Joseph Meisinger
Publicado por Adminis el Monday, March 23rd, 2009 a las 13:28
LA ESPINA DE LA AMAPOLA
Una emocionante novela sobre los orígenes del nazismo en los años 20 y qué fue lo que llevó a Hitler al poder. Sin tópicos ni maniqueismos.
Nacido en 1899 en el seno de una familia campesina y veterano de la I Guerra Mundial, ingresó en la policía bávara. Allí trabó amistad con Heinrich Müller, quien a la postre sería Director de la Gestapo. En aquella época participó en la represión del Partido Comunista y de las fuerzas espartaquistas y revolucionarias que trataban de imponer un régimen soviético en la República de Weimar.
En la ficción
Esto dice Walter Schellenberg Sobre Mesinger en su obra sobre el caso Sorge:
“Fui a ver también, para hablarle de Sorge, al jefe de inspectores Meissinger. Estuve en su despacho el día antes de su partida para Japón. Meissinger era uno de los peores individuos de la banda de asesinos a sueldo de Heydrich. Había desempeñado un papel siniestro en los sucesos del 30 de Junio de 1934 (“Noche de los Cuchillos Largos”) y también en el caso de los Generales von Blomberg y Fritsch. Meissinger era también jefe de la oficina especial para los Bienes de los Judíos, un organismo cuya importancia seguía creciendo desde el año 1938. Al parecer era amigo íntimo de Müller, el jefe de la Gestapo, pues ambos habían empezado su carrera como policías en Baviera. En el fondo era enemigo encarnizado de Müller y sólo estaba esperando el momento de poder quitar el puesto al otro.
Era un ser que daba miedo: un hombre de cara muy ancha, horrorosamente feo. Sin embargo, como muchos individuos de su calaña, poseía cierta simpatía, energía y una especie de inteligencia exenta de todo escrúpulo. Siempre se mostraba amabilísimo conmigo y jamás me apeaba el tratamiento. Solamente una vez creyó que me había vencido. Yo me encontraba en una situación embarazosa por haber cometido el error de proteger a un hombre que al final resultó culpable. Meissinger me amenazó con contárselo todo a Heydrich. Me defendí a mi manera, dejando pasar el tiempo necesario para poder resolver el asunto a conveniencia y fabricando a la vez mis redes en torno de él. Yo había recibido de Varsovia muchísimos informes sobre Meissinger; formé con ellos un importante expediente, del que se deducía que era un ser brutal, corrompido e inhumano. Entregué el expediente a Müller, diciéndole que había venido a parar a mis manos mientras trabajaba en otro asunto. Se abrió una investigación y se descubrieron tantas atrocidades cometidas por Meissinger, que Himmler ordenó que el autor de ellas fuese juzgado por un Consejo de Guerra. Pero intervino Heydrich, porque Meissinger sabía demasiadas cosas. Heydrich impidió la celebración del juicio y salvó a aquella fiera. Sigo ignorando lo que hizo Heydrich para lograr eso”





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