética entera. Este fue un ejemplo típico de su estilo de mando Meyer: audaz y valiente (Meyer fue siempre al frente de sus ataques), aunque también quizá imprudente.

En octubre, Meyer se cayó de una moto y abandonó el mando, convaleciente, hacia Kraas. Después de convalecencia con su esposa en Berlín , volvió al servicio activo en enero de 1942. Poco después de regresar, fue galardonado con la Cruz Alemana en oro por su valentía en combate.

Jarkov y la División Hitlerjugend

Al regreso de Meyer, la LSSAH se había transformado en SS-Panzergrenadier-Division Leibstandarte SS Adolf Hitler . Después de que el II SS-Korps se habuera retirado de Jarkov , el general Paul Hausser ordenó su recaptura. Ansiosos por recuperar su prestigio dañado, las SS ponen en marcha el asalto.  Durante la Tercera Batalla de Jarkov ,  el I Regimiento de Meyer con frecuencia cooperaba con Wünsche , “Theodor” Teddy Wisch  del SS-Panzergrenadier Rgt 2 y  el III batalló, de Joachim Peiper . Estos  Kampfgruppen actuaban a menudo como cuerpo de bomberos, moviéndose desde un punto de crisis a otro, al rescate de atrapados tropas alemanas y la captura de oficiales soviéticos. El batallón de Meyer capturó el personal de mando de toda una división soviética cerca Jeremejewka y Aleksandrowka.

 En la fase final de la toma de Kharkov, la Leibstandarte  fue desigana para capturar la enorme plaza central, llamada la Plaza Roja. Meyer, Wünsche y Peiper mandaban los Kampfgruppen que debían asumir la responsabilidad de capturar la ciudad. Meyer llevó a su batallón a la plaza en una rápida acción, y tras ser cercado logró manetenr la posición contra fuerzas soviéticas muy superiores hasta que fue relevado por las fuerzas de Peiper el 13 de marzo. Junto con Peiper Kampfgruppe y el resto del regimiento Wisch, Meyer finalmente despejó el centro de la ciudad después de una lucha desesperada y sangrienta. En honor de esta acción, la Plaza Roja fue renombrado Platz der Leibstandarte .meyer3 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend

Las acciones de las tres divisiones de las SS, Leibstandarte , 2.SS Das Reich y 3.SS Totenkopf , junto con la división de élite Großdeutschland , supuso el freno a la ofensiva soviética del general Nikolai Vatutin y el desguarnecimiento por parte de lso rusos de Voronezh y el frente sur occidental. La Tercera Batalla de Jarkov fue la última gran victoria alemana de la guerra. Por sus acciones, Meyer se convirtió en el militar número 195o en recibir las Hojas de Roble a la Cruz de Caballero.

325px Bundesarchiv Bild 146 1989 099 06%2C Frankreich%2C Kurt Meyer%2C Fritz Witt%2C Max W%C3%BCnsche Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend

  Meyer fue acusado durante esta campaña de destruir completamente una aldea, causando la muerte de todos su habitantes.

En el verano de 1943, Hitler declaró que la formación de una nueva división de las SS. El 12.SS-Panzer-Division Hitlerjugend iba a ser ocupados por miembros de la Juventud Hitleriana ,todos de 17 años de edad, criados conociendo sólo el sistema nazi. los oficiales al mando de la división provendrían de la Leibstandarte SS Adolf Hitler . La división iba a ser comandada por el SS- Brigadeführer Fritz Witt, viejo compañero de Meyer, y que iba a ser acompañado por Max Wünsche . A pesar de su deseo de ocuparse del regimiemnto Panzer de la Hitlerjugend, Meyer fue elegido para comandar los Granaderos de Panzergrenadier-Regimiento 25 . Gustav Knittel le sucedió como comandante del Batallón de Reconocimiento-SS.

Meyer fue ascendido a SS – Standartenführer (Coronel), el 21 de junio de 1943. Ya a principios de 1944, la Hitlerjugend fue trasladada a Hasselt en previsión de la invasión aliada.

 Normandía y las batallas alrededor de Caen

325px Bundesarchiv Bild 146 1988 028 25A%2C Frankreich%2C Invasionsfront Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend

El 6 de junio de 1944, los aliados lanzaron la Operación Overlord , la invasión anfibia de Francia, que  abrió el tan esperado frente occidental. Después de mucha confusión, la Hitlerjugend se mueve en torno a varias unidades de avanzada en la playa de la espada , hasta que fueron detenidos por fuego nala, antitanque y de cobertura aérea de los aliados. Meyer estableció su puesto de mando en la Abadía de Ardenne , cuyas torres proporcionan una excelente vista de los campos ondulados de Normandía. Sus primeros encargos fueron “más realista”s que los de la división, mientras que la división recibió la orden de atacar la playa, Meyer ordenó a su regimiento  tomar posiciones de cobertura durante el 7 de junio y esperar refuerzos.

Durante su primer compromiso, la Hitlerjugend del regimiento de Meyer demostraron ser valientes soldados, la destrucción de 28 tanques, mientras que Canadá perdió sólo “seis o tanques de 5″ por sus esfuerzos, de acuerdo con lo que Meyer se acordaba de cuando apareció en la corte en Aurich después de la guerra. El 27 Regimiento de blindados canadienses reportaron 31 tanques alemanes destruidos, y las bajas alemanas fueron lo suficientemente graves como para hacer abandonar a las tropas SS su objetivo inicial de hacer retroceder a los aliados al mar.

Fue durante este período cuando ocurrió el controvertido fusilamiento de lso prisioneros canadienses. Meyer sería acusado más tarde  y declarado culpable de ordenar que no se tomaran prisioneros, y también fuie declarado culpable de haber ordenado el fusilamiento de 18 prisioneros. Sin embargo, no parece claroq ue esto fuera así, y de hecho esta falta de claridad fue la que hizo que se le liberase en su momento y que le fuesen conmutadas las penas quele fueron impuestas. Algunos afirmaron inclñuso que no sólo no ordenó tal cosa, sino que envió gente a impedirlo, aunque esas tropas bno llegasen a tiempo al ser interceptadas pro el enemigo. Hasta el día de hoy, sigue siendo un asunto oscuro.

A partir de estas fecha continuaron los combates de forma durísima, y el regimiento sufriió graves bajas  en las batallas del aeródromo de Capriquet y las aldeas de Concurs, Buron, y Authie.

El 14 de junio, el SS- Brigadeführer Fritz Witt murió cuando fuego naval británico alcanzósu puesto de mando. Meyer, como el oficial de mayor rango, fue ascendido a comandante de división. Con 33 años de edad, fue el alemán más joven comandante de la división en toda la guerra. 

Meyer logró mantener la línea norte de Caen, a pesar de varios ataques británicos y ofensivas canadiense. El 4 de julio, la división fue casi reducida a restos sin operatividad. A pesar de ello, Meyer todavía se aferraba a el Aeropuerto Carpiquet mientras que ola tras ola de tropas aliadas y los tanques trató de arrebatar de sus manos este enclave estrtégico. El 9 de julio, Meyer se dio cuenta de que tenía que retirar su división o resignarse a ser completamente aniquilado. El día 10, a pesar de la orden de no retirarse de Hitler, Meyer ordenó que la Hitlerjugend se retirase detrás del río Orne , abandonando Caen a los aliados. En poco más de un mes de combates, la Hitlerjugend había reducido de 22.000 hombres a poco menos de 5.000. También, a ese precio,s e había convertido en una leyenda de combatividad y resistencia.

 Final de las batallas en Normandía. La Bolsa de Falaise

Mientras que la división descansaba y se reconstituía, Meyer fue a visitar a Erwin Rommel , el comandante general del Grupo de Ejércitos. Cuando se pidió apoyo aéreo, Rommel respondió:

Estoy harto de escribir informe tras informe, desde África, sobre los efectos d elos bombardeos enemigos, pero los caballeros de Berlín saben mejor que nadie lo que conviene.

325px Falaise44 Time Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. HitlerjugendPor la tarde, el coche personal de Rommel fue ametrallado y él resultó herido. Poco después de esto, él fue forzado a suicidarse por su presunta complicidad en la Parcela 20 de julio para asesinar a Hitler.

Los canadienses comenzaron su asalto a la Falaise  para reunirse con los estadounidenses que estaban dando vueltas detrás de las líneas alemanas, con la esperanza para rodear y destruir las divisiones alemanas en torno a Caen. Meyer se dio cuenta en este punto de que más resistencia sólo podía terminar con la muerte o captura, pero de todos modos dio las órdenes precisas para intentar defender el camino de Falaise. Después de varios días de enfrentamientos, y de luchas fanáticas, Meyer se dio cuenta de que era el momento de intentar salvar el resto de su división, reducido a unos 1.500 hombres y escapar de la bolsa de Falaise.
225px Panther mont ormel 03 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend
En este punto es cuando Meyer alcanza su mayor popularidad como general y es por este hecho pro lo que seguramente se le recuerde aún. Los bombardos aliados eran constantes, y concentrados sobre un área tan reducida, no podían fallar.
Meyer ordenó entonces formar en flecha a sus últimos tanquesy, al amanecer, oerdenó a sus homvbres lanzarse a la carga contra el enemigo. Fue una carga al estilo clásicco, como si se tratase de caballería, con al peculiaridad de que al frente, a pie, con sólo una ametralladoira en la mano, iba el propio general Kurt Meyer, delante de sus tanques, para animar a sus hombres. Increíblemente lograron romper el cerco, triturando a los sorprendidos defensores, e increíblemente, el general Meyer resultó ileso.

Por estos hechos, emulados luego por otros en la famosa carga de las caras blancas,  el 27 de agosto, Meyer se convirtió en el 91o soldado que se djudiquen las Espadas de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble. Meyer y los restos de la Hitlerjugend se unieron a la retirada de todo el río Sena y en Bélgica.

El 6 de septiembre de 1944, en la ciudad de Durnal cerca de Namur , en Bélgica, Meyer, que había salido de reconocimiento, fue capturado por los partisanos y entregado a las fuerzas estadounidenses disfrazado de un capitán del Ejército alemán Como fue dado por luego por muerto, fue ascendido con carácter retroactivo a Brigadeführer  Waffen SS Generalmajor efecto a partir de 1 de septiembre.

 Juicio por crímenes de guerra

Meyer fue detenido como prisionero de guerra hasta diciembre de 1945, cuando en la ciudad de Aurich, Alemania, fue llevado a juicio por crímenes de guerra relacionados con el fusilamiento de prisioneros de los aliados en Normandía. Los cargos fueron los siguientes:

  • 1. Antes del 7 de junio de 1944, Meyer había incitado a las tropas bajo su mando a negar cuartel a las tropas aliadas que se rindieran.
  • 2. En o alrededor del 7 junio de 1944, Meyer fue responsable de matar a veintitrés prisioneros de guerra en Buron y Authie.
  • 3. En torno al 8 de junio de 1944, Meyer ordenó a sus tropas matar a siete prisioneros de guerra en su cuartel general en las Ardenas Abbaye.
  • 4. Alrededor del 8 de junio de 1944, Meyer fue responsable de sus tropas mataron a siete prisioneros de guerra, como antes.
  • 5. En torno al 8 de junio de 1944, Meyer fue responsable de matar once prisioneros de guerra, como antes.

El tercero y cuarto cargos a que se refiere el mismo evento, el cuarto cargo se presentó como una alternativa a la tercera. En el caso de los homicidios se encontró que un crimen de guerra pero no se puydoi demostrar de modo alguno que él hubiese ordenado semejante cosa. El quinto cargo relacionado con un grupo separado de los presos, en este caso, la acusación no alegó que había ordenado directamente la muerte. En total, Meyer fue acusado de la responsabilidad por la muerte de veintitrés detenidos el 7 de junio, y dieciocho más el 8 de junio.  Él se declaró culpable de los cinco cargos, alegando que todo lo que hacían sus hommbres, para bien y para mal, era responsabilidad suya, que sus hombres no eran responsables de nada al obedecerle a él y que el delito peor de un soldado es perder la guerra, cargo del que era culpable, por lo que todos los demás se daban por entendidos y asumidos.

No se presentaron cargos en su contra con respecto a las denuncias de crímenes de guerra anterior en Polonia o en Ucrania

220px MeyerTrial Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. Hitlerjugend
El tribunal fue el primero organizado por los canadienses y se enfrentó a una serie de obstáculos antes de poder ser convocado. El principal de ellos fue el hecho de que, como el acusado era un oficial general, tenía que ser juzgado por militares de igual rango, y no era fácil encontrar suficientes generales canadienses capaz de sentarse como acusadoresl. El tribunal tuvo cuatro brigadieres – uno, Ian Johnston, un abogado en la vida civil – y fue presidida por el General de HW crianza , ex comandante de la séptima Brigada de Infantería de Canadá en Normandía

Tras las declaraciones de testigos por ambas y canadienses soldados alemanes, así como civiles franceses, el juicio se encuentran Meyer culpable de la, cuarto y quinto primeros cargos, pero fue absuelto de la segunda y tercera. Esto significaba que se le consideraba culpable de incitar a sus tropas a no dar cuartel a los enemigos, y de la responsabilidad de sus tropas matando a los prisioneros de dieciocho años en la Abadía de Ardenne, pero no responsables de los asesinatos de veintitrés prisioneros en Authie Buron y, al mismo tiempo fue responsable de las muertes en las Ardenas .fue absuelto de los directamente ordenar la matanza.

Aunque la mayoría de los observadores esperaban una condena de algunos años de prisión – el tribunal no había encontrado culpable de ordenar directamente los asesinatos, pero sólo de manera tácita a consentir – el tribunal condenó a muerte Meyer, uno de los cinco jueces, Bell-Irving, comentó más adelante que creía que una sentencia condenatoria, la pena capital y que no estaba permitido sentencia menor. La sentencia fue confirmada y aunques Meyer estaba originalmente dispuesto a aceptarla, fue persuadido por su esposa y por su abogado de la defensa para apelar. La apelación fue revisada por la sede de Canadá  quien señaló que no podía ver de forma clara a mitigar la pena impuesta por el tribunal.

PC6345 Kurt Meyer.Panzer Meyer, General de las Waffen SS. Jefe de la 12 Pz. Div. HitlerjugendSin embargo, poco antes de la sentencia se llevaría a cabo, el fiscal se dio cuenta de que las normas de prueba contiene una sección que permite una apelación final al “oficial de combate de alto nivel en el teatro de operaciones”. La ejecución fue aplazada mientras que un examen podría llevarse a cabo, algo extraño, el oficial superior se encontró que era el comandante de las fuerzas canadienses en Europa, el mismo Vokes Cristóbal que había despachado la apelación de Meyer.  El encuentro con el recurso de un segunda vez, Vokes había dudas, y comenzó una serie de reuniones con altos funcionarios para discutir cómo debía proceder. principal preocupación “Vokes fue el grado en que un comandante debe ser considerado responsable de las acciones de sus hombres,. El consenso que emergió de las discusiones fue que la muerte era una sentencia adecuada sólo cuando “el delito se haya demostrado de manera concluyente que el resultado de la acción directa del comandante, o por su omisión de actuar”. Meyer no estaba ni en uno ni en otro caso, Al discutir el caso, reconoció Vokes que ”no hay un general o coronel en el bando aliado, que yo sepa, que no haya dicho alguna vez: ‘Bueno, esta vez no queremos prisioneros”, de hecho, él mismo había ordenado el asesinato de dos reclusos en 1943.

Después de sus deliberaciones, Vokes conmutó la pena a una de cadena perpetua, afirmando que se sentía el nivel de Meyer, de la responsabilidad de los crímenes no justificaba la pena de muerte. Después de su indulto, un funcionamiento diario alemán-comunista informó que la Unión Soviética estaba considerando poner Meyer a juicio por crímenes de guerra presuntamente cometidos en Kharkov. Sin embargo, poco más se supo de esto, y en abril, Meyer fue trasladado a Canadá para comenzar a cumplir su sentencia.

Últimos años

Meyer pasó cinco años en la Penitenciaría de Dorchester , en New Brunswick, Canadá , donde trabajó en la biblioteca y en aprender Inglés. Se solicitó el indulto a finales de 1950 – incluyendo una sorprendente oferta de servir en las fcuerzas armadas canadienses o en las de las Naciones Unidas si se aceptaba su petición- y fue apoyado en parte: el gobierno estaba dispuesto a dejarlo regresar a una cárcel alemana, pero no a que lo dejasen en libertad absoluta. Fue trasladado a una prisión militar británica en Werl , Alemania Occidental en 1951.  Fue liberado de la cárcel el 7 de septiembre de 1954 después de que el gobierno alemán recibió la recomendación de reducir su condena a catorce años. Había pasado ya casi diez años de prisión y era elegible para la liberación.

Después de esto, encontró un trabajo como distribuidor de la Cervecería Andrew en Hagen . Irónicamente, uno de sus principales clientes fue edestacxamento del ejército canadiense en Soest , donde pasó mucho tiempo en calidad de invitado y donde erea frecuentemente invitado por los oficiales canadienses a participar en sus actos. En unas maniobras de la OTAN, y con nombre canadiense, tripuló un tanque por última vez como parte de una broma de la que no nos hacemos eco por no considerarla confirmada.

 Meyer se convirtió en activo militante de la HIAG, organización de antiguos miembros de las Waffen SS, y lucho durante años por los derechos a las pensiones de los antiguos combatientes de las Waffen SS. Sus memorias, Grenadiere (1956), se publicaron como parte de esta campaña y una glorificación de la SS de la parte en la guerra, así como de su papel en ella.

Políticamente, al tiempo que defendió el papel de las SS, fue más conciliador, le dijo a un periodista poco después de su llegada a Alemania en 1951 que el nacionalismo había pasado y que “una Europa unida es ahora la única respuesta”. Su mala salud le impidió participart en política, aunque había hecho algunso pronuncuiamientos a favor de lso movimientos europeístas y de lso Verdes. No debe olvidarse que otro as de la guerra, el aviador Adolf Galland, fue candidato por la lista de los Verdes.

Después de una serie de ataques leves, murió de un ataque al corazón en Hagen , Renania del 23 de diciembre de 1961, día de su cumpleaños 51. Habían pasado 16 años desde el final d ela guerra, pero aún así, quince mil personas asistieron al funeral de Kurt Meyer en Hagen. 

Resumen de la carrera de las SS

 

  • SS- Sturmführer : 10 de julio 1932
  • SS- Obersturmführer : 10 de marzo 1935
  • SS- Hauptsturmführer : 12 de septiembre 1937
  • SS- Sturmbannführer : 01 de septiembre 1940
  • SS- Obersturmbannführer : 09 de noviembre 1942
  • SS- Standartenführer : 21 de junio 1943
  • SS- Oberführer : 01 de agosto 1944
  • SS- Brigadeführer Generalmajor und der Waffen-SS: 01 de septiembre 1944

Condecoraciones notables

  • Cruz Alemana en oro (1942)
  • Medalla Frente Oriental (1942)
  • Cruz de Hierro de Segunda (1939) y First 1940) Clases (
  • -Anillo de Honor de las SS (?)
  • Medalla de los Sudetes (?) con barra de Castillo de Praga (?)
  • Medalla Anschluss (?)
  • Cruz de Caballero (1941)
  • Hojas de roble (1943)
  • Espadas (1944)
  • Prolongada premio Waffen SS (?)
  • Orden Militar por su valentía en la guerra de clases 4 (1er grado) de Bulgaria (?)
  • Mencionado en el Wehrmachtbericht

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feb 24 2011

Joachim Peiper. Oficial SS

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIAL,WAFFEN SSAdminis @ 04:54

peiper1 Joachim Peiper. Oficial SSJoachim Peiper fue uno de los mejores comandantes del arma acorazada de la segunda guerra mundial y uno de los más conocidos por su osadía en combate. Su rivalidad amistosa ( o no tanto) con Kurt “Panzer” Meyer fue legendaria. 

Joachim Peiper nació en Berlín, el 30 de enero de 1915 y murió asesinado en Traves, Francia, el 13 de julio de 1976). Conocido también como Jochen (diminutivo coloquial para Joachim), fue un oficial de campo de las Waffen-SS durante la Segunda Guerra Mundial. Adjunto personal del Reichsführer-SS Heinrich Himmler entre abril de 1938 y agosto de 1941. En 1945, Peiper era el coronel jefe de regimiento (Standartenführer) más joven de las Waffen-SS. Fue juzgado por crímenes de guerra por el tribunal militar americano establecido en Dachau en 1946, por hechos ocurridos en Italia y Bélgica. Se le declaró culpable y fue condenado a muerte, aunque la ejecución fue primero suspendida y posteriormente conmutada por pena de cárcel. Liberado en diciembre de 1956, fue a residir a Francia. Murió asesinado en el incendio de su casa de Traves, a consecuencia de un ataque con cócteles Molotov.

 

Peiper nació en Berlín el 30 de enero de 1915, en el seno de una família de clase media procedente de la región de Silesia, en la zona de Polonia reclamada históricamente por Alemania. Su padre había sido oficial del Ejército Imperial Alemán; veterano de la campaña de 1904 en el África Oriental Alemana, donde fue condecorado y sufrió varias heridas en combate además de contraer la malaria, se reincorporó al servicio durante la Primera Guerra Mundial y fue enviado a Turquía, de donde fue relevado del servicio activo por problemas cardíacos ocasionados por dicha enfermedad. Tras la guerra, se unió a los Freikorps y tomó parte activa en los Alzamientos de Silesia y en los combates para frenart los intentos de revolución comunista.

Joachim tuvo dos hermanos, Hans-Hasso y Horst. Hans-Hasso, el mayor, trató de suicidarse, pero quedó en estado vegetativo; finalmente moriría en un hospital de Berlin, de tuberculosis, en 1942.  Joachim cursó una educación académica normal. En 1926 siguió el ejemplo de su otro hermano, Horst, y se apuntó al movimiento escolta; durante dicho periodo empezó a desarrollar un interés por la vida militar.

Peiper cumplió 18 años el mismo día en que Adolf Hitler era nombrado Canciller de Alemania. Ese mismo año, antes de que fuera declarado obligatorio, se afilió junto a su hermano Horst en las Juventudes Hitlerianas.

peiper2 Joachim Peiper. Oficial SSPeiper deseaba alistarse en el Reiterregiment 4, una división de caballería del Reichswehr. Para conseguir la experiencia necesaria en la monta, y siguiendo el consejo del amigo de la familia Walter von Reichenau, se alistó en el 7 SS-Reiterstandarte el 12 de ocrubre de 1933. Promocionado a SS-Mann (equivalente a soldado) el 23 de enero de 1934, con número de las SS 132.496. Ascendido a SS-Sturmmann el mismo año, durante el Congreso de Núremberg, llamó la atención de Heinrich Himmler, quien le convenció de que se uniera a las SS-Verfügungstruppe.

En enero de 1935 se unió, con la ayuda del mismo Himmler y de Sepp Dietrich, a un curso iniciado en noviembre del año anterior en un campamento para miembros de las Juventudes Hitlerianas, las SS y las SA, cerca de Jüterbog, al lado de la mayor escuela de artillería y campamento del ejército. Al finalizar el mismo fue ascendido a SS-Unterscharführer.

  

El 24 de abril de 1935 ingresó como alumno de la recientemente creada Escuela de oficiales de las SS en Brunswick, bajo el mando de Paul Hausser. Realizó el juramento de las SS en noviembre de 1935, y siguió en dicha escuela hasta enero de 1936. Durante febrero y marzo de dicho año prosiguió su entrenamiento en el Campo de concentración de Dachau, bajo responsabilidad de la SS-Totenkopfverbände. El 20 de abril fue ascendido a SS-Unterführer y trasladado a la 1.ª División SS Leibstandarte SS Adolf Hitler bajo el mando de Sepp Dietrich, unidad en la que permaneció hasta 1938.

 

El 4 de julio de 1938 Peiper fue destinado a un puesto administrativo como adjunto de Heinrich Himmler, bajo el mando de Karl Wolff. Peiper trabajó en la oficina personal de Himmler en la SS-Hauptamt, en la Prinz-Albrecht-Straße. Como miembro del personal adjunto a Reichsführer-SS, Peiper mantenía relaciones con muchos altos cargos de las SS. Se convirtió en uno de los adjuntos favoritos de Himmler, llegando a servir como adjunto personal y acompañándole en una visita de estado a Italia.

  

Peiper fue ascendido a Obersturmführer en su 24 cumpleaños, y en dicha época conoció a Sigurd Hinrichsen, una secretaria de la oficina personal de Himmler. Sigurd era amiga de Hedwig Potthast, amante de Himmler con la que tendría dos hijos. Ambos se casaron el 26 de junio de 1939 y vivieron en Berlin hasta los primeros bombardeos, momento en el que se trasladaron a Rottach-Egern (Alta Baviera), junto a la segunda residencia del propio Himmler, al igual que gran parte de su personal más cercano. Tuvieron tres hijos: Hinrich, Elke y Silke.

En la misma época en que ambos contrajeron matrimonio, el hermano de Joachim, Horst, ingresó en las SS. Participó en la batalla de Francia con la 3.ª División SS Totenkopf y posteriormente fue trasladado a Polonia, donde murió en un accidente tras alcanzar el rango de Hauptsturmführer.

Tras la invasión de Polonia iniciada el 1 de setiembre de 1939, Peiper siguió sirviendo como adjunto de Himmler y parte de su séquito a bordo del tren especial con el que el Reichsführer-SS realizaba sus inspecciones. El 20 de setiembre asistió junto a Himmler a la ejecución de 20 polacos en Blomberg, escribiendo posteriormente que dicha experiencia había dejado sin palabras a Himmler durante días. Peiper contó posteriormente a Ernst Schäfer que el propio Hitler había ordenado a Himmler eliminar a la clase intelectual polaca.

Tras la derrota de Polonia, Peiper prosiguió colaborando con Himmler mientras este ponía en marcha planes para el control de la población civil polaca. El 9 de octubre del mismo año, acompañó a Himmler en las celebraciones en el Feldherrnhalle, en Múnich. El 21 de diciembre del mismo año, Himmler y Peiper asistieron a la ejecución mediante gas tóxico de un interno de un sanatorio de Pozna?; en interrogatorios tras la guerra, Peiper describió el hecho de una forma fría y desapasionada.

peiper3 Joachim Peiper. Oficial SSEl 17 de mayo de 1940, Peiper acompañó a Himmler en su seguimiento de las fuerzas de las Waffen-SS durante la batalla de Francia. En Hasselt solicitó su traslado a una unidad de combate, que le fue concedido, pasando a ser jefe de pelotón en la 11ª compañía de la 1.ª División SS Leibstandarte SS Adolf Hitler, unidad en la que recibió su bautismo de fuego. En las colinas de Wattenberg capturó una batería de artillería del Ejército Británico, hecho por el que recibió la Cruz de Hierro y un ascenso a Hauptsturmführer al mando de una compañía.

Menos de un mes mas tarde, volvió a ser destinado como adjunto personal de Himmler, acompañándole el 10 de julio a una reunión con Hitler en el Berghof.

 Tras reintegrarse entre el personal de Himmler, Peiper le acompañó a la visita a Madrid realizada en octubre de 1940, en la que la delegación alemana fue recibida por Francisco Franco. El 14 de noviembre del mismo año Peiper es nombrado primer asistente de Himmler. En enero de 1941, le acompañó en sus visitas de inspección a los campos de concentración de Ravensbrück y Dachau.[1] En marzo de 1941, visitó Auschwitz junto con Karl Wolff y Fritz Bracht.

En febrero de 1941 Himmler puso al tanto a Peiper de los planes de invasión de la Unión Soviética.[1] Himmler realizó un viaje junto con su personal por Noruega, Austria, Polonia, los Balcanes y Grecia, que finalizó con una visita al gueto de Lodz, sobre la que Peiper escribió:

Era una imagen macabra: vimos como la policía judía del gueto, que llevaba gorras sin visera e iban armados con palos de madera, hacía espacio para nosotros de forma desconsiderada. Los ancianos judíos regalaron a Himmler un ramo de flores.

La Operación Barbarroja se inició el 22 de junio de 1941. Los Einsatzgruppen bajo el mando de la SS-Reichssicherheitshauptamt (Oficina Principal de Seguridad del Reich) llevó a cabo una operación de exterminio de los llamados untermensch tras las líneas del frente, liquidando a comunistas, judíos, gitanos y partisanos. Equipo Nizkor (ed.): «The Trial of German Major War Criminals, Sitting at Nuremberg, Germany. 7th January to 19th January, 1946. Twenty-Eighth Day 

Los deberes de Peiper como primer asistente incluían, entre otros, gestionar y presentar estadísticas a Himmler acerca de los asesinatos en masa producidos por los Einsatzgruppen en el Frente del Este, descritos en la época como “combate contra partisanos y comisarios comunistas”.

A finales de verano de 1941, Peiper trasladó sus deberes como primer asistente de Himmler a Werner Grothmann. Aparentemente Himmler instigó el traslado de Peiper a una unidad de combate, de acuerdo con especulaciones hechas por Jens Westemeier, al menos en parte para protegerle de los rumores acerca de la muerte de su hermano Horst, incluyendo el que era homosexual. Peiper se mantuvo en contacto directo con Himmler, el cual en su correspondencia se refería a él como “mi querido Jochen”

El 12 de marzo será uno de los días clave para Peiper. En pleno apogeo por la batalla de Jarkov y desobedeciendo órdenes del mando, Peiper realizando uno de sus ataques característicos, rebasa varias poblaciones y tras una marcha colateral por el este de Jarkov se adueña de los pasos al norte de la capital en el río Lopan impidiendo la llegada de refuerzos soviéticos a la capital ucraniana. Este golpe será la llave de entrada de Peiper en Jarkov, lo que le repercutirá la cruz de caballero de la crus de hierro. En los sucesivos días precedentes también será el conquistador de la plaza roja de Kharkov.

 peiper4 Joachim Peiper. Oficial SS

Ulteriormente Peiper participó a la ofensiva de Kursk al final de la cual las unidades Leibstandarte se retiraron a Italia donde varios crímenes de guerra enturbian la hoja de servicios de este comandante.

El 20 de noviembre tras estar una vez más la división ya instalada en el frente ruso, Peiper está puesto al mando del regimiento panzer de la unidad. Más de 300 vehículos acorazados y carros de combate son puestos bajo sus órdenes.

La división, tras el terrible invierno ruso y teniendo muy poco tiempo para rearmarse tras el escalofriante número de pérdidas es una sombra de lo que había sido. A pesar de ello, es enviada a colaborar en la defensa de Normandía tras el desembarco aliado del 6 de junio de 1944. Peiper a mitad de la batalla es herido por lo que ha de dejar el teatro de operaciones.

 

Peiper estuvo, junto a su comando Kampfgruppe Peiper (asignado a la 1ª división SS Panzer) en la Batalla de las Ardenas, donde avanzó al pueblo de La Gleize en Bélgica, donde luego sería empujado vuelta atrás por las fuerzas americanas.

Las mayores creencias de éxito del alto mando alemán, venían de las posibles explotaciones de éxito de varias puntas de lanza que habrían de lanzarse contra las desprevenidas formaciones aliadas. Una de ellas, era encabezada por el Kampfgruppe Peiper, una amalgama de vehículos semiacorazados y acorazados de la 1 SS división panzer. Del 17 al 21 de diciembre, el KG realiza penetraciones peligrosas y atrevidas en el campo de batalla, y su unidad fue hallada culpable de varios masacres de prisioneros americanos, y quedo atascado en el valle del río Ambleve.

Finalmente y tras romper el cerco al que estaba sometido, regresa a las líneas alemanas donde le será entregada las cruz de caballero con hojas de roble y espadas por su pericia y valor en combate. En está retirada, Peiper se vio forzado a abandonar cerca de 100 vehículos, incluyendo 6 unidades Tigre II, para luego hacer su retorno a las divisiones Alemanas con 800 hombres a pie.

EL 17 diciembre de 1944, unidades del Kampfgruppe Peiper mataron 84 prisioneros de guerra americanos en el cruce de Baugnez, cerca de la ciudad de Malmedy. La masacre de Malmedy no fue un acto aislado. Antes de este, en Honsfeld, elementos de su grupo mataron otros prisioneros americanos. Otra matanza de prisioneros americanos fue reportada en el pueblo de Bullange[2]

En total, el grupo de combate de Peiper en Ardenas es responsable de la muerte de 362 prisioneros de guerra y 111 civiles, incluyendo mujeres y niños.[3]

Días antes de la rendición alemana en la alta Austria, Peiper ante el río Elba ordena la destrucción de todas las armas de la división y cruzar el río donde la zona militar daba comienzo, para que sus hombres, no cayesen en manos de los soviéticos. Él será capturado por los americanos en su casa un mes más adelante.

Al final de la segunda guerra mundial, Peiper junto a otros miembros de las Waffen-SS son juzgados en Dachau por una corte militar Americana por la masacre de Malmedy. Peiper se ofreció a cargar con toda la culpa si la corte dejaba en libertad a sus hombres, lo cual fue negado.

Peiper, al igual que sus hombres, fueron hallados culpables y sentenciados a morir por ahorcamiento. Peiper apeló para que sus hombres fueran fusilados, pero dicha petición fue denegada. Sin embargo la pena les fue conmutada a todos los acusados, entre ellos Peiper, quien tras cumplir una condena de 11 años y fue puesto en libertad de la cárcel en la fortaleza de Landsberg el 22 de diciembre de 1956.

En enero de 1957 empezó a trabajar para la industria Porsche en Fráncfort del Meno. Los sindicatos al tener conocimiento exigieron su despido. Más tarde trabajó para la industria Volkswagen en Stuttgart, pero allí fue despedido también por haber sido juzgado como criminal de guerra. Con esto se dio cuenta que no podría permanecer más tiempo en Alemania y se trasladó con su familia a Francia. Durante la ofensiva en 1940 ya se había familiarizado con la región alrededor de Langres Plateau y ya en ese tiempo le gustó como un bonito y tranquilo lugar. Entonces ayudó a un prisionero de guerra francés quien había trabajado en Reutlingen para algunos parientes de Peiper como un condenado a trabajos forzados en un garaje. Pero hubo un trato entre Francia y Alemania, permitiendo la liberación de un prisionero de guerra francés por cada trabajador voluntario que fuera a trabajar a Alemania. Por recomendación de Peiper, este hombre, Gauthier, le fue permitido regresar con su familia. Él no olvidó a Peiper y cuando éste abandonó Alemania en 1957, fue Gauthier quien le ayudó a él y le vendió el molino de Traves. Este edificio estaba en malas condiciones y Peiper no tenía los medios financieros necesarios para restaurar el molino. El ex-SS-Obersturmbannführer Erwin Ketelhut más tarde se instaló en el molino y en 1960 Peiper hizo construir una casa en Spannplate, en lo alto del banco del Saone, oculta por arbustos, no para vista desde las calles sino como una fortificación militar. Él vivió allí —a pesar de las amenazas y llamadas de teléfono anónimas— pacíficamente durante 16 años.

