Göring fue acusado de haber creado el sistema de los campos de concentración y de haber participado en el complot para una “guerra de agresión” contra Polonia. Su defensa fue que Alemania era un estado soberano, reconocido por todos los gobiernos del mundo (XXI 580-581 {638-639}); que Hitler había sido elegido legalmente; que toda nación tiene derecho de manejar sus asuntos como mejor le parezca; que el General von Schleicher habría tratado de gobernar ilegalmente y en violación de la constitución sin el apoyo de los nacionalsocialistas; que Alemania estaba al bordo de la guerra civil en 1933; que los campos de concentración fueron inventados por los británicos durante la Guerra de los Boers; y que el internamiento de extranjeros y adversarios políticos fue practicado por la Gran Bretaña y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
(En realidad, los campos de concentración fueron inventados durante la Revolución francesa para interner a los paisanos realistas durante la rebellon de la Vendea; se trata pues de una institución de alta estirpe “democrática.”)
La orden de crear los campos fue indudablemente legal según una cláusula de urgencia en la constitución de Weimar, y fue firmada por Hindenburg (Decreto del Presidente del Reich del 28 febrero de 1933), bajo la autoridad del artículo 48, párrafo 2, de la constitución de Weimar (XVII 535 {581}, XIX 357 {394}).
Según un documento presentado por la fiscalía, Documento R-129 (III 506 {565-566})), habrían 21.400 prisioneros en todos los campos de concentración alemanes en 1939; al mismo tiempo, 300.000 personas habrían sido encarceladas en prisiones normales (XVII 535-536 {581-582}, XX 159 {178}).
Un año después de la guerra, 300.000 alemanes fueron detenidos en campos de internamiento aliados según cláusulas de “detención automática” en las convenciones aliadas (por ejemplo, Punto B-5 de la Declaración Común de Potsdam) (XVIII 52 {62}).
La mayor parte de los prisioneros en los campos de concentración alemanes eran criminales comunes o comunistas. (XVII 535-536 {581-582}, XXI 516-521 {570-576}, 607-614 {677-685}).
Durante la guerra, debido al bloqueo, el sistema de los campos fue extendido para utilizar la mano de obra de ciudadanos de paises enemigos, criminales, Testigos de Jehová, y comunistas. Se indicó que también America del Norte encarceló a 11.000 Testigos de Jehová (XI 513 {563}).
Gran Bretaña luchó en ambas guerras mundiales desafiando el derecho internacional, al reducir a Alemania y todos los territorios ocupados a una situación de hambre, por el bloqueo (XIII 445-450 {492-497}; XVIII 334-335 {365-367}). Fue esto lo que obligó a la introducción de requisitorias y de trabajo obligatorio en los territorios ocupados, legales según el Artículo 52 de la Convención de la Haya (cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra del 18 de octubre de 1907). Pero también fue esto lo que hacía a estas poblaciones felices de poder trabajar en Alemania y de remitir sus salarios a las familias (entre 2 y 3 mil millones de marcos durante la guerra).
Los mal denominados “esclavos” pagaban impuestos alemanes sobre su salarios, y eran disciplinados con multas que no podían superar el salario de una semana (V 509 {571}). En casos graves de infracción de disciplina, podían ser mandados a campos de trabajo (no a campos de concentración) por un período que no podía superar 56 días (XXI 521 {575-576}). Estaba estrictamente prohibido golpearlos o maltratarlos.
Los prisioneros de guerra podían ofrecerse voluntariamente a ser liberados de los campos de prisioneros de guerra para trabajar en la industria; en este caso, eran tratados como cualquier otro trabajador industrial (XVIII 496-498 {542-544}), pero perdían la protección de la convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra. No se les podía forzar a actuar así.
El régimen de Vichy en Francia consiguió la liberación y regreso inmediato de 1 prisionero de guerra por cada 3 trabajadores mandados a Alemania para trabajar bajo contrato durante un período de 6 meses (XVIII 497 {543}). De todos modos, no hubiera sido posible violar la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra forzando a prisioneros de nacionalidad francesa, belga, u holandesa a participar en las hostilidades contra sus propios paises, porque sus propios paises ya no combatían (XVIII 472-473 {516}.