El 22 de junio de 1976 el periódico comunista francés L’Humanité escribió: «¿Qué hace un nazi en Francia?». Se exigió forzar a Peiper dejar este país. Octavillas mostrando a Peiper como criminal y nazi fueron distribuidas a las gentes de Traves. «¡Peiper, te daremos un 14 de julio!» fue pintarrajeado en las paredes. Desde luego el 14 de julio es la fiesta nacional francesa.

 Muerte

La mañana del 13 de julio Peiper envió a su esposa, que padecía de cáncer, de vuelta a Alemania. Él mismo no quiso dejar su hogar porque temía que lo quemaran. Su vecino Ketelhut le había sugerido que pasara la noche en el molino pero Peiper rechazó la oferta. No quiso tampoco que Ketelhut permaneciera con él, puesto que podría recibir algún disparo de los atacantes. «No», dijo, «Ya han muerto suficientes». Jochen Peiper esperó en el mirador de su casa desde donde podía observar el río Saona. Erwin Ketelhut le había prestado su rifle. A las 10:30 de la noche oyó un ruido en los arbustos y vio una docena de hombres subiendo por el banco del río. Disparó al aire para intimidar a los intrusos borrachos. Le dijeron que saliera. Él lo hizo así y abrió la puerta para hablar con ellos.

Lo que sucedió después nunca fue aclarado. El cuerpo de Jochen Peiper fue encontrado carbonizado y sólo media un metro, no tenía manos ni pies. Murió alrededor de la 1 de la madrugada. La casa fue incendiada, el tejado destrozado. Qué sucedió entre las 11:30 y la 1 de la madrugada? Estaba el Obersturmbannführer vivo cuando le mutilaron? Estaba todavía vivo cuando lo quemaron? Los culpables vertieron gasolina en el piso, a la que prendieron con una mezcla de petróleo y aceite de motor. Peiper estaba en su dormitorio, echado de lado con su espalda en la pared, un brazo inclinado ante su pecho. Nada había caído sobre él. Murió por el intenso calor. El cuerpo no estaba incinerado sino encogido.

Los bomberos dragaron el río para buscar las partes perdidas del cuerpo. La investigación de la policía francesa llevó seis meses. Comunistas de Vesoul y antiguos miembros de la Resistencia fueron interrogados, sin resultados. Luego el caso fue archivado. El área de Traves no está densamente poblada, hay sólo diez habitantes por kilómetro cuadrado. Todo el mundo conoce a todo el mundo allí y la gente sabe todo acerca de los demás.

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feb 18 2011

Richard Glücks, el general de las SS que emigró a Israel. Comandante del campo de comcentración de Orianenburg

Category: REPRESIÓN POLÍTICA Y RACIALAdminis @ 13:40

Richardlucks Richard Glücks, el general de las SS que emigró a Israel. Comandante del campo de comcentración de OrianenburgRichard Glücks. Nació el 22 de abril de 1889 en Odenkirchen, Alemania - y falleció, según se cree (aunque no es seguro) el 10 de mayo de 1945 en Flensburg, Alemania.

Glücks vivió en Argentina pocos años antes de la Primera Guerra Mundial. Al iniciarse ésta regresa a Alemania en un barco de bandera belga atravesando puntos de control británicos y se incorpora al Ejército donde obtuvo la Cruz de Hierro de Primera y Segunda Clase y la Cruz de Merito de Primera y Segunda clase con espadas. Estuvo destacado como Oficial de Artillería durante toda la guerra. Al finalizar esta, fue oficial en una Comisión de Enlace para el Armisticio. Se incorpora a un Cuerpo Libre (Freikorps), organización paramilitar para luchar contra los comunistas en Alemania. Trabajaba como oficinista cuando Adolf Hitler toma el poder en 1933, aunque ya había participado en algunas acciones del partido, sobre todo en los primeros años de lucha callejera.

Ingresó a la SS con el número de ficha 58.706 y al Partido Nazi con el número 214.855.

 Jefe de la Sección “Amtsgruppe D” en la Oficina Central de Administración y Economía(Wirtschafts- and Verwaltungshauptamt) o WVHA (por sus siglas en alemán) de la SS; Comandante de los campos de concentración luego de la muerte de Theodor Eicke; recibió el grado de SS Gruppenführer (General de División) y el Teniente General de las Waffen SS, el 9 de noviembre de 1943. Vivió en el campo de concentración de Oranienburg entre 1937 y 1945, con su esposa.

El 16 de abril de 1945, las oficinas de la WVHS en Oranienburg resultaron destruidas por un bombardeo aliado. La sede fue transferida entonces a la ciudad de Born en la Costa Báltica, ese mismo día Glücks y su esposa viajaron por cararretera con un chofer hacia el campo de concentración de Ravensbruck. El 26 de abril se instalan en Born, pero el 30 de abril ante el avance del Ejército ruso, se mudan hacia Warnemünde.

El 2 de mayo, un convoy de oficiales de la WVHA se moviliza hacia Flensburg al mando de Glücks. Esa noche llegan a Friedrichshöh; Glücks y su esposa pernoctan en la residencia de la Sra. Stöhr, en el número 25, de la Friedrichshöh. El 3 de mayo de 1945, algunos miembros del grupo se movilizaron hacia la Escuela de Marina de Guerra en Murwik; Glücks y su esposa no son mencionados en este grupo, razón por lo cual se desconoce su paradero exacto estos días, no obstante se conoce que se reunió con Heinrich Himmler durante esos días.

El 10 de mayo de 1945, se presentó agonizante en el hospital de Murwik usando el nombre de Sonnemann. Se expidió un certificado de muerte a Glücks dando como motivo de fallecimiento el de suicidio por cápsula de cianuro (“Vergiftung durch Cyankali”) a las 3:00 p.m., firmado por el Dr. Lorentzen, Oficial Superior de la Marina, dando el lugar de fallecimiento como el Hospital de la Marina Murwik II. Las pertenencias de Glücks fueron retiradas del hospital por el SS Sturmbannführer Ecklemann quien lo describió como un “Jefe financiero de la WVHA” y fue detenido a los pocos días y enviado a internamiento en Neuengamme, por parte de la Inteligencia norteamericana.

Desde ese momento, nunca han cesado las especulaciones sobre su paradero. Algunos autores lo mencionan en Argentina, donde tenía contactos y amigos dada su antigua residencia en el país. Otros lo mencionan nada menos que en Israel, donde llegó a bordo de uno de los buques de inmigrantes judíos utilizando la documentación de alguna de sus víctimas. Esta tesis, que por rocambolesca parece descartable, cobra importancia sin embargo a medida que se añaden testimonios sobre la posibilidad de que Glücks se integrara como voluntario en un Kibbutz y se alistase voluntario al ejército israelí, donde habría participado en las primeras guerras contra los árabes.

No podemos confirmarlo, peor tampoco nos atrevemnos a desmentir los rumores (comentados personalemnte) de que Glücks murió cerca de  Haifa en 1964 y dejó escrita en su testamento su verdaera identidad. Dadas las repercusiones de este hecho, la noticia nunca llegó a hacerse oficial.

Insisitimos, una vez más, en que no podemos confirmnar ni desmentir esta historia.

Carrera en la SS

  • SS-Anwärter: 16.11.1932; (Candidato)
  • SS-Mann: 25.03.1933; (Soldado)
  • SS-Scharführer.: 10.06.1933;
  • SS-Otruf.: 26.07.1933;
  • SS-Untersturmführer.: 25.10.1933 (con antiguedad del 09.11.1933); Subteniente
  • SS-Obersturmführer.: 07.02.1934 (con antiguedad del 30.01.1934); Teniente
  • SS-Hauptsturmführer.: 28.02.1934 (con antigeudad del 15.03.1934); Capitán
  • SS-Sturmbannführer.: 28.05.1934 (con antigeudad del 12.05.1934); Mayor
  • SS-Obersturmbannführer.: 14.11.1934 (con antiguedad del 09.11.1934); Teniente Coronel
  • SS-Stubaf.d.SS-Totenkopf-Verbände: 01.04.1936;
  • SS-Ostubaf.d.SS-Totenkopf-Verbände: 01.04.1936;
  • SS-Standartenführer.: 13.09.1936; Coronel
  • SS-Oberführer.: 12.09.1937; General
  • SS-Brigadeführer.u.GenMaj.d.WSS: 20.04.1941; General de Brigada
  • SS-Gruppenführer.u.GenLtn.d.WSS: 09.11.1943; General de División

 

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jul 18 2010

La caída de Eben Emael

Category: GRANDES BATALLASAdminis @ 04:05
 

 

 

falls5 La caída de Eben Emael

Hitler con los autores del golpe de mano.

En 1940, cuando la maquinaria bélica de Adolf Hitler amenazó a Francia e Inglaterra, las dos naciones esperaban que el fuerte belga Eben Emael -un formidable reducto erigido en un promontorio sobre el Albertkanaal, 24 Km. al oeste de la frontera alemana- frenase el impulso alemán hacia el sudoeste. El fuerte estaba protegido por dos cañones de 120 mm. y 16 cañones de 75 mm. instalados en bunkers de hormigón reforzados, contruidos para resistir a la artillería más potente. Sobre tierra, el fuerte con forma de cuña estaba protegido de un lado por un acantilado rocoso que caía en vertical unos 40 mts. sobre el canal. Campos de minas, ametralladoras, cercas de alambre de espino y un foso rodeaban las otras dos laderas. Por debajo de la tierra, unos 8 Km. de túneles comunicaban un cañón con otro daban cobijo a los 780 defensores de esta fortaleza. Según los patrones de guerra convencionales de la epoca Eben Emael era INEXPUGNABLE.

Pero antes del amanecer del 10 de mayo de 1940, nueve planeadores se precipitaron sobre las defensas exteriores del fuerte y aterrizaron sobre una zona verde y blanda. Los belgas miraban incrédulos cómo 70 soldados alemanes desembarcaban, incluso se podian fijar en que uno de estos alemanes tenia una camara con la que filmaba toda la escena de la batalla (en total enviaron 3 camaras, es el ataque de una fuerza especial mejor documentado de toda la IIGM), en 20 minutos, tomaban 14 de los 18 cañones del fuerte.

Al mismo tiempo, otros grupos de planeadores aterrizaban cerca de los tres puentes que defendían los cañones del Eben Emael, apoderándose íntegramente de dos de ellos. Los belgas del fuerte escaparon hacia los tuneles subterráneos para tratar de defenderse en su interior. Alli y en un puente, encontraron los alemanes una defensa o resistencia digna de ser tomada en cuenta, además de ser realmente muy prolongada.

Al caer el fuerte Eben Emael, la principal ruta de invasion por Belgica hacia Francia quedaba libre de obsáculos, y en menos de un mes la Wehrmacht recorrió ese camino para completar la conquista. Tanto para los Aliados como para el Eje, el ataque tenia otro significado: mostraba que, con un entrenamiento especial, con sigilo y por sorpresa, una fuerza diminuta podía vencer a una mayor, y preparar el terreno para una empresa militar más importante. El término “comando” todavía no se había incorporado al vocabulario cotidiano de la IIGM, pero los incursores alemanes anticiparon las técnicas en las que se especializarían los comandos, operando de manera independiente y dentro de campañas mayores.

¿Como se logro tal efectividad sobre el fuerte Eben Emael?

Una clave del éxito del ataque alemán al fuerte Eben Emael fue lo prolongado y perfeccionamento de su entrenamiento previo al ataque. Las tropas fueron reclutadas en noviembre de 1939 entre paracaidistas de elite, zapadores y algunos deportistas campeones del vuelo sin motor. Durante seis meses (una barbaridad en aquel tiempo) recibieron un entrenamiento fuera de lo habitual, ese entrenamiento era con fuego real, objetivos reproducidos a escala, tacticas de combate innovadoras, y entrenamiento fisico riguroso.

Los incursores por ejemplo practicaron en un fuerte ficticio, pero que imitaba a la perfección los detalles del verdadero objetivo, Eban Emael. ¿Como puede ser esto? por alguna afortunada razon, Belgica contrato subcontratistas alemanes entre 1932 y 1935 para construir el fuerte, despues ellos regresaron a su pais, naturalmente con los planos del fuerte bajo el brazo. Por otro lado estos soldados tuvieron la oportunidad de entrenarse en autenticos emplazamientos de artilleria, los de la frontera con Checoslovaquia.

El entrenamiento combinaba atención a los mas minimos detalles incluso al de las muertes de bando propio, se agrupaban pelotones, cada uno con su objetivo, pero con la particularidad de que se apoyaban mutuamente en caso de emergencia, incluso conociendo las tareas que realizarian los demas y estando preparados para cumplirlas en caso de que el otro equipo fallara en su empeño. Incluso se entrenaba a los pilotos de los planeadores para que aprendieran a combatir, una vez que hubieran aterrizado y acompañasen a sus pasajeros en los asaltos.

Pasando a la acción

Previendo la posibilidad de una invasión convencional por tierra, los belgas haían colocado explosivos para volar los tres puentes de Albertkannaal que los cañones del fuerte protegian. En dos de los puentes los aviadores alemanes se aprovecharon de la confusion creada y lo espectacular de su llegada, y rapidamente desactivaron los explosivos apoderandose de ellos intactos.

Sin embargo el tercer puente en Kanne, menos de dos kilometros al noroeste del fuerte, estaba en un terreno escarpado, de modo que los aviadores se vieron obligados a aterrizar a cierta distancia del objetivo. En el tiempo que los alemanes emplearon para llegar al puente, los defensores belgas encendieron una mecha oculta en una señal de trafico cercana y lo hicieron añicos. Cuando los alemanes trataron de cruzar el canal (algunos avanzando en fila india por la estructura derruida del puente) un pelotón de siete hombres que estaban en las orillas del canal apuntaron sus armas a los incursores. Los alemanes lucharon durante 10 horas antes de poder vencer la resistencia belga, apoderarse del bunker y tomar la aldea de Kanne, que se levantaba sobre el canal. Ya solo les quedaba el fuerte que taba inutilizado.

Un Contraataque

Mientras transcurría el primer día de lucha en el fuerte Eben Emael, tras la sorpresa inicial, los belgas reaccionaron y amenazaron con atacar desde los escondites subterráneos a los que se habían retirado, y desafiar a los incursores alemanes que habían ocupado la superficie del fuerte.

Pero los alemanes recharon el contraataque y (con la ayuda de 50 soldados que llegaron a primera hora de la mañana siguiente) aterrorizaron a los belgas arrojando al azar explosivos en las escaleras que comunicaban los túneles con los cañones de la parte superior. También entraron en algunos de los túneles y dispararon terribles y desmoralizadoras ráfagas hacia los largos pasillos.

Los incursores habían derrotado a los belgas en todos los sectores del fuerte, excepto en el emplazamiento de un caños, en la parte oeste, que controlaba el destruido puente de Kanne. Los Alemanes atacaron este último bunker con un lanzallamas e hicieron explotar una carga contra la tronera.Esto logro silenciar tanto al cañon como a sus defensores, abriendo el camino para que los alemanes entraran por fin en el fuerte sin ya encontrar resistencia.

El premio

A la media mañana del segundo día del asalto, casi un batallón de alemanes se movía con total libertad por dentro y alrededor de los muros del fuerte Eben Emael. Los oscuros túneles debajo del fuerte estaban sembrados de muertos y heridos. Los sobrevivientes se sentían tan desmoralizados que muchos pedían el fin de la lucha, aun cuando el comandate acordo rendirse, no pudo reunir a todos sus hombres. Un oficial belga fue descubierto vergonzosamente escondido debajo de una cama.

Poco después del mediodía del segundo día, los belgas se rindieron. La única tarea que les quedaba a los alemanes era registrar el fuerte y hacer el inventario del botín que incluia los 18 grandes cañones. Mas tarde los atacantes recogieron sus cosas y fueron a una posada local a descansar antes de subirse a los camiones para ir de regreso a sus casas.

El final de esos hombres

Los defensores belgas tuvieron 25 muertos y 59 heridos, ese era el balance que quedaba de aquellos defensores el resto de la guarnición estaba destinada a un campo de prisioneros, en cuanto a los alemanes, ellos consiguieron algo extraordinario hasta la fecha, estaban cansados sucios pero muy emocionados por el exito.

Rapidamente fueron reemplazados por tropas regulares que se encargaron del fuerte. El propio Adolf Hitler se fotografio junto a los oficiales que dirigieron el ataque a Eben Emael despues de condecorarlos personalmente con la Cruz de Caballero, la mas alta condecoracion de combate alemana. En una ceremonia separada, a los soldados y suboficiales se les otorgo la Cruz de Hierro. Ademas de estas medallas todos fueron ascendidos un grado sobre su rango militar. A las tres semanas de su hazaña, la unidad que se habia entrenado durante tanto tiempo y que tenia un exito tan deslumbrante, fue disuelta y sus integrantes dispersados por toda la Wehrmacht.

 

 

Fuente original del texto: http://historia.mforos.com

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jul 12 2010

La fortaleza de Breslau (15 de febrero a 6 mayo de 1945)

Category: GRANDES BATALLASAdminis @ 03:56

 

 

 

Stalin tenía prevista la embestida final al corazón del III Reich el  21 de enero de 1945, por pedido de Churchill, para alivianar el frente occidental, finalmente dio la orden de atacar el 12 de enero.

 

Breslau

Ciudad ubicada en la Baja Silesia, a orillas del río Oder, sus inicios se debieron a la erección de un castillo por parte del rey bohemio  Wratislaw en el siglo X, en 1241 recibió un ataque de los mongoles y a partir de ese momento hubo una intensa colonización alemana.

En el siglo XV Polonia y Bohemia disputaron la posesión de Silesia y Breslau, cuestión decidida a favor de esta última, por lo que Breslau pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico, del que Bohemia formaba parte como posesión de la Casa de Austria.

Esto se mantuvo así hasta el siglo XVIII, cuando Federico II de Prusia, arrebató a Austria toda Silesia incluida Breslau, convirtiéndola en la capital de Silesia.

En  Breslau en 1813 se inicio el alzamiento prusiano contra el dominio napoleónico.

En la primera mitad del siglo XIX, Breslau florece como una importante ciudad de Alemania, debido a su pujante industrialización y desarrollo comercial, pasó de tener 90.000 habitantes a 600.000, debido a sus recursos energéticos, materias primas y al trabajo de sus habitantes.

Cuando terminó la I guerra mundial, Alemania se vio obligada a ceder la parte más rica de Silesia a Polonia, lo que trajo las consabidas tensiones de entreguerras entre Alemania y Polonia.

 

 

 

 




El vendaval rojo

Hasta enero de 1945, Breslau se mantuvo al margen de los bombardeos, que eran más que nada en el oeste, por lo que mantuvo una gran industria bélica y recibió a miles de refugiados.

En agosto de 1944, Adolf Hitler ya había decidido convertir a varias ciudades del este de Alemania, en fortalezas, nombrándose al teniente general Krause, comandante de la fortaleza de Breslau.

Empezada, como dijimos la ofensiva soviética el 12 de enero, para el 22, Breslau ya estaba cercada, el comandante ruso era Ivan Konev, con su primer frente ucraniano, que con cinco ejércitos rodeó la ciudad-fortaleza,

La zona meridional de la Alta silesia era defendida por el 17º ejército alemán, que solo disponía de siete endebles divisiones, unos cien mil hombres, para defender un frente de 120 kilómetros, en la región industrial, en que se hallaban las minas y fábricas más importantes que quedaban en el III Reich, de hecho el Ruhr ya se había perdido.

Kóniev recibió la orden de Stalin de conquistar la zona en forma intacta en lo posible.

Kóniev empezó con una maniobra de envolvimiento, de tal manera que Schörner, jefe del grupo A de ejércitos, ante la gravedad de la situación, ordeno el repliegue. El mariscal de campo telefoneo al Führer y le comunicó; “Si no nos retiramos, perderemos todo el ejército….Vamos a retroceder en dirección al Óder”. Hitler, en forma contraria a lo que hacía habitualmente, acepto el pedido de Schörner, tenía en gran consideración a este, por su fidelidad y fanatismo, por lo que confió en su palabra.

Mientras tanto, Breslau era defendida por un variopinto ejército  de Volksstrum, juventudes hitlerianas, Waffen SS, la 269 división de la Wehrmatch, paracaidistas, personal de las fábricas de armamento y toda persona capaza de empuñar un arma, con un total de 45.000 defensores, de estos había 38 batallones del Volksstrum con un total de 15.000 miembros

germanfighterstm La fortaleza de Breslau (15 de febrero a 6 mayo de 1945)

 


La lucha se desarrollo casa por casa, al estilo Stalingrado, los defensores colocaron barricadas en las calles, como por ejemplo tranvías, o dinamitaban las casas o edificios situados en las intersecciones, para imposibilitar el avance soviético.

El norte y este de la ciudad fueron desalojados los civiles por la fuerza, debido a que sería el lugar de entrada de los rusos, estos actuaron con lanzallamas, contra los nidos de ametralladoras alemanes.

La población de Breslau fue suministrada en forma aérea desde la ciudad de Dresde, con aviones ju-52,  además se había almacenado carne de cerdo en los frigoríficos, para soportar el asedio.

Finalmente los soviéticos no realizaron el asalto final, sino que con la artillería bombardearon constantemente a Breslau, de tal manera que el 70 % de la ciudad, quedó destruido.

Como el ejército soviético tomó el aeropuerto, el general Niehoff, ordenó la construcción de uno nuevo, que se realizó bajo el fuego ruso, costando la muerte de 1300 trabajadores,  tenía 300 metros por 1 kilómetro de longitud, pista que finalmente nunca fue usada, salvo por el Gauleiter Karl Hanke, cuando el destino de Breslau estaba sellado y huyó en un Fieseler storch.

El sufrimiento de los civiles

Si algo había quedado enraizado en la conciencia de los alemanes, fue la masacre de Nemmersdorf, el 22 de octubre de 1944, aldea cerca de Könisnberg, en Prusia Oriental, donde el ejército rojo cometió diversas bestialidades y tropelías, como matar niños, violar mujeres y matarlas, matar ancianos y todo lo que tuviera vida.

Cuando se corrió la voz que el ejército rojo se acercaba a Breslau, cundió el pánico, pero el gauleiter Karl Hanke se negó a evacuar, recién dio el permiso el 19 de enero.

La provincia de Silesia contaba con 4.718.000 personas, 1.600.000 huyeron hacia los Sudetes, otros 1.600.000 hacia el oeste, sin salir de Alemania, y los restantes 1.500.000 fueron incapaces de huir a la llegada de los comunistas.

 wohnungp La fortaleza de Breslau (15 de febrero a 6 mayo de 1945)

germansexpelled La fortaleza de Breslau (15 de febrero a 6 mayo de 1945)

  

Tanto en la Alta como en la baja Silesia, desde 1944 había programados planes de evacuación, pero por razones de moral y propaganda, cuando se quiso realizar se hizo tarde y mal.

Al avanzar tan rápido los soviéticos, quedaron cortadas las vías ferroviarias, la evacuación se realizó a pie, en pleno invierno, con la mortandad que tuvo como consecuencia tal dislate.

Al este del Óder, se evacuaron 700.000 personas, pero en la localidad de Striegau a 50 kilómetros al suroeste de Breslau, no pudieron huir 15.000 personas, que sufrieron toda la furia del Ejército Rojo. Cuando la Wehrmacht recuperó Striegau en marzo de 1945, encontró una ciudad adoquinada de cadáveres.

Según la crónica de un trabajador polaco forzoso:

“Las atroces noticias aumentaron el miedo. Llegaban historias de asesinatos de ancianos y hombres que helaban la sangre en las venas. Se decía que violaban a mujeres de todas las edades, que cortaban los pechos de madres recientes, que rajaban el vientre de las embarazadas y les arrancaban del cuerpo a los nonatos. Se hablaba de que llenaban pozos profundos con cuerpos de personas vivas, que les saltaban los ojos con bayonetas o les cortaban la lengua, que llevaban a los alemanes como ganado a graneros o casas donde los quemaban vivos, que a los milicianos (Landsturm) que capturaban los llevaban al cautiverio  con tanques o camiones pesados y la gente contaba muchas cosas más que daban escalofríos”.

O sea que Breslau se vio invadida por gente que venía del este del Óder,

Luego la huida en masa de la misma Breslau, en carros de granjeros tirados por caballos o bueyes, carretillas, prisioneros extranjeros; rusos, franceses, serbios, con pequeños trineos en los que cargaban su equipaje, la temperatura fue en ese momento de 13/15 grados bajo cero, de resultas morían los niños, que eran abandonados en las cunetas. Se calcula haberse encontrado 90.000 cadáveres en las cunetas de las rutas al oeste.

Los pocos trenes que parte de Breslau son epicentro de escenas terribles, entre 60 y 70 niños murieron en la estación central, aplastados por la gente, desesperada por huir de Breslau.

Hubo un gran resentimiento de la población que huyó, contra algunas autoridades nacional socialistas, por lo tardío de la evacuación y porque varios dirigentes se pusieron a salvo ellos y sus familiares.

Para sumar más a lo trágico de los refugiados, muchos fueron a parar a la ciudad de Dresden, donde entre el 13 y 14 de febrero fue bombardeada brutalmente por la RAF, encontrando finalmente la muerte en el oeste, donde creían estar a salvo. Hitler evaluó la perversión aliada, pues Himmler en ese momento estaba preparando al ejército para un contra ataque, en Prusia, con mucho movimiento de tropas, sin ser molestado por la aviación; el comandante Harris, prefirió destruir una ciudad de evacuados.

Capitulación

Cuando Breslau capitula el 6 de mayo de 1945, una semana después que Berlín, estallaron incendios por toda la ciudad durante días, que se cobraron cientos de edificios y tesoros culturales que habían sobrevivido al terrible asedio.

  

El día 11 se declaró un grave incendio en la “Isla de la Arena” de la ciudad, que en apariencia empezó en el Instituto de Europa de este y se extendió a las grandes iglesias circundantes, el 17 estalló un incendio en la iglesia de María Magdalena del casco antiguo de la ciudad, que destruyo la decoración interior una de las torres de la iglesia y la campana que tenía 500 años de antigüedad y se fundió al caer.

En Liegnitz uno de los primeros colonos polacos en llegar describió:

“Una ciudad rica e inmensa vacía de gente. Limpia casi endomingada… La ciudad estaba abierta… uno podía apropiarse de un piso, una villa, un bloque de pisos dejado atrás por un médico, un banquero, un general. También podía prender fuego a una casa.

Esta prosperidad de la que uno podía tomar tanto como quisiera y que aún así, tenía el proverbial valor de los diamantes en el desierto, volvía loca a mucha gente… Hasta yo, que venía de la familia de un médico, a veces perdía el sano sentido común a la vista de esos objetos reunidos a lo largo de los siglos: que no iban a sentir unos pobres que procedían de casa en sótanos y cabañas de barro y que en toda su vida habían conocido el trabajo duro y unos ingresos escasos.

“Ellos (los soldados soviéticos) lanzaban a la calle objetos de lujo desde el último piso por diversión. Pantallas de lámpara, jarrones de cristal, orinales de cerámica. Todo se despedazaba al chocar contra el asfalto. Sillas, sillones y todo lo que cayera en sus manos salía volando por los aires. Y cuando arrojaban un clavicémbalo desde un balcón… ¡qué última nota emitía al estrellarse contra la calle!”

Karl Hanke, el gauleiter de Breslau huyó, el  nombrado sucesor de Heinrich Himmler los últimos días del Reich, amante de la mujer de Joseph Goebbels, terminó sus días en las Sudetes, con uniforme de las SS sin graduación, no siendo reconocido. Fue muerto el 8 de junio de 1945 cuando intento huir del campo de prisioneros en que se hallaba.

Murieron en el sitio de Breslau 170.000 civiles, 6.000 militares alemanes y 7.000 soviéticos, fue una lucha corta pero intensa y con muy poco resistieron a la inmensa maquinaria rusa, constituyendo otra historia de muerte y sufrimiento de la II Guerra Mundial.

  

Fuente original: M. Domingo en

http://historia.mforos.com

 
  
 


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oct 29 2009

Una opinión alternativa (y razonada) sobre la Operación Barbarroja

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 04:42

Desde hace muchos años, algunos historiadores insisten en que Hitler no eligió atacar Rusia, sino que se vio forzado a ello por las circunstancias. Sin entrar a decantarnos por una u otra opinión, os ofrecemos aquí un escrito que explica esta tesis, ya que la otra es sobradamente conocida:

barba Una opinión alternativa (y razonada) sobre la Operación Barbarroja
22 de junio de 1941. Se inicia una de las acciones bélicas menos entendidas de la 2a Guerra mundial, a pesar de lo cual se han escrito kilos y kilos de tratados, estudios y textos de escuela que casi unánimemente presentan a Hitler como desleal al atacar a su aliado del Este por sorpresa y sin motivo alguno.

Pero ya hay muchos historiadores no comprometidos y con honradez profesional que, luego de investigaciones serias, han determinado que HITLER lisa y llanamente se adelantó al ataque a traición del caraíta georgiano Stalin, el cual luego de firmar el pacto de no agresión en agosto de 1939 exclamó entre carcajadas: “He logrado engañar a Hitler!”

A esta declaración histórica se une la del mariscal bolchevique Kulikov en junio 1941: “Las minas son algo efectivo, pero para los débiles, para los que se defienden. Nosotros no necesitamos tanto de minas como de elementos para desenterrar minas”.

Las fuerzas Alemanas estaban en aplastante minoría tanto en efectivos como en equipos y armamento para aventurarse en un segundo frente ante un enemigo más fuerte y que hasta el momento era un aliado; piénsese que no sólo abría un segundo frente gigantesco sino que más encima perdía uno de sus aliados, peor aún en
momentos que se veía venir la intervención de los yankis con todos sus capitales y poderío material.

La prueba más palpable de la traición rusa está en la disposición de sus ejércitos. A lo largo de la frontera dispusieron 170 divisiones (incl. 46 acorazadas y motorizadas), frente a 150 Alemanas; 24.000 tanques rojos contra 3000 Alemanes, 8.000 aviones contra 2.500, 40.000 cañones contra 7.000 y  lanzagranadas 150.000
contra 40.000.

Pero lo más significativo es que el terreno fronterizo al lado ruso estaba LIBRE DE MINAS! y una lógica elemental dice que un ejército a la defensiva se protege minando el camino que tomará el eventual enemigo, pero que deberá retirar esas minas y alambradas, etc. cuando desea avanzar sobre el enemigo. También los
modelos de equipo y piezas de artillería desplegados en la frontera eran del tipo OFENSIVO y los defensivos habían sido retirados previamente. Como prueba final, los mapas encontrados en poder de las fuerzas rusas al arrollarlas el avance Alemán eran sin excepción mapas de Europa y ninguno del terreno ruso que
supuestamente defendían.

En realidad el ataque soviético estaba previsto para el 6 de julio de 1941 bajo el nombre de “Operación Tormenta”, según el General Víktor Suvorov del alto Mando soviético en su libro “El Rompehielos, Hitler en los cálculos de Stalin” traducido al Alemán en 1989, editorial Klett-Cotta de Stuttgart, y que entrega una fabulosa cantidad de antecedentes ignorados por todos los historiadores occidentales, y curiosamente silenciados sistemáticamente por profesores y catedráticos, así como articulistas y periodistas en los medios de prensa.

Finalmente, se presenta la inmensa cantidad de prisioneros soviéticos como prueba de que la URSS estaba desprevenida y sus tropas fueron sorprendidas arteramente. Muchos aviones rojos fueron destruidos en tierra, así como miles de tanques y cañones, junto con tomar casi un millón de prisioneros, porque al 22 de junio estaban aún completando la organización de SU ataque a mansalva contra ALEMANIA.
Eugenio Lutz D.

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oct 11 2009

SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

Category: Blogroll,WAFFEN SSAdminis @ 13:23

wiittmann1 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann
Michael Wittmann nació el 22 de abril de 1914 en la aldea de Vogelthal en la región de Oberpfalz (Baviera). Hijo de Johann Wittmann y de su esposa Ursula, tenía un hermano (Johann) y tres hermanas (Franziska, Anni y Theresa). Estudio hasta los 16 años y al terminar sus estudios ayudó en el trabajo de la granja de la familia.
Un año después de la ascensión de Hitler al poder, la vida de Wittmann cambiaria radicalmente. El 1 de febrero de 1.934 con 19 años ingresa en el F.A.D./Freiwillige Arbeitsdienst), (servicio de trabajo voluntario), que mas tarde se convertiría en el R.A.D./ Reichs Arbeitsdienst, (Servicio del Trabajo del Reich), organizaciones que por aquella época estaban en pleno ascenso.
El 30 de octubre 1934 de Michael Wittmann comenzó un período de dos años en el ejército, y fue asignado a 10. Kompanie del 19. Infanterieregiment, en Arnulf, en la ciudad bávara de Freising cerca de Munich. Aquí empezó a tomar contacto con los blindados, aunque fuera con un Pzkpfw I, y su fascinación por ellos.

Tras dos años en Freising, a los veintidós años, Wittmann no tuvo ningún problema en pasar los requisitos físicos necesarios para entrar en la Allgemeine-SS; un mes después de presentarse como candidato, le asignaron al Sturm 1/92 de la Allgemeine-SS, en Ingolstadt, con el número SS-311623.

El entrenamiento inicial era duro, y los nuevos candidatos tenían que pasar unas exigentes pruebas físicas y médicas: los estándares eran extraordinariamente altos, y un buen número de candidatos era rechazado. El 1 de abril 1937 menos de seis de meses después de su ingreso, Michael Wittmann fue elegido para el SS-Verfugungstruppe (SS-VT), la rama militar de las SS (lo que se convertiría en las Waffen-SS). Ingreso como recluta de la 17. Kompanie en la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el 5 de abril empezó el entrenamiento en los cuarteles de Lichterfelde en Berlín.wittmann2 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

La Leibstandarte-SS Adolf Hitler (LSSAH) fue la primera división que formó las SS-VT, a partir de la guardia personal de Hitler, el (Stosstrupp Adolf Hitler). Había sido creado por Josef ‘ Sepp ‘ Dietrich a principios de los años 20, por consiguiente, los estándares del reclutamiento, que pusieron énfasis en las cualidades físicas y la disposición de la documentación ancestral apropiada, eran mucho más altos que para cualesquiera de las otras unidades de SS-VT/Waffen-SS. Muchos, incluyendo ‘ Sepp ‘ Dietrich mismo, se quejaron amargamente por estas reglas, muchas de las cuales rozaron el ridículo. Por ejemplo, si Michael Wittmann hubiera querido ingresar en cualquier fase posterior, habría sido rechazado por su altura.
Wittmann entro en la LSSHA como SS-Mann, el equivalente a Gefreiter en la Wehrmacht, Su entrenamiento inicial fue como tripulante de blindado, y como parte de este entrenamiento lo introdujeron a un número de vehículos ligeros de reconocimiento, incluyendo el Sd. Kfz. 222 y Sd. Kfz. 232. El 9 de noviembre hacia su juramento en el Feldherrnhalle, en Munich, al mismo tiempo que era promovido al rango de SS-Sturmmann. Al año siguiente marcho hacia Austria, que seguía con su incorporación al Reich, con el resto de la LSSHA y mas tarde, ocho meses después, también intervendría en la anexión de los Sudetes. El 20 de abril de 1.939 seria ascendido al rango de SS-Unterscharführer.

Al comienzo de las hostilidades en septiembre 1939, Wittmann, con veinticinco años, servía en el pelotón LSSAH (Panzerspäh-Zug), con el Sd. Kfz. 222 Spähwagen, primero como conductor y después como comandante. Su servicio duro poco y al volver de Polonia le asignaron para el entrenamiento NCO, con la 5. Kompanie del batallón de reemplazo de la LSSHA. Sus superiores habían visto en el un talento emergente y Wittmann no los defraudaría. La division recibió 6 de los nuevos cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (Stug III) autopropulsados y armados con un cañón de 75 mm KwK (Kampfwagenkanone) montado sobre un chasis del Pz. Kpfw. III.

Mientras estaba en Metz en la campaña francesa, al Unterscharführer Wittmann le ofrecieron la oportunidad de entrenar con el nuevo vehiculo y tras probarlo a fondo, fué elegido como comandante de uno de ellos. Wittmann aceptó inmediatamente y empezó el proceso para seleccionar a su tripulación, cosa nada fácil ya, que no había ninguna experiencia con este tipo de vehículo. Al final eligió como artillero al Rottenführer Klinck, experto en el uso de Panzer I y II, como conductor al Rottenführer Koldenhöff y como su cargador al Rottenführer Petersen. El entrenamiento con el StuG III era intenso y altamente realista en todos los aspectos, incluyendo un entrenamiento cuidadoso con respecto al mantenimiento de campo, así como el entrenamiento táctico. Wittmann y su equipo tuvieron que familiarizarse con cada centímetro de su vehículo.

wittmann3 SS Hauptsturmfürer Michael WittmannTal entrenamiento era esencial, pues sería a menudo necesario realizar tales procedimientos rápidamente y con seguridad, mientras se estuviera en campaña. El entrenamiento táctico, era esencial para la perfecta coordinación entre los vehículos y la infantería a la que debían apoyar; el realismo de los ejercicios del entrenamiento debía encaminarse a evitar el panorama de los soldados de infantería heridos o muertos accidentalmente.

Finalizado el entrenamiento con los Stug III, en abril de 1941 interviene en los Balcanes (Operación Marita) donde la LSSHA proporciono apoyo a la 9. Panzer Division para el asalto a la ciudad de Skopje, en Yugoslavia. La campaña yugoslava de la LSSHA termino en una semana y la division fue enviada a Grecia donde ya seria una autentica unidad de combate y de la que ya formaban parte oficiales como Kurt “Panzer” Meyer, que se haría famoso por el asalto al paso de Klissura. Michael Wittmann y su equipo de StuG III también jugaron su parte en este asalto y el posterior empuje hacia el lago Kastoria, asistiendo a la captura de 12.000 hombres de la 13ª división griega. Atenas finalmente fue tomada a finales de abril.

La operación “Barbarossa”, la invasión alemana de Rusia empezó el 22 de de junio de de 1941 y Wittmann no tardaría mucho en intervenir en ella. El 12 de julio, StuG III de Wittmann fue requerido para moverse a una posición ventajosa en una colina, señalada como punto 65.5. Después de alcanzar su objetivo el Rottenführer Klinck, artillero de Wittmann, diviso tanques enemigos que se acercaba rápidamente. Después de buscar una posición que ofreciera ventaja visual adicional, dieciocho tanques T34/76 fueron avistados, un grupo de doce y otro grupo de seis. Después de ordenar a su conductor Koldenhöff llevar el vehículo de nuevo en el lado izquierdo de la colina, Wittmann preparó a su equipo para el combate colocándose para encontrarse con los T-34/76 de frente. El primero fue alcanzado con un impacto directo del cañón 75 mm KwK. Como el Stug III no tiene torreta móvil toda la responsabilidad fue puesta en el conductor Koldenhöff, que con habilidad consumada coloco rápidamente el vehículo en una posición ventajosa conveniente que permitió al artillero Klinck lograra hacer de nuevo blanco en otro T-34/76 que salto en llamas.
En pocos segundos, el cargador Petersen había metido otro proyectil en el cañón.

wittmann4 SS Hauptsturmfürer Michael WittmannDespués de un impacto cercano de otro T34/76 (y un artillero ruso con una puntería muy pobre), Wittmann maniobró para alcanzar el borde de un pequeño bosque y planear su siguiente movimiento. Mientras que realizaba un reconocimiento rápido a pie, Wittmann vió un tercer vehículo enemigo y de repente sonó una explosión. Después de la polvareda se encontró con el T34/76 destruído. La iniciativa de Klinck y sus habilidades en la observación y de la artillería habían sido decisivas. Mientras que ambos vehículos habían encontrado simultáneamente, el artillero de Wittmann había estado bastante mas alerta en localizar, avistar y golpear el blanco. Al volver a su cúpula, Wittmann fue el primero en felicitar a su experto artillero.

Wittmann acabó con 6 T-34/76 ese día (también demostró su carácter al salvar de las llamas a tres de los tripulantes del ultimo tanque ruso destruido), ganando la Cruz de Hierro de Segunda Clase.
Cuando Dietrich le pregunto si tenia alguna petición especial, le dijo que se le diera asistencia médica a los tres soldados rusos.

Wittmann siguió su campaña exitosa con la LSSHA hasta la caída de Rostov el 20 de noviembre de 1.941. Un día después recibiría la Panzer-Kampfabzeichen (Distintivo de Asalto Panzer) de plata por haber participado en 25 combates contra tanques enemigos.
Después de un año en Rusia volvió a Baviera a la Junkerschule, la academia militar de las SS en Bad Tölz y como muchos otros cadetes, Wittmann encontró el entrenamiento el más duro que él había tenido nunca. Todas las áreas fueron cubiertas, y los ejercicios mentales y físicos eran severos, diseñados llevar a cada cadete al límite de sus capacidades. Se hacía énfasis en la camaradería y la cooperación, e inculcaron a los oficiales la idea de que, aunque eran en última instancia responsables de las acciones de su equipo, ellos debían siempre verse como miembros de ese equipo.

wittmann5 SS Hauptsturmfürer Michael WittmannEl entrenamiento concluyó el 5 de septiembre, y Wittmann fue destinado al batallón de reemplazo de los SS Panzer en Weimar (Pz. Ers. Abt. 500) en Padeborn, como comandante de pelotón. El 21 de diciembre 1942, ya como SS-Untersturmführer fue enviado a Francia a entrenarse con el nuevo tanque Panzerkampfwagen VI Ausf. H/E (Pz. Kpfw. VI, Sd. Kfz. 181) Tiger, armado con el potente cañón de 88 mm L/56 KwK 36. Como anteriormente debió elegir su tripulación y que acabo siendo formada por el Rottenführer Balthasar ‘ Bobby ‘ Woll como artillero, el Rottenführer Karl Berges como cargador, el Rottenführer Gustav ‘ Gustl ‘ Kirschmer como conductor y el Rottenführer Herbert Pollmann como operador de radio y de la MG-34. Las tripulaciones de los Tiger podía sufrir cambios con el tiempo, pero Wittmann siempre quiso que Bobby Woll fuera su artillero. La Leibstandarte volvió al frente ruso en enero de 1.943 con el recién creado I. SS Panzerkorps en el que también se integro a la II. Panzerdivision “Das Reich” y la III. Panzerdivision “Totenkopf” y Wittmann empezaría la campaña como comandante de un pelotón ligero formado por Panzer III Ausf. J.

No sería hasta principios de abril cuando recibiría el nuevo Pz. Kfw. VI Tiger y la compañía seria rebautizada como 13. Kompanie.
El Tiger que Wittmann mandó en la batalla de Kurks era el nº 1331, el 13 por la compañía, el 3 por el pelotón y el 1 como comandante de pelotón.
El primer día de la batalla de Kurks (Operación Zitadelle) 5 de julio de 1.943, la compañía, mandada por el Hauptsturmführer Kling, se dirige al norte desde su punto de partida cerca de la ciudad de Bykovka, con instrucciones de atravesar de las defensas soviéticas situadas al sur y al sureste de la ciudad. Fue un mal día para Wittmann, que aunque lograron destruir 8 T-34 y 7 cañones antitanque, en una de sus muchas salidas ese día su tanque pisó una mina que dañó las cadenas e hirió de gravedad a su cargador Walter Koch. La tripulación estaba formada por Bobby Woll (artillero), Siegfried Fuss (conductor), Max Gaube, sustituto de Koch, (cargador) y Karl Lieber (radio-operador).

El 14 de julio la compañía tenía solamente cinco Tiger operativos, un número que ascendió a nueve el 17 de julio, y debió retirarse a una posición al oeste de la ciudad de Byelgorod.

Habían perdido a muchos hombres, y a pesar de los éxitos de la compañía Tiger, Kursk todavía estaba en las manos de los soviéticos. Simplemente, las tropas alemanas habían sido abrumadas por la fuerza numérica de sus opositores. El plan de cerrar el saliente de Kursk había fallado.
Después de una temporada de descanso en Italia tras la derrota de Kurks, Wittman volvería por tercera vez a Rusia donde la situación había ido de mal en peor y ahora el ejército soviético avanzaba imparable. Asignaron a la compañía de Wittmann la tarea de capturar la ciudad de Brusilov al oeste de Kiev, en Ucrania.

El 13 de noviembre de 1.943, él y su equipo logran destruír más de dos docenas de vehículos, entre tanques y cañones antitanque. A pesar de estas acciones era evidente que no se podía hacer frente a tal superioridad durante mucho tiempo.wittmann45 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

El 21 de noviembre fue un día intenso para Wittmann y su tripulación, con problemas en su Tiger debido al recalentamiento del motor por una avería.
Acabaron con 13 T-34 y 7 cañones antitanque (con el SS-Sturmmann Bobby Warmbrunn como artillero) y los informes incluyen un encuentro, MP-40 en mano, con tres tripulantes de uno de los T-34 destruidos, donde Wittmann recibió una herida en la barbilla sin mayores consecuencias.
A mediados de diciembre, acompañado de otros dos Pzkpfw VI Tiger, fueron sorprendidos por una veintena de T-34 en los alrededores de la ciudad de Meshiritschka, a pesar de lo cual pudo acabar con seis de ellos, con Bobby Woll de nuevo manejando el poderoso cañón de 88 mm.

Durante las batallas alrededor de Berdichev a finales de diciembre, Wittmann fue nombrado comandante de la compañía. El 2 de enero de 1944, tenía doce Tiger bajo su comando y el nuevo año trajo también la aparición del nuevo y temible T34/85, armado con un cañón de 85mm.
Los primeros días de enero fueron fructíferos para Wittmann, que acumulaba 56 victorias en el periodo comprendido desde julio de 1.943 al 7 enero de 1.944; los días 8 y 9 otras diez victorias, siendo propuesto el día 10 de enero para la Cruz de Caballero por el comandante divisional, SS Oberführer Theodor “Teddi” Wisch, que recibiría cuatro días mas tarde. Durante este breve periodo de tiempo, Wittmann eliminó otros 22 tanques enemigos, lo que elevaba la cifra de victorias a 88 (en 80 de ellas con Bobby Woll de artillero), solo en los días 12 y 13 dejaron fuera de combate 16 T-34 y tres cañones antitanque. Antes de terminar el mes ya había conseguido su victoria 100 y el 30 de enero le notificaron la concesión de las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero, además de ser ascendido al rango de Obersturmführer.
El 15 de febrero de 1.944 sustituye a Heinz Kling como comandante de la 2. Kompanie del s SS Panzer Abteilung 101 y su ultima acción en el frente ruso la llevaría a cabo en la intervención de la “Das Reich” y la LSSHA para liberar los 35.000 soldados atrapados en la bolsa de Tscherkassy, obteniendo otras 9 victorias.

Villers-Bocage

Wittmann estaba en Francia, desde abril, cuando los aliados desembarcaron en Normandia, lo que marcaría su vuelta a la acción. Al día siguiente al desembarco recibió la orden de trasladarse con la 2. Kompanie desde su base hasta Normandia vía Paris. La ruta que tuvieron que tomar era algo precaria e insegura, como quedo demostrado al recibir varios ataque aéreos que acabaron con 5 hombres, entre ellos al Unterscharführer Kurt “Quax” Kléber, primera baja de la compañía en la campaña francesa.

Uno de los Tiger resulto dañado (el que ahora mandaba Bobby Woll, ahora Unterscharführer con su propio vehículo). Wittmann no desaprovechó la ocasión de contar de nuevo con su viejo camarada como artillero y en la noche del 12-13 de junio llegaron con 6 Tiger (los otros 6 de la compañía estaban dañados o averiados) a la aldea de Villers-Bocage.

En principio el papel de Wittmann era de reconocimiento de los movimientos de los británicos en la zona, poniéndose en marcha a las 6 de la mañana del día 13 de junio, intentando camuflarse de los aviones aliados avanzando entre la vegetación. A 150 m de la colina 213, un sargento le informa de una columna aliada que se acerca, entre ellos el 4th County of London Yeomanry (C.L.Y.) de la 22th Armoured Brigade (7th Armoured Division “Desert Rats”), equipados con tanques Cromwell y Sherman “Firefly”.
El Sqn (escuadrón) A del County of London Yeomanry se situó al este de la aldea, mientras el Sqn B lo hacia al oeste, controlando el cruce de la carretera que conducía a Caumont, mientras el mando del 4th C.L.Y. se establecía en la calle principal de Villers. Una brigada de fusileros con 12 vehículos semiorugas M3 y 3 tanques Stuart M5A1 se desplegó directamente detrás del Sqn A.
Wittmann medito la situación. No podía dejar pasar la oportunidad, pero cualquier contacto por radio con el cuartel general habría sido interceptado por los británicos.wittmann11 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

Tampoco podía esperar apoyo, ya que no había tropas alemanas en las cercanías y solo disponía de 6 Tiger, nº211(SS- Ostuf. Jürgen Wessel), nº221(SS-Ustuf. Georg Hantusch), nº222(SS-Uscha. Kurt Sowa), nº223(SS-Oscha. Jürgen Brandt), nº233(SS-Oscha. Georg Lötzsch) y nº234(SS-Uscha. Herbert Stief). Hay cierta confusión sobre la numeración del Tiger que Wittmann utilizo ese día. Los informes hablan de que se subió al nº 234 de Herbert Stief, pero que tras avanzar 20 metros este se paro, y tuvo que cambiar al nº 222 de Sowa y otras fuentes hablan del Tiger nº 231, el caso es que se admite generalmente que era el nº222, llevando como tripulación al SS-Uscha. Walter Müller como conductor, el cargador Sturmmann Günter Boldt, el operador de radio Sturmmann Günther Jonas y como artillero a Bobby Woll (con su Tiger averiado volvía a ser el artillero temporalmente). Wittmann había ordenado a Stief avisar al puesto de mando y con Kurt Sowa, Georg Hantusch y Jürgen Brandt, se puso en marcha hacia el pueblo.

Wittmann dirigió su Tiger de frente hacia los vehículos inmóviles del Sqn. A, cogidos totalmente por sorpresa y fuera de sus vehiculos, con Bobby Woll disparando en marcha tan rápido como podía. Los británicos hicieron lo más inteligente que podían hacer, dispersarse y huír, ya que poco podían hacer a pie contra un Tiger. En esta primera pasada 15 vehículos fueron destruídos (en honor a la verdad muchos lo fueron sin ninguna oposición) entre ellos 2 Cromwell y un Firefly de la brigada de fusileros, además de dos cotracarros de 6. libras y tres Stuart. Al entrar en el pueblo se encontraron con los 4 Cromwell del HQ, destruyendo tres de ellos, y varios vehiculos M3 (estos con el fuego de la MG34). Del Sqn A muy pocos pudieron escapar de la sorpresa inicial, entre ellos el capitán Patrick Dyas, que inteligentemente había movido hacia atrás su Cronwell por una calle lateral. Mientras tanto el Sqn B ya estaba alertado de la presencia de los Tiger.

Wittmann entró cautelosamente en el pueblo, sin darse cuenta de que tenia detrás al Cromwell de Dyas, pudiendo esquivar un encuentro con un Sherman Firefly (con un cañón de 17. libras, tan potente como el 88 de un Tiger, no debe tomarse a la ligera) mandado por el sargento Stan Lockwood, del Sqn B.

Dyas, que se mantenía a distancia segura entre tanto, vió su oportunidad y disparó dos veces con el 75 mm de su Cromwell pero ambos se hicieron humo en el blindaje del Tiger. No tuvo segunda oportunidad, Woll giro la torreta y disparó de lleno al Cromwell, Dyas pudo salir del tanque mientras este ardía. Su conductor y su artillero no tuvieron tanta suerte.

El Tiger de Wittmann se dirigía entonces al encuentro del Sqn B por la rue Clémenceau cuando un disparo de un cañón anticarro de 6. libras le alcanzo en las cadenas, quedándose parado delante del almacén Huet-Godefroy. Wittmann y su tripulación salieron del tanque a toda prisa sabiendo que no podían hacer nada más y con la esperanza de poder recuperar el Tiger más tarde, dirigiéndose a pie al puesto de mando de la 130. Panzer Lehr donde presentó el informe de la situación. Mas tarde unidades de Panzer Lehr volvieron a Villers-Bocage, pero el factor sorpresa ya se había perdido, por lo que la situación de la mañana no pudo repetirse. Las pérdidas habían sido de 6 Tiger (tres pudieron recuperarse mas tarde) y cinco Pzkpfw IV

Los británicos perdieron ese día (13 de junio 1.944) en Villers-Bocage 30 tanques de los que la propaganda alemana atribuyó directamente a Wittmann 27 (evidentemente es una exageración ya que Wittmann no actuó solo), mas tarde la cifra se estableció en 21 (también exagerado), y finalmente los historiadores se han puesto de acuerdo en que ese día destruyó 12 tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y 4 Sherman) y 15 vehiculos de diverso tipo (semiorugas M3, autoametralladores Bren y tranportes diversos). Lo que esta claro es que la acción de Wittmann en Villers-Bocage fue una muestra de observación, improvisación, decisión, valor y por que no decirlo, también de suerte, factor muy decisivo en muchas ocasiones, al alcance solo de comandantes como el propio Wittmann, Otto Carius o Kurt Knispel.wittmann7 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

El 22 de junio le fueron concedidas las Espadas para su Cruz de Caballero, entregadas por Hitler en Berchtesgaden, y ascendido a Hauptsturmführer. También se le ofreció el puesto de instructor en Paderborn, que rechazo, volviendo otra vez a Normandia. Pero la situación en Francia fue de mal en peor para las tropas alemanas, incluido el s.SS Pz. Abt. 101 de Wittmann.

8 de Agosto de 1.944
En agosto los aliados lanzaron la operación “Totalize” destinada a acabar con la resistencia alemana en torno a Falaise y el s.SS Pz. Abt 101 fue agregado a la 12. Ss Pz. Gren. División Hitlerjugend, mandada por Kurt “Panzer” Meyer. La tripulación del Tiger de Wittmann estaba ahora formada por el Unterscharführer Karl Wagner como artillero, el Sturmmann Günther Weber como cargador, el Unterscharführer Heinrich Reimers como conductor y el Sturmmann Rudolf ‘ Rudi ‘ Hirschel como operador de radio y la MG34. El pequeño Kampfgruppe tenía un total de alrededor de sesenta vehículos, y Wittmann tenía bajo su mando solamente ocho Tiger operativos para enfrentarse a los casi 600 tanques aliados de la operación Totalize. La tarea de Wittmann era atacar Cintheaux, entre Caen y Falaise, y ocupar las alturas al norte del pueblo. A las 12:30 se encontró con 4 Sherman de la 4th Armored Division canadiense disparando contra ellos, sin alcanzarlos.

A partir de aquí todos los datos son confusos. Según los informes alemanes, a las 12:47, el Tiger nº 007 habría recibido un disparo en las cadenas quedando inmovilizado. El Hauptschführer Hans Höflinger declaró haberlo visto inmovilizado, pero intacto a las 12:55, pero no pudo acercarse. Poco después el Tiger de Wittmann fue localizado por elementos de la Hitlerjugend, destruído y con la torreta separada del chassis, como si se hubiera producido una explosión de la munición dentro del tanque. Según los expertos, esto pudo causarlo un Sherman “Firefly” (en el año 2006, Joe Ekins, que había servido con los Northants Yeomanry, declaro que había sido su Firefly el que acabó con Wittmann) o un cohete de un Hawker Typhoon, que es la versión más extendida.

Michael Wittmann murió el 8 de agosto en St. Aignan de Cramesnil, siendo enterrado en el campo junto a su tripulación. En 1983, al realizarse unas obras en una carretera cerca de Cintheaux, fueron encontrados su cuerpo y los de sus hombres y trasladados al cementerio alemán de La Cambe, Normandía, donde reposan desde entonces.

wittmann13 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann

Fuente: http://grieska.blogcindario.com

 

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No es tarea fácil escribir un artículo sobre Michael Wittmann y sus acciones de combate. La cantidad de libros, artículos, reportajes, documentales, páginas web e incluso pequeños portales temáticos dan una idea del interés que despierta el personaje. Hay incluso comics en japonés de Michael Wittmann. Precisamente por eso, por la cantidad de información disponible el número de errores cometidos por aficionados, “historiadores” e historiadores suele ser bastante alta. Hay libros claramente manipulados escritos por autores interesados en elevar a su héroe a cotas a las que realmente no llegó. La propaganda nazi ayudó a alimentar al mito en la segunda guerra mundial. Las crónicas oficiales narradas y escritas en su momento también. Y si las versiones oficiales de los hechos fallan desde el primer momento, los “historiadores” se dejan llevar por su pasión y sus sentimientos y los historiadores no son capaces de despejar las dudas, los problemas que tenemos los aficionados son sencillamente insuperables. Sin embargo, reuniendo datos contrastados por varias fuentes, y sin querer caer en el terreno de la especulación o la ignorancia, algo se puede hacer.
 
Para empezar, hay que decir que Michael Wittmann no fué el tanquista más exitoso de la segunda guerra mundial. Oficialmente, su número de carros destruidos fueron 138. Algunos hablan de 141. Sin embargo, recientes investigaciones colocan a Kurt Knispel, con 168 victorias confirmadas y unas 200 posibles como el mayor as de la guerra. Otros colocan a Otto Carius, con más de 150 victorias ( algunos hablan de 170 ) como quizás el mejor as. Si no se hubiera pasado los últimos meses de la guerra en el dique seco “manejando” el problemático JagdTiger seguramente hubiera superado a Knispel. Wittmann ni siquiera fue el SS con más victorias. Walter Schroif, con 161 victorias confirmadas, le supera con creces. Wittmann, por lo que yo sé, es el nº 5 en la lista de ases, todos alemanes. Carius incluso llegó a derribar un avión (con muchísima suerte y en condiciones óptimas para su Tiger ).
La pregunta del millón es: ¿A qué llaman los historiadores y los encargados de contabilizar las víctimas de los tanquistas una victoria ? ¿Qué tipo de parámetros usan para ello ? Pondré un ejemplo bastante evidente: Bobby Woll, el inseparable artillero de Wittmann hasta que recibió un Tiger. Como artillero de Wittmann consiguió casi todas sus victorias en la URSS: 119. Con su Tiger y posteriormente con un Pz IV aumentó considerablemente la cifra. Sin embargo, oficialmente sólo obtuvo 88 victorias. Extraño…
Tampoco fue Wittmann el jefe de unidades blindadas más condecorado. El conde Hyazinth Strachwitz von Gross-Zauche und Camminetz le supera con creces. Aunque hay que reconocer que el conde Strachwitz llegó a mandar divisiones y Wittmann siempre manejó unidades más pequeñas.
A pesar de todo, Michael Wittmann fue un superclase, uno de los mejores tanquistas de la guerra en lo referido al nº de victorias y quizás el mejor tanquista de la guerra.
Michael Wittmann nació en Vogelthal el 22 de abril de 1.914, en Baviera. Su padre, Johann, era granjero, y el joven Michael ayudaba a su padre en el campo junto a sus 4 hermanos y hermanas.
En 1.933 dejó la granja y tras realizar diversos trabajos en 1.934 ingresó en la Reichsarbeitsdients, una organización de trabajo estatal. Poco después ingresa en la Reichswehr el 10 de octubre de 1.934 ingresando en la 10ª compañía del 19º regimiento de infantería, acuartelado en Freising, cerca de Münich por un período de dos años. El 30 de septiembre de 1.936 abandona la Wehrmacht con el rango de gefreiter, pero el joven Wittmann ya ha tenido contacto con los nuevos panzer, aunque fuera con el Panzer I.
El 1 de octubre de 1.936 pide ingresar en la Allgemeine-SS. Sólo un mes después su solicitud de ingreso es aceptada, y forma parte de las SS en la Sturm 1/92, estacionada en Ingolstadt, con el nº SS 311.623. Tras superar un rigurosísimo entrenamiento, a los 6 meses de iniciar su carrera en las SS el 1 de abril de 1.937 forma parte de la SS-Verfugungstruppe (SS-VT, brazo paramilitar del partido y embrión de las SS), y el 5 de abril es transferido a la 17ª compañía de la Leibstandarte SS Adolf Hitler en los barracones Lichterfelde en Berlín. La 17ª Kompanie era la Panzeraufklärungs kompanie (compañía de reconocimiento blindada) de la LSSAH.
 
Michael Wittmann con su padre Johann
Tras ingresar en la LSSAH lo hace con el rango de SS-Mann (gefreiter). Más entrenamiento, en esta ocasión en vehículos ligeros de reconocimiento, el SdKfz 222 y el SdKfz 232. Tras pasar el ceremonial de las SS en Münich, en noviembre de 1.937 es ascendido a SS-Sturmmann. Su unidad participa en la anexión de Austria en marzo del 38. La Adolf Hitler forma parte del XVI ArmeeKorps del general Guderian. También participa en la anexión de los Sudetes en octubre de ese año. El 20 de abril es ascendido a SS-Unterscharführer.

 

El joven Wittmann
 El 1 de septiembre empieza la guerra, y Michael Wittmann, con 25 años, maneja un Sd.Kfz en la unidad de reconocimiento de la Adolf Hitler, la cual ha sido posteriormente reducida de compañía a pelotón (züg). La Adolf Hitler forma parte del XIII ArmeeKorps del Generalfeldmarschall Maximilian Reichsfreiherr
von Weichs formando parte del 8º ejército del Generaloberst Johannes Blaskowitz asignado al grupo de ejércitos Sur del Generaloberst Gerd von Rundstedt. Wittmann entraría poco en acción. Tras acabar la campaña de Polonia es enviado a la 5 Panzerspähkompanie (una unidad de reemplazos de la Adolf Hitler) como instructor. En febrero de 1.940, debido a que Wittmann tiene 3 años de experiencia en vehículos blindados, es transferido a la recién formada SS-Sturm batterie de la Adolf Hitler (armada con Stug III A) ingresando en la 1ª sección de su unidad el 16 de julio de 1.940 en Paris-Clarmant, antes de ser desplazada su unidad a las cercanías de Metz. 
Su tripulación sería la siguiente:
Comandante: SS-Unterscharführer Michael Wittmann.
Conductor: SS-Rottenführer Koldenhöff.
Artillero: SS-Rottenführer Klinck
Cargador: SS-Rottenführer Petersen
Wittmann no volvería a entrar en acción hasta la invasión de Grecia y Yugoslavia, en abril de 1.941 asignada al XL Panzerkorps del General der Kavallerie Georg Stumme perteneciente al 12 ejército del Generalfeldmarschall Wilhelm List. Wittmann mandaba una sección de Stug III A de la LSSAH SS-Sturm Batterie. Participa junto a la 9 Panzer en el ataque a Skopje el 6 de abril y tras conquistar Monastir la LSSAH sigue hacia Grecia a través del paso de Klissura y el lago Kastoria, llegando hasta Olimpia y desfilando en Atenas. El avance de la Adolf Hitler estuvo plagado de fabulosas acciones de combate, como las de Kurt Meyer (PanzerMeyer). Pero Wittmann, aunque destacó en la campaña, no pudo dar lo mejor de sí debido al terreno y a que se enfrentó a unidades escasas de vehículos de combate. Pero no tardaría en desquitarse. Al acabar la campaña, la Adolf Hitler es enviada a Checoslovaquia para descansar y reponer bajas.
Se inicia la operación Barbarroja. La Adolf Hitler está encuadrada dentro de la reserva del 1 Panzergruppe del Generaloberst Ewald von Kleist.
El 12 de julio Wittmann destruye 6 carros rusos en la colina 65.5. En esta acción salva la vida de tres soldados rusos a punto de morir carbonizados. Además de salvarlos, se ocupó personalmente de que recibieran un buen trato médico. Durante la lucha en Uman sería herido de poca gravedad, ocultándolo a todo el mundo para seguir en activo. Tras participar en el avance hacia el Dnieper y a través de la estepa de Nogai, la Adolf Hitler se lanza sobre el istmo de Perekov, en Crimea. Un rebaño de ovejas se cruza en su camino, y una de ellas pisa una mina delante de su vehículo. Tras esto, en un combate nocturno, Wittmann y su Stug III (apodado Buzzard) destruyen un carro ruso y dos cañones. Tras volver a ser herido, sería ascendido a SS-Oberscharführer en noviembre.
wittmann12 SS Hauptsturmfürer Michael Wittmann
 El 21 de noviembre de 1.941 recibiría el emblema de asalto de carros en plata por haber participado en 25 combates contra carros.
El 5 de junio de 1.942 sería enviado a la escuela SS (SS Junkerschule) de Bad Tölz como cadete del curso de oficiales. El 5 de septiembre, sería candidato a oficial y enviado al batallón de reemplazo blindado de las SS como jefe de sección.
Hitler decidió convertir a las unidades SS más importantes en divisiones Panzergrenadier, con un regimiento blindado asignado a las mismas, aunque en realidad las divisiones eran divisiones blindadas a todos los efectos. Como consecuencia de ello, las divisiones Adolf Hitler, Das Reich y Totenkopf recibieron el equipamiento de una división blindada y fueron enviadas a Alemania para recibir el nuevo equipamiento.
El 21 de diciembre de 1.942 es ascendido a SS-Untersturmführer y el 25 recibe el mando de una sección de Pz III (carro 4L1) de la 4ª compañía de la división Adolf Hitler. En este breve periodo de tiempo tuvo bajo su mando a Franz Staudegger, que más tarde recibiría un Tiger.
Poco después es enviado a Pandeborn y luego a Ploermel en Francia para entrenarse con el nuevo Tiger. Empezaba a nacer una leyenda.
 
En Ploermel conoció a la tripulación de su Tiger (1331).
Comandante: Michael Wittmann.
Artillero: Rottenführer Balthasar ‘Bobby’ Woll.
Cargador: Rottenführer Karl Berges.
Conductor: Rottenführer Gustav ‘Gustl’ Kirschmer.
Operador de radio: Rottenführer Herbert Pollmann.
 
Por fin, en abril de 1.943, Wittmann recibe su Tiger cerca del frente, en Rusia. La 4ª compañía es renombrada 13 compañía pesada, y Wittmann ostenta el mando de la 3ª sección, de Tigers. Pero todavía no lo ha estrenado en combate. Antes, en abril, Wittmann es elegido para enseñar el nuevo Tiger al Generaloberst Guderian en la plaza roja (renombrada Leibstandarte) de Jarkov.
El 5 de julio empieza la operación Ciudadela. La Adolf Hitler del SS-Brigadeführer Theodor Wisch forma parte del II SS Panzerkorps del SS-Oberstgruppenführer Paul Hausser, encuadrado en al 4 Panzerarmee del Generaloberst Herman Hoth. El primer día de ofensiva Wittmann destruyó 15 carros y cañones de asalto, salvando a la unidad de Helmut Wendorff. Pero su Tiger pisó una mina. El 17 de julio, al acabar la operación, su carro había destruido 30 carros y 28 cañones. Tras detener una ofensiva rusa en el río Mius, la Adolf Hitler es enviada a Italia en agosto.
En octubre de 1.943 se crea una nueva unidad: el batallón de carros pesados de las SS 101. Los Tiger de la Adolf Hitler forman el núcleo del nuevo batallón, pero dos compañías del batallón son asignadas a la Adolf Hitler (ocurriría varias veces) y enviadas a la zona de Zhitomir, participando en la ofensiva del general Balck en la zona que se inició el 15 de noviembre. El Tiger de Wittmann es el S21. Debido a la gran diferencia que hay entre unas fuentes y otras a la hora de enumerar las destrucciones causadas por Wittmann de octubre del 43 a enero del 44, me remito al documento que Theodor Wisch, el comandante de la Leibstandarte escribió para apoyar la concesión de la cruz de caballero para Wittmann el 10 de enero de 1.944:
“Wittmann… ha destruído él mismo 56 tanques en el período de julio del 43 al 7 enero de 1.944, incluyendo varios KV 1, KV 2, Sherman, el resto eran T-34. Durante una penetración de una brigada de carros rusa cerca de Sherepki el 8 de enero, él y su sección tuvieron éxito en detener el ataque y él en solitario destruyó 3 T-34 y un cañón de asalto.
El 9.1.1944 destruyó otros 6 T-34… elevando el total de tanque destruidos a 66…”
Desde el día 10 de enero al 14 consiguió elevar la cifra a 88.
Por el contraataque en Sherepki, Wittmann recibió la cruz de caballero el 14 de enero de 1.944. Woll la recibiría dos días después también por esta acción, y también de manos de Wisch. El pelotón de Wittmann se apuntó unas 30 victorias en Sherepki. Al final del mes Wittmann llegó a su victoria nº 100, y coincidiendo con esa acción Hitler le envió un telegrama anunciándole que recibiría las hojas de roble para la cruz de caballero el 30 de enero por destruir unos 60 carros en un mes, siendo el nº 380 en recibir esta medalla. Adolf Hitler se la puso en persona el 2 de febrero. Además fue ascendido a Obersturmführer.
 