Con respecto al ataque contra Polonia, la crisis polaca existía desde hacía más de un año antes del Pacto Molotov-Ribbentrop y los ataques alemanes y soviéticos. Durante todo este periodo, los polacos nunca pidieron una audiencia de arbitraje internacional imparcial; nunca llamaron a la Sociedad de Naciones; porqué no querían una solución equitativa. Los polacos estaban satisfechos de violar sus convenciones internacionales con la expulsión de ciudadanos polacos de origen alemán, así como centenares de miles de judíos (XVI 275 {304}).
La influencia de los judíos polacos era la causa inmediata del anti-semitismo alemán según muchos acusados y testigos de la defensa (XXI 134-135 {155}; XXII 148 {169}). Los judíos polacos habrían estado implicados en numerosos escándalos financieros y proyectos de estafas, tales como el asunto Barnat-Kutitsky (XXI 569 {627}).
En cuanto a la “conspiración para hacer la guerra en violación al derecho internacional”, naturalmente fueron los británicos los culpables de operar de esta manera, con sus bombardeos en masa sobre ciudades. Los soldados alemanes entraban en batalla con instrucciones detalladas según las cuales la propiedad privada debía ser respetada, los prisioneros debían ser tratados con humanidad, las mujeres debían ser respetadas, etc. (IX 57-58 {68-69}, 86 {100-101}, XVII 516 {560}).
Muchos procesos, con frecuentes sentencias de muerte, fueron llevados a cabo por las fuerzas armadas alemanas contra miembros de su propio personal acusados de estupro o saqueo, aunque el valor de los objetos fuera insignificante (XVIII 368 {401-402}, XXI 390 {431}, XXII 78 {92}).
La requisición de propiedad gubernamental era legal de conformidad con la Convención de la Haya. La Unión Soviética no era signatoria de esta convención. A pesar de todo, en los paises comunistas, no había propiedad privada alguna. Göring dijo que había estado en Rusia y que la gente allí no tenía nada que robar (IX 349-351 {390-393}).
Además, los aliados estaban haciendo en ese momento lo mismo que habían reprochado a los alemanes (XXI 526 {581}; XXII 366-367 {418-420}).
Göring demolió la acusación en cuanto a las “experiencias médicas por medio de una cámara a presión”, diciendo que cualquier aviador debía probar sus reacciones a las alturas; no había nada de anormal en una “cámara a presión” (XXI 304-310 {337-344}). Los norteamericanos llevaron a cabo experiencias médicas provocando la muerte durante el mismo proceso de Nuremberg (XIX 90-92 {102-104}; véase también XXI 356, 370 {393, 409}).
Fue alegado por el Tribunal, no sin ironía, que la “guerra defensiva” incluía ataques preventivos (XXII 448 {508}), o ataques para protejer a los ciudadanos de paises extranjeros contra sus propios gobiernos (XIX 472 {527}; XXII 37 {49}), con excepción de los alemanes (X 456 {513}). Las objecciones según las cuales los alemanes habrían hecho precisamente eso, quedaron desatendidas.
Los soviéticos habían concentrado 10.000 tanques y 150 divisiones a lo largo de la frontera Este de Polonia, y habían aumentado el número de aerodromos en la sección rusa de Polonia de 20 a 100. Posteriormente se localizaron detalladas cartas geográficas que no hubieran sido necesarias para propósitos soviéticos puramente defensivos. Del lado alemán, se creía que el esperar un ataque contra los campos de petróleo de Rumania o los campos de carbón de Silesia hubiera sido suicida (XIX 13-16 {20-23}, XX 578 {630-631}; XXII 71 {85}).
Parece muy improbable que las naciones con gigantescas imperios coloniales (Gran Bretaña, Francia), o pretensiones sobre hemisferios enteros (Estados Unidos) se pudieran haber puesto de acuerdo sobre una definición de “guerra agresiva” que fuera realizable en la práctica. Hasta se admitió en la sentencia del proceso de Nuremberg que los términos “defensa”, “agresión”, y “conspiración” no habían sido definidos (XXII 464, 467 {527, 531}). Parece que la “guerra defensiva” no era más que el “bellum justum” medieval acicalado en una jerga liberaloïde (IX 236-691 {268-782}; XVII 516-550 {560-597}; XXI 302-317 {335-351}).