 
 
Hitler en persona condecora a Michael Wittmann
 
 
La tripulación de Wittmann el 30 de enero era ésta:
Comandante: SS-Obersturmführer Michael Wittmann.
Artillero: SS-Rottenführer Balthasar “Bobby” Woll.
Conductor: SS-Sturmmann Eugen Schmidt.
Cargador: SS-Panzerschütze Sepp Rößner.
Operador de radio: SS-Panzerschütze Werner Irrgang.
Tras participar en los combates de Cherkassy, los Tiger del Schwere SS panzer abteilung 101 adscritos a la LSSAH son enviados a Bélgica del 29 de febrero al 2 de marzo. Wittmann es un héroe en Alemania y la propaganda habla constantemente de él. Wittmann se casa con Hildegard Burmester en Lüneberg, siendo su padrino Woll. El 16 de abril visita la factoría de Henschel en Kassel, dando un pequeño discurso y agradeciendo a los obreros y diseñadores del Tiger su magnífico trabajo. En mayo del 44 reingresa en su unidad al mando de la 2ª compañía, estacionada en Lisieux. Recibe un nuevo Tiger, el 205.
 
El 6 de junio es el Día-D. El schwere SS panzer abteilung 101 forma parte del I SS Panzerkorps del SS-Oberstgruppenführer Sepp Dietrich, parte del Panzergruppe West del General der Panzertruppen Leo Geyr von Schweppenburg, perteneciente al Heeresgruppe B del Generalfeldmarschall Erwin Rommel. El batallón se mueve hacia el frente, y en el camino la 2ª compañía de Wittmann, debido a ataques aéreos, se ve reducida a 5 carros al llegar a las proximidades de Villers-Bocage el 12 de junio. Merece la pena detenernos ampliamente en este punto:
Los americanos de Omaha Beach, tras el Día-D, sólo tienen delante a los vencidos ese día, la 352 div. de infantería del Generalleutnant Dietrich Kraiß, bastante debilitada tras los duros combates en los que se vió envuelta. La división se aprieta a su izquierda para cubrir Saint-Lô, dejando un gran vacío a su derecha, en donde está desplegada la división Panzer Lehr del 1 SS Panzer Korps. Rommel desea tapar la brecha con refuerzos traídos de Bretaña, pero los combates en Carentan los inmovilizan en el Cotentin. Su gran temor es que el V cuerpo americano se meta por la brecha para desbordar al mismo tiempo Saint-Lô y Caen, pero el Major general Leonard Gerow se conforma con ocupar el bosque de Cerisy y avanzar en dirección a Balleroy y Caumont-L´Eventé.
El que piensa meterse por la brecha es el general Buchwall, jefe del XXX cuerpo británico. La 7ª división blindada británica, las famosas “ratas del desierto” tras enfrentarse a la división Panzer Lehr, rompe el contacto con ésta, cruza el Aure y contornea el ángulo defensivo alemán. Su lugar lo ocupa la 50 División de infantería británica.
El 13 de junio, el grueso de la división más la Real brigada de la reina se encuentra en ruta entre Villers-Bocage y Tracy-Bocage, e incluso más atrás. El objetivo es atacar a la división Panzer Lehr por la espalda. La vanguardia de la misma estaba compuesta por el 4º regimiento de los County of London Yeomanry (Sharpshooters ). En cabeza, el escuadrón A del regimiento, más la compañía A de la brigada de rifles de la división., atraviesan el pueblo sin encontrar resistencia y se dirigen a la colina (o punto) 213, al este del pueblo en la carretera de Caén a Villers-Bocage (N 175). Tras ellos, tropas de reconocimiento armados con carros Stuart. A continuación, en el pueblo, el cuartel general del regimiento. Le sigue el escuadrón B, y cerrando la columna el escuadrón C. Esta fuerza inició el avance a las 5,30 de la mañana. A las 8,00 llegaron al pueblo, mientras el escuadrón A y la compañía A avanzan hacia la colina 213, el escuadrón B, el C, el escuadrón de reconocimiento y el cuartel general del regimiento se detienen para analizar la situación mientras los oficiales se toman un té en una reunión de oficiales. Los ingleses, confiados, se detienen tal y como están, en columna, sin tomar ningún tipo de medida defensiva.
Mientras esto ocurre en el bando inglés, Sepp Dietrich ordenaba al jefe de la 2ª compañía del sSSPzAbt 101, Michael Wittmann, asegurar el flanco izquierdo del 1 SS Panzer Korps ante un previsible ataque británico en la zona de Villers-Bocage. La 2ª compañía llegó a las inmediaciones de la colina 213 en la noche del 12 al 13 de junio. El día 13 recibió la orden de realizar una patrulla de reconocimiento en el área de Villers-Bocage. Wittmann la realizó en persona. Su compañía tenía 5 Tiger operacionales. Se encuentra con un sargento que le informa de la columna enemiga que se dirigía a la colina 213, la cual pasó a 200 metros de la compañía alemana, que se encuentra oculta al lado de la carretera. Wittmann obró con rapidez. Como el resto de su compañía estaba a cierta distancia, y para no romper el silencio radiofónico, sale al descubierto y ataca a la columna enemiga. El resto de su compañía hace lo mismo, y le sigue detrás.
 
Supuestamente Wittmann ataca de pasada al escuadrón A mientras se dirige a Villers-Bocage avanzando por la N 175. De esta manera posiblemente destruye un Sherman Firefly y un Cromwell. De todos modos, el solitario ataque de Wittmann divide la columna inglesa. La compañía de Wittmann se dirige a la colina 213. Mientras el grueso de su compañía se ocupa de la colina, Wittmann se dirige a la carretera principal que va de Villers-Bocage a Caen seguido de cerca por un Tiger a distancia. Pasando ante la columna sorprendida como una moto ante una línea de camiones, a lo largo de la misma destruye 8 semiorugas, 4 transportes Bren y 2 cañones antitanque de 6 libras usando las ametralladoras. En el cruce de carreteras caen 3 Stuarts. A continuación se dirige al pueblo. Su siguiente víctima es el cuartel general del regimiento. 4 Cromwell y un semioruga caen bajo la potencia del cañón de su Tiger. El combate le lleva a la rue Pasteur. Cae otro Cromwell y otro Sherman. Wittmann dispara a distancias de 10 a 80 metros. En la calle principal del pueblo, es alcanzado por un Sherman Firefly del escuadrón B. Escaso de munición y totalmente solo sin ningún tipo de apoyo, el carro de Wittmann busca protección tras una casa. Entonces decide contactar con el resto de su compañía y avanza hacia la carretera de Villers-Bocage Caen, tratando de salir del pueblo, sin conseguirlo. En el camino es alcanzado por otro Cromwell, el cual también es destruido. Su Tiger es alcanzado por el impacto de un obús de 6 libras de la 1ª brigada de rifles en el almacén Huet-Godefroy de la calle Pasteur, siendo inmovilizado. Su tripulación consigue escapar a pie y llega hasta las posiciones de la División Panzer Lehr, cerca de Orbois, a 10-15 km. de Villers-Bocage. Mientras, el resto de su compañía destruye al escuadrón A y la compañía A en la colina 213 con apoyo de infantería. A las 10.00 el jefe del regimiento, el teniente coronel vizconde Cranley, que se encontraba en la colina 213 informa de que está rodeado por carros Tiger e infantería. A las 10.35 informa de que la posición es indefendible y la retirada imposible. El resto de su regimiento no puede contactar con la colina 213.
Wittmann habla con el jefe de operaciones de la Panzer Lehr, al cual le informa de la situación. También informa al comandante del 1 SS Panzerkorps, Sepp Dietrich. Wittmann vuelve a Villers-Bocage con 15 PzKpfw IV de la Panzer Lehr y un grupo de granaderos. Posiblemente se formó un Kampfgruppe sobre el terreno y Wittmann recibió el mando del mismo. Aunque es algo que desconozco. Allí se sube a su SchwimmVolkswagen y es informado de la situación por la 1ª compañía del batallón (Wittmann estaba al mando de la 2ª). La primera compañía (mandada por el Hauptsturmführer Rolf Mobius) y un PzKpfw IV de la Panzer Lehr toman el relevo de la 2ª Kp. en el ataque frontal al pueblo, mientas los demás Pz IV atacan desde otros puntos. Pero los ingleses ya están prevenidos y preparados, y la 22 brigada blindada (o lo que queda de ella) más parte de la Real brigada de la Reina se despliegan en posición defensiva en torno al pueblo y en Tracy-Bocage. Tras una batalla callejera de 6 horas, los ingleses rechazan el ataque, destruyendo o inutilizando 5 Tiger y 3 Pz IV (de la Panzer Lehr) de la 1ª compañía del sSSPzAbt 101 en Villers-Bocage y 8 Pz IV de la Panzer Lehr en torno a Tracy-Bocage. Las bajas del 4º regimiento de los County of London Yeomanry ese día son de 20 Cromwell, 4 Sherman Firefly, 3 Sherman, 3 Stuart, 14 semiorugas, 16 Transportes Bren y 2 cañones antitanque de 6 libras.
La situación ha cambiado totalmente para los ingleses. Mientras la sSSPzAbt 101 se encarga de Villers-Bocage, la división Panzer Lehr y la 2ª Panzer del general Von Lüttwitz atacan al resto de la 7ª Armoured. La 2 Panzer, nueva en el campo de batalla, es puesta por una tardía disposición de Hitler bajo el control del Panzergruppe West, llega de la región de Beauvais, se desplaza sólo de noche, cruza el Sena por los puentes de París y escapa al control de la aviación enemiga, lo cual indica que está casi completa.
Cae la noche. El jefe de la 7ª Armoured, general Erskine, decide retirarse de Villers-Bocage (todavía en manos inglesas) y formar un frente defensivo en torno a Tracy-Bocage y Amaye-sur-Seulles, lo cual se realiza de noche sin más sobresaltos. Al día siguiente, se reanuda el combate. Los alemanes atacan con todo lo que tienen. Un ataque de la 50 D.I. para alcanzar a la 7ª Armoured es detenido por la Panzer Lehr. La aviación (cómo no), el apoyo de artillería de la 1ª D.I.US y los ataques de la 50 D.I. salvan a las Ratas del Desierto de quedar rodeados. En la noche del 14 al 15, por orden de Montgomery, la división se repliega hacia Livry.
Aquí vienen las dudas:
-¿Cuántos carros destruyó realmente Wittmann? Algunas fuentes hablan de 9, otras de 15, en el informe oficial por el que le concedieron las espadas para las hojas de roble de su cruz de los caballeros hace mención a 15 destruidos y 6 dañados y abandonados por sus tripulaciones, y en otras dicen que él en solitario destruyó todo el regimiento, sin hacer ningún tipo de mención al resto de su compañía. Un análisis más concienzudo ha demostrado la destrucción segura de 9 tanques (5 Cromwell, 3 Stuart y un Sherman) a manos de Wittmann. El análisis de las fotografías hechas tras el combate demuestra que algunos de los tanques de la columna no recibieron ningún impacto. Sus tripulaciones, fuera de los mismos, al ver que eran atacados por Tigers sufrieron un ataque de pánico y huyeron sin tratar de alcanzarlos. También se le dieron a Wittmann la destrucción de tanques que no fueron destruidos por él. En fin, difícil saberlo con seguridad y exactitud.
-¿Realmente atacó Wittmann en solitario? Es evidente que no. El informe oficial por el que le concedieron las espadas para las hojas de roble de su cruz de caballero dice que su compañía le siguió en su ataque y que hizo 230 prisioneros. El diario de batalla del 4º regimiento de los County of London Yeomanry dice que la columna que se dirigía a la colina 213 fue atacada por dos Tigers (Wittmann y un Tiger desconocido). Además, el jefe del regimiento indica que la colina 213 estaba siendo atacada por Tigers e infantería, la cual suele ser olvidada en el relato del combate. Por no hablar de los carros de la Panzer Lehr. Wittmann entró en el pueblo en solitario, eso sí, y su Tiger no salió, lo cual por supuesto se oculta. Posiblemente Wittamnn fue apoyado por un Tiger que no entró en el pueblo cuando Wittmann estaba dentro de Villers-Bocage. Hay que tener en cuenta otro detalle: se luchó en Villers-Bocage y la colina 213, y no sólo en Villers-Bocage.
-Wittmann no realizó una segunda pasada sobre Villers-Bocage. Esta la hizo la 1ª compañía de Mobius y los Pz IV de la Panzer Lehr. Algunas fuentes dicen que la 1ª compañía no combatió en Villers-Bocage, lo cual es desmentido por los informes alemanes.
-Baltashar (Bobby) Woll. Durante mucho tiempo, Bobby Woll fue el artillero del Tiger de Wittmann. Una de las claves del éxito de Wittmann fue la eficacia como artillero de Woll, y la compenetración de éste con Wittmann. En Normandía Woll recibió el mando de un Tiger. En su camino a la línea de frente, el Tiger de Woll es destruido. Esto no le gustó nada a Wittmann, el cual le concedió el puesto de artillero de su Tiger, dejando a su verdadero artillero con la unidad de mantenimiento del batallón, al mando del Obersturmführer Stamm. Esto indica que el artillero de Wittmann en Villers-Bocage fue Woll, como en los viejos tiempos. ¿Verdadero o falso? Más de lo mismo. Algunos dicen que sí, otros que no. De todas maneras, parece poco serio reemplazar a tu artillero sin ningún motivo. Por lo que yo sé, y es algo que no he podido comprobar totalmente, Woll estaba en un hospital recuperándose de sus heridas cuando Wittmann realizó la acción de Villers-Bocage. Por tanto, parece que Woll no participó en esto. Y si Woll hubiera participado, posiblemente hubiera sobrepasado al propio Wittmann en el total de victorias.
-¿Wittmann atacó con su Tiger? Parece que no. Todo indica que el Tiger de Wittmann no se puso en marcha en el momento de atacar, y que usó otro Tiger. Ni los historiadores saben con exactitud cuál fue el Tiger que usó Wittmann. Sólo se sabe que usó el Tiger 2*2.
 
En realidad lo verdaderamente importante no fue que la acción en sí misma se desarrollara de una manera o de otra. Lo realmente importante son las consecuencias de la acción de Wittmann. Una división blindada se estaba preparando para atacar a una de las mejores divisiones alemanas por la espalda. Unida al ataque la 50 D.I. británica y la aviación, se podría haber producido la ruptura del frente, con consecuencias catastróficas. La acción de Wittmann evitó esto. El cazador se convirtió en cazado gracias a Wittmann. Un sólo hombre salvó la situación para los alemanes aquel día. Sólo Otto Carius puede apuntarse una acción similar a ésta.
Tras la acción de Villers-Bocage Wittmann fue entrevistado por Herbert Reinecker para el periódico de las SS al día siguiente. Algunos extractos han sido publicados en algunos libros:
“Le vi por primera vez en el parque de Baron, en Normandía. Corrió entre la lluvia con los hombros elevados llevando una chaqueta de cuero negra y pantalones azules de mecánico. Llevaba las manos en los bolsillos porque hacía frío y quizás tenía frío. Dos horas dormido en el suelo en algún lugar no eran suficientes para remover las sombras de agotamiento de una difícil batalla de su cara. Se paró ante nosotros con su media altura, su pelo castaño rubio y una cara en la cual la modestia, la calma y la seguridad en sí mismo podían ser leídas.
Hace unas horas había destruido 21 carros británicos, y lo más inusual de observar en él era la repercusión del gran esfuerzo, la cual no sólo ejercía un efecto físico sobre él, sino también sobre su corazón y su alma. El sabía completamente lo que había realizado, él conocía el valor de su éxito. Incluso todo el que le dijera que era un héroe experimentaría que Michael Wittmann le miraría tranquilo y convencido en sí mismo con cierto grado de confusión y rechazo. Él no era el quejica dramático de grandes palabras que la gente conocía. No sabía qué hacer con ese tipo de gente y se alejaba de ellos.
Para mí será inolvidable haberle oído relatar cómo permaneció en solitario con su tanque en la cobertura del bosque y cómo tuvo la maravillosa visión de una pasada sobre el regimiento de carros británico. Cuando habló sus palabras estaban cuidadosamente escogidas y parecía que estaba ansioso de no cometer errores para describir el evento con el mayor grado de veracidad o actualidad posible. Vehículo tras vehículo, sesenta vehículos enemigos en un rápido movimiento a lo largo de una carretera de apenas 20 metros. Ahí estaba Michael Wittmann. Grandes probabilidades no le habían intimidado anteriormente, pero esto era un suicidio. ¿Quién hubiera atacado un regimiento entero anteriormente? ¿Debería haber atacado?
“No podía hacer nada más” dijo en un tono muy poco heroico.
Vini, vidi, vinci.
Wittmann no se habría parado y exteriorizó lo que hacía. Tenía un sexto sentido para determinar una situación, lo cual era un regalo para su estilo de lucha. Pero él también sabía que su éxito le había costado en términos de fortaleza espiritual, la cual le puso bajo la sombra de la muerte y en medio de grandes esfuerzos. Su maravillosa victoria no es la victoria de lo heroico, sino de lo humano. No son superhombres. Son humanos” (Sacado del libro Panzerheld)
 
También aparece un resumen de la acción de Wittmann contada por Herbert Reinecker derivada de su charla con Wittmann en otros libros.
Dietrich y Bayerlein recomendaron la concesión a Wittmann de las espadas para la cruz de caballero por su actuación en Villers-Bocage, las cuales, por supuesto, le fueron concedidas el 22 de junio de 1.944, siendo su poseedor nº 71. Además fue ascendido a SS-Hauptsturmführer. Merece la pena reproducir el documento que apoyó la concesión de esta medalla:
“El 12 de junio de 1.944 el SS-Obersturmführer Wittmann recibió la orden de asegurar el flanco izquierdo del cuerpo en Villers-Bocage debido a que se esperaba que las fuerzas blindadas británicas penetrarían a través del pueblo en dirección sur y sureste. No había panzergranaderos disponibles. Wittmann llegó a tiempo con 6 Pz VI.
Durante la noche del 12 al 13 de junio la compañía de Wittmann tuvo que cambiar 3 veces sus posiciones debido al fuego de artillería enemigo. A primeras horas del 13 de junio se encontraban cerca del punto 213 al noreste de Villers-Bocage con 5 Pz VI operacionales.
Sobre las 8.00 los centinelas informaron al SS-Obersturmführer Wittmann de que una fuerte columna de carros avanzaba a lo largo de la carretera de Caen a Villers-Bocage. Wittmann, que estaba a cubierto con su Tiger a 200 metros al sur de la carretera, reconoció un batallón británico blindado seguido de un batallón de infantería mecanizada británica.
La situación requería una acción rápida. Wttmann no podía dar órdenes a sus hombres, los cuales se encontraban a cierta distancia. En vez de disparar en movimiento, inmediatamente cargó con su Panzer hacia la columna británica. Este impetuoso ataque partió la columna enemiga. Wittmann destruyó cuatro Sherman a una distancia de 80 metros, posicionándose a sí mismo con su Tiger junto a la columna en un radio de acción de 10 a 30 metros, disparando en la dirección en la que conducía. En un corto espacio de tiempo destruyó unos 15 carros pesados enemigos. Otros 6 carros fueron destruidos y sus tripulaciones se vieron obligadas a abandonarlos. El batallón de escolta montado en semiorugas fue casi totalmente destruido. Los cuatro panzer de la compañía de Wittmann que lo siguieron detrás hicieron unos 230 prisioneros.
En cabeza de su compañía Wittmann cargó hacia el pueblo de Villers-Bocage. Un antitanque pesado enemigo inmovilizó su Panzer en el centro del pueblo. A pesar de ello, destruyó todos los vehículos dentro de su radio de acción y dispersó la unidad enemiga… Debido a estas resolutivas acciones, Wittmann destruyó una gran parte de la punta de lanza enemiga (la 22 brigada blindada británica) que estaba avanzando en profundidad en la parte posterior de nuestro frente, y en una decisión inmediata con la más alta bravura personal, evitó el fuerte peligro que amenazaba el frente entero del 1 SS Panzer Korps. El cuerpo no disponía de otra reserva disponible en esa época.
Incluyendo la batalla de hoy, Wittmann ha destruido un total de 138 carros enemigos y 132 cañones antitanque con su Panzer.”
Esta pequeña muestra es sólo un ejemplo de la variedad de información que hay sobre Michael Wittmann.
Tras Villers-Bocage, recibe una plaza para ser profesor de entrenamiento en Pandeborn, pero Wittmann, hombre de frente, la rechaza. La popularidad de Wittmann es inmensa. El 10 de julio recibe el mando del s.SS.Pz.Abt.101 brevemente y participa en la batalla de Caen apoyando a las divisiones SS Hitlerjugend y Adolf Hitler. Su Tiger es el 007. En ese momento, la tripulación de su Tiger era la siguiente:
Comandante: SS-Haupsturmfuhrer Michael Wittmann.
Conductor: SS-Unterscharführer Henrich Reimers.
Cargador:SS-Sturmmann Günther Weber.
Artillero: SS-Unterscharführer Karl Wagner.
Operador de radio: SS-Sturmmann Rudolf “Rudi” Hirschel.
Se acercaba su última batalla.
El 8 de agosto el batallón de Wittmann combate en el área de Cintheaux, cerca de Caen. El batallón perdió 5 carros ese día. 3 Tiger son destruidos cerca de Gaumesnil a las 12.40, 12.47 y 12.52. El de Wittmann era el segundo. Esta es una de las pocas cosas claras que hay sobre la muerte de Wittmann.
Más dudas:
Como era normal a la hora de “destruir” un Tiger, las unidades que quisieron apuntarse la muerte de Wittmann fueron numerosas. Más concretamente, la 33 brigada blindada independiente británica, la 4ª división blindada canadiense, la 1º división blindada polaca y un Typhoon de la RAF. Algunas fuentes llegan incluso a sugerir, con poca convicción, eso sí, como posibles causas de la destrucción del Tiger de Wittmann el fuego de cañones navales o el de bombardeos de la USAAF. De acuerdo con la página web Achtung Panzer! (seria y fiable, auténtica biblia de los panzer de la SGM) el Tiger de Wittmann fue destruido por un Sherman Firefly de la 3ª sección del escuadrón A del 1º regimiento de los Northamptonshire Yeomanry comandado por el sargento Gordon. Su artillero era el soldado Joe Ekins. Esta y la opción del Typhoon son las dos únicas realmente creíbles.
 
Sea como fuese, Wittmann murió el 8 de agosto de 1.944 con toda su tripulación. La explosión que destruyó el Tiger de Wittmann fue tan potente, que separó la torreta del chasis, cayendo la torreta al suelo al revés y a cierta distancia de su carro. Soldados de la división Hitlerjugend y de su batallón le buscaron y encontraron durante el día 8 y 9.
En fin, este artículo pretende dar una visión real y desapasionada de la vida y muerte de Michael Wittmann, destruyendo algunos de los mitos creados en torno a su persona. Tampoco pretende ser un artículo anti Wittmann. Simplemente, un trabajo sincero.
 
Medallas:
-Medalla de la reunificación con Austria 13-3-1.938
-Medalla de los Sudetes 1-10-1.938
-Cruz de hierro de 2ª clase 12-7-1.941
-Emblema de herido de color negro 20-8 1.941
-Cruz de hierro de 1ª clase 8-9-1.941
-Emblema de asalto de carros de combate en plata 21-11-1.941
-Cruz de la real orden búlgara de 2ª clase 8-1.942
-Medalla del frente del este 8-1.942
-Cruz de caballero 14-1-1.944
-Hojas de roble para la cruz de caballero 30-1-1.944
-Espadas para la cruz de caballero 22-6-1.944
Ascensos:
1-11-1.935 Gefreiter
1-4-1.937 SS-Mann ( lo mismo que gefreiter, pero de las SS )
1-11-1.937 SS-Sturmmann
20-4-1.939 SS-Unterscharführer
9-11-1.941 SS-Oberscharführer
21-12-1.942 SS-Untersturmführer
30-1-1.944 SS-Obersturmführer
21-6-1.944 SS-Hauptsturmführer

 

Jesús Peinado
fistronena@terra.es

 

Michael Witmann y los tanques de la Waffen SS

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mar 23 2009

Documentos sobre los antecedentes de la II Guerra Mundial

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 14:17

  
Berlín 1939
Impreso en la Imprenta del Reich
 
PROLOGO
del Ministro de Relaciones Exteriores del Reich von Ribbentrop
 

RESUMEN DEL LIBRO BLANCO ALEMÁN  “DOCUMENTOS SOBRE LOS ANTECEDENTES DE LA GUERRA”

La mirada del pueblo alemán, bajo la dirección de Adolf Hitler, está puesta en el futuro y no en el pasado. Pero la lucha a que se nos ha obligado y en la que estamos empeñados ahora por el futuro destino de Alemania, nos impone la imperiosa necesidad de no olvidar, en ningún momen­to, cómo se ha llegado a esta lucha y dónde deben buscarse sus últimas causas. Todo esto está, por cierto, claro, desde hace tiempo, para todo aquel que quiere comprenderlo y ha sido puesto de manifiesto públicamente, con frecuencia, por personalidades alemanas competentes y, en particular, por nuestro Führer en sus discursos. Mas, como la propaganda, toda mentiras, de nuestros enemigos está empeñada tenazmente en ocultar el verdadero estado de cosas, así como en desorientar a la opinión mundial, lo mismo sobre las causas de la guerra que sobre los fines por ellos perseguidos, importa mucho aducir, una vez más, por medio de auténticos documentos oficiales, la prueba irrefutable de que sólo y exclusivamente Inglaterra tiene la culpa de la guerra, que ha querido para destruir a Alemania.

Luego de haber publicado en un Libro Blanco los documentos que se refieren a la última fase de la crisis germano?polaca, inmediatamente después de estallar la guerra, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich da ahora a la publicidad una extensa serie de ellos, que no se limitan de un modo exclusivo a la época inmediata anterior a la guerra, sino que abarcan los más importantes acontecimientos políticos, de los que se derivan los conflictos con Polonia, primero, y con Inglaterra y Francia, después.
Los 482 documentos, reproducidos en los anexos, hablan por sí mismos con tanta claridad, que no necesitan comentario alguno. Con su sobriedad diplomática, proporcionan una imagen directa y sin retoque de la evolución política de los últimos años una imagen, que volverá también a conmover hondamente a los que vivieron de cerca este proceso. Muestran ellos la lucha de exterminio desencadenada por los polacos contra la nacionalidad alemana en Polonia y contra Dantzig, desde la Guerra Mundial; ponen, además, de manifiesto, la solicitud propia del estadista, las amplias miras y la paciencia sin límites, con que intentó el Führer poner las relaciones germano?polacas de acuerdo con un principio permanente y justo para los intereses de ambas, partes; y hacen patente, por el contrario, la incomprensión miope de los gobernantes polacos, que destruyeron la posibilidad de llegar a un acuerdo definitivo, ofrecida constantemente por Alemania. Pero vemos, ante todo, cómo se pone de relieve, cada vez con mayor claridad, la voluntad bélica de Inglaterra después de la conferencia de Munich y cómo utiliza, por último, el Gobierno británico la intencionada confusión que produjo en el de Polonia, para desencadenar la guerra contra Alemania, proyectada ya desde mucho antes. Ciertamente, que, para descubrir en toda su amplitud el proceder hipócrita y perverso de la política inglesa, sería necesaria una exposición de toda la época de la postguerra durante la cual Inglaterra puso trabas a todos los intentos realizados por Alemania para liberarse de los grillos del Dictado de Versalles, frustrando siempre la posibilidad de llegar, por medio de negociaciones, a una revisión del mismo. Pero basta tener en cuenta, a base de los documentos recogidos en este Libro Blanco, el corto período de tiempo transcurrido desde el otoño de 1938, para reconocer que Inglaterra estaba decidida ya con anterioridad a interponerse violentamente en el camino del Führer, a cuyo genial arte de gobierno le fue concedido subsanar los más graves errores de Versalles, sin derramar una gota de sangre y sin atentar contra los intereses de Inglaterra, y que hubiera logrado también del mismo modo una solución pacífica de la cuestión germano?polaca, si ésta no hubiese abusado de Polonia, utilizándola como instrumento de su propensión bélica, y arrastrado a Europa a la guerra, debido a esa Política criminal.
Este hecho histórico incontestable se ha confirmado de nuevo, al rechazar Inglaterra el trascendental ofrecimiento de paz que le hizo el Führer en su discurso del Reichstag el 6 de octubre, y contestar a Alemania con una provocación insolente y ofensiva. Con una conciencia inconmovible de sus derechos y con la firme convicción de su victoria final, ha aceptado el pueblo alemán ese desafío y no dejará las armas hasta que haya logrado su fin: la destrucción militar del enemigo, y asegurarse, luego, contra toda amenaza, el espacio vital que le corresponde.
Berlín, 6 de diciembre de 1939.
von Ribbentrop
Ministro de Relaciones Exteriores del Reich

declaracionbalfour Documentos sobre los antecedentes de la II Guerra Mundial
 
EXPOSICIÓN DE CONJUNTO
 
Los siguientes documentos deben ofrecer un cuadro de los antecedentes de la actual guerra. No se limitan a las semanas anteriores al momento en que estalló, sino que facilitan, además, la formación de un juicio independiente, sobre las causas remotas del conflicto. Los documentos acompañan, primero, el desenvolvimiento de las relaciones germano?polacas desde Versalles hasta que Polonia rechazó el ofrecimiento alemán para la feliz solución de las cuestiones de Dantzig y el Corredor. Al mismo tiempo, justifican, circunstancialmente, los acontecimientos desde 1933 hasta el presente, mientras que por lo que se refiere a los anteriores años, se recuerda de un modo especial, con algunos ejemplos, la situación de los grupos nacionales alemanes en Polonia y la conducta de ésta en Dantzig. Los documentos siguen después el proceso de la política bélica británica a partir de la declaración común germanoinglesa de Munich. Y de final les sirve una exposición de las gestiones realizadas por el Reich para asegurar sus relaciones pacíficas con los países vecinos. Con ello se sientan los principios para la comprensión de la fase final en la que la política británica dio lugar al conflicto.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo I
El desenvolvimiento de las relaciones germano?polacas
 
A. La lucha de Polonia contra la germanidad en su territorio y contra
Dantzig desde 1919 hasta 1933
 
I. Sobre la situación del grupo étnico alemán en Polonia
 
Las relaciones germano?polacas se han desarrollado, desde el momento en que se restableció en Versalles un Estado polaco independiente, bajo el signo de varias circunstancias fatales. Primero, Polonia se declaró enemiga mortal de los alemanes, invocando una supuesta misión milenaria. Con ello justificaba, no sólo sus reivindicaciones sobre territorio alemán, sino directamente su propia razón de existencia, ofreciéndose así a las potencias vencedoras como un aliado digno de toda confianza y dispuesto a reprimir a Alemania en cualquier momento. En segundo término, fue ratificada en esa función por las potencias occidentales y, por su inclusión en el sistema francés de alianzas, comisionada para cercar a perpetuidad el sector oriental y continuar, así, la tradición de los dos frentes contra Alemania. En tercer lugar, las relaciones germano?polacas estaban ya envenenadas desde un principio, debido a la entrega de un numeroso grupo étnico alemán, que fue, acto seguido, objeto de violentos intentos de polonización. Por último, las cesiones de territorios alemanes orientales hechas a Polonia representaban las mayores injusticias del « Dictado de la Paz ». Estas fueron consideradas insostenibles, no sólo por el pueblo alemán, sino por parte de conspicuos estadistas aliados; es decir, todos estaban de acuerdo en que debía procederse a una revisión de este punto, si no había de ser la causa del próximo conflicto armado.
Lloyd George, lo mismo que la delegación alemana en la Conferencia de la Paz (documento número 2), llamó la atención sobre estas causas futuras de guerra, en una memoria (núm.) dirigida a la Conferencia de Versalles el 25 de marzo de 1919. El mismo Presidente del Consejo Supremo, Clemenceau, dio a entender a Polonia la importancia de una hipoteca tal de la nacionalidad, en la famosa carta a Paderewski de 24 de junio de 1919 (núm. 3), e hizo de la celebración y cumplimiento de un tratado de protección a las minorías (núm. 4). condición previa para que Polonia recibiera los territorios alemanes. Con ello, se estableció al mismo tiempo el solemne compromiso de las potencias aliadas de garantizar el cumplimiento, en Polonia, de esta ley fundamental de los alemanes y de los otros grupos nacionales. El texto del Tratado no deja lugar a la menor duda sobre las obligaciones contraidas por Polonia para con los habitantes no polacos, más del 40 por ciento de los del nuevo Estado. Pero la historia de las relaciones germano?polacas es, desde 1919 hasta 1933, la de una violación constante de este Tratado por parte del Estado polaco y la de la complicidad secreta de la Sociedad de Naciones y de las potencias garantizadoras, como lo demuestran los documentos que aquí se aportan. Ya el día 20 de noviembre de 1920, el Gobierno alemán se vio obligado a salir de su retraimiento y a entregar al polaco una reclamación de carácter general (núm. 5), pues tuvo que comprobar, que el alemán estaba puesto en Polonia fuera de la ley. El discurso pronunciado por el diputado de nacionalidad alemana, Spickermann, en el Sejm polaco el 23 de enero de 1923 (núm. 6) confirma la impresión, de que el Tratado de protección a las minorías «la Carta Magna de nuestra existencia», fue infringido desde el primer día. Unos meses más tarde, el Jefe del Gobierno polaco en aquel entonces, el General Sikorski, proclamó en un discurso público, como programa de Gobierno, « la liquidación de los bienes alemanes y la desgermanización de las provincias occidentales » ya se manifestó violentamente contra Dantzig (núm. 7). A mediados de 1923, las expulsiones de alemanes habían tomado ya una amplitud extraordinaria (núm. 8). Y las medidas polacas contra sus bienes raíces, por ejemplo, las que las actas del Tribunal Permanente Internacional, correspondientes al día 10 de septiembre de 1933, consideraban «en desacuerdo con las obligaciones internacionales del Gobierno polaco », intensificaron la coacción ejercida sobre los alemanes para obligarles a emigrar. En septiembre de 1931 se reconoció de parte polaca, que, aproximadamente, eran ya un millón los alemanes desalojados de Polonia (núm. 10). Ni las potencias garantizadoras ni la Sociedad de Naciones, a quienes habían pedido auxilio, no sólo los alemanes sino también los grupos nacionales ucranianos (núm. 9, nota) cumplieron con su deber. De uno de los debates de la Cámara de los Lores, celebrado el 15 de junio de 1932 (núm. 11) ?uno de los muchos habidos en el Parlamento británico ?, se deduce, que en Inglaterra se conocía el mal trato dado en Polonia a los grupos nacionales, y el peligro para la paz de Europa, pero esto no sirvió para producir a tiempo un cambio de actitud. Ya en marzo de 1933, la guerra de exterminio declarada por Polonia contra las bases económicas de existencia de los alemanes y sus bienes culturales, había tomado una amplitud aterradora (núm. 12).
 germany1919 Documentos sobre los antecedentes de la II Guerra Mundial
II. Sobre la conducta de Polonia en Dantzig
 
La política de polonización se dirigió también contra la Ciudad Libre de Dantzig. La delegación alemana en la Conferencia de la Paz, fundándose en las declaraciones del Presidente Wilson, protestó inútilmente contra su desmembración (núm. 13). Polonia consideró, desde un principio, el Estatuto de Dantzig como punto de partida para la polonización definitiva y se estableció allí con 24 dependencias (núm. 14), a las que estimó como células polacas y vanguardia de su expansión. De una comprobación hecha al terminar la campaña de Polonia (pág. 387) por el Mando Supremo del Ejército alemán, se deduce, que las más importantes de ellas se habían convertido en bases militares. La Ciudad Libre de Dantzig tuvo que protestar constantemente de las acciones polacas, ya ante el Comisario de la Sociedad de Naciones o ya ante esta misma. El Estado polaco intentó, sin descanso, someter a Dantzig a sus intereses, abusando de los privilegios de que disfrutaba sobre el Correo y los Ferrocarriles (núms. 15, 16) y apoyándose en el chauvinismo de sus asociaciones estudiantiles, así como en las organizaciones militares (núms. 17, 18) ; pero, especialmente, ejerciendo la más violenta presión económica (núm. 19). Las injerencias arbitrarias de Polonia en la soberanía de la Ciudad Libre, afectaron a los más diversos sectores de su vida política y económica (núm. 20). Las instalaciones militares en la Westerplatte se revelaron como uno de los elementos más peligrosos de la expansión polaca. Polonia la consideré siempre como una base militar y, en este sentido, procedió a su reforma (núm. 21). El refuerzo de su guarnición (núms. 21, 22) y la permanencia sin previo aviso, de un barco de municiones en marzo de 1933, en uno de sus muelles (núm. 23), constituyeron una violación tal del Derecho, que, entre los diplomáticos acreditados en Varsovia, no se encontró apenas uno, que no condenase enérgicamente este modo de proceder (núm. 24). Mientras Polonia trataba de afirmar de este modo su posición en Dantzig, su puerto sufrió graves perjuicios, debido a la concesión de privilegios unilaterales para el de Gdynia que competía con aquél (núm. 25).
 
 
B. Las gestiones realizadas por Alemania desde 1933 a 1939, para llegar a una inteligencia con Polonia
 
1. Negociaciones sobre un tratado de avenencia germano?polaco
 
(Mayo de 1933 a enero de 1934)
 

Tan pronto como subió al Poder, el Führer se decidió, en interés de los vecinos, así como de la paz europea, a establecer las relaciones germano?polacas sobre una base nueva por completo y a llegar, por este medio, a un entendimiento con Polonia. Las gestiones alemanas para lograrlo se iniciaron en mayo de 1933 y continuaron hasta 1939; el día 17 de aquel mes, indicó el Führer en el Reichstag, por primera vez, que era necesario encontrar una solución en el Este (núm. 29), después de haberlo acentuado ya, claramente, en la conversación que celebró con el Ministro plenipotenciario polaco el día 2 de mayo (núm. 26). Se dio comienzo a esta política con negociaciones sobre el restablecimiento de la paz aduanera (núms. 30, 31). Luego de que el Führer, en octubre de 1933, volvió a hacer patente su predisposición a una avenencia, pudo llegarse, el día 15 del siguiente mes, a una conversación entre él y el Ministro polaco Lipski; en ella se manifestó su resolución y la del Mariscal Pilsudski, de que ambos Estados «abandonaran el empleo de la fuerza en sus relaciones recíprocas » (núm. 32). El Führer comisionó a continuación al ministro alemán en Varsovia para que propusiera personalmente al Mariscal Pilsudski la conclusión de un acuerdo escrito y le entregara un proyecto del mismo (núm. 33). Sin embargo, se estableció ya previamente, que para Alemania no significaba « de ningún modo o, el proyectado acuerdo, « el reconocimiento de las actuales fronteras orientales », sino que «debía convertirse en el principio de una solución de todos los problemas; por consiguiente, también de los territoriales » (núm. 33). Alemania consideró siempre el acuerdo de 1934, como el marco amistoso dentro del que había de obtenerse una solución pacífica de los problemas territoriales, en interés de la convivencia tranquila de ambos pueblos. El Mariscal Pilsudski aprobó la proposición alemana de un acuerdo escrito desde el primer momento. No obstante, su declaración de « que de la enemistad milenaria del pueblo polaco contra Alemania se derivarían grandes dificultades », demostró el escepticismo con que juzgaba la posibilidad de un cambio radical en las relaciones entre ambos países (núm. 34). Mientras que en Alemania se era de parecer de que el proyectado acuerdo aportaría una posibilidad para solucionar paulatinamente todas las cuestiones que agravaban las relaciones germano?polacas, los jefes de la delegación polaca hicieron, en seguida, el significativo intento de excluir el problema de las minorías alemanas del radio de acción del acuerdo (núms. 35, 36). El Tratado de avenencia fue firmado y publicado el 26 de enero de 1934 (núm. 37). Por parte alemana se pretendía lealmente borrar el pasado. Sólo el Führer gozaba de autoridad en el pueblo alemán, para disponer a la opinión pública, no sólo a olvidar todo lo sucedido sino a adoptar una actitud positiva frente a Polonia. Alemania esperaba, naturalmente, que desde ese momento mejorara también, de un modo radical, la situación de los grupos nacionales alemanes en Polonia.

 

II. La política de inteligencia germano?polaca no introdujo mejora alguna en la situación de las minorías alemanas

 

(Noviembre de 1933 a agosto de 1934)

 
Las esperanzas se vieron defraudadas. Pocos días después de la histórica conversación celebrada entre el Führer y el ministro Lipski, comunicó el Consulado de Thorn, que en las agresiones realizadas en Graudenz contra los habitantes de origen alemán, habían resultado 12 heridos y un muerto (núms. 39, 40). El Presidente de la Comisión mixta para la Alta Silesia, el suizo Calonder, tuvo que comprobar a fines de 1933, « con gran sentimiento », que, en relación con el trato dado a la minoría alemana en la Alta Silesia polaca, «la política de inteligencia no había producido todavía mejora alguna », mientras que en la parte alemana de su distrito no existía apenas motivo para una reclamación (núm. 41). También la firma del Tratado de avenencia fue recibida con una acción antialemana (núms. 42?47). A mediados de 1934, las representaciones del Reich en Polonia llegaron a formar el siguiente juicio : Nada acusa una mejora, sino que se nota un empeoramiento de la situación del grupo étnico alemán.
 

III. Polonia se retira del -Control de Minorías de la Sociedad de Naciones

 
(Septiembre a noviembre de 1934)
 
Hoy sabemos que Polonia vio en el acuerdo con Alemania un medio propicio para liquidar definitivamente en 10 años sin llamar la atención, a las minorías alemanas, en la creencia de que el Reich y su Prensa guardarían silencio en consideración al Tratado de avenencia, (véanse también los núms. 54 y 145). También, tenía que ser suprimido el molesto control del Tratado de protección a las minorías, ejercido por la Sociedad de Naciones. El 13 de septiembre de 1934 denunció Polonia, ante la Asamblea de la Liga ginebrina, su obligación de colaborar con ésta en la aplicación del Tratado (núms. 48, 49). Prácticamente, el proceder polaco tendía, además, a dejarlo sin vigor. Las potencias occidentales garantizadoras, Inglaterra y Francia, se dieron por satisfechas con una censura formal, a pesar de que debían conocer claramente el alcance y la gravedad de la acción polaca. De parte alemana sólo pudo ser acogido el paso dado por Polonia con reparos explícitos, ya que los deberes de protección a las minorías, impuestos a los polacos, representaban « la compensación del trazado de fronteras hecho en la Conferencia de la Paz, particularmente desfavorable » (núms. 50, 51). El Ministro de Relaciones Exteriores del Reich encargó, con este motivo, al Embajador alemán en Varsovia que comunicase expresamente al Gobierno polaco que Alemania no podía desentenderse de la suerte de la germanidad, en cuanto que los derechos de las minorías eran una parte integrante de la reglamentación general de 1919 (núm. 52). El Ministro de Relaciones Exteriores polaco contestó con una declaración terminante de que los derechos de las minorías serían protegidos en lo futuro, lo mismo que siempre, por la Constitución de su país y se declaró dispuesto a examinar las reclamaciones alemanas que pudieran surgir (núm. 53).
 

IV. El empeoramiento sucesivo de la situación de los grupos étnicos alemanes

 

(Noviembre de 1934 a octubre de 1937)

 

A pesar de las promesas polacas la situación no sufrió modificación alguna. Mientras la Prensa alemana callaba en interés de la paz con el país vecino, la administración polaca prosiguió bajo mano, conscientemente, su lucha de exterminio. Los informes de la Embajada, del Consulado General y de los Consulados alemanes (núms. 54?80), correspondientes al período de tiempo transcurrido desde 1934 a octubre de 1937, daban constantemente noticia de nuevas acciones en contra de la población alemana. Crecían sus pérdidas en todas las esferas de la vida. La Reforma Agraria, los despidos obreros, los daños sobre bienes y haciendas, los ataques personales y actos de terror y las campañas difamatorias de la tristemente famosa Asociación del Oeste, subían de punto; la polonización de la industria pesada, de la propiedad territorial y del mercado de trabajo se completa con actos de boicot, realizados bajo una dirección unificada. Surgen las primeras pretensiones sobre nuevos territorios alemanes del Reich. Las protestas alemanas ante el Gobierno polaco son contestadas, en ocasiones, con promesas y, en la mayoría de los casos, con subterfugios, y se abusa de la paz de Prensa germano?polaca (núm. 62). También durante esta época, tienen que comprobar las representaciones alemanas en Polonia que nada acusa una inteligencia, sino que se observa un empeoramiento de la situación.

 
V. Las negociaciones acerca de una declaración germano?polaca sobre las minorías
 

(Enero a noviembre de 1937)

 

En la primavera de 1937 y en vista de la caducidad ya próxima del Acuerdo de Ginebra sobre la Alta Silesia, realizó Alemania un nuevo intento para lograr, por el camino de las negociaciones amistosas, un Tratado de protección mutua de las minorías. Después de que hubiera caducado el Acuerdo de Ginebra, Polonia quedaba obligada por las disposiciones de protección a las minorías, de 28 de junio de 1919 (núm. 82). Pero el Embajador alemán en Varsovia pudo ya observar, al iniciar las gestiones, que el Estado polaco no estaba dispuesto a concertar un tratado de este tipo (núm. 83) y también, en un segundo intento, tropezó con la negativa polaca (núm. 84). Beck era de la opinión, de que un tratado tal menoscababa la soberanía polaca. Asimismo, las negociaciones sobre cuestiones derivadas de la caducidad del Acuerdo de Ginebra chocaban con dificultades, en cuanto afectaban al problema de las minorías (núms. 85, 86, 92). A principios de junio de 1937, Alemania dio un nuevo paso en Varsovia para concluir un tratado sobre aquéllas (núms. 87, 88, 89). En esta ocasión, se hace presente de nuevo, que «Polonia, como parte integrante de la reglamentación general de 1919, ha contraído obligaciones unilaterales con respecto a las minorías » y también se pone de manifiesto, en todos sus detalles, la situación insostenible de la germanidad. En interés de la paz con el país vecino, Alemania estaba dispuesta a darse por satisfecha, cuando, en lugar del tratado mutuo, hiciera cada Gobierno una declaración pública y acorde en su contenido (núm. 88). En medio de estas negociaciones, se promulgan súbitamente en Polonia, y no por casualidad, nuevas leyes, que debían producir para el día en que caducara el Acuerdo de Ginebra hechos consumados, que sirvieran de punto de partida para el sucesivo proceso de liquidación de todo lo alemán (núms. 93, 94). No obstante, se logra llegar al fin, a un acuerdo acerca del texto de la Declaración sobre las minorías y se fija el plazo de su publicación (núm. 95). Mas, el día anterior al designado para la misma, se promulga en la Alta Silesia una nueva ley escolar, tan hostil a las minorías, que ni siquiera es posible pensar en la proyectada publicación (núms. 96, 97). Se hacen necesarias nuevas negociaciones para subsanar este acto de sabotaje de Grazynski el violado de la Alta Silesia (núms. 98, 99). Por fin, el día 5 de noviembre de 1937, tiene lugar la, publicación de la declaración sobre las minorías de ambos Gobiernos (núm. 101). El Führer recibió a los representantes de los grupos étnicos polacos; y a sus cordiales palabras (núm. 102) se enfrenta un gesto frío de Presidente del Estado polaco (núm. 103). De todos modos, el Ministro de Negocios Extranjeros, Beck, habló de la decidida voluntad del Gobierno polaco, de hacer de la declaración sobre las minorías punto de partida de una acción para mejorar el estado de cosas (núm. 100). Lo que Alemania esperaba, después de este nuevo intento de comprensión, se recogió en un memorándum entregado al Embajador Polaco, (núm. 104).

 

VI. La inobservancia de la Declaración sobre las minorías por parte de Polonia

 

(Noviembre de 1937 a noviembre de 1938)

 billetes Documentos sobre los antecedentes de la II Guerra Mundial

La esperanzas se ven frustradas una vez más. Ya el 22 de noviembre de 1937, informa el Consulado General de Kattowitz sobre una nueva ola de amenazas y de despidos. (núm. 105). De Cracovia, llegan noticias acerca de manifestaciones antialemanas (núm. 106). El Embajador alemán tiene que hacer presente al Ministro de Estado polaco, que en la Alta Silesia nada ha cambiado, que la lucha contra la iglesia evangélica se ha recrudecido, que prosiguen las actividades de la Asociación del Oeste y que, por consiguiente, en Berlín existe ya la sensación de una cierta desilusión (núm. 109). El 25 de enero de 1938, hay que comprobar la ruptura de un gentlemen?agreement sobre cuestiones escolares (núm. 111) y el 8 de febrero, la duda acerca de las promesas polacas (núm. 112). El senador alemán Wiesner pudo hacer valer ante el Parlamento, en marzo de 1938, que el paro forzoso en la Alta Silesia afectaba del 60 al 80 por ciento de los trabajadores alemanes y por lo que hacía a la juventud de la misma, nacionalidad, era total (núm. 113). Tampoco en el sector escolar se produce alivio alguno (núm. 114). La Asociación del Oeste, la Prensa y los demás órganos de la opinión pública polaca, no sólo prescinden de la declaración sobre las minorías, sino que hacen caso omiso de la paz germano?polaca. Nuevas demostraciones, manifestaciones, artículos difamatorios y discursos (núms. 116,117) ponen de un modo constante, de manifiesto, que el pueblo polaco no piensa en desarmarse moralmente frente a Alemania.

 

VII. El cambio de notas germano?polacas sobre la región del Olsa y el proceder polaco contra los grupos étnicos alemanes allí residentes

 
(Octubre de 1938 a marzo de 1939)
 

En la Región del Olsa las experiencias de Alemania fueron las mismas. Este territorio correspondió a Polonia, después del arreglo checoslovaco, gracias a la amistad alemana; sin embargo, inmediatamente después de la ocupación, procedió contra la población alemana lo mismo que contra la checa que habitaba en él, con el más violento terror (núm. 118). Una, protesta alemana llevó a hacer extensiva la declaración sobre las minorías a esta región (núm. 119). Pero, a pesar de ello, prosiguió la expulsión y la desgermanización; y el número de los fugitivos se elevó a millares (núms. 120, 121). Nuevas protestas alemanas no obtuvieron éxito alguno (núms. 122, 125). La lista de las pérdidas alemanas, por lo que hace a lugares de trabajo, escuelas, bienes raíces y organizaciones culturales, aumentó rápidamente. El Cónsul alemán de Teschen habla de una « acción en masa, preparada en grande, contra los trabajadores y empleados alemanes y checos » (núm. 126).

 
 
 
 
 
 

VIII. Creciente agravación de los excesos polacos contra la minoría alemana

 

(Octubre de 1938 a marzo de 1939)

 

Después del traspaso del territorio del Olsa a Polonia, se agudiza. también, de mes en mes, la presión polaca en las demás regiones alemanas. El éxito del Olsa ensoberbece (núm. 128) a los polacos y excita su codicia, ahora hacia los territorios alemanes. Las asociaciones y la Prensa exteriorizan exigencias (núms. 129 y 130) revisionistas; se suceden las destituciones en la Alta Silesia (núms. 131 y 134) y son proscritos de las escuelas alemanas libros como «Poesía y Verdad», de Goethe (núm. 133). En enero de 1939, se establecen los arrestos, aparecen las expropiaciones y continúan los actos de boicot. (núms. 137, 138 y 140). La población alemana llega a un estado de desesperación (núm. 142). Resultan ineficaces las visitas de von Ribbentrop a Varsovia y sus nuevos esfuerzos para llegar a una inteligencia polaco?alemana. El Gobierno polaco afloja las riendas y es, por ello, responsable de que la ola antialemana culmine, el 24 y 25 de febrero de 1939, en injuriosas demostraciones ante el edificio de la Embajada del Reich (núms. 146 y 147) y en los excesos de Posen (núms. 148 y 150), Cracovia (núm. 149) y otras ciudades. Las exhortaciones a la conquista de Dantzig y otros territorios alemanes se hacen cada vez más frecuentes (núm. 151); Alemania llama la atención de Varsovia (núm. 152) haciendo ver la responsabilidad que Polonia contrae. Von Moltke, Embajador del Reich, debe declarar que son cada vez más exiguas las bases de una política de inteligencia polaco?germana (núm. 155).

 
 
 
 
 
 

IX. Continúan las expropiaciones de bienes raíces alemanes con menosprecio de la Declaración sobre las minorías

 
(Febrero de 1938 a febrero de 1939)
 

La expropiación de los bienes raíces alemanes constituye un capítulo especial en la lucha contra la germanidad (núms. 156 a 168). A pesar del Tratado de 1934 y de la Declaración sobre las minorías, de 1937, aumentan las expropiaciones, so pretexto de la Reforma Agraria, que causa quebrantos económicos a toda la minoría y provoca un nuevo movimiento de emigración. Ante la insignificancia de las indemnizaciones fijadas (núm. 159), aquellas expropiaciones sólo representan un robo encubierto. A despecho de la intervención alemana, crece con cada nueva lista de terrenos a expropiar, en absoluto y relativamente, la pérdida de tierras alemanas. En noviembre de 1938, se hace una nueva tentativa para evitar nuevos perjuicios a la minoría alemana, cuando menos en el porvenir (núm. 161). Se hacen promesas (num. 162), pero la nueva lista de expropiaciones, correspondiente a febrero de 1939, afecta a los bienes raíces alemanes aún más duramente que en el pasado año (núms. 163 y 164).

 
X. Nuevas tentativas alemanas para mejorar la situación de la minoría, mediante conversaciones germano?polacas
 

(Noviembre de 1937 a marzo de 1939)

 

El Reich, sin embargo, intenta un nuevo esfuerzo, por la vía de las negociaciones, para mejorar la situación de la minoría alemana. Ya en noviembre de 1937 sugiere la institución de conversaciones periódicas entre delegados de los dos países, sobre el problema de las minorías (núm. 169). No llega la respuesta polaca. La proposición se repite en mayo de 1938 (núm. 170). El 9 de julio, por orden expresa del Ministro de Relaciones Exteriores alemán, hace la tercera, tentativa para inducir a Polonia a entrar en negociaciones sobre el problema de las minorías, dentro de lo estipulado en la Declaración de 1937 (núm. 172). Con su táctica dilatoria (núms. 173 y 174), demora Polonia las conversaciones convenidas en noviembre de 1937; sólo durante la visita hecha por von Ribbentrop a Varsovia el 26 de enero de 1939 (núm. 202), se conviene definitivamente en iniciarlas el 27 de febrero (núm. 175). Polonia las lleva con tan negativa disposición (núm. 176) que la delegación alemana se ve obligada a declarar el 4 de marzo, con ocasión de la clausura de las sesiones: « Los polacos no piensan modificar en forma alguna, para el futuro, su política frente a la minoría alemana. Pueden estar dispuestos a otorgar pequeñas concesiones en sectores de escasa importancia; en los problemas que afectan a la vida del grupo alemán, por el contrario, se esfuerzan por continuar con toda firmeza su antigua política de desgermanización» (núm. 178). Con este sabotaje de las incansables tentativas de Alemania se cierra un largo y decepcionante capítulo de explicaciones.

 
XI. La situación en Dantzig
 
(1933 ? 1939)
 

También Dantzig había sido incluido en las negociaciones germano?polacas. La Ciudad Libre, por medio de la discusión y depuración de las dificultades existentes, quería colaborar también en mejorar fundamentalmente las relaciones germano?polacas. El 5 de agosto de 1933, por iniciativa de Dantzig, se llega a diferentes acuerdos, que debían solucionar los puntos tantos años en litigio (núm. 179). A pesar de ello, siguen adelante las tentativas de polonización (núm. 180). El 6 de agosto de 1934, se firman acuerdos sobre cuestiones económicas y aduaneras (núm. 181). Sin embargo, Polonia persiste en sus esfuerzos expansionistas. A ella se debe la militarización de las 17 asociaciones y federaciones de Dantzig (núm. 182) y el despido en masa de los ferroviarios de su región, todos alemanes (núms. 183,184,186). En las postrimerías de julio de 1935, al atentarse por parte polaca contra los más vitales fundamentos económicos del puerto, con una violación del régimen aduanero, se llega a un grave conflicto (núm. 185). En julio de 1936 tienen lugar en Varsovia grandes manifestaciones contra Dantzig, en las que participan asociaciones políticas partidarias del Gobierno. En carteles se exige para Polonia el derecho a intervenir en la administración de la ciudad alemana (núm. 187). El Reich y sus emblemas son ofendidos en Dantzig por miembros de la colonia polaca (núm. 190). En agosto de 1938 corre por toda Polonia una ola de propaganda antialemana. Dantzig es uno de los más importantes temas de agitación. El tono es de provocadora violencia y plantea exigencias revisionistas (núm. 193). El Presidente del Senado protesta ante el representante de Polonia en Dantzig, que en una manifestación celebrada en territorio danzigués ha exhortado a los polacos a vivir en la esperanza de que « bien pronto habitarían en Dantzig sobre territorio polaco» (núm. 192). La lucha contra Dantzig se lleva a todos los aspectos de la vida, pero, ante todo, al económico (núm. 191). Polonia exige o anuncia, constantemente, la anexión de Dantzig (núms. 194, 195). Los círculos de la capital polaca consideran como “motivo para dar origen a una acción militar contra Dantzig” algunas diferencias entre estudiantes polacos y alemanes (núm. 196).

 

XII. Esfuerzos alemanes para lograr una solución amistosa de los problemas de Dantzig y del Corredor

 

(Octubre de 1938 a mayo de 1939)

 
El duodécimo inciso del apartado B del capítulo I ofrece, con los documentos numerados del 197 al 216, la más importante prueba de la lealtad y la moderación con que Alemania intenta llegar, a pesar de todo los fracasos, a una solución definitiva y honrosa para las dos partes del problema fundamental germano?polaco: el de Dantzig y el Corredor. La cuestión de las nacionalidades y el conjunto de las complicaciones del trato germano?polaco, prueban que ambos debían ser resueltos. Tiene importancia decisiva el hecho de que Alemania busque una solución no en contra de Polonia, sino sobre la base de la inteligencia iniciada en 1937, reduciendo al mínimo sus exigencias. El 24 de octubre de 1938, expone von Ribbentrop al Embajador polaco, por primera vez, las demandas de Alemania, su sentido y su alcance (núm. 197). Substancialmente, no han variado nunca. A trueque del retorno de Dantzig al Reich y del enlace entre ambos a través del Corredor, por ferrocarril y carretera ?al que debían corresponder idénticas comunicaciones entre Polonia y el territorio de Danzig? ofrece Alemania el reconocimiento y la garantía definitivos de las fronteras polacas, es decir, su renuncia a recuperar las demás regiones segregadas. El momento estaba bien elegido. Con la ayuda del Reich, Polonia había ganado el territorio del Olsa y aspiraba a establecer una frontera común polaco?húngara. El Embajador Lipski, que pugnó por lograr el apoyo de Alemania, llevó, el 19 de noviembre de 1938, una respuesta, en parte evasiva y en parte dilatoria (núm. 198), basada en dificultades políticas de orden interior. Ni esta contestación, durante cuya entrega expuso von Ribbentrop por segunda vez las reivindicaciones alemanas, ni la entrevista de Beck con el Embajador alemán, mantenida el 14 de diciembre (núm. 199), traicionaron por parte de Polonia la impresión de que se sentía amenazada. La tercera entrevista sobre esta materia se celebró el día 5 de enero de 1939 (núm. 200), entre el Führer y el Ministro de Relaciones Exteriores polaco, Beck. Adolf Hitler expuso el vasto programa amistoso con el que pensaba favorecer las relaciones germano?polacas y la solución del problema de Dantzig, y el Corredor. Era una solución en la que también ganaba Polonia y que excluía toda amenaza. Beck se esquivó de nuevo en esta ocasión, pero se declaró dispuesto «a meditar en calma, sobre el problema». Al día siguiente fue discutido minuciosamente el mismo asunto, por cuarta vez en una entrevista entre Beck y von Ribbentrop (núm. 201). El tema fue discutido por quinta vez en una entrevista celebrada en Varsovia con ocasión de la visita hecha el 26 de enero de 1939 por el Ministro de Relaciones Exteriores alemán (núm. 202). Beck prometió de nuevo hacer un maduro examen del problema. Entre las negociaciones de Varsovia y la sexta entrevista, del 21 de marzo de 1939 (núm. 203), se produce el hundimiento de Checoslovaquia; obtiene Polonia la tan deseada frontera con Hungría, eliminándose así, para ella, el peligro de un «Piamonte ucraniano». El Ministro de Relaciones Exteriores del Reich logra, rápidamente, descartar también las nuevas prevenciones polacas contra Eslovaquia, con la perspectiva de dar participación a Polonia en la garantía del nuevo Estado, dando por supuesto que las relaciones germano?polacas siguiesen un rumbo satisfactorio. El Reich tuvo, por cierto, motivo para mostrarse receloso a consecuencia de nuevas demostraciones antialemanas, acerbos ataques de Prensa y nuevas medidas contra su minoría. No obstante, su Ministro de Relaciones Exteriores sólo presentó las mesuradas reivindicaciones de antes y ofreció su realización por la vía amistosa, mediante la ordenación estable de relaciones germano?polacas. Simultáneamente, hizo saber a su colega polaco que vería con satisfacción que Beck le hiciese, muy en breve, una visita en Berlín. Polonia estaba al tanto, desde hacía medio año, de los deseos alemanes. El 21 de marzo no podía sentirse ni sorprendida ni amenazada.
La primera respuesta de Polonia consistió en la movilización parcial del día 23 y en la concentración de tropas cerca de Dantzig (núms. 204, 205, 207). Los militares ganaron ascendente influencia sobre la política exterior. Ya se había interpuesto Inglaterra (núm. 206). Polonia pudo calcular por ello que jugaría un papel decisivo en la política inglesa de acorralamiento, que había adoptado abierto carácter el 17 de marzo, y obtendría en consecuencia el precio que se pone de relieve en el Capítulo II.
            La segunda respuesta, el « no» del 26 de marzo de 1939 (núm. 208), fue
pronunciada bajo la impresión de tener guardadas las espaldas por Inglaterra.

          Von Ribbentrop debe hacer constar que el Memorándum del Gobierno polaco no ofrece la menor base para un arreglo con el Reich. El Embajador polaco   amenaza con que todo lo que rebase estos planes, especialmente en relación con    Dantzig, significa la guerra. El Ministro de Relaciones Exteriores alemán, a causa de lo grave del momento, no se impacienta ante las provocaciones    polacas, sino que, por séptima vez, sugiere al Gobierno de Varsovia que después            del apaciguamiento de la situación medite nuevamente sobre las proposiciones alemanas (núm.    208). La tercera respuesta de Polonia fue la comisión de nuevos excesos antialemanes en Bromberg, el desenfreno de su Prensa (núm. 209) y la producción de una general disposición bélica, que debía poner a todo el pueblo polaco en sazón para la guerra. Un informe del Embajador alemán demostraba el 28 de marzo de 1939 que arraigaba en Varsovia «un sentimiento de segu­ ridad y de presunción exagerados » que «constituyen un peligro, teniendo presente el carácter nacional polaco ». El propio Viceministro de la Guerra difundía la idea de la superioridad del ejército polaco sobre el alemán        (núm. 210). El Ministro de Relaciones Exteriores, Beck, se hizo cada vez más prisionero de la patriotería polaca, a la que se sometió abandonando su       propia política (núm. 216). Fue precisamente el 29 de marzo cuando amenazó con el “casus belli” al Embajador alemán, si  su país o el Senado de Dantzig modificaban el Estatuto de la Ciudad Libre (núm. 211). En lugar de dirigirse a Berlín, se dirigió a Londres, para aceptar allí un Pacto de garantía. Con ello se cerraba un capítulo de pacientes esfuerzos alemanes para llegar a un arreglo con Polonia, decidida ya en favor de la política de cerco contra el Reich y, con ello, en apariencia, también a continuar la de odio del año 1919, que en su fuero interno, nunca desechó. Había destruido el Convenio de 1934, que excluía las crisis violentas entre ambos países, y se comprometía incluso al empleo de la violencia contra Alemania, aunque no estuviesen directamente afectados sus intereses (núm. 213). En el discurso del Reichstag, del 28 de abril (núm. 214) y en el Memorándum del Gobierno, de igual fecha, (núm. 213) echaba el Führer una ojeada sobre los leales y pacientes esfuerzos realizados durante seis años para obtener la amistad polaca; ni siquiera en tales momentos le retiraba la mano a Polonia y se declaraba dispuesto, en nombre de Alemania, a una nueva ordenación sobre una base contractual. Polonia no hizo uso de ello. Al contrario, respondió con el arrogante discurso de Beck del 5 de mayo, con el incremento de la agitación antialemana y con una interminable serie de discursos y opiniones de Prensa, en los que exigían para Polonia nuevos territorios de mayoría étnica y soberanía alemana. Se comprobó, de fuente polaca competente, que Beck no sólo era prisionero del chauvinismo polaco, sino también de las intenciones inglesas. (núm. 216).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo II
La política beficísta inglesa
 
A. Rearme inglés y agitación contra Alemania
 
(Septiembre de 1938 a julio de 1939)
 
Un abandono de veinte años y la arrogancia polaca habían convertido el problema polaco?alemán en la cuestión crítica de la política europea. Ponía constantemente la deseada posibilidad a disposición de quienes buscaban un pretexto de guerra. Inglaterra, al servicio de su política de acorralamiento, acechaba el horizonte europeo en busca de semejantes posibilidades; en marzo de 1939, establecía contacto con el chauvinismo polaco. Las relaciones germanobritánicas parecían haber tomado, con la Declaración común de Munich (núm. 217), un giro favorable. Habían precedido, por parte de Alemania, muchos años de esfuerzos para conquistar la amistad inglesa. La inteligencia con la Gran Bretaña figuraba en el programa de la política exterior del Nacionalsocialismo. El Pacto naval de 1935 debía dar la seguridad de que ambos Imperios, con recíproco respeto por sus intereses vitales, no volverían nunca a cruzar sus armas. La Declaración de Munich debía dar carácter definitivo a la seguridad de las pacíficas relaciones anglo?alemanas. Fue enorme el desengaño cuando Chamberlain, tres días más tarde, proclamó en la Cámara de los Comunes el rearme a toda costa (núm. 218). Este hecho y la actitud de la oposición inglesa obligaron al Führer, en su discurso de Saarbrück (núm. 219), a prevenir a su pueblo contra la confianza ciega y a indicar la posibilidad, de que, en cualquier momento, tomase las riendas del Poder el partido belicista de los Eden, Churchill y Cooper. Los acontecimientos le han dado la razón. Mucho antes de la crisis checoslovaca, Inglaterra había abusado de Alemania en este aspecto, para hacer que su opinión se mostrara propicia al rearme. Este proceso se precipitó después de Munich. El Ministro británico de la Guerra anunciaba ya el 10 de octubre de 1938 el inminente refuerzo y modernización del Ejército territorial (núm. 220). Al mismo tiempo, la Gran Bretaña incitaba a Francia, su aliada, a realizar nuevos esfuerzos en su rearme, sobre todo en el aire (núm. 221). Siguieron los preparativos para el establecimiento de un registro nacional para el servicio voluntario, auxiliar y de guerra (núm. 222). Como Duff Cooper en París (núm. 232), Churchill hacía ante el micrófono (núm. 223), en un discurso para los Estados Unidos, propaganda de agitación contra Alemania. En su alocución del 6 de noviembre en Weimar (núm. 224), el Führer prevenía contra los círculos ingleses en cuyo programa figuraba « la destrucción de Alemania e Italia ». También el Ministro de Relaciones Exteriores alemán llamaba la atención de la Prensa extranjera sobre el peligro que para el mundo representaban los instigadores a la guerra de las democracias occidentales (núm. 225). A mediados de noviembre Fue incluida en el programa inglés de construcciones aéreas la industria aeronáutica canadiense (núm. 226) y, con ocasión del viaje de Chamberlain y Halifax a París, se comprometieron al acrecentamiento de su aviación ofensiva, Francia, e Inglaterra al envío de un fuerte Cuerpo expedicionario (núms. 227, 228).
El 30 de noviembre de 1938 siguió el anuncio por Inglaterra de la lucha político?comercial contra Alemania, en el Sudeste y el centro de Europa (núm. 229). El 7 de diciembre, cree conveniente el Secretario de Estado inglés de Colonias inutilizar el documento de Munich con una negativa injustificada sobre la cuestión de las posesiones y cerrar a Alemania, en este terreno, el camino de las negociaciones (núm. 231). Junto a esto, aparece la propaganda de Prensa contra el Reich, tolerada por el Gobierno, ultrajes contra el Führer (núm. 233), el envenenamiento de la atmósfera a través de falsas noticias (núm. 230) y la creciente acción del partido belicista sobre la opinión, al que Chamberlain hacía ya notorias concesiones (núm. 234). Como prueba el discurso pronunciado por Hitler el 12 de enero de 1939 (núm. 235) con motivo de la recepción del Año Nuevo, Alemania, a pesar de sus esperanzas en la paz y en el acuerdo, no se dejaba intimidar por Francia e Inglaterra. La Gran Bretaña contestó a esta actitud con la implantación del « Servicio Nacional Voluntario », «que debía estar preparado para la guerra » (núm. 237) y con crecientes empeños para poner a la nación inglesa en disposición bélica. Los esfuerzos pacifistas del Führer fueron ocultados por la Prensa británica (núm. 238). Aun antes de que pudiera ser alegado el pretexto checo, Chamberlain se sintió llamado a representar con respecto a la Alemania de Adolf Hitler, ante la Historia, el mismo papel de Pitt contra Napoleón (núm. 240). El 30 de enero, el Führer se vio obligado a referirse de nuevo en el Reichstag al partido belicista británico, y a llamar la atención de su pueblo sobre el hecho de que «quería, a todo trance, provocar una guerra » (núm. 241). El armamento y el odio iban de la mano en Inglaterra. Se ensalzaban las imponentes cifras del rearme (núm. 242). A mediados de febrero de 1939, Inglaterra se desembarazó del Derecho Internacional en la lucha económica, en la que denunció el Acta General de Ginebra, que era obligatoria en tiempo de guerra (núm. 244), con lo que eliminó, para la guerra planeada, cualquier procedimiento de arbitraje en las desavenencias con los neutrales. Esto era una manifiesta medida de preparación de la guerra. Todo el mundo percibía la avidez bélica de la Gran Bretaña. Las representaciones de Inglaterra en el Extranjero alimentaban el «hogar de la psicosis bélica». Eden, Churchill y Duff Cooper pasaban por los representantes genuinos y futuros jefes del país (núm. 245). El Ministro de la Guerra elogió el 8 de marzo la magnitud y eficiencia combativa del Ejército que podía enviar al Continente europeo (núm. 246).
La nueva ordenación de la región checa dio el pretexto para el aumento de los preparativos ingleses de guerra y de la agitación antialemana. Duff Cooper pudo injuriar al Führer en una sesión pública de la Cámara. Lord Halifax defendió estas ofensas ente el Embajador del Reich (núm. 247). El 29 de marzo anunció Chamberlain el aumento de la fuerza militar del Ejército territorial (núm. 248). El 20 de abril fue publicado el decreto de creación del Ministerio de Abastecimientos, la central económica de los preparativos bélicos (núm. 250). La opinión inglesa, presionada por discursos, noticias y gesticulaciones oficiales (núm. 249), Fue derivando hacia la propensión guerrera y el nerviosismo. El 26 de abril introdujo Inglaterra el servicio militar obligatorio (núm. 251). Al justificarlo, se hablaba de la « transformación en la opinión pública, que desde hace mucho tiempo viene produciéndose progresivamente y de los “nuevos compromisos que la Gran Bretaña, en los últimos tiempos, había aceptado en Europa ». Ambos hechos han sido provocados sistemáticamente por el Gobierno inglés para poder imponer a la opinión pública el servicio militar obligatorio. Un informe redactado el 10 de julio de 1939 (núm. 252) por el Embajador alemán, von Dirksen, recopila lo hecho en la Gran Bretaña para hacer del concepto «guerra, el tema principal de las conversaciones y del pensamiento nacional». Sir Samuel Hoare, Ministro del Interior, dio a conocer, el 28 de julio, la creación de un «Pseudo Ministerio de Información» para caso de necesidad y definió la expresión « caso de necesidad » con la frase «Pienso en la guerra efectiva».
 
B. La actitud inglesa en el problema checo
 

(Noviembre de 1938 a abril de 1939)

 weimar2 Documentos sobre los antecedentes de la II Guerra Mundial
La cuestión checa ha desempeñado un importante papel en la justificación de la política británica de acorralamiento. Se le reprochó a Alemania de haber destruido a Checoslovaquia por la violencia, con olvido del compromiso de consultar contraído con Inglaterra. Estas acusaciones se contradicen con afirmaciones oficiales inglesas, como las que se contienen en los documentos numerados del 255 al 366. Chamberlain mismo, en una declaración hecha a la Cámara de los Comunes (núm. 255), reconoció la inconsistencia de las fronteras de Versalles. La garantía otorgada a Checoslovaquia no podía, por tanto, representar ninguna “cristalización de las fronteras” (núm. 256). El 14 de marzo, día del desmoronamiento de Checoslovaquia, admitía Chamberlain en la Cámara de los Comunes que no se había producido un ataque inmotivado contra este país (num.257). Al día siguiente, es decir, después de la firma del acuerdo checo?germano, el Primer Ministro aseguraba en la Cámara de los Comunes que la garantía concedida a Checoslovaquia no podría llevarse a la práctica «porque el Estado cuyas fronteras teníamos intención de garantizar se ha derrumbado desde el interior y ha encontrado así su fin. El Gobierno de Su Majestad no puede, en consecuencia, permanecer más tiempo ligado a aquella obligación » (núm. 259). Esta afirmación inglesa no sólo se apoya en la interpretación alemana, sino también en la realidad histórica, puesto que el 14 de marzo, hacia las 13 horas, la declaración de independencia de la Dieta eslovaca había ya hecho desaparecer el Estado checoslovaco.
En este momento, el partido belicista inglés, al acecho de las repercusiones, logra la ventaja. La Embajada del Reich en Londres anuncia el 17 una repentina inflexibilidad en los círculos oficiales y parlamentarios (núm. 261). Chamberlain, arroja su propia política por la borda y capitula ante la oposición, que, desde ahora en adelante, de acuerdo con la burocracia del Foreign Office, asume la dirección de la política exterior (núm. 263). Así se llega a las gestiones inglesas en Berlín (núm. 262) y a la imputación de, que Alemania ha traicionado su firma de Munich. También esta acusación ha sido construida ad hoc para uso especial. De los documentos 264 y 265 se deduce que Inglaterra no veía aún, el 23 de marzo, en el proceder alemán, ninguna infracción del Acuerdo de Munich. El Subsecretario de Estado, Butler, respondió en la Cámara de los Comunes a una interpelación acerca de las observaciones que se habían hecho a Berlín sobre el caso de que el Gobierno alemán no hubiese hecho al de Londres la consulta prometida en Munich, diciendo: “Que yo sepa, el comunicado de referencia no contiene semejante declaración. Con esto queda contestada la segunda parte de la pregunta”. Por tanto, el Führer tenía razón cuando rechazó en el Reichstag, el 28 de abril, la acusación de no haber mantenido las promesas del Acuerdo de Munich (núm. 266). El Acuerdo de Munich, que contenía una solemne renuncia a la guerra, fue roto por Inglaterra en el momento en que la declaró al Reich.
 
C. La política inglesa de cerco, desde febrero de 1939
 
La próxima parte, desde el número 267 hasta el 324, trata de la táctica inglesa de lograr el cerco de Alemania a partir de febrero de 1939, de decisiva importancia para formar juicio sobre las causas de la guerra. Al principio, la injerencia del acorralamiento inglés en el complejo polaco agravé problemas originariamente sencillos, como los de Dantzig y el Corredor, cargándolos con aquella dinamita que debía hacer saltar por el aire, primero la Europa oriental y después la occidental. El Gobierno inglés, que se había sometido de antemano, moralmente, al yugo de la oposición, adoptó ya, públicamente, la política exterior de aquellos hombres cuyo objetivo declarado era la destrucción del gran Reich alemán. Sin embargo, antes de que se produjera el pretexto checo, Francia e Inglaterra habían exteriorizado declaraciones de que se apresurarían a ayudarse con todas sus fuerzas, en caso de guerra (núm. 267). El público anuncio de la solidaridad franco?británica y «una notable actividad inglesa en Polonia» alentaron, ya en febrero, ciertos designios polacos de crear una tensión «paulatina en las relaciones polacoalemanas » (núm. 268). Dos días después de Praga, Chamberlain tocó la trompeta de ataque contra Alemania y anunció abiertamente el cerco: no solamente los Dominios y Francia, sino también otras potencias, deberían sentir el deseo de consultar con Inglaterra (núm. 269). Irresponsablemente, se acogen insensatos rumores lanzados por el mundo sobre un ultimátum alemán a Rumania (núm. 270), para declarar a este país necesitado de protección. En los debates previos de la Cámara de los Comunes, fue preparada la lista de los países por ganar al acorralamiento, con inclusión de Polonia. Lord Halifax declaró el 20 de marzo, en la Alta Cámara, que el Gobierno meditaría « si no sería conveniente, a los efectos de la ayuda mutua, la adopción de amplios compromisos recíprocos » y comunicó que Inglaterra no había perdido tiempo «para iniciar estrechas y prácticas consultas con otros Gobiernos» (núm. 271). Que esto se refería en primer término a Polonia, se justifica con los informes del Encargado alemán de Negocios, en Londres, correspondientes a los días 20 y 22 de marzo (núms. 272 y 274). El 24, el Embajador alemán en Varsovia daba cuenta de repetidas visitas hechas por el Embajador inglés al Ministerio polaco del Exterior, durante los últimos días (núm. 206). Polonia sabía ya, por consi­guiente, el 21 de, marzo, cuando movida por el Ministro alemán de Relaciones Exteriores se ocupaba de los problemas de Dantzig y el Corredor, que el día        26 comunicaría su respuesta negativa, sintiéndose ya respaldada por la garan­tía inglesa y de la naciente coalición. Inglaterra, por ello, es responsable en primer término del « no » polaco. Para provocar la atmósfera favorable fueron propaladas noticias calumniosas sobre el designio alemán de atacar a pequeños Estados: Noruega, por ejemplo (núm. 273). La connivencia de la Unión        Soviética figuraba, desde el principio, en el orden del día (núm. 274). Sin tener en cuenta su opinión también Holanda y Suiza fueron declarados (núms. 276, 311) países necesitados de protección.. En la convicción de que Inglaterra necesitaba de ella, Polonia aumentó sus exigencias hasta la “carta blanca » del 31 de marzo de 1939 (núms. 206, 277, 279). Por ello, la respuesta polaca al Reich, del 26 de marzo, estaba dictada, no sólo por la arrogancia polaca, sino también, en primer término, por los propósitos ingleses de hacer de ella el factor decisivo en la política de acorralamiento. Con esta garantía, como el propio Duff Cooper escribió más tarde, «fueron confiados a un puñado de gentes polacas desconocidas» el destino del Imperio inglés y el problema de la guerra y la paz. El Führer dio en Wilhemshaven, la primera respuesta preventiva: «Alemania no repetirá el grave error de presenciar el cerco de que quiérese hacerle objeto sin prevenirse a tiempo contra él » (núm. 281).
Que Inglaterra tenía conciencia de la transformación fundamental de su polí­tica y del riesgo derivado de la “carta blanca», se deduce de los discursos de Chamberlain y Simon, del 3 de abril (núms. 283, 284). La obligación de «hacer la guerra» había sido deliberadamente aceptada, allí donde Inglaterra la necesitaba como pretexto para el control de la Europa central y oriental y lograr una guerra preventiva. La preparación y acoplamiento militar iba de la mano con el trabajo diplomático (núm. 285). El 6 de abril, con ocasión de la visita de Beck a Londres, se dio a conocer la metamorfosis de la garantía unilateral del 31 de marzo en otra bilateral (núm. 286). Otra vez se colocaba en manos de Polonia, premeditadamente, la facultad absoluta de decidir entre la paz y la guerra. El 13 de abril se hizo extensivo el acorralamiento a Italia, el otro extremo del eje, al conceder a Rumania y Grecia una garantía unila­teral y al concertar, simultáneamente, un compromiso con Turquía (núm. 288).
El partido belicista estaba satisfecho con esta orientación (núm. 289). Las presiones sobre la Unión Soviética, sin la que no podía contarse entonces con un éxito del acorralamiento, tomaron impulso y fueron intensificadas (núm. 290). La coalición rumano?polaca debía también actuar contra Alemania (núm. 291). Con respecto al Reich, se trató, oficialmente, de encubrir esta política con seguridades de paz (núm. 293). Después de la implantación del servicio militar obligatorio en Inglaterra, ya no estaba autorizada la menor duda sobre su finalidad. Por tal razón, el Führer se vio obligado, el 28 de abril, en un Memorándum dirigido a Inglaterra (núm. 294) y en su discurso del Reichstag (núm. 295), a deducir las consecuencias de la política de cerco y a declarar que «el Gobierno inglés no consideraba ya la guerra contra el Reich como una posibilidad, sino, por el contrario, como un problema funda­mental de su política exterior, y rescindía unilateralmente el Pacto naval, que, por consiguiente, quedaba sin vigor». Condición previa de este Pacto había sido el respeto de los recíprocos intereses vitales. El Führer se mostraba todavía dispuesto a un entendimiento y dejaba la puerta abierta «a nuevas negociaciones ». Al partido belicista inglés le disgustaba que « el discurso no había tenido matiz guerrero » (núm. 296).
Inglaterra, sin embargo, tampoco ahora hizo nada, influyendo sobre Varsovia, para mejorar el problema polaco y procurar el contacto entre el Reich y Polonia. Antes bien, se advirtió en seguida el estímulo dado por la Gran Bretaña a la arrogancia polaca (núm. 298). Precisamente, se habló de que podían y debían ser unidos los problemas de Dantzig y del Corredor (núm. 299), pero se dejaron transcurrir cuatro meses completos sin sugerir a Polonia que aceptase la oferta de negociación hecha por el Führer el 28 de abril. El 12 de mayo, la declaración anglo?turca de garantía extendió aún más contra el Eje la política de cerco (núm. 201); el 19 declaró Chamberlain que el frente de cerco debía afianzarse mediante tratados definitivos con los países garantizados y completarse con nuevos acuerdos con otras potencias (núm. 303). Los mayores esfuerzos tendían ahora a la adhesión de la Unión Soviética. (núm. 306). Es conocida la suerte de estas negociaciones, en las que se llegó hasta la propia humillación. La propensión de Inglaterra a la guerra preventiva se notaba en todas partes (núm. 304). El Führer advirtió de nuevo (núm. 305), en su discurso de Cassel, que Alemania no esperaría a ver completarse el cerco. Fueron reiteradas las advertencias (núms. 307, 308). El Gobierno inglés se había identificado tanto con la oposición, que ni siquiera un Churchill podía descubrir ninguna discrepancia (núm. 309). El 23 de junio se dio a conocer la ratificación franco?turca del Pacto inglés de acorralamiento del 12 de mayo (núm. 310). Lord Halifax descubrió el carácter agresivo de la política exterior británica cuando, en un discurso pronunciado en el Ayuntamiento de Chatham (núm. 312), declaró que la política de Inglaterra seguía « exclusivamente el camino invariable que le señalaba su propia Historia». Es el retorno al « Balance oí Power » con el que siempre derribó a la potencia continental más fuerte, con ayuda de coaliciones, antes de que se pudiera eludir el control inglés. A fin de junio, fue tratado el mando común de las fuerzas anglo?francesas (núm. 313). El Ministro de la Guerra inglés se declaró abiertamente partidario del sistema de alianzas francesas que dominaba en Europa y que fue adoptado desde entonces por Inglaterra (núm. 316). Tomaron impulso las tentativas inglesas de acorralamiento, en el Este de Europa, a pesar de la esporádica resistencia de los Estados por garantizar (núm. 317). La táctica de acorralamiento de Alemania debía ponerse en marcha con la ayuda de créditos políticos (núm. 318). A mediados de julio, apareció en Inglaterra, por primera vez el temor de que se produjese un acuerdo germano?ruso, que podía tener como secuela una mejora en las relaciones

Capítulo IV
Polonia como instrumento de la avidez bélica inglesa
 
A. La influencia de la política; inglesa de acorralamiento en la actitud de Polonia
 
I. Campaña de aniquilamiento contra la minoría alemana
 
El cuarto capítulo ofrece la prueba del abuso de Polonia como instrumento de la avidez guerrera británica (núms. 349 a 482). El efecto de los plenos poderes otorgados por Inglaterra se hizo sentir inmediatamente. Polonia se dispuso a la campaña de aniquilamiento contra el grupo nacional alemán. Un día después de la negativa polaca, el 27 de marzo 1939, se producen en Bromberg manifestaciones antialemanas, con gritos como los de «¡Fuera Hitler! », «¡Queremos Dantzig! » y «¡Queremos Kónigsberg!» (núm. 349). En otros lugares, los polacos irrumpen violentamente en reuniones nocturnas de alemanes del Reich y destruyen retratos del Führer y banderas alemanas (núm. 350), contra lo cual se interponen muy enérgicas protestas (núms. 351, 352). A fines de marzo, Thorn y Posen deben informar sobre el ulterior aumento de la agitación, sobre manifestaciones, ataques consumados y exigencias anexionistas (núms. 353, 354, 355). En Posen, los disturbios se prolongan durante toda una semana. Siguen los ataques contra los alemanes, entre los que hay heridos graves (núms. 355, 357). Las protestas alemanas resultan estériles (núm. 360). A principios de abril, fue difundido por toda Polonia un manifiesto que contenía el programa general para la desgermanización del país (núm. 358). A mediados de abril, atraviesan la frontera los primeros fugitivos alemanes (núm. 359). A los consulados les es casi imposible indicar todos los casos (núm. 361). También en la Alta Silesia se desenfrena sin límites el odio (núm. 362). Los informes de los Consulados alemanes están esmaltados de actos terroristas (núm. 363). La unión de insurrectos da la consigna del terror (núm. 364). El Consulado general de Kattowitz anuncia al 6 de mayo doscientos actos de terror i(núm. 365) ; el día 19, sólo en la Alta Silesia, otros cien casos más (núm. 372). Ya ningún alemán tiene seguros sus bienes ni la vida. El terror se propaga hasta el territorio polaco, fijado por el Congreso de Viena, y se agudiza con sistemáticos incendios (núm. 366). Son destruidos los últimos puntos de apoyo, político culturales, de la germanidad (núms. 369, 373, 374, 377, 379, 383, 385, 390, 391, 399, etc.). El grupo nacional alemán, en su desesperación, recurre al Jefe del Estado polaco (núm. 369). El Gobierno inglés es puesto al corriente, por el Embajador alemán, de estos acontecimientos, peligrosos para la paz (núm. 368), sin que nada ocurra. A mediados de mayo, llega la agitación hasta matanzas de alemanes, millares de los cuales son cazados «como animales silvestres» (núms. 370, 371). El movimiento de fugitivos aumenta (núm. 374), lo mismo que el chauvinismo polaco, la aparición de objetivos de guerra anexionista (núms. 367, 378) y las públicas ofensas y ultrajes al Führer, que obligan a reiterar acres protestas (núm. 382). En el terreno económico son liquidadas las cooperativas, farmacias y molinos alemanes (núms. 380, 395). Lodz anuncia el 7 de julio: « Se hacen públicas, a diario, amenazas de asesinatos, suplicios, etc., contra los alemanes ». Familias enteras, ante las constantes amenazas de muerte, pasan las noches en los bosques (núm. 381).
El Ministerio de Asuntos Exteriores polaco respondía a las protestas con encogimientos de hombros y con la tácita confesión de que se era impotente ante los militares y de que se habían convertido en prisioneros del chauvinismo polaco (núms. 318, 385). El Embajador alemán, en Varsovia, dos meses y medio después de la garantía, recoge sobre esto la impresión «de que la agitación se había llevado a un grado que él nunca había podido observar en sus largos años de servicio » (núm. 385). Después de las farmacias, hospitales y agrupaciones confesionales, son clausuradas y expropiadas las casas alemanas de Posen, Bromberg, Lodz, Tarnowitz, Karwin y Oderberg (núms. 377, 379, 385, 390). Entonces aparecen los ataques contra la vida religiosa y eclesiástica de la minoría alemana y, sobre todo, contra la Iglesia evangélica. Es demolida una casa de oración de la Comunidad de Hermanos Moravos (núm. 388). Los Obispos polacos son requeridos por un Coronel de Estado Mayor, a rogar por que «los hermanos polacos abrevien su noviciado allende las fronteras y porque un segundo Grunwald les redima de la esclavitud » (núm. 392). Un informe de la Embajada alemana, del 5 de julio, relata la persecución de la Iglesia evangélica y de sus ministros y muestra que los atentados contra iglesias y párrocos se han convertido en un sistema (núm. 394). Es clausurado el Seminario protestante alemán en Posen (núm. 411). El cristianismo inglés, al que se informó de estos hechos, los pasó en silencio. Cada vez se hace más patente que las propias autoridades son vehículo del proceso de liquidación. El Embajador alemán en Varsovia comprueba la complicidad inglesa en ello, cuando escribe: “Evidentemente el Gobierno polaco se siente respaldado por la carta blanca de Inglaterra, por lo que ya no cree necesario tener la menor consideración hacia los intereses alemanes en sus relaciones con la minoría » (núm. 397). A mediados de julio, el Consulado de Lemberg comunica que en su jurisdicción se ha llegado, contra la germanidad, a los métodos empleados en las acciones de « pacificación » de 1930 llevadas a cabo contra les ucranianos, tan tristemente famosas (núm. 400). Ahora, también el elemento militar participa en los excesos (núm. 403). Todo lo alemán, en Galitzia, está en riesgo de aniquilamiento. El porvenir no existe para él y está amenazado de incendios y de riesgos para vidas y haciendas (núm. 407). Lo que escapa al terror desenfrenado, cae bajo el terror tributario y los vejámenes de las autoridades (núm. 408).
En agosto de 1939 llega a su apogeo la persecución de lo alemán en todas las voivodías. Los registros domiciliarios y las detenciones están a la orden del día (núms. 410, 412). Son clausuradas las últimas asociaciones alemanas (núm. 414). Una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores destaca entre una plétora infinita de actos terroristas, 38 casos típicos y de enorme gravedad (núm. 415). Es una lista de horrores sólo superada por la monstruosidad de los asesinatos de Bromberg y de las matanzas de alemanes en toda Polonia, cuyas tristes huellas pudo seguir el Ejército del Reich. Los alemanes de la región fronteriza fueron arrastrados al interior o arrojados a campos de concentración (núm. 417). La cifra de fugitivos excedía de 70.000 (núm. 416).
 
 
 
 
II. Medidas polacas contra Dantzig
 
Luego de declarar Polonia «casus belli» toda modificación que se hiciera del Estatuto de Dantzig, encontrando en Inglaterra garantías para ello, la Ciudad Libre tuvo que estar dispuesta a todo después de que Inglaterra concediera poderes en blanco al Estado polaco. Ya en mayo de 1939 la aviación y el Ejército polacos violaron sus fronteras (núm. 418). Infringiendo los acuerdos en vigor, fue aumentada la guarnición de la Westerplatte, y concentradas tropas para cercar la frontera de Dantzig (núm. 419). El 20 de mayo, fue muerto a tiros, disparados desde el auto de la representación diplomática polaca (núm. 420), un ciudadano danzigués en Kalthof, e incluso se hizo a este crimen, por parte polaca, objeto de un cambio de notas que tenía tono de reto (núm. 421). El 23 de mayo se produjo un nuevo incidente fronterizo (núm. 422). Al mismo tiempo, elevó Polonia, sistemáticamente, el número de inspectores de aduana (núm. 423), lo que movió a protestar al Senado de Dantzig. Polonia contestó con la amenaza de aumentar nuevamente el personal aduanero polaco (núm. 425), que también trabajaba, sobre todo, en el espionaje (núms. 424, 426). En junio, Polonia procedió contra Dantzig por medio de coacciones económicas. Fueron prohibidas la importación de materias polacas de primera necesidad (núm. 429) y la exportación a Polonia de productos de la industria danziguesa de la alimentación (núm. 431). Dantzig debía ser bloqueado económicamente. Polonia inició preparativos para la provocación de incidentes en la Ciudad Libre (núm. 428); el representante de la minoría polaca en la Dieta de Dantzig declaró en Gdynia, con motivo de una manifestación, que «la población polaca de Dantzig conseguiría la anexión de la ciudad Libre a la patria polaca, con ayuda del Ejército de esta nación » (núm. 430). La tirantez llegó su apogeo a consecuencia del ultimátum presentado en la noche del 4 al 5 de agosto (núms. 432, 433, 434). Un supuesto Decreto del Senado de Dantzig, que nunca llegó a publicarse, fue el pretexto para ese ultimátum y para amenazas de «represalias inmediatas ». Desde el 23 de agosto se dieron numerosos casos de ser tiroteados aviones de línea alemanes por fuerzas polacas de la península de Hela (núms. 435 y 436). Entretanto, fue continuada en Dantzig la ilícita militarización de los puntos de apoyo polacos. Como comprobó el Alto Mando del Ejército, después de ocupar la Westerplatte, su guarnición polaca, que, de acuerdo con lo estipulado, debía ser de 88 hombres (véase núm. 22), ascendía en realidad a 240. El terreno había sido provisto de un sistema de fortificación, defendido con artillería y ametralladoras (Apéndice).
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B. La última fase de la crisis germano?polaca*
 
Las garantías inglesas, reiteradas siempre de nuevo, habían producido a principios de julio una psicosis de guerra en Polonia. El ardor bélico polaco, no pudo nada más que ser intensificado, con las declaraciones hechas en la Cámara de los Comunes, el día 10 de julio, por el jefe de la política británica, al dar su opinión sobre el punto litigioso germano?polaco. Chamberlain reprodujo y reforzó las garantías dadas a Polonia, particularmente, en lo que afectaban a la cuestión de Dantzig (núm. 438). Resulta de esta declaración, que Inglaterra aceptó sin crítica alguna la versión polaca y que nada hizo para mover a Polonia a una transigencia, a pesar de la afirmación, de que sería de celebrar una solución pacífica. Por el contrario, el discurso pronunciado por Chamberlain el 10 de julio de 1939 demuestra que Inglaterra procedió a cargar a alta tensión la cuestión de Dantzig y el Corredor, por medio de su política de cerco, con lo que se dio lugar a la explosión. Sabemos hoy, que, en realidad, las garantías inglesas estaban dirigidas, exclusivamente contra Alemania (véase la nota de la pág. 411) y que, más tarde, Polonia perdió a manos de Rusia la mayor parte de su territorio, sin que Inglaterra emprendiera nada. Estos hechos aclaran, por completo, la característica falta de responsabilidad inglesa, con la que se presentó a Polonia, en la declaración de Chamberlain, como amenazada en su existencia nacional e independencia, por las modestas proposiciones alemanas sobre Dantzig y el Corredor. Este mismo discurso contiene el diáfano juego con las fechas de las proposiciones alemanas de 21 de marzo, de la negativa polaca del 26 y de la declaración británica de garantía del día 31 del mismo mes. Más arriba, se ha probado ya, a base de los documentos núms. 269 a 279, que en esta ocasión se trataba de una disposición de las fechas y de las causas conscientemente falseada. Una nota del Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich, Barón de Weizsäcker, de fecha 13 de julio (núm. 439), pone de manifiesto un segundo error del Primer Ministro británico, ya que éste mantuvo que Alemania había garantizado el Estatuto de Dantzig hasta el año 1944. El Embajador inglés en Berlín nada pudo replicar, cuando el Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores le manifestó, que declaraciones públicas de ese tipo no servían nada más que « para respaldar a Polonia en lugar de hacerla entrar en razón » (núm. 440). Mientras tanto, eran reiteradas a Polonia las demostraciones del afán guerrero inglés. Este fin perseguía la visita del General británico Ironside a Varsovia (núm. 443), donde la tenacidad bélica inglesa se encontró con la polaca. El Mariscal Rydz?Smigly, en la primera entrevista pública, pronunció deliberadamente ante la visita inglesa un « jamás » sobre el problema de Dantzig que representaba tanto como una franca injerencia en la política exterior y eliminaba de nuevo la posibilidad de un cambio directo de opiniones (núms. 441, 442). La propaganda del chauvinismo polaco y el acicate inglés habían llegado tan lejos a fines de julio que el pueblo polaco, en todas sus capas sociales, estaba dispuesto a la guerra y esperaba con ansia, confianza y seguridad, el conflicto armado que consideraba cierto (núm. 444). Alemania comunicó al Gobierno polaco, el 9 de agosto, que la repetición, con carácter de ultimátum, de las exigencias sobre Dantzig, traería consigo una agravación de las relaciones germano?polacas, de cuyas consecuencias sólo el Gobierno de Varsovia sería responsable. Al mismo tiempo, fue advertido de que el mantenimiento de las medidas económicas tomadas por Polonia contra Dantzig obligaría a la Ciudad Libre a buscar otras posibilidades de importación y exportación (núm. 445). El Gobierno polaco respondió con un memorándum en el que resaltaba la afirmación de que Polonia consideraría como un acto de hostilidad cualquier intervención del Gobierno del Reich en los asuntos de Dantzig que perjudicase los intereses y derechos polacos en esta ciudad (núm. 446). La respuesta de Polonia encontró el benéplacito de Inglaterra y Francia (núm. 447).
La Gran Bretaña fue nuevamente informada sobre la gravedad de los acontecimientos (núm. 448). Tampoco Francia puede sostener que Alemania no la hubiera prevenido sobre el camino que Polonia había emprendido. En la entrevista del 15 de agosto (núm. 449) entre el Barón von Weiszäcker y el Embajador francés se produjo una «muy seria y admonitoria conversación» y se llamó enérgicamente la atención sobre las amenazas dirigidas a Dantzig en forma de ultimátum y sobre otros sucesos. De esta forma, Polonia había decidido su suerte e inducía a sus amigos a poner en juego su existencia. Sin embargo, el Embajador se negó a hacer en nombre de Francia ninguna presión sobre Varsovia. El Barón Weizsäcker mantuvo en igual fecha la misma conversación con el Embajador inglés, que fue nuevamente advertido del estímulo que la garantía británica daba a la arrogancia polaca y de la connivencia de Londres con la nota conminatoria sobre Dantzig (núm. 450). Henderson no supo alegar nada convincente. Inglaterra no dio esta vez tampoco importancia al consejo de traer a Polonia a la razón en el problema de Dantzig y en sus relaciones con el Reich. No solamente había hecho suyo, sin censura, el punto de vista polaco (núm. 451), sino que se preparó, a sabiendas, para un conflicto bélico. El convencimiento de ello es algo que se hizo sentir más allá de las fronteras de Europa (núm. 452). Inglaterra no se dejó disuadir por la histórica advertencia contenida en el anuncio del pactó de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética (núm. 453). Chamberlain respondió públicamente a ella (núm. 453), y en una carta al Führer (núm. 454), con la renovada repetición de que dejaría a Polonia en el uso de los plenos poderes. En esta carta y en un comentario que le puso el Embajador británico en su entrevista del 23 de agosto con el Führer, en Berchtesgaden, se destaca que Inglaterra no estaba dispuesta a pasar de las palabras sin compromiso, para crear en Varsovia las condiciones previas que eran necesarias para la reanudación de las negociaciones directas con Alemania. Se habían dejado transcurrir casi cinco meses; Polonia se fortalecía en su insolencia y se confiaba al Reich la tarea de acceder a todas las exigencias de la altanería polaca. El Führer, en aquella entrevista, no dejó ninguna duda sobre la completa responsabilidad de Inglaterra en la agravación del problema polaco y demostró que Londres había rehusado siempre la mano de Alemania y « dejaría producirse la guerra mejor que algo ventajoso para el Reich». El punto de vista alemán se halla resumido en la respuesta escrita que el Führer envió a Chamberlain el 23 de agosto de 1939 (núm. 456) : la falta de desavenencias directas con Inglaterra, la moderación de las demandas alemanas sobre Polonia, la influencia de la garantía inglesa, la agravación de la situación en Dantzig, la persecución de la minoría alemana de Polonia y el conocimiento de la firme resolución bélica de la Gran Bretaña, pero también la firme decisión alemana de salvaguardar los intereses del Reich y de responder con la movilización a los preparativos bélicos ingleses. La misiva terminaba con la seguridad de que nadie se sentiría más satisfecho que el Führer ante un cambio de la actitud inglesa hacia Alemania.
A pesar de que la nota del Jefe del Gobierno inglés, del 22 de agosto, y los discursos pronunciados al día siguiente por los estadistas británicos dejaban notar falta de comprensión hacia el punto de vista alemán, el Führer hizo una nueva tentativa, el día 25, a las 13,30 para llegar a una avenencia con la Gran Bretaña (núm. 457). «Quería ?declaró al Embajador inglés – emprender hoy con respecto a Inglaterra una gestión que fuese tan decisiva como la que había conducido a la reciente inteligencia con Rusia. » Después de rechazar la imputación de abrigar planes de hegemonía mundial, expuso el problema polaco en todo su peligro y urgencia. Alemania estaba decidida a eliminar la caótica situación de su frontera oriental. No se produciría una guerra de dos frentes, pues el acuerdo con Rusia era incondicional y significaba un cambio a largo plazo. El Führer estaba dispuesto, a hacer de nuevo una amplia oferta a Inglaterra, después de la solución del problema germano?polaco. Reconocía el Imperio británico y se hallaba dispuesto a apoyar su existencia con todo el poder del Reich, siempre que fuesen reconocidas sus limitadas exigencias coloniales, que podían ser discutidas por medios pacíficos, y no fuesen afectados sus compromisos con Italia y la Rusia soviética. Estaba dispuesto, además, a aceptar una razonable limitación de los armamentos. En el Oeste, estaba descartada toda modificación de fronteras. Inmediatamente después de la solución del problema germano?polaco, se dirigiría al Gobierno inglés con un ofrecimiento. Era una oferta de alcance europeo e incluso universal. La desestimación de Inglaterra aparece más irresponsable si se mira a la luz de los acontecimientos bélicos posteriores y de las cargas que ahora gravitan sobre el mundo neutral. La contestación de Inglaterra a estas proposiciones, de miras tan amplias, se hizo esperar y, antes, llevó a cabo el hecho, de consecuencias tan graves para el desarrollo sucesivo de los acontecimientos, de celebrar un pacto de asistencia anglo?polaco, con el que unía definitivamente su destino al de Polonia. Este fue firmado en Londres por el Ministro de Negocios Extranjeros inglés y el Embajador polaco el mismo día 25 de agosto (núm. 459). La actitud de Inglaterra frente a las proposiciones hechas por el Führer en ese día, se halla de manifiesto en el memorándum entregado a éste, el día 28 a las diez y media de la noche, por el Embajador inglés, después de haber dejado pasar en vano tres preciosos días (núm. 463). En él, se niega el Gobierno inglés a desligar el futuro de las relaciones germano?británicas y la pacificación europea, de la intransigencia polaca; se muestra, eso sí, consciente de todos los peligros que entrañaba la situación en la frontera oriental y está de acuerdo con Alemania sobre la necesidad de una rápida solución y, con tal motivo, propuso, como primer trámite, unas negociaciones directas entre Alemania y Polonia; añadió, además, que el Gobierno polaco le había dado ciertas garantías de estar dispuesto a entablarlas con el del Reich, debiendo ser garantizados sus resultados por otras potencias. Hoy sabemos, que el Gobierno inglés no se arredró, en ese momento, ante el hecho de inducir conscientemente a error al del Reich. Y de la correspondencia del Ministro de Negocios Extranjeros británico con el Embajador inglés en Varsovia, entre tanto publicada, se deduce, que la manifestación contenida en la nota inglesa del día 28 de agosto, acerca de una seguridad definitiva sobre la predisposición de Polonia a entablar conversaciones directas, no correspondía al verdadero estado de cosas. El Führer aceptó en su contestación, entregada al Embajador británico a las 6,45 de la tarde del día 29 de agosto, la proposición británica (núm. 464). Pero, advirtió a Inglaterra, que la situación en el Este había llegado a ser insoportable para una gran Potencia, lo que excluía la posibilidad de seguir soportándola o consintiéndola; además, observó que, tal vez, sólo se disponía de horas para suprimir la tensión. Alemania ha intentado, desde hace mucho, resolver esta cuestión por la vía de las negociaciones pacíficas, sin haber encontrado apoyo alguno por parte del Gobierno polaco. A pesar de su escepticismo sobre las propuestas conversaciones directas, el Gobierno del Reich acepta la proposición británica y declara estar de acuerdo con que se traslade a Berlín, por mediación del Gobierno británico, una personalidad polaca investida de plenos poderes, esperando su llegada para el día 30 de agosto. El Gobierno del Reich procederá a estudiar inmediatamente las proposiciones que considere aceptables, las que pondrá también a disposición del Gobierno británico, si ello es posible, antes de la llegada del  delegado polaco. La contestación de Polonia fue la orden de movilización general (núm. 465).
Mientras el Gobierno británico deliberaba todavía sobre la comunicación del Führer, de fecha 25 de agosto, tuvo lugar un cambio de cartas entre éste y el Presidente del Consejo francés, Daladier (núms. 460, 461). En su contestación, razonó el Führer de nuevo, extensamente, el punto de vista alemán en la cuestión germano?polaca e hizo patente, una vez más, su firme decisión de reconocer como definitiva la actual frontera germano?francesa.
El Gobierno británico dejó pasar otra vez el tiempo, antes de contestar a la ,comunicación alemana acerca del envío de una personalidad polaca provista de plenos poderes. Y sólo a medianoche del día 30 de agosto, entregó Henderson al Gobierno del Reich el Memorándum con la contestación del de Inglaterra (núm. 466, anexo I), declarando, al mismo tiempo, que su Gobierno no se hallaba en situación de recomendar al de Polonia el envío de un representante con plenos poderes; proponía, por el contrario, que Alemania se dirigiese a ella por la vía diplomática normal. En el Memorándum, confirmó el Gobierno inglés, que Alemania había aceptado sus proposiciones. Y, no obstante saber que se hallaban muy próximos, uno frente al otro, dos Ejércitos movilizados, consideró no hacedero el establecer en ese día, el 30 de agosto, un contacto. Inglaterra dejó pasar después más de 24 horas sin establecer contacto directo.
En circunstancias tales, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reich no pudo hacer más que comprobar (núm. 466), que la contestación de Polonia había ?sido la movilización general y que se había esperado inútilmente la llegada de un representante polaco. Para demostrar lo que Alemania había intentado proponer a éste, el Ministro de Relaciones Exteriores dio a la publicidad, aclarándolas particularmente, las proposiciones alemanas preparadas durante ese intervalo de tiempo, que representaban, resumidas en 16 puntos, la solución más caballerosa de las cuestiones en litigio (núm. 466, Anexo II). La comunicación oficial alemana (núm. 468) consignó, que Alemania había esperado inútilmente otras 24 horas a una personalidad polaca investida de plenos poderes y también, que el Embajador de aquel país, que había acudido al Ministerio de Relaciones Exteriores el día 31 de agosto a las seis y media de la tarde, no estaba autorizado para negociar y declaró únicamente, que Polonia consideraba las sugerencias inglesas desde un punto de vista favorable.
La radio (núm. 469) y toda la Prensa polaca rechazaron, desde un principio, las proposiciones alemanas, por inaceptables y «desvergonzadas». Lo mismo por parte de Inglaterra que de Polonia se han difundido sobre estos acontecimientos falsas noticias; particularmente, se mantiene por ambas, que Polonia, que había rechazado ya las proposiciones, no las había conocido en el momento de su no aceptación. El Embajador británico, a quien con anterioridad habían sido leídas «at top speed» (a gran velocidad) por el Ministro, de Relaciones Exteriores del Reich, ni las entendió ni las pudo transmitir, porque no se le habían entregado. En contraposición a esto, hay que recordar, que el contenido principal de las proposiciones alemanas se encontraba ya en la contestación del Führer del 29 de agosto (núm. 464), enviada por Inglaterra a su Embajador en Varsovia en el transcurso del día 30, para que la entregara al Gobierno polaco. Por lo demás, de los documentos oficiales británicos, publicados entretanto, se desprende de un modo irrecusable, que Henderson comprendía perfectamente, las proposiciones alemanas elaboradas con todo detalle y contenidas en los llamados 16 puntos y que, la misma noche, acto seguido a la conversación sostenida con el Ministro de Relaciones Exteriores, transmitió el contenido principal de ellas, de un modo auténtico, lo mismo a Inglaterra que a su colega británico en Varsovia. Por la mañana del 31 de agosto, dio a conocer Henderson, al Embajador polaco en Berlín, como él mismo lo reconoce en su Informe general, las particularidades de las proposiciones alemanas (los 16 puntos), que había recibido, entretanto, por escrito, de un hombre de confianza. Según el mismo informe de Henderson, después de esta comunicación, el Embajador polaco pasó toda la mañana conferenciando por teléfono con Varsovia. Por consiguiente, el Gobierno polaco había conocido las proposiciones. Si Inglaterra hubiera estado dispuesta de buena voluntad a establecer un contacto en el último momento, ello le habría sido posible en esa fase, lo mismo técnicamente que en cuanto al tiempo. Pero no solamente se negó Inglaterra a aconsejar a Varsovia que aceptase las proposiciones alemanas, sino que Beck declaró también, como resulta de los documentos ingleses publicados, que, naturalmente, no aceptaría una invitación alemana y ni siquiera autorizaría a Lipski a recibir las proposiciones. Además, era ya de antemano claro, después de haber renunciado Inglaterra durante cinco meses a inducir a Polonia a que estableciera un contacto directo con el Reich, a pesar de que la tensión crecía de punto, que su última proposición fue sólo un intento de disponer los bastidores de forma que no pudiera ser sorprendida in fraganti, junto con su aliado polaco, en el momento de provocar la guerra. Lo mismo demuestran las repetidas advertencias hechas a Varsovia por el Ministro de Estado británico, de proceder con la máxima prudencia «en atención a la opinión mundial », publicadas también por Inglaterra. No se trataba de una pacificación del ambiente, sino de mostrar a la opinión mundial el semblante «pacífico».
Por consiguiente, después de agotadas todas las posibilidades para una solución amistosa de la crisis germano?polaca, se vio obligado el Führer a emplear la fuerza contra la fuerza, método que desde hacía tiempo utilizaba Polonia contra la población alemana de su territorio, contra Dantzig y contra Alemania, como lo demuestran las innumerables violaciones de frontera (núm. 470). En el discurso pronunciado por el Führer ante el Reichstag, el día 1 de septiembre (núm. 471), quedó resumido, de un modo terminante, el punto de vista alemán. Las provocaciones polacas en el Este no permitían ya dilación alguna. Sólo se trataba de si las potencias occidentales serían lo suficiente frívolas para complicar a la Europa Occidental en la disputa. La Gran Bretaña estaba decidida a ello, como quedó demostrado definitivamente por la nota que Sir Nevile Henderson entregó en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich, el Lo de septiembre de 1939 a las 9 de la noche. En ella se exigía, que Alemania suspendiera «toda acción contra Polonia » y que garantizase que estaba dispuesta a retirar sus tropas, sin demora, del territorio polaco; en caso contrario, la Gran Bretaña cumpliría sin titubear sus obligaciones contractuales con Polonia (núm. 472). A las 10 de la noche, entregó el Embajador francés una nota de igual texto (núm. 473). El Ministro de Relaciones Exteriores del Reich rechazó con toda energía la inculpación de haber atacado a Polonia y se declaró dispuesto a dar a conocer al Führer el contenido de ambas notas.
En este momento, surge un intento de mediación del Duce, como se desprende del documento núm. 474. En él se proponía un armisticio y la convocación de una Conferencia en un plazo de dos o tres días. El Gobierno del Reich se manifestó dispuesto a aceptar la proposición y también fue positiva la contestación del francés. El documento núm. 475, una información de la Agencia Havas, del día 2 de septiembre de 1939, es de importancia histórica en relación con esto. Esta información fue retirada más tarde, como se ha comprobado, por presión inglesa. Inglaterra había obligado, entretanto, al Gobierno francés a compartir la tesis británica, que sostenía la retirada de las tropas alemanas (núm. 476). De este modo, se torpedeó la acción del Duce, en un momento, en que estaba cerca del éxito. A pesar de esto, Inglaterra envió a las 9 de la mañana del día 3 de septiembre un ultimátum, cuyo término estaba fijado para las 11 del mismo día, en el que reproducía sus pretensiones sobre la suspensión de toda acción de guerra y la retirada de las tropas alemanas y declaraba, que, en el caso de que fueran rechazadas, se consideraría en estado de guerra con Alemania después de transcurrido aquel plazo {núm. 477). A las 11 y cuarto de la mañana del mismo día, Lord Halifax comunicó al Encargado de Negocios alemán, que Inglaterra estimaba que se hallaba en estado de guerra con Alemania desde las 11 de la mañana del día 3 de septiembre (núm. 478). Era natural, que el Gobierno del Reich se negase a « recibir, aceptar y menos a cumplir » las pretensiones inglesas con carácter de ultimátum. En un memorándum, entregado por el Ministro de Relaciones des Reich al Embajador británico el día 3 de septiembre a las 11 y media de la mañana, se negó Alemania a aceptar estas pretensiones, exponiendo, todavía una vez más, su punto de vista y la responsabilidad inglesa en una contienda bélica, y declaró, «que contestaría a toda acción ofensiva de Inglaterra con las mismas armas y en la misma forma » (núm. 779). A las 12 y media del mismo día, apareció el Embajador francés en el Ministerio de Relaciones Exteriores y entregó una nota, cuyo contenido era que Francia se veía, obligada a cumplir los «compromisos contractuales que había contraído con Polonia », a partir de las cinco de la tarde del día 3 de septiembre; una comunicación, que sólo se diferencia de la inglesa por la hora en que fue hecha (núm. 480) . El Ministro de Relaciones Exteriores del Reich llamó la atención sobre el fracaso a que Inglaterra había condenado el intento italiano de mediación y sobre su pretensión de carácter terminante, limitada a un plazo de dos horas, y expresó su sentimiento de que Francia pudiera llegar a una guerra ofensiva contra Alemania pesar del acuerdo a que se había intentado llegar con ella. El actual Gobierno francés será responsable del mal que se cause entonces a los dos países (núm. 481).
En un telegrama circular del Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reich a las misiones diplomáticas alemanas del Extranjero se establece, por último, la responsabilidad de Inglaterra en la iniciación de la guerra (núm. 482). Este juicio contará ante la Historia.
Hubiera sido uno de los fines más nobles de los trabajos europeos en favor de la paz, haber apartado a tiempo las materias inflamables acumuladas en la frontera germano?polaca. Inglaterra, una de las principales responsables de. ese foco de peligros, nada hizo durante 20 años para convertir en realidad, en este caso, el principio del «peaceful change», tan frecuentemente alabado, por ella. Por el contrario, se entregó, de un modo consciente, a envenenar las relaciones germano?polacas, en cuanto que, con sus garantías, atrajo a Polonia al frente antialemán, en el mismo momento, en que el Führer se esforzaba, prosiguiendo su ímproba labor de avenencia de seis años por llegar a un arreglo amistoso en todas las cuestiones pendientes entre ésta y el Reich. Inglaterra boicoteó, hasta el último momento, los esfuerzos alemanes por llegar a una solución pacífica y alentó a Polonia en su actitud agresiva. Fue exclusivamente, en definitiva, quien con su conducta hizo fracasar la proposición de mediación del Duce, después de que fue imprescindible para Alemania, recurrir a su propia defensa a causa de las provocaciones polacas, dando a conocer, al fin, con esto, que la cuestión polaca sólo era para ella el pretexto para desencadenar una guerra a muerte contra la potencia más fuerte del Continente.
Con el claro reconocimiento de este hecho, el pueblo alemán ha aceptado con decisión, consciente de la justicia de su causa, y de su fuerza, la guerra que le ha impuesto Inglaterra.
El sentido y el fin de la lucha se derivan espontáneamente de sus causas, y han sido resumidos de un modo sucinto, por el Ministro de Relaciones Exteriores del Reich, en su discurso de Dantzig del día 24 de octubre, al decir que Alemania «no dejará las armas hasta que logre la seguridad del Reich en Europa y se establezca para ello la garantía de que será imposible para siempre un ataque tal contra el pueblo alemán ».

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mar 23 2009

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EVA BRAUN Y MAGDA GOEBBELS

Category: DOCUMENTOS Y REPORTAJESAdminis @ 13:57

Sin perjuicio de las fichas correspondientes a su biografía, que se añadirán en su momento, ofrecemos un magnífico relato procedente de el díario EL MUNDO, publicado hace unos años.

Tanto la amante del Führer como la musa del régimen decidieron resistir en el sótano de la Cancillería hasta las últimas consecuencias

 

 

La reciente publicación de dos libros, uno del historiador Antony Beevor sobre la caída de la capital alemana (‘Berlin 1945. The downfall’), y otro, una biografía sobre Magda Goebbels, han proporcionado nuevos datos sobre los últimos días del régimen nazi. Desde la perspectiva de las dos mujeres que más influyeron en la vida de Hitler, dos especialistas españoles en la materia completan esta fascinante historia ocurrida a finales de abril de 1945.

 

 
«La idea de ir a Berlín me parece increíble; es decir, no lo creeré hasta que me encuentre realmente en la Cancillería del Reich.Esperemos que todo salga bien. No quiero hacerme ilusiones, pero si todo sale bien, será maravilloso», escribía Eva Braun en su diario en 1935, cuando fantaseaba con la última promesa de Hitler, «el hombre más grande de Alemania y aun del mundo», de llevarla con él a la Cancillería.

 

Y en la Cancillería estaba a mediados de aquel horroroso mes de abril de 1945, sólo que en un estrecho subterráneo que olía a humedad y que siempre parecía mal ventilado. Estaba allí para morir con el hombre que había amado desde que lo conociera en la tienda de fotografías de Hoffmann, en Munich, y por cuyos alejamientos y ausencias había intentado suicidarse un par de veces. Ahora iba a morir, lo sabía y lo aceptaba con resignación vacuna; nunca había sido nadie; había vivido en la trastienda de Hitler, conocida por muy pocos, lejos siempre de los fastos del nazismo, plenamente dedicada a amar a Hitler, siempre sufriendo por las aventuras reales o inventadas que el dueño de Alemania tenía con las más hermosas mujeres que pasaban por la capital del Reich.

 

Ahora, aunque fuese al borde de la muerte, lo tenía por entero para ella.

 

No era el caso de la otra gran dama del búnker, Magda Goebbels, una mujer de mundo, realmente la musa nórdica de la Cancillería.Conocía a Hitler desde 1931 y seguramente se había sentido amada por él con ese extraño amor propio del Führer, educado, amable, mucho más posesivo que sexual. Mientras todo se hundía alrededor de ellos, Magda recordaba las veladas de los viejos buenos días de la conquista de la Cancillería.

 

Joseph y ella eran la única familia del Führer, que si no tenía compromisos ineludibles se refugiaba en su casa para oírla tocar el piano y atiborrarse, tras la cena, con sus dulces… Luego Adolf y Joseph podían discursear hasta altas horas de la madrugada, mientras ella se dormía en el sofá junto a ambos. El Führer se convirtió, también, en el protector de su matrimonio, puesto a prueba por las muchas infidelidades de Joseph y por las represalias del mismo género que, a veces, se había tomado ella… No muchas, realmente, pues desde que se había casado casi siempre se recordaba embarazada. Seis hijos había tenido de Joseph Goebbels, por cierto que las más pequeñas, Hedda y Heide, de siete y cinco años, jugueteaban en aquellos momentos con Adolf en su cuarto de baño, el único que en el búnker tenía bañera.

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Mientras llegaba el apocalíptico final del Tercer Reich, mientras caía sobre Berlín una lluvia de fuego y destrucción, mientras los soviéticos se hallaban ya a las puertas de la capital, mientras se desvanecían las últimas esperanzas, ella no podía permitirse renunciar, porque la vida de sus seis hijos estaba en juego.Sabía que su muerte era la única salida, sabía que aquellos niños serían las chivos expiatorios de los terribles errores de su padre y del tío Adolf. Era evidente que tenían que morir y que debía ser ella, la que les había dado la vida, quien se la arrebatara.Tenía que ser así, pero todo se le rompía por dentro y atendía ansiosa cualquier atisbo de esperanza.

 

Por eso, mientras Eva parecía resignada, casi indiferente ante la general ruina, ella apoyaba al Führer y a su marido, que exigían al pueblo alemán y, más concretamente, al berlinés, una resistencia numantina, dispuestos a llevarse a todos por delante antes que capitular.

 

LA HORA DE STALIN
Para Hitler, la derrota final resultaba doblemente amarga porque eran los soviéticos y no los occidentales quienes cerraban una implacable tenaza sobre Berlín. Varias razones se entrelazaron para que la capital alemana cayera en manos de Stalin.

 

Se asegura que los norteamericanos temían una brava resistencia alemana y la pérdida de millares de hombres -según el general Omar Bradley, 100.000-, en la batalla por la capital alemana.Pero en Berlin 1945. The downfall, que acaba de aparecer, el prestigioso historiador británico Antony Beevor sugiere que la inhibición estadounidense pudo deberse a una concesión verbal del presidente norteamericano Roosevelt a Stalin, para que éste declarara la guerra a Japón y apoyara su más querido proyecto, la fundación de Naciones Unidas.

 

Stalin habría aprovechado la circunstancia para convencer al presidente de EEUU de que sus soldados concentraran su esfuerzo en el frente italiano, para que los alemanes no pudiesen retirar sus divisiones y usarlas en Austria. Eso dejaría el camino libre a Berlín al Ejército Rojo. Más aún cuando Roosevelt, ante la desesperación de Churchill, no pensaba que la ciudad fuera un objetivo importante, sino más bien un incordio con sus millones de habitantes hambrientos y montañas de ruinas. Y de ahí las instrucciones secretas a Eisenhower, quien, en contra del mando británico, sacó adelante su renuncia a Berlín con el apoyo del general Marshall, mientras Roosevelt moría el 11 de abril de 1945.

 

CARRERA POR EL URANIO
Stalin estaba preocupado porque los alemanes no ofrecían resistencia a los occidentales, mientras que peleaban con fiereza contra los soviéticos. Pero además, según la tesis de Beevor, tenía entre manos un gran proyecto que no quería arriesgar por nada: desde mayo de 1942, sabía que Estados Unidos y Gran Bretaña estaban trabajando en una bomba de uranio. En 1945 aparecieron yacimientos de uranio en Kazajistán, pero proporcionaban tan exiguas cantidades, en comparación con las necesidades, que la única posibilidad atisbada por Stalin para fabricar la bomba era hacerse con los depósitos acumulados por los alemanes. Sus espías se enteraron de que se almacenaba en el Instituto de Física Káiser Guillermo, en Dahlem, zona residencial del suroeste de Berlín. En un edificio, bautizado como La Casa de los Virus para desalentar la curiosidad, los alemanes llevaban a cabo su propio programa de investigación nuclear.

 

La ambicionada toma de Berlín, aparte de las razones políticas, estaba provocada en gran medida por la fiebre del uranio y la oportunidad de capturar a los científicos alemanes que se encontraban dedicados a la investigación nuclear. El inminente colapso del Tercer Reich, ya perceptible a finales de marzo, acrecentó la ansiedad de Stalin, quien no descartaba que, en el último momento, los alemanes se acercaran a EEUU y Gran Bretaña para frenar el avance soviético hacia el corazón de Europa.

 

El 3 de abril, los mariscales soviéticos Zhukov y Koniev abandonaron Moscú y regresaron a sus cuarteles generales del I Frente Bielorruso y del I Frente Ucraniano, respectivamente, apuntados hacia Berlín.

 

Llegaban con órdenes recibidas directamente de Stalin: había que entrar en la capital alemana el 22 de abril, para hacer coincidir la victoria con el cumpleaños de Lenin.

 

PESIMAS NOTICIAS
«¡Mein Führer!, ¡Mein Führer!». El mayordomo, Heinz Linge, golpeó con energía la puerta de la habitación de Hitler. «¡Nos atacan los rusos… sus cañones disparan ya sobre Berlín!». Hitler se levantó apresuradamente, aunque sólo eran las 11.00 h. de la mañana, una hora temprana para él, que solía acostarse tarde y casi nunca se levantaba antes de mediodía.

 

Se reunió con su ayudante militar, el general Burgdorf, en la habitación de los mapas, un espacio reducido, como todos los del búnker. Allí comprobaron que el avance soviético había sido tan rápido en las últimas 24 horas que habían instalado una batería de 150 mm. en Marzahn, a 19 kilómetros de Berlín, y desde allí enviaban su primer mensaje mortal.

 

La situación no podía ser más angustiosa para Alemania al amanecer del 21 de abril de 1945. Se estaba batiendo en todos los frentes en una inferioridad de uno a tres, cada vez era más angustiosa la escasez de armamento, de combustible y de municiones y, sobre todo, los aliados eran dueños absolutos del aire. Lo único coherente era capitular, pero Hitler no era un hombre coherente.

 

La víspera, el 20 de abril, había cumplido 56 años. De aquellos días nos ha quedado la descripción de un coronel de Estado Mayor: «Avejentado, encorvado, con el rostro abotargado y de un enfermizo color rosáceo, pero su mirada era tan clara y calma como siempre». Hitler era una ruina humana, pero seguía confiando en su destino. La guerra cambiaría de curso, llegarían las nuevas armas que decidirían la victoria. Lo único que se precisaba era tiempo. Ese mismo día despachó a la mayoría de sus colaboradores hacia los Alpes bávaros y austriacos para que acelerasen los preparativos de La fortaleza alpina, el reducto inexpugnable en el que el Reich resistiría hasta que llegasen las nuevas armas con que alcanzarían la victoria. Tal reducto comprendía buena parte de Bohemia, Moravia, Austria y Baviera, unos 90.000 kilómetros cuadrados dotados de una geografía fácilmente defendible, pero La fortaleza alpina era pura entelequia. El coronel de las SS Otto Skorzeny, que fue enviado allí a mediados de abril para organizarla, se preguntaba: «¿Dónde están los víveres y municiones?, ¿Dónde los depósitos de armas?». Inmerso en esas fantasías, el 21 de abril Hitler movía ejércitos inexistentes para frenar las penetraciones soviéticas en el Oder.

 

En la rutinaria reunión de guerra del domingo 22 de abril, Hitler estaba ansioso por saber los resultados de las fantásticas ofensivas ordenadas y sólo pudo ver que la tenaza soviética se cerraba sobre Berlín. De pronto, se levantó, golpeó la mesa y comenzó a gritar: «¡La guerra está perdida!». Con los ojos desorbitados, rojo el semblante y un violento temblor en todo el lado izquierdo de su cuerpo, Hitler siguió chillando histéricamente: «¡Se equivocan si creen que ahora voy a abandonar Berlín! ¡Antes me pego un tiro en la cabeza!». Luego telefoneó a Goebbels al Ministerio de Información y Propaganda: «¡Joseph, he decidido quedarme en Berlín, dar aquí mi última batalla!».

 

A continuación le pidió que se trasladase al búnker de la Cancillería.

 

Los Goebbels -Joseph, Magda y sus seis hijos- cambiaron el búnker del Ministerio por otro conectado con el del Führer. Fue aquél un momento trascendental. Hitler se dio cuenta por vez primera de que la guerra estaba perdida, de que La fortaleza alpina era una quimera y de que no habría nuevas armas. Decidió aplicar al caso algo que siempre le había conmovido en la tradición de los marinos: el capitán no se rendía, sino que se iba al fondo del océano amarrado al timón de su buque. El 22 de abril, Hitler decidió morir con Berlín, la ciudad que él había soñado como la más hermosa del orbe. No lo haría solo. Eva Braun, su amante, había decidido morir a su lado. Con esa finalidad se había presentado en Berlín el día 15, cuando la ciudad estaba casi cercada, abandonando la hermosa casa y los maravillosos paisajes tranquilos de Berchtesdaden y optando por el riesgo y la incomodidad del búnker de la Cancillería, angosto, húmedo y maloliente. Hitler la recibió con muestras de contento, aun cuando Eva había desobedecido sus órdenes. El 22 de abril Hitler intentó de nuevo ponerla a salvo, ofreciéndole que se trasladase en avión a Baviera, pero Eva se negó. Lo mismo hicieron sus secretarias Frau Junge y Frau Chistian. «¡Ojalá mis generales fueran tan valientes como vosotras!», sentenció el Führer.
es 20 LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EVA BRAUN Y MAGDA GOEBBELS

 

EVA, LA MODELO
La compañera elegida por Hitler para aquella última singladura de su vida era un personaje incoloro, «una muchacha que apenas se distinguía de las mecanógrafas cuando se hallaba entre ellas.Estaba a punto de morir y lo único que parecía fastidiarle era que Hitler hubiese envenenado a su perro Blondi», declaró a los servicios secretos aliados Erna Flegel, una de las enfermeras que permanecieron en el búnker hasta el último momento.

 

Eva Braun, nacida en Munich, en 1912, trabajaba como modelo, secretaria y dependienta en el estudio de Heinrich Hoffmann, que era el fotógrafo oficial de Hitler desde que éste se convirtiera en una de las estrellas de la política alemana en 1923. Era una muchacha rubia, atlética, de cara redondeada, ojos azules y amplia sonrisa. Suplía su carencia de formación intelectual con resolución y una notable inteligencia.

 

En el estudio de Hoffmann la conoció Hitler en 1929 y al fotógrafo no se le escapó que le había impresionado. En adelante enviaba a Eva a llevar las fotografías que servía al futuro canciller semanalmente. Se ignora si existieron relaciones íntimas entre ellos mientras vivió Geli Raubal, pero a comienzos de 1932 -apenas medio año después de la muerte de la medio sobrina y, probablemente el gran amor de su vida- Hitler la convirtió en su amante. Eva tenía entonces 20 años. Adolf, 43.

 

TORMENTOSO PASADO
Su presencia junto al Führer durante 13 años, sin embargo, nunca le dio la proyección pública que tuvo Magda Goebbels, verdadera primera dama oficiosa del nazismo. Nacida el 11 de noviembre de 1901 en Berlín, Magda era hija natural de Auguste Behrend, una criada, y probablemente del ingeniero Oskar Ristchel, que se casaría con ella después sin dar a la niña su apellido.

 

Los padres se divorciaron al poco y, mientras Auguste volvía a casarse, el padre se llevó a la niña a Bélgica, donde se crió en internados. Cuando estalló la I Guerra Mundial, Magda fue expulsada de Bélgica, como les ocurrió a todos los alemanes, y pasó los años de la guerra como refugiada en Berlín. Será el primero de una serie de reveses en su vida, que a juicio de la biografía Magda Goebbels, que acaba de publicar la periodista Anja Klabunde, pueden ayudar a explicar la indiferencia de Magda hacia el sufrimiento de los europeos durante la II Guerra Mundial.

 

De los años de la guerra en Berlín queda una segunda decepción, esta vez amorosa. Magda conoció a Victor Arlosoroff, un socialista judío muy identificado con la causa sionista, con el que incluso planeó emigrar a Palestina. Pero, acabada la guerra, Victor se enamoró de una muchacha judía. En 1933, Arlosoroff fue asesinado en un atentado en Palestina que los sionistas consideraron siempre obra de Goebbels.

 

Tras el desengaño, Magda conoció a un hombre que iba a suponer un giro radical en su vida de modestia económica cuando no de penuria: el industrial Günther Quandt, un caballero de casi 40 años, recién enviudado, con el que coincidió en un tren y que tras unas semanas de cortejo le propuso matrimonio.

 

A pesar de la diferencia de edad y de que tenía que convertirse del catolicismo al protestantismo, Magda aceptó. El matrimonio fue un fracaso. Quandt era un hombre frío que confundía amor con generosidad económica, pero la pareja tuvo un hijo, Harald, del que Magda no se separaría hasta que la guerra le obligó a ir al frente. Su nuevo estatus le permitió aprender a comportarse como una persona de la alta sociedad adquiriendo unas habilidades sociales que le serían muy útiles cuando se convirtiera en la primera dama del nuevo régimen.

 

Tras divorciarse de Quandt, en 1929, Magda empezó a frecuentar el Club Nórdico, una institución fundada en 1909 que defendía la superioridad de los nórdicos y que para esta época simpatizaba abiertamente con la ideología nazi. Su vínculo con el nazismo se estrechó probablemente cuando fue a escuchar a Goebbels a un mitin en el Palacio de Deportes.

 

Poco después se unió al partido nazi. Por el círculo social del que procedía fue bien recibida y ella se implicó intensamente desde el principio. En 1930 fue nombrada secretaria de Goebbels.De los diarios de éste y de los testimonios de contemporáneos, se deduce que ambos se enamoraron a primera vista. Y a través de Joseph conoció a Hitler, en quien ejerció una gran influencia de inmediato. De ella dijo: «Esta mujer podría desempeñar un papel importante en mi vida, incluso aunque no me case con ella.Podría ser el polo opuesto, femenino, de mis instintos masculinos».

 

Magda entró en el círculo íntimo del líder nazi y su relación con Hitler pasó a ser el complemento platónico de la que mantenía con Goebbels. Los tres formarían un trío en el que Magda desempeñó el papel de musa del Führer y consorte de su lugarteniente. Como a Eva, Hitler le insistió para que huyese antes de la derrota total. Y como Eva, se negó.

 

UN MAR DE RUINAS
Antes de la guerra, Berlín era la mayor ciudad de Europa y, con sus suburbios industriales, ocupaba 900 kilómetros cuadrados, en los que vivían cuatro millones y medio de habitantes. La ciudad a la que se acercaban los soviéticos era bien diferente. Sobre ella habían lanzado los aliados occidentales más de 60.000 toneladas de bombas, que habían causado más de 50.000 víctimas e ingentes destrozos hasta el punto de que se calculaba que un tercio de las viviendas eran inhabitables.

 

La población había descendido a menos de tres millones. De ella faltaban los soldados que combatían en los frentes, los muertos y cientos de miles de familias que perdieron sus medios de vida y emigraron. La vida era muy difícil: en el aire flotaba continuamente una nube de polvo y humo; raro era el día que no se cortaba el agua, la luz o el teléfono, o que no había que salir precipitadamente a refugiarse de un ataque aéreo. Además, la dieta alimenticia estaba sujeta a un duro racionamiento. Aún acudían al trabajo unos 600.000 berlineses, empleados en los servicios y en las fábricas de armamento. Y no menos de 200.000 trabajaban en obras de fortificación en los arrabales de la ciudad.

 

Encargado de la defensa estaba el general Reimann, que rebañó unos 90.000 combatientes. Se trataba de muchachos de 15 y 16 años pertenecientes a las Juventudes Hitlerianas; de hombres incluso con más de 60 años, militarizados por la Vokssturm, y policías, a los que se armó con los restos de los arsenales.Un Ejército miserable para defender Berlín, tanto que el general Heinrici, jefe del grupo de ejércitos que defendía el Oder, tenía el propósito de declararla ciudad abierta, pues la defensa, aparte de inútil militarmente, causaría enormes estragos humanos y formidables pérdidas materiales.

 

Pero Hitler deseaba que la ciudad se convirtiera en un nuevo Verdún. Para ello, Goebbels obligó a aquel Ejército de niños y ancianos a combatir bajo este fanático juramento: «Juro que seré incondicionalmente fiel al Führer del Reich alemán, Adolf Hitler. Juro que combatiré valerosamente por mi hogar y el futuro de mi patria». La sola sospecha de deserción podía suponer la muerte. A partir del 19 de abril comenzó a ser frecuente el macabro espectáculo de viejos o niños ahorcados de árboles o farolas, con un cartel que decía: «He sido ahorcado por traidor a mi patria».

 

A partir del 22 de abril, tras el hundimiento del frente del Oder, muchas unidades fueron arrojadas contra la ciudad por la propia ofensiva soviética, mientras que a sus calles llegaban millares de soldados. Así lograron reunir cerca de 200.000 hombres para defender Berlín, pero en gran parte su valor militar era escaso. Entre las unidades rechazadas por los soviéticos hacia el casco urbano estaba el 56º Panzer Korps, mandado por el general Weidling, que inmediatamente fue nombrado por Hitler jefe de la defensa de Berlín.

 

LA TRAICION DE GOERING
Cuando Hitler decidió, en la tarde del domingo 22 de abril, perecer en su capital, los soviéticos ya habían cerrado su tenaza. Koniev desde el sur y Zhukov desde el norte unían sus fuerzas en Ketzin, al oeste de Berlín. Hitler tenía a las tropas de Stalin a 16 kilómetros.

 

Ese 23 de abril pasaría a la Historia por la traición de Goering.El mariscal le mandó esa noche un telegrama que reflejaba los propios encargos del Führer: «Vista vuestra decisión de quedaros en la fortaleza de Berlín, ¿accedéis a que asuma inmediatamente la Jefatura General del Reich, en calidad de lugarteniente vuestro, de acuerdo con vuestro decreto de 29 de junio de 1941, con completa libertad de acción, tanto en el interior como en el exterior?».

 

Hitler permaneció casi indiferente cuando Bormann le leyó el telegrama, pero aquella noche Goering no estaba de suerte: en el búnker vivían dos declarados enemigos suyos, Bormann y Goebbels, y convencieron a Hitler de que aquello era un intento de golpe de Estado, de una traición… Hitler ordenó que Goering fuera arrestado inmediatamente.

 

LA PRINCIPAL VICTIMA
Las escasísimas posibilidades que aún existían de parar la guerra en aquel punto quedaron abortadas. Berlín iba a ser la principal víctima. No menos de medio millón de soldados soviéticos participaban directamente en el ataque, apoyado por más de un millar de carros de combate y cañones de asalto, por el fuego ininterrumpido de más de 2.000 cañones y morteros y por el bombardeo aéreo incesante.El consumo soviético de municiones fue fantástico: un promedio de 4.000 toneladas diarias en los 10 días que duró la lucha: 400 vagones de ferrocarril o 1.000 camiones de la época.

 

La población civil, cobijada en sótanos, túneles del metro o refugios antiaéreos, seguía los combates hambrienta y aterrada; conforme avanzaban los soviéticos, iba pasando a sus manos sufriendo en el cambio vejaciones, robos y violaciones. Beevor calcula que dos millones de mujeres alemanas fueron violadas por el Ejército soviético en su avance hacia Berlín. La defensa fue extraordinariamente efectiva, aunque los avances soviéticos resultasen importantes: el 24 de abril entraban en Dahlem y se apoderaban de los 250 kilos de uranio metálico y las tres toneladas de óxido de uranio que encerraba La Casa de los Virus. El 25 de abril tomaron el aeropuerto de Tempelhof y la ciudadela de Mitte. El 26, cayó en sus manos el barrio de Zehlendorf, cuyo Ayuntamiento fue defendido hasta el final por muchachos de las Juventudes Hitlerianas, que resultaron carbonizados por medio de lanzallamas. Muchos de esos actos de resistencia numantina fueron forzados por la política de «responsabilidad familiar» inspirada por Goebbels: «El exterminio de las familias de los que se rindan es un deber racial de la tradición germánica».

 

Con todo, los soviéticos seguían avanzando: el viernes, 27 de abril, las tropas de Zhukov tomaron Spandau y Pankov, mientras que las de Koniev avanzaban por Köpenick… El sueño de Hitler encogía: del Reich milenario y universal sólo quedaba un reducto de 10 kilómetros de largo por cuatro de ancho.
Tres libros reveladores
Este relato se basa en tres libros recientes: El último día de Adolf Hitler, de David Solar; Berlin 1945. The downfall, de Antony Beevor; y Magda Goebbels, de Anja Klabunde.

 

En el primero, partiendo del disparo que acabó con su vida en la tarde del 30 de abril de 1945, y del análisis de las últimas 36 horas de Hitler, el historiador y periodista David Solar desentraña de manera retrospectiva las claves que condujeron al ascenso del Führer y al estallido de la Guerra.

 

La obra de Antony Beevor traza un cuadro espeluznante del comportamiento de los soldados del Ejército Rojo en los territorios alemanes que iban ocupando, tras exhumar miles de testimonios inéditos de los archivos soviéticos y de otros recién abiertos de Gran Bretaña, Francia, Suiza y Estados Unidos.

 

Por último, la biografía de Magda Goebbels que acaba de publicar la periodista Anja Klabunde es una investigación histórica y psicológica sobre cómo la irresistible llamada del poder llevó a una joven de familia humilde, intrascendente y sin excesiva formación, a convertirse en el rostro femenino del nazismo tras su unión con el jefe de propaganda de Hitler.

 

Hitler no soportó las ‘puñaladas’ de Goering y de Himmler; decidió casarse, hacer testamento y luego… suicidarse

 

Ocultos en el búnker de la Cancillería, bajo el fragor de las bombas, Adolf Hitler y Eva Braun contrajeron matrimonio. La ocasión era muy distinta a aquélla de 1931, cuando Goebbels y Magda se casaron con el Führer como testigo. Hitler pareció rejuvenecer al dar el sí a la mujer que le había acompañado durante los últimos 14 años. Un solo instante de felicidad en medio del infierno.Berlín agonizaba nueve metros por encima de aquel sótano. Al día siguiente, la bandera soviética ondeaba en lo alto del Reichstag.

 

Joseph Goebbels y Magda Quandt el día de su boda, en Severin. Junto a ellos, el hijo de Magda y, detras de él, Hitler, con sombrero. / AP
Adolf Hitler, vestido con pantalón negro y chaqueta azul marino cruzada, con botones metálicos y una sola condecoración de las conseguidas como combatiente en la Primera Guerra Mundial, charlaba animadamente con sus últimos incondicionales, Martin Bormann y Joseph Goebbels.

 

Junto a ellos formaban otro grupo Eva Braun, Magda Goebbels, las secretarias del Führer -Frau Junge y Frau Christian-, y Fräulein Manzialy, la especialista en cocina vegetariana. Eva vestía un traje de tarde, de seda negra, con escote de pico en el que lucía su único adorno, una pequeña medalla de oro.

 

Más lejos, en aquel corredor de unos tres metros de ancho y 17 de largo, forrado de madera y decorado con cuadros italianos, hacían un aparte los generales Krebs y Burgdorf, jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht y ayudante de Hitler, respectivamente.

 

Era la 1.00 de la madrugada del 29 de abril de 1945 y todos esperaban la llegada de un funcionario municipal que se ocupara de los trámites legales: Adolf y Eva se casaban.

 

La intempestiva escena se desarrollaba en el corredor central del búnker de la Cancillería de Berlín, que vibraba intermitentemente a causa de los disparos de la artillería soviética, cada vez menos activa por falta de blancos contra los que tirar. El imperio soñado por Hitler se había reducido casi a la nada y su voluntad de resistencia se había desplomado, súbitamente, unas horas antes.

 

DIAS DE TRAICION
La avioneta Fieseler Storch alcanzó Berlín a primera hora de la tarde del 28 de abril, escondiéndose entre las nubes y las negras columnas de humo que ascendían hasta el cielo de la capital del Reich, convertida en un volcán. Conducía el ligero aparato la famosa piloto de pruebas, Hanna Reitsch y la acompañaba el general Ritter von Greim.

 

Dieron una pasada por el centro de la ciudad, buscando un sitio donde aterrizar, y quedaron desolados. El Berlín controlado por Hitler ya no tenía aeropuertos donde pudieran llegar los escasos aviones de transporte disponibles. Algunos aparatos ligeros aterrizaban en el gran eje Este-Oeste, que fue lo que justamente hizo Hanna Reitsch, con grandes apuros pues al descender fueron alcanzados por el fuego de las ametralladoras soviéticas y el general resultó herido en un pie.

 

Ritter von Greim alcanzó la Cancillería, donde había sido convocado con toda urgencia por Hitler, en tan malas condiciones que debieron operarlo e ingresarlo en la enfermería del búnker. Hasta allí acudió el Führer para comunicarle que le hacía entrega del mando de la Luftwaffe.

 

El general quedó literalmente alelado: Hitler le había obligado a jugarse la vida trasladándose al Berlín cercado para ofrecerle el mando de un arma que no tenía casi aviones, ni gasolina, ni municiones, ni aeropuertos. Supuso que el Führer trataba de mantener una apariencia de normalidad y, sobre todo, quería a un aviador con quien lamentar la traición de Goering, el jefe de la Luftwaffe: «¡Un ultimátum! ¡Eso ha sido su nota! ¡Un torpe ultimátum! ¡Nada queda ya! ¡Tengo que sufrirlo todo! ¡No ha habido deslealtades, ni faltas al honor, ni desengaños de que no me hayan hecho víctima; ni ha habido traiciones que yo no haya tenido que soportar!»

 

Hitler estaba sentado a los pies de la cama de Ritter von Greim quejándose o dibujando castillos en el aire, cuando le trajeron un teletipo de la agencia Reuters, fechado en Estocolmo, que daba cuenta de las negociaciones abiertas por Himmler con la diplomacia sueca para tratar de llegar a una paz separada con los angloamericanos.

 

Hitler montó en cólera, ordenó la destitución de Himmler y ordenó a Von Greim que abandonara rápidamente Berlín y capturase al traidor, que había tenido en sus manos la seguridad del Reich durante una década. Luego se retiró a su despacho acompañado por Bormann y Goebbels. En aquella reunión decidió que había llegado al final: se casaría, haría testamento y luego se suicidaría.

 

Aunque la traición de Himmler tenía algo que ver en su propósito, más importante fue, probablemente, la información que estaba recibiendo del general Weidling: el perímetro defensivo de Berlín se reducía; escaseaban las municiones; las tropas de Zhukov, tras 24 horas de continuos asaltos, habían logrado franquear el puente de Moltke sobre el río Spree, aunque sus carros lo atravesaron aplastando los cadáveres de centenares de soldados rusos caídos en su intento de cruzarlo; el poderoso búnker de Zoo estaba siendo asaltado; los soldados de Bersarín, jefe del V Ejército soviético, habían limpiado de defensores la zona de la Puerta de Halle y Belle Aliance…

 

IN ARTICULO MORTIS
La boda con Eva Braun fue, probablemente, un gesto de agradecimiento hacia la mujer que le había acompañado durante los 14 últimos años y que se encerró en el búnker pudiendo haber elegido quedarse en Munich y, quizás también, una manera de legalizar su situación a efectos testamentarios.

 

Tras las firmas de los documentos del matrimonio, los asistentes abandonaron el cuarto de mapas, donde había tenido lugar el acto y salieron al pasillo donde les felicitaron una docena de personas.Los novios y sus invitados componían el cuadro típico de una boda. Eva Braun recibía las felicitaciones de los caballeros y de las damas; aquéllos le besaron la mano; éstas, las mejillas y ella sonreía feliz a todos, volviendo frecuentemente la vista hacia su marido, que alegre y rejuvenecido, recibía los parabienes de todos.

 

Alguien tenía una máquina fotográfica y captó la escena: Hitler posó serio, pero con mucho mejor aspecto que el anciano prematuro de fotografías anteriores; Eva le tomaba del brazo, esbozando una sonrisa; tras los recién casados, las secretarias Christian y Junge. En la antesala del despacho de Hitler se había dispuesto una cena fría y champán.

 

Acompañaron a los novios el matrimonio Goebbels, Bormann, las dos secretarias, la cocinera y los generales Burgdorf y Krebs.La conversación fue animada y los Goebbels centraron la atención de todos pues su boda, apadrinada por Hitler, era uno de los mejores recuerdos de los buenos tiempos.

 

Al Führer le costaba reconocer en aquella Magda Goebbels, ajada, ojerosa, pálida y medio enferma, a la mujer elegante y preciosa que había conocido en 1931. En aquella época, Joseph carecía de ingresos para casarse con ella, pero Hitler le subió el sueldo y el agitador nazi pudo unirse a Magda en una ceremonia wagneriana organizada por el director teatral Walter Granzow.

 

El matrimonio se celebró en diciembre de ese mismo 1931. Para entonces la villa del pueblo de Severin, que Magda usaba con permiso de su ex marido, Quandt, era un lugar de cita de los jefes nazis y Hitler y su entorno pasaban a veces los fines de semana en ese reducto natural para huir del bullicio de Berlín.

 

CRUZ SOBRE ESVASTICA
La boda tuvo lugar en la pequeña iglesia de Severin porque se temía que una celebración pomposa en Berlín provocara protestas y manifestaciones en la capital. Hitler fue testigo de los novios y para la ceremonia, el altar de la iglesia estuvo decorado con la bandera de la esvástica, sobre la que se colocó un crucifijo en el centro exacto.

 

Magda vestía de seda negra con un chal blanco de encaje de Bruselas que había llevado en su primera boda. En la foto que alguien tomó del cortejo nupcial, Hitler aparece tras los novios llevando de la mano a la madre de Magda. Harold, el hijo de Magda y Quandt, de nueve años, iba vestido con el uniforme de las Jungvolk.

 

Al día siguiente, la prensa antinazi tituló: «Goebbels se casa con una judía». La falta de claridad sobre los orígenes exactos de Magda; su cambio de apellidos, alguno de ellos aparentemente judíos como el de Friedländer y sus devaneos juveniles con Víctor Arlosoroff, habían dado origen a rumores sobre su procedencia judía que ahora los enemigos de Goebbles usaban para tratar de ridiculizarlo.

 

Los recién casados se establecieron en un apartamento en la Reichkanzlerplatz. Hitler comía a menudo allí y Magda ayudaba en la cocina, porque el líder nazi temía siempre que le envenenaran. Fue en esa época cuando Hitler y Goebbels aprendieron la etiqueta y los modales de la alta sociedad en la mesa, así como a comer langosta o caviar correctamente y a pronunciar bien las palabras extranjeras.

 

En 1933, cuando Goebbels se convirtió en ministro de Información y Propaganda, Magda se vio finalmente catapultada a la cima del poder. Probablemente Hitler sintió un amor platónico hacia ella y en su casa tuvo la única vida familiar de que disfrutó nunca.

 

Magda, más preparada intelectual y socialmente que Eva, supo influir en ambos hombres. El aspecto de Goebbels cambió hasta el punto de que se trató de convertir en un caballero elegante.Pasaba una hora diaria en la lámpara de rayos solares para broncearse, le hacían la manicura todo los días, el mejor zapatero de Berlín le fabricaba las suelas especiales para que no se notara mucho su cojera, sus trajes procedían de los sastres más caros. Magda fue siempre un paradigma de la elegancia de los años 30. Incluso cuando Berlín estaba en los peores meses de 1945, se seguía encargando ropa a medida y manteniendo un aspecto aristocrático e impoluto.

 

Durante esos años tuvieron seis hijos: Helga (1932), Hilde (1934), Helmut (1935), Holde (1937), Hedda (1938) y Heide (1940).

 

Hitler siguió siendo un asiduo del hogar de los Goebbels, donde jugaba con la idea de ser el tío Adolf para los niños. Con frecuencia llegaba a eso de las 8.00 de la tarde con un solo ayudante y el director de la compañía Mercedes Benz. «Hitler saludaba a Magda con mucha dulzura y mi hija le servía pudin de caramelo, que le gustaba mucho», escribió Goebbels.

 

Magda, según testimonios, cambiaba radicalmente en presencia de Hitler, su estilo tranquilo se desvanecía y se ponía muy nerviosa para complacer al Führer, con el que derrochaba sus encantos.

 

En octubre de 1940, al año de empezar la contienda, Magda tuvo su sexto y último hijo, una niña a la que llamó Heide. Durante la guerra, los vástagos de los Goebbels llevaron una existencia plácida en la localidad de Lanke, donde iban en pony a la escuela y jugaban con los animales del parque de su residencia, rodeados de granjeros y gentes del pueblo que, en general, tenían mejores condiciones de vida que los de la ciudad.

 

Cuando Goebbels tenía tiempo de acercarse en coche hasta Lanke nunca dejaba traslucir los problemas de la guerra y siempre estaba de buen humor para jugar con sus hijos.

 

Magda, sin embargo, bebía y fumaba cada vez más, caía en largas depresiones y sufría constantes achaques. Su situación mejoraría cuando, ante la inminencia del final de la guerra, los Goebbels superaron las diferencias que les habían ido separando por las infidelidades de Joseph y se unieron de nuevo ante la adversidad.Goebbels utilizaba a su esposa como elemento de apoyo personal y ambos pasaban largas horas cogidos de la mano.

 

Justo antes de las Navidades de 1944, Hitler efectuó la última visita al hogar de los Goebbels. El Führer era ya el desastre físico de hombros hundidos y brazos inertes de sus últimos meses.

 

Fue la última Navidad. Hubo árbol con velas y regalos para los niños, pero al ambiente general era triste y Magda ya había perdido la esperanza de que la situación cambiara.

 

«El año que viene habrá paz definitiva», le dijo a su secretaria en un presagio fúnebre. En el búnker, la profecía estaba ahora a punto de cumplirse.

 

En su deprimente boda, Hitler comió poco y sólo bebió agua. Pero cuando aparecieron por casualidad los coroneles Günsche y Below, ayudante personal del Führer y ayudante para la Luftwaffe, respectivamente, Eva Braun les invitó a brindar con ellos y consiguió animar a su esposo para que también lo hiciera, aunque éste accedió de forma casi simbólica.

 

Luego, la fiesta comenzó a languidecer y los presentes se dividieron en dos grupos. Hitler, Bormann y Goebbels estaban obsesionados por las traiciones de los amigos con los que habían compartido dos décadas de lucha y poder. Hitler no podía digerir las puñaladas de Goering y de Himmler.

 

En el otro grupo, que se había refugiado más en el champán, también se fue desvaneciendo la conversación, entrando en una especie de velatorio en el que rodaron algunas lágrimas.

 

Los largos silencios se veían rotos por el fragor de la guerra, pese a que el techo del búnker tenía un espesor de tres metros de hormigón armado y que sobre él había seis metros de tierra apisonada. La estructura vibraba cada vez que disparaba la artillería pesada soviética y en la pequeña sala fue imponiéndose aquel trueno lejano y el tintineo de las finas copas de Bohemia.

 

EL ULTIMO DOMINGO
Al amanecer del domingo 29 de abril no cambiaron las cosas. Siguieron los feroces combates a lo largo del río Spree, Königs Platz, Kurfürsten Platz, Zoo, Alexander Platz, Mercado Central, estaciones de Potsdam, Wansee y Anhalt. En algunas zonas, los soldados soviéticos estaban ya a menos de un kilómetro del búnker.

 

El día era cálido y azul, aunque el cielo no se viera a causa del humo de los incendios y del polvo levantado por los explosivos.Pero los berlineses que padecían el terremoto, aterrados y hambrientos, no podían gozar de la primavera: «Nada indica que hoy sea domingo, ni sé qué tiempo hace fuera. Casi no tenemos nada que comer y bebemos un agua nauseabunda. Desde hace días son tan fuertes los combates que no hemos podido salir para nada del sótano», escribía una berlinesa el 29 de abril.

 

A última hora, Hitler se enteró de la muerte de Mussolini y comenzó a hacer preparativos para la suya pues le horrorizaba caer vivo en manos de los soviéticos. Al final del día le llegó desde Ploen el telegrama que anunciaba el colapso de Alemania: Wenck, la última esperanza, había sido rechazado en los suburbios de la ciudad; Berlín no recibiría auxilio.

 

Cuando amaneció, el 30 de abril, los soviéticos se introducían por las líneas del metro y habían llegado cerca de la Vosstrasse, la calle de la Cancillería. Las SS habían inundado los túneles causando una matanza de soviéticos y de civiles refugiados en los andenes. El cerco se estrechaba.

 

A las 15.30, un batallón de asalto, mandado por el capitán Neustroev, ocupó la Königsplatz en la que se levantaba el Reichstag. Entonces se produjo un acontecimiento clave en la batalla de Berlín: los sargentos Egorov y Kantariya tomaron la bandera roja número 5 del III Ejército y se lanzaron hacia el edificio. Les siguió toda su compañía, que logró forzar las puertas. Allí se combatió hasta la noche pero, a media tarde, los soldados soviéticos alcanzaron la terraza y colocaron su bandera en el edificio más emblemático de Alemania.
Hitler se dispuso a morir pero antes escuchó a Goebbels, que había decidido matar a sushijos y suicidarse con Magda

 

Hitler estaba sentado en el sofá junto a Eva. Ambos tenían restos de la ampolla de cianuro en la boca. En la sien derecha del Führer, un agujero negro de bala. El cuerpo fue envuelto en una alfombra porque de la cabeza todavía manaba abundante sangre. Trasladaron los dos cadáveres al jardín y les prendieron fuego. Era el 30 de abril de 1945. Al día siguiente, Joseph y Magda Goebbels decidieron que también había llegado su momento y que los niños emprenderían con ellos el camino sin retorno.

 

«Desde 1914, cuando presté como voluntario mi modesta contribución a la Guerra Mundial (…) han pasado más de 30 años. Durante estas tres décadas sólo el amor y la lealtad hacia mi pueblo han guiado todos mis pensamientos, acciones y toda mi vida.Ellos me dieron la fuerza para tomar las decisiones más difíciles a las que un mortal ha debido enfrentarse. He agotado mi tiempo, mi energía y mi salud durante estas tres décadas…»

 

Tras el banquete de boda, Hitler se levantó y abandonó la reunión para dictar a su secretaria, Traudl Junge, su testamento político.Luego encargó a Bormann que hiciera llegar diversas copias a sus colaboradores más íntimos y al almirante Karl Doenitz, el hombre que debía regir los destinos de Alemania cuando él muriera.Aún escuchó unos minutos a Goebbels, que le comunicó su resolución de matar a sus hijos y, a continuación suicidarse con Magda.

 

El día 29 de abril también llegó al búnker la desastrosa noticia de que los diversos ejércitos alemanes que habían tratado de romper el cerco de Berlín habían sido rechazados. La salida de la ciudad era cada vez más difícil, por lo que se enviaron diversos correos con las copias del testamento confiando en que alguno lograría llegar a su destino.

 

Eva se pasó el día animándole, tratando de que comiera, desempeñando, en suma, el papel de solícita esposa. Cuando se enteraron por la radio de que la muerte de Mussolini se había saldado con el macabro espectáculo de su cadáver colgado por los pies de la marquesina de una gasolinera de Milán, junto a su amante Claretta Petacci y alguno de sus colaboradores, Hitler aceleró los preparativos de su muerte e insistió en que su cuerpo y el de Eva fueran incinerados tras su óbito para evitar la vejación.

 

Fuera, las últimas tropas alemanas eran poco a poco rechazadas hacia el corazón de la ciudad, cuyo epicentro era la Cancillería.

 

Entre las 2.00 y las 4.00 de la madrugada del 30 de abril, Eva Braun reunió a las mujeres en el pasillo de la planta superior del búnker. Magda Goebbels, las secretarias, la cocinera, varias enfermeras y esposas de oficiales que prestaban servicio allí se alinearon junto a las paredes. Pálidas, ojerosas, cansadas, eran la vívida imagen de la derrota. Hitler les fue estrechando la mano, musitando frases ininteligibles en respuesta a tímidos mensajes de esperanza.

 

Aquella noche, los soldados y oficiales de las SS que custodiaban la Cancillería y el búnker organizaron una orgía. Ante la inminencia de la muerte y perdido el sentido de la jerarquía y la fe en el liderazgo, los hombres habían hecho una razzia por las casas de los alrededores donde lograron alcohol y mujeres para organizar una francachela. Todos eran conscientes de que vivían las últimas horas del Reich y, probablemente, de su vida.

 

El 30 de abril la situación empeoró: los rusos seguían acercándose a la Cancillería. A mediodía, el Führer tuvo hambre y comió espaguetis con salsa de tomate. Eva pasó a buscarlo cuando hubo terminado.Estaba muy pálida, pero se mantenía entera y elegante. Había corrido la noticia de que el suicidio sería inminente y a la salida del comedor sus colaboradores se acercaron para despedirse.

 

Eva, delante, abrazaba a las mujeres. Hasta el final logró dominar su emoción y logró esbozar una mínima sonrisa. Hitler, muy tenso, estrechó fríamente las manos de todos en silencio y, siguiendo a su mujer, entró en el despacho. Todos se retiraron, salvo Günsche y Linge, ayudante y mayordomo de Hitler, respectivamente.Habían recibido órdenes del Führer de permanecer junto a su puerta hasta que se hubiera consumado la ceremonia de la muerte.Eran, aproximadamente, las 15.15 horas del 30 de abril de 1945.

 

PISTOLA Y CIANURO
Entre las 15.30 y las 16.00, Linge convenció a Günsche de que debían entrar. Al pasar al despacho, hallaron a ambos muertos.Eva Braun estaba descalza, sentada en el sofá, con los pies sobre él y la cara apoyada contra el hombro de Hitler; había mordido la cápsula de vidrio que contenía cianuro potásico y tenía las piernas contraídas, quizás a causa de un espasmo ocasionado por el veneno. Sobre el velador había una pequeña pistola, al alcance de su mano, que no había empleado, y un jarrón de flores artificiales volcado.

 

Adolf Hitler estaba sentado en el sofá, frente a un retrato de Federico el Grande; tenía la cabeza apoyada contra el respaldo y la boca torcida, en la que podían verse restos de la cápsula de cristal que contenía el cianuro. En la sien derecha se apreciaba un negro boquete del que manaba sangre. Los pelos de alrededor estaban chamuscados por el fogonazo del disparo. Su mano izquierda sujetaba el retrato de su madre, que había conservado durante medio siglo; la mano derecha pendía inerte, después de haber dejado caer al suelo la pistola Walter 7,65, que empleó al mismo tiempo que el cianuro.

 

Envolvieron el cadáver del Führer en una alfombra, pues seguía sangrando, mientras el de Eva permaneció tal como había muerto, y los sacaron al jardín de la Cancillería por la escalera de emergencia. Los depositaron en el embudo de una bomba, los rociaron con gasolina y los prendieron fuego.

 eva braun och bunny LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EVA BRAUN Y MAGDA GOEBBELS

Sobre lo que ocurrió después, los supervivientes dieron varias versiones. Según unos, apenas estuvieron algunos minutos junto a los cuerpos que ardían -el de Hitler, envuelto en la alfombra-, pues la artillería soviética comenzó a disparar y varios proyectiles cayeron sobre el jardín, obligando a los testigos del macabro espectáculo a refugiarse en el búnker; según otros, el grupo permaneció mucho tiempo contemplando la cremación e, incluso, se añadió más gasolina a la pira, de modo que terminaron por ver los huesos calcinados de Hitler y de Eva. La tierra levantada por las bombas que comenzaron a caer al anochecer enterraría los restos, pero es más probable que fuesen tapados con tierra por los soldados.

 

La familia Goebbels no tardó en seguir a los Hitler. Joseph y Magda habían decidido hacía tiempo, quizás antes que el propio Hitler, que si el Reich se hundía su destino sería la muerte.

 

Tras el bombardeo de Dresde, el 13 de febrero de 1945, Magda recibió la visita de una mujer que había sido siempre su amiga: Ello Quandt, divorciada de un hermano de Quandt y, por tanto, ex cuñada de Madga. Fue a ella a quien le confió sus temores y sus intenciones para el acto final del drama y por su testimonio sabemos hoy el frío análisis que Magda había hecho de su situación.

 

«Tengo que decirte algo», le confesó. «Te he mentido. Te he hablado de las armas milagrosas que llegarán pronto. Todo es una tontería, una basura fraudulenta que ha cocinado Joseph.No nos queda nada, Ello. La derrota total es cuestión de unas pocas semanas. Vamos a morir, pero por nuestra propia mano».

 

Magda siguió su perorata: «A corto o a largo plazo, toda Europa va a caer en manos de los bolcheviques. Eramos el último baluarte contra el diluvio rojo. En lo que respecta a nosotros, hemos sido la cumbre del Tercer Reich, debemos aceptar las consecuencias.Hemos exigido cosas inimaginables a los alemanes, hemos tratado a otros pueblos con dureza. Los vencedores se vengarán de ello y no podemos parecer cobardes. Todo el mundo tiene derecho a seguir viviendo. Pero nosotros, no. Hemos fracasado».

 

Ello trató de convencerla de que no era culpable de nada, pero Magda le dio un respuesta que permite saber que, a diferencia de Eva Braun, era consciente del mal que había causado el nacional socialismo, aunque no se arrepintiera: «Yo estaba ahí. Yo creía en Hitler y creía en Joseph Goebbels. Soy parte del Tercer Reich que ahora se está destruyendo. No entiendes mi situación. ¿Qué voy a hacer? Si sobrevivo, me detendrán inmediatamente y me interrogarán sobre Joseph. Si digo la verdad, tendré que retratarle como era, describir lo que ocurría tras las cortinas. Y entonces cualquier persona respetable se alejará de mi con asco… Joseph es mi esposo, le debo lealtad y camaradería incluso después de la muerte. Por esa razón nunca podría decir nada contra él».

 

MUY HERMOSOS PARA VIVIR
 
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Magda tiene ya preparado el suicidio de toda la familia. Cuando Ello le preguntó qué iba a pasar con los niños, respondió: «Nos los llevaremos con nosotros porque son demasiado hermosos para el mundo que se avecina».

 

Ello trató de convencerla de que no lo hiciera, pero Magda estaba segura de que era la única opción: «No olvides lo que ha ocurrido, Ello. ¿Recuerdas? Yo te lo dije porque estaba muy enfadada. Lo que ocurrió en el café Anast de Munich cuando el Führer vio al pequeño judío y dijo que le gustaría aplastarlo contra el suelo como a un bicho. Yo no podía creerlo. Pensé que era una forma provocadora de hablar. Pero después, mucho después, lo hizo. ¡Han pasado tantas cosas crueles e inexplicables en un sistema que yo también representaba! Se ha juntado mucha sed de venganza en el mundo. No puedo hacer nada más, tengo que llevarme a mis hijos conmigo. Sólo quedará Harold, él no es hijo de Goebbels y afortunadamente está en una prisión inglesa».

 

En su amalgama de creencias espirituales y políticas, Magda mantenía cierta confianza en la reencarnación por influencia de sus lecturas budistas y consoló a su amiga: «No morirán. Ninguno moriremos.Cruzaremos un oscuro umbral hacia una nueva vida».

 

Cuando se esparció el rumor de que Magda pensaba llevarse a sus hijos al otro mundo, hasta los más fanáticos seguidores del régimen se sintieron perturbados. Albert Speer fue a hablar con Magda y proponerle un plan para que abandonara Berlín con los niños, pero ella se negó.

 

El 19 de abril, los Goebbels se instalaron en el búnker del palacio ministerial de Goebbels, llamado Schwanenwerder, y dieron instrucciones de que los niños fueran trasladados allí con la institutriz.A cada niño se le permitió llevar su juguete favorito.

 

El 20 de abril, cumpleaños de Hitler, los niños habían llevado regalos a tío Adolf, como todos los años. Al día siguiente, cuando la situación empeoró, los Goebbels, llamados por Hitler, cambiaron este búnker por el que había debajo de la Cancillería, donde ocupaban tres habitaciones y que estaba unido por un pasadizo con el del Führer.

 

Speer fue uno de los últimos visitantes del búnker. Vio por última vez a Magda, que estaba en la cama, pálida y hablaba de cosas triviales, pero Goebbels no quiso que se quedara a solas con ella para tratar de que cambiara de idea.

 

Como a Eva, Hitler le había ofrecido la posibilidad de que abandonara Berlín con sus hijos, pero de nuevo rechazó la oferta. El chófer de Hitler, Erich Kempa, también quiso convencerla. Aún disponía de tres tanques que, en su opinión, podrían sacar a la familia del búnker y acercarlos al aeropuerto, pero la firmeza de Goebbels en quedarse con Hitler la convenció de nuevo en que su deber era morir todos juntos.

 

La mañana del 30 de abril, cuando Hitler se despidió de los fieles, se quitó la insignia de oro del partido de su abrigo gris y la colocó en la solapa de la chaqueta de Magda. Último honor a la musa nazi que hizo que ésta se echara a llorar.

 

Cuando Hitler regresó a su habitación y cerró la puerta, Magda echó a correr y comenzó a golpear la puerta con los puños. Es probable que tratara de convencer al Führer de que retrasara su decisión y mantuviera la esperanza.

 

Según una versión, Günsche abrió la puerta para pedir instrucciones a Hitler, momento que Magda aprovechó para entrar, pero segundos después salía sollozando desesperadamente.

 

Según otra, Günsche consultó a Hitler qué debía hacer y éste respondió: «No quiero verla». Esas habrían sido las últimas palabras conocidas de Hitler.

 

Tras la muerte y la cremación de Adolf Hitler y Eva Braun, se instauró en el búnker una atmósfera aún más opresiva que en los días anteriores. Ya no se esperaban ayudas de ejércitos fantasmas: sólo quedaba escapar o morir.

 

Algunos, como Bormann y los militares Günsche y Mohnke, optaron por intentar la salida de Berlín. Nunca más se supo de ellos.Los generales Burgdorf y Krebs, se suicidaron en el búnker el día 1 de mayo; otros intentaron la salida y otros optaron por morir combatiendo… La fortaleza subterránea se iba despoblando poco a poco.

 

En la tarde de aquel primero de mayo, con los soldados soviéticos a 200 metros de la Cancillería, Goebbels decidió que también había llegado el momento de morir para él y su familia. A su ayudante Schwägermann le dijo que él y su esposa se iban a suicidar y le pidió que quemara los cadáveres, pero no dijo nada de sus hijos.

 

No se sabe exactamente cómo se llevó a cabo el parricidio. Según Rochus Misch, un testigo que era telefonista del búnker, «eran las 5 de la tarde cuando Frau Goebbels pasó delante de mí seguida por los niños. Todos llevaban pijamas blancos. Los llevó a la siguiente puerta y regresó con un carrito en el que había seis tazas y una jarra de chocolate. Más tarde alguien dijo que estaba llena de pastillas de dormir. La vi abrazar a algunos y acariciar a otros mientras bebían. No creo que supieran que su tío Adolf había muerto, reían y charlaban como de costumbre.Poco después pasaron por delante de mi escaleras arriba. Heide era la última e iba de la mano de su madre.

 

Se volvió, la saludé y de repente se soltó de la mano de su madre y vino hacia mi cantando, Misch, Misch, du bist ein fisch (Misch, Misch, eres un pez). Su madre la recogió y se la llevó aún cantando esa canción».
 
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LAS CARTAS DE LA MUERTE
Magda regresó un poco más tarde y entró en su propia habitación.Tras un rato, subió de nuevo las escaleras con el doctor Stumpfegger.Al bajar de nuevo, estaba llorando. Se sentó a una mesa y se puso a hacer solitarios con una baraja. Joseph Goebbels se unió a ella, pero no intercambiaron palabra.

 

Cuando los preparativos para quemar los cadáveres estuvieron terminados, los Goebbels subieron al jardín. Eran, aproximadamente, las 9 de la noche. El estruendo de los combates cercanos era ensordecedor y la noche, a pesar de las columnas de humo que se elevaban hacia el cielo, se iluminaba con las llamas de los incendios y los fogonazos de las explosiones.

 

Aquí, de nuevo, difieren las versiones sobre el momento final. Un relato sostiene que Joseph se pegó un tiro, mientras Magda tomaba una cápsula de cianuro. Otra, que Goebbels le pidió a un guardia que los ametrallara mientras paseaban por el calcinado jardín.

 

El 28 de abril, 3 días antes de su muerte, Magda había escrito una carta a su hijo Harold que, milagrosamente, llegó hasta la prisión inglesa donde se hallaba. En ella decía: «El mundo que vendrá después del Nacional Socialismo es uno en que no merece la pena vivir y por esa razón me he llevado a los niños también.Son demasiado buenos para la vida que vendrá cuando nos hayamos ido y Dios misericordioso me entenderá si los libero yo misma».

 

Al día siguiente, el 2 de mayo, los rusos entraron en el búnker. Encontraron en sus camas a seis niños con pijamas blancos, las niñas con lacitos blancos en el pelo, como si estuvieran durmiendo.
 

DAVID SOLAR Y ARTURO ARNALTE

el mundo, julio de 2002

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